Creada justo antes de la declaración del estado de alarma, Logos Energía se ha sumado al competido grupo de pequeñas comercializadoras de electricidad y gas a partir de una gestión con un alto componente tecnológico, que garantiza el constante flujo de información tanto para la empresa como para el cliente. El mundo avanza hacia una gestión más racional y consciente de la energía, señalan sus promotores, y ahí entra la necesidad de conocer cuánto se consume, y de qué manera. “Gastamos electricidad todos los días, hora a hora. Si no somos capaces de conocer y gestionar el dato, los clientes, los kilovatios, las personas, los consumos…, estamos locos”, asegura José González Payno, cofundador de la empresa.

Francisco Rouco | @FranRoucoAbril 2021

Las dos letras centrales en mayúscula de Logos Energía (‘LoGOs’) pueden parecer un recurso estético, además de un guiño a uno de los vocablos ingleses más conocidos. Con el tiempo, sin embargo, han resultado premonitorios. “El día 1 de febrero de 2020 solo teníamos un acuerdo de socios, ni siquiera teníamos firmado el contrato del alquiler del local”, explica José González Payno, cofundador junto con otros tres socios de Logos Energía, empresa comercializadora de electricidad con sedes en Santander y Elche. Cuando la covid-19 únicamente había afectado en China y faltaba aún un mes para que se registrara el primer europeo infectado con coronavirus, el equipo de Logos se centró en preparar la infraestructura tecnológica. “Cuando vino la pandemia, estar trabajando en casa nos ayudó un poquitín. Pero cuando levantamos la cabeza, el 14 o el 15 de abril, con todo ya montado, nos dijimos ¿qué hacemos ahora: hacemos un ERTE o vamos adelante? Y tiramos”.

Año y dos meses después de la fundación de la empresa, Logos Energía tiene 25.000 clientes. El 90% son pymes y organismos públicos. El resto lo componen consumidores domésticos que llevan con la comercializadora desde diciembre, cuando la empresa se abrió a este tipo de clientes. El equipo de la compañía está formado por 25 empleados, cuya edad media no pasa de los 30. Hay economistas, físicos e ingenieros. “Nos nutrimos mucho de la Universidad de Cantabria”, dice Payno, ingeniero de minas por la misma institución. Los equipos se separan entre Santander y Elche. La parte de gestión de operaciones está en la capital cántabra, mientras que la parte comercial se encuentra en la ciudad alicantina. “Entendemos que allí hay un mercado muy bueno en la parte de autoconsumo”.

Trabajo en la oficina de Logos Energía en la calle Calvo Sotelo, de Santander, donde se realiza toda la gestión de operaciones de compra y venta de electricidad y gas.

En cuanto a la inversión, Payno señala el capital social de los socios, de un millón de euros, pero no entra en detalles. “Son cantidades confidenciales. Sí puedo decir que pensábamos que la financiación iba a ir más lenta al estar en plena pandemia, pero debo decir que tenemos un ‘pool’ de bancos que han creído en nosotros y que es un lujo”. Otra pista: la mayor parte de la inversión ha ido a parar a la parte tecnológica. De hecho, fue esa vertiente tecnológica, más concretamente una función muy particular, la que resultó clave cuando en abril se plantearon echar el cierre temporal. “No queríamos hacer una cosa antigua, sino moderna, así que compramos todas nuestras aplicaciones con la posibilidad de la firma digital”, cuenta Payno. “La posibilidad de telefirmar es relativamente sencilla tecnológicamente hablando, pero hizo que nuestro producto gozase de mucha aceptación. Al fin y al cabo, esto no se paró del todo, sino que había negocios y pymes que seguían en marcha y necesitaban energía. Pero luego si querías firmar, no podías, porque nadie te abría la puerta. Así que la telefirma tuvo una aceptación muy buena”.

Comercialización y soluciones de ahorro

“La empresa nace con la intención de abarcar todo el área energético de los consumidores. Pretendemos ser una solución 360”, explica Payno, que señala que Logos Energía no solo vende el insumo, que en su caso es electricidad y gas, sino que ofrece soluciones de tarifa, de accesibilidad, de equipos, de mediciones, de eficiencia energética y de autoconsumo. “Queremos ser una compañía que, especialmente en esta primera fase, acompañe a las pymes, y luego también al doméstico, en todo lo relacionado con el consumo de energía”, describe.

Logos Energía es, según Payno, la respuesta a las inquietudes de sus socios. De los cuatro que forman la compañía, “unos buscaban invertir en activos energéticos, otros en comercialización y otros lo que buscaban, después de una vida entera trabajando para otras empresas, era cierta independencia, poder desarrollar las ideas que teníamos en la cabeza”, recuerda quien fuera director general de la comercializadora cántabra Aldro, que en 2021 pasó a manos del gigante petrolífero italiano ENI, por más de 200 millones de euros. “Aunque el negocio eléctrico tiene 100 años, este sector está hirviendo y hay muchísimas oportunidades que nadie está aprovechando o, al menos, ninguna de las empresas en las que estábamos trabajando. Por eso surge Logos, por esas ganas de hacer cosas”.

Para Payno, los nuevos peajes energéticos, que previsiblemente deberían entrar en vigor en junio tras varios retrasos, van a cambiar cómo se consume electricidad. “El consumidor eléctrico va a consumir como una pyme, y la pyme, como un gran consumidor. Tenemos que enseñar a consumir electricidad según esas nuevas normas”. Para esta labor pedagógica, Payno cuenta que en Logos tienen aplicaciones informáticas que les ayudan a explicar a los consumidores por qué pagan lo que pagan.

Tecnología y multigeneración

El núcleo de la actividad de Logos Energía está en el ‘big data’, en el análisis del dato. “La comercialización a nuestra escala se basa en el tratamiento del dato para que nos transmita lo más fielmente posible el patrón de consumo del cliente. Y una vez conocemos este patrón, nosotros le podremos dar soluciones para o bien modificarlo y adaptarlo a la realidad regulatoria o bien darle otras soluciones de ahorro, consumo, autoconsumo, iluminación… cualquier otra cosa que haya en el mercado”.

La recopilación y tratamiento del dato se consigue a través de una infraestructura tecnológica que se asienta en cinco aplicaciones o programas. La primera es un CRM o Customer Relationship Management que permite al vendedor gestionar el contrato de energía, gracias en parte a la telefirma antes comentada. CRM mediante, el contrato entra en el sistema tecnológico de Logos Energía. Una vez informatizado, ese contrato pasa a ser gestionado por una aplicación concreta, dependiendo de si se trata de electricidad o de gas. El funcionamiento de las dos aplicaciones es similar: permite realizar la portabilidad de otro contrato, gestionar la facturación y calcular la demanda eléctrica. La cuarta aplicación es lo que Payno llama el “cuadro de mando”, la herramienta que extrae todos los datos relacionados con el consumo de gas y electricidad y permite tratarlos y elaborar modelos predictivos. La quinta y última aplicación es una herramienta para el control de la contabilidad y tesorería de la empresa. En total, cinco pilares: CRM, aplicación de gestión de la electricidad, la del gas, el cuadro de mando y la herramienta financiera para el control contable de la empresa. “Tenemos una visión de la empresa y de su actividad en tiempo real”, subraya Payno.

Además de la comercialización, Logos Energía también participa en proyectos de generación. Según la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico, una comercializadora no puede tener activos de generación en su balance, lo que no impide que se formen ‘holdings’ de varias empresas. “Nuestra idea empresarial es un ‘holding’ donde va a haber generación, comercialización y activos de gas. Por un lado, está la comercialización y por otro, la parte de la empresa donde estamos trabajando con plantas de generación, en este momento fotovoltaica y gas”, explica Payno.

Plantas fotovoltaicas y aprovechamiento del estiércol

En el caso de la energía proveniente del sol, la empresa promovió tres pequeñas plantas fotovoltaicas en la costa levantina, las tres destinadas al autoconsumo. En cuanto al gas, Logos Energía participa en un proyecto para la construcción y explotación de cuatro plantas de biogás en varios puntos de Cantabria y de una de hidrógeno proyectada para el puerto de Santander. El proyecto, que prevé una inversión de 48,6 millones de euros, ha solicitado ayudas al fondo europeo destinado a la recuperación pospandemia, pero sus impulsores afirman que saldrá adelante con o sin la colaboración europea.

Todo el proyecto nace del aprovechamiento del estiércol. “Vimos una oportunidad en el problema que tienen los ganaderos para gestionar el estiércol tal y como les pide la última modificación de la ley de fertilizantes. Ese estiércol se puede aprovechar para producir biogás con él; biogás que podemos meter en la red de gasoductos y comercializarlo”, explica Payno. Para lograrlo, hay que someter al estiércol a una proceso biológico denominado digestión anaeróbica. Los deshechos se aíslan en una atmósfera sin oxígeno y se descomponen, generando el gas que puede aprovecharse. Pero no solo eso, pues tras la digestión anaeróbica queda un residuo, llamado digestato, que puede utilizarse como fertilizante. Fruto también de este proceso se puede conseguir hidrógeno. “Podemos producir una cantidad que es modesta pero que puede ser utilizada para la movilidad. Por eso vamos a instalar la planta en el puerto de Santander”, concluye Payno.

José González Payno, director y cofundador de Logos Energía, junto a parte del equipo que trabaja en la oficina de Santander. La empresa cuenta también con delegación en Elche, que alberga el departamento comercial de la empresa.

La planta de hidrógeno no es la única presencia de Logos Energía en el puerto de Santander. La empresa cántabra forma parte del consorcio público-privado que participa en Bahía Zero, el proyecto de movilidad marítima sostenible que coordina la Autoridad Portuaria de Santander. Con un presupuesto de 55 millones de euros, Bahía Zero tiene previsto conectar Santander, Camargo, Astillero y Marina de Cudeyo, entre otros puertos de la bahía, mediante embarcaciones ecológicas para el transporte de pasajeros y mercancías. “Pensamos que en los próximos años se va a hablar muchísimo de la movilidad eléctrica. Y del autoconsumo. Y del hidrógeno, por qué no”, adelanta Payno. “El paradigma energético está cambiando. Antes no se usaba demasiado la energía renovable, se encontraba únicamente en la biomasa y en el eólico, pero son grandes y costosos proyectos. Evidentemente, hay grandes plantas fotovoltaicas, pero ahora se ha democratizado la generación eléctrica. Puedo poner tres plaquitas en la cubierta de mi garaje y gestionar mi electricidad. Nosotros queremos estar ahí, para explicarle a la gente cómo se hace y cómo pueden beneficiarse de ello”.

Tras cerca de 15 meses de actividad y 25.000 clientes, las previsiones de Logos Energía para terminar el año son alcanzar 60 millones de euros de facturación, 100 millones en 2022. Alrededor de 100.000 clientes para 2024. De momento, en abril se incorporaron nuevos empleados y en verano iniciará su actividad en Portugal. En palabras de Payno, “no nos podemos quejar. A los que estamos aquí, Cantabria nos ha dado formación y una comunidad en la que vivir. Yo sí creo en la responsabilidad de devolver a la sociedad una parte de lo que te ha dado. En estos tiempos duros hay que echar una mano y, sobre todo, transmitir el mensaje de que se puede, que desde Cantabria se puede”.