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Iberaval, más músculo para financiar las pymes

Oficina de Iberaval en la calle Ataúlfo Argenta, en Santander. Foto: Nacho Cubero.

Tras la formalización de la absorción de la antigua Sogarca, el inicio de la actividad de la oficina de Iberaval en Santander pone a prueba los objetivos de la sociedad de garantía recíproca castellanoleonesa, que quiere quintuplicar las cifras de avales que concedía la entidad cántabra y convertirse en una alternativa real para que las pequeñas y medianas empresas de la región logren mejores condiciones financieras para sus inversiones.

Juan Carlos Arrondo | Mayo 2026

Uno de los grandes obstáculos con los que suelen encontrarse las pequeñas y medianas empresas para el desarrollo de sus planes de inversión es el acceso a las fuentes de financiación. Dado su tamaño, suelen adolecer de escasez o falta de garantías que sustenten las operaciones de crédito, de modo que estas llevan aparejadas condiciones más gravosas o incluso sea imposible realizarlas. Desde 1978, en España hay una figura, la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), cuya función es facilitar a esas pymes los recursos financieros imprescindibles para sus proyectos mediante la prestación de los avales a su favor necesarios. En Cantabria, el sector de las garantías recíprocas ha cobrado un nuevo impulso en los últimos meses. Tras 44 años de actividad de Sogarca, el pasado diciembre se formalizó su absorción por la castellanoleonesa Iberaval, entidad líder a nivel nacional. Una fusión que para el tejido empresarial de la región supondrá la oportunidad de disponer de un respaldo significativamente mayor para crecer y avanzar en sus iniciativas.

A mediados de 2025 los consejos de administración de ambas sociedades daban luz verde a una operación que integraría los más de 110 millones de euros de capital de la entidad castellanoleonesa con los aproximadamente 16 millones de la cántabra. Para César Pontvianne, presidente de Iberaval, el proceso ha estado enfocado desde el principio a obtener un resultado que favoreciera a todas las partes: “A los empresarios de Cantabria, a los accionistas de Sogarca y también a nosotros. Queríamos entrar con buen pie y no ser un elefante en una cacharrería, por lo cual lo primero fue llegar a un acuerdo con el mayor accionista, el Gobierno de Cantabria”. Además, subraya que desde el primer momento plantearon una propuesta de valor y un acercamiento al accionariado: “Abriendo libros, siendo muy transparentes. Ha sido un proceso que podría haber llevado menos tiempo, pero aceptamos que nosotros no marcábamos los tiempos, que nos han marcado el ritmo las circunstancias y cómo ha querido ir manejándolo el accionista”.

Con la formalización de la fusión a finales de 2025 se cerraba un proceso que se había alargado dos años y que había comenzado a partir del convencimiento que tenían, y aún tienen, en Iberaval del importante potencial de nuestra comunidad autónoma y, a su juicio, de la necesidad de que la región pudiese contar con una Sociedad de Garantía Recíproca potente. “Nosotros ya teníamos presencia en Cantabria antes y nos pareció interesante. No estábamos físicamente, pero hacíamos operaciones por la cercanía con ciertas áreas de la economía cántabra, donde tenían actividades empresarios castellanoleoneses, y sobre todo con las zonas limítrofes, como Campoo”, señala César Pontvianne. También llama la atención sobre el análisis de la composición en ese momento del sector y cómo requería una reordenación; en España había dieciocho SGR con distintas características, diferentes objetivos y muy desiguales magnitudes: “Cuatro o cinco estaban en la parte alta y el resto –con Sogarca en un puesto destacado– no generaban, tenían muy difícil mantenerse por sí mismas y estaban costando dinero”.

César Pontvianne, presidente de Iberaval. Foto: Nacho Cubero.

Reguladas por la Ley 1/1994 y supervisadas por el Banco de España, las Sociedades de Garantía Recíproca son entidades financieras sin ánimo de lucro cuyo objetivo es facilitar el acceso al crédito a las pymes, prestando los avales que las permitan obtener la financiación necesaria. Visto de otro modo: “Aumentamos las garantías de un proyecto viable para dar la confianza que a veces necesitan ciertas iniciativas”, apunta el presidente de Iberaval. Esto requiere que la empresa se convierta en socio partícipe mediante una aportación al capital de la SGR. Además de mejorar su capacidad de riesgo y de recibir asesoramiento especializado, va a tener la oportunidad de lograr unas condiciones crediticias –menor tipo de interés, mayor plazo– que por sí misma sería difícil que obtuviera de bancos, proveedores, clientes o administraciones públicas. La exigencia legal de que al menos el 80% de los socios sean pequeñas y medianas empresas –es decir, que cuenten con menos de 250 trabajadores– refleja que la SGR es un instrumento específicamente diseñado para este tipo de negocios.

El régimen jurídico de las SGR contempla también la existencia de socios protectores, generalmente administraciones públicas, grandes empresas u otros organismos públicos o privados, con una participación inferior al 50% del capital, pero cuyas aportaciones al fondo de garantía suelen ser decisivas para el equilibrio financiero de la sociedad. Tras la fusión, Iberaval cuenta con 40.569 socios partícipes, titulares del 61% de las acciones, y en torno a 140 protectores, entre los que destacan los gobiernos de Cantabria, Castilla y León y La Rioja o el ayuntamiento de Madrid, así como entidades financieras o asociaciones empresariales. Para su presidente, esto se traduce en una estrecha colaboración público-privada: “Lo que les aportamos es un vehículo para canalizar sus fondos hacia las empresas, siempre con carácter finalista. Nosotros no nos quedamos con nada. Hacemos bonificaciones de tipos de interés o de plazo, por ejemplo a sectores dañados por alguna circunstancia, como puede ser la sequía, los incendios en Castilla y León, o los problemas de los transportistas por la crisis de Ucrania”.

Concluido el proceso de integración, todo apunta a que Iberaval refuerza su posición de primacía en los principales parámetros del Sistema Nacional de Garantías. “En 2025, antes de incluir los datos de Sogarca, ya éramos líderes en todas las magnitudes que marca el Banco de España. Y seguimos siéndolo: en riesgo vivo, en formalización, en socios y en actividad”, afirma su máximo responsable. Si a junio de 2025, el riesgo vivo –volumen total de avales vigentes– de la entidad castellanoleonesa era de 1.715 millones de euros, a la espera de la inminente presentación de resultados del ejercicio, podría aproximarse a los 1.795 millones de euros a finales de dicho año; un periodo durante el que se formalizaron en torno a 6.000 nuevas operaciones. Otro dato relevante es que su alto ratio de fidelización, que alcanza el 35%; es decir, de sus más de 40.000 socios activos, unas 14.000 de esas pequeñas y medianas empresas y autónomos son recurrentes y han repetido operación, formalizando un promedio de seis por socio.

En opinión de César Pontvianne, los cifras agregadas de Iberaval como resultado de la fusión van a tener un efecto muy positivo en la generación de oportunidades para las pymes y emprendedores, tanto de Cantabria como del resto de territorios: “Las economías de escala nos permiten ir a operaciones de un volumen mucho mayor y estructurar las mejores condiciones”. Explica que si falla alguna de los varios miles que formalizan en un año, no tiene por qué producir un impacto importante para seguir adelante con su actividad: “Sin embargo, si eres muy pequeña y tienes 30 o 40 al año en vez de 6.000, en cuanto se cae una, el balance se resiente mucho”. Además, al aumentar su capacidad, Iberaval ha podido elevar el techo de la garantía que ofrece a las empresas: “Hemos subido a 2,5 millones de euros, tanto en Cantabria como en el resto de nuestras operaciones, y también aumentamos el plazo de devolución a 15 años. A mayor economía de escala, mayor financiación y mejores condiciones”.

“Nosotros no somos sustitutivos de la banca, sino un complemento, y construimos nuestra relación, que no puede ser mejor en todos los territorios, en base a la confianza, en ser un socio leal”. César Pontvianne, presidente de Iberaval.

El volumen de Iberaval también se manifiesta en la amplia red bancaria que pone a disposición de sus asociados para canalizar sus necesidades crediticias. “Hemos trabajado, trabajamos y trabajaremos con prácticamente todas las entidades financieras de este país, tanto regionales como nacionales. Nosotros no somos sustitutivos de la banca, sino un complemento, y construimos nuestra relación, que no puede ser mejor en todos los territorios, en base a la confianza, en ser un socio leal”, precisa su presidente. Considera que el surgimiento de nuevas fórmulas de financiación, como pueden ser las ‘fintech’, auspiciadas por el auge de la digitalización, no influye significativamente en el curso de su actividad: “Comparado con la banca tradicional todavía es algo residual, pero no tenemos ningún problema en trabajar con ellas; tenemos abierto un canal digital y otro físico en las oficinas en los que nos comunicamos. Hemos colaborado con MyTripleA y algunas ‘fintech’ más y seguimos haciéndolo porque, al fin y al cabo, somos un complemento a cualquier entidad financiera que dé crédito a las empresas”.

Iberaval, que nació en 1997 de la fusión de dos Sociedades de Garantía Recíproca –Soteca y Sogacal– domiciliadas en Castilla y León, nunca ha dejado de aumentar su volumen y ampliar su radio de acción. Primero dio el salto a La Rioja, después a Galicia y posteriormente a Madrid, para posicionarse ahora también en Cantabria con la absorción de Sogarca. “Seguramente somos la SGR, junto con Elkargi, que ha tenido más expansión territorial que el resto”, indica su presidente, que recalca la vocación de crecimiento de la entidad: “Acabamos de aprobar el plan estratégico y en el periodo 2026-2027 vamos a seguir creciendo. Nuestros objetivos son ambiciosos porque el que no crece, muere”. En un contexto más amplio, cree que el camino hacia una mayor integración es precisamente al que se dirige el sector: “Si hay una SGR que le cuesta dinero a los ciudadanos y que no está dando servicio, es el momento de la consolidación. El sector financiero siempre tiende a ella, simplemente por economía de escala”.

Según la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (Cesgar), las dieciocho SGR existentes, a las que coordina y representa, formalizaron 25.074 avales –a la espera del cierre de resultados– en 2025, para una inyección total de 3.083 millones de euros, el 14% más del importe financiado un año antes. Para César Pontvianne, aunque la tendencia al crecimiento del sector es continuada en los últimos años, es razonable preguntarse si es un instrumento lo suficientemente conocido. En este sentido, más allá de alguna campaña en ciertos territorios o el impulso que institucionalmente recibió durante la pandemia, apela a la necesidad de un esfuerzo para darse a conocer mucho más: “Tenemos que hacer una labor de puerta a puerta, de boca a boca, para que los empresarios sepan que existimos y para qué servimos. Tenemos que estar cerca de las asociaciones empresariales, hacer eventos con ellas y comunicarles lo que hacemos. Y en el momento que tengan un proyecto viable, o una dificultad, que acudan a nosotros para asesorarlos y ayudarlos”.

La presidenta de Cantabria, María Jesús Sáenz de Buruaga, inauguró la sede de Iberaval en Cantabria el pasado enero. Foto: Nacho Cubero.

Con la inauguración de la oficina de Iberaval en Santander, el pasado 26 de enero, no solo finalizaba el proceso de integración, sino que además se materializaba a pie de calle la declaración de intenciones que su presidente transmite al tejido empresarial cántabro: “Lo primero que puede esperar de nosotros es cercanía y asesoramiento. Tenemos vocación de servicio a las pymes y a los emprendedores”. Recuerda que han llegado a nuestra comunidad con compromisos muy claros con el gobierno autonómico –que tendrá un representante en el Consejo de Administración de la sociedad, al igual que CEOE-Cepyme Cantabria– y, si bien está pendiente la presentación de resultados en la que se mostrará dónde están y dónde quieren estar, destaca su propósito de multiplicar por cinco la actividad que la sociedad absorbida tuvo el último año: “El objetivo que tenemos es pasar de los menos de cuatro millones de Sogarca a casi veinte millones de euros. En virtud de los primeros días que ya llevamos de operativa podemos decir nuestro compromiso sigue siendo ineludible”.

Estas primeras semanas les están ofreciendo una panorámica de la economía cántabra que, como reconoce César Pontavianne, está sorprendiéndoles gratamente: “Es una comunidad que está de moda, en la que el turismo tiene una pujanza espectacular y ahora tenemos que ayudarle a dar un salto de calidad”, resaltando también el dinamismo que observan en la construcción y, en general, en el sector servicios. Sobre la industria, pone el foco en grandes iniciativas, como la de La Pasiega, entre otras, que pueden dar un impulso definitivo a la región: “Nuestro objetivo es hacer de correa de transmisión entre esos grandes proyectos tractores y las empresas secundarias, las que van a dar servicios de mantenimiento, de transporte, etc. Ese es nuestro sector”. Aclara que, dado su tamaño, el ‘target’ de Iberaval no pueden ser las inversiones de 1.000 o 2.000 millones de euros, sino quienes contratan con ellas y pueden tener más dificultades financieras: “Si hay que construir unas naves, por ejemplo, la que hace la ferralla o la del hormigón. Nosotros vamos a estar ahí para apoyarlas”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/05/Revista-cantabria-negocios-noticas-economia-empresas-oficina-santander.jpeg 428 640 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-05-06 11:05:392026-05-06 11:07:50Iberaval, más músculo para financiar las pymes
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La fuerte demanda de cable impulsa a Flymca

Planta de Flymca, en el polígono de Morero. Foto: Nacho Cubero.

La transición energética, la obligada mejora de las interconexiones y la electrificación del transporte multiplican la necesidad de construir nuevas redes y desborda la capacidad productiva de los fabricantes de cable, obligados a ampliar fábricas o construir otras nuevas. La empresa cántabra, que diseña y construye las máquinas con las que se fabrican los cables eléctricos y para telecomunicaciones, ha triplicado su capacidad para dar respuesta a un mercado en ebullición y se ha convertido en un proveedor de referencia dentro de uno de los nichos más especializados y de mayor valor añadido: las armadoras que aportan el último recubrimiento a los cables usados en las redes submarinas.

José Ramón Esquiaga | Mayo 2026

Con independencia de la perspectiva desde la que se contemple, la ruptura que la epidemia del covid-19 provocó en la continuidad más o menos natural de cuanto acontece ha llevado a situar ahí un hito temporal en el que marcar un antes y un después de cualquier trayectoria. En lo empresarial, esto es así incluso para aquellos que, como Flymca, no se vieron afectados por aquello en mayor medida que otros, lo que no impide que, pasados ya seis años de aquel momento, vean en la pandemia un punto de inflexión. La empresa cántabra, dedicada al diseño y fabricación de maquinaria para la fabricación de cable, encontró ahí el momento de acelerar inversiones estratégicas que le han permitido mejorar su posición en un sector –y ahí aparece el antes y el después de la crisis sanitaria– en ebullición debido a los esperados crecimientos de la demanda derivados de la transición energética y la electrificación de la movilidad. La sustitución progresiva de sistemas tradicionales por renovables —hidráulica, eólica, solar— exige nuevas redes, tanto terrestres como submarinas. Electrificar islas, interconectar países y transportar grandes volúmenes de energía desde parques marinos a centros de consumo implicará inversiones multimillonarias, en un proceso que apenas ha dado sus primeros pasos.

El mercado que atiende Flymca, y en el que ya se había labrado una posición relevante antes de la pandemia, se mueve al compás que marcan unos pocos jugadores, y tiene en un extremo de la cadena de valor a las administraciones públicas de las que dependen las inversiones en las redes eléctricas, y en el otro a los consumidores –industrias y particulares– que son o bien usuarios, o bien productores de esa energía. En un punto intermedio, pero de máxima relevancia, se sitúan los fabricantes de cable, en torno a media docena de grupos multinacionales de enorme tamaño entre los que Flymca tiene a sus clientes. La masiva necesidad de infraestructuras de transporte de energía y comunicaciones que se deriva de este marco tiene como contrapunto una limitada capacidad productiva para satisfacer la demanda de cable necesaria para darle respuesta. En ese contexto, la empresa cántabra se ha convertido en uno de los proveedores más activos, y lo es particularmente en el segmento de mayor crecimiento del sector: el cable submarino para energía y comunicaciones.

El cable destinado a su uso en las profundidades marinas debe estar adecuadamente protegido para resistir corrientes, abrasión, actividad biológica y tensiones mecánicas, características todas ellas que se traducen en una mayor complejidad de las máquinas que deben fabricarlo. Las armadoras que diseña y construye Flymca son las encargadas de aplicar al cable capas de alambres de acero y recubrimientos bituminosos que garantizan su resistencia en entorno marino. Esa fase final del proceso es crítica y altamente especializada, y ahí es donde la empresa cántabra considera que cuenta con una ventaja competitiva relevante.

Carlos Carrillo, director de Flymca. Foto: Nacho Cubero.

“Somos un reflejo de lo que ha ocurrido en el mundo de la energía, ha habido una recolocación global hacia lo eléctrico y eso ha empujado toda la cadena de valor”, resume Carlos Carrillo, director de Flymca, que destaca los pasos dados por la empresa, ya con anterioridad a ese tirón energético, para aprovechar ese impulso del mercado. Antes de 2020, recuerda, la empresa ya encadenaba años de crecimiento, un marco en el que la irrupción del covid actuó como un catalizador para acelerar decisiones, reordenar capacidades internas y orientar la actividad hacia los productos de mayor complejidad técnica, un perfil al que se ajusta el cable submarino, cuya demanda se ve a su vez impulsada tanto por la necesidad de nuevas conexiones eléctricas como por el impulso de los proyectos de energía renovable mar adentro, lo que se conoce como ‘off shore’.

Proyectos a medida

Flymca ha asentado su competitividad y su crecimiento sobre los proyectos a medida, que aportan la mayor parte de la facturación. “No trabajamos con máquinas estándar. Todas tienen un alto grado de ‘customización’”, señala Carlos Carrillo, que explica que el diseño de soluciones específicas y de mayor complejidad se da en el diseño y fabricación de máquinas para la fabricación de cable submarino. En todo caso, cualquiera de los proyectos realizados por la empresa cántabra tiene una gran carga de ingeniería y se acomete desde cero y a medida de lo que pide el cliente, con un plazo de ejecución no menor de 12 o 15 meses de trabajo en planta, a los que hay que sumar otros cinco o seis de montaje en destino. En total, un mínimo de dos años desde que se firma el contrato hasta que se da por finalizado el encargo, un tiempo al que habría que añadir el empleado en los contactos previos, y que da cuenta de la que es una de las características de un mercado dominado históricamente por grandes grupos industriales –tanto entre los fabricantes de cable como entre sus proveedores– y en el que la empresa cántabra sigue siendo, en términos de tamaño, uno de los actores más pequeños, aunque la distancia se haya estrechado: “En el mercado submarino posiblemente seamos el proveedor que más proyectos ha ejecutado en los últimos años”, estima Carlos Carrillo.

El programa de inversiones acometido por la empresa desde 2020 ha estado dirigido a aumentar la capacidad productiva, incidiendo sobre todo en la ampliación y reordenación de espacios. Así, se reconvirtió un almacén parcialmente alquilado para trasladar allí parte de su fabricación y concentró en una nueva nave —tras adquirir una parcela contigua— la actividad de mecanizado, calderería, pintura y almacenamiento. En conjunto, Flymca dispone ahora de unos 7.000 metros cuadrados dedicados a fabricación mecánica, 5.000 para montaje final y cerca de 2.000 metros cuadrados adicionales en una planta auxiliar. Como resultado de todo ello, la capacidad productiva multiplica por tres las cifras previas a la pandemia, moviéndose en una horquilla de entre 35 y 40 millones, con picos superiores dependiendo del calendario de ejecución de proyectos. Ese calendario de ejecución, y lo prolongado en el tiempo de los trabajos, resta relevancia al dato de la facturación anual, que en todo caso tiende a moverse por encima de esas cifras, gracias a la aportación de la subcontratación.

Mercado en ebullición

En ese aspecto puede encontrarse otro de los cambios provocados por el tirón de la demanda asociado al nuevo escenario energético. Antes de esto, Flymca había asumido buena parte de las tareas que antes contrataba a terceros, en un proceso que ha sido clave para afrontar la nueva situación de mercado en las mejores condiciones, pero que ha tenido que revertirse en parte para dar respuesta al incremento de actividad. Actualmente la empresa realiza en torno a la mitad de la fabricación en sus propias instalaciones. El resto se apoya en una red de proveedores, principalmente en el norte de España, con empresas del País Vasco, Navarra, Asturias, Burgos, León y también de Cantabria.

La práctica totalidad de la producción de Flymca se vende fuera de España, donde se concentran a su vez las grandes inversiones de los fabricantes de cobre, bien para poner en marcha nuevas plantas o bien para ampliar las ya existentes. El mayor de los proyectos acometidos hasta ahora por la empresa cántabra, finalizado ya en lo relativo al trabajo en fábrica, ha sido precisamente para equipar una planta sueca llamada a convertirse en una referencia mundial en fabricación de cable submarino. Geográficamente, Europa es el destino de aproximadamente el 60% de las ventas de Flymca, en tanto que el resto se reparte entre un 35 y un 40% en Estados Unidos, en un reparto que completa Taiwán con el pequeño porcentaje restante. Aun con esa mínima presencia actual, Asia es un mercado al que el director de Flymca concede un significativo recorrido en el futuro, asentado tanto en la presencia actual como en los contactos que ya se mantienen para formalizar contratos en Corea del Sur y Japón.

Una de las piezas que se trabajan en Flymca. Foto: Nacho Cubero.

Con proyectos de presupuestos millonarios y largos plazos de ejecución, la posición en el mercado de proveedores como Flymca se asienta en una combinación de capacidad técnica y confianza, una condición esta última para la que es clave la trayectoria y los trabajos previos. “El cliente tiene que saber que te metes en un proyecto de gran complejidad con capacidad real de cumplirlo”, apunta el director de Flymca, que explica que en el caso de Japón, donde la empresa no ha trabajado con anterioridad, a ello se unen las particularidades culturales y comerciales. La relación, dice, no suele establecerse directamente con el fabricante final, sino a través de grandes compañías de ‘trading’ que actúan como intermediarias: “Los proyectos se maduran durante dos o tres años, con múltiples contactos en ferias internacionales antes de cerrar contrato”.

La mayor diversificación geográfica que aportaría el crecimiento de la actividad en Asia contribuiría a paliar una de las principales incertidumbres del mercado al que atiende Flymca: la compleja situación del comercio internacional provocada por la política arancelaria de Donald Trump. Estados Unidos, admite Carlos Carrillo, es un mercado prioritario para Flymca, no solo por el peso que tiene actualmente en las ventas, sino por la gran necesidad que tiene de renovar sus infraestructuras eléctricas lo que, teniendo en cuenta las dimensiones continentales que tiene el país, implica un enorme potencial de crecimiento en el futuro. Ahí, en la necesidad de dar respuesta a esas necesidades, acaban las certidumbres: las tensiones geopolíticas, los conflictos bélicos, la volatilidad en el precio de materiales y los cambios regulatorios son factores que pueden alterar el ritmo de inversión y que complican enormemente la gestión en el sector en el que opera Flymca, y no solo en lo tocante al mercado norteamericano. “Fijar hoy un precio para un proyecto con entrega en 2028 no es sencillo”, lamenta el director de la empresa cántabra, que considera especialmente compleja la valoración del impacto de unos aranceles que, más allá de su cuantía, se han convertido en un factor completamente imprevisible que puede alterar significativamente la rentabilidad esperada de los proyectos.

Con todo, Flymca tiene hoy carga de trabajo asegurada para este y los dos próximos ejercicios, y la confianza en que la combinación de la electrificación del transporte, la descarbonización industrial y la expansión de renovables prolonguen el ciclo de fuerte demanda de cable más allá de una década. Ante esa perspectiva, la empresa confía en mantener el ritmo de creación de empleo de los últimos años, aunque identifica ahí otro de los elementos que ponen un punto de incertidumbre sobre las previsiones. Flymca genera hoy un volumen de empleo que se sitúa en el entorno de los 140 trabajadores, entre trabajadores directos e indirectos, una cifra que prácticamente dobla a la previa a 2020, con perfiles profesionales –mecánicos ajustadores, mecanizadores, soldadores especializados e ingenieros con experiencia industrial– no especialmente fáciles de encontrar. “Puedes incorporar jóvenes recién salidos de la escuela, pero requieren un proceso largo de aprendizaje. Y los trabajadores con experiencia en nuestro sector prácticamente no existen”, lamenta Carlos Carrillo.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/05/Revista-cantabria-negocios-noticas-economia-empresas-entrevista-flymca-vista-planta.jpeg 427 640 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-05-04 11:44:192026-05-04 11:44:19La fuerte demanda de cable impulsa a Flymca
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Los otros rescates de Cruz Roja

Parte del equipo de Cruz Roja que opera en los centros de Santander, Torrelavega, Sarón, Laredo y Castro Urdiales. Foto: Nacho Cubero.

El programa de empleo de la entidad ha atendido a más de 16.500 personas en sus veinticuatro años de vigencia, todas ellas pertenecientes a colectivos que por edad, género u origen se enfrentan a especiales dificultades para acceder a un puesto de trabajo. Aunque sigue siendo uno de los servicios menos conocido entre los que presta Cruz Roja de Cantabria, el año pasado se cerró con los mejores resultados de su historia en cómputo anual, superando las 2.000 personas atendidas y las 500 colaboraciones empresariales.

Juan Carlos Arrondo | Abril 2026

Tras las grandes cifras del paro se esconden muchas historias de exclusión y desesperanza. Hay un número considerable de desempleados que, generalmente por estereotipos o prejuicios derivados de su edad, género u origen, se enfrenta a mayores dificultades para integrarse en el mercado laboral. Hace un cuarto de siglo, Cruz Roja puso en marcha un programa nacional cuya finalidad es ayudar a este tipo de personas vulnerables a superar barreras, mejorar sus competencias y ofrecerles la oportunidad de encontrar trabajo. En Cantabria, este plan de empleo ya suma 16.548 personas atendidas en sus veinticuatro años de vigencia; más de la mitad ha participado en programas formativos para mejorar su empleabilidad y en torno a la tercera parte ha logrado un contrato. Detrás de estos logros está el esfuerzo de la entidad, de sus técnicos y voluntarios, pero también el de las casi 2.400 empresas que han cooperado en un reto por la inserción sociolaboral que en 2025 ha alcanzado sus mejores datos anuales, superando las dos mil personas atendidas y las quinientas colaboraciones empresariales.

“Nuestro objetivo principal, a través de diferentes programas y proyectos, es facilitar y mejorar la empleabilidad de las personas con las que trabajamos”, indica Esther San Miguel, directora del área de empleo de Cruz Roja Cantabria. Explica que los participantes no solo sufren las dificultades propias de quien está en el paro, sino que además deben enfrentarse a otro tipo de barreras sociales o económicas que complican aún más su integración laboral: “Dentro de estos proyectos atendemos a diferentes perfiles, como pueden ser mujeres en dificultad social, jóvenes en riesgo de exclusión, solicitantes de asilo o desempleados de más de 45 años”. Y apunta como circunstancia agravante en muchos de estos casos el hecho de llevar bastante tiempo alejados del mercado laboral, aunque puede darse el extremo opuesto: “También hay gente que está en activo y que quiere mejorar. Ahora tenemos un nuevo programa sobre pobreza laboral para personas que están trabajando en sectores muy precarios o a jornadas parciales y necesitan salir de esos contextos para mejorar su situación”.

Bien sea por la difusión que Cruz Roja hace en redes sociales, por llegar de otras áreas de la entidad o desde el Servicio Cántabro de Empleo, o simplemente por el boca a boca, quien accede hasta este plan de empleo, más allá de los matices propios de cada proyecto específico, seguirá un esquema general, un itinerario de inserción a través de distintas fases. La primera es la orientación laboral, que se trabaja tanto de manera individual como en grupos reducidos, y que se combina con una segunda de formación. “Son cursos que denominamos capacitaciones profesionales. No es una formación reglada, no son certificados de profesionalidad, pero se incluyen en sectores donde puede haber oportunidades de trabajo: restauración, comercio, alimentación o industria”, describe Esther San Miguel. Gracias a empresas de todos estos sectores que colaboran en los programas, esta capacitación puede nutrirse con el desarrollo de prácticas no laborales; una colaboración empresarial que también tendrá su importancia en la tercera fase del itinerario, la de intermediación laboral.

Esther San Miguel, directora del área de empleo de Cruz Roja Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

Cuando una persona llega al área de empleo de Cruz Roja Cantabria es derivada al programa en que mejor pueda encajar, en un itinerario individual y personalizado. Su responsable hace hincapié en que hay mucho trabajo de asesoramiento por parte de los técnicos, que va complementándose con talleres de habilidades o de motivación para mejorar su empleabilidad: “En las primeras entrevistas se hace un diagnóstico, porque no todo el mundo parte desde el mismo punto. Hay personas que tienen más experiencia laboral que otras; muchos jóvenes no tienen ni formación ni experiencia; o gente que tiene algo más de formación pero carece de experiencia”. En su opinión, el común denominador en circunstancias tan variopintas es que todas ellas acuden voluntariamente, nadie está obligado a participar, y lo hacen con un alto grado de interés: “Para ellos supone ver la luz. Es tener una rutina de horarios, volver a estar en contacto con la realidad y a motivarse, conocer gente o aprender nuevas habilidades. A veces, encontrar un empleo no es el único objetivo”.

El plan de empleo de Cruz Roja Cantabria consta actualmente de diez proyectos, se desarrolla en siete oficinas de cinco asambleas locales –Santander, Torrelavega, Sarón, Laredo y Castro Urdiales– y tiene planificados veinticinco cursos de formación. Dicha planificación, que se hace entre octubre y noviembre del año anterior, tiene un soporte fundamental en el área de Prospección, según señala la directora del equipo de empleo: “Está en contacto con las empresas y hace un trabajo clave para conocer cuál es la demanda que existe en el mercado laboral y los momentos en que puede haber posibilidades de contratación”. A través de diferentes módulos, que van desde las competencias básicas hasta las prácticas no laborales en empresas colaboradoras, el objetivo es formar profesionales que puedan cubrir vacantes en sectores con una oferta de empleo consolidada, como puede ser la hostelería, pero también en otros emergentes. En este sentido, el proyecto ‘Itinerarios en nuevas economías’ trabaja tanto en el empleo blanco –sociosanitario, cuidados– como en el verde –medioambiental– y en el digital.

Una de las piedras angulares del plan es la colaboración empresarial que está encontrando en Cantabria. En 2025 han participado más de quinientas, superando el promedio de entre 450 y 480 de los últimos años, y en general de manera muy fidelizada, con algunos casos que ya superan los veinte años cooperando. Esther San Miguel aclara que estas alianzas se pueden generar en cualquiera de las fases del itinerario de inserción, como pueden ser las charlas y las visitas guiadas en la de orientación o las cesiones de espacios y donaciones en especie en la de formación: “Por ejemplo, nos han donado carne para los cursos de carnicería y charcutería. O ahora, que estamos haciendo un curso de camarera de piso, un hotel nos ha cedido dos habitaciones para la formación teórico-práctica”. Además, muchas de esas empresas colaboradoras acogen a alumnos en breves periodos de prácticas, que, si bien carecen de categoría laboral, son útiles como toma de contacto con el sector profesional en que se están formando.

“En 2025 hemos trabajado con 2.060 personas y el ratio de inserción está, más o menos, en el 50%. Depende de los proyectos, algunos se han quedado en el 38%, otros en el 70%”.  Esther San Miguel, directora del área de empleo de Cruz Roja Cantabria.

La fase del itinerario de inserción en la que más alianzas con empresas tiene Cruz Roja Cantabria es la de intermediación de ofertas de trabajo, destaca la responsable del área de empleo: “Nosotros gestionamos procesos de selección, hacemos toda la criba, y ellas nos facilitan la contratación y el posterior seguimiento”. Considera que el resultado es muy satisfactorio porque conocen a la persona que seleccionan y su compromiso, pero también el puesto a cubrir: “Es clave la formación y la intermediación a la carta, que es lo que trabajamos de la mano del tejido empresarial para saber qué es lo que realmente demanda”. En última instancia, se trata de que los participantes en cualquiera de los diversos programas puedan incorporarse al mundo laboral: “En 2025 hemos trabajado con 2.060 personas y el ratio de inserción está, más o menos, en el 50%. Depende de los proyectos, algunos se han quedado en el 38%, otros en el 70%. Por ejemplo, ‘Desafío +45’, con mucha gente de más de 60 años, ha sido de los que menos”.

La edad, uno de los mayores obstáculos

“El mayor éxito es que una persona haya pasado por todas las fases y ya no necesite nuestro apoyo. Hay quien lo consigue a los tres o a los seis meses; otros continúan de un año a otro, aunque intentamos dar prioridad a la entrada a gente nueva”, afirma Esther San Miguel. El factor de la edad –el ‘edadismo’, de lo que se ocupa el citado proyecto ‘Desafío +45’– es uno de los mayores obstáculos que se encuentran los participantes para encontrar trabajo. Mientras otros consiguen un contrato en menos tiempo, a mayores de 55 o 60 años, generalmente con un bagaje laboral muy amplio, suele costarles más. También se dan casos de personas que alcanzan muy rápido un empleo, generalmente de temporada, y en un periodo corto vuelven al paro: “Entonces continúan con los programas o pueden formarse en otra cosa. Además, hay otros objetivos. Por ejemplo, en jóvenes, el retorno educativo. Quizás no encuentran esa inserción laboral, pero retoman sus estudios o hacen formaciones complementarias a las que nosotros podemos ofrecerles”.

La firma de un contrato de trabajo puede parecer el final del recorrido, pero en Cruz Roja saben que muchas veces solo es un éxito parcial. Algunos de los perfiles a los que atienden son personas en activo que sufren la denominada ‘pobreza laboral’, ya sea porque entran y salen del mercado de trabajo con frecuencia, por tener una jornada parcial insuficiente para cubrir sus necesidades básicas o por estar en un sector muy precario. En Cantabria, el área de empleo de la entidad, junto a los de otras tres autonomías, acaba de arrancar un programa pionero –‘Empleos decentes, comunidades fuertes’– para tratar de abordar estos problemas: “Es un proyecto financiado por el Fondo Social Europeo que se va construyendo según se avanza, no tenemos programa marco ni metodología previa. El objetivo es sacar a las personas de ese contexto y que consigan un empleo decente que les permita mejorar. Es algo muy novedoso en que también va a haber un trabajo potente de manera comunitaria, con entidades y con la Administración”.

Financiación: fondos propios y ayuda pública y privada

Cruz Roja es una organización que también atiende a otros frentes, en el ámbito de los socorros, la inclusión, el medio ambiente, la educación o la salud. Si bien cuenta con el importante respaldo de los 15.217 socios en Cantabria, sus recursos no dejan de ser limitados y para cubrir los gastos de los programas del plan de empleo necesita la ayuda de instituciones públicas y entidades privadas. “En los proyectos del Fondo Social Europeo estamos financiados al 60%. El otro 40% lo recibimos de fondos propios. El Servicio Cántabro de Empleo actualmente nos cofinancia cuatro proyectos con 45.000 euros. Nuestro objetivo con estas y otras cofinanciaciones es liberar fondos para dirigirlos a otras áreas de Cruz Roja”, precisa Esther San Miguel, que subraya la dificultad de ajustar sus presupuestos a los costes, sobre todo de los formadores: “En la zona norte la formación cada vez es más cara y en Cantabria tampoco hay muchas empresas que gestionen este tipo de cursos”.

Alumnos y profesores en una de las aulas de formación con que Cruz Roja cuenta en su sede del Alisal, en Santander. Foto: Nacho Cubero.

La figura del voluntario –2.170 en Cantabria en 2025– es fundamental en todos los ámbitos de acción de Cruz Roja. La responsable del área de empleo detalla que, junto a un equipo técnico de dieciocho personas, unas cincuenta más en toda la región colaboran de forma voluntaria en las distintas fases del itinerario de inserción, la mayor parte impartiendo talleres de orientación grupales, sobre todo en competencias básicas y transversales: “Generalmente tienen formación universitaria y experiencia laboral en formación u orientación, pero ahora, por ejemplo, se ha sumado una persona que nos va a dar apoyo administrativo”. Algunos voluntarios llevan mucho tiempo prestando su ayuda y cada año se añaden otros, pero resalta la necesidad de que lleguen más para poder abarcar todas las iniciativas en marcha y las que puedan venir en el futuro: “Nos gustaría mantener los programas que tenemos y llevarlos a sitios donde está Cruz Roja, pero no hemos llegado con el plan de empleo, como la zona de Reinosa o la de Santoña”.

Tras dos décadas y media, cabe preguntarse si el plan de empleo está funcionando o si necesita mejorar. Esther San Miguel estima que siempre hay margen para hacerlo, pero insiste en que lo importante es dar oportunidades a quienes las necesitan y cree que la línea que se está siguiendo es la correcta: “El año pasado, en el evento conmemorativo del 25 aniversario en toda España, contamos con testimonios de personas y empresas que habían participado estos años y ahí se pudo ver muy bien cómo hemos evolucionado y el impacto positivo que esto ha tenido en la mejora de sus vidas”. Y llama la atención sobre el hecho de que en su área trabajan por ratios y deben cumplir una serie de objetivos: “Si no funcionase, no tendríamos financiación. Si los participantes no encontrasen empleo, los proyectos desaparecerían. Pero realmente el éxito es que no vuelvan y si lo hacen que sea, por ejemplo, para traer a otros o para ayudarnos como voluntarios, porque el vínculo que se genera con ellos es muy potente”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/04/Revista-cantabria-negocios-noticas-economia-empresas-empleo-cruz-roja-equipo.jpeg 383 640 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-04-29 10:45:352026-04-29 10:45:35Los otros rescates de Cruz Roja
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Ángel Pelayo, rector de la UIMP: «La relación con el tejido productivo es algo que la universidad no puede desatender»

Ángel Pelayo, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Foto: Nacho Cubero.

Recién aterrizado en el cargo, Ángel Pelayo González-Torre apura los tiempos para cerrar una programación académica que tendrá en la geoestrategia internacional, los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial y la sostenibilidad y el cambio climático sus tres grandes ejes. En esta nueva etapa al frente de una universidad atípica como es la UIMP pero que conoce bien, defiende la necesidad de internacionalizar más, de atraer a más jóvenes estudiantes y de potenciar el ambiente universitario para crear vínculos más intensos y duraderos.

Manuel Casino | Abril 2026

Pregunta.– Tomó posesión de su cargo el pasado 28 de enero. ¿Le ha dado ya tiempo a tener claro qué es lo que quiere hacer al frente de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP)?

Respuesta.– Pues sí. Tampoco los objetivos que me planteo son muy distintos de los fundacionales. Es decir, la UIMP tiene que servir de vínculo entre los universitarios españoles y las mejores referencias del pensamiento, la ciencia y de la cultura internacional. Eso es lo que fue la Menéndez Pelayo en los años 30 del siglo XX y lo que creo que tiene que seguir siendo ahora. Aunque el objetivo general es el mismo, las cosas se deben hacer de otra forma porque evidentemente el mundo no es el mismo. Y dentro de este contexto global de internacionalización del pensamiento y de formación de los jóvenes españoles hay cuestiones que nos interesan especialmente. Una de ellas es cómo llegamos a los jóvenes, porque ya no se llega del mismo modo que hace décadas. En este sentido, una de las ideas fuertes es conseguir que los universitarios españoles conozcan más qué es y qué hace la UIMP. Además, el concepto mismo de internacionalización tiene que desarrollarse en un contexto diferente y con otros instrumentos. Tenemos que internacionalizar más. Asimismo, también le puedo anunciar que está previsto una reforma de los estatutos de la UIMP, que espero que no tarde en aprobarse, donde se establecen herramientas para vincular más con la universidad a profesores, tanto nacionales como extranjeros, de manera estable durante un tiempo. Se crea una figura, que son las ‘Cátedras UIMP’, que pueden tener como titulares a profesores extranjeros, para vincular personas eminentes de la ciencia o del pensamiento con la Menéndez Pelayo durante el tiempo que dure la beca para que actúen como un fermento de internacionalización.

P.– Única, Interdisciplinar, Multicultural y Puntera. ¿Estos adjetivos encajan bien con el acrónimo de la UIMP o tiene usted otros?

R.– Están muy bien. Pero lo que significa la UIMP también está muy bien. Es universidad que es una figura muy grande que hay que mantener como referente de la ciencia, de la cultura y del ascenso social para todos. Es internacional, lo cual está también muy bien, y creo que lo de Menéndez Pelayo no podemos quitarlo de las siglas.

P.– Su predecesor en el cargo sostenía que el principal caballo de batalla de la UIMP era contar con la naturaleza jurídica de cualquier otra universidad para, a partir de ahí, conseguir una gestión más eficiente, eficaz y dinámica. ¿Comparte esta visión?

R.– Bueno. Creo que todas las universidades públicas comparten una serie de problemas comunes: la financiación y dotación presupuestaria, el personal y la simplificación burocrática y administrativa. Esto nos pasa a todas las universidades y hay que esforzarse por mejorar estos aspectos que, efectivamente, en ocasiones se convierten en un obstáculo. En este sentido, la UIMP no es una universidad al uso, es un organismo autónomo y, por lo tanto, sí que puede ser necesario esforzarse más para salvar estas limitaciones.

P.– Una de sus primeras medidas ha sido crear un nuevo vicerrectorado de Cultura. ¿Qué podemos esperar con esta decisión?

R.– Bueno, sí ha existido en algunos rectorados, aunque no en el último. Espero conseguir un incremento de las actividades culturales porque entiendo que la cultura es un elemento muy importante no solo para el desarrollo de la persona, lo cual es obvio, sino también para establecer mejor las relaciones con nuestro entorno social. Los eventos culturales llaman mucho a la gente y las personas que asisten a ellos conocen la UIMP. La cultura, además de un factor de progreso social y de formación de la ciudadanía, es un vínculo extra con el entorno.

P.– ¿Qué tiene esta universidad que no tengan otras, además de un marco incomparable?

R.– Tiene encanto. Un encanto que puede percibir cualquier persona que pase por el Palacio de la Magdalena en verano. Esa atmósfera de gente joven y no tan joven que convive y disfruta en un entorno veraniego y que lo hace, además, sobre cuestiones intelectuales relativas al pensamiento, a la cultura, a la historia, a la ciencia… Tiene esa forma de aprender en un entorno especialmente agradable. Porque a la UIMP, como se sabe, va a los cursos académicos, pero también después sale, se va a la playa, conoce gente y se relaciona. Creo que ese encanto es muy difícil de encontrar en otros lugares.

El nuevo rector de la UIMP, junto a la ministra de Universidades, el consejero de Educación y otras autoridades, durante la toma de posesión del cargo, en enero. Foto: Nacho Cubero.

P.– Es la única universidad en España que no tiene plantilla de profesorado. ¿Ventaja o inconveniente?

R.– No creo que sea un inconveniente. Más bien es una ventaja en el sentido de que podemos aprovechar a los profesores de todas las universidades españolas y extranjeras. Por tanto, diría que es un elemento favorable.

P.– Aboga por recuperar el ambiente universitario. ¿Alguna idea para conseguirlo?

R.– En este tema también es importante lo que apuntaba antes sobre las actividades culturales. Hay que atraer a la gente a la universidad. Es claro que el hecho de organizar muchas actividades tiene un efecto llamada. Hay que tener en cuenta que la crisis de la presencialidad de los estudiantes afecta a todas las universidades. Pero creo que, en la UIMP, la programación de estas actividades culturales junto al ambiente veraniego del que hablaba hace unos minutos y muy especialmente la interrelación entre los estudiantes es un elemento que tenemos que saber explotar.

P.– ¿Debería entender, por tanto, que va a haber un aumento significativo de las actividades culturales en la programación de este año?

R.– Espero que sí. Espero que haya un gran despliegue cultural en la UIMP este año. Y sinceramente creo que lo va a haber.

P.– ¿Cuál va a ser el hilo conductor de la programación de este año?

R.– Tenemos una serie de temas a los que nos gustaría que se les dedicara una especial atención en los cursos. Uno es la geoestrategia internacional por todo lo que está pasando en el mundo y que está cambiando un poco el paradigma clásico de las relaciones internacionales. La crisis de Naciones Unidas, la situación en que se encuentra la OTAN o la proliferación de conflictos locales, por citar algunas realidades, creo que está cambiando el orden internacional y que éste debe ser un uno de los asuntos que habrá que abordar. Otros dos temas a los que me gustaría que también se les prestara especial atención son el desarrollo de la inteligencia artificial, singularmente en relación con sus riesgos; y la sostenibilidad y el cambio climático.

 P.– Apuesta por estrechar la colaboración con asociaciones sectoriales y empresariales. ¿Es una forma de avanzar hacia la especialización temática que propugna?

R.– La relación con el tejido productivo en general y las organizaciones empresariales o profesionales es algo que la universidad no puede desatender. En este sentido, sí me gustaría incidir más en los que llamamos cursos corporativos, es decir, aquellos que reúnen a los profesionales de un determinado sector para hablar de sus temas. Pero, además de hablar de sus temas, nos interesaría hacer en estos cursos una aportación desde el punto de vista del conocimiento para que también se interrelacionaran con personalidades que en sus distintos sectores tiene algo que aportar desde el punto de vista académico o científico. Me gustaría potenciar estos cursos para que haya más sectores profesionales que vayan a la UIMP a debatir sobre sus problemas pero que, además, escuchan a especialistas. Este tipo de cursos son muy interesantes.

P.– Usted es catedrático de Filosofía del Derecho. En el imperio de los datos y de los algoritmos, de la inteligencia artificial y de la robótica, ¿no echa de menos un relato más humanista?

R.– Está claro. Está un poco lo que decía sobre el estudio la IA, especialmente desde la perspectiva de sus riesgos. Es evidente que hay que darle un formato más humano al desarrollo de la inteligencia artificial. Lo contrario sería una distopía del gobierno de las máquinas, o de quienes gobiernan las máquinas.

Lo que tienen que hacer [las universidades públicas] es estar mejor financiadas y mejor dotadas para cumplir su misión, especialmente la de ascensor social, y permitir a las personas que no pueden pagarse una universidad privada labrarse un futuro según sus esfuerzo y capacidades.

P.– ¿Sobran universidades o faltan estudiantes?

R.– Estudiantes hay los que hay. A mí gustaría que más jóvenes accedieran a la universidad. Creo que cuanta más gente acceda a estudios universitarios, mejor. Lo cierto es que el número de universidades públicas no ha aumentado en los últimos años. Lo que tienen que hacer es estar mejor financiadas y mejor dotadas para cumplir su misión, especialmente la de ascensor social y permitir a las personas que no pueden pagarse una universidad privada labrarse un futuro según sus esfuerzo y capacidades. Las universidades lo que tienen que ser es de calidad. Y creo que las públicas lo son y están muy bien valoradas en los rankings internacionales.

P.– Dice ser Universidad de Cantabria y Santander. ¿Cree que la relación con ambas es todo lo estrecha y fluida que cabría esperar?

R.– Hombre, creo que las relaciones han sido buenas en los últimos años. Es algo en lo que también pienso trabajar. Basta que yo sea UC y sea también de Santander para que este sea un campo en el que tenga que esforzarme porque lógicamente se me pedir más a lo mejor que a mis antecesores. Pero ya digo, creo que las relaciones son buenas, pero hay que intentar mejorarlas.

P.– Asentándose sobre lo ya construido, ¿cómo se imagina el futuro de la UIMP?

R.– Me gustaría que fuera más internacional, con más alumnos jóvenes, con mucha actividad cultural y que se crearan relaciones intensas y duraderas entre las personas que han pasado por sus aulas.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/04/Revista-cantabria-negocios-noticas-economia-empresas-entrevista-uimp-angel-Pelayo.jpeg 442 640 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-04-27 13:15:422026-04-27 13:15:42Ángel Pelayo, rector de la UIMP: «La relación con el tejido productivo es algo que la universidad no puede desatender»
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Ganadería en Cantabria: un sector estable, pero en alerta

Los ganaderos cántabros se sienten amenazados por Mercosur, la posible caída de los precios de la leche, la expansión de la dermatosis nodular y la dificultad para garantizar relevo generacional, mientras valoran el respaldo del Gobierno regional frente al lobo.

Ana Bringas | Abril 2026

En calma, pero con “mucha preocupación”, se encuentra el sector ganadero cántabro. Los profesionales del campo afrontan múltiples frentes abiertos y, aunque atraviesan un periodo de relativa estabilidad, se sienten amenazados por el futuro. El acuerdo con Mercosur, la posible caída en los precios de la leche de cara a la primavera, el avance de enfermedades como la dermatosis nodular contagiosa o la tuberculosis, y las dificultades para asegurar un relevo generacional son motivos de inquietud. Sin embargo, también existen razones para la esperanza: la respuesta del Gobierno regional ante la proliferación de lobos ha sido proactiva, con 41 extracciones ejecutadas hasta ahora, y los ganaderos confían en que esta línea de actuación continúe y que los efectos de las medidas sean pronto visibles.

El citado acuerdo aspira a crear la mayor zona comercial del mundo, integrando a más de 780 millones de ciudadanos de la Unión Europea y América del Sur en un espacio común basado en la reducción progresiva –y en muchos casos eliminación– de aranceles y barreras comerciales entre ambos bloques. Tras más de 25 años de negociaciones intermitentes, el tratado fue rubricado oficialmente este enero. Sin embargo, la polémica que ha suscitado llevó al Parlamento Europeo a acordar su remisión al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), con el fin de que determine si el texto se ajusta plenamente a los tratados comunitarios o no. Aunque esto retrasa la aplicación formal del tratado, la Comisión Europea puede implementarlo de manera provisional, y eso es precisamente lo que se ha anunciado, lo que mantiene en vilo al sector ganadero.

La entrada de carne y otros productos animales, producidos bajo normas diferentes, según la apreciación generalizada en el sector ganadero, genera sensación de desigualdad. “No jugamos en la misma liga que el resto de países”, apunta Carlos Elizondo, secretario general de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores, Asaja. Por su parte, Luis Pérez Portilla, secretario general de la Unión de Ganaderos y Agricultores Montañeses (UGAM-COAG) destaca la a su juicio “dudosa calidad y procedencia” de los productos de fuera de la UE que llegarían merced al acuerdo, y que a su juicio servirán para “echar por tierra” el valor de los productos locales y favorecer la desaparición de la ganadería y agricultura familiar de Cantabria.

Alberto Pérez Quintial, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA). Foto: Nacho Cubero.

En la misma línea se expresa Alberto Pérez Quintial, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA): “Aunque nos quieran vender que hay cláusulas para garantizar que todo está bien, son solo parches. Este acuerdo no beneficia al sector local, solo a los intereses de grandes multinacionales”. Añade que Europa necesita un mercado masivo para vender coches y otros productos, y que los ganaderos cántabros se han convertido en un “mero encaje” en esa estrategia, sin ventajas reales para su producción.

Además, los secretarios generales de las tres organizaciones agrarias expresan serias dudas sobre la eficacia de los controles de calidad en frontera. “No hay personal suficiente para revisar todos los productos que entran, y el Gobierno se pone de perfil ante esta realidad. Se perjudica a nuestra población y a la dieta mediterránea de la que tanto se ha presumido. Otros países no van a adaptarse de la noche a la mañana a las exigencias europeas. Esto es una trampa y un engaño que puede poner en riesgo la salud de la sociedad”, sostiene Alberto Pérez Quintial.

Luis Pérez Portilla, también escéptico respecto a la capacidad inspectora, calcula que no se controla ni el 1% de lo que llega, cuestionando así la garantía real de que los productos importados cumplan los mismos estándares que se exigen a los ganaderos europeos. “Es el cóctel perfecto para favorecer la desaparición de nuestras ganaderías”, zanja.

 

Carlos Elizondo, secretario general de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores, Asaja. Foto: Nacho Cubero.

Elizondo advierte de que, si Europa no toma medidas para frenar los efectos del tratado, el sector volverá a movilizarse como ya lo ha hecho en dos ocasiones durante este año en Santander. Sobre las masivas tractoradas, el secretario de Asaja reconoce que el efecto no ha sido el deseado, mientras que Pérez Quintial opina que las protestas han cambiado el paso a los políticos: “Ahora empiezan a entender que no es tan fácil defender este acuerdo”, señala e incluso añade que los resultados electorales recientes, como la subida exponencial de VOX y la victoria del PP en las citas en las urnas de Aragón y Extremadura frente a la bajada del PSOE, reflejan que el campo busca alternativas políticas que “consideren sus intereses”.

El secretario general de UGAM-COAG vincula directamente los tratados internacionales con los recortes planteados en la Política Agraria Común (PAC) por parte de la Comisión Europea. En concreto, se refiere a la propuesta de reducir en un 22% la dotación destinada a la PAC en comparación con el actual periodo presupuestario. “No entendemos qué soberanía alimentaria quiere Europa si, por un lado, firma estos pactos comerciales y, por otro, recorta la PAC”, cuestiona. Además, denuncia que, pese a la disminución de fondos, las exigencias burocráticas y medioambientales aumentan. “Lo que consiguen es generar miedo entre quienes están pensando en incorporarse al sector, y los necesitamos”, advierte.

La preocupación no es menor si se tiene en cuenta que la edad media de los ganaderos supera los 60 años y que, según reconocen las organizaciones agrarias, el relevo generacional no avanza al ritmo que la actividad requiere para garantizar su continuidad.

Tractoradas

Los tractores han vuelto a tomar Santander en dos ocasiones a lo largo de este 2026. A las protestas contra el acuerdo con Mercosur se suman los daños provocados por el lobo, la expansión de la dermatosis nodular bovina y los anunciados recortes en la Política Agraria Común (PAC).

Para Alberto Pérez Quintial, la mayor inquietud en estos momentos no está tanto en los precios como en las enfermedades del ganado. La dermatosis nodular contagiosa (DNC) concentra buena parte de la preocupación del sector. El Gobierno de Cantabria ha prorrogado hasta el 30 de abril —dos meses más— las medidas preventivas ya en vigor, al considerar que la evolución sanitaria a nivel estatal no es mejor que hace tres meses, según explicó la consejera de Ganadería, María Jesús Susinos. A ello se suma la llegada de la primavera, con el aumento de mosquitos, principales transmisores de la enfermedad.

Entre las medidas adoptadas figura, por ejemplo, la suspensión de ferias y concentraciones ganaderas, una decisión que afecta directamente a la actividad comercial y a la visibilidad del sector.

Por su parte, Luis Pérez Portilla asegura no comprender por qué el Ministerio y Bruselas no abordan conjuntamente la posibilidad de permitir la vacunación preventiva en Cantabria, lo que implicaría rebajar la categoría sanitaria de la enfermedad. Advierte de que, si la DNC llegara a territorio cántabro, el impacto sería “una ruina”, dado que las explotaciones se encuentran muy próximas entre sí, y ello facilitaría una rápida propagación del virus.

Los tractores, a su paso por las calles del centro de Santander durante una de las manifestaciones de ganaderos y agricultores. Foto: Nacho Cubero.

En el capítulo de noticias positivas, los precios de la carne y de la leche se mantienen en buenos niveles, lo que permite una estabilidad económica. Sin embargo, esa tranquilidad se vive con cautela. Los profesionales reconocen que su principal temor es que esta situación cambie a corto plazo, especialmente en el caso del sector lácteo. “La industria está amenazando con bajar de manera brusca los precios de cara a la primavera y no lo entendemos, porque cada vez somos menos los ganaderos de leche”, advierten desde el sector, que no comprenden el posible ajuste a la baja en un contexto de reducción constante de explotaciones. Lo cierto es que, según el Instituto Cántabro de Estadística (ICANE), en 2025 permanecían activas 788 explotaciones ganaderas dedicadas a la producción láctea, frente a las 1.514 registradas en 2015.

Otro de los aspectos que el sector valora de forma positiva es el respaldo del Gobierno cántabro en la gestión del lobo, aunque no perciben la misma sintonía por parte del Ministerio. “El Gobierno central nos machaca intentando volver a incluir al lobo en el LESPRE, el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial”, critica Carlos Elizondo, en referencia al debate abierto sobre su estatus jurídico.

Al mismo tiempo, reconoce que los efectos de las 41 extracciones realizadas por el Ejecutivo autonómico no serán inmediatos. “Los resultados se verán en unos años”, señala, aunque insiste en que la línea de actuación debe mantenerse e intensificarse, ya que la presencia del lobo “ha llegado incluso a la costa, algo que no es habitual”.

En la misma línea, Alberto Pérez Quintial apunta que uno de los principales escollos actuales es la actualización de las tablas de indemnización por ataques. “Se han quedado devaluadas”, afirma, recordando que el valor de los animales ha aumentado “entre un 30 y un 40% en los últimos años”.

Luis Pérez Portilla, secretario general de la Unión de Ganaderos y Agricultores Montañeses (UGAM-COAG). Foto: Nacho Cubero.

Frente a las críticas de algunas plataformas ecologistas, el sector defiende que es necesario actuar con determinación. “No podemos andar con miramientos”, sostiene Pérez Quintial, quien aboga por continuar con las extracciones para alcanzar un equilibrio que permita reducir lo que califican como un exceso de lobos. “Solo así podemos seguir viviendo de esto”, concluye.

Así, los secretarios generales de las organizaciones agrarias cántabras coinciden en que la situación general es similar a la del año pasado con relativa estabilidad, pero con inquietud sobre el futuro. Sobrevuela, una vez más, el problema del relevo generacional, un asunto recurrente que sigue sin resolverse de manera estructural.

En este contexto, algunos dirigentes comienzan a plantear la necesidad de explorar modelos “diferentes” de incorporación al sector. Entre ellos, recuperar la figura del ganadero mixto: profesionales con dedicación parcial a la explotación y otra actividad laboral complementaria fuera de la ganadería. Alberto Pérez Quintial recuerda que este esquema era habitual en las décadas de los 70 y 80 y considera que podría adaptarse a la realidad actual para facilitar la entrada de jóvenes.

Carlos Elizondo añade otro factor de peso: la despoblación rural. “Vivir en un pueblo cada vez es más complicado; se están quedando sin gente y sin vida social”, señala.

“No podemos permitirnos perder más ganaderías en Cantabria, que quede claro a los organismos competentes”, concluye Luis Pérez Portilla. “Vertebran el territorio y generan valor económico y social. Están en riesgo, y no podemos perderlas”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/04/Revista-cantabria-negocios-noticas-economia-empresas-ganaderos-vacas-campo.jpeg 325 640 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-04-22 11:19:202026-04-22 11:19:20Ganadería en Cantabria: un sector estable, pero en alerta
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La tienda del Racing: un éxito más allá del tirón deportivo

La sociedad anónima deportiva facturó el año pasado en torno a tres millones de euros con la comercialización de equipaciones, otras prendas y ‘merchandising’ en el establecimiento que tiene en los Campos de Sport, a través de su tienda ‘online’ y en el punto de venta exterior en los días de partido. El dato, que este año se espera que crezca entre un 15 y un 20%, multiplica por más de seis la cifra de hace apenas cuatro años, cuando el equipo militaba en la tercera categoría del fútbol español. Pero la subida, que sitúa al Racing entre los equipos que más facturan por este concepto, no se explica solo por el ascenso y el buen momento clasificatorio: el gran salto se produjo con la renovada estrategia de márketing del departamento que dirige Pablo Ruiz.

Juan Carlos Arrondo | Abril 2026

A punto de cumplirse catorce años desde que el Racing jugó por última vez en la primera división, el objetivo de regresar a la máxima categoría del futbol español parece cada vez más cercano. Tras un largo periodo de crisis deportiva, pero aún más de convulsión económica y societaria, la entidad ha encontrado el camino de salida del túnel y lo ha hecho sobre la base de una comunión entre quienes forman parte del club y, en definitiva, todos los que se identifican con sus valores; como suele recalcar Sebastián Ceria, su accionista mayoritario, se trata de ir construyendo una comunidad. Una de las áreas que está cobrando especial protagonismo con este enfoque es la tienda oficial, la venta al por menor de equipaciones y ‘merchandising’, cuya facturación ha crecido exponencialmente en las dos últimas temporadas. Un éxito que no solo hay que valorar por su aportación a la buena salud de la cuenta de resultados, sino también por lo que supone en el fortalecimiento del vínculo del racinguismo con sus colores.

La tienda del Racing –que cuenta con un establecimiento permanente en los Campos de Sport, más otro punto de venta los días de partido, así como un portal de comercio electrónico– facturó la pasada temporada unos tres millones de euros. El gran salto se produjo con una renovada estrategia en el departamento de Marketing, que desde hace dos campañas dirige Pablo Ruiz: “La temporada 2023/24 se duplicó la facturación de la anterior y la 2024/25 fue más de tres veces la de la 2022/23. Esta temporada llevamos en el primer semestre, de julio a diciembre, casi el 17% más que en el mismo periodo de la anterior, por lo que esperamos que el crecimiento final oscile entre el 15 y el 20%”. A todos estos datos añade otro que ofrece una clave para comprender parte del origen de esta tendencia: “El 30% de las ventas de la última temporada corresponde a la tienda online; cuando nosotros llegamos al club representaba el 5% del total. Esa unidad de negocio creció mucho”.

Si bien Pablo Ruiz insiste en que debe considerarse un trabajo en equipo, que incluye desde la parte gerencial del departamento hasta el ‘staff’ de la tienda, es un hecho que su incorporación en septiembre de 2023 cambió la dinámica del área comercial. Se encontró un inventario estancado, un ‘stock’ acumulado con muy pocos tipos de productos, artículos obsoletos y repetidos de temporadas anteriores: “Hay que tener en cuenta que el fuerte de la facturación en la tienda oficial de un club, el 80%, es la equipación de la temporada. Y el ‘merchandising’ –moda, bufandas, accesorios, etc–, que habitualmente representa el 20%, era prácticamente inexistente”. La idea fue impulsar una estrategia de crecimiento de la mano de proveedores que asumiesen el reto de asegurarles lo que necesitaban en cantidades mínimas coherentes: “Y de esa manera poder ofrecer gran variedad de productos, un recambio permanente en diseños y en variables a partir de ir viendo cuál era el comportamiento de la gente a medida que le íbamos ofreciendo más”.

Pablo Ruiz, director de Márketing del Racing, en la tienda de El Sardinero rodeado de algunas de las equipaciones que componen el amplio surtido actual. Foto: Nacho Cubero.

Lo primero que hizo el nuevo equipo comercial fue obtener información del aficionado, escuchar sus sugerencias o sus quejas y analizarlo. “Ese trabajo de empaparnos y conocer a la afición ha sido clave a la hora de entender cuáles son sus gustos y actuar en función de ello”, indica Pablo Ruiz, para quien –al proceder de Argentina– la comprensión del comportamiento del seguidor racinguista supuso también un proceso de aprendizaje personal: “Fue un desafío porque vengo de un país en el cual el futbol se ve de una manera más pasional y son, obviamente, otra cultura y otras costumbres”. Pero la tarea tenía un alcance mayor que simplemente alinear la oferta con las preferencias del público, ya que en paralelo se estaba desarrollando la estrategia de marca e imagen institucional del club: “Todos los productos que se venden en la tienda tienen que reflejar esa imagen. La marca es la parte que se ve del iceberg y su construcción tiene que ver con valores, con lo que se quiere reflejar de lo que somos”.

Con la creación de la marca ‘Racing’ llegó la asociación con varios proveedores y los acuerdos de colaboración con otras marcas con el objetivo de mostrar una imagen propia, diferenciada de la de otros clubes. Para el responsable de Marketing de la entidad hay muchos actores que contribuyen a comunicar ese diferencial, empezando por el propio aficionado y quienes integran la comunidad racinguista, que forman parte de la propia marca: “De alguna manera, nuestros colaboradores y nuestros patrocinadores también hablan de la marca”. Destaca que para congeniar con sus ‘partners’ es importante que las aportaciones sean mutuas para lograr un vínculo que perdure en el tiempo: “Es entender que estamos yendo los dos hacia el mismo lugar y que a ambas partes nos convenga. En el futbol, que es tan pasional y está tan atado al resultado, es difícil hablar del largo plazo, pero por esa coherencia que se quiere mostrar en la marca necesitamos socios estratégicos dispuestos a ir junto con nosotros todo el camino”.

“Uno no es del Racing únicamente el día del partido, lo es siete días de la semana, veinticuatro horas al día, por lo cual buscamos que esté también presente en su estilo de vida”. Pablo Ruiz, director de Marketing del Racing.

En ese afán por mostrar unos atributos y valores propios, lo que se pide a los proveedores con los que trabaja la entidad son productos que permitan despegarse del resto. No se trata de una competencia con otros clubes, sino de mostrarse diferenciales, algo que se busca a través de la innovación y de colaboradores que puedan ofrecer cosas distintas. Un ejemplo es la colección de Pompeii, una firma de moda y calzado cuya línea conmemorativa del 112º aniversario ha sido muy satisfactoria para el club. Pablo Ruiz subraya también que gracias a aportaciones como las de Tito Customs y otros diseñadores independientes y emergentes con mucho tirón entre el público joven pueden seguir construyendo nexos para llevar a la marca Racing más allá del campo de futbol e introducirla en la cotidianidad de los aficionados: “Uno no es del Racing únicamente el día del partido, lo es siete días de la semana, veinticuatro horas al día, por lo cual buscamos que esté también presente en su estilo de vida”.

La relación con Austral

Aunque generalmente los clubes buscan posicionarse a través de las equipaciones deportivas de las grandes marcas internacionales, el Racing continúa apostando por la firma cántabra Austral, que ya venía trabajando con el club antes de esta nueva etapa y con la que también tuvo una fructífera relación en las décadas de los ochenta y noventa. Más que como el proveedor técnico o patrocinador del equipo, Pablo Ruiz prefiere referirse a ella como un buen socio comercial o estratégico: “Nos encontramos con una empresa muy predispuesta a nuestras sugerencias. Trabajamos mucho en el desarrollo de cada uno de los productos, hay una ida y vuelta constante de muestras y aprobaciones. Lo que queríamos era mejorarlos con telas especiales, con patrones exclusivamente diseñados para el Racing y con muestras de su identidad reflejada en las equipaciones”. Esta colaboración ha permitido que la tienda pueda vender la camiseta oficial a un precio, si no el más, de los más baratos de la liga y ha propiciado campañas exitosas con el lanzamiento de algunas ediciones de estilo ‘retro’.

Con la nueva estrategia comercial se ha dotado a la tienda de una amplia variedad de artículos, buscando proveedores que suministren cantidades mínimas para probar y testear. “Hacemos prueba y error en pequeñas series como parte de un aprendizaje. Tenemos que medir bien a la hora de controlar el ‘stock’ porque un mal cálculo puede tirar por la borda todo el trabajo de la temporada”, apunta el director de Marketing. Aunque en algún momento muy concreto han sufrido de falta de disponibilidad en el tallaje –rotura de curva de tallas– de las camisetas oficiales, asegura haberse solucionado este año: “Lo que hicimos con Austral fue controlarlo en fechas claves, de acuerdo al histórico que tenemos acumulado de temporadas anteriores, y sabiendo más o menos cuál es el comportamiento de la gente. En los dos años y medio últimos el Racing siempre ha ido a más y no tenemos del todo medido el comportamiento del aficionado si va mal. Tenemos a favor que es muy fiel y pasional, y esto no es menor”.

El director de Márketing del Racing, junto al ‘staff’ de profesionales de la tienda del club. Foto: Nacho Cubero.

Pablo Ruiz considera que en el marketing deportivo, sobre todo en el futbol, siempre hay que tener en cuenta el factor pasional: “Hay que tocarle la fibra, que se anime a comunicar los valores del club porque se está aliando con su historia, con una tradición de 113 años”. Su experiencia en Argentina, primero como hincha y después como director de Marketing del Racing de Avellaneda durante casi tres lustros, le ha permitido apreciar ese alto componente emocional en torno a un club que ha vivido periodos de grandeza, caída y resurgimiento y compararla con lo que se ha encontrado en Santander: “Me sorprendió mucho porque siempre se habla de la pasión del futbol argentino y cuando uno va a otro país espera encontrarse algo distinto. Sin embargo, me pasó todo lo contrario. No hay personas de otros clubes que no remarquen el ambiente que genera el racinguismo en El Sardinero o cómo vive cada partido. Eso es un valor de marca muy importante y lo que nosotros tenemos que hacer valer”.

A falta de cifras homogéneas comparables, el responsable comercial cree que la tienda del Racing está entre las que más factura de los equipos de segunda división y probablemente se esté codeando con varios de primera. Afirma que el club está trabajando en todos los ámbitos, también en este, para estar preparado por si tiene que afrontar un mayor nivel de exigencia con un ascenso de categoría: “Sobre todo en tecnología. De hecho, hay un equipo trabajando en el tema del dato a través de la tienda y de inversión publicitaria en redes sociales en pos de la venta ‘online’, que se vio reflejado ahora en navidades con una tasa de conversión muy alta”. Además, está enfocando buena parte de sus esfuerzos en perfeccionar la experiencia de compra en la tienda del Racing para el aficionado: “Se está trabajando fuerte en la atención al cliente, tanto en la tienda como a nivel general del club, porque creemos que es algo a mejorar. Son aspectos a seguir que no queremos descuidar”.

Mientras los productos licenciados pueden encontrarse en establecimientos ajenos, como decisión estratégica la tienda del club se reserva en exclusiva la venta de las equipaciones del Racing. De esta forma se controla todo el proceso, incluyendo, por ejemplo, los descuentos y promociones que se ofrecen a los abonados. El departamento de Marketing analiza si sería necesario abrir otra tienda o quizás un punto de venta estacionario como refuerzo en ciertas fechas clave. “No quiere decir que lo vayamos a ejecutar en el corto plazo, ni que realmente lo vayamos a ejecutar, pero creemos que, en cuanto alcancemos el techo que ahora estamos buscando, vamos a necesitar alguna otra forma de crecer”, explica su director.

“Si preguntamos al racinguismo cuál es el momento más importante de los 113 años de historia, la respuesta será que la noche del plante”. Pablo Ruiz, director de Marketing del Racing.

Desde esta perspectiva, hay una apuesta decidida por potenciar la plataforma de comercio electrónico, que, a modo de curiosidad, muchos clientes utilizan como escaparate digital antes de comprar en persona: “Perseguimos que la tienda ‘online’ se consolide como unidad de negocio fuerte y desarrollamos productos o lanzamientos exclusivos para que el aficionado viva la experiencia comprando en ella”.

A medida que van pasando las semanas y se acerca el final de la competición, el futuro deportivo del Racing cada vez se acerca más al ansiado ascenso. Sin embargo, el área comercial se sustenta en una base ajena a los avatares futbolísticos. “Se trabaja con mucho tiempo de anticipación. La camiseta de la temporada que viene ya está aprobada y prácticamente en proceso de producción. Se trata de dejar de lado el éxito deportivo, aunque, obviamente, hay que ser previsor y medir los tiempos de entrega y las cantidades mínimas, para que cuando llegue podamos potenciarlo”, precisa Pablo Ruiz. Resalta que esto es así porque su plan de marketing pone el foco sobre el aficionado, no en los resultados logrados en el césped: “Si preguntamos al racinguismo cuál es el momento más importante de los 113 años de historia, la respuesta será que la noche del plante. Para la afición es un motivo de orgullo, ahí está la clave. Los valores que buscamos transmitir como marca están todos representados en la afición: fidelidad, resiliencia, compromiso, cercanía, honor y dignidad”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/04/Revista-Cantabria-negocios-noticias-economia-empresas-tienda-racing-Santander-lleno.jpeg 854 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-04-13 11:44:232026-04-22 11:01:18La tienda del Racing: un éxito más allá del tirón deportivo
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Radarmetrics se asoma al planeta desde Cantabria

Fundada en 2020 por un ingeniero con una larga trayectoria profesional en el especializadísimo nicho de los radares de apertura sintética (SAR), Radarmetrics trabaja en el desarrollo de instrumentos basados en esa tecnología pero de dimensiones mucho más pequeñas que los que ahora se utilizan, y con un coste también muy inferior. La empresa cuenta con siete personas en plantilla y trabaja en el que hasta ahora es su mayor contrato: el diseño y fabricación de un instrumento para medir en Groenlandia la incidencia del deshielo sobre la circulación oceánica.

José Ramón Esquiaga | Abril 2026

No es sencillo explicar qué son los radares de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés), una tecnología basada en principios idénticos a los que emplean los dispositivos destinados a detectar objetos o medir velocidades, pero con aplicaciones muy distintas a las que habitualmente asociamos al concepto más tradicional de radar. Tampoco encaja bien con las ideas preconcebidas el que sea precisamente con esas herramientas con las que opera una pequeña empresa cántabra que, en su todavía corta trayectoria, ha trabajado ya para clientes de la mayor relevancia, haciéndolo además con desarrollos disruptivos en los que coinciden las elevadas expectativas de negocio con un no menor riesgo de fracaso. O que entre sus proyectos esté construir un instrumento basado en esa tecnología, y enviarlo después a la estratosfera para ponerlo a prueba.

Todas ellas son, sin embargo, características que definen a Radarmetrics, una empresa creada en 2020 por un ingeniero llegado de Airbus que, en los pocos años pasados desde entonces, ha dado forma a una oferta que combina la consultoría con la realización de proyectos de I+D+i financiados por convocatorias de ayudas públicas, al tiempo que realizaba trabajos para terceros y va dando los pasos necesarios para el diseño de una línea de producto estandarizado, con la que facilitar el acceso a unos instrumentos que hoy quedan fuera del alcance de cualquier empresa o institución que no maneje elevadísimos presupuestos.

Los radares de apertura sintética –un nicho, como lo define José Márquez, fundador de Radarmetrics, para describir lo especializado del producto– hacen posible obtener imágenes de alta resolución desde larga distancia, embarcados en un satélite por ejemplo. Como cualquier otro radar, funcionan transmitiendo una señal electromagnética y procesando los ecos reflejados por la superficie terrestre, lo que hace que las imágenes generadas no se vean afectadas por la iluminación solar, las nubes o el mal tiempo, una condición que los aventaja frente a otros sistemas, a lo que hay que añadir su capacidad para estudiar características del terreno o cambios en aquello que se capta, características estas que son propias y exclusivas de los SAR. Esas propiedades permiten, por ejemplo, medir corrientes en los océanos, una de las principales áreas en las que ha desarrollado su trabajo José Márquez antes y después de crear Radarmetrics y un nicho dentro del nicho, si nos remitimos a la metáfora utilizada por el ingeniero.

José Márquez, fundador y director de Radarmetrics. Foto: Nacho Cubero.

En este ámbito doblemente especializado se enmarca, de hecho, el mayor de los contratos firmados hasta la fecha por la empresa cántabra, que contempla el diseño y fabricación de un instrumento para medir la forma en que el deshielo de grandes masas de agua dulce en Groenlandia afecta a la corriente del Golfo. Por un importe superior al millón de euros y un plazo de ejecución de dos años, Radarmetrics tendrá como ‘partner’ científico al National Oceanography Centre (NOC, el instituto oceanográfico del Reino Unido) y como cliente a Advanced Research and Invention Agency (ARIA), una agencia gubernamental creada por el gobierno británico para financiar investigaciones en la frontera del conocimiento.

En el programa en que participa la empresa cántabra, el objetivo es crear un sistema de alerta temprana para identificar lo que se conoce como puntos de inflexión climática, puntos a partir de los cuales el sistema terrestre ya no vuelve a su estado anterior. “Los científicos buscan esos puntos porque detectarlos a tiempo puede marcar la diferencia entre gestionar el riesgo y tomar medidas preventivas o enfrentarse a cambios irreversibles”, apunta José Márquez, que acota la labor de su empresa en un proyecto que podría durar cinco años: “El NOC propuso monitorizar la corriente del giro subpolar ártico y ver efectivamente cómo esa corriente se ve afectada por el deshielo. Y nosotros diseñamos y desarrollamos el instrumento que lo hará posible”.

Del total de tiempo de duración del proyecto, explica el fundador y director de Radarmetrics, los dos primeros años se destinan al desarrollo del instrumento y la selección de la plataforma aerotransportada no tripulada en la que irá embarcado. Una vez completada esta fase, que es en la que se trabaja actualmente, los tres años siguientes se harán campañas para la toma de datos en Groenlandia y el estudio de las corrientes. “En la campaña operaremos el instrumento y haremos también el procesado de los datos que obtenga, para entregárselos después a los científicos, que serán quienes deriven los parámetros geofísicos y los interpreten”.

“Lo que hacemos está dentro de lo que llaman ‘deep tech’, cosas muy a la vanguardia en tecnología que no se han hecho antes”. José Márquez, fundador y director de Radarmetrics.

El instrumento, actualmente en construcción en las instalaciones que la empresa tiene en el Centro de Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Cantabria (CDTUC), es innovador en tamaño, precio y coste, y lo es hasta el punto de caminar sobre ese filo entre altas expectativas y elevado riesgo que caracteriza la actividad de Radarmetrics. “Este tipo de instrumentos se pensó inicialmente para el espacio, con pesos de 600 o 700 kilos. Luego se hizo un demostrador en la Agencia Espacial Europea que se voló en un avión, y que se movía en el entorno de los 100 kilos. El nuestro pesará menos de 5 kilos y se volará en aeronaves no tripuladas”, describe Márquez para explicar la principal diferencia de su dispositivo con los que hasta ahora han venido utilizándose: “Estamos hablando de una reducción de varios órdenes de magnitud en peso y dimensiones, lo que supone miniaturizar todos sus componentes: antenas, estabilizadores… Lo que hacemos está dentro de lo que llaman ‘deep tech’, cosas muy a la vanguardia en tecnología que no se han hecho antes”.

El camino hasta Cantabria

Ese ir por delante constituye el principal pilar sobre el que Radarmetrics asienta su competitividad, y también puede encontrarse ahí el núcleo en torno al que se construyó el propio proyecto empresarial. José Márquez, un ingeniero natural de Sant Joan Despí y formado en la Universidad Politécnica de Cataluña, comenzó su carrera profesional trabajando para la Agencia Espacial Alemana (DLR, por sus siglas en alemán) participando en el desarrollo y lanzamiento del primer satélite alemán de alta resolución SAR, algo bastante excepcional. “Es una oportunidad que te llega muy joven y no acabas de darte cuenta de lo importante que es, porque luego es muy difícil ser parte de una misión que va al espacio”, explica. Tras esa etapa, regresó a Barcelona para trabajar durante siete años en una empresa dedicada a proyectos y consultoría para la Agencia Espacial Europea, un periodo que considera clave para entender no solo la parte técnica –por otro lado la más cercana a su propia formación– sino también cómo funciona el sector desde dentro, cómo se accede a los contratos y qué se espera ver en una propuesta. Ya ahí, en una empresa de tamaño medio y muy dinámica, trabaja en un área vinculada a toda su carrera posterior: el desarrollo de instrumentos de radar innovadores para la observación de la Tierra y, en concreto, para medir corrientes oceánicas.

El último paso antes de establecerse por su cuenta lo dio en Airbus, en el Reino Unido, donde permaneció casi seis años, participando en grandes programas de observación de la Tierra, con presupuestos de cientos de millones de euros y equipos internacionales. “Trabajar en una empresa tan grande te da una visibilidad muy amplia, desde ser ingeniero jefe del instrumento de un satélite hasta campañas de vuelo o desarrollos muy avanzados”, recuerda.

La pandemia y la inminencia del Brexit fueron decisivos en 2020 para que José Márquez decidiera que había llegado el momento de hacer realidad una idea a la que llevaba tiempo dando vueltas. “Siempre había tenido el gusanillo de empezar algo por mi cuenta”, admite, un propósito que coincidió con la voluntad de volver a España tras muchos años fuera, algo que se vio reforzado por el encadenamiento de acontecimientos de aquel año. A la hora de elegir destino para ese retorno, Cantabria, la región de procedencia de su pareja, aparecía en el primer lugar de las preferencias, y no solo por esa circunstancia familiar: “Llevaba viniendo más de veinte años y me pareció un sitio que podía encajar bien: hay un ecosistema de telecomunicaciones y radiofrecuencia relativamente potente, con empresas que son referentes en el sector, como Erzia, Celestia o Acorde, y con una universidad con reputación en este campo”.

Una de las reuniones de trabajo de Radarmetrics, que cuenta ya con siete personas en su plantilla. Foto: Nacho Cubero.

Radarmetrics se constituye en septiembre de 2020 y empieza a operar en enero de 2021. El primer contrato, con Airbus, llega a mitad de ese año y resulta determinante. “Fue el que ayudó a financiar todo lo que ha sido el resto del crecimiento de la empresa”, afirma el fundador de Radarmetrics, que destaca la importancia que en ello tuvo su anterior vinculación con el que ahora era su cliente. A partir de ahí, la compañía empieza a construir tecnología propia, en lo que era el verdadero objetivo fundacional.

En esa línea se enmarca un proyecto directamente vinculado con la miniaturización de los radares de apertura sintética: el diseño, construcción y ensayo de un instrumento SAR asequible para la observación de la tierra por satélite. Para su desarrollo, Radarmetrics logró una ayuda del programa NEOTEC del Centro de Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, un programa altamente competitivo que subvenciona a fondo perdido proyectos con alto componente de I+D+i en empresas de base tecnológica de reciente creación. Fueron algo más de 300.000 euros para financiar una iniciativa que en etapas anteriores también fue respaldada por Sodercan con su programa para apoyar la contratación de personal técnico, y que ha ido cubriendo etapas hasta estar ya a las puertas de la última: testar el instrumento enviándolo a la estratosfera, algo que se hará presumiblemente desde Cantabria mediante un globo de gran altitud similar a los que se emplean con fines meteorológicos.

El hito que supondrá el lanzamiento de este instrumento, el contrato con Airbus o el firmado con el NOC dan cuenta de la enorme heterogeneidad del catálogo de Radarmetrics, que desde su nacimiento ha combinado dos tipos de actividad: proyectos troncales de desarrollo tecnológico y otros más pequeños de asesoría técnica para grandes actores, como el de Airbus o los realizados para la Agencia Espacial Europea. A estos, y a los de consultoría, está previsto añadir una nueva línea de negocio que supondría abrir un mercado hasta ahora inexistente: la construcción de instrumentos que usen la tecnología SAR, pero en un formato estandarizado y con un tamaño y coste que lo hagan asequible para instituciones y entidades para los que hoy los radares de apertura sintética quedan presupuestariamente fuera de su alcance. “Queremos empezar a desarrollar instrumentos como producto, no solo como proyecto”, resume el director de Radarmetrics.

La incorporación de esa línea de producto supondrá un salto adelante para una empresa que en sus poco más de cinco años de actividad ha ido cubriendo etapas hasta alcanzar los siete trabajadores en plantilla y situar su facturación en el entorno de los 700.000 euros, con expectativas de alcanzar el millón al cierre del ejercicio que acaba de comenzar. Tanto a lo largo de esta todavía corta trayectoria, como ante las perspectivas que abren los planes en marcha, Radarmetrics ha tenido la oportunidad de poner a prueba las fortalezas y debilidades de un proyecto empresarial asentado sobre el conocimiento técnico de su fundador, y puesto en marcha en un lugar fuera de los que pueden considerarse grandes polos tecnológicos del país.

Fortalezas y debilidades

“El objetivo ahora es seguir haciendo tecnología de muy alto nivel, pero traducirla en productos y en un modelo más comercial”, dice José Márquez, que ve en esa necesidad de profesionalizar el acceso a los mercados la consecuencia más clara de la que considera la principal carencia de la empresa: su escasa estructura. “Tenemos muchas cosas en marcha y muchas ideas a desarrollar en paralelo, pero soy consciente de que ahora mismo parecemos un centro de investigación, más que una empresa. Tenemos que generar beneficios que nos permitan reinvertir en la empresa y crear equipos, pero el día a día nos ocupa por completo”, lamenta el director de Radarmetrics, que a su labor como técnico añade las que tienen que ver no solo con la parte comercial, si no también con la administrativa y la financiera.

Precisamente en la cuestión financiera y la captación de talento –aspectos en buena parte relacionados entre sí– se resumen los principales retos a resolver tanto para poder crecer en la medida que contemplan los planes, como para que ese crecimiento pueda asentarse sobre bases sólidas. José Márquez no descarta buscar inversores con los que puedan empujar los planes de expansión, ya sea con los nuevos productos o accediendo a nuevos mercados que hoy, dice, están lejos del alcance de Radarmetrics: “Una de las cosas que se aprenden muy pronto es que es muy difícil para una empresa pequeña hacer una venta muy grande”.

A pesar de las dificultades que puedan tener que ver con esa captación de recursos financieros, es en la parte humana en la que el director de la empresa ve el mayor cuello de botella para crecer, y el principal elemento limitante que, de una u otra forma, puede relacionarse con la ubicación de la empresa. “Conseguir ingenieros es un factor crítico. Cuando presentas un plan de negocio lo primero que te dicen es: ¿de dónde vas a sacar quince ingenieros en Cantabria?”, lamenta José Márquez, que mantiene una relación estrecha y fluida con la Universidad de Cantabria y no ha encontrado razones para poner en cuestión su idea de que existe aquí un ecosistema favorable para el sector en el que opera, lo que no significa que no existan limitaciones relacionadas con el tamaño de la región.

Son pocos, explica, los estudiantes que se gradúan cada año, y menos aún los que se doctoran, pero son muchas en cambio las empresas que quieren contratarlos, de dentro y fuera de la región. Para las locales, sin embargo, es complicado atraer profesionales cualificados que trabajen fuera de Cantabria y que quieran continuar su carrera en un lugar que probablemente no conocen y en el que las oportunidades para asentar una carrera siempre van a considerarse como menores a las que ofrecen Madrid, Barcelona o, en general, las grandes capitales. “Es un problema, sin duda, pero confiamos en que lo atractivo del proyecto siga permitiéndonos, como hasta ahora, atraer los profesionales que necesitamos”, concluye.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/04/Revista-Cantabria-negocios-noticias-economia-empresas-radarmetrics-montaje.jpeg 697 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-04-08 10:58:222026-04-08 10:58:22Radarmetrics se asoma al planeta desde Cantabria
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La construcción en Cantabria: una actividad estable y en auge, pero que no ha salvado todos los obstáculos  

Tras la crisis de 2008, que dejó al sector en los huesos, la construcción reconoce que ahora vive años de cierta estabilidad. De la mano de los fondos europeos, los presidentes de tres colectivos profesionales convienen en que esta actividad está recuperando poco a poco su papel protagonista en la escena económica regional, pero advierten del grave riesgo que plantea para su futuro la falta de mano de obra y de relevo generacional.

Manuel Casino | Abril 2026

La construcción vive años de estabilidad y de cierta bonanza. Tras la crisis de 2008, que dejó a esta actividad temblando y en los huesos, el sector se esfuerza por volver a ser protagonista de la economía regional y por recuperar, poco a poco, el brillo de antaño. Así lo estiman algunos de los principales actores de este sector, que destacan el constante aumento de la carga de trabajo experimentando durante estos últimos ejercicios.

“Somos protagonistas, al menos al nivel de datos”, sintetiza el presidente de la Asociación de Constructores y Promotores (ACP) de Cantabria, Javier Palomera, sobre el papel de un sector que, según resalta, aporta el 7% del PIB regional y emplea a unos 17.000 trabajadores. En su balance del último ejercicio, Palomera confirma que 2025 ha sido un buen año. “Ha sido un ejercicio más tranquilo y con menos sorpresas”, rubrica.

Más optimista aún se muestra el presidente de la Asociación de Excavadores de Cantabria (Aexca), Antonio García Rivero, quien no duda en señalar que su subsector atraviesa por un buen momento. “Aunque los precios no son los que deberían”, una guerra que admite que “siempre va a estar ahí”, destaca que el pasado año se han alcanzado unos niveles de actividad que nadie esperaba. “No es que haya sido un punto de inflexión, pero sí de que las cosas se vean con otra perspectiva. Si tuviera que ponerle una nota, le pondría un nueve”, enfatiza.

Javier Palomera, presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

Un discurso del que, en lo sustancial, tampoco se aparta el presidente del Colegio Oficial de Arquitectura Técnica de Cantabria (Coaatcan), José Manuel González Rubio, quien juzga que el sector avanza por la senda adecuada. En su análisis, corrobora que 2025 ha sido un año “positivo”. “Cuando el ejercicio se ha cerrado con cerca de 2.000 viviendas nuevas, casi el doble que en 2024, el balance solo puede ser bueno”, recuerda para advertir a continuación del riesgo de morir de nuevo de éxito. “Lo que sería un problema para el sector es que volviera a haber un boom descontrolado. Que demos un bocado tan grande que no podamos digerirlo, que es lo que pasó en 2008. Lo ideal es incrementar el número de viviendas y llegar poco a poco a ese equilibrio que necesita el mercado entre la demanda y la oferta”, explica.

De cara a este año recién estrenado, los tres presidentes consultados coinciden en que no esperan grandes novedades, más allá de consolidar la actividad. Para González Rubio, sus expectativas pasan por mantener la tendencia positiva y seguir incrementado el número de viviendas de obra nueva para superar las 2.000 construidas. De su lado, García Rivero, también expresa su convencimiento de que este año sea una continuidad del anterior y que la actividad se mantenga, o que incluso se incremente. “Ahora bien, si me pregunta por 2027, no sabría contestarle con certeza”, avanza dejando caer que existen retos pendientes que podrían comprometer la buena marcha de su subsector.

En el caso de los constructores y promotores, Palomera confía en mantener la solidez de los últimos años y no sufrir, como históricamente ha sucedido, los vaivenes ligados a la cercanía de procesos electorales. “La estabilidad le está viniendo muy bien al sector”, anota antes de recordar que, aunque de un tiempo a esta parte se hable mucho de la construcción de viviendas, el subsector con mayor dinamismo y el que más volumen de negocio genera ha sido siempre y es el de la obra pública.

El fin de los fondos europeos

En este sentido, el presidente de la APC de Cantabria admite que los habituales dientes de sierra que vive la construcción cuando se aproximan ciclos electorales ahora no se notan tanto: “Venimos de unos años en que los fondos europeos han copado gran parte de las ayudas públicas. Cuando se terminen, ya veremos si se mantiene la inversión pública, pero eso ya no está en nuestra mano y dependerá de las prioridades de los políticos”, subraya.

El presidente de Aexca, por su parte, conviene igualmente que los fondos europeos han jugado un papel fundamental en el aumento de la actividad registrada durante estos años, lo que, a su juicio, ha podido distorsionar la radiografía de lo que realmente ocurre en el sector, aunque cree que el número de obras volverá a aumentar con la proximidad de nuevos de ciclos electorales. “No debería ser así, pero lo es”, lamenta no sin reclamar para evitarlo planes de inversión a más largo plazo. “La amortización de las máquinas grandes, que pueden llegar a costar 300.000 euros, requiere de varios años. No puedes comprarlas con una planificación a corto”, censura.

José Manuel González Rubio, presidente del Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

En parecidos términos se expresa el presidente de los arquitectos técnicos de Cantabria, quien critica que “ciertas políticas” tengan un carácter muy cortoplacista. “La vivienda es un tema tan serio y relevante que necesita planificaciones a más largo plazo, a varios años vista. Y no puede depender de elecciones. Exige un consenso para decidir entre todos a dónde queremos ir y cuándo queremos llegar, que es algo en boca de todos, pero que pocos hacen. Mientras no exista este acuerdo, vamos a ir de atracón en atracón electoral y creo que así nos va a ir mal. La vivienda es un bien de primera necesidad y no puede estar sujeto a caprichos. Es como la sanidad y la educación. Hay que tener un consenso y un objetivo claro y compartido”, razona.

Sobre el fin de las ayudas europeas, González Rubio admite que pude ser un freno para la actividad, pero en ningún caso una losa. “Pero si cada vez se espera más obra nueva y la rehabilitación siempre va a existir porque tenemos un parque edificatorio muy envejecido, aunque sea con picos ligados a la existencia de ayudas públicas, o cambia la actual situación o muchas obras se van a quedar si hacer o se harán más tarde”, alerta sobre un problema al que todos señalan como el principal reto del sector: la falta de mano de obra.

Escasez de mano de obra

Llegados aquí, el representante de los más de medio millar de arquitectos técnicos colegiados en Cantabria revela que la falta de personal es un problema “acuciante y muy delicado”. “Casi a diario, enviamos ofertas de empleo de empresas tasadoras, promotoras o constructoras y algunas vuelven recurrentemente porque no pueden ser atendidas. No hay suficientes colegiados para atender toda la demanda”. En su opinión, esta escasez de profesionales, que extiende a todo el sector, “no solo está dilatando el inicio de las obras, sino también los plazos, porque no tienes a tu disposición el personal que quieres en el momento que tú quieres. La mano de obra es finita, muy concreta y tienes que esperar”, advierte. Palomera, quien comparte ampliamente esta visión, reconoce que les está costando mucho encontrar trabajadores, una dificultad que concreta en dos ámbitos fundamentales: la mano de obra femenina y los jóvenes.

“Prácticamente el 10% de la mano de obra supera los 60 años y el porcentaje de trabajadores menores de 35 años no llega al 25%”, Javier Palomera, presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria.

A esta cuestión añade, además, el problema “muy grave” del relevo generacional. Según especifica, la media de edad de los trabajadores de la construcción es cada vez más alta. “Prácticamente el 10% de la mano de obra supera los 60 años y el porcentaje de trabajadores menores de 35 años no llega al 25%”, matiza al mismo tiempo que previene de que “se han perdido totalmente” la experiencia y el conocimiento que las figuras del capataz y del aprendiz han venido aportando tradicionalmente a este sector.

En este sentido, el presidente de los constructores y promotores cántabros no comprende la demonización a la que está sometida este sector, pese, como subraya, a las campañas impulsadas por la Fundación Laboral de la Construcción (FLC) y desde la propia Confederación Nacional de la Construcción (CNC) para dar a conocer una actividad que, subraya, no es solo estar con una paleta y tirar de una carretilla. “En la construcción, que cuenta con un convenio colectivo estable firmado hace dos años, hay muchísimos subsectores que funcionan muy bien, con muy poca conflictividad laboral, trabajos cerca del domicilio del trabajador y con fines de semanas libres. Pese a ello, nos cuesta mucho llegar a los jóvenes y a las mujeres, que ya están presentes en las actividades y trabajos técnicos y administrativos, pero no así en los de a pie de obra”, admite.

Del mismo parecer se muestra el presidente de Aexca, quien también lamenta que se siga considerando a la construcción casi exclusivamente como un sector de trabajo duro y a pie de obra con frío y lluvia o calor extremo. “En nuestro sector de maquinaria –argumenta– las máquinas cada vez están mejor acondicionadas, con cabinas climatizadas, asientos ergonómicos…, pero la sociedad nos sigue viendo como el último recurso”, confiesa.

Antonio García Rivero, presidente de la Asociación de Excavadores de Cantabria Foto: Nacho Cubero.

Tras admitir que faltan trabajadores, tanto de maquinaria como conductores de camiones y vehículos pesados, García Rivero también insiste en la elevada edad media de los trabajadores de su subsector, cifrada en 49 años, según un estudio realizado hace año y medio, “lo que hace prever que en unos años deberá de entrar nueva gente al sector solo para cubrir las jubilaciones, no digo ya para satisfacer la mayor demanda de actividad. Si esta dinámica no cambia, muchas obras no se podrán acometer porque no habrá empresas suficientes o con capacidad para poder ejecutarlas”, advierte.

Con todo, entorna su particular ‘mea culpa’ y confiesa que esta falta de mano de obra, especialmente joven, se puede deber en parte a que no han sabido llegar a ellos, con un lenguaje más directo y propio de su edad. “Nos hemos quedado estancados”, reconoce, aunque, en este sentido, valora la puesta en marcha por primera vez este curso de un Grado Medio de FP de Técnico en Excavaciones y Sondeos, de dos años de duración, en el que se han matriculado quince alumnos. “Estamos razonablemente satisfechos de la respuesta”, afirma.

Principales retos

De cara a los próximos años, cada uno de estos tres representantes señala sus particulares retos. Así, el presidente de los arquitectos técnicos cántabros asegura que para su colectivo “va a ser fundamental no perder la referencia de hacer las cosas con calidad. Que lo que se haga, que espero que sea mucho, se haga con criterios de calidad. No digo que tenga que ser lujo, sino bien hechas, tanto desde el punto de vista urbanístico como físico”, recalca.

Palomera, en cambio, juzga “capital” captar talento y atraer personal al sector, así como el mantenimiento de la inversión pública, que tilda de “básico”. “Y ver si la construcción de viviendas de la que tanto se habla finalmente se lleva a cabo. Hemos pasado de unos años de no hablar prácticamente de ella a ser el protagonista principal del discurso público. Y tampoco se está construyendo tanto como se debería”, analiza sobre un futuro en el que confirma que la digitalización cada vez estará más presente, pero de forma más relevante en los procesos constructivos y de materiales que en la propia actividad. “Nuestra actividad nunca va a ser plenamente industrial, en una nave. Siempre habrá una parte de mano de obra y de desplazamiento a obra que no puedes sustituir”, resume.

En el caso de los excavadores, García Rivero apunta, en primer lugar, a algunas cuestiones que llevan arrastrando desde hace muchos años, como son los vertederos de tierra y residuos. “Aunque ahora parezca que este tema está medio solventando, lo cierto es que no lo está, más aún tras el cierre en septiembre pasado de la planta de reciclaje de Valoria, en Camargo, que ha supuesto un paso atrás de veinte años. De la noche a la mañana nos hemos quedado sin nadie que recicle los residuos de construcción y demolición (RCD)”, destaca tras la clausura de esta instalación que, según especifica, reciclaba el 80% de los residuos del subsector.

Tras apuntar a los plazos de pago como otra de sus reivindicaciones históricas, tampoco se olvida de la intención del Gobierno de España de equiparar la fiscalidad del diésel a la de la gasolina, una posibilidad que, sostiene, tendría un impacto directo y muy negativo sobre la competitividad del sector. “Lo vemos [la equiparación] con miedo. Y es justo lo contrario de un gasóleo profesional para nuestro sector, que es lo que venimos reivindicando desde hace tiempo. Actualmente, este gasóleo bonificado solo afecta a un cierto tipo de maquinaria y nosotros reclamamos extenderlo a todo el subsector, ya que el combustible representa alrededor del 40% de nuestros costes. Al final, el pagano de esta equiparación fiscal será el consumidor, que es quien pagará este aumento del precio del diésel”, avisa consciente del impacto que esta subida tendría en una maquinaria que puede llegar, en el caso de las más grandes, a consumir hasta 700 litros al día, detalla. Asimismo, también reclama un Plan Renove, una reivindicación que plantea junto con la CNC y Anmopyc, la asociación española de fabricantes de maquinaria para construcción y minería. “Pero no demandamos un plan de renovación al uso, sino uno vinculado a la eficiencia energética porque tenemos un parque de maquinaria con una media de 18 años de antigüedad y, por tanto, contaminante y con consumos elevados”, define no sin esconder su escasa confianza en que estas reivindicaciones se cumplan. “Si no es por una cosa es por otra, pero siempre nos quedamos fuera de las ayudas públicas”, admite contrariado antes de precisar que, además, “ahora no es precisamente un buen momento para la interlocución con el Gobierno de España por los cambios continuos en los organigramas públicos”. Con todo, García Rivero no duda en insistir que el principal reto del su sector es afrontar el relevo generacional y la falta de mano de obra. “Ese es nuestro mayor problema”, subraya.

Oportunidades

En el caso de las oportunidades, González Rubio observa que esta época de falta de mano de obra y alta demanda es un buen momento para avanzar “bastante rápido y bien” en la construcción industrializada. “La industrialización cada vez va a estar más presente. No sé si ha llegado para quedarse, pero ha llegado. Cada vez hay más promotores privados que sondean estas posibilidades, aunque sea de manera parcial, para ir hacia soluciones más industrializadas. Creo, además, que puede ser muy interesante buscar modelos o tipologías de edificación que permitan hacer una casa de la forma más industrializada posible”, recapitula.

El presidente de las APC de Cantabria, por su parte, centra la mayor oportunidad en seguir siendo un sector importante y con peso y capacidad de influencia en la economía regional.

Finalmente, el máximo representante de Aexca expresa su opinión de forma muy parecida. “Estamos en un momento buenísimo, de mucha actividad. Y creo que ahora es la hora de situar al sector el lugar que le corresponde, trabajando bien y con unos precios adecuados que cubran los costes. De esta forma, podremos plantearnos la renovación de maquinaria y el reto de dignificar y hacer atractivo el sector”, cierra.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/04/Revista-Cantabria-negocios-noticias-economia-empresas-especial-construccion-recurso2.png 793 1386 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-04-06 10:44:032026-04-06 10:44:03La construcción en Cantabria: una actividad estable y en auge, pero que no ha salvado todos los obstáculos  
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El diseño gráfico cántabro lucha por ser valorado

La actividad del sector en Cantabria se sostiene sobre el trabajo de más de 60 estudios, la mayoría pequeños y centrados en clientes locales, y enfrenta el reto de asociarse y proyectarse hacia mercados nacionales e internacionales para visibilizar su valor y consolidar su crecimiento.

Ana Bringas | Abril 2026

En los carteles de los comercios cuando paseas por la calle, en el envase de tu refresco favorito o en las redes sociales que consultas a diario desde tu teléfono móvil. El diseño gráfico está en todas partes, aunque muchas veces pase desapercibido. En un contexto cada vez más visual y competitivo, recurrir a profesionales en esta materia se ha convertido en algo habitual y casi imprescindible para cualquier marca. También en Cantabria.

El sector atraviesa en la región uno de sus momentos más dulces. En la última década, ha experimentado un crecimiento exponencial. Algunos profesionales cifran en más de 60 los estudios activos repartidos por el territorio, un dato elevado para una comunidad pequeña. Tras una etapa complicada marcada por la crisis económica –en la que la publicidad y el diseño fueron de los primeros sectores en sufrir recortes–, el panorama comenzó a mejorar a partir de 2019 y hoy está en auge, pero aún con muchos objetivos por cumplir.

Uno de los principales avances ha sido la mayor conciencia empresarial sobre la importancia del diseño como herramienta estratégica, aunque todavía queda camino por recorrer. Aún existen lagunas y, en ocasiones, los diseñadores deben ejercer también un papel pedagógico con sus clientes. Con todo, cada vez más empresas entienden que una marca bien trabajada es clave para la visibilidad, la diferenciación y el éxito en el mercado.

Por otro lado, entre los objetivos por cumplir destacan la proyección al exterior y la necesidad de asociarse. En este sentido, el certamen Tipos ha actuado como catalizador. Javier Gandarillas, diseñador gráfico con más de 25 años de experiencia, miembro del equipo impulsor de Tipos y del estudio Mutta, afirma que “antes cada uno estaba en su cueva” y que el certamen ha sido clave para crear puntos de encuentro, fomentar el diálogo y unir a los profesionales del diseño, aunque por el momento no se ha conformado un colegio oficial que represente y defienda los intereses de este colectivo.

Motor del diseño gráfico en Cantabria

Exposición de trabajos de diseño en el paseo marítimo de Santander, en un muestra organizada durante una de las pasadas ediciones del certamen Tipos. Foto: Nacho Cubero.

Tipos nació en 2016 como una iniciativa de pequeño formato, con el objetivo de formar a diseñadores locales y dar visibilidad a un sector que hasta entonces trabajaba de manera muy dispersa. Con el paso de los años, el evento ha crecido hasta consolidarse como un festival de referencia a nivel nacional, capaz de atraer a ponentes y profesionales de prestigio internacional procedentes de ciudades europeas como Londres o Berlín. Este 2026, celebra su décima edición, convertido ya en un punto de encuentro casi obligatorio para entender la evolución del diseño gráfico en Cantabria.

Con motivo del aniversario, Tipos ha reforzado su papel como motor del diseño gráfico en Cantabria. La décima edición del certamen, bajo el título 43º, ha reunido a 43 estudios y diseñadores cántabros en la exposición Latitud, una retrospectiva de los últimos diez años del diseño en la región. Además, se encuentra en producción un libro de 320 páginas que recogerá más de 200 proyectos gráficos.

Más allá de los eventos puntuales, el certamen ha impulsado cambios estructurales desde su creación. Javier Gandarillas recuerda que cuando se celebró la primera edición en 2016 Cantabria no contaba con una escuela específica de diseño. Hoy existen centros como Cesine, la Escuela de Arte Roberto Orallo o el IES La Albericia, que imparten formación de este tipo. El avance se refleja en la creciente profesionalización del sector. “Antes había diseñadores autodidactas; ahora salen muy preparados, con formación artística, técnica y de negocio”, explica.

Javier Gandarillas, promotor del certamen Tipos y miembro del estudio Mutta, de Santander. Foto: Nacho Cubero.

Según Gandarillas, el sector ha crecido en calidad, competitividad y confianza. “Antes el diseñador cántabro trabajaba solo para clientes de aquí, e incluso algunos estudios contrataban a profesionales de fuera. Ahora, cada vez se confía más en los diseñadores locales, porque tienen mucha calidad”, afirma. Aun así, reconoce que no hay negocio para tantos estudios en el ámbito regional, aunque subraya que desde hace unos años muchos profesionales trabajan con clientes nacionales e incluso internacionales, una situación impensable tiempo atrás, cuando el diseño cántabro se limitaba casi en exclusiva al mercado local.

En el caso de Mutta, Gandarillas explica que el reparto de los encargos se mantiene mayoritariamente en el ámbito regional. “Trabajamos aproximadamente un 80% para Cantabria y un 20% para clientes de fuera”, detalla. No obstante, subraya que la realidad del sector es diversa y depende en gran medida de la especialización de cada estudio. Apunta que ámbitos como el diseño editorial o el packaging –diseño del envase y del embalaje de un producto– suelen abrir más puertas a clientes nacionales o internacionales, mientras que el diseño de marcas o proyectos corporativos habitualmente mantiene una mayor vinculación con el territorio. “Si tu especialidad es un nicho muy pequeño, hay más trabajo de fuera que de aquí”.

Proyectos con vocación internacional

El gran referente internacional del diseño gráfico en Cantabria es Mubien. La mayor parte de su trabajo se desarrolla fuera de nuestras fronteras, no solo cántabras, sino también españolas, por lo que su perfil difiere notablemente de la mayoría de estudios de la región. Mubien cuenta con dos sedes y un equipo consolidado: diez profesionales en Santander y cinco en San Diego, California, además de cuatro desarrolladores y programadores externos. Una estructura poco habitual en el contexto cántabro dado que, en general, la norma en Cantabria es la del diseñador autónomo y estudios formados por una o dos personas. Mubien se sitúa como el estudio más grande de la región, mientras que otros, como Mutta, con cinco profesionales, representan un perfil intermedio.

David Carrillo, fundador de Mubien, en las oficinas del estudio, en Santander. Foto: Nacho Cubero.

David Carrillo, fundador de Mubien, explica que el estudio nació de una trayectoria autodidacta y con vocación internacional desde sus inicios. “Siempre me han interesado el arte, la tecnología y los ordenadores, y el diseño fue la mezcla natural de todo eso”, recuerda. Tras una experiencia laboral fallida en Madrid en 2008, regresó a Cantabria con la idea de crear su propio proyecto y buscar clientes por su cuenta.

Los comienzos fueron modestos, pero siempre estuvo enfocado al exterior, publicando sus trabajos en inglés en internet. Trabajaba desde el taller de encuadernación artesanal de su padre. “Pensé que Cantabria era muy pequeña y que el mundo era mucho más grande. El tiempo me ha demostrado que no me equivocaba”, afirma. Inicialmente trabajó en solitario y, más tarde, se incorporó su hermano Víctor, con quien comenzó a combinar diseño y encuadernación para aportar valor añadido a los proyectos físicos. El gran salto llegó en 2017, cuando un socio estadounidense quedó impresionado por su trabajo y les propuso colaborar desde California. A partir de ese momento, el estudio inició un crecimiento sostenido en clientes, equipo y proyección internacional.

Su especialidad es la creación y el rediseño de marcas de gran escala, con clientes en todo el mundo, entre ellos YouTube, para quien trabajan desde hace años en áreas como cultura, tendencias y ventas. Pese a su proyección global, Mubien mantiene su sede en Cantabria. “Vivimos aquí y apostamos por el talento local”, señala Carrillo, que destaca la incorporación de profesionales formados en centros como Cesine.

Los retos

Uno de los grandes desafíos del diseño gráfico en Cantabria sigue siendo que los clientes valoren correctamente su trabajo. Según los profesionales, cada vez más empresarios se dan cuenta de la importancia del diseño, pero queda por hacer. Gandarillas recuerda que hace años muchas empresas familiares creadas de forma artesanal se resistían a cambiar sus diseños por apego a lo que habían hecho sus antecesores, aunque ahora comienzan a comprender que la marca tiene un papel protagonista en la visibilidad y la diferenciación en el mercado. “Se nota un salto importante en los últimos diez años –añade– pero todavía hay quien no entiende el valor del diseño o no sabe qué es”. La llegada de las redes sociales ha ayudado: al ver lo que hace la competencia, muchas empresas quieren trabajos profesionales y recurren a profesionales del diseño.

“Cada vez se valora más en Cantabria, pero aquí no hay clientes que puedan invertir lo que cobran en Estados Unidos o China, donde conocen mejor el valor de nuestro trabajo”. David Carrillo, de MuBien.

Por su parte, David Carrillo considera que al diseño cántabro le falta proyección exterior y una cultura de valoración empresarial: “Muchos clientes locales piensan ‘eso lo hago yo en un rato, ¿cómo me vas a cobrar eso?”. Aun así, Carrillo reconoce que iniciativas como Tipos están cambiando la mentalidad y promoviendo la inversión en marca y comunicación. “Cada vez se valora más en Cantabria, pero aquí no hay clientes que puedan invertir lo que cobran en Estados Unidos o China, donde conocen mejor el valor de nuestro trabajo”. “La inversión retorna”, asegura Carrillo, quien añade que la mentalidad del diseñador es muy positiva para cualquier negocio: “Pone orden al caos y comunica al exterior el valor diferenciador frente a la competencia».

En cuanto a la rentabilidad de los estudios dedicados a esta actividad, Javier Gandarillas admite que es difícil de conseguir en Cantabria. Una de las dificultades principales es que los clientes locales aún no valoran correctamente el precio del diseño profesional. “A nivel nacional, en ciudades como Madrid o Barcelona, los precios son mucho más altos. Aquí, lo que cuesta 1.500 euros allí se cobra 4.000, por lo que tenemos ventaja competitiva en precio, pero en realidad es una debilidad: todavía no existe una demanda capaz de valorar lo que cuesta un buen diseño”.

Sede cántabra de Mubien, en la que trabajan diez personas. El estudio cuenta con otra subsede en San Diego, California. Foto: Nacho Cubero.

También apunta precisamente que otro de los principales retos del diseño gráfico en Cantabria es salir fuera, captar clientes nacionales e internacionales y crear un grupo de trabajo más unido, donde unos puedan tirar de otros. Pone como ejemplo Murcia, que en los últimos diez años se ha consolidado como un eje del diseño gráfico en España gracias a la colaboración entre estudios, generando visibilidad y proyectos de alcance nacional. “Si logras que tu región sea vista como una región de diseño, los clientes empiezan a buscarte”, asegura.

Es cierto que la creación de una asociación de diseño que defienda tarifas y profesionalice aún más el sector, no está ahora mismo sobre la mesa. Gandarillas comenta que hubo dos intentos hace no mucho, pero que actualmente no hay nadie que esté moviéndolo. La ausencia de un organismo que fije estándares y promueva la colaboración hace que el valor del diseño todavía dependa demasiado de la percepción de cada cliente, aunque la tendencia a profesionalizarse y mirar hacia mercados nacionales e internacionales está cambiando el panorama.

Intrusismo e incidencia de la IA

El auge de la tecnología y el acceso a herramientas digitales ha generado debates sobre la competencia, el intrusismo y el papel de la inteligencia artificial (IA) en el diseño gráfico. En Cantabria, los profesionales del sector aseguran que, pese a los cambios, la profesionalización se mantiene y la IA se percibe como un apoyo, no como una amenaza.

Sobre ello, Javier Gandarillas explica que herramientas como Photoshop o aplicaciones de inteligencia artificial no representan un riesgo real para estudios consolidados. “Igual afecta a gente que está empezando o que compite más en precio, pero nosotros no. El que busca un diseño rápido con IA solo quiere ahorrar costes y no sabe realmente lo que busca”, señala.

“La IA necesita a alguien que piense por sí mismo y le diga qué hacer. Ahí está la labor del diseñador”. Javier Gandarillas, de Mutta.

Gandarillas añade que la IA se ve como una herramienta más, comparable a lo que supusieron los paquetes de Adobe al pasar del trabajo manual al digital. “Sirve para agilizar procesos, pero no sustituye la dirección de arte, que depende de conocimientos técnicos, visuales, culturales y estratégicos. La clave es la diferenciación y el gusto. La IA necesita a alguien que piense por sí mismo y le diga qué hacer. Ahí está la labor del diseñador».

Además, valora que el intrusismo cada vez es menor: “Antes competías con arquitectos que hacían diseño; ahora todo está muy especializado. Puede quedar alguien recién salido de formación trabajando sin darse de alta, pero el sector está muy profesionalizado”.

David Carrillo, de Mubien, coincide: “Siempre se dice que cualquiera tiene un primo que maneja Photoshop, pero eso pasa en todos los sectores. Ser profesional es otra cosa; saber hacer algo de verdad es lo que marca la diferencia”.

El certamen Tipos, afirma Gandarillas, ha sido clave para el buen momento que atraviesa el diseño en Cantabria. “La visibilidad del trabajo ha hecho que mucha gente empiece a entender qué es el diseño y a solicitarlo”. También destaca el apoyo de las instituciones, que “aunque no es mucho”, dice, existe: “El diseño institucional sigue adoleciendo de que solo importa el presupuesto más bajo, pero se han hecho avances. La Asociación Santander Creativa, por ejemplo, ha contratado a estudios que participaron en Tipos, y la Consejería de Igualdad ha contratado a diseñadoras que trabajaron en el certamen”. Según Gandarillas, los tres objetivos de Tipos –visibilidad, influencia institucional y unir al sector– “han avanzado mucho, aunque queda trabajo por hacer”.

Futuro

El futuro del diseño en Cantabria vendrá de la mano de las nuevas generaciones de profesionales, que llegan con una preparación muy sólida, según los expertos. “La formación es aprendizaje, y al pasar de ese aprendizaje a la profesionalización hay un periodo de adaptación, pero se nota que ya tienen bases importantes asumidas. Antes no era así”, explican. Gandarillas señala que el porvenir estará marcado por la evolución de la inteligencia artificial, la economía regional y nacional, y la necesidad de formación continua. “Debemos estar preparados, cuidar a nuestros clientes y avanzar con los cambios. El futuro es esperanzador, pero todo cambia a una velocidad endiablada”.

David Carrillo coincide y añade que el futuro es brillante, aunque recuerda que Cantabria es pequeña para tantos estudios. “Hay que poner el foco en el exterior, mostrar el trabajo en inglés y enseñar tu portfolio continuamente en internet, que es una herramienta fundamental en este sector”. Sobre su propio estudio, Mubien, destaca que sigue creciendo, con contratos anuales y mayor seguridad. “Hace poco nos cambiamos de oficina; hasta entonces trabajábamos en el taller de encuadernación. Hemos llegado aquí con la lengua fuera, pero seguimos avanzando”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/04/Revista-Cantabria-negocios-noticias-economia-empresas-diseno-grafico-mutta-1.jpeg 855 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-04-01 12:33:302026-04-01 12:33:30El diseño gráfico cántabro lucha por ser valorado
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Jorge Tomillo, presidente de la Junta Arbitral de Consumo: “Todavía no existe suficiente cultura de autoprotección de los consumidores”

A punto de publicar un nuevo libro en el que concretará su propuesta de construcción de un Sistema Arbitral de nueva planta, no de reforma del actual, su despacho universitario es una amalgama de papeles y documentos, en un aparente caos y desorden para los ojos ajenos en el que él, sin embargo, se desenvuelve con enorme soltura y facilidad. Acreditado por la UE desde hace veinte años como experto internacional en materia de consumo, aboga en esta entrevista por una mayor participación de las empresas en las soluciones extrajudiciales y sostiene que España está un peldaño por encima del resto de Europa en este ámbito.

Manuel Casino | Marzo 2026

Pregunta.– Dice ser un profesor muy raro, porque aprende más de lo que enseña. ¿Qué es lo último que ha aprendido?

Respuesta—Es verdad. Con mis alumnos en el aula y en los congresos y seminarios aprendo más que lo que enseño. Lo último que he aprendido es a mirar la realidad con ojos más jóvenes. A darme cuenta de que estamos ante la generación más y mejor preparada de la historia de España. No se sabrán los ríos de Europa, pero con un dispositivo que llevan en el bolsillo sacan en décimas de segundo esa lista de los ríos de Europa, los ordenan por volumen hídrico y reservan un hotel a las orillas del Volga.

P.– ¿Por qué a los consumidores, si somos tantos, se nos hace tan poco caso?

R.– El propio Kennedy lo decía y popularizó esa frase en un discurso que más tarde daría lugar a que el 15 de marzo se declarara Día Mundial de los Derechos del Consumidor. Los consumidores somos el grupo de interés más numeroso y el menos influyente. ¿Cómo es posible? Él mismo respondía que era porque no estamos organizados. La falta de organización disminuye sustancialmente la capacidad de reivindicación y de influencia para que las grandes corporaciones y los Estados nos hagan caso. Y por eso los poderes políticos son más permeables a las reivindicaciones de las grandes corporaciones, que sí están organizadas.

P.– Más de sesenta años después de ese discurso, ¿no hemos mejorado?

R.– Sí, sí hemos mejorado porque el asociacionismo de consumo ha progresado muchísimo. Las asociaciones de consumidores, las oficinas municipales de información al consumidor y las juntas arbitrales de consumo están haciendo una labor extraordinaria, pero todavía tenemos que avanzar más en la penetración en el sustrato social de los consumidores. Todavía no existe una suficiente cultura de autoprotección de los consumidores. Los consumidores cada vez conocen mejor sus derechos, pero todavía no hay una difusión suficiente de las herramientas que tienen para hacerlos valer, especialmente el arbitraje de consumo. Falta la promoción de los poderes públicos.

P.– ¿Este el mayor reto al que nos enfrentamos?

R.– Bueno, yo diría que es nuestro segundo mayor desafío. Es decir, que el colectivo de consumidores disponga de una información de mayor calidad. Pero creo que el principal reto es la participación de las empresas en las soluciones extrajudiciales. Por poner un ejemplo: en el control de la publicidad existe un organismo de autoprotección en el que participan más de 70% de la facturación de este sector en España. Es un porcentaje muy apreciable. Sin embargo, en el arbitraje de consumo, de los tres millones de empresas que existen en España, solo están adheridas al Sistema Arbitral unas 100.000, es decir, su participación no llega al 3,5%. Esto es bajísimo. Y el reto es fomentar esa participación, que los empresarios conozcan y confíen en el sistema y vean las enormes ventajas que tiene las soluciones extrajudiciales.

La mayor parte de los empresarios que incumplen sus obligaciones legales lo hacen por desconocimiento, no por malicia. Cuando se les informa de sus obligaciones, las cumplen a rajatabla.

P.– ¿A qué achaca este bajo interés?

R.– Si vamos a la justicia tradicional, al litigio, el empresario pierde al cliente. Cuando vamos a un pleito perdemos la relación con la otra parte, aunque sea por un deslinde o por accidente de tráfico. Sin embargo, en el Sistema Arbitral de Consumo se conserva la relación. Se fideliza al cliente. Yo lo achaco a la falta de información y a una desconfianza de los empresarios, que piensan que el arbitraje de consumo es un árbitro casero, que va a dar la razón al consumidor. Y no es así. Es un sistema imparcial. Mi experiencia como presidente de la Junta Arbitral de Consumo de Cantabria es que la mayor parte de los empresarios que incumplen sus obligaciones legales lo hacen por desconocimiento, no por malicia. Cuando se les informa de sus obligaciones, las cumplen a rajatabla. Y esta es una tarea de pedagogía y de información que tenemos pendiente. Porque, insisto, no hay una voluntad de incumplir, hay un desconocimiento de las obligaciones legales.

P.– Aboga por un sistema de arbitraje obligatorio para que los consumidores obtengan una respuesta motivada y gratuita porque el actual, basado en el principio de voluntariedad, está estancado por la baja adhesión del tejido empresarial.

R.– En nuestro caso, el Gobierno de Cantabria está haciendo esfuerzos y una labor importante para incrementar la participación de los empresarios, y por eso aquí estamos mejor que en el resto de España, pero hace falta algo más. Hace falta incentivar mediante la introducción de un sistema de arbitraje obligatorio para el empresario, pero no en términos absolutos, sino muy medidos. Es decir, un sistema que haga que sea obligatorio para el empresario participar en el sistema arbitral en asuntos que sean, por razón del objeto, de servicios económicos de interés general y de una cuantía que no supere los 2.000 euros, que son la mayoría de las reclamaciones, y que coinciden, de acuerdo con la Ley de Enjuiciamiento Civil, para la celebración de juicio verbal sin abogado ni procurador. El consumidor está ante un dilema: no puede acudir a la justicia ordinaria porque el beneficio máximo esperable no supera el coste del litigio. Y el sistema arbitral voluntario, por su parte, tiene el problema de que el consumidor que quiera acudir necesita el consentimiento del empresario, que es a quien va a reclamar, y te va a decir que no. El consumidor está, por tanto, ante una encrucijada sin salida: no puede acudir a la Justicia porque el coste del litigio no compensa, y no puede ir al Sistema Arbitral de Consumo porque el empresario no se lo permite. Pues hagamos uno obligatorio para estos casos de servicios económicos de interés general y de cuantía inferior a 2.000 euros.

P.– Aunque su implantación viene recogida en una directiva europea, ¿lo ve factible a corto plazo?

R.– Ojalá. Su creación depende del Ministerio de Consumo. Lo llevo proponiendo años y nunca me han hecho caso. Pero ahora parece que en algunas comunidades, como Cataluña, Andalucía, País Vasco y Cantabria, son favorables a esta propuesta que hago.

P.– ¿Diría que los españoles en general y los cántabros en particular reclamamos poco?

R.– El cántabro reclama mucho. Es guerrillero y proactivo. En Cantabria hay una cultura de derechos y de no allanamiento y resignación. El problema es que esta cultura no va acompaña de un conocimiento de las vías de reclamación extrajudiciales. Y si no podemos ir al juzgado porque es muy caro y no podemos ir al sistema arbitral porque el empresario dice que no, ¿a dónde vamos? A ningún sitio. A la denegación de la jurisdicción, que es gravísimo, lo peor que puede pasar. La indefensión absoluta. En Cantabria tenemos casi 4.000 empresas adheridas al sistema arbitral y cuando los consumidores acuden, batallan, pero también lo hacen los empresarios. Ambos defienden sus posiciones y. normalmente, en la mitad de los casos, no hace falta dictar un laudo dirimente porque las partes llegan a un acuerdo voluntario, que es la solución ideal.

Jorge Tomillo, durante la entrevista en su despacho. Foto: Nacho Cubero.

P.– En estos últimos años, ¿hemos avanzado lo suficiente en el conocimiento de nuestros derechos como consumidores?

R.– Hace falta más divulgación de los derechos de los consumidores y de los empresarios, que también los tienen, pero sobre todo el déficit principal es de las herramientas para hacer efectivos esos derechos. Esta es la gran asignatura pendiente. La vía fundamental para conseguirlo es la promoción pública. Hay que hacer más esfuerzos. Hace falta un gran pacto del Estado, las comunidades autónomas y los municipios para promocionar el sistema a través, fundamentalmente, de tres vías: una financiación suficiente, de la que actualmente carece el Sistema Arbitral, para ejercer con dignidad el trabajo de arbitraje, que es complejo y de mucha responsabilidad. Hace falta también un compromiso de estructura administrativa adecuada de las juntas de arbitrajes. Y, en tercer lugar, invertir en la formación de los árbitros. Se ha hecho mucho en este sentido, pero hay que profundizar más, sobre todo en favor de los árbitros de nueva incorporación al sistema.

P.– Como ciudadano, asegura que siempre le han generado un profundo rechazo las desigualdades sociales. En este sentido, ¿diría que vivimos una etapa más que preocupante?

R.– Muy preocupante. Porque se está produciendo una concentración de la riqueza en muy pocas manos, al mismo tiempo que se genera una difusión de enormes bolsas de pobreza que, incluso, llegan en ocasiones al aislamiento social. Esta es una tendencia internacional, no solo de España. Además, en el panorama internacional hay tendencias poderosas e ideologías políticas con opciones de gobierno que promocionan y defienden estas dinámicas de concentración de mucha riqueza en muy pocas personas, y de asumir que se haga a costa de enormes bolsas de pobreza. Un estudio de Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía de 2001, demuestra que, tras superar la crisis de 2008, el 99% de los beneficios obtenidos en Estados Unidos con la recuperación económica los han recibido el 1% de la población. Esto, además de empobrecimiento de las clases medias, contribuye al sobredimensionamiento del poder de las grandes corporaciones, que ahora tiene más fácil presionar a los Estados a que acepten sus condiciones.

P.– Hace algunos años aseguraba estar muy decepcionado con los bancos. ¿Lo sigue estando?

R.– Mucho más, cada día. Se han convertido en los grandes infractores del sistema mercantil español. Las entidades de crédito, no solo de España, sino también de Europa, han introducido en los últimos treinta años una multitud de productos tóxicos que han causado mucho dolor y sufrimiento a muchas personas, así como auténticos viveros de cláusulas abusivas en los préstamos hipotecarios que las familias suscribían para acceder a su vivienda habitual. Una vez que se han puesto de manifiesto que estos productos son tóxicos, e ilegales, y que las cláusulas son abusivas, e ilegales, los bancos, lejos de rectificar su posición y de resarcir el daño causado, mantuvieron erre que erre sus posiciones iniciales, y obligaron a las familias a litigar hasta la extenuación. E incluso con las sentencias condenatorias, ni siquiera las asumían, obligando a tener que ir a la ejecución. En alguna anualidad, según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el índice de derrota de los bancos en los tribunales superó el 97%. Esto no es más que la voluntad obstinada de incumplir y resarcir el daño causado, a sabiendas de que no tenían razón en sus posiciones.

P.– ¿Cuál es el ámbito más proclive a cometer arbitrariedades y abusos, el financiero, transportes, de servicios digitales, comercio minorista, energético…?

R.– En el Sistema Arbitral de Consumo la mayor parte de las reclamaciones corresponden a grandes suministros, especialmente de telefonía. Hay también muchas de viajes, sobre todo en el transporte aéreo, pero también de transporte terrestre de viajeros y de agencias de paquetería. También hay bastantes en materia de luz y gas, de seguros y de comercio minorista. Sin embargo, hay muy pocas reclamaciones en el sector bancario porque los consumidores saben que los bancos no se adhieren al sistema arbitral.

No puede ser que un piso normal en un sitio normal cueste medio millón de euros, y que el alquiler sea de 900 euros teniendo en cuenta cuáles son los ingresos medios de las familias españolas.

P.– La vivienda en España se ha convertido en un artículo de auténtico lujo al alcance tan solo de unos pocos. ¿El Derecho no dispone o no encuentra herramientas para revertir esta situación?

R.– El derecho dispone de herramientas, pero lo que no puede ser es que un piso normal en un sitio normal cueste medio millón de euros, y que el alquiler sea de 900 euros teniendo en cuenta cuáles son los ingresos medios de las familias españolas. Hay herramientas legales, pero lo que hace falta es voluntad política para ponerlas en marcha. Y el panorama español actual no es el contexto más propicio para llegar a acuerdos entre diferentes. Y la aritmética parlamentaria requiere de acuerdos. Y los responsables políticos no están a favor de los pactos, lo cual es una lástima. Porque el que se resiente es el consumidor y las familias.

P.– En el ámbito de la salud, tras la pandemia, ¿los derechos de los usuarios están más y mejor protegidos que nunca?

R.– Se ha avanzado muchísimo. En España se produce un cambio radical con la Ley General de Sanidad de los años 80, la conocida como Ley Lluch, que cambió el modelo sanitario centrado en el facultativo a otro centrado en el paciente y, más tarde, en 2002, con la Ley de Autonomía del Paciente que moderniza el sistema sanitario español. Ya el centro de gravedad no es el médico, sino el paciente. Y a éste, previamente informado, le corresponde decidir acerca de lo que se va a hacer con su cuerpo. Es un paso que debe consolidarse porque aún en los hospitales y centros de salud, cuando un médico informa al paciente sobre las diferentes opciones de tratamiento o quirúrgicas, al paciente le cuesta decidir. Y lo que hace es preguntar al médico. No tenemos costumbre y tenemos que ir acostumbrándonos a que tenemos muchos más derechos y a ejercerlos sin complejos.

P.– ¿Las cláusulas abusivas siguen estando a la orden del día?

R.– Sí, sí. Las condiciones no negociadas que el empresario impone rompiendo la buena fe contractual y generando un perjuicio económico al consumidor que supongan un desequilibrio importante de los obligaciones y derechos del contrato, tal y como las define la ley, siguen presentes en los contratos de consumo españoles de forma muy significativa. En la lucha por el equilibrio de las relaciones contractuales, donde hay una parte muy poderosa y otra muy débil, hace falta que intervenga el Derecho. Esa lucha sigue todavía planteada y no se ha resuelto en favor de los consumidores, aunque se han hecho grandes avances, sobre todo gracias a la labor del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Presentación, en marzo del pasado año, de la monografía ‘Instituciones de Derecho arbitral de consumo’, dirigida por Jorge Tomillo.

P.– España estableció el año pasado un nuevo concepto de Justicia al introducir los Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC) como mecanismo para resolver conflictos extrajudicialmente. ¿Qué opinión le merece?

R.– Muy favorable. Soy un partidario decidido de los MASC. Es verdad que, en un principio, hubo una cierta reacción escéptica, cuando no de rechazo, en ciertos sectores profesionales, pero la experiencia práctica de este primer año ha puesto de manifiesto que está funcionando razonablemente. Y se ha implementado al tiempo que se hace una transformación de la planta judicial con los tribunales de Instancia. Es la reforma procesal más importante del último siglo en España. Y se está haciendo, como digo, razonablemente bien y con enorme profesionalidad por todos los sectores implicados. Los MASC son muy importantes porque cualquier solución consensuada, dialogada y no dirimida con una resolución que imponga un juez o un árbitro, es una solución buena. De hecho, ha permitido que la resolución de litigios aumente en los tribunales de Instancia, según los datos que maneja el CGPJ en su última memoria, porque entra menor volumen de litigios y, en consecuencia, más terminación de expedientes. Se agiliza la Justicia. La idea general es que, si los MASC se implantaban bien, podían ser muy favorables. Y la impresión es que así se está haciendo, aunque con dificultades porque es una reforma de mucho calado.

P.– Las estafas, fraudes y engaños en Internet son el pan nuestro de cada día. ¿La transparencia en la red brilla por su ausencia?

R.– La red es un territorio comanche. Es muy difícil poner puertas al campo y muy fácil que las personas puedan caer en manos de estafadores y falsificadores. También hay un problema importante de publicidad ilícita y engañosa. En España y en Europa, esto se combate con la introducción de un principio nuevo que es el de conformidad de los bienes con el contrato, de tal forma de que, si lo que se entrega al consumidor no se ajusta a lo pactado en el contrato y a las condiciones ofrecidas en la publicidad, el consumidor puede reclamar. Esta es una herramienta poderosísima y muy moderna merecedora de todo elogio. Pero claro, volvemos al principio: ¿cómo reclamo? O voy al juzgado, que no voy porque no me compensa; o voy al sistema arbitral, que tampoco voy porque la empresa no me autoriza. Es decir, denegación de la jurisdicción. Por eso, a mi juicio, es fundamental construir bien un sistema arbitral obligatorio de consumo en los términos que yo propongo [servicios económicos de interés general y reclamaciones que no superen los 2.000 euros]. U otros, pero un sistema obligatorio.

P.– En Internet, cada vez hay más intercambio de bienes y servicios entre particulares. Pero si el vendedor virtual no es un profesional, no existe Derecho del Consumo, ni prestación de garantía ni nada de nada. Salvo que se exija responsabilidad a la plataforma de intermediación, ¿estamos ante un caso de flagrante desprotección?

R.– Claro, salvo que la empresa se involucre en el producto y no se limite a suministrar la plataforma de comunicación. Aquí aparece una figura nueva, que es el ‘prosumer’ –suministrador-consumidor–, un término que viene de la jurisprudencia anglosajona que viene a decir que el que proporciona el producto sigue siendo consumidor. Lo que ocurre es que los derechos de los consumidores se activan cuando estamos ante un contrato vertical, es decir, aquel que une a un empresario profesional con un consumidor. En cambio, si el contrato es horizontal y une a un consumidor con otro, es decir, una relación entre iguales, entonces no juega el Derecho de Consumo. Con lo cual, si compramos a través de una plataforma de intermediación, por ejemplo Amazon, y no sabemos que el que vende es también un consumidor y no un profesional, mis derechos como consumidor desaparecen. ¿La solución? En una directiva reciente, la UE ha resuelto que la plataforma tiene que informar al comprador de que el vendedor es también un consumidor y no un empresario. El problema está en que esta directiva europea obliga a la plataforma a informar al comprador, pero no le obliga a verificar la información. Para superar este obstáculo, habría que modificar la directiva y, cuando la información que se transmita por parte de la plataforma de intermediación digital ‘online’ sea falsa y no verificada, responda la plataforma. Entonces veríamos cómo estas grandes plataformas se esmeraban en verificar los datos, porque tienen las herramientas suficientes para hacerlo.

El algoritmo puede utilizarse para seleccionar la clientela, pero no para introducir prácticas discriminatorias injustas y, sobre todo, nunca puede utilizarse de espaldas al consumidor.

P.– Hoy es muy habitual que ninguno de los pasajeros de un avión haya pagado el mismo precio por su asiento. ¿Los algoritmos no son una poderosa herramienta de discriminación?

R.– Enorme. Tienen un margen de política comercial, que es asumible y aceptable, pero tiene otro margen que lo es menos. El algoritmo puede utilizarse para seleccionar la clientela, pero no para introducir prácticas discriminatorias injustas y, sobre todo, nunca puede utilizarse de espaldas al consumidor. El cliente tiene que saber que esa información está gobernada por algoritmos, que tienen un sesgo, pero con el límite de la discriminación del sistema jurídico en general. Ahora mismo, hay un caso en Estados Unidos con una plataforma digital dedicada a la comercialización de viviendas. Esta empresa usa lógicamente un algoritmo que selecciona a la clientela por indicadores de solvencia, lo que es admisible. El problema radica en que el algoritmo es inteligencia artificial generativa y saca sus propias conclusiones. Y observaron que el algoritmo empezaba a excluir por sistema a los clientes que eran afroamericanos, porque tienen menor capacidad adquisitiva. Luego empezaron a excluir a los latinoamericanos. Y ahora el litigio está planteado porque la tercera exclusión del algoritmo fue a las mujeres, porque ganan menos. Y ahí está el litigio abierto. Estamos todos esperando a ver qué dicen los tribunales norteamericanos. Pero el uso del algoritmo debe ser advertido y las reglas de selección de clientela no pueden incurrir en la discriminación de la legislación general.

P.– Ha sido consultor del Gobierno de España para la elaboración de una Ley de Mediación y Arbitraje de Consumo que juzgaba imprescindible para afrontar una renovación radical del actual Sistema Arbitral. ¿En qué punto está?

R.– Está parado. Se avanza más en la Unión Europea que en España, donde los tiempos son mucho más lentos. En la UE reman en el agua y nosotros remamos en dulce de leche, que exige mucho más esfuerzo. Y eso nos resta competitividad en el panorama internacional.

P.– Participa en el Libro Verde sobre la revisión del acervo comunitario en materia de consumo. ¿Qué supone?

R.– El acervo comunitario es ese fondo de armario normativo de la Unión Europea para que todos los países miembros tengan una protección mínima. Lo que tenemos en el guardarropa por si hay una fiesta y nos invitan. Es el patrimonio jurídico de defensa de los consumidores que la UE, por vía de armonización, aspira a que sea mínimo en todos los países. A partir, de ahí, se establece la posibilidad de que los Estados que lo consideren oportuno mejoren el nivel, pero nunca por debajo de ese suelo. Es decir, el techo lo fijan los Estados. Y España está en un poco por encima del suelo de la UE, que no está mal porque el consumidor español puede ser persona jurídica si actúa sin ánimo de lucro, mientras que en el resto de Europa no pueden serlo. Estamos, por tanto, un peldaño por encima de ese suelo, que no es un mal suelo porque garantiza una protección muy seria. Pero aspiro a seguir subiendo peldaños.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/03/Revista-Cantabria-negocios-noticias-economia-empresas-entrevista-Jorge-tomillo-posado.jpeg 727 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-03-25 12:06:342026-03-25 12:30:49Jorge Tomillo, presidente de la Junta Arbitral de Consumo: “Todavía no existe suficiente cultura de autoprotección de los consumidores”
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