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Mainsa lleva la IA al sector de la elevación

La empresa cántabra, que vende, alquila y repara grúas, plataformas elevadoras y carretillas, ha implantado soluciones basadas en la inteligencia artificial para la atención al cliente, la administración de pedidos, el mantenimiento predictivo y la gestión estratégica, según un modelo que buscar dar respaldo a sus equipos, liberando tareas administrativas y comerciales para concentrarse en aquellas que aportan un mayor valor añadido.

José Ramón Esquiaga | Marzo 2026

Cuando explican el papel que juega la inteligencia artificial en el proceso de transformación en el que se ha embarcado Mainsa en los últimos años, los responsables de la empresa eluden la fascinación con la que sigue contemplándose una herramienta a la que nadie discute su potencial, pero para la que todavía no son muchas las utilidades prácticas. No se trata de usar la IA, algo que recuerdan que hacemos ya todos de manera más o menos consciente, sino de ponerla al servicio de lo que requiere la empresa. En su caso, esto ha supuesto poner en marcha una estrategia basada en cuatro ejes que inciden sobre aspectos concretos de la gestión de la empresa, pero que sobre todo ponen las bases para desarrollos posteriores. “Todo responde a un enfoque claro: que sirva para hacer cosas, que no nos quedemos en el dato, y que esa labor siempre se complemente con una persona”, resume José Antonio Gutiérrez Crespo, que comparte la dirección de la empresa con su padre, José Antonio Gutiérrez Cobo.

El cambio generacional, en expresión de este último, ha puesto el marco a una transformación en la que la tecnología ha supuesto un pilar importante, pero no el único. Gutiérrez Cobo fundó Mainsa después de haber trabajado como autónomo vendiendo máquinas, herramientas y grúas puente. El creciente parque de máquinas vendidas y sus necesidades de mantenimiento dieron lugar a las primeras contrataciones y a la creación de Mainsa –Maquinaria Industrial Santander– que posteriormente incorporó el alquiler para terminar convirtiéndose en la proveedora integral de soluciones de elevación que es hoy. Una actividad que puede considerarse tradicional en los aspectos más visibles para el cliente –la venta y el alquiler de las máquinas, o su reparación y mantenimiento– pero que es notablemente compleja en términos de gestión.

Gutiérrez Crespo llega a Mainsa tras trabajar en Madrid en el sector tecnológico, en una vuelta a la empresa familiar que impulsó el proceso en el que se enmarca la incorporación de la IA. Como paso más relevante, se diseñó una reestructuración societaria que dio lugar a cuatro empresas, Mainsa como holding que engloba al conjunto, y otras tres para cada uno de los productos que componen la oferta del grupo: Mainsa Poligrúas, Mainsa Plataformas y Mainsa Lift, dedicada a las carretillas. Coincidiendo en el tiempo, se implanta un software de gestión (ERP), una actuación que se encarga a uno de los gigantes informáticos, y se dan los primeros pasos para explotar lo que la IA puede aportar a la empresa.

José Antonio Gutiérrez Cobo y José Antonio Gutiérrez Crespo, en las dependencias de la empresa, en Heras. Foto: Nacho Cubero.

Ese es el camino que ha dado lugar al diseño de las soluciones basadas en inteligencia artificial diseñadas de acuerdo a los requerimientos detectados, en un proceso que de ninguna manera se da por terminado: “Es como cuando haces un túnel, que antes de perforar hay un trabajo que puede llevar años. Eso es lo que hemos hecho hasta ahora: ya sabemos por dónde queremos ir y con qué recursos contamos para hacerlo”, explica José Antonio Gutiérrez Cobo. Esa labor previa que menciona el fundador de Mainsa se ha concretado en la identificación de los cuatro ejes en los que se articula la aportación de la IA: uno frontal, que interactúa con el cliente a modo de un interlocutor virtual, con una fluidez muy cercana a la del ser humano; por detrás, un asistente virtual interactúa con el ERP, complementando la labor de los administrativos; el tercer eje, puramente operativo, apoya las labores de reparación y mantenimiento, utilizando el histórico de operaciones para recomendar acciones prácticas sobre la máquina, adelantándose a las incidencias; las soluciones de inteligencia artificial implantadas por Mainsa se completan con lo que los responsables de la empresa denominan eje estratégico, capaz de dar respuesta rápida a clientes en materias tan sensibles como el presupuesto, teniendo en cuenta las muchas variables que inciden en ese cálculo, especialmente complejas cuando se trata de un alquiler.

“El caso de éxito en una actuación como esta es que ya lo tienes funcionando, y que el año que viene funcionará mejor, y el siguiente todavía mejor”, explica el director de Mainsa en referencia a la flexibilidad que aportan los sistemas basados en IA, y la capacidad de esta para ‘aprender’: “Nos da capacidad para seguir avanzando sin tener que contar con un departamento comercial o administrativo potentísimo, creciendo en lo realmente productivo: en el número de máquinas, en el equipo de mecánicos, en la flota de camiones… Todo eso no lo vas a sustituir nunca, pero puedes agilizar los procesos y hacer que todo el mundo sea más productivo”.

José Antonio Gutiérrez Crespo desgrana algunas cifras que permiten hacerse una idea de lo compleja que resulta la gestión de la actividad de Mainsa. La empresa cuenta con 500 maquinas en alquiler, que suman 50.000 días de alquiler entre todas, y lo hace para 2.000 clientes al año, a los que se realizan no menos de 3.000 entregas en camión por ejercicio, y facturando 50.000 horas de servicios técnicos. “Esto va de servicio: nosotros alquilamos y reparamos máquinas, máquinas que son fundamentales para la actividad de nuestros clientes, y tenemos que ponérselo fácil y darles respuestas rápidas, porque no se pueden permitir parar por una avería o por un retraso en una entrega. Aligerar toda la carga administrativa nos permite mejorar esos tiempos de respuesta”.

Reunión del comité de dirección de Mainsa, por el que han pasado el diseño y la evaluación de todas las actuaciones relacionadas con la IA. Foto: Nacho Cubero.

Bajo estas premisas, la implantación de las soluciones basadas en IA permitirá crecer en una actividad en la que hacerlo sin comprometer la calidad del servicio es especialmente difícil. De hecho, Mainsa tiene una sólida presencia en Cantabria con cada una de sus líneas de negocio, pero eso no le ha llevado a dar el salto fuera de las fronteras regionales, precisamente para no comprometer la calidad del servicio en la que asienta esa posición en el mercado. Los cambios implantados en la empresa no implican necesariamente dar un giro en esa estrategia, pero si abren la posibilidad de hacerlo: “No es cuestión de que Cantabria vaya a quedársenos pequeña, porque Cantabria crece y hay que atender ese crecimiento, pero probablemente algún día podamos llegar a plantearlo. Lo que es seguro es que el día que crucemos esa frontera lo haremos teniéndolo todo estudiado, no vamos a ir a ver qué sale”.

Llegado ese momento, o cualquier otro que conlleve un cambio estratégico de mayor o menor calado, la participación de la IA será clave no solo por liberar recursos y capacidades, o por la recogida e interpretación de los datos que pueda recabar, sino por la flexibilidad y las capacidades que puede desarrollar, sin la necesidad de contar para ello con los proveedores de ‘software’ que implantan paquetes cerrados, con los correspondientes pagos de licencias y en los que realizar cualquier cambio implica un gasto añadido. Al respecto, Gutiérrez Cobo hace una comparación muy reveladora: “La inversión ha sido de tiempo, y de saber lo que quieres hacer. La cantidad que hemos podido destinar a poner en marcha lo que hemos hecho en IA sumará no más del 1 o el 2% de lo que invertimos en un ERP”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/03/Revista-economica-Cantabria-Negocios-noticias-empresas-mainsa-plataforma.jpg 806 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-03-11 11:50:312026-03-11 11:50:31Mainsa lleva la IA al sector de la elevación
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Programa Pyme Sostenible: una brújula para guiar a las pymes hacia un futuro más sostenible

El Programa Pyme Sostenible de la Cámara de Comercio de Cantabria impulsa a las pequeñas y medianas empresas de la región a integrar prácticas responsables con el medioambiente y reforzar su competitividad con asesoramiento técnico, formación y ayudas económicas.

Ana Bringas | Marzo 2026

La sostenibilidad está a la orden del día. Gobiernos, ayuntamientos y empresas de todos los tamaños se han sumado a este movimiento que ya ha demostrado que no es una moda o una tendencia pasajera, sino una auténtica revolución que, en el ámbito industrial y empresarial, ha llegado para quedarse. Los motivos son diversos: por el compromiso con el medioambiente, por la percepción de clientes –o votantes, en el caso de la Administración–, por el ahorro económico o por el cumplimiento de una normativa cada vez más exigente.

Lo cierto es que, afortunadamente, las nuevas políticas medioambientales, orientadas al ahorro energético y al respeto por los ecosistemas, están dejando huella en la sociedad, que poco a poco va entendiendo que la rentabilidad y comodidad en los lugares de trabajo no están reñidas con un uso eficiente de la energía.

En este contexto, algunas empresas prefieren adelantarse a las leyes y transformar sus modelos de negocio antes de que la normativa les obligue a hacerlo. Para ello, en Cantabria cuentan con el apoyo de la Cámara de Comercio de la región, que impulsa la competitividad del tejido empresarial regional a través de distintos programas de asesoramiento, entre ellos el Programa Pyme Sostenible, una iniciativa que desde 2021 ayuda a las pequeñas y medianas empresas a integrar la sostenibilidad en su estrategia.

El programa, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y la Consejería de Fomento, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, ofrece ayudas para actuaciones relativas a la eficiencia energética, la medición de la huella de carbono, la economía circular y la Agenda 2030.

Llanos San Miguel, responsable de Sostenibilidad de la Cámara de Comercio de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

Según explica Llanos San Miguel, responsable de Sostenibilidad de la Cámara de Comercio de Cantabria, el Programa Pyme Sostenible se estructura en dos fases. La primera consiste en un diagnóstico personalizado de la empresa en materia de sostenibilidad, que incluye la toma de datos, el cálculo de la huella de carbono y el análisis de aspectos relacionados con la eficiencia energética, la economía circular y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Este estudio, completamente gratuito para la pyme y realizado por personal técnico de la entidad cameral, da lugar a un informe de recomendaciones en el que se proponen mejoras y posibles proyectos orientados a aumentar la eficiencia y sostenibilidad de la empresa. En una segunda fase, y “si las empresas se animan”, señala San Miguel, pueden llevar a la práctica alguno de esos proyectos con el auxilio del programa. En ese caso, reciben una subvención del 60% de la inversión realizada, con un máximo de 7.000 euros, a los que se suma un 7% adicional en concepto de costes indirectos.

Los proyectos que se pueden financiar se clasifican en cuatro categorías: Eficiencia Energética, Economía Circular, Desarrollo Sostenible y Certificaciones. La responsable de la Cámara de Comercio de Cantabria detalla que los proyectos más seleccionados por las pymes son la implantación y certificación de Sistemas de Gestión Ambiental, el Registro de huella de carbono, los planes de movilidad sostenibles, la elaboración de planes de responsabilidad social empresarial, la monitorización de eficiencia energética o la sustitución de luminarias por LED.

Los datos avalan el recorrido del Programa Pyme Sostenible en Cantabria. Entre 2021 y 2025, 150 empresas han participado en la Fase I, centrada en el diagnóstico, y 130 han dado el paso a la Fase II, destinada a la ejecución de proyectos. En términos económicos, el programa ha contado con un presupuesto total de 1.196.090,56 euros, de los cuales 925.680 euros se han destinado directamente a ayudas para las empresas, dentro del marco del Programa Plurirregional de España FEDER.

Según señala Llanos San Miguel el balance es “muy positivo”. Aunque reconoce que la participación no ha seguido una línea estrictamente ascendente, destaca que los datos globales son buenos y que el programa “abre muchas puertas” a las pymes. De hecho, algunas empresas que participaron en el primer periodo de ejecución de los fondos europeos han vuelto a hacerlo en el actual, correspondiente a 2025, lo que —en su opinión— refleja la buena percepción del programa por parte del tejido empresarial.

Casos de éxito: Global Metwire Injection (GMI) y Tektia

Un ejemplo de ello es Global Metwire Injection (GMI), compañía de referencia internacional en la fabricación de materiales metálicos para acerías y fundiciones. La empresa, que tiene su principal fábrica en Reinosa, forma parte del Global SDG Group, al igual que la constructora Tektia, que también ha participado en el programa. “En ambos casos la experiencia es muy buena”, señala Gabriel Pieren, responsable del área de Sostenibilidad, Innovación y Mejora Continua de GMI.

Pieren destaca especialmente el acompañamiento técnico recibido durante todo el proceso. “Recibimos a Llanos en nuestras instalaciones, conoció de primera mano cómo trabajamos y realizó un diagnóstico rápido de la empresa, incluyendo una estimación inicial de nuestra huella de carbono a partir de datos generales. A partir de ahí, identificó en qué ámbitos de la sostenibilidad podíamos trabajar y elaboró un informe con propuestas de mejora”, explica.

Ese informe sirve como hoja de ruta para que la empresa decida qué proyectos desarrollar. “Podemos escoger entre las propuestas que nos plantean desde la Cámara o, si ya tenemos algún proyecto en mente, adaptarlo con su ayuda para que encaje dentro del programa. Nos asesoran sobre la viabilidad técnica y, si es necesario, nos ayudan a modificarlo”, añade. Además, valora muy positivamente el trato recibido: “El acompañamiento es constante, el trato es cercano y siempre están disponibles para resolver dudas. No resulta pesado ni excesivamente burocrático”.

Gabriel Pieren, responsable del área de Sostenibilidad, Innovación y Mejora Continua de Global Metwire Injection (GMI)

Gracias al Programa Pyme Sostenible, GMI ha podido materializar varios proyectos en los últimos años. En 2023, la empresa financió un proyecto de consultoría para la implantación de la norma ISO 50001, un sistema internacional que permite a las organizaciones gestionar y mejorar de forma continua su eficiencia energética, reduciendo el consumo, los costes y el impacto ambiental.

En la actual edición de 2025, el respaldo de la iniciativa ha permitido a GMI costear las certificaciones de huella de carbono tanto de organización como de producto. También destinaron el sobrante de la ayuda a la sustitución de luminarias por tecnología LED.

En el caso de Tektia, la participación en el Programa Pyme Sostenible se ha centrado este año en el registro de la huella de carbono. “Ya teníamos realizado el cálculo, pero nos encontramos con algunas complicaciones en el proceso de registro y desde la Cámara nos ayudaron a resolverlas”, explica Pieren. Además, la empresa aprovechó el programa para incorporar servicios de consultoría y desarrollar un plan de Responsabilidad Social Empresarial, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El contacto directo con la Cámara de Comercio fue clave desde el inicio. “Conocimos el programa a través de la Cámara y mantenemos una relación muy cercana con ellos”, señala. En el caso de Tektia, la apuesta por la sostenibilidad ha sido progresiva. “Cuando empezamos a participar en el programa con GMI, Tektia aún no existía, aunque en el grupo ya existía una base sólida en sostenibilidad. Se había avanzado, pero quedaba mucho camino por recorrer”.

“La sostenibilidad es un pilar fundamental para nuestro grupo, junto con la innovación y la digitalización, y este programa encaja perfectamente con nuestros compromisos”, Gabriel Pieren, responsable del área de Sostenibilidad, Innovación y Mejora Continua de GMI

Entre las actuaciones realizadas antes de su participación en el programa, Pieren destaca la implantación de los ODS, la instalación de placas fotovoltaicas, la puesta en marcha de un sistema de recuperación y reutilización de restos de chatarra para reintroducirlos en el ciclo productivo y diversas mejoras en eficiencia. “Se había hecho bastante, pero gracias al programa hemos avanzado mucho más. La sostenibilidad es un pilar fundamental para nuestro grupo, junto con la innovación y la digitalización, y este programa encaja perfectamente con nuestros compromisos”, afirma.

El responsable de Sostenibilidad del grupo subraya también el impacto económico positivo del programa. “Hemos recibido beneficios financieros en las tres ocasiones en las que hemos concurrido”, asegura. Más allá de las ayudas económicas, valora especialmente el acompañamiento técnico: “Llanos es como alguien más de nuestro equipo. Nos ayuda mucho, resuelve dudas y nos orienta en todo el proceso”.

Preguntado por posibles aspectos de mejora, Pieren no duda: “El programa está muy bien tal y como está. Si tuviera que cambiar algo, sería incorporar a más personas para poder ayudar a más empresas”. Solo dos personas forman parte del programa. En su opinión, el valor de la iniciativa va más allá de la subvención. “Las ayudas son muy importantes, porque a veces las empresas tienen limitaciones financieras que no les permiten invertir en proyectos cuyos retornos no son inmediatos. Este apoyo permite ejecutar iniciativas que, de otro modo, no serían viables. Pero además está el asesoramiento, que es como contar con un refuerzo dentro de tu propio equipo”. El compromiso de GMI con la sostenibilidad fue reconocido en 2023 con el Accésit en la categoría de Sostenibilidad de los Premios Pyme del Año Cantabria, un reconocimiento que refuerza la integración de criterios medioambientales y de eficiencia en su modelo de negocio, en línea con los objetivos que promueve el programa Pyme Sostenible.

De cara al futuro, la intención del grupo es clara. “Siempre que podamos y encajemos dentro del perfil de empresa beneficiaria, volveremos a participar. Tenemos proyectos en cartera a la espera de poder implementarse y en cuanto se abre una nueva convocatoria, estamos listos para sumarnos”, concluye Pieren.

Beneficios y formación alternativa

Trabajar en sostenibilidad aporta ventajas claras y medibles para las empresas. Según destaca Llanos San Miguel, responsable de Sostenibilidad de la Cámara de Comercio de Cantabria, apostar por este ámbito permite reducir costes, especialmente aquellos relacionados con el consumo energético y el uso de combustibles fósiles, además de mejorar la reputación corporativa y abrir la puerta a nuevas oportunidades de negocio.

A ello se suma el cumplimiento de la legislación vigente y la posibilidad de anticiparse a futuras restricciones normativas, así como una mejora de la cultura organizativa, ya que las personas trabajadoras se muestran más comprometidas y motivadas cuando forman parte de empresas con responsabilidad ambiental y social.

El Programa Pyme Sostenible también pone el foco en la sensibilización y divulgación. A través del ciclo de talleres Viernes Sostenibles, la Cámara de Comercio de Cantabria organiza jornadas formativas centradas en distintos aspectos de la sostenibilidad empresarial. Muchas de estas sesiones se graban y se publican de forma gratuita en el canal de YouTube de la Cámara, facilitando el acceso al conocimiento a un mayor número de empresas.

Entre las jornadas celebradas este año figuran encuentros sobre los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) o los planes de descarbonización, orientados a diseñar y financiar la reducción de emisiones. Además, se difunden vídeos prácticos con herramientas útiles para las pymes, como la calculadora de huella de carbono del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, o pequeñas entrevistas a profesionales de referencia en la materia.

El alcance de estas acciones confirma el interés creciente del tejido empresarial cántabro por avanzar hacia modelos más sostenibles. Entre 2021 y 2025 se han celebrado 45 jornadas de sensibilización, con la participación de 802 empresas, y los contenidos divulgativos del programa han superado las 26.900 visualizaciones en YouTube, consolidando al Programa Pyme Sostenible como una herramienta clave para impulsar la competitividad y la sostenibilidad de las pymes de la región.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/03/Revista-economica-Cantabria-Negocios-noticias-empresas-camara-comercio-medio-ambiente-gmi-paneles.jpg 854 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-03-09 11:55:442026-03-09 12:07:45Programa Pyme Sostenible: una brújula para guiar a las pymes hacia un futuro más sostenible
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El trazo y la huella de Andy Torre

El Parlamento de Cantabria rindió homenaje en noviembre al dibujante que a lo largo de seis décadas de trabajo contribuyó decisivamente a divulgar la historia de la región a través de personajes como Laro El Cántabro, la más popular de sus creaciones, pero también ilustrando clásicos de la literatura regional o comentando la actualidad en su labor como viñetista en varios periódicos. Presencia habitual en la prensa diaria durante medio siglo y autor de albumes que recogían las aventuras de sus personajes, Andy Torre repasa su trayectoria en un oficio al que llegó por vocación, pero al que nunca se dedicó profesionalmente: “El dibujo para mí era un hobby y lo que no me gustaba tanto, porque no era lo mío, era con lo que me ganaba el cocido”.

Juan Carlos Arrondo | Marzo 2026

Durante seis décadas, los dibujos de Andrés Torre han contribuido a divulgar el legado cultural e histórico de una tierra, Cantabria, que cuando su mano cogió por primera vez un lápiz ni siquiera era reconocida por este nombre. En los años cuarenta, para un niño de una aldea de Cabuérniga no era fácil comprender por qué su enciclopedia mencionaba a Santander como una provincia castellana mientras en el pueblo se hablaba de subir a Castilla. Tampoco lo era leer sobre las guerras cántabras y apenas conocer nada del territorio de los guerreros que luchaban contra los romanos. Con los años, siempre presente la inquietud por los avatares de la región y con su destreza como dibujante, ese niño se convirtió en Andy, un prolífico autor que ha ilustrado la actualidad política, social y deportiva en la prensa diaria, ha plasmado sus paisajes y ha creado personajes mediante los que ha situado a Cantabria en el mapa de la historia. Una trayectoria que, en perspectiva, ha tenido cierto peso en la formación de su actual autonomía.

Nacido en Santander en 1938, tras el incendio Andrés Torre se instaló con su familia en Ucieda, donde pasó la infancia. En aquellos crudos inviernos en los que salir era casi imposible, dio rienda suelta a su afición: “Como al que le da por jugar al futbol o a otra cosa, a mí me dio por el dibujo”. Aprovechaba para pintar y borrar sobre los azulejos del fogón que hizo su padre, algo que también repetía en la escuela, con peores resultados: “Lloré más de una vez porque se perforaba el papel con la goma de tanto borrar. Pero poco a poco fui aprendiendo. Fue algo innato, no tuve influencia de nadie”. En el pueblo apenas disponía de una enciclopedia y no fue hasta su regreso a la ciudad, con nueve años, cuando conoció cómics –entonces llamados ‘chistes’– de la época, como ‘El guerrero del antifaz’ o ‘Roberto Alcázar y Pedrín’: “Empecé a copiarlos y a hacer mis propias historietas. Imaginaba un guion, hacía unas viñetas y así seguí para adelante”.

En su juventud empezó a difundir sus dibujos y probablemente fuera la revista de Standard Eléctrica, donde trabajaba, el primer medio en publicarlos. En 1962 inició su colaboración en ‘El Diario Montañés’ con ‘Colás’, un personaje que ilustraba las crónicas futbolísticas de José Ignacio Viota: “Le hice cosas para la Peña Miera y me propuso hacer algo del Racing. No tenía contrato ni cobraba, pero sentía la satisfacción de ver mis dibujos publicados”. Poco después, el periodista se incorporó al ‘Alerta’ y le pidió acompañarle. Pese a haber tenido algún desencuentro previo con su director, Francisco de Cáceres, por unos dibujos que había enviado y no fueron publicados, finalmente se reconciliaron y dio el paso: “Allí ilustraba sucesos, recorridos de la Vuelta a España o lo que aconteciera”. Durante un tiempo simultaneó ambos periódicos: “En ‘Alerta’ disimulaba el trazo y, en vez de firmar Torre, empecé a poner Andy. Pepe Viota me decía que pusiera mi apellido para que se viera que iba en serio. Pero Andy me parecía más artístico y con ese nombre me quedé”.

Algunas de las viñetas que Andy publicaba en prensa diaria, en este caso el diario ‘Alerta’. Arriba, las realizadas cada lunes para comentar los partidos del Racing. Abajo, una tira de Laro El Cántabro, de publicación diaria.

Bautizado para la posteridad como Andy y asentado ya únicamente como colaborador del ‘Alerta’, durante muchos años ilustró la actualidad racinguista en sus páginas. Inicialmente no iba al campo a presenciar los partidos y, como el periódico no salía hasta el martes, para sus viñetas se empapaba de la crónica de la ‘Hoja del Lunes’. Aunque alguna vez se comentó que ni siquiera le gustaba el futbol, Andy lo niega: “Nunca he sido muy deportista. Me gustaba el ciclismo y no me perdía las traineras, porque soy muy ‘pedreñero’. El futbol me gusta, pero no soy forofo: ni del futbol, ni de la política, ni de nada. Después he sido socio del Racing, pero al principio el bolsillo no daba para muchas cosas”. Sus análisis gráficos rebosaban chispa y eran un fiel reflejo de los partidos y su popularidad hizo que durante una temporada esas mismas viñetas se publicaron en el ‘Marca’ y en ocasiones también en periódicos de las ciudades de los equipos contra los que jugaba el representativo cántabro.

Desde niño sintió curiosidad por la historia de su tierra, aunque los medios de que disponía no le aclaraban mucho: “Cogía la enciclopedia y hablaba de las guerras cántabras contra los romanos. ¿Quiénes eran esos cántabros? Más adelante leí que ocupaban esta zona y dije: ¡si estos son los míos! Era la provincia de Santander porque de Cantabria no se hablaba”. Esta inquietud le acompañó siempre, ampliando sus lecturas con autores como Joaquín González Echegaray, el padre Martino o Ángel Ocejo. En literatura de ficción, declara su devoción por los dos autores que más huella le han dejado: “Manuel Llano, que vivió en Sopeña, cerca de Ucieda, y que lo que relataba yo lo he vivido; y José María de Pereda, pero sobre todo lo que escribió de la mar”. No es casualidad que uno de sus primeros trabajos para el suplemento semanal de ‘Alerta’ fuera una adaptación de ‘Sotileza’: “Empecé a dibujarlo en viñetas. Tuve la suerte de que Simón Cabarga estaba en la redacción y me ayudaba cuando tenía alguna duda”.

Cuando acabó ‘Sotileza’, el suplemento del ‘Alerta’ la sustituyó por ‘Laro el cántabro’, que sin duda ha sido la creación más importante y reconocida de la carrera de Andy: “Había leído ‘Los cántabros’ y tenía el conocimiento de la historia tal y como la contaba González Echegaray. Pero luego había que tener imaginación para inventar los personajes y las aventuras, que eso el libro no me lo daba. Me daba fechas y circunstancias, el resto corría por mi cuenta”. Quienes han indagado en sus orígenes aseguran que ‘Laro’ se estrenó en diciembre de 1972, pero él, que confiesa no fijar muy bien algunas de estas fechas, cree que fue justo un año antes. Tras una primera publicación en plancha –a página completa–, el director del periódico estaba tan entusiasmado con las aventuras del guerrero cántabro que decidió seguir dándolo en tiras en la edición diaria: “Compartía página con las americanas de la King Feature Syndicate: ‘Phantom’, que aquí era ‘El hombre enmascarado’, ‘Johnny Hazzard’ y otras”.

“Hasta 1971 aquí nadie se llamaba Laro. Ramón Bohigas me dijo que un mérito que nadie podía quitarme es que soy el ‘padre’ de mucho Laro en Cantabria», Andy Torre, dibujante.

Las tiras de ‘Laro el cántabro’ siguieron publicándose hasta 1985 y su éxito ha trascendido a ámbitos que sorprenden a su propio autor: “He hecho muchas cosas, pero esto es por lo que me conocen en todos los sitios. No lo valoré hasta que me fui dando cuenta de cómo había calado: me paraban por la calle, me escribían. Incluso hicieron una pintada en un puente que ponía: Laro, resucita, Cantabria te necesita”. Un detalle elocuente del impacto que ha generado puede encontrarse en el Registro Civil: “Hasta 1971 aquí nadie se llamaba Laro. Ramón Bohigas me dijo que un mérito que nadie podía quitarme es que soy el ‘padre’ de mucho Laro en Cantabria. A la gente le gustó el nombre y luego también se ha ido sacando de ahí alguno más: Caelia, Tedo…”. A pesar de su gran éxito, algunos cambios en la dirección y ciertas decisiones mermaron su importancia en el periódico, de modo que su autor decidió darle un descanso y crear otros personajes.

En 1985 sustituyó al célebre guerrero, por ‘El chico de Laredo’, fruto de otra de sus inquietudes personales: “La participación que tuvo nuestra región en la Guerra de la Independencia contra los franceses era un tema que siempre me había interesado”. Y tampoco fue casual que las aventuras se localizaran en la zona oriental: “Para la prensa de Santander lo que pasaba más allá de Laredo estaba dejado de la mano de Dios y yo quería que también se tuviera en cuenta”. Finalizada esta serie en 1992, durante algunos meses repitió el patrón de crear un personaje de Cantabria situado en un determinado contexto histórico con ‘Héctor el conquistador’, en este caso en el descubrimiento de América. Pero los frecuentes desencuentros con la dirección del periódico le llevaron a dejar Alerta ese mismo año –en 2009 regresó fugazmente a su suplemento con una versión en color y a toda página de ‘Laro el cántabro’– y pasó brevemente por la efímera edición cántabra de Diario16, lo que prácticamente cerraría su trayectoria en la prensa.

Más allá de las mencionadas, es imposible recopilar en estas páginas todas sus colaboraciones periodísticas. A modo de ejemplo, ilustró las reseñas que Juan G. Bedoya en ‘De la A la Z’ y Mann Sierra en ‘De pueblo en pueblo’ hicieron de los municipios de Cantabria, hizo viñetas de crítica política o social y creó el ‘Cantabringo’, personaje que simbolizaba un juego que ‘Alerta’ ofrecía a sus lectores; todas ellas con el humor como rasgo común. “Que se tiene o no se tiene, pero también se cultiva”, matiza Andy y subraya cómo se formó mediante un curso por correspondencia: “En CEAC me acreditaron como dibujante humorístico con sobresaliente. Por cierto, es el único título que tengo”. No obstante, aclara que no ha tenido mejor escuela que el propio periódico: “Empecé llevando regla, cartabón, goma… Al final llevaba un bolígrafo y punto. Aprendí que siempre había que hacer las cosas con rapidez, que no te podían estar esperando, y que lo que hiciera no había que borrarlo”.

Andy saluda a Laro, el más popular de sus personajes, en una imagen recogida en el cartel del homenaje que le tributó el Parlamento de Cantabria.

En paralelo a su carrera en la prensa ha desarrollado una amplia actividad como ilustrador de libros. A grandes rasgos, destaca el encargo de ilustrar cuatro obras de una colección de Nova Editorial sobre grandes protagonistas de la historia: Cristóbal Colón, los hermanos Pinzón, Juan de la Cosa y los Reyes Católicos. Ya fuera solo como dibujante o también como guionista, ha participado en diversos proyectos de divulgación de la historia de Santander y de Cantabria, además de adaptar a este formato a Pereda –con ‘Sotileza’ y algunos otros relatos– y su propio ‘Laro el cántabro’. Ha colaborado con su amigo Javier Rodríguez en algunos títulos de temática circense y de un remoto rincón de su memoria recupera una de las primeras cubiertas que dibujó: la de la novela ‘Abigail’, publicada en 1973 por ‘El Machinero’, por entonces compañero en el periódico: “Era cronista de sucesos en ‘Alerta’ y también escribía artículos con un humor muy agradable. Me pidió hacer la portada e hice dos, para la primera y la segunda edición”.

Viñetista, ilustrador, cartelista, en varias ocasiones también ha expuesto su obra de paisajes de Cantabria a plumilla, una técnica que, siendo una persona nerviosa, asegura que le relaja. Llama la atención cómo ha podido lograr una obra tan voluminosa simultaneándola siempre con su trabajo en la fábrica: “Durante muchos años, salía de la empresa, llegaba a casa y me ponía a dibujar. Pero es que el dibujo para mí era un hobby y lo que no me gustaba tanto, porque no era lo mío, era con lo que me ganaba el cocido”. Aunque en sus comienzos tuvo alguna oportunidad de ser profesional en Barcelona o Valencia, las condiciones laborales que ofrecían las editoriales no compensaban el tener que abandonar su tierra: “No pagaban muy bien y los dibujantes que trabajaban a jornada eran obreros que ni siquiera tenían derechos de autor. Yo estaba en una de las mejores empresas de España, los salarios de Standard no los había en ninguna parte, y ni se me pasó por la imaginación marcharme de Santander”.

Andy fue uno de los firmantes en 1976 del ‘Manifiesto de los cien’, embrión de la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria (ADIC), en cuya fundación también fue partícipe. En la medida de sus posibilidades, cree que ha contribuido a la formación de la comunidad autónoma de Cantabria, un nombre que apenas se conocía cuando empezó a dibujar a ‘Laro’: “La gente ignoraba la historia y los orígenes de esta palabra”. El pasado noviembre fue homenajeado en un acto en el Parlamento regional cuyo lema –‘Andy el cántabro. Historia regional y cultura gráfica popular’– deja entrever la influencia que ha tenido su obra: “Mentiría si dijera que no me ha agradado, aunque nunca busqué esta meta: siempre me he dado por satisfecho viendo mis trabajos publicados y apreciados. Sí que me considero partícipe en la autonomía de esta tierra y en dar a conocer nuestras cosas, pero no le he dado mayor importancia. He hecho lo que quería y luego he visto con satisfacción que eso ha gustado”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/03/Revista-economica-Cantabria-Negocios-noticias-empresas-Andy-Torre-posado.jpg 854 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-03-04 11:26:592026-03-04 11:26:59El trazo y la huella de Andy Torre
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Isabel Fernández Sánchez, directora comercial de Froxá: “Lo que más preocupa ahora mismo es encontrar producto de calidad”

Representante de la tercera generación de una empresa familiar, Isabel Fernández acaba de ser distinguida con el Premio Empresaria 2025 por la Asociación de Mujeres Empresarias de Cantabria (ADMEC) por su liderazgo en la gestión de equipos, una faceta de la que se siente especialmente orgullosa. En esta entrevista, la directora comercial de Froxá aborda el estado y los retos de su empresa y del sector de productos congelados, que reconoce vive un buen momento, aunque pendiente de la escasez de materia prima.

Manuel Casino | Marzo 2026

Pregunta.– Bisnieta, nieta e hija de empresarios. ¿El gen empresarial lo lleva en la sangre o alguna vez soñó con ser otra cosa?

Respuesta.– De pequeña quería ser enfermera. Pero se quedó en eso, en un sueño. Al final, la empresa familiar tira mucho. Es lo que he mamado desde que nací. Llevo aquí doce años, desde 2013. Empecé en Abel Fernández [otra empresa familiar, ya desaparecida en 2020 tras fusionarse con Froxá], donde pasé por prácticamente todos los departamentos: almacén, compras, administración, gerencia… Éramos pocos trabajadores y todos tratábamos de ayudarnos y de echarnos una mano.

P.– La Asociación de Mujeres Empresarias de Cantabria (ADMEC) destaca de usted su liderazgo en la gestión de equipos, la proactividad, la comunicación, adaptabilidad y habilidades, generando empleo para Cantabria en un momento complicado para todos los sectores. ¿Aciertan?

R.– A ver. Creo que sí. Al haber pasado por todos los departamentos y trabajar con todos los empleados, sé lo que conlleva y lo duro que es cada trabajo. Ese bagaje, y ese trato humano, me permite ahora saber lo que les tengo que exigir y poder liderar a las 16 personas que tengo a mi cargo directo.

P.– Si tuviera que elegir, ¿cuál diría que es su verdadera pasión?

R.– [Se lo piensa un rato] Creo que lo que hago bien es la gestión de equipos. He conseguido crear un buen ambiente de trabajo. En ese sentido, somos como una familia: discutimos, peleamos, lloramos y reímos juntos. Y entre todos nos ayudamos.

Isabel Fernández Sánchez, en el centro junto a la presidenta de Cantabria, acompañada por
autoridades administrativas, educativas y representantes de la Asociación de Empresarias de Cantabria (Admec).

P.– Premios como el suyo contribuyen a visibilizar el trabajo de las mujeres, a poner el foco en las empresarias de Cantabria. ¿Queda aún mucho camino para que la mujer ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad en general y en el mundo empresarial en particular?

R.– Creo que las mujeres cada vez estamos más valoradas y reconocidas y que no tardaremos mucho en conseguirlo. En este objetivo de promover el liderazgo femenino es destacable el trabajo y el apoyo de asociaciones como ADMEC. En cualquier caso, yo me siento igual de valorada y reconocida en la sociedad. E insisto, no creo que tardemos mucho en hacerlo en el ámbito empresarial. O eso espero.

P.– Sobre los productos congelados siempre han pesado algunos mitos, como los de que son menos sanos o que pierden las propiedades, que poco a poco se han ido derribando. ¿Queda aún mucha pedagogía que hacer en este sentido?

R.– Sí, mucha. Es lo que estamos intentado con FroxáZero, un nuevo servicio express de reparto urbano sostenible de congelados para hostelería con cero aditivos. Es verdad que durante años las empresas de congelados hemos maltratado el producto por tratar de abaratar el precio, pero hay productos muy buenos. El secreto está sobre todo en la cantidad de agua. Y con Froxá Zero lo que buscamos es que lo que compre el cliente sea producto y materia prima de primera calidad, no agua.

P.– Los productos congelados cada vez ganan más peso en la cesta de la compra impulsados por su menor coste, comodidad y reducción del desperdicio alimentario. ¿Soplan buenos vientos para su negocio?

R.– Creo que sí, aunque nos tenemos que saber adaptar a los gustos de las nuevas generaciones, que cada vez cocinamos menos en casa, y me incluyo. Al final lo que buscamos son platos sencillos y listos para consumir, pero de calidad. Ya no nos conformamos con cualquier cosa. Queremos alimentos que sean sanos, saludables, de buena calidad y económicos, aunque esto no siempre sea fácil de lograr. A nosotros nos está costando mucho encontrar materia prima. La merluza está carísima, porque no hay; el bacalao también…

P.– Su oferta se centra en productos del mar. ¿Veremos algún día verduras, carnes, postres u otros productos congelados con el sello Froxá?

R.– Creo que no. Froxá nacional tiene dos productos de pollo y poco más. En la regional sí que comercializamos verduras y carnes, pero de otras marcas, porque así nos lo demandan también nuestros clientes, que son principalmente bares y restaurantes.

Ya hemos abierto el año pasado varios mercados, de los que estamos muy contentos, en Canadá y un poquito en Australia, pero tenemos que seguir creciendo.

P.– ¿La apertura de nuevos mercados y la internacionalización son dos de sus principales retos o hay otros que le preocupan más?

R.– La internacionalización, sin duda. Estamos intentando crecer. Ya hemos abierto el año pasado varios mercados, de los que estamos muy contentos, en Canadá y un poquito en Australia, pero tenemos que seguir creciendo. Me gustaría vender en Europa más de lo que ya lo estamos haciendo en algunos países, como Italia o Francia.

P.– Acaban de anunciar una inversión de 32 millones de euros hasta 2028 para construir una nueva fábrica en Vargas y duplicar su actual producción, que ronda las 8.000 toneladas anuales, y aumentar la plantilla en al menos 26 trabajadores de aquí a cinco años ¿Suena a éxito empresarial?

R.– Sí, a ver. Lo tomamos con algo de miedo, yo especialmente porque soy muy miedosa, pero con muchas ganas. Ojalá sea un éxito porque vamos a por todas. Nos trasladamos a Vargas porque estas instalaciones de Santiago de Cartes ya se nos quedan pequeñas. Y eso es bueno. Además, nos vamos a modernizar bastante, con nueva maquinaria y una apuesta clara por la sostenibilidad y el ahorro de un 25% de energía.

P.– Usted es la tercera generación de una familia emprendedora. ¿El relevo generacional es el mayor problema al que se enfrentan las empresas familiares?

R.– A veces puede resultar difícil porque hay que saber confiar y delegar, pero no es nuestro caso. La segunda y tercera generación seguimos trabajando y tomando juntos las decisiones. Pero es verdad que se sufre mucho en una empresa familiar.

P.– ¿El coste de las materias primas, de la energía, la creciente competencia… ¿Cuál es el asunto que más le inquieta?

R.– Ahora mismo, lo que más me preocupa es encontrar productos de calidad. Nos está costando mucho. Existe mucho mercado y poco producto. A la hora de realizar los stocks, antes comprábamos dos o tres veces al año, y ahora tienes que comprar todo de una vez. Se están estacionalizando las capturas de materia prima y al final tienes stock acumulado de un año. Si no, no encuentras.

Todas las empresas tienen que intentar ser lo más sostenibles posible. Y no por imperativo legal, sino por dejar un futuro mejor.

P.– Su empresa ha sido pionera en apostar por la movilidad sostenible y reducir la huella de carbono. ¿Cree que la sostenibilidad avanza a la velocidad necesaria en el tejido empresarial?

R.– Hay mucho por hacer. Pero todas las empresas tienen que intentar ser lo más sostenibles posible. Y no por imperativo legal, sino por dejar un futuro mejor.

P.– ¿Por qué cuesta tanto retener el talento?

R.– Cuesta más encontrar. Pero una vez que encuentras, en la mayoría de los casos se quedan con nosotros.

P.– Las rabas son una de las principales banderas gastronómicas de Cantabria. ¿También en Froxá?

R.– Sí. Es nuestro producto estrella. Tenemos la raba gourmet. Creo que hemos hecho una buena raba del Cantábrico y con una receta de aquí que estamos dando a conocer al resto de España y del mundo. Luego, cada hostelero le puede dar su toque personal. Realmente, están muy buenas.

P.– Dicen que nadie es profeta en su tierra o, cuando menos, que cuesta más serlo ¿También les pasa a ustedes?

R.– ¡Uy! Una pregunta muy difícil. La verdad, no sabría qué responderle. En Cantabria todos nos conocen, pero creo que aún no somos profetas en nuestra tierra. Ojalá lo seamos pronto.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/03/Revista-economica-Cantabria-Negocios-noticias-empresas-entrevista-Isabel-Fernandez-froxa-posado.jpg 957 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-03-02 12:41:052026-03-02 12:41:05Isabel Fernández Sánchez, directora comercial de Froxá: “Lo que más preocupa ahora mismo es encontrar producto de calidad”
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La Cocina de la Plaza, una apuesta viva por los productos de La Esperanza

El Ayuntamiento de Santander y las asociaciones de Comerciantes del Mercado de La Esperanza y de Cocineros de Cantabria valoran la evolución de este espacio público, abierto en abril de 2025, y buscan nuevas iniciativas que contribuyan a promocionar los productos locales de temporada y a impulsar su conocimiento entre los ciudadanos.

Manuel Casino | Febrero 2026

Muy positiva. Esta es la valoración que de forma unánime comparten el Ayuntamiento de Santander, la Asociación de Comerciantes del Mercado de La Esperanza y la Asociación de Cocineros de Cantabria, sobre La Cocina de la Plaza, un espacio público abierto el pasado mes de abril para promocionar y poner en valor los productos del mercado. Para el concejal de Mercados, Álvaro Lavín, la evolución seguida en estos meses por esta aula gastronómica, como así la definen desde el consistorio santanderino, ha sido “espectacular”.

“Vamos cogiendo ritmo. Ya hemos llevado a cabo diferentes jornadas gastronómicas y varias campañas de promoción de productos de kilómetro ‘cero’, y todas las semanas acuden alumnos de Primaria de los centros educativos de la ciudad. Además, rara es la semana que no tengamos peticiones de alguna entidad para celebrar una iniciativa”, explica satisfecho.

Con todo, Lavín aclara que esta cocina aún tiene por delante “muchísimo recorrido”. “Mi objetivo es llenar la cocina todos los días y generar un mayor y más amplio conocimiento entre los santanderinos para que no haya ni un solo día sin actividad”, precisa sobre este espacio que se apresta a destacar “no está pensado para hacer negocio”.

Según detalla, esta iniciativa municipal está orientada a divulgar las bondades del producto de Cantabria y generar un vínculo entre los comerciantes de la plaza y sus clientes más allá de la mera compra. “Nuestra idea es maximizar al 100% el uso de esta cocina. La inversión ya está hecha; ahora hay que ponerlo en valor para los que comerciantes de la plaza, los organismos sociales y las asociaciones de vecinos puedan desarrollar aquí sus iniciativas, pero siempre sin ningún fin lucrativo, porque aquí no se puede cobrar”, insiste en matizar.

Álvaro Lavín, concejal de Mercados del Ayuntamiento de Santander. Foto: Nacho Cubero.

En su repaso, el concejal de Mercados cita el taller de despiece de un atún, la primera actividad con la que se inauguró este espacio y que contó con la colaboración del ayuntamiento gaditano de Barbate, o el más reciente para la elaboración de rosco de Reyes, y avanza las conversaciones que mantiene con la Asociación de Hostelería y con la Oficina de Calidad Alimentaria (Odeca) del Gobierno de Cantabria para definir alguna propuesta.

Entre estos posibles nuevos proyectos, también señala el taller que promueve junto con Serafina sobre la elaboración de sobaos pasiegos; el acuerdo que ultima para que la Escuela de Hostelería y Turismo de Santander, integrada en el instituto Peñacastillo, pueda realizar las fases finales de sus cursos formativos en La Cocina de la Plaza, o en el que trabaja, junto con la Asociación de Comerciantes del Mercado de La Esperanza, para celebrar un concurso de recetas de la abuela que contribuya a recuperar esos platos tradicionales y que no se pierdan. “Vamos bien y estamos creciendo, pero este espacio vivo y abierto a todos los santanderinos tiene mil ángulos. Hemos empezado por los niños, pero queremos llegar también a los mayores y a las personas con discapacidad”, reitera Lavín convencido del potencial de esta cocina que desde su lanzamiento ha pasado de celebrar una o dos actividades mensuales a acoger diez o doce.

Para hacerlo realidad, este responsable municipal apela a promocionar este espacio sabedor de que todavía no es lo suficientemente conocido por los ciudadanos, pese a que el Mercado de La Esperanza es el segundo edificio más visitado de Santander, después del Palacio de la Magdalena. “La Cocina de la Plaza es un gancho de marketing inmejorable. Ahora hay que saber explotarlo y ser capaces de llegar a cuantas más personas, mejor. Si al acabar la legislatura todos los santanderinos la conocen, habrá sido un éxito”, concede.

El origen de La Cocina de la Plaza

La presidenta de la Asociación de Comerciantes del Mercado de la Esperanza, Marta Gómez Arce, conviene sin dudarlo en esta visión optimista de Lavín. “¡Cómo no voy a estar contenta!”, exclama sobre esta iniciativa que, según rememora, tiene sus orígenes en las campañas de dinamización de productos que a principios de la segunda década de este siglo organizaban los comerciantes junto al presidente de la Asociación de Cocineros de Cantabria, Floren Bueyes.

“En aquellos años hacíamos lo que podíamos, pero le dábamos mucha vida a la plaza”, recuerda Gómez y corrobora Bueyes, quien evoca cuando, antes de 2012, ya celebraban jornadas de degustación coincidiendo con las costeras del bocarte y del bonito, y promocionaban las carnes, las verduras, los quesos y, en general, todos los productos del mercado, aprovechando en ocasiones los espacios que brindaban los puestos cerrados y en otras en el propio ‘hall’ de entrada al mercado.

Floren Bueyes, presidente de la Asociación de Cocineros de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

El presidente de los cocineros cántabros resalta que esas iniciativas le llevaron a él, y al por aquel entonces presidente de los comerciantes de la plaza, Antonio Movellán, a plantear al Ayuntamiento la oportunidad de crear un aula para acercar a los escolares de la ciudad a una alimentación sana y saludable. “Le fuimos dando forma y, en 2013, con la colaboración municipal y también de la Consejería de Educación, surge este proyecto de aula saludable que en sus inicios celebrábamos entre toldos en la parte trasera de la planta baja, donde hoy se ubica la zona de almacén de los comerciantes”, recuerda.

Así funcionó con la participación también del cocinero Emiliano Martín, que acompañó a Bueyes durante años en esta travesía, hasta que la pandemia lo paró todo.

Por eso, ahora ambos aplauden la creación de esta cocina. “Estamos contentos. La cocina es nuestra si queremos que así sea, pero, más allá de eso, lo importante es el fin, que no es otro que conseguir un beneficio para la plaza”, subraya la presidenta de esta asociación que reúne a la totalidad de los comerciantes del mercado, alrededor de ochenta.

Gómez comparte con el concejal que el objetivo principal es promover el producto de temporada y, por tanto, local. Un propósito que ha llevado a estos comerciantes a organizar en estos poco más de ocho meses alrededor de trece actividades y campañas promocionales. La primera, la del bocarte, a la que después han seguido las del bonito, la sidra, el tomate, la carne para barbacoa, o la castaña, entre otras, además de diferentes jornadas en las que, bajo el título genérico de Saber comer, varios nutricionistas explicaron a los asistentes, todos ellos clientes del mercado, las pautas para adoptar una alimentación equilibrada, completa y consciente. Entre los eventos más celebrados, también menciona con orgullo la jornada solidaria con los enfermos de Alzheimer del pasado mes de septiembre, en la que consiguieron recaudar 6.000 euros.

Atraer a los jóvenes

La representante de los comerciantes de La Esperanza aclara que, aunque algunas de estas propuestas se han llevado a cabo entre semana, su objetivo principal es organizarlas los sábados por la mañana, que es el día que más gente joven acude a la plaza. “Si lo programamos un día laborable, asisten los clientes habituales, que ya nos conocen y también conocen los productos, por lo que nos les descubrimos nada. Sin embargo, si lo celebramos un sábado, acuden familias con niños y jóvenes que hacen la compra semanal y se interesan y preguntan por este tipo de actividades. Y de lo que se trata es de atraer a nuevo público”, afirma esta mujer que lleva 42 años trabajando en la plaza.

Entre las actividades que baraja de cara a este nuevo año, Gómez avanza su intención de celebrar en febrero jornadas sobre el verdel y la sarda, además de alguna dedicada a legumbres de invierno. “Y surgirán más cosas, seguro”, augura. A su juicio, el reto es utilizar este espacio todos los sábados de cada mes. “Aunque pueda parecer un objetivo no muy ambicioso, conseguirlo no va a ser nada sencillo y nos va a exigir un gran esfuerzo a todos porque nosotros somos comerciantes. No podemos estar a dinamizar la cocina, estamos a vender”, advierte lamentando los pocos recursos de los que dispone la asociación, pero agradeciendo la colaboración que en muchos caos reciben de comerciantes jubilados que siempre que pueden acuden desinteresadamente a echar una mano. “Necesitamos más implicación al Ayuntamiento. Nos gustaría que tirara más del carro y que programara más actividades”, reclama.

Marta Gómez Arce, presidenta de la Asociación de Comerciantes del Mercado de la Esperanza. Foto: Nacho Cubero.

En su lectura del momento que vive el mercado, la presidenta de esta asociación asegura que los comerciantes están bien. “No nos podemos quejar, a pesar de la competencia de las grandes superficies y del resto de supermercados de la ciudad. La plaza no sé si va a más, pero no va a menos”, resuelve.

Pese a ello, alerta de que el principal problema al que se enfrentan es la falta de relevo generacional. “Tenemos varios puestos cerrados y da un poco de pena que no haya jóvenes que quieran ponerse al frente de ellos, en parte quizá desanimados por el fin de las actuales concesiones municipales, que expiran en 2032, y que abrirá la puerta a un nuevo modelo del mercado”.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Cocineros de Cantabria no duda tampoco en ofrecer una valoración positiva de este proyecto. “Hemos conseguido crear un espacio cerrado y definido con siete cocinas y una grada para seguir las exposiciones que se lleven a cabo”, sostiene sobre este espacio que no le gusta definir como gastronómico, sino como un lugar en el que dar a conocer la cocina con productos de mercado.

Aula saludable

Tras reiterar que “lo ideal” sería que esta cocina fuera un centro de demostración de todos los productos que se comercializan en el mercado, Bueyes se muestra complacido por haber trabajado ya con más de 180 productos agroalimentarios de la plaza y por haber consolidado el aula saludable, un proyecto por el que durante el último trimestre de 2025 han pasado más de 300 niños de once colegios de la ciudad.

Sobre esta iniciativa, su coordinador puntualiza que cada miércoles recibe a una treintena de escolares a los que les explican el valor arquitectónico del edificio y les guía, acompañados de representantes de la asociación de comerciantes, en un recorrido por el mercado para comprar los productos que posteriormente ellos mismos van a cocinar y degustar.

Los alumnos elaboran por turnos y bajo la supervisión de Bueyes y otros cocineros de la asociación un menú integrado, generalmente, por un plato de arroz de mar y tierra, cuyos ingredientes cambian según la época del año; una brocheta de pollo y una macedonia de frutas naturales. En total, tres horas de convivencia y aprendizaje sobre las ventajas de disfrutar de una alimentación saludable en las que también colabora en ocasiones una nutricionista.

“Ojalá tuviéramos tres espacios como este y que cada mercado municipal tuviera su propia cocina”, Álvaro Lavín, concejal de Mercados del Ayuntamiento de Santander

Lavín, que espera que más de 750 alumnos de colegios de Santander participen a lo largo de este curso escolar de esta propuesta municipal, celebra que programas de televisión como Master Chef hayan contribuido a acercar la cocina a los niños. “Han ayudado mucho a generar una cultura de cocinar y que a los niños les apetezca hacerlo”, mantiene.

A vueltas con La Cocina de la Plaza, la presidenta de los comerciantes no duda en señalar el protagonismo que en esa iniciativa tienen los profesionales que venden en la plaza: “Si existe es por nosotros. Aunque la hubiéramos hecho de otra forma, lo importante ahora es que la podamos utilizar y llevar a cabo cada vez más actividades”, resume esperanzada. “Ojalá tuviéramos tres espacios como este y que cada mercado municipal tuviera su propia cocina”, cierra por su parte el concejal de Mercados del Ayuntamiento de Santander

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/02/Revista-economica-Cantabria-Negocios-noticias-empresas-cocina-de-la-plaza-curso.jpg 960 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-02-23 12:24:352026-02-23 12:24:35La Cocina de la Plaza, una apuesta viva por los productos de La Esperanza
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La música en vivo desborda sus cifras prepandemia gracias a los festivales

El sector de la música en directo ingresó en 2024 cerca de 719 millones de euros, un 77,1 % más que en 2019. Los factores que explican este incremento son una mayor asistencia a los eventos, el aumento del precio para ver a los grandes nombres y también el mayor poder de convocatoria de los festivales, responsables ya del 55,4 % de todos los ingresos por la música en directo en España.

Francisco Rouco del Olmo | Febrero 2026

En 2024, último año con cifras disponibles, la recaudación por eventos de música en directo en España alcanzó los 718,872 millones de euros, según el anuario de la SGAE. Esta cifra, un 25,4% superior al año anterior, no solo afianza la recuperación del sector tras la debacle de 2020, cuando se recaudaron 103,3 millones de euros fruto de las medidas de protección durante la pandemia, sino que los números recientes suponen un récord histórico de recaudación. Cinco años después de la pandemia, el sector se apunta una mejora del 77,1% sobre los ingresos de 2019 (405,8 millones de euros).

Las cifras de conciertos también subieron. En 2024 se celebraron 120.510 conciertos, un 9,4% más que el año anterior y un 32,3% más que en 2019. Al hablar de récords absolutos de recaudación, podríamos suponer que en 2024 se celebraron más conciertos que nunca, pero lo cierto es que desde 2005 hasta 2011 siempre se superaron holgadamente los 120.000 eventos en directo, llegando al pico en 2008, con 138.613 conciertos.

En cuanto a la asistencia, 2024 sí destaca notablemente, con 33,9 millones de personas, un 18,9% más que en 2023, un 20,6% más que en 2019. Solo encontramos una cifra superior en las últimas décadas en 2008, con 35,7 millones, pero la cifra, la de 2024, tiene truco, como se verá más adelante.

Con estos datos, 2024 se consolida como el año de la recuperación para el sector tras lo vivido en 2019: hubo más conciertos (+32,3% sobre 2019) y más asistentes (+20,6% sobre 2019). Pero, ¿son ambas magnitudes suficientes para explicar un aumento de la recaudación de +77,1% con respecto a aquel año?

“También hay que decir que las entradas han subido, pero no es solo eso, sino que viene todo un poquito enlazado”, introduce Samuel Pacheco, que forma parte de la asociación Industrias Portugal, organizadora del festival Torrelavega SoundCity, que se celebra en agosto coincidiendo con las fiestas grandes de la localidad y cuenta con una subvención del ayuntamiento de 100.000 euros. Para Pacheco, el punto de partida para el buen momento que vive la música en directo fue el aumento explosivo de la demanda de conciertos que se vivió tras la pandemia, especialmente entre 2021 y 2022. La gente acudió con tantas ganas a ver música en directo que los aforos se quedaron cortos.

“Las bandas pequeñas que antes podías ver en la sala Sol o en Copérnico [ambas en Madrid, con aforos de 640 y 800 personas, respectivamente], ahora van a La Riviera [con capacidad para 1.800 personas en su sala principal], y las que antes hacían La Riviera ahora van al Wizink [ahora Movistar Arena, con aforo entre las 3.600 y las 17.450 personas]. Pero es que las que ya hacían el Wizink, ahora hacen dos o tres días de Wizink y te organizan gira a un año o dos vista”, explica Pacheco en referencia a la gira de Dani Martín, cuyas entradas para 2026 pudieron comprarse en noviembre de 2024.

Aumentan los aforos, suben los cachés

Actuar para más gente y llenar salas cada vez más grandes supuso que las bandas inflaran sus cachés hasta cifras insospechadas incluso antes de la pandemia, cuadruplicando e incluso quintuplicando sus tarifas, apunta Pacheco. Con estos números, la capacidad de recaudación de las salas medianas y grandes resultó cada vez más insuficiente para afrontar el caché de los artistas: ni con ‘todo vendido’ era posible recaudar el dinero necesario para asumir determinados conciertos. La consecuencia fue doble. Por un lado, los artistas multiplicaron los aforos de las salas repitiendo concierto varios días seguidos en la misma ubicación. Por otro, los grupos populares o en la rampa para serlo se dejaron querer por los grandes festivales, capaces de pagar cachés elevados.

“Los festivales han cambiado el negocio”, explica Pacheco. “Se pagan mucho mejor [que las salas], porque tienes mucha más asistencia de gente, y la banda no cobra igual si actúa para 2.000 personas que para 6.000. Así que hay bandas quepueden seguir haciendo el circuito de salas en invierno y tocar en algún festival en verano. Pero también hay otras que entran en una dinámica de hacer 10 festivales entre abril y septiembre, que están muy bien pagados, y no les merece la pena económicamente desgastarse en salas”.

Para Javier Palacios, responsable de El Silencio Music, empresa detrás de Escenario Santander o el festival Estéreo Live, de Camargo, los festivales suponen un incentivo para las bandas, pero también tienen sus desventajas: “Un grupo nacional no te va a cerrar un circuito de salas si ve que puede actuar en siete festivales a 30.000 euros al día, que va a tocar 65 minutos, con la escenografía justa y sin tener que llevar la furgoneta porque está todo montado. Sacrifican cosas de su gira, como tocar para su público, porque el de los festivales es el que es y te hacen poco caso. Pero a cambio consiguen una rentabilidad económica muy alta”. Y lo mismo pasa con los grupos internacionales que, explica, “hacen cinco fechas en toda Europa, muchas veces con compromisos de exclusividad con los festivales que les impiden hacer giras, y se llevan 40.000 euros limpios por día en vez de los 25.000 o 30.000 que se llevarían en eventos más pequeños dentro de sus giras”.

Javier Palacios, responsable de El Silencio Music, empresa detrás de Escenario Santander y varios festivales en la región. Foto: Nacho Cubero.

Los festivales tiran del sector

Cuántos festivales se celebran al año en España es una pregunta que nadie responde. Son entre 800 y 900. Lo que sí es posible encontrar, paradójicamente, es la cifra aproximada de sus asistentes, dato que ofrece la SGAE para lo que denominan ‘macrofestivales’, que son eventos con una duración mínima de 12 horas y, por lo menos, 10.000 asistentes por jornada (bajo este criterio, la SGAE deja sin contabilizar como festivales un buen número de eventos locales, como es el caso del Torrelavega SoundCity, con unos 6.000 asistentes por día).

En 2024 asistieron a este tipo de eventos más de 8 millones de personas, un 22,8% más que en 2023 y un 23% más que en 2019. Al comparar las cifras de público en festivales con las de todos los eventos musicales, desde 2016 se puede observar que siempre han rondado en torno al 20%: dos de cada 10 personas que asisten a un evento en directo van a un festival. Tiempo atrás este porcentaje era más reducido: en 2015 fue del 17,6%, en 2008, del 5,2%.

En cuanto a la recaudación en 2024, los macrofestivales supusieron por sí solos 398,4 millones de euros, un 30,9% más que en 2023 y con respecto a 2019, un muy reseñable aumento del 86,6%. Si se analiza qué parte del total de recaudación corresponde solo a los festivales, la cifra es concluyente: el 55,4%. Récord absoluto de toda la serie que permite comparaciones interanuales, esto es, 2008. Desde que hay datos, hubo que esperar casi una década hasta encontrar un equilibrio tan igualado entre el peso de festivales y el del resto de eventos musicales: 2017, con el 52,8%. Antes de esa fecha, el reparto siempre dejaba por debajo a los festivales en favor del resto de eventos musicales: 36% en 2014, 19,9% en 2011, 20,4% en 2008. (Aquí se explica el truco que se mencionaba antes al hablar del récord de asistentes de 2024: si se excluyen los 8 millones de personas que acudieron a los macrofestivales ese año, esas cifras quedarían por debajo de todas las registradas entre el periodo 2008-2011, cuando rebasaban fácilmente los 25 e incluso los 30 millones de asistentes). Al combinar esas cifras inéditas de asistencia a festivales con el precio para acceder a estos eventos (100 euros por día, entre 200 y 400 euros por abono), se explica, en parte, la recaudación récord de 2024.

Las entradas para ver a Bruce Springsteen en Anoeta, en junio de 2025, oscilaban entre los 88 euros en pista y lejos del escenario y los 445 euros del palco VIP

Otra vía de ingresos que ha contribuido a esos números son los extras que añaden un sobreprecio a la entrada a cambio de mejoras. Son los pases VIP que dan acceso a palcos con catering o a zonas de pista más cercanas al escenario, o que permiten entrar antes al recinto. Las entradas VIP y la división de zonas de visionado del concierto con distintos precios (zonificación) empiezan a ser comunes en los grandes festivales, pero hay un tipo de evento donde son particularmente habituales: los conciertos-acontecimiento, aquellos que se celebran en estadios y sitúan sobre el escenario a grandes artistas internacionales. Por ejemplo, a Bruce Springsteen, que visitó España en dos citas en Anoeta en junio de 2025, cuyas entradas se pusieron a la venta en octubre de 2024 y se agotaron en minutos. Para acceder a pista se pagaron 88 euros en la parte trasera y 140 euros en la delantera. Un palco VIP, con asiento reservado y catering de bebidas y comidas, se pagaba entre 268 y 300 euros. Y aún podía mejorarse con la opción ‘Hospitality’, que ofrecía un asiento todavía mejor situado y el acceso a una sala exclusiva. Todo ello por 445 euros, es decir, más de cuatro veces el precio de la entrada básica.

A estas vías de ingreso hay que sumar otro fenómeno reciente: los precios dinámicos de las entradas. Cuanta más gente intenta comprar una entrada a través de la web de la tiquetera, más se infla su precio. El resultado es que, de nuevo con Springsteen, las entradas de pista en los primeros momentos de venta llegaron a superar los 400 euros.

Javier Palacios, de El Silencio Music, reconoce que estas fórmulas son necesarias porque el precio de la entrada básica no es suficiente para pagar el caché de estos artistas. Pero también aclara que los festivales y los conciertos-acontecimiento de 100 euros la entrada poco tienen que ver con el día a día de las salas en nuestro país. La suya, Escenario Santander, que gestiona como concesión del ayuntamiento, tiene un aforo para 976 personas, y una asistencia media de unas 600 –“antes eran 400 y pico”–. Programa unas 140 actuaciones al año, de las cuales un tercio provocan pérdidas. “Funcionamos con el 70% restante, que aguanta el golpe y con 10-12 llenos de gente que vemos que va a funcionar. Es verdad que ahora hay más público, pero, vamos, si quitas a Rosalía, a Bad Bunny, a Oasis cuando anuncien su gira, si quitas a Coldplay… hay entradas para comprar. Las salas están parecidas, de vacías, y hoy hay tantas entradas para comprar como antes. ¿Boom de la música en vivo? No hay ningún boom”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/02/Revista-economica-Cantabria-Negocios-noticias-empresas-musica-directo-festivales-SOUND-FESTIVAL-2.jpg 854 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-02-18 12:04:452026-02-18 12:14:37La música en vivo desborda sus cifras prepandemia gracias a los festivales
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El nuevo mapa del transporte de viajeros: una necesidad que tendrá que esperar

La patronal de las empresas que cubren las líneas de transporte de pasajeros por carretera califica de “muy positivo” el anteproyecto de reordenación de líneas presentado por el Gobierno de Cantabria, pero estima que los plazos legales impuestos por la UE no permitirán sacarlo a concurso antes del verano de 2027, y reclama que este “primer paso” tenga continuidad con la creación de un consorcio de transportes.

Manuel Casino | Febrero 2026

El nuevo mapa de concesiones de transporte de viajeros por carretera de Cantabria, en fase de información pública desde el pasado 4 de diciembre, no podrá ser una realidad hasta la próxima legislatura. Así lo estima al menos el presidente de la Unión Patronal de Transportes de Viajeros por Carretera (Upavisan), Daniel Álvarez, quien predice que los plazos legales impuestos por la Unión Europa hacen prácticamente imposible sacar antes a concurso este nuevo diseño de líneas regionales de autobuses presentado por el Ejecutivo cántabro.

Sin llegar tan lejos, el director general de Transportes y Comunicaciones de Cantabria, Pablo Herrán, admite que la licitación pública de este mapa concesional no se producirá antes de 2027, toda vez que la Comisión Europea obliga a publicar un aviso previo en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) con doce meses de antelación al inicio de este procedimiento, un requisito que, según anuncia, el Gobierno regional cumplirá este mismo mes de enero. Lo que ambos responsables destacan es la importancia de contar con este anteproyecto.

“Nos parece muy positivo porque era algo muy esperado por el sector”, avanza Álvarez sobre este mapa concesional que actualmente están analizando y, que, a falta de una valoración técnica definitiva, admite que está bien hecho y fundamentado: “Hemos detectado algunos pequeños fallos, de índole técnico, o incluso simples erratas en el texto, pero es mucha información porque se trata de un servicio que va a requerir de una gran inversión y presupuesto, que va a afectar a muchas personas y en el que hay que articular muy bien la subrogación del personal”, explica el presidente de esta asociación de la que participan 29 de las 32 empresas que integran el sector y que en su conjunto dan empleo a cerca de 800 trabajadores.

Daniel Álvarez, presidente de la Unión Patronal de Transportes de Viajeros por Carretera (Upavisan). Foto: Nacho Cubero.

En cualquier caso y como planteamiento de mano, clarifica que este documento introduce un “gran cambio” al reducir de 27 a 6 el número de concesiones agrupando, por zonas geográficas y bajo un mismo contrato, tráficos rentables con otros que no lo son tanto para que el sistema sea económicamente “más sostenible”.

En este sentido, el director general de Transportes explica que esta reducción obedece a la necesidad de buscar la rentabilidad. “Actualmente hay concesiones muy pequeñas con rutas en zonas rurales totalmente deficitarias que no tiene ningún sentido mantener. Aglutinamos las rutas en grandes corredores para que se compense las que puedan ser más rentables, dentro de que no es un sistema demasiado rentable, con las que lo son menos para reducir la desigualdad”, desgrana.

“Es un primer paso que define qué es lo que quiere el Gobierno regional para la movilidad por carretera en Cantabria y con el que se pone fin a una situación administrativa prorrogada y con todas las concesiones caducadas”, resuelve el representante patronal con evidente satisfacción.

De su parte, el director general de Transportes y Comunicaciones augura que este trabajo previo, elaborado por el Grupo de Movilidad Sostenible e Ingeniería Ferroviaria de la Universidad de Cantabria, recibirá “bastantes” alegaciones para enriquecer, mejorar o corregir algún error antes que finalice el plazo de presentación el próximo 20 de enero porque, reconoce, el documento “al final afecta a toda la población y ayuntamientos de la región”.

Una vez su departamento estudie las alegaciones que formulen particulares, operadores o corporaciones locales, el director general de Transportes y Comunicaciones adelanta que tendrán que valorar el impacto o la modificación que cada una de ellas planté al texto presentado, que, confirma, no deja de ser una primera fase a la que obliga las leyes de Ordenación de Transportes Terrestres nacional y autonómica, en la que se incluyen recorridos, paradas y un número de frecuencias diarias, pero no los horarios concretos, que se definirán posteriormente en el pliego de condiciones técnicas y de prescripciones administrativas.

Transporte a demanda

Con todo, asegura que las modificaciones más sustanciales que incorpora este nuevo mapa concesional que, de acuerdo con la ley, contará una vez adjudicado con una vigencia de diez años, ampliables en otros cinco si el rendimiento obtenido no permite recuperar la inversión inicial en ese decenio, se centran, fundamentalmente, en la mejora en los entornos rurales más despoblados mediante la modalidad del transporte a demanda y el establecimiento de líneas troncales rápidas entre los principales núcleos de población de la región.

En concreto, explica que el objetivo del transporte a demanda, que se prestará en microbuses que solo circularán cuando un viajero lo solicite previamente, es cubrir las zonas rurales poco pobladas en las que se prevé una baja movilidad para que, en lugar de contar un servicio uno o dos veces a la semana, dispongan de uno diario y con varias frecuencias. “Al final, en general, el anteproyecto incrementa el servicio y las frecuencias. Puede haber modificaciones en los itinerarios, pero la idea es no ir hacia atrás”, sintetiza.

Pablo Herrán, director general de Transportes y Comunicaciones de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

Sobre esta nueva modalidad de transporte a demanda, el presidente de Upavisan aclara que todavía no tienen la información suficiente, aunque estima que, a tenor del mapa que se plantea, va a tener muy poco peso. “Va a ser muy residual. Se refiere a pequeñas expediciones dentro de esos seis grandes lotes, incluso hay alguno que ni siquiera lo plantea. Es un nuevo concepto, aunque ya se está utilizando en el transporte urbano de Castro Urdiales y se incluye en el nuevo contrato adjudicado en Torrelavega. Pero tampoco tenemos el detalle de cómo se quiere hacer. Si bien supone un ahorro, porque el vehículo no estará rodando continuamente, el personal sí seguirá de alta y no se le manda a casa. A ver cómo se encaja en las diferentes zonas. Ahora mismo, lo tenemos en ‘stand by’”, subraya.

Al margen de esta modalidad, Álvarez vaticina que el sistema propuesto va a conllevar un gran coste en personal e inversiones millonarias en nuevos vehículos que, aunque ahora no vienen definidos en el mapa de concesiones, se muestra convencido de que sí se exigirán cuando se desarrollen los pliegos de condiciones y las concesiones de los contratos. “Europa impone una apuesta clara por la descarbonización del transporte con la incorporación de tecnologías más limpias y vehículos híbridos e, incluso, en el caso de los interurbanos, con el uso de combustibles de cero emisiones que ya existen en el mercado”, confirma.

Coste real

En este punto, el presidente de Upavisan conviene en que el coste anual de 16 millones de euros –diez millones corresponden a la venta de billetes y abonos y los seis restantes a subvenciones– estimado en este nuevo mapa concesional es “muy poco fiable” porque, según explica, está muy basado en el Observatorio de Costes del Ministerio de Transportes, que viene con unos costes de flota muy estándares: “Es un indicador, pero no está bien aterrizado porque no tiene en cuenta la ratio de vehículos por conductor y kilómetros a realizar, ni tampoco los horarios que van a rodar. Vienen expediciones, pero no horarios. Por eso entendemos que falta mucha información para poder estimar un coste real. Y con la inversión que va a ser necesaria realizar, este coste va ser claramente insuficiente”, advierte.

Por eso, entiende que, cuando tenga definitivamente cerrado el mapa, la consejería deberá hacer un estudio económico profundo de cuál va a ser su coste, de los plazos de las concesiones, de las inversiones a realizar y de las subrogaciones del personal o la creación de empleos necesarios por crecimiento o por oferta nueva que ahora no existe. “Y todo esto aún no está planteado”, detalla. Además, precisa que, al igual que prevé que el coste real del servicio supere esos 16 millones de euros anuales, también lo hará las estimaciones de viajeros previstos, que se han calculado en 5,5 millones. “Subirán los costes, pero el ingreso por mayor número de usuarios también será mayor”, admite.

“Vamos a cerrar 2025 por encima de los 5,6 millones [de viajeros], lo que representa un incremento del 10%”. Pablo Herrán, director general de Transportes y Comunicaciones

Un pronóstico en el incremento de viajeros que también es compartido por Herrán. “Soy optimista y creo que los ingresos por explotación van a superar esa cifra porque la evolución en el uso del transporte público desde la pandemia es muy positiva”, asegura. Así, destaca que la red de transporte interurbano de Cantabria que depende del Gobierno regional ya está en valores superior a los de 2019, que fueron 5,1 millones de viajeros. “Vamos a cerrar 2025 por encima de los 5,6 millones, lo que representa un incremento del 10%. Y la tendencia es seguir creciendo a ritmos de entre el 5 y el 15% en los próximos años, con lo que es muy probable que el próximo año se alcancen cifras en torno a los seis millones de viajeros”, augura.

Una evolución positiva en el número de usuarios que el director general de Transportes también justifica en la actual política de subvenciones que, según precisa, su departamento tiene intención de seguir manteniendo a lo largo de este 2026. Pero matiza que para poder beneficiarse de estos descuentos del 40% con carácter general, a los que los jóvenes menores de 26 años pueden añadir un 25% adicional, los usuarios deben estar en posesión de la tarjeta única de transporte, el nuevo sistema de pago implantado el pasado año.

Sistema Unificado de Pago Integrado

Gestionado desde la Fundación del Sector Público Centro Tecnológico en Logística Integral Cantabria (CTL), a través del centro de control, gestión de la información y compensación y la plataforma de seguridad del sistema unificado de pago integrado transporte de Cantabria, esta tarjeta única permite, con un monedero único, repartir a final de cada mes entre cada operador el importe de los viajes correspondientes de los usuarios que han viajado en su sistema.

En su opinión, esta tarjeta única no solo permite acceder a estos descuentos, sino también no tener que preocuparse de la recarga según el sistema de transporte utilizado, tal y como ocurría hasta ahora.

Herrán recuerda que este nuevo modelo, en vigor desde el pasado 1 de julio para los jóvenes menores de 26 años, que deben personalizar su tarjeta para acceder al descuento adicional del 25% –ya lo han hecho 6.652 jóvenes hasta la fecha, según los últimos datos facilitados por la Dirección General de Transportes y Comunicaciones– y desde el pasado 1 de diciembre con carácter general para el resto de usuarios –en apenas un mes se han expedido 5.107 tarjetas–, puede adquirirse en estancos y otros puntos de venta –más de doscientos repartidos por toda Cantabria– y recargarse de forma online a través de una aplicación del móvil.

Unos descuentos que le llevan a mantener que el transporte público a nivel regional y municipal es “barato”: “No es una barrera económica la que existe para usar o no el transporte público. Ahora, lo que tratamos con estas mejoras de los sistemas es tratar de recuperar clientes de autobús y tren, aunque somos conscientes de que el transporte público no se puede adecuar a los horarios y necesidades de todo el mundo, y que muchas personas seguirán utilizando el vehículo privado en sus desplazamientos”, concede.

Consorcio de Transportes

Para el presidente de Upavisan, esta tarjeta única a la que, según destaca, ya se ha adherido el transporte urbano de todos los municipios de la región que cuentan con este servicio, y que prevé también lo haga a mediados de 2026 el transporte ferroviario, es un primer paso para llegar al Consorcio de Transportes, una entidad administrativa que, a su juicio, es imprescindible: “Es lo que le falta a Cantabria para poder gestionar más eficazmente todo el servicio y la oferta de transporte público de la comunidad autónoma. Asturias y País Vasco ya cuentan con esta entidad y son mucho más ágiles”, argumenta.

“Estamos muy contentos con la implantación de la tarjeta única, que es un primer paso para una red más eficiente”.  Daniel Álvarez, presidente de la Unión Patronal de Transportes de Viajeros por Carretera (Upavisan)

Un consorcio que, reclama, debería estar integrado por el Gobierno regional y todas las administraciones locales, además de por los diferentes operadores del sector, para agilizar la toma de decisiones y con capacidad para acceder directamente a fondos estatales y europeos. “Es una demanda que siempre le trasladamos a la Dirección General de Transportes. Estamos muy contentos con la implantación de la tarjeta única, que es un primer paso para una red más eficiente y que el consorcio se pueda crear más fácilmente, lo que coincidiría ya con esta tarjeta de pago único perfectamente implantada, con las nuevas concesiones seguramente ya adjudicadas y con una red más moderna y una transición ecológica real de los vehículos. Todo eso, ya gestionado por una nueva entidad, sería lo ideal y cerrar el círculo”, explica.

Herrán, por su parte, coincide en que el sistema unificado de pago integrado es el “embrión” de una futura entidad de gestión del transporte en Cantabria, que admite que podrá ser un consorcio u otra entidad similar: “Lo importante es que con esta tarjeta ya hay una base común y un sistema unificado. A continuación, vendrá el mapa concesional y pensamos que ese será el momento de definir cómo va a ser el futuro del sistema regional de transporte”, clarifica.

Sobre el estado del transporte de viajeros por carretera, Álvarez reconoce que después de la pandemia, que fue un golpe “muy duro”, el sector vive un momento de “optimismo” con aumentos sostenidos en la demanda y los servicios, ayudado también por los incentivos y descuentos estatales y autonómicos. “Lo que pedimos ahora es más agilidad, que al final redunda en beneficio del usuario”, recalca.

Buen momento

Herrán coincide en que el transporte de viajeros por carretera vive un buen momento gracias, en gran medida, a su gran capilaridad. “El autobús puede llegar a cualquier punto de Cantabria. Lo que hay que hacer y hemos hecho es diseñar un nuevo mapa que llegue y dé más y mejor servicio a todas las zonas de la región”, afirma.

Para concluir, el director general de Transportes de Cantabria reitera la necesidad de contar con este nuevo sistema. “Las concesiones están caducadas, las últimas desde 2016, y no podemos realizar un control exhaustivo o requerir a los operadores que lo cumplan. Aunque las concesiones son un sistema vivo, que se va modificando y adecuando a la realidad de Cantabria, lo cierto es que desde hace bastantes años no se hacía este trabajo de analizar la demanda y cómo, con herramientas tecnológicas avanzadas, plantear un nuevo mapa concesional que permita atender los principales centros de demanda de movilidad, como son los centros sanitarios, educativos y los grandes centros de trabajo y de ocio”, apuntala Herrán, que insiste en la condición de primer paso que tiene el mapa presentado ahora, y que está abierto a propuestas: “Esperamos que con las alegaciones el anteproyecto pueda mejorarse y seguir adelante para sacar el mapa a licitación lo antes posible”, cierra optimista.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/02/Revista-economica-Cantabria-Negocios-noticias-empresas-mapa-autobuses-panel-destinos.jpg 722 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-02-11 12:01:152026-02-11 12:01:15El nuevo mapa del transporte de viajeros: una necesidad que tendrá que esperar
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Mutua Montañesa: el gigante discreto

Si utilizáramos cualquiera de las variables que se usan para medir el tamaño de una empresa, Mutua Montañesa se situaría entre las mayores de Cantabria, pero su papel como colaboradora de la Seguridad Social la sitúa en un discreto segundo plano dentro de la estructura productiva de la región. La entidad, que celebra este año su 120 aniversario, tiene presencia en toda España, da cobertura a 215.000 trabajadores y genera el equivalente al 1,4% del PIB de Cantabria.

Juan Carlos Arrondo | Febrero 2026

Mutua Montañesa celebra su 120º aniversario y, como sugiere el lema de la efeméride –‘mmjovenes’–, lo hace con el mismo espíritu dinámico e innovador que ha caracterizado su longeva trayectoria como colaboradora privada del sistema público de protección social. Pionera de la salud laboral en nuestra comunidad y, aunque su actividad ya se extiende prácticamente por toda España, siempre con la sede social y operativa en Santander, desde 1905 ha sabido adaptarse a los cambios sociales, económicos, normativos y políticos de cada periodo histórico. Actualmente, con unos 215.000 trabajadores cubiertos en cartera –100.000 en Cantabria– y un impacto económico en la región estimado en casi 240 millones de euros el pasado año, aspira a continuar siendo una entidad de referencia en su ramo. Para ello, en estrecho contacto con el ecosistema cántabro de innovación, está apostando fuerte por una gestión intensiva en tecnología que permita ofrecer a las personas en situación de baja los más rápidos y mejores diagnósticos, tratamientos y procedimientos administrativos.

Su director general, Alberto Martínez Lebeña, sitúa el hito inicial de esta historia después de la entrada en vigor de la Ley de Accidentes de Trabajo, promovida por Eduardo Dato y aprobada en enero de 1900, que atribuye la responsabilidad sobre los mismos al empresario, además de mencionar la prevención de riesgos laborales por primera vez en España. Era una época en la que Santander continuaba impactada por la explosión del ‘Cabo Machichaco’ y en Cantabria proliferaban las explotaciones mineras, donde era frecuente la siniestralidad. “Entonces no existía ningún seguro que cubriera el riesgo de accidentes en las empresas y lo que hicieron sus propietarios fue organizarse para mutualizarlo, una figura que ya utilizaban los gremios de Castilla en el siglo XIII”. En ese contexto, el 26 de octubre de 1905, una veintena de empresarios constituye en el número 19 de la Calle del Muelle –hoy Paseo de Pereda– la Sociedad de Seguros Mutuos de Santander sobre Accidentes de Trabajo que, tras posteriores cambios en su denominación, pasaría finalmente a llamarse Mutua Montañesa.

Una vez constituida, fue registrada con el número siete en el ministerio correspondiente; las seis que la precedían ya no existen, o han sido disueltas o integradas en otras, siendo actualmente Mutua Montañesa la más antigua de España. Para su director general, probablemente la razón haya que buscarla en el modelo de gestión llevada a cabo: “Ha sido muy prudente, conservadora, de cubrirnos y anticiparnos a cualquier tipo de riesgo”. Explica que en muchas ocasiones ha habido mutuas que se han visto ante circunstancias comprometidas que a juicio de la intervención de la Seguridad Social no eran apropiadas y eso las ha abocado a diluirse en otras. “Siempre hemos estado atentos a que no haya algo que nos deje en una situación complicada. Las generaciones de trabajadores que ha habido han estado siempre pendientes de defender lo que es nuestro. Aunque demos servicio al resto de España, la idiosincrasia y la gestión tenían que estar muy controladas, para demostrar que también desde aquí se podían hacer las cosas de la forma adecuada”.

Alberto Martínez Lebeña, director general de Mutua Montañesa. Foto: Nacho Cubero.

Según el Informe de Impacto Económico de la Universidad de Cantabria, la actividad de Mutua Montañesa generó en 2024 el equivalente al 1,4% del PIB de la comunidad y cerca de 750 empleos, entre directos, indirectos e inducidos. Alberto Martínez Lebeña cree que por ingresos estaría situada entre las diez empresas más grandes de la región y, si tomamos únicamente a las que tienen su domicilio en ella, posiblemente entre las cinco primeras. Una alusión territorial que no es baladí en un momento en que el mayor volumen de trabajadores bajo su cobertura reside en otra comunidad autónoma, aunque es cierto que es en esta donde radica el mayor porcentaje: “Siempre ha perdurado el carácter cántabro, ha habido mucho sentimiento de pertenencia y vinculación con Cantabria. Son ciento veinte años en los que la sede histórica, social y operativa ha estado en Santander. Los comités de dirección se hacen aquí e, incluso viniendo representantes de empresas de Cataluña, Castilla u otros lugares de España, las juntas directivas se hacen aquí”.

La evolución de la estructura económica cántabra durante el primer tercio del siglo XX se ve perfectamente reflejada en el devenir de la Mutua Montañesa. Si inicialmente estuvo muy vinculada a las empresas mineras, con alta siniestralidad, el desfondamiento en los años veinte de este sector y el auge de otros, como el comercio, sobre todo con América, con menos accidentes laborales, hace decaer también el número de afiliaciones, que por entonces eran voluntarias. “Poco después, este seguro se constituye en obligatorio en España y toda empresa tiene la obligación de hacer la cobertura de sus trabajadores. Ahí es cuando se incorporan el sector comercial, el marítimo y el resto”, explica Alberto Martínez Lebeña. Revela cómo posteriormente, a las puertas de la guerra civil y en sus primeros momentos, la entidad sufrió otro momento crítico cuando se exigió su disolución: “El gerente consiguió mantenerla viva diciendo que no podía disolverla, que no había quórum porque los empresarios, que estaban siendo perseguidos, no acudían a la convocatoria de la junta general”.

Superada la guerra civil se introduce en otros ramos del seguro, como el de incendios, que se constituyó en 1940, un año antes del que devastó Santander y en el que jugó un papel instrumental importante. “Se utilizó a Mutua Montañesa para adelantar el dinero del Consorcio de Compensación de Seguros, que tardaba unos años en pagar a los siniestrados”, apunta su director general. Destaca el hecho de que antes de la ley de Bases de la Seguridad Social de 1966, además de los accidentes laborales, ya se había empezado a cubrir el riesgo de las familias: “Desde 1905 son 61 años en los que la cobertura de los trabajadores y después también de sus familiares se fue haciendo con Mutua Montañesa. Es decir, es anterior a la Seguridad Social, que se formará con las mutuas, el Instituto Social de la Marina y algunas entidades más. Es el origen de las prestaciones sociales en España, ya que en aquel momento seguros como el de vejez o el de enfermedad se vehiculaban a través de las mutuas”.

Mutua Montañesa cuenta con 22 localizaciones entre las cuatro sedes cántabras y otras repartidas en Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Madrid, Asturias y Galicia

Actualmente, está en veintidós localizaciones; en Cantabria, las delegaciones de Torrelavega y Castro Urdiales se suman a la sede central y al hospital, ambas en Santander, y el resto se reparten por Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Murcia, Madrid, Asturias y Galicia. Una expansión justificada en parte por la necesidad de asistir a los trabajadores de empresas cántabras que operaban fuera de los límites regionales y también porque siempre ha habido familias de otros lugares, sobre todo Cataluña, que veraneaban o tenían algún vínculo con esta tierra y que lo trasladaban a sus empresas. Por otro lado, debido a una legislación tendente a racionalizar el sector –ha llegado a haber más de trescientas mutuas en España–, ha ido absorbiendo otras entidades: “Muchas se fueron con las grandes de Madrid o Barcelona, pero otras, por afinidad a su idiosincrasia o diversas razones, se unieron a Mutua Montañesa, como la Mutua del Oeste, la Mutua Harinera de Castilla, la Providencia de Salamanca o la Mutua de Olot, entre otras”, indica Alberto Martínez Lebeña.

Que el modelo de gestión haya sido siempre prudente no ha sido obstáculo para que contara con una perspectiva muy avanzada. En 1973, se inaugura el hospital de la Avenida del Faro de Santander y, como idea vanguardista, se completa con un centro de rehabilitación y edificio de talleres. “Si un trabajador venía con una patología, se le curaba y se le acompañaba en su rehabilitación. Se trataba de que no fuese solo hacer ejercicio, sino de que hiciera cosas que le pudieran ayudar. Había gente que construía barcos para mejorar la destreza en las manos o cualquier otro tipo de labores en los talleres ocupacionales mientras avanzaba su recuperación”, describe Alberto Martínez Lebeña. En la actualidad, el hospital está especializado en traumatología y dispone de una unidad específica para lesiones de la mano que es una de las más potentes del país. El centro de rehabilitación, sin parangón en Cantabria y de los de mayor superficie en España, recibe a diario un promedio cercano a los trescientos cincuenta trabajadores.

Aunque prevalece el criterio de atender a las personas lo más cerca posible de su domicilio, con el soporte de los servicios públicos de salud y gracias a una amplia red de centros concertados, así como acuerdos con otras mutuas del país, el director de Mutua Montañesa advierte de que en ocasiones hay traumatismos cuya gravedad o complejidad aconseja que sean tratados en el hospital santanderino: “Les costeamos el viaje para que vengan a nuestras unidades de traumatología y de la mano, punteras a nivel nacional y que les pueden proporcionar una recuperación más rápida que si les tratamos en otros sitios”. En este sentido, considera que la apuesta por disponer de un complejo hospitalario y de rehabilitación de referencia en España requería estar a la altura con un esfuerzo desde el punto de vista tecnológico: “Siempre se ha buscado contar con la mayor inversión posible en el equipamiento para poder diagnosticar y recuperar al trabajador de una forma rápida y para que este sea un centro de primer nivel”.

Los talleres ocupacionales para recuperar destrezas tras un accidente, una iniciativa en la que la entidad fue pionera.

Coincidiendo con la inauguración del hospital santanderino, el ministerio decidió ubicar allí la delegación provincial del Instituto de Salud e Higiene en el Trabajo –antecedente del actual ICASST en la comunidad autónoma– y que fuera dirigida por un empleado de Mutua Montañesa, dado que era una de las pioneras y, en aquel momento de las más avanzadas, en la prevención de riesgos laborales. De hecho, la entidad cántabra llegó a tener su propia sociedad especializada en este campo, Prevemont, pero en virtud de la Ley de Mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, en 2015 hubo de segregarla y acabó vendiéndola. El director general señala que el marco legal no les permite dar servicios exclusivos de entidades privadas habilitadas para esa finalidad: “Tratamos de aprovechar un pequeño margen que tenemos en lo que llamamos prevención con cargo a cuotas, que es la sensibilización en las empresas para que desarrollen este tipo de actividades. Estamos convencidos de que un euro invertido en prevención genera un ahorro en siniestralidad laboral de más de diez euros”.

Como colaboradora con la Seguridad Social, Mutua Montañesa se encarga del cobro de las cotizaciones y de la gestión de las prestaciones económicas a los trabajadores de baja, que en 2024 ascendió a 141,6 millones de euros. Su director general aclara que, aunque es una entidad sin ánimo de lucro, busca obtener el mejor resultado como cualquier empresa privada: “Nosotros no ganamos dinero, quien gana es el sistema, al que se devuelve el excedente. Pero entendemos que con criterios de productividad en la gestión de los fondos públicos estamos contribuyendo a su sostenibilidad futura. En nuestro caso, en los últimos años casi 27 millones de euros han vuelto a la Seguridad Social para volverlos a aprovechar”. Si bien, matiza que esto es consecuencia de ser muy eficiente en el que es su primer objetivo, ayudar a las personas con patologías laborales: “Mediante la inversión en los mejores equipos de diagnosis posibles, el trabajador empieza su recuperación antes, puede volver más rápido a su vida normal y menos tiene que pagar el sistema”.

Las funciones de Mutua Montañesa están definidas legalmente y, salvo cambio normativo, su cartera de servicios no tendrá modificaciones en el futuro, algo que no implica a su manera de llevar a cabo la gestión. “En lo que nosotros sí podemos controlar, tanto en la parte sanitaria como en la administrativa, estamos muy orientados a aprovechar la marea de tecnología que está viniendo: inteligencia artificial, robotización de procesos, tratamientos con agentes biológicos, gamificación, etc.”, afirma Alberto Martínez Lebeña. Subraya que actualmente ya es una de las empresas más tecnológicas de Cantabria y que, en la medida que sea compatible con el cumplimiento de la Ley de Contratos del sector Público, intentarán seguir siéndolo, como hasta ahora lo han hecho, acompañados de ‘partners’ de la propia comunidad: “Siempre tratamos de cuidar el ecosistema de Cantabria. Que podamos desarrollar soluciones innovadoras con nuestro conocimiento de los procesos y el conocimiento tecnológico que aportan ellas, y que esa tecnología permita escalar a otras empresas de la región en este ámbito sanitario”.

por Redacción
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Ebbro: de la idea al proyecto, a golpe de pedal

Practicante amateur de ciclismo, Laura Fomperosa comenzó a diseñar ropa técnica de este deporte para ella y su pareja, el ciclista profesional David Galarreta, pasó después a hacerlo para amigos con los que comparten afición y, en una evolución que califica de natural, terminó creando Ebbro, una marca propia con la que comercializar sus productos tanto de forma directa como a través de distribuidores. Con un conocimiento de primera mano de lo que precisan los practicantes del deporte de las dos ruedas, los principales retos para poner en marcha la idea han tenido que ver con la logística y la tramitación administrativa, cuestiones para las que ha contado con el asesoramiento del Programa de Apoyo Empresarial a las Mujeres de Cámara Cantabria.

José Ramón Esquiaga | Febrero 2026

No es insólito encontrar en la propia afición la base sobre la que cimentar un proyecto empresarial, pero es menos habitual que para ello haya que abrirse camino en un sector tan complejo como el textil y dentro de un nicho altamente especializado, con requerimientos muy específicos y en un mercado caracterizado por su alta exigencia. Esa ha sido, sin embargo, la vía elegida por Laura Fomperosa cuando este pasado verano decidió poner los medios y crear la estructura necesaria para comercializar profesionalmente la ropa técnica de ciclismo de su marca Ebbro, hasta entonces distribuida a pequeña escala entre los aficionados al deporte de las dos ruedas con los que tenían un trato más o menos directo, y sin más promoción que la que hacían quienes ya la utilizaban.

Aunque visto desde fuera el salto pueda dar cierto vértigo, lo cierto es que Laura Fomperosa, practicante amateur y pareja del ciclista profesional David Galarreta, considera este como el último paso de una evolución en la que cada nueva etapa ha sido la consecuencia lógica de la anterior: comenzó diseñando las prendas que utilizaban ellos mismos en sus salidas a la carretera, siguió haciéndolo para los amigos con los que comparten afición, de ahí pasó a atender la incipiente demanda generada por el boca a oído para, finalmente y vista la aceptación de los productos, generar la estructura necesaria para llegar con ellos al mercado. “Lo bonito es que no fue algo que hiciéramos pensado en montar una empresa, todo ha ido surgiendo de manera muy natural”.

La experiencia ciclista de David y la suya propia, unida al talento de Laura para dar forma a esas ideas, dieron lugar desde el principio a una ropa caracterizada por combinar la adecuación a lo que demanda la práctica deportiva con unos diseños atractivos y, en el caso de los destinados a mujeres, especialmente adaptados a la anatomía femenina: “Hacemos prendas de ciclismo que sean técnicas, cómodas y que sienten bien. Como mujer, yo me encontraba con que la mayor parte de las marcas de ropa de ciclismo no cuentan con tallajes específicos para nosotras, Nosotros buscábamos ropa que se adapte bien al cuerpo de chicos y de chicas, y que siente bien a todos”.

Con el aval de la aceptación que su propuesta estaba teniendo, primero en su entorno más cercano y luego ya entre los que conocían el producto a través de las redes sociales, avanzar en la profesionalización del proyecto se convirtió ya no en un paso natural, sino poco menos que obligado. El empujón definitivo llegó este pasado verano, cuando se encontraron con la necesidad de buscar proveedores tras haber agotado rápidamente toda la ropa que tenían para la temporada. “Ahí ya me dije que había que ir para adelante”, recuerda Laura, que para afrontar esa nueva etapa contó con el asesoramiento del Programa de Apoyo Empresarial a las Mujeres (PAEM), una iniciativa que gestiona la Cámara de Comercio de Cantabria con apoyo de Sodercan. “Cuando te enfrentas a toda la parte burocrática que implica montar una empresa es como cuando empiezas a aprender un idioma, no entiendes nada. En esa parte la Cámara me ha salvado la vida”.

Parte del catálogo de la marca técnica para ciclismo Ebbro. Foto: Nacho Cubero.

La creadora de Ebbro no tiene dudas a la hora de señalar a toda esa tramitación como el aspecto más complicado de la puesta en marcha del proyecto, junto con aquello no directamente relacionado con el conocimiento práctico que aportaba su experiencia ciclista y de diseño, cuestiones en las que de nuevo fue clave la aportación de la institución cameral. Encontrar proveedores adecuados a sus necesidades, establecer y resolver las necesidades logísticas, poner en marcha una web o ajustar la oferta de tallas son algunas de las materias que han tenido que resolver en estos últimos meses. “Todo son cosas que no ves cuando estás al otro lado, como cliente, y que tampoco tienen que ver con lo que sabemos de ciclismo o de diseño”.

A partir de los requerimientos técnicos que identifica David y de los diseños que realiza Laura –”formamos un buen equipo”, subraya esta– Ebbro confecciona sus prendas en talleres de Portugal con los que mantienen un trato directo y continuo. En cuanto a la comercialización, que hasta ahora ha sido siempre directa y apoyada en el conocimiento generado en redes –las sociales, pero también las generadas por las relaciones de toda la vida–, el objetivo es profesionalizar la labor comercial y dar forma a una red de distribuidores, que comenzaría por Cantabria, donde ya hay tiendas especializadas en ciclismo que han mostrado su interes por vender los productos de Ebbro. “Es una ventaja estar aquí, donde hay una gran comunidad de aficionados al ciclismo y donde ya se nos conoce. Ver nuestras prendas rodando por Cantabria es muy especial, y para los que nos ven desde fuera no hay mejor promoción que cualquier foto que hagamos aquí. Siempre quedan bien”, celebra Laura.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/02/Revista-Cantabria-Negocios-informacion-economica-empresas-noticias-reportaje-ebbro-laura-fomperosa-posado.jpg 853 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-02-02 09:52:122026-02-02 09:54:18Ebbro: de la idea al proyecto, a golpe de pedal
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La imagen de los días

A lo largo de una carrera profesional que se prolongó casi cuatro décadas, Juan Antonio Mazo dio testimonio con su cámara de los grandes acontecimientos y de los eventos más pequeños, con un sello personal muy reconocible: buscar la cotidianidad en el pequeño detalle. Meticuloso a la hora de guardar los negativos y documentar cada toma, el fotógrafo dejó no menos de 200.000 instantáneas en blanco y negro y otras 30.000 en color que, todas ellas perfectamente catalogadas y ya digitalizadas por su hijo Cacho, componen el Archivo Foto Mazo. Una vez puesto a salvo ese legado, el objetivo es divulgar unas imágenes que ofrecen una mirada diferente y cercana sobre la historia de Santander y de Cantabria.

Juan Carlos Arrondo | Enero 2026

Susan Sontag, en su célebre libro de ensayos ‘Sobre la fotografía’, afirma que “las fotografías, que almacenan el mundo, parecen incitar al almacenamiento”. En el caso de Juan Antonio Mazo, fotógrafo que durante casi cuatro décadas capturó en imágenes desde grandes acontecimientos políticos, sociales o deportivos hasta pequeños detalles de la vida cotidiana, sería más preciso sustituir el verbo ‘almacenar’ por ‘archivar’. Además de su talento como reportero gráfico, que dotó de un enfoque personal muy reconocible cada una de las decenas de miles de instantáneas que componen su obra, hay una trazabilidad, fruto de un rigor profesional que le llevó a anotar la fecha y las circunstancias de todas ellas y a referenciar en estricto orden cada negativo, cada rollo que fue guardando a lo largo de su carrera. Recogiendo ese espíritu del trabajo escrupulosamente organizado, sus hijos tratan hoy de asegurar la conservación de dicho legado, a la vez que ponen en marcha el Archivo Foto Mazo con el objetivo de abrir a la sociedad este patrimonio cultural.

Nacido en 1925, la trayectoria de Juan Antonio Mazo abarca desde 1947 hasta 1982. No se sabe exactamente por qué, cumplido el servicio militar y finalizados sus estudios, empezó a interesarse por captar en imágenes la cotidianeidad de Santander. “Por afición o por la circunstancia que fuera consiguió una cámara y sacó un permiso, el registro en el Gobierno Civil, para poder hacer fotografías con ella en la calle”, explica su hijo, Cacho Mazo. Aclara que a finales de los años cuarenta, junto a los que prestaban sus servicios a la prensa, los profesionales generalmente se dedicaban a la fotografía de galería y en menor medida a la denominada ‘del minuto’, hecha en lugares públicos con un tipo de máquina fija que permitía revelar las fotos al instante. “Fue de los primeros que, ya con una cámara portátil, salió a la calle y empezó a reflejar momentos sociales de toda índole en la ciudad. Se hizo visible y hoy en día hay muy pocas casas que no tengan una foto suya”.

La naturaleza de su trabajo fue muy variada a lo largo de su carrera. A la hora de la comida y de la cena acudía diariamente a varios restaurantes santanderinos donde ofrecía sus servicios a los comensales y también se ocupaba de los encargos que recibía para inmortalizar eventos familiares, institucionales o de otro tipo. Todo ello compatibilizándolo con sus colaboraciones en prensa, nunca como asalariado, como destaca su hija, Mercedes Mazo, a pesar de que no le faltaran ofertas para contratarle: “Incluso en la época en que el fotógrafo de ‘El Diario’ estuvo una larga temporada de baja, les decía que no, que él era autónomo, que les pasaba las facturas sobre sus fotos y se acabó. Siempre quiso ser independiente y lo consiguió”. Apunta que tampoco se dedicó a la fotografía de estudio, algo que confirma una anécdota familiar: “Recuerdo haberle preguntado cómo es que a mí me había hecho la foto de la comunión Ángel de la Hoz y él me respondió: no te equivoques, yo soy reportero gráfico”.

Mercedes y Cacho Mazo, hijos del fotógrafo santanderino. Foto: Nacho Cubero.

Por libre o por encargo de algún periódico, acudía a todo tipo de acontecimientos públicos, ya fueran deportivos, sociales o culturales, en Santander o en cualquier otro lugar de España donde pudiera estar la noticia. “Tenía olfato para saber lo que había, dónde, quién iba a ir y quién no”, señala Mercedes Mazo. Su hermano recuerda que cubría frecuentemente los partidos del Racing y la cantidad de desplazamientos que durante los sesenta sirvieron para organizar un viaje familiar: “Se lo ofrecía a los periódicos. Les decía, me voy a Zaragoza, o a Gijón, o a Orense… Íbamos al partido, hacía las fotos, al día siguiente las revelaba y las entregaba”. Sería imposible citar todos los medios que publicaron sus fotografías: con mayor regularidad o esporádicamente, desde la ‘Hoja del Lunes’, ‘Alerta’, ‘El Diario Montañés’, la ‘Gaceta del Norte’, ‘Dicen’, ‘Pueblo’, ‘Ya’, ‘Informaciones’, ‘ABC’ hasta innumerables cabeceras provinciales llevaron alguna vez una instantánea suya en sus páginas. “Colaboró con todos: prensa local, nacional, de deportes. Con todos”, subraya Cacho Mazo.

Muchas de esas colaboraciones para medios de otras provincias estaban relacionadas con eventos como el Festival Internacional de Santander o actos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, visitas de autoridades con motivo de alguna inauguración o de celebridades en algún restaurante local. En 1965 y 1966, la Cámara de Comercio organizó un par de ediciones de lo que denominó ‘quincena comercial’. La Plaza Porticada abarrotada ante una gran tómbola donde se sorteaba de todo, lavadoras, televisores, incluso vacas, y algunos famosos, como Fernando Fernán Gómez, Joaquín Prat o Carmen Sevilla, entre otros, dejándose ver por diferentes establecimientos para promocionar el consumo. Todo esto también lo documentó Mazo al detalle. “Tenemos rollos y rollos de aquellas quincenas comerciales, que eran impresionantes y muy imaginativas”, indica Mercedes, que llama la atención sobre la calidad de todos estos trabajos que realizó su padre: “Es digno de estudio cómo concebía el reportaje gráfico, cómo se centra en lo que está sucediendo, pero no sólo en eso, sino en todo el contexto”.

Cabe preguntarse cómo podía conseguir capturar el ambiente de cada momento del modo en que lo hacía, algo que, a juicio de sus hijos, hace su obra muy reconocible. Mercedes Mazo lo define como “fotografías en movimiento. Cada una, por sí sola, te cuenta una historia”. Para su hermano Cacho, la explicación está en el detalle: “Todo lo que es lateral es relevante y lo relevante quizás sean las cosas más sencillas. Él siempre decía que lo grande lo hace cualquiera, lo complicado es hacer lo sencillo”. Y hace hincapié en ese gusto que le acompañó siempre, en cualquier contexto, por documentar escenas de la vida cotidiana: “El archivo de nuestro padre está repleto de imágenes que no son, en absoluto, el objetivo del reportaje. Ves que ha ido a hacer un banquete de alto postín en un hotel, pero, de repente, se va a la cocina y saca al camarero, vestido de chaqué, bailando con la cocinera. O al botones en la puerta junto a un coche de lujo”.

“Era riguroso hasta límites insospechados. Decía una frase: ‘cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa’”. Mercedes Mazo, hija del fotógrafo

Además de sus rasgos distintivos como fotógrafo, su olfato periodístico o su enfoque social y artístico, hay otra característica de su trabajo que hace que su legado pueda ir más allá de una enorme recopilación de imágenes de calidad. “Era riguroso hasta límites insospechados. Decía una frase: ‘cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa’. Y ahora, cuando Cacho ha hecho su modelo de orden con la digitalización, ha seguido la misma estructura que nuestro padre, su metodología a la hora de la conservación, etc”, describe Mercedes Mazo. Fruto de ese rigor, cada vez que tomaba una fotografía aseguraba la trazabilidad mediante su registro e identificación y conservaba cada rollo con un minucioso sistema de organización. De esta forma, todas esas imágenes contienen algo más que la captura de un instante y es la información del contexto en que fueron hechas. “Por eso creemos que es importante que se sepa que no estamos hablando de una colección, es un archivo. El Archivo Foto Mazo”.

Salvar el archivo

Como primer objetivo, los hermanos Mazo estimaron necesario salvaguardar el archivo, por lo que era necesario digitalizar las aproximadamente doscientas mil fotografías en blanco y negro que incluye. Gracias a la colaboración de la Consejería de Industria, en 2007 pudieron procesar mediante maquinaria especializada una tanda de cincuenta mil. Después, adquiriendo de forma autodidacta los conocimientos técnicos necesarios, Cacho ha ido digitalizando una por una las restantes. “Ha sido muy laborioso, pero, con mis posibilidades, el rendimiento ha sido máximo porque lo he logrado en un año. Viendo los resultados, he conseguido que la captura sea de una fidelidad mayor que las que se hicieron con máquinas industriales”. Su próximo paso será repasar manualmente todo lo que se hizo industrialmente, mientras, debido a su complejidad, queda en suspenso el futuro de las algo más de treinta mil imágenes en color de que disponen. “La degradación de los negativos de color es tremenda y dos fotos en el mismo sitio, la misma luz, con todo igual, tienen un envejecimiento distinto. Ya veremos lo que hacemos”.

Aunque el archivo nunca ha estado totalmente parado, pues han sido muchas las colaboraciones de imágenes que ha atendido desde hace años, es ahora cuando cobra un nuevo impulso. Con las copias de seguridad digitales cubriendo posibles riesgos de pérdida física, toca seguir dando pasos según el método de trabajo establecido. “La primera parte ya está y ahora sigue la estrategia de dinamización. Queremos darle un soporte legal, que nos gustaría hacerlo por medio de una asociación, y también conseguir que tenga un reconocimiento cultural”, resume Cacho Mazo. En pleno proceso de divulgación, Mercedes recalca la importancia que puede tener, no solo para el disfrute de quienes se acercan a las presentaciones que están realizando, sino también en las posibilidades de investigar sobre todo aquello que durante cuarenta años fotografió su padre: “Desde 2007 estamos en contacto con la Universidad de Cantabria para lo que quiera. Ahora se le ha dicho a la nueva rectora que el archivo está ahí para quien quiera disponer de él”.

Una visitante contempla las fotos de la muestra organizada por la Fundación Bruno Alonso en noviembre. Foto: Nacho Cubero.

Mercedes Mazo advierte sobre el alcance limitado que tienen las exposiciones: “¿Quién decide qué fotos se seleccionan y por qué esas y no otras?”. Reconoce que hay técnicos en la materia con esa capacidad, pero remite a los más de seiscientos mil impactos en la web ‘El Tomavistas’ de una que ella misma les envió y que probablemente no hubiera pasado el filtro experto. “¿Por qué ese impacto? Porque se ve la [sala de fiestas] ‘Belle Epoque’ y hay un recuerdo entre quienes vivieron aquella época que es lo que lo genera”. La conclusión es que debe tenerse en cuenta también ese componente emocional, algo que incide aún más en la necesidad de una apertura pública del archivo, que por ahora plantea algunas dudas legales. Si bien tienen los derechos sobre la obra del padre, su hija confirma que están consultando qué es exactamente lo que pueden publicar: “Es decir, esa foto que está pedida como un trabajo, de una familia en la calle o de una boda en un salón, ¿es pública o es privada?”.

La implementación de una herramienta en línea que permita al gran público acceder al archivo aún parece algo lejana, lo cual no preocupa a Cacho Mazo, que ahora contempla otras prioridades: “De momento, nos damos por satisfechos con esta faceta de dinamizarlo y en el futuro ya veremos”. Es consciente de las dificultades con las que suelen encontrarse grandes instituciones en casos análogos y esto reafirma la sensación de que su trabajo para visibilizarlo circula por el camino correcto. “En nuestro foro interno, Mercedes y yo podemos pensar que nos mueve una pasión de hijos, pero vemos que los apoyos se multiplican en cuanto hacemos lo más mínimo”. Aunque no le gusta tener que estar pidiendo ayuda, porque considera que están haciendo lo que les gusta y tampoco quieren perder su independencia, sabe de las exigencias económicas del proyecto y lanza la idea de acompañarles con su mecenazgo a entidades que quieran sumarse: “Entendemos que es un bien de un impacto social brutal y creemos que a las empresas les interesará aprovechar esa proyección”.

En un año creen que podrán dar por concluida la digitalización y completar la salvaguarda digital, también están pendientes de decidir el futuro del archivo físico, compuesto por un material bastante vulnerable al deterioro. “Se trata, sobre todo, de dónde protegerlo, no puede estar en cualquier lado. Ya tenemos una oferta y veremos si hay otras”, revela Mercedes Mazo. Como perspectiva de futuro, su hermano Cacho sostiene que, dado su impacto y repercusión, el Archivo Foto Mazo debería estar presente en recursos culturales, tanto en Santander y Cantabria como a nivel nacional. También sugiere que, mediante instrumentos como la inteligencia artificial y, en general, las nuevas tecnologías, se abren grandes oportunidades para que el archivo digital pueda proyectarse a las nuevas generaciones: “Queremos ser referentes con la dinamización que estamos haciendo. Estamos preparados para los retos que vengan y por eso es perfecta esa foto que hemos seleccionado como imagen ‘corporativa’ en la que nuestro padre está subido a una escalera mirando el horizonte”.

por Redacción
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