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Antonio Colino, director general de Plenitude Iberia: “Debemos trabajar más en consumir menos”

El director de Plenitude Iberia vaticina que será muy difícil que vuelva a repetirse un apagón como el sufrido el pasado 28 de abril. Con alrededor de 450.000 clientes en España y Portugal, 25.000 de ellos en Cantabria, reclama la importancia de que la factura de la luz refleje su coste real, llama a los consumidores a asumir su rol para avanzar hacia un consumo más responsable, eficiente y verde; y anuncia que su empresa seguirá con el Racing allá donde el equipo juegue.

Manuel Casino | Julio 2025

Pregunta.– “Si te lo explican y lo entiendes, es que te lo han explicado mal”, reza la clásica sentencia sobre el sector energético, un negocio en el que convergen los intereses de la banca, los grandes fondos de inversión privados y estatales y la gran industria. ¿Me explica por favor cuál es el papel de Plenitude en este avispero?

Respuesta.– Digamos que Plenitude tiene varios gorros en el sector eléctrico y de gas. Tenemos principalmente tres líneas de negocio en la Península Ibérica: suministros a clientes, somos una comercializadora de electricidad que provee de luz, gas y servicios energéticos al cliente final; generación a través de una sociedad con sede en Madrid; y desarrollo de infraestructura de recarga de vehículo eléctrico, con alrededor de 21.000 puntos en Europa.

P.– El reciente apagón que sufrieron España y Portugal a finales de abril ha reabierto el debate sobre el protagonismo de las distintas fuentes de energía en el mix energético nacional. ¿En este choque entre partidarios de las renovables y los defensores de la nuclear, ustedes, ¿con qué se quedan?

R.– Nosotros tenemos una visión más completa del problema como tal. Es verdad que ha habido muchas opiniones que, en principio, parecen contrarias, pero en realidad no son excluyentes. Han pasado muchas cosas que han llevado a esa situación, y no son ni unos ni otros, ni los del medio. Detrás de ese apagón hay un conjunto de situaciones y la combinación de muchos factores. Es cierto que fue algo muy disruptivo y que el sistema está intentando investigar qué ha pasado y cómo evitar que pueda pasar en el futuro. No creo que haya un solo culpable.

P.– ¿Se puede volver a producir un episodio de este tipo?

R.– Es muy complicado que ocurra en el corto o medio plazo. Era una situación totalmente imprevista que no podías prever pero, una vez que ha ocurrido, es mucho más difícil que vuelva a suceder porque esta incidencia ya está dentro del modelo de previsión. Fue una situación muy excepcional que ahora ha dejado de serlo y, por tanto, está considerada dentro de la operación del sistema. No, no creo que vuelva ocurrir un suceso de este estilo. Cambiarán cosas en el futuro desde el punto de vista regulatorio, pero, como he dicho, en el corto plazo no tenemos problemas porque el sistema está operando teniendo en cuenta que eso puede suceder.

P.– ¿Es imprescindible reforzar la interconexión eléctrica con Francia?

R.– A ver. Los planes europeos establecen que la interconexión entre los países debería ser del entorno del 15%, que es el porcentaje al que apunta el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para finales de esta década. La interconexión con Francia debe estar ahora entre el 3 y el 5%, es decir, hay mucha interconexión que aumentar. Pero hay que tener en cuenta que son proyectos muy complejos porque tenemos una barrera geográfica muy importante. Dicho esto, no cabe duda de que este reforzamiento contribuiría a dar más estabilidad y más mallado y diversificación al sistema.

Antonio Colino, director general de Plenitude Iberia. Foto: Nacho Cubero.

P.– El pasado marzo abrieron en Santander su primer ‘flaship store’ para estar más cerca de sus clientes. ¿Cómo valora estos dos primeros meses desde su apertura?

R.– La verdad es que estamos muy, muy contentos. Estas primeras semanas hemos tenido mucho movimiento y su apertura nos ha colocado en un punto de conocimiento de marca que no teníamos antes, a pesar de que en Cantabria tenemos mucha penetración con aproximadamente el 5% de cuota del marcado, el patrocinio del Racing o de los conciertos de la Magdalena. La tienda ha sido sin duda un punto de inflexión de cómo se nos conoce y se nos ve y la verdad es que tenemos muchas ganas de ver hacia dónde va, sobre todo de cara al verano.

P.– De Cantabria al resto de España. ¿Por ahí pasa su estrategia de crecimiento?

R.– Bueno. Nosotros estamos presentes en toda la Península Ibérica. Es cierto que desde aquí nos proyectamos hacia el resto del territorio peninsular y que, como aquí está nuestra nave nodriza, nuestra penetración en Cantabria es mayor. En España y Portugal tendremos una cuota del 1% en lo que es el mercado de electricidad y de gas, y aquí rondamos el 5%. También aquí hemos estado creciendo en los últimos años en fuerza laboral. Somos una empresa de Cantabria que participa en la vida económica, social y cultural de la región.

P.– Sostiene la apuesta de su compañía se centra en tarifas justas, buen servicio y energía de origen verde. ¿Por ese orden?

R.– Sí, no es casualidad. Es importante el concepto de tarifas justas porque es un sector con muchísima competencia y un tarifario muy complejo que es muy difícil de comparar. Podemos retar a los lectores a que cojan su factura de luz y la comparen con la de un vecino de su mismo edificio. Probablemente no encontrarán a ninguno con los mismos precios, aunque estén en la misma compañía. Hay tal diversidad que decir la tarifa más barata en términos absolutos es muy complicado. Por eso, nosotros tratamos de transmitir que son tarifas justas y que, lo mismo que si el mercado sube, subirán un poco, cuando el mercado baja, bajarán un poco. La idea es tener un precio en el que te puedas sentir cómodo y te puedas despreocupar de la parte económica de la factura para ocuparte de la que es realmente más importante, que es el consumo. A veces se nos olvida que lo que pagamos de energía es precio por cantidad. Estamos muy preocupados por el precio y nos olvidamos de que si consumes menos, la factura baja. De otro lado, es claro que el servicio es también clave para nosotros. Ahí está el ejemplo de la tienda que nos permite humanizar un poco la relación y el trato con nuestros clientes. Aunque tienen toda la capacidad digital de relacionarse con nosotros, queremos que también dispongan de puntos de contactos con personas de su compañía con las que interactuar. Finalmente, está el tema de la energía verde que para nosotros es esencial y parte además de la motivación de la tienda para tratar de involucrar a los clientes en nuestros objetivos de descarbonización energética. Eso no se va a conseguir solo desde las grandes compañías, necesitamos que también los consumidores entiendan su rol y les empoderemos hacia ese consumo menor, más eficiente y más verde. No, no es casual este orden.

“Antes parecía que la luz era un coste obligado en tu casa sobre el que no teníamos capacidad de gestión. Ahora, sin embargo, el cliente compara más y es más activo y consciente del rol que tiene que jugar”

P.– La luz, ¿es cara en España?

R.– Depende de con qué perspectiva se mire y de qué tipo de cliente seas, porque evidentemente no es lo mismo una industria que un consumidor doméstico. Digamos que si lo que queremos es, por ejemplo, fomentar la eficiencia energética, un precio alto de la luz favorece ese objetivo porque la gente es más consciente de lo que cuestan las cosas. Ha habido periodos en los que la luz ha sido más económica en España en los que hemos olvidado un poco que había que trabajar en consumir, pero desde hace unos años, especialmente desde 2022, el consumidor es mucho más consciente de lo que cuesta la electricidad. Por eso es importante que el precio de la luz refleje realmente su coste. Si lo camuflamos bajo artificios hacemos que las personas no sean conscientes de su coste real y que no lo valore. Antes parecía que la luz era un coste obligado en tu casa sobre el que no teníamos capacidad de gestión. Ahora, sin embargo, el cliente compara más y es más activo y consciente del rol que tiene que jugar. Los productos tienen que reflejar su coste, sea alto o bajo, para que los consumidores trabajen sobre el consumo.

P.– ¿Qué influencia tienen en el mercado las tarifas reguladas, a veces más baratas que las del mercado libre?

R.– Digamos que las tarifas reguladas en sí no lo son tal, desde el punto de vista europeo, porque las tarifas reguladas solo se podían mantener para clientes vulnerables o para clientes en una situación de tránsito entre compañías. Por eso aquí se le cambió el nombre y se llaman de precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC). Pero desde el regulador se quiso mantener un precio. Eso obviamente siempre distorsiona el mercado porque no deja de ser un competidor más que, incluso, tiene más llegada comercial y que, además, no siempre refleja el coste real del suministro, sobre todo en cuanto al coste de captación se refiere. La realidad es que desde hace poco más de un año el precio en España es un precio mixto, entre fijo e indexado, que sí da un cierto espacio a las compañías independientes. Lo de que el precio de estas tarifas es más barato ya no está tan claro. Cuando baja el precio del mercado, la tarifa regulada baja más despacio y ahí tu puedes bajar más rápido; y cuando sube, la regulada también lo hace más despacio, pero tú también puedes quedarte por debajo. Creo que ahora ofrecen menos distorsión, si bien siguen sin reflejar el coste real del suministro de energía.

P.– No hace mucho sostenía que el mercado está a un tuit de explotar o bajar. ¿Seguimos en las mismas?

R.– Lo dije en respuesta a una pregunta sobre hacia dónde creía yo que podía evolucionar el mercado. Lo que hoy vemos es que la capacidad de permear la información es masiva. Cualquier alto representante de un sector con una rueda de prensa cambia los paradigmas en cuestión de minutos. ¿Dónde está ahora la expectativa media del sistema? Lo normal es que, viniendo de donde venimos, los precios se vayan poco a poco relejando. Netamente no hemos tenido ningún día un precio de coste cero. Por eso, cuando me preguntan si los precios van a bajar o subir, la duda está más en qué estructura de mercado vamos a tener, sobre todo después del apagón del pasado 28 de abril. La clave es tener una estructura diversificada dentro de treinta años, que es la que estamos empezando a crear ahora. Esa es la complejidad de este mercado: cómo convivir con un mercado diario volátil para hacer inversiones a treinta años.

“Tenemos mucha penetración en el sector de las pymes. Si bien tenemos una cuota del 1% en el mercado nacional, ese porcentaje se eleva al entorno del 5% en la parte de empresa”

P.– Cerraron 2024 con más de 400.000 clientes, una cifra que aspiran a duplicar ampliamente de aquí a tres años. Suena ambicioso. ¿Cuál es el perfil del cliente que buscan: particulares, pymes, grandes empresas…?

R.– Tendemos a tener un mix diversificado de cliente. Obviamente para crecer a esos ritmos de 100.000 clientes al año estamos pensando más en el cliente doméstico porque es el único que puede generar esos números. Pero desde el punto de vista de la energía que consumen ese mix es más equilibrado entre lo que es empresa y particulares. Crecemos en los dos. De hecho, una característica nuestra es que tenemos mucha penetración en el sector de las pymes. Si bien tenemos una cuota del 1% en el mercado nacional, ese porcentaje se eleva al entorno del 5% en la parte de empresa.

P.– Casi dos millones de españoles cambiaron de comercializadora de energía en el último trimestre de 2024, lo que representa el 6,5% del total de consumidores y todo un récord histórico. ¿A qué lo achaca?

R.– Como le comentaba antes, los consumidores han madurado. Yo siempre miro mucho al sector de las telecomunicaciones porque se liberalizó dieciséis años antes y, por tanto, va dieciséis años por delante del sector energético. Es bueno que los costes reales del sector afloren para que la gente pueda tomar decisiones. Hemos tenido que sufrir momentos dramáticos en 2022 y 2023 con precio altísimos y facturas de 1.000 euros que empujaron a muchos clientes a reaccionar y a no dejar ni una luz encendida. Además, somos probablemente de los países con mejor salud en el mercado y mayor número de intervinientes. Con relación al resto de países europeos tenemos una estructura sectorial más diversificada y un poco distinta porque, a diferencia de en ellos, donde existe un gran incumbente eléctrico, aquí tenemos al menos cinco grandes compañías que abren más el sector.

P.– España figura como el país de Europa con mayor número de compañías de luz, con más de medio millar de empresas registradas entre comercializadoras, generadoras y distribuidoras. ¿Demasiada competencia o, pese a este elevado número, el pastel sigue en manos de unos pocos?

R.– Creo que la competencia es buena, siempre que las compañías sean serias. Lo que ocurre es que de esa lista que comenta, que creo llega a las novecientas registradas, no todas están activas. De hecho, puede que solo lo estén un 20%. Hasta 2022 se crearon muchas pequeñas compañías con proyectos no tan serios o no con tanto respaldo financiero que sufrieron mucho durante la crisis de precios, y que a raíz de entonces desaparecieron o se concentraron. Ahora estamos en una fase en la que siguen surgiendo proyectos de comercializadoras en España, pero más serios y con mayor respaldo. Y eso genera buena competencia.

Antonio Colino, en la sede de la empresa en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcan) junto a parte del equipo de la empresa. Foto: Nacho Cubero.

P.– Innovación y digitalización para atraer talento. ¿Lo están consiguiendo como esperaban o están encontrando más dificultades de las previstas?

R.– Nosotros repatriamos bastante talento a Cantabria. Tenemos una ventaja porque hay mucho cántabro por el mundo que tuvo que salir y que ahora quiere volver. Quizá si quisiéramos instalar un gran centro tecnológico con 400 personas lo tendríamos más difícil, pero encontrar diez o quince personas con talento que quieran retornar sí es más fácil. Además, Cantabria es una comunidad que atrae y que resulta atractiva para todo el mundo. Es decir, repatriamos y atraemos talento.

P.– Según ha comentado al principio, cuentan con más de 21.000 puntos de recarga para vehículos eléctricos repartidos por Europa, especialmente en Italia. ¿Por qué la movilidad eléctrica avanza aquí más lenta que en otros países de nuestro entorno?

R.– No le podría dar una respuesta. Es verdad que aquí va un poco más despacio. No sé si será un tema cultural o de la eficacia de las ayudas, pero lo cierto es que, de momento, en España triunfa mucho más el híbrido enchufable. La gente quiere ser eléctrica pero no quiere quedarse sin. Pese a todo, cada vez vemos más puntos de recarga. Nuestro objetivo global es llegar a 33.000 puntos de recarga en 2028, pero no está segregado por países.

P.– Son patrocinadores del Racing, un apoyo heredado de la comercializadora Aldro que adquirieron en 2021. ¿Lo serán también la temporada que viene?

R.– Estaremos con el Racing donde esté el Racing. Hemos estado con ellos en diferentes categorías. Habrá que seguir. No veo la camiseta del Racing sin Plenitude. Además, los colores nos van perfectos.

 

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/07/Portada-Antonio-Colino-Plenitude.png 540 842 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-07-22 09:26:302025-07-22 09:26:30Antonio Colino, director general de Plenitude Iberia: “Debemos trabajar más en consumir menos”
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Arranca la nueva etapa de Agua de Solares

La entrada en funcionamiento de la nueva línea de embotellado en vidrio de Agua de Solares dio carta de naturaleza en mayo a la primera de las actuaciones directamente relacionadas con la capacidad productiva entre las incluidas en el plan de inversiones que maneja Aquadeus, nuevo propietario de la histórica empresa. Las previsiones contemplan la renovación de los medios de producción de todos los formatos, desde la botella de 0,33 litros a las garrafas de 8, en un proceso que se acelerará en los próximos meses y que debería estar completado antes de que acabe el año. Dentro del grupo, a la casi bicentenaria marca cántabra le tocará atender el mercado del norte de España, multiplicando varias veces la producción actual y doblando la plantilla.

José Ramón Esquiaga | Julio 2025

Cuando están a punto de cumplirse los 200 años desde que fuera declarada de utilidad pública, la casi bicentenaria historia del agua del manantial de Fuencaliente vivió en mayo el que puede considerarse el primero de los episodios vinculados al nuevo propietario de la empresa encargada de su embotellado y comercialización. Seis meses después de que se formalizara la operación de venta, el inicio de la producción de la nueva línea de embotellado en vidrio culminó la primera actuación de un programa de inversiones que contempla la renovación de todos los medios de producción con los que contaba anteriormente Agua de Solares, en un proceso que se acelerará en los próximos meses y que, de acuerdo a lo que contemplan las previsiones de la empresa, debería estar culminado antes de que termine el presente ejercicio. Ello situaría a la histórica marca cántabra en disposición de cumplir el papel que se le reserva dentro del grupo Aquadeus, que con la adquisición de Manantial de Fuencaliente SA –la sociedad propietaria de Agua de Solares– busca contar con una base en el norte de España para atender tanto ese mercado como el de Castilla y León, sin descartar llegar a tener una presencia significativa en Madrid, sobre todo en el canal de hostelería.

Fraguada a lo largo de más de dos años, Aquadeus formalizó la compra de Manantial de Fuencaliente en noviembre del pasado año. Propiedad de dos grandes multinacionales –el español Grupo Fuentes, propietario entre otras marcas de El Pozo Alimentación, y el francés Grupo Alma, principal fabricante europeo de agua embotellada–, Aquadeus dio sus primeros pasos en 1999 con la compra de una embotelladora en la localidad albaceteña de Robledo, la que concentra el mayor volumen de producción de la empresa, que tiene ahí su sede. A esta se sumó, ya en 2018, una segunda embotelladora al adquirir en Dúrcal (Granada) una que llevaba años cerrada y que volvió a poner en producción en lo que, salvando las muchas distancias, aporta un antecedente de la operación que ha dado lugar a la llegada de Aquadeus a Cantabria.

Como en aquella ocasión, la compra de Agua de Solares permite al grupo manchego aumentar su capacidad de producción y facilitar el acceso a nuevos mercados, dos circunstancias que en el caso del agua mineral están íntimamente relacionados. Al tratarse de un producto de poco valor añadido y mínimos márgenes comerciales, el coste del transporte hace muy complicado llegar en condiciones competitivas a clientes geográficamente lejanos del manantial, una posibilidad esta solo al alcance de marcas a las que una ingente inversión en publicidad y márketing ha hecho acreedoras del calificativo de ‘premium’.

Aunque esta última es una consideración con la que Solares llegó a contar décadas atrás, su posición en el mercado es hoy muy diferente de la que llegó a tener entonces, con lo que su papel dentro del grupo Aquadeus será crecer en el entorno más próximo. Para hacerlo en la medida que contemplan los planes del nuevo propietario, muy ambiciosos cuantitativamente en sus objetivos, es para lo que se ha diseñado un programa de inversiones que contempla la renovación de todas las líneas de embotellado con que contaba la antigua Solares, y hacerlo con una rapidez no demasiado diferente a la que fue necesaria para volver a poner en marcha la producción del manantial granadino de Sierra Morena en 2018.

La nueva línea de embotellado en cristal, en sus primeros días de funcionamiento. Foto: Nacho Cubero.

A la entrada en funcionamiento de la línea de embotellado en vidrio en formatos de medio litro y un litro le seguirá de forma inminente la de garrafas de 5 y 8 litros, para continuar con la embotelladora multiformato, prevista para finales de este mes de junio, todas en PET, el material plástico que concentra la mayor parte de las ventas. La última línea en iniciar la producción, a finales de año, será la de 1,5 litros, el formato de más consumo. Con ello, Agua de Solares contará con medios renovados para embotellar toda su gama, que quedará compuesta, dentro del PET, por las botellas de 33 centilitros, medio litro, 75 centilitros, 1,5 litros y probablemente –es una opción que todavía no está decidida– de dos litros. A esto hay que añadir las garrafas de 5 y 8 litros, esta última por vez primera dentro de la oferta de la marca cántabra, y las botellas de cristal de medio y un litro. No hay planes, por el momento, para producir los llamados ‘coolers’, los bidones de uso en los dispensadores de agua fría habituales en muchas oficinas, aunque no se descarta retomar esa línea en el futuro.

Nuevas posibilidades para el agua embotellada en Cantabria

Si la estrategia de mercado y la completa renovación de los medios de producción ponen los puntos de encuentro con otras operaciones corporativas realizadas anteriormente por Aquadeus, el envase de vidrio y la propia marca aportan las principales diferencias, hasta el punto de abrir nuevas vías dentro del grupo. Los dos manantiales y embotelladoras con las que hasta ahora operaba Aquadeus producen bien bajo esa marca o bien con la marca del distribuidor –lo que se conoce popularmente como marca blanca– en un reparto que se mueve en proporciones aproximadas del 55 y el 45%, respectivamente. El nuevo propietario no descarta producir en Cantabria marca del distribuidor, pero la idea inicial es embotellar únicamente con la marca Solares, que será así la encargada de crecer en los mercados de Asturias, País Vasco y Castilla y León, además de mantener o reforzar su actual liderazgo en Cantabria.

Como sucede con la incorporación de la marca Solares a su catálogo, la botella de cristal es una novedad dentro de la gama de Aquadeus, tanto como para que antes del desembarco del grupo en Cantabria llegara a especularse con su intención de dejar de producir en un formato que es una de las señas de identidad del agua que mana de Fuencaliente. Que la línea de embotellado en vidrio haya sido la primera en ponerse en marcha dentro del plan de inversiones del nuevo propietario despeja cualquier duda sobre el futuro de una categoría de producto directamente vinculada con el segmento de hostelería, en su categoría de restaurantes, un nicho que hasta ahora no ha tenido un peso significativo dentro de la facturación de Aquadeus.

La complementariedad derivada de cuestiones como estas de la marca y los nuevos formatos es una de las oportunidades estratégicas a las que da lugar la operación de compra de Solares, pero no se cuenta entre las principales razones que llevaron al grupo manchego a interesarse por la operación y, tras la larga negociación a la que dieron lugar los primeros contactos, llevarla finalmente a término convirtiendo a la histórica embotelladora cántabra en su base para crecer en el norte de España. Adrián Pérez, director general de Aquadeus, destaca entre esas razones la posición geográfica de Cantabria y el potencial de crecimiento derivado de la calidad y cantidad del agua del manantial que provee la materia prima: “Analizamos muchas embotelladoras en todo el norte, y Solares era la mejor por muchas razones. Está en el centro de la cornisa, con un acceso excepcional tanto a la autovía del Cantábrico como a la de la Meseta. Pero por supuesto lo principal ha sido el agua, que tiene una calidad y un caudal que no tienen rival, no solo en el entorno, sino en casi toda España”.

Adrián Pérez, director general de Aquadeus, a la izquierda, con Fernando Rodilla, director de Epicure 56, distribuidora de Agua de Solares en Palencia y también en Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

El manantial de Fuencaliente aporta más de 1.000 millones de litros al año, una cantidad que de embotellarse en su totalidad situaría a Solares no solo a la cabeza del sector sino, como recalca el director de Aquadeus, como “el primero de todos los primeros, a mucha distancia del resto”. No es ese, advierte, el escenario que contempla el grupo, si bien ese máximo teórico de producción sí que garantiza que, con las inversiones adecuadas, la planta sea capaz de llevar gran parte de ese caudal al cliente final, cumpliendo el plan de crecimiento que maneja el nuevo propietario.

El objetivo es multiplicar por 10 las ventas

Manantial de Fuencaliente SA se ha movido en los últimos años en el entorno de los 10 millones de euros de facturación, un dato que está muy por debajo del nivel que contemplan los planes de Aquadeus que, en términos de producción, contemplan multiplicar hasta diez veces la cifra de la antigua Solares. Con vistas a ese objetivo se programó un plan de inversiones que contemplaba inicialmente una cuantía de 14 millones de euros, para en una revisión posterior aumentarse hasta los 20 millones de euros, acortándose también los plazos para llevar a cabo las actuaciones contempladas: “Hemos visto que era necesario concentrarlo e incrementarlo, viendo las necesidades de hoy y las que creemos que vamos a tener en un futuro cercano, de tres, cuatro o cinco años. Hemos visto que la oportunidad era ahora”, explica Adrián Pérez, que recalca que, salvo algunas pequeñas partidas destinadas a obras en la planta, la inmensa mayoría de la inversión se destinará a medios productivos.

Aunque apenas se han cumplido seis meses desde que tomarán en sus manos el destino de Agua de Solares, el director general de Aquadeus vaticina que este año va a ser ya el de más ventas en la historia de la marca, y eso pese a que la fábrica no estará en condiciones de ofrecer toda la gama prevista de producto durante el verano, la época de más ventas del producto. Adrián Pérez apoya su pronóstico en las cifras de ventas de los últimos meses, que habrían crecido ya en una proporción muy significativa en relación con las del mismo periodo del año pasado, si bien es cierto que es una comparación que se hace respecto a cifras modestas. “Cuando vendías uno y pasas a vender dos, has crecido el doble, pero solo has aumentado uno. En este sector más de un tercio del volumen lo mueves entre mayo hasta octubre, y es ahí donde de verdad se notará la subida”, explica.

Que las ventas hayan crecido a pesar del poco tiempo transcurrido desde la llegada de Aquadeus se debe, según explica su director general, tanto al esfuerzo comercial como al hecho de que este se haya realizado con el respaldo de la experiencia y los vínculos que el grupo manchego tiene con grandes clientes, sobre todo dentro de las principales cadenas de distribución alimentarias. “Replicar la posición que tenemos en el sur de España no digo que sea algo sencillo, porque no lo es, pero es más fácil que si partiésemos de cero”, apunta Pérez, que con ello se refiere sobre todo a los pasos dados fuera de Cantabria, donde Solares no tiene el posicionamiento con que cuenta en el mercado local.

“Fuera de Cantabria la presencia de Agua de Solares es escasa, incluso en algunas provincias limítrofes. Yo diría que testimonial en algunos casos, y lo primero que hay que hacer es estar en los puntos de venta”. Adrián Pérez, director general de Aquadeus

Al respecto, el director de Aquadeus destaca la relevancia que en el sector del agua embotellada tiene para cualquier marca el estar en los lineales, algo que parece una obviedad pero que en un producto como este condiciona cualquier acción de márketing que pueda plantearse: “Fuera de Cantabria la presencia de Agua de Solares es escasa, incluso en algunas provincias limítrofes. Yo diría que testimonial en algunos casos, y lo primero que hay que hacer es estar en los puntos de venta. No tiene sentido hacer ningún tipo de promoción antes de eso”, afirma Pérez, que menciona el servicio al cliente, la calidad del agua y el contar con la mejor tecnología como las claves para competir en un mercado que cuenta con una enorme oferta. “Necesitas la suma de esos tres factores para ser alguien en toda España, donde no exagero demasiado si digo que en cada pueblo hay una embotelladora”.

Por mucho que la productividad derivada del uso de la tecnología pueda ajustar el gasto en otros capítulos, el director del grupo manchego explica que los costes logísticos hacen muy complicado ser competitivos en precio a una distancia que se aleje más de 300 kilómetros del manantial, con la dificultad añadida de tener que hacerlo en las condiciones de servicio –cercanas al ‘just in time’– que reclama la gran distribución. Fuera de ese radio, admite, quedaría Madrid, un mercado en el que en todo caso confía en lograr tener presencia apoyándose en la imagen de marca que todavía tiene Solares, y con la hostelería como vía de entrada.


La nueva distribución

Es un cambio que puede considerarse menor si atendemos a su alcance estratégico o su impacto en los números, pero que para muchos clientes de Agua de Solares ha sido el más apreciable entre aquellos a los que ha dado lugar la llegada del nuevo propietario. En lo que fue una de sus primeras medidas tras tomar el mando de Manantial de Fuencaliente SA, Aquadeus decidió concentrar toda su actividad en el área industrial, abandonando las tareas de distribución que todavía realizaba con sus propios medios. Entre estas, ha sido la venta directa a las empresas, a través de bidones para los dispensadores de agua, la que se ha visto afectada de una forma más evidente para el cliente final, al pasar este a recibir un producto embotellado con una marca distinta.

Vicente Nieto, hasta enero director comercial del área de distribución de ‘coolers’ de Agua de Solares, que hoy tiene esa misma responsabilidad dentro de Epicure 56. Foto: Nacho Cubero.

Agua de Solares puso en marcha hace 19 años su línea de embotellado y venta de ‘coolers’ –el nombre con el que identifica al sistema de bidones y dispensadores–, una labor que en su apartado comercial corrió a cargo de Vicente Nieto, que ha mantenido esa responsabilidad desde entonces y que sigue haciéndolo hoy dentro de Epicure 56, la empresa palentina que ha asumido la distribución de este producto integrando a todo el personal de Agua de Solares que trabajaba en este departamento. El cambio podía haber quedado ahí, pero dentro del plan industrial de Aquadeus no se contempla, al menos por el momento, contar con una línea de embotellado de 20 litros. “Tuvimos que buscar un manantial que tuviera un agua de características similares a las de Solares, y que estuviera cerca, y lo encontramos en León”, explica Nieto, que cree que más allá de lo relacionado con la marca –ahora Carrizal– el cliente no notará cambio alguno: “Nosotros hemos crecido apoyándonos en la calidad del producto y en la calidad el servicio, y eso va a seguir siendo así, con el refuerzo además de los medios que nos aporta Epicure”.

La línea de distribución de ‘coolers’ que ahora asume Epicure atiende a más de un millar de clientes en toda Cantabria, que consumieron más de 60.000 botellones en 2024, cifras que Vicente Nieto cree que van a superarse holgadamente este año, en buena parte gracias al impulso derivado del cambio de modelo de distribución. Epicure ha adquirido nuevos vehículos y carretillas para el transporte de bidones, además de contratar una persona más a añadir a las cuatro llegadas desde Agua de Solares. “Seguimos con los mismos parámetros de calidad y de servicio que ya teníamos, y ahora le sumamos ilusión”.

por Redacción
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•, Emprendedores

Un primer paso para digitalizar los bolos

Marcos Saro, ingeniero informático y jugador de bolo-palma, ha desarrollado una ‘app’ para seguir los resultados de las competiciones en las cuatro modalidades bolísticas que se juegan en Cantabria. Con más de 10.000 usuarios activos, la aplicación se ha abierto camino en un ámbito, el de las boleras, que puede considerarse poco inclinado al uso de las nuevas tecnologías, pero al que el gran número de partidos, los muchos jugadores y la gran cantidad de datos asociados al juego convierten en un escenario especialmente propicio para aprovechar todas sus funcionalidades.

Juan Carlos Arrondo | Julio 2025

Si hay un juego popular, en sus diversas modalidades, cuyas raíces se hunden en la noche de los tiempos es el de los bolos. En Cantabria ha sido muy común que, junto a la iglesia y la taberna o la tienda, la bolera fuera uno de los centros de la vida social de los pueblos y de algunos barrios de las ciudades. Los niños pasaban las horas tirando bolas y los mayores –‘arriba los gananciosos’, como reza la costumbre– se jugaban en el corro el blanco o simplemente la honrilla de la localidad. Simultáneamente, ha ido reglándose y se han dado forma a una serie de competiciones que hoy le confieren la condición de deporte.

Marcos Saro, ingeniero informático y hasta el pasado año jugador de primera categoría, intenta que algo tan tradicional y con tanto arraigo pueda adaptarse a los tiempos y con tal fin ha desarrollado ‘Resultados de Bolos’, una aplicación para dispositivos móviles que desde su lanzamiento, hace unos cuatro años, ya suma más de diez mil usuarios activos.

La idea surgió cuando Marcos Saro cursaba el grado de Ingeniería Informática en la Universidad Europea del Atlántico, sin más pretensión inicial que aprender y, dada su afición al deporte de los bolos, entretenerse: “Viendo que la aplicación pintaba bien publiqué un vídeo de lo que estaba haciendo y a la gente le gustó, tuve mucho apoyo, lo que me motivó a continuar. Publiqué una beta cerrada para cien personas, pero en cinco minutos ya se habían llenado todas las plazas, así que lo amplié y en unas horas más de quinientas personas se habían descargado la prueba”.

El ingeniero informático Marcos Saro, autor de la ‘app’ Resultados de Bolos. Foto: Nacho Cubero.

Viendo el respaldo que estaba teniendo su iniciativa, decidió dedicar más esfuerzos a su desarrollo, hasta llegar a la versión que finalmente lanzaría al público: “Empezó siendo, básicamente, la típica aplicación para mostrar resultados deportivos, en este caso de bolo palma. A partir de ahí, fue escalando y ahora cualquier aficionado de las diferentes modalidades que se juegan en Cantabria –bolo palma, pasabolo tablón, bolo pasiego y pasabolo losa– puede encontrar información de todas las competiciones”.

Herramienta de promoción para los bolos

Además de los datos completos de los partidos, desde la localización de la bolera hasta los resultados, así como las clasificaciones de todas las competiciones, es una herramienta para que los jugadores puedan inscribirse para participar en los concursos, con lo que ello supone de mejora en un proceso que hasta ahora consistía en llamar por teléfono al organizador y que este lo apuntara en un bloc de notas. Junto a este tipo de utilidades en torno al ámbito deportivo, también tiene el afán de contribuir a la promoción de este juego. Los más jóvenes tienen mucha oferta de ocio entre la que elegir y cada vez lo practican menos, escaseando su presencia como público en los corros. En este sentido, su desarrollador destaca otra importante funcionalidad de la aplicación: “Tiene recopiladas las escuelas de Cantabria porque hasta ahora había gente que quería apuntar a sus hijos y no sabía dónde hacerlo. Aquí pueden encontrar las más cercanas, lo que ayuda a que los niños empiecen a jugar a los bolos”.

Otra contribución al fomento de los bolos puede encontrarse en el apartado de juegos de la ‘app’, donde se puede aprender de forma lúdica, por ejemplo, los nombres de los jugadores, cómo son los escudos de las peñas o en qué localidades están las boleras. Asimismo, su desarrollador ha introducido unos cromos, digitalizando una idea que en su día se puso en práctica en soporte físico pero que no llegó a cuajar: “Para conseguir los sobres que los contienen hay que participar en los juegos. Después se pueden abrir e ir coleccionando jugadores y peñas, algo que ha gustado mucho y engancha”. Según los últimos datos de los que dispone, los usuarios han participado en más de doscientas mil partidas de los diferentes pasatiempos y han abierto más de cuarenta mil sobres de cromos. Estas cifras también ayudan a aumentar el tiempo medio de uso de la aplicación, que actualmente está en los tres minutos y cincuenta y cinco segundos, aunque en momentos decisivos de las competiciones se alcanzan los seis minutos y ocho segundos.

El juego de bolas de Marcos Saro y el móvil con la aplicación que ha desarrollado para seguir los resultados del juego. Foto: Nacho Cubero.

Como único administrador, Marcos Saro no solo se encarga de mejorarla, de dar el soporte técnico y de la atención al usuario, sino que además recopila los contenidos. Dado su volumen actual, considera que es la base de datos de referencia en el mundo de los bolos: “Hasta ahora no había absolutamente nada. He intentado añadir todas las boleras de Cantabria y de más partes del mundo. Están las de Madrid, Cádiz… u otras que no están en uso o han desaparecido, como la de Valencia. También hay jugadores ya retirados o peñas históricas que no están en activo”. Aunque en la web de la Federación Cántabra afirma que no aparece ni la mitad de los deportistas que sí se pueden ver en la ‘app’, es consciente de que este organismo dispone de gran cantidad de información sin digitalizar: “Este año he empezado a hablar con ellos y la idea sería colaborar y no descartaría que si se avanza se pudieran introducir esos datos en la aplicación”.

Más descargas que la ‘app’ del Real Madrid

‘Resultados de Bolos’ puede descargarse en las tiendas digitales Google Play, para dispositivos con sistema operativo Android, y Apple Store, para iOS. Marcos Saro aclara que llegar a entrar en estas plataformas es una tarea laboriosa: “Para subir la aplicación a la de Android hay que tener una licencia de desarrollador –que cuesta 25 dólares y es para siempre– y cada vez que quieres hacer una actualización te lo revisan todo. Hay mucho papeleo, aprobación de permisos, justificaciones de políticas de privacidad, etc.”. No obstante, el coste y la complejidad se multiplica en la otra: “En Apple son mucho más estrictos. Hay que pagar 99 dólares al año por la licencia de desarrollador y en cada revisión hay que hablar con ellos, con el soporte, explicarles todo y comprobar que no haya ningún problema”. A pesar de todos estos obstáculos y dificultades para publicarla, la buena noticia es que desde que fue lanzada en 2021 más de diez mil personas la han bajado a sus dispositivos móviles.

Dado que, como ocurre con cualquier aplicación, hay quienes la instalan y al cabo de un tiempo la borran, el número total de descargas no es la magnitud que más le interesa a su creador: “Le doy más valor a que hay más de diez mil usuarios activos, que son los que entran regularmente, al menos una vez a la semana. Siendo un deporte cada vez más olvidado, creo que es una cifra considerable”. Debe tenerse en cuenta que incluso en Cantabria se trata de un juego minoritario, por lo que tampoco es razonable pensar que puede llegar a captar una cantidad de usuarios mucho mayor. Sin embargo, llama la atención que, estando la práctica de los bolos y su afición tan concentrada territorialmente, quienes la utilizan se ubiquen en varios países. Los últimos datos disponibles indican que –además de los 9.800 que hay en España– 151 están en los Estados Unidos, 77 en Francia, 50 en Portugal, 38 en México, 33 en el Reino Unido y 31 en Italia.

“Ves a gente de 80 años que no tenía móvil y que se lo ha comprado sólo para usar la aplicación y estar informados”. Marcos Saro, creador de la ‘app’.

Antes de su aparición no había ninguna herramienta para informarse de la actualidad de los bolos con tanta inmediatez, de modo que su lanzamiento concentró en poco tiempo entre mil y dos mil descargas. “En la tienda de Apple, al haber tantas de golpe, apareció en el top de aplicaciones más descargadas de España y estuvo dos días por encima de la del Real Madrid, la del diario As u otras por el estilo que tienen ese número diariamente”, subraya Marcos Saro. Después del ‘boom’ inicial, su difusión ha seguido una tendencia más regular, fruto sobre todo del boca a boca entre los aficionados. Esto ha llevado a que su uso se haya popularizado en las boleras, donde suele acudir un tipo de espectador de avanzada edad poco habituado al uso de estas tecnologías y a quien tiene que enseñar sus hijos o nietos: “Ves a gente de 80 años que no tenía móvil y que se lo ha comprado sólo para usar la aplicación y estar informados”.

Patrocinios locales para la ‘app’

Marcos Saro recalca que los gastos de la aplicación, cuya descarga es gratuita, son elevados e indica que trata de cubrirlos incluyendo publicidad de empresas locales y de la Dirección General de Deportes del Gobierno de Cantabria: “Con esta colaboración se financia el proyecto, que no es un negocio. Yo tengo mi trabajo a jornada completa y vivo de él, esto lo hago por afición. Si sigue adelante es gracias a estos patrocinadores”. También insiste en que no tiene los típicos reclamos, por ejemplo, de ropa u ordenadores recomendados por Google –que se monetizan clicando sobre ellos– puesto que prefiere promocionar firmas de Cantabria y relacionadas con los bolos: “La mayoría continúa año a año y suele estar vinculada a alguna peña. Al final, saben que ahí está su público objetivo, que va a ver los anuncios todos los días en la aplicación, y que esta publicidad no es cara”. En este sentido, le interesa aumentar el uso de la ‘app’ y una forma de incentivarlo es añadiendo mejoras y nuevas funcionalidades.

Incorporar novedades supone para el administrador una notable carga de trabajo durante su tiempo libre y, aunque lo sobrelleva gracias a su pasión por los bolos, reconoce que le vendría bien algo más de colaboración: “Los usuarios están verificados y ellos mismos meten los resultados, pero yo me encargo de todo lo de los jugadores y las peñas, de comprobar que los datos están bien, de dar soporte a la gente, etc. Aunque me gustaría tener ayuda para hacer más cosas, consigo el dinero justo para mantener el proyecto y no puedo pagar a nadie”. No obstante, confía en que de sus conversaciones con la Federación Cántabra salga el apoyo para introducir alguna nueva funcionalidad, como su propuesta de digitalizar las actas de las partidas, que hasta ahora se rellenan a mano y son enviadas por correo ordinario: “La idea, que quiero meter para el año que viene, es que los árbitros las hagan desde la aplicación y que esos datos se actualicen en tiempo real”.

A plazo más lejano, cuando la aplicación esté ya estabilizada y no necesite mucho trabajo de soporte, revisiones y testeos para actualizarla, Marcos Saro podría plantearse nuevos retos: “Me gustaría incluir otras modalidades de bolos, porque aquí se juegan estas cuatro, pero fuera de Cantabria hay más. Por ejemplo, el bowling, aunque para eso tendría que ponerme en contacto con la Federación Española”. Apunta que a la hora de introducir novedades también se inspira en otras ‘apps’ que están funcionando bien y por eso querría implementar una funcionalidad similar a la de PlayTomic, que permite al usuario buscar rivales para jugar un partido de pádel: “Tengo en mente algo parecido para que la gente pueda encontrar a alguien con quien tirar unas bolas y pasárselo bien o una bolera disponible para entrenar”. Mientras, trabaja en una web que, si bien ya está lanzada, advierte que necesita mejoras: “Está muy verde. No es tan funcional como una aplicación móvil, pero quizás sea más accesible y creo que sería útil para atraer más público a este deporte”.

“Está claro que aquí no hay negocio. Si quisiera haber ganado dinero la habría hecho, por ejemplo, de fútbol. Esto lo he hecho por amor a los bolos, porque he jugado desde pequeño y me gustan mucho”.

Detrás de todo el esfuerzo que ha supuesto desarrollar y mejorar ‘Resultados de Bolos’ es obvio que no hay un interés lucrativo, sino la voluntad de apoyar a este deporte: “Está claro que aquí no hay negocio. Si quisiera haber ganado dinero la habría hecho, por ejemplo, de fútbol. Esto lo he hecho por amor a los bolos, porque he jugado desde pequeño y me gustan mucho”. En su opinión, hacía falta una herramienta así para emprender el camino de la digitalización, como ya está ocurriendo en la mayor parte de las disciplinas deportivas. “Hay personas mayores a las que igual les cuesta porque no controlan estas tecnologías, pero ven que es el futuro, que es lo mejor y poco a poco van entrando en ellas”, explica Marcos Saro, que no oculta la satisfacción que le produce ver a los aficionados utilizando su aplicación en las boleras: “Es algo que a mí me llena y me motiva a seguir con ella porque veo que gusta el trabajo que estoy haciendo”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/07/Revista-Cantabria-negocios-noticias-economia-empresas-reportaje-app-resultados-bolos-bolera.jpg 854 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-07-10 10:25:202025-07-10 10:25:20Un primer paso para digitalizar los bolos
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La rehabilitación energética de edificios, a medio gas

La eficiencia energética, tan presente en otros ámbitos como la movilidad o la industria, no termina de encontrar su sitio en el sector de la edificación. De hecho, al ritmo actual, nuestro país tardaría seis siglos en rehabilitar energéticamente su parque edificatorio, según pone de manifiesto un reciente estudio elaborado por el Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas de España. Para su presidente en Cantabria, Alberto Ruiz-Capillas, este escaso compromiso rehabilitador, más necesario en la región que en otras comunidades por culpa del clima, descansa en tres factores: escasa concienciación social, falta de personal cualificado y dificultades de financiación.

Manuel Casino | Julio 2025

Pese a que la alarma climática lleva tiempo encendida, el concepto de eficiencia energética, tan asumido por la ciudadanía en otros ámbitos como la movilidad o la industria, aún no forma parte del relato en el sector de la edificación. No al menos con la intensidad que sería deseable, tal y como advierten las autoridades europeas y confirman todos los actores implicados, que ven cómo la rehabilitación energética avanza con preocupante lentitud. A diferencia de otros países, como Francia y Alemania, donde la tasa de rehabilitación de sus edificios se sitúa en torno al 2% anual, en España este porcentaje apenas llega al 0,15%, según destaca en un reciente informe el Consejo General de Colegio de Administradores de Fincas de España (Cgcafe), en el que sus redactores alertan de que, a este paso, tardaríamos seis siglos en rehabilitar energéticamente nuestro parque edificatorio, responsable en la actualidad del 30% del consumo de energía final y de alrededor del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Y eso, pese a que para contribuir a cumplir con los deberes impuestos por Europa en materia de sostenibilidad, el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana se marcó la meta de rehabilitar 1,2 millones de viviendas en esta década, un ambicioso objetivo que los datos registrados en estos últimos tres años se han encargado de echar rápidamente por tierra. Según el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, entre los años 2021 y 2023, se rehabilitaron en nuestro país algo menos de 103.000 viviendas, una cifra que encaja con la estimada por los administradores de fincas colegiados, que rebajan a 30.000 el número de viviendas rehabilitadas en 2023, último ejercicio del que se tienen datos completos. Unos y otros coinciden en que, a este ritmo de trabajo, no se llegaría ni de lejos al escenario marcado por Vivienda y urgen, por tanto, a tomar medidas para tratar de revertir este derroche energético que amenaza no solo nuestro bolsillo, sino también la salud del planeta.

El parque de edificios en España supone el 30% del consumo de energía final y el 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero

Para entender la magnitud del problema, los expertos recuerdan que el 80% de las viviendas son ineficientes, es decir, cuentan con una etiqueta energética entre la E y la G, mientras que tan solo un 5% aparecen en la parte alta de esta lista, la que corresponden a las etiquetas A y B, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético (IDAE).

La explicación a esta situación descansa, en buena medida, en la antigüedad del parque edificatorio, construido antes de los ochenta y sin una normativa clara en materia de eficiencia energética, tal y como señala el Cgcafe en su estudio, en el que detalla que el 42,7% de las viviendas se construyeron antes de 1980 sin ningún tipo de aislamiento, y un 48,3% se edificaron antes de 2007, cuando ya está en vigor el Código Técnico de la Edificación. Ante este panorama, el sector se frotaba las manos consciente del enorme potencial que presentaba la rehabilitación energética en edificios, no solo para cumplir con los objetivos medioambientales y de sostenibilidad, sino también en materia de crecimiento económico y generación de empleo. Un horizonte de esplendor que iba a contar, además, con el respaldo de 3.420 millones de euros de los fondos Next Generation para rehabilitación residencial.

Sin embargo, estas ayudas europeas no acabaron de cumplir del todo con su objetivo, bien fuera por desconocimiento de su existencia o por la escasa concienciación ciudadana sobre la necesidad de mantener y conservar la vivienda, el bien más valioso con el que cuentan la mayoría de las personas y el que conlleva el mayor esfuerzo económico.

Poca conciencia del problema también en Cantabria

Así lo estima el presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Cantabria (Cafca), Alberto Ruiz-Capillas, quien admite que la conciencia de ahorro energético no ha calado en la población. “Ahora mismo solo se actúa cuando existe un problema”, sostiene preocupado por la “francamente mala” salud de los edificios de la región. En su opinión, la rehabilitación energética, obligada en toda España, es aún más necesaria en Cantabria, donde los edificios sufren mucho por culpa del clima. “Sin un buen aislamiento térmico, la humedad provoca que se produzcan condensaciones, un problema que se podría fácilmente evitar con técnicas constructivas de eficiencia energética o la instalación de sistemas SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior) y fachadas ventiladas”, precisa.

Con todo, Ruiz-Capillas invita a poner en contexto esta situación. “No es lo mismo apostar de forma individual por una movilidad más eficiente y más respetuosa con el medio ambiente, o tomar medidas que contribuyan en tu hogar al ahorro energético y la sostenibilidad, que hacerlo de forma conjunta en una comunidad de propietarios en la que, en muchos casos, residen vecinos con rentas modestas. El gasto, cuando es individual, lo decide cada uno; pero si vives en régimen de propiedad horizontal y no estás concienciado, muchos se ponen de lado y prefieren que sean otros los que velen por el planeta”.

Alberto Ruiz Capillas, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

Llegados a este punto, el presidente de los administradores de fincas colegiados cántabros subraya que el primer error está en no considerar el mantenimiento y conservación de los edificios como una inversión. “Casi todo el mundo tiene en la cabeza que la comunidad de propietarios es un gasto cuando, en realidad, debería ser una inversión para evitar que se deprecie su bien más preciado, que es la vivienda”. Pese a ello, concede que, desde el punto de vista sociológico, las cosas están cambiando. “En la actualidad, con la vivienda como principal preocupación de los españoles, los propietarios que ya la tienen empiezan a darse cuenta de su valor y hablan ya de inversión en lugar de gasto”. Un cambio de paradigma que también extiende a la propia contratación del administrador de fincas, que poco a poco deja de ser visto como un gasto necesario para ser considerado una inversión porque, dice, se trata de profesionales que “asesoran, informan y consiguen financiación para las obras comunitarias”.

Dos medidas muy necesarias

Ruiz-Capillas destaca la importancia del informe presentado el pasado 8 de abril por el Consejo General de Colegio de Administradores de Fincas de España (Cgcafe), un documento que contiene una treintena larga de medidas tanto de carácter técnico como jurídico y económico para contribuir a mejorar el marco regulatorio y el entorno relacionado con la rehabilitación energética. Entre ellas, resalta en primer lugar establecer la obligatoriedad legal de las mejoras de eficiencia energética en los edificios plurifamiliares en régimen de propiedad horizontal, así como la creación de un fondo económico obligatorio en las comunidades de propietarios para la rehabilitación energética, con fijación de una cantidad mínima de aportación.

Sobre la primera, Ruiz-Capillas sostiene que las modificaciones legislativas siempre han sido un “aldabonazo”: “Lo fueron en su momento cuando se quiso poner coto a la enorme morosidad que existía en las comunidades de vecinos y también ocurrió más tarde con las obras de accesibilidad, que han pasado de necesitar el apoyo de la mayoría a ser obligatorias. Ahora, entendemos que, si no se cumplen determinados estándares, la eficiencia energética en un inmueble debería ser también obligatoria por ley”, explica.

“Hay que ser realistas. Los fondos Next Generation fueron un éxito rotundo pero ya se acabaron, y ahora falta financiación”, Alberto Ruiz Capillas, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Cantabria

En cuanto a la creación de un fondo económico, estima que supondría un paso para facilitar la realización de obras que suelen ser bastante costosas. “Tacita a tacita es más fácil llenar el arcón que hacerlo de golpe”, resume no sin antes dejar claro un mensaje: “Hay que ser realistas. Los fondos Next Generation fueron un éxito rotundo pero ya se acabaron, y ahora falta financiación”.

En este asunto, y junto a incentivos y deducciones fiscales, tanto para propietarios como para empresas, los administradores de fincas reclaman el acceso a líneas de crédito con condiciones especiales para comunidades de propietarios, conscientes de la dificultad que muchas de ellas encuentran a la hora de hacer frente económicamente a las obras de rehabilitación. “Se trata de un problema complejo de colectividad”, reflexiona a modo de introducción. “Es verdad que en los últimos años se ha registrado un cambio de sensibilidad y de negocio en las entidades financieras. Si antes solo concedían préstamos de forma individual a cada propietario, de un tiempo a esta parte se han dado cuenta de que las comunidades de propietarios son solventes y pagan”, aclara satisfecho.

Sin embargo, resalta que en este nuevo modelo persisten ciertas reticencias entre los propios vecinos, preocupados ante el riesgo de que, siendo el titular del crédito la comunidad, si algún propietario no cumpliera con sus obligaciones, sería el resto de vecinos los que deberían hacerse cargo del importe de esa cuota impagada. Por eso, Ruiz-Capillas aplaude un nuevo producto financiero de las entidades bancarias que les habilita a ir contra el patrimonio del vecino moroso por la parte correspondiente, una posibilidad para la que advierte que los bancos solo requieren un certificado de la comunidad de propietarios.

Una ventana adecuada para lograr el máximo aislamiento.

Sobre el fin de las ayudas a la rehabilitación energética, recuerda el positivo impacto de estas subvenciones que fueron, recuerda, fomentadas y explicadas por los administradores de fincas en toda España, pero que también trajeron la “decepción” a muchas comunidades que se quedaron sin ellas por falta de fondos. “Lo primero que hay que exigir a las Administraciones públicas es transparencia. Y si no tienen fondos, lo tienen que decir”, enfatiza en alusión al cierre, unos meses antes de su conclusión, de las ayudas previstas en el plan estatal de vivienda 2018-2021 y los fondos europeos, que dejaron 97 millones de euros pendientes de pago y que ahora el actual Ejecutivo cántabro está tratando de cubrir para que ninguna comunidad se quede sin la ayuda concedida.

Poca oferta de profesionales capacitados

Asimismo, el Cgcafe reivindica en su estudio la formación de nuevas figuras profesionales, como el agente rehabilitador o el gestor de comunidades energéticas, así como el impulso de las ramas profesionales dedicadas a la instalación y mantenimiento de instalaciones y sistemas de ahorro energético. Aquí, Ruiz-Capillas no esconde que, con independencia de que también lo puedan ser otros profesionales o incluso empresas, los administradores de fincas colegiados cumplen a la perfección con el perfil de agente rehabilitador. “Los primeros candidatos para serlo somos nosotros porque conocemos la idiosincrasia de las comunidades y quienes estamos en contacto permanente con los propietarios, además de con las empresas contratistas, los ayuntamientos para la solicitud de permisos y licencias y las entidades financieras”, resuelve.

Igualmente, solicita la simplificación de los trámites administrativos y la creación de una ventanilla única con el soporte de las oficinas de rehabilitación gestionadas por los colegios profesionales implicados en estos procesos –arquitectos y arquitectos técnicos– que preste una atención directa a los ciudadanos y las comunidades de propietarios, y cuya reapertura ahora demanda. “Todo es mucho más ágil y sencillo cuando se trata entre profesionales”, aclara convencido de que la colaboración público-privada demostró, en este caso, “que funciona muy, muy bien”.

Además, alerta de que la falta de personal cualificado para llevar a cabo este tipo de trabajo es “todo un problemón”, enfatiza Ruiz-Capillas: “Si hace años era difícil encontrar trabajadores de algunos gremios profesionales, esta tarea se convirtió más tarde en muy difícil y ahora en prácticamente imposible”, advierte consciente de “cuidar” a estos trabajadores que atienden las comunidades porque, de lo contrario, es imposible hacer ninguna obra.

El presidente del Cafca vuelve a insistir en el papel “fundamental” de los administradores de fincas para sacar adelante estos proyectos de rehabilitación en las comunidades de propietarios. “No solo hay que informar, sino también convencer. Y en este caso no es lo mismo que te lo cuente alguien ajeno a tu edificio a que lo haga el administrador de fincas, que generalmente es una persona de tu confianza con años y años de trabajo en la misma comunidad”, afirma.

Por último, y a modo de resumen, cita la escasa concienciación y la falta de personal cualificado y de financiación como los tres principales retos a los que se enfrenta la rehabilitación energética, unas actuaciones para las que, reitera, Cantabria es un “nicho estupendo” por la necesidad, aquí más acuciante que en otras comunidades autónomas, de llevarlas a cabo para aumentar el confort de las viviendas. “Sin aislamiento térmico no hay calidad de vida”, concluye.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/07/cantabria-negocios-revista-economia-empresas-noticias-reportajes-entrevistas-rehabilitacion-energetica-recurso-tejados.jpg 854 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-07-08 10:04:442025-07-08 10:04:44La rehabilitación energética de edificios, a medio gas
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La penúltima aventura de Santiago Revuelta

El gestor y empresario cántabro prepara la ampliación del Museo del Ciclismo que ha reunido en las naves de la que fuera su empresa, en San Román de la Llanilla, y en el que expone una ingente colección de bicicletas, maillots y objetos relacionados con el deporte al que ha dedicado buena parte de su vida, primero como corredor aficionado y luego como organizador de pruebas y gerente del potente equipo que patrocinó Teka entre los años 1976 y 1990. Solo una mínima parte de lo expuesto procede de donaciones, habiendo sido el resto adquirido personalmente por Revuelta, que continúa comprando nuevo material y que no se plantea cobrar una entrada por el acceso: “Esto lo he hecho motivado por mi afición y porque tenía que devolverle al ciclismo algo de lo mucho que me ha dado”, explica.

Juan Carlos Arrondo | Julio 2025

Santiago Revuelta lleva toda una vida vinculado al ciclismo. Fue corredor aficionado en su juventud, un buen esprínter a decir de quienes le conocieron en aquella época. Ha sido organizador de carreras de categoría ‘amateur’, como el Campeonato de España por Regiones, y profesionales, desde el Circuito del Sardinero o la Subida a la Atalaya hasta la Vuelta a Cantabria. En algunas pruebas, incluso, condujo su coche particular para que los jueces-árbitro o los periodistas pudieran seguir la competición. Pero, sin duda, su papel más destacado, el que propició que se dijera de él que ha sido un impulsor del ciclismo moderno, fue ser durante década y media –entre 1976 y 1990– el ‘patrón’ del Grupo Deportivo Teka, el equipo más laureado del momento. Actualmente, a sus ochenta y cuatro años, se ocupa de la que puede ser la última o quizás, dado su carácter inquieto, la penúltima etapa de este itinerario ciclista y acude cada mañana a abrir el museo que ha dedicado al deporte que le apasiona desde niño.

El museo es un recreo para la vista y aviva los recuerdos de los aficionados que lo visitan. En una exposición principal de seiscientos metros cuadrados se alinean cientos de bicis, maillots, fotografías y otros objetos que, milimétricamente ordenados, representan más de un siglo de historia ciclista. “Desde 1902. Una bicicleta que nos demuestra que ya se hacían sillines llamados antiprostáticos, con un agujero en medio para no dañar la próstata”, apunta Santiago Revuelta. “Empecé a coleccionar en 1975 o 76 y ya entonces fui consiguiendo material anterior: del 58, del 59, año en el que Bahamontes ganó el Tour de Francia, etc.”. Fruto de una minuciosa labor de recopilación, tanto retrospectiva como contemporánea, el muestrario de camisetas, de las máquinas que ‘cabalgaron’ en competición tanto grandes campeones como ‘gregarios’ y de recuerdos gráficos y de otro tipo no solo es enorme, sino también muy completo: “Están todos o, mejor dicho, una parte. Porque para meter todo lo que ha habido en el ciclismo necesitaría veinte exposiciones como esta”.

Siempre le gustó reunir objetos relacionados con este deporte, aunque señala que la puesta en marcha del G.D. Teka y su salida al pelotón profesional en 1976 marcaron un hito en esta afición. “Empecé a viajar para ir tomando contacto con organizadores y federaciones. En aquella época tenían que invitarte a las carreras y a veces incluso pagar por participar, como en el Tour que cobraba dos millones y pico de pesetas a cambio de darte alojamiento y poner tres coches en carrera a cada equipo”. De esos viajes, de las reuniones y las competiciones nacían muchas relaciones, también con muchos corredores. Es precisamente el encuentro con uno de ellos, el mejor de todos los tiempos, donde Santiago Revuelta sitúa, simbólicamente, el origen del museo. Su memoria no puede precisar si fue en la ‘Grande Boucle’ de 1977 o de 1978, pero sí recuerda el agradecimiento que Eddy Merckx le mostró por ayudarle cuando se vio involucrado en una caída y el coche de su equipo no estaba cerca para asistirle.

“Merckx tuvo una caída con varios corredores, uno hizo el afilador y en cuanto cae uno, caen en serie. Nuestro mecánico le dio dos ruedas y, como le dolía la cabeza, yo le di un analgésico y un bidón de agua. Luego llegó su director, Lelangue, ¿qué pasa Eddy? Ya me han atendido estos… Siguió y cazó al pelotón”, relata el que fuera gerente del Teka. Aquel gesto tuvo su epílogo un par de días después, mientras los equipos esperaban a que los motoristas de la gendarmeria iniciasen la marcha hacia la salida de la etapa. Un sonriente ‘Canibal’, cargado con una gran bolsa de deportes en una mano y sus zapatillas de correr en la otra, aparece en el aparcamiento del hotel. “No se me olvidará nunca… ‘¡Bonjour! Ça va bien’… y dijo en francés: hoy voy a atacar. Coincidíamos allí tres equipos, el de Merckx, el de Gimondi y el nuestro. Entonces, abre la bolsa, saca un maillot y se acerca: señor Revuelta, ‘merci’, un obsequio. Y me dio el maillot que tengo ahí”.

La revolucionaria bicicleta con la que Francesco Moser batió el récord de la hora en 1984. Foto: Nacho Cubero.

Cada vez iba conociendo a más corredores, directores o auxiliares en las carreras y a algunos, con los que más confianza tenía, les preguntaba si disponían de algún maillot para él. El regalo de Merckx era emblemático, y a medida que iba reuniendo más no dejaba de rondarle la idea de que algún día podría verlos expuestos en algún sitio. La oportunidad llegó, años después de dejar el ciclismo profesional, cuando estaba a punto de poner fin a la actividad empresarial que había desempeñado al margen del deporte. Ordenando un trastero de su casa se dio cuenta del volumen de los recuerdos que había ido atesorando: “Había más de cuarenta maillots, tenía gorras, bidones y muchas otras cosas guardadas por ahí. En ese momento pensaba traspasar las tiendas de confitería –veintisiete llegué a tener– y ya estaba vaciando esta nave, que era desde donde las distribuía. Con todo esto ya vacío, mi nieto y yo empezamos a bajar todo lo que tenía en casa y, con un nivel y una cuerda, a colocarlo”.

A lo largo de los años, ha ido reuniendo todos estos obsequios. Sobre todo maillots –que a su vez sirven para ilustrar la larga lista de firmas que durante décadas han patrocinado el ciclismo– y un número incalculable de piezas sueltas. “Muchas veces me decían: toma, Santiago, por si te vale para algo. Yo las recogía, a mí me valía todo. Pero también empecé a comprar porque me enteraba que Fulano vendía la bici. O pedía a un equipo que me vendiera alguna y me solían decir que sí, que al final de la temporada. Yo les decía que me dieran alguna curiosa: tenemos aquí una de Hinault, ¿te parece bien? Me parece de p… Pero también la pagaba más cara. Además, iba a subastas y compraba por internet, en Ebay”. Las bicicletas, que con un mantenimiento profesional son auténticas máquinas de precisión y pueden durar indefinidamente, no se regalan así como así y eso queda claro en el museo donde, de las más de cuatrocientas con que cuenta la colección, apenas ocho son donadas.

“Esto lo he hecho, insisto, motivado por mi afición y porque tenía que devolverle al ciclismo algo de lo mucho que me ha dado”. Santiago Revuelta.

Sin contar otros costes que se hayan podido originar, como acondicionar el espacio expositivo o su mantenimiento, simplemente la compra de alrededor de cuatrocientas bicicletas, algunas muy cotizadas por los coleccionistas, supone un fuerte desembolso, que en este caso ha sufragado el propio Santiago Revuelta. Ante la cuestión, que probablemente le han formulado en no pocas ocasiones, de por qué no lo financia con la venta de entradas su respuesta no deja lugar a la duda: “Esto lo he hecho, insisto, motivado por mi afición y porque tenía que devolverle al ciclismo algo de lo mucho que me ha dado”. La gratuidad es uno de sus rasgos distintivos, en comparación con otros museos de similares características, pero sobre todo le diferencia la impronta de su creador: “He tenido contacto con más del ochenta por ciento de todo lo que hay expuesto aquí. A unos les he tenido como corredores durante dieciséis años, a una media de veinte por temporada. A los demás les he tratado en muchas carreras”.

Patrón del Teka

Tan pronto como el visitante entra en la exposición, al primer golpe de vista, se encuentra con algo que representa la parte más importante de la trayectoria de Santiago Revuelta, su etapa como ‘patrón’ del Teka: un Renault 12 y un Peugeot 505, el primer y el último de los coches auxiliares que la ‘escuadra’ cántabra utilizó en competición entre los años 1976 y 1990. Con su aparición se sumaba a un por entonces exiguo pelotón profesional español formado por el Super Ser y el Kas. “Fui el primer gerente de ciclismo en España. En muchos medios se ha publicado que fue el equipo que cambió el sistema y que su alma mater, Santiago Revuelta, siempre iba por delante”. Con el patrocinio de la firma de electrodomésticos del barrio de Cajo, su primer presupuesto fue de cincuenta millones de pesetas, una cantidad considerable para la época, aunque advierte: “Pero había equipos, incluido el Kas, que ya costaban ciento y pico millones. También saqué cosas regaladas para Teka”.

El Renault 12 y el Peugeot 505 que fueron, respectivamente, el primer y último modelo utilizados como coches auxiliares por el Grupo Deportivo Teka. Foto: Nacho Cubero.

Santiago Revuelta se encargaba de gestionar las cuentas, y la empresa Teka no intervenía en otra cosa que ingresar mensualmente las nóminas de los corredores y auxiliares y hacerse cargo de otros gastos necesarios. Destaca especialmente el de los vehículos, que sufrían mucho en carrera y debían sustituirse regularmente: “Había un gasto determinado en coches. Hubo un año que llegamos a tener siete y el autobús”. Este fue otra sus grandes aportaciones, ya que en los años setenta ningún equipo disponía de una comodidad así para los corredores: “Ocaña, con quien salí mal, dijo un día que lo más grande y hermoso que tenía el Teka era el autobús”. Sus patrocinadores –Gómez Casuso, director de la filial cántabra, y el doctor Graf, responsable de la matriz alemana– estaban muy satisfechos del rendimiento publicitario de toda esa inversión porque, a su vez, los resultados deportivos eran muy buenos: “Nos dedicábamos a ganar carreras: quinientas y pico carreras en total. Etapas en el Tour, en el Giro… ganábamos en todas las carreras”.

El carácter innovador de Santiago Revuelta no solo se manifestó en su etapa como gerente del G.D. Teka, también creó escuela como promotor de carreras ciclistas: “Cuando yo organizaba la Vuelta a Cantabria, ya tenía un camión escenario en las metas. La Vuelta a España, que entonces ponía unas vallas sujetando un tablado donde se subían los corredores y unas vigas de madera con la pancarta del gran premio, puso el camión cuatro o cinco años después”. Afirma que sus ideas también inspiraron a su amigo José Antonio Soto Rojas, atleta especializado en largas distancias, que en 1980 puso en marcha la prueba de los ‘100 km Pedestres Ciudad de Santander’ y que en la actualidad colabora activamente en el día a día del museo ciclista; a la vez, en las dependencias superiores de la nave, prepara en varias salas sendas exposiciones relacionadas con el atletismo: una dedicada íntegramente al medallista olímpico José Manuel Abascal, otra a la trayectoria del propio Soto Rojas y una tercera a carreras internacionales en la modalidad de 100 km.

Un museo en crecimiento y con compromiso de continuidad

La parte superior de la nave de la calle La Gloria, en San Román de la Llanilla, todavía dispone de espacio en el entresuelo y en el piso superior para habilitar más zonas de exposición, para dar salida al abundante material que Santiago Revuelta aún tiene guardado. “Yo sigo comprando. Ayer he comprado una bicicleta con los cambios en la barra que sube hacia el sillín. Es una virguería que llevaba Coppi y esa gente en aquellos años y por la que he pagado más de lo que debía, pero quería tenerla antes de que me llegue el turno de marchar”. Su propósito es que el museo siga creciendo y que el proyecto le sobreviva: “He hecho un contrato general con mi hijo en el que se compromete ante notario a continuar veinticinco años (con veinticinco años más, Dios quiera que los viva, mi hijo tendrá los que yo tengo ahora) y para que no se toque ni una pieza. Al revés, para que se añada aquí todo lo que se pueda”.

“Un poco más adelante. En cuanto terminemos lo de arriba queremos que lo inauguren Freire e Induráin”. Santiago Revuelta.

Desde que abrió al público, hace trece años, el Museo del Ciclismo ha recibido a más de 42.000 visitantes. Una cifra más que estimable si tenemos en cuenta que no ha sido especialmente publicitado y que, más bien, su existencia ha ido corriendo de boca en boca entre los aficionados. Pendiente de concluir la ampliación de la exposición, Santiago Revuelta guarda en una carpeta de su despacho las pruebas para la imprenta de lo que serán unos dípticos promocionales: “Un poco más adelante. En cuanto terminemos lo de arriba queremos que lo inauguren Freire e Induráin”. Los aficionados podrán disfrutar entonces de más bicicletas, maillots o fotografías, pero una cosa seguirá igual: la presencia cada día de un hombre que es parte de lo que allí se expone y que, a riesgo de que la visita pueda alargarse, les contará todo tipo de historias sobre el ciclismo: “Muchas veces me dicen: me alegro enormemente de haber estado más tiempo aquí porque las anécdotas siempre son interesantes”.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/07/cantabria-negocios-revista-economia-empresas-noticias-reportajes-entrevistas-museo-del-ciclismo-Santander-santiago-revuelta.jpg 854 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-07-01 11:43:572025-07-01 11:46:05La penúltima aventura de Santiago Revuelta
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Las rederas cosen su unión

A través de una histórica alianza, las mujeres dedicadas a la reparación de redes pesqueras en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco buscan mejorar sus condiciones laborales y garantizar la continuidad de su oficio casi invisibilizado.

Ana Bringas | Junio 2025

Luchadoras, perseverantes, tenaces, inquebrantables… es el estereotipo de las mujeres rederas. Esas que se dedican a reparar los aparejos de pesca y que tantas veces han permanecido ocultas en el sector, protagonizado hegemónicamente por los marineros. Su trabajo ha sido históricamente poco reconocido y se enfrentan a problemáticas comunes en materia de formación profesional, riesgos y condiciones laborales, o falta de representación en un ámbito tradicionalmente liderado por hombres. Ahora, las mujeres dedicadas a este oficio artesanal en Galicia, Asturias, País Vasco y, por supuesto, Cantabria han decidido unir fuerzas con la vista fijada en un mismo objetivo: el de mejorar sus prestaciones de trabajo para garantizar la supervivencia de su profesión y, con ello, hacer visible su vital labor para que los barcos puedan llevar sus capturas a puerto.

Más allá del elogio a su fortaleza, las rederas no buscan que se exalte su bravura ni que se romantice su resistencia, lo que exigen son condiciones dignas que eviten tener que demostrar su coraje día tras día, por trabajar con sus manos ya curtidas por horas y horas de labor bajo las inclemencias meteorológicas en puerto.

Con esa meta, rederas, neskatillas y empacadoras formalizaron una alianza histórica en Ponteceso (A Coruña). La firma del acuerdo fue realizada por las presidentas de las principales asociaciones del norte: María Jesús González, por la Federación Galega de Redeiras Artesás O Peirao; María Teresa Costales, por la Asociación de Rederas de Bajura de Asturias (Areba); María José Ibarbia, por la Itsas Emakume Langileen Federazioa del País Vasco; y Soledad Alonso, por la Asociación de Rederas de Bajura de Cantabria (Arebaca), quien representa a la treintena de rederas cántabras.

Soledad Alonso, presidenta de la Asociación de Rederas de Bajura de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

A día de hoy, el colectivo atraviesa un marcado descenso en el número de profesionales activas. En Galicia, por ejemplo, la cifra de rederas pasó de 605 en 2010 a solo 375 en 2022. “En los últimos años ha ido disminuyendo porque muchas se jubilan, y, además, se trata de trabajos que no progresan y cuyas condiciones laborales no mejoran. Por eso, a la gente joven no le resulta nada atractivo”, explica Soledad Alonso sobre la situación en Cantabria con cierta resignación. Asturias cuenta actualmente con menos de una decena de rederas; Cantabria, unas 32; y el País Vasco, alrededor de 30 en todo el territorio. Galicia sigue siendo la comunidad con mayor número de profesionales, aunque la pérdida de efectivos en los últimos años ha sido significativa.

Labor fundamental

A pesar del descenso, la labor de las rederas sigue siendo fundamental para el sector pesquero. Ante la falta de personal, el trabajo colectivo y la solidaridad entre compañeras se han convertido en una herramienta clave. En el País Vasco, por ejemplo, cuando surge una avería, las rederas de diferentes localidades se avisan entre sí y se desplazan al lugar para ayudar. Se organizan de manera coordinada, comunicándose entre ellas para acudir todas las que puedan, manteniendo vivo el oficio.

Su trabajo es duro, en particular por la costumbre –y a veces obligación– de coser a la intemperie. “El 1 de abril salimos a la calle a coser y no volvemos a trabajar bajo techo hasta el 1 de octubre. Lo hacemos al aire libre por comodidad de los barcos, ya que así pueden dejar las artes directamente en la escollera del puerto, sin necesidad de maniobrar para meter la embarcación a cubierto, lo cual ahorra tiempo y esfuerzo. Básicamente, es por su comodidad, pero para nosotras implica trabajar en la calle», indica la presidenta de Arebaca. “Si llueve, tenemos que recoger todo. Si escampa, volvemos a salir, y si vuelve a llover, otra vez a levantarlo todo. Es un esfuerzo importante porque tenemos que estar entrando y saliendo con los ganchos, sillas, sombrillas, carros… pero bueno, ha sido así toda la vida”, explica. De hecho, añade que antes ni siquiera existían refugios para coser. No había salas de redes cubiertas y todo se hacía al aire libre, en verano, invierno, primavera y otoño, algo que aún ocurre en algunos puertos cántabros como el de Santander, donde las rederas trabajan bajo una carpa en la zona franca.

“Lo principal para nosotras es tener visibilidad y una representación real en las reuniones donde se deciden cuestiones que nos afectan directamente”, explica Soledad Alonso al referirse a las razones que las han llevado a dar el paso de unirse. “Queremos que nos escuchen, porque también tenemos mucho que decir. Pero ahora mismo, nadie nos representa: ni las cofradías de pescadores, ni los armadores, ni los gobiernos. Estamos solas, y todo lo tenemos que luchar solas, sin presencia en los espacios donde se toman las decisiones”. Para Alonso, hay un estigma persistente: “Nos ven como luchadoras, como si esto fuera una heroicidad. Pero no lo es: es un trabajo como cualquier otro, y lo que pedimos son condiciones adecuadas. No queremos seguir trabajando en naves con goteras, entre olores de cajas de pescado, con humedad y frío. Nos meten en cualquier sitio”.

Por todo ello, la falta de respaldo institucional y sectorial es una de las grandes frustraciones del colectivo. “A veces es como darse cabezazos contra un muro, porque nadie mira por nosotras. Los armadores nos pagan, sí, pero no defienden nuestros derechos”.

“Es un oficio artesanal y muy independiente. Pero si no le tienes cariño al trabajo y al sector, es normal que no quieras asumir estas condiciones”. Soledad Alonso, de Arebaca.

Como nota positiva, actualmente el salario de las rederas cántabras se ha equiparado al de sus compañeras del País Vasco. Sin embargo, los sueldos en Galicia y Asturias siguen siendo algo inferiores. En cualquier caso, Alonso insiste en que eso no es suficiente. “Este no es un trabajo que cualquiera esté dispuesto a hacer”, y añade: “A mí me gusta mucho. Es un oficio artesanal y muy independiente. Pero si no le tienes cariño al trabajo y al sector, es normal que no quieras asumir estas condiciones”.

Aunque hasta hace pocos años la profesión no estaba reconocida ni regulada, en la última década se han logrado avances importantes, muchos de ellos gracias al impulso de la Asociación Nacional de Mujeres de la Pesca (Anmupesca). “Hemos conseguido un coeficiente reductor del 15% y el derecho a una jubilación anticipada. Todo esto ha sido fruto de muchos años de lucha”, destaca Alonso. Menciona también que dolencias como el síndrome del túnel carpiano, frecuente en este oficio, han sido reconocidas como enfermedades profesionales, algo que contribuye al cómputo para la jubilación.

Precisamente, uno de los puntos clave de la recién firmada alianza es esa lucha por una retribución digna, nunca inferior al salario mínimo interprofesional (SMI), y por el acceso a prestaciones sociales básicas, mediante reformas en el sistema de cotización. El acuerdo también contempla acciones en los ámbitos de formación, información, empleabilidad y profesionalización, con el objetivo de dignificar el oficio y garantizar su continuidad. En este sentido, pese a que no son muchas las nuevas incorporaciones al oficio, en 2023 y 2024 la Asociación de Rederas de Bajura de Cantabria ha logrado organizar cursos de formación que Soledad Alonso valora como un “éxito”. Según detalla, de la primera promoción salieron tres jóvenes menores de 30 años que actualmente continúan cosiendo redes. Sin embargo, lamenta que la edición de 2024 no tuvo el mismo impacto, ya que solo participaron mujeres mayores, movidas principalmente por la curiosidad de aprender el oficio. Para este 2025 no está previsto realizar nuevos cursos, pero confían en que en 2026 la Cofradía de Santoña pueda volver a impulsar una nueva edición, con el objetivo de fomentar el relevo generacional.

“Hay miembros en las tripulaciones que saben coser o, al menos, trabajan para poder seguir con su labor; a eso lo llamamos ‘trabar’”. Soledad Alonso, de Arebaca.

A la pregunta de por qué no hay hombres rederos, la presidenta de Arebaca no sabe aclarar los motivos, pero menciona que algunos marineros de origen senegalés que van en los barcos tienen “mucha idea de coser». “Hay miembros en las tripulaciones que saben coser o, al menos, trabajan para poder seguir con su labor; a eso lo llamamos ‘trabar’. Lo hacen con hilo blanco para que, cuando las artes vuelvan a puerto, podamos detectar los rotos y arreglarlos. Nosotras siempre cosemos con hilo del mismo color que la red, que suelen ser marrón o negro”. Así, aunque los tripulantes puedan salir del paso ‘trabando’, las rederas siguen siendo indispensables.

El futuro

En cuanto al futuro del oficio, Soledad Alonso lo califica como difícil, especialmente por los obstáculos en la conciliación. “Antes, esto era un trabajo familiar que desempeñaban madres, tías, abuelas o hijas para ayudar a los marineros. Pero ahora se ha profesionalizado y, lógicamente, queremos unas condiciones justas. Las chicas serán madres, y los hijos son prioritarios. La gente joven quiere días libres y tiempo para su vida personal, pero la conciliación y los descansos no están bien definidos en este trabajo”. La falta de organización y la ausencia de estructuras que favorezcan el equilibrio entre vida personal y profesional se notan en el día a día. “A veces estamos trabajando y una compañera tiene que irse a atender a su familia, y otra lo hace después. Al final, nos quedamos solo dos, y es muy difícil seguir así”.

Así, aunque el oficio ha avanzado hacia la profesionalización y ya no se basa únicamente en los vínculos familiares de antaño, Alonso reconoce que persisten mentalidades arraigadas. “Nos cuesta dar el paso de decirle a un armador que no. Tenemos una mentalidad antigua, y eso hace que nuestro trabajo resulte poco atractivo, cuando debería ser como cualquier otro, con un horario claro que cumplir. Pero eso no suele pasar”. Si bien se pagan horas extra, muchas veces el problema no es económico. “Hay días en los que estamos destrozadas de tanto trabajar. No queremos cobrar más, queremos descansar. Lo importante es poder disfrutar de la familia, de los hijos, de las parejas…”.

Ahora, la reciente unión pone sobre la mesa todas las reivindicaciones del sector y refuerza una trayectoria de trabajo conjunto que en los últimos años ya había conseguido avances significativos, como el reconocimiento del coeficiente reductor para la jubilación. La alianza representa un paso firme para adaptar el trabajo de las rederas al mundo actual, uno en el que vivimos conectados permanentemente a la red, pero hay otro tipo de red, tejida con manos expertas e incuantificable esfuerzo: la que construyen cada día las rederas.

Mientras en el mundo digital estar en la red significa visibilidad, interacción e inmediatez, en el universo de las rederas implica formar parte de un oficio milenario, invisible para muchos, pero esencial para la vida de nuestros mares. Ellas también tejen conexiones: con la pesca y con el sustento de comunidades enteras y, aunque sus hilos no transmiten datos, sí que mantienen viva la cultura de las villas costeras. Ambas redes sostienen mundos. Una el virtual; la otra el real. Por eso, mientras hablamos de transformación digital, no podemos olvidar a quienes mantienen viva la red más antigua: la de las mujeres del mar.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/06/cantabria-negocios-revista-economia-empresas-noticias-reportajes-entrevistas-rederas-pesca-barco-recurso.jpg 649 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-06-26 11:26:272025-06-26 11:26:27Las rederas cosen su unión
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Feten Domum apunta a la salud para seguir creciendo

La empresa cántabra, que ha desarrollado un sistema de radiografiado termométrico de tecnología exclusiva que permite detectar fugas y problemas en edificaciones, colaborará con el Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla (Idival) para buscar aplicaciones que permitan utilizar su sistema para ‘ver’ dentro del cuerpo y ayudar en el diagnóstico de enfermedades. Con sede en Noja y oficina también en Laredo, Feten Domum cuenta con 19 delegaciones franquiciadas en toda España, según una fórmula que plantean trasladar fuera de España para dar continuidad al fuerte incremento de actividad que ha registrado la empresa en los pocos más de cinco años que lleva en el mercado.

Juan Carlos Arrondo | Junio 2025

Cuando Eusebio Pérez Beláustegui y José Martínez Marco fundaron Feten Domum, en 2019, acumulaban una amplia experiencia en los campos de la ingeniería y la arquitectura, lo que les ofrecía una panorámica precisa de los defectos y problemas de las construcciones. Además, tras dos décadas de investigación habían logrado desarrollar una tecnología capaz de detectar fluidos penetrando unos centímetros en cuerpos sólidos, algo muy útil, por ejemplo, para diagnosticar patologías como filtraciones de humedad o corrientes de aire en edificaciones. Con este sistema innovador y exclusivo, que facilita soluciones y abarata costes, su salida al mercado fue ambiciosa y, pasados algo más de cinco años, los planes parece que van cumpliéndose. Con una red de delegaciones que abarca prácticamente toda España, se aprestan a dar el salto internacional, al tiempo que dan sus primeros pasos en otros sectores, como el industrial o el sanitario, en el que están a punto de comenzar una experiencia piloto junto al Instituto de Investigación ‘Marqués de Valdecilla’ (Idival) para estudiar la utilidad clínica de su Radiografiado Termométrico Multicapa (RTM).

Eusebio Pérez –responsable del laboratorio de Laredo, donde dirige el equipo que se encarga de las pruebas de ingeniería y de los avances tecnológicos– explica cómo antes del sistema desarrollado por Feten Domum un problema, por ejemplo, de humedad podía derivar en acciones complejas y caras: “El técnico te decía que no sabía de dónde venía, que había que levantar el tejado entero o hacer todas las fachadas. Era una gran laguna constructiva por resolver y nosotros hemos dado con la tecla”. La principal aportación del RTM es que atraviesa la superficie y localiza esos fluidos en el interior: “Con el RTM captamos las temperaturas mínimas dentro de los sistemas constructivos hasta dieciséis centímetros y las damos razón de ser: hemos puesto color al agua, al aire, a la fuga térmica y a la adherencia al soporte”. De este modo, determinado con precisión lo que hay dentro de la construcción, la solución puede simplificarse y abaratarse: “Lo que igual iba a ser una obra de medio millón podría tener un coste de veinte mil euros”.

A diferencia de la termografía, que sólo capta la temperatura producida por la radiación solar sobre una superficie, el sistema de Feten Domum combina principios de la termodinámica, de la mecánica de fluidos y de la cinemática de partículas con una ingeniería inversa dada por ellos para atravesar el exterior de objetos sólidos. Esto se traduce en la práctica en el uso de una cámara termográfica convencional modificada, algo que implica cierta dependencia y que quieren subsanar desarrollando su propio dispositivo: “Estamos en ello junto a la Universidad de Cantabria y esperamos terminarlo para final de año, aunque luego tiene que pasar unas radiometrías, una serie de tribunales técnicos, para conseguir el sello CE. La máquina la tendremos ya el año que viene y creemos que en aproximadamente año y medio tendremos el sello”, indica el director del departamento de Ingeniería e Innovación de Feten Domum. A la espera de dar este salto tecnológico, la actividad de la empresa no ha parado de crecer y de expandirse por España.

José Martínez Marco y Eusebio Fernández Beláustegui, fundadores de Feten Domum, en la oficina que le empresa tiene en Laredo. Foto: Nacho Cubero.

“Ya tenemos diecinueve delegaciones en España y más de dos mil informes realizados. Ha sido todo un éxito”, apunta Eusebio Pérez. Mediante la fórmula de colaborador franquiciado, han ido reclutando a técnicos en edificación, que reciben cierta formación y las máquinas que han adaptado a su sistema: “Ellos van a una obra, disparan, hacen los planos y nosotros procesamos las fotos y hacemos los informes”. De su elaboración se encarga el equipo de cuatro arquitectos que dirige José Martínez en el estudio de Noja. Si la acumulación de trabajo en los primeros años les situaba al límite de sus posibilidades, con este modelo de expansión han logrado traspasar ese cuello de botella: “La diferencia es que ahora tenemos a diecinueve personas en la calle con una media de ciento veinte informes anuales por cada uno de ellos. Ahí es donde se ha disparado. Ahora lo llevamos bastante más organizado y mejor”, destaca el responsable de ingeniería y tecnología, al frente de un grupo de cuatro personas en Laredo.

Más allá del sector de la construcción

El sector para el que nació Feten Domum, el que se desenvuelve cotidianamente y el que ha propiciado esta expansión del negocio es la construcción. No obstante, el horizonte de posibilidades que parece ofrecer esta tecnología única y exclusiva, les está llevando a explorar otros ámbitos. Eusebio Pérez señala algunos ejemplos en el entorno industrial: “Hemos empezado a hacer algunas cosas en Solvay y estamos haciendo pruebas en eólicos para Siemens-Gamesa. Hemos hecho un proyecto de I+D con una gran empresa de aviación española para ver sus turbinas. Y también otro con Mercedes, en Vitoria, para el paso del agua por los vehículos, ya que tres de cada diez van al desguace porque no pasan el túnel de lavado”. Por extraño que parezca, el RTM también puede ‘ver dentro’ del cuerpo humano y tener alguna aplicación en el ámbito sanitario: “Ahora es la novedad más avanzada y en la que varios hospitales privados han mostrado mucho interés, aunque hemos decidido desarrollarlo en Cantabria con el Idival”.

De manera análoga a cómo puede captarse mediante el radiografiado termométrico multicapa dónde nace y acaba una filtración de agua en un edificio, también se puede ‘atravesar’ la piel humana y, por ejemplo, fotografiar el flujo de sangre por el corazón, las venas y las arterias. Esto llamó la atención en el entorno médico, que les alertó sobre las oportunidades que podría ofrecer esta tecnología: «Si veis mecánica de fluidos, nosotros podemos ver muchas cosas», les dijeron. El director de Ingeniería de Feten Domum lo aclara: “Lo que buscamos es el fluido y después le hacemos una foto, que además es sin radiación. Después es el médico quien la ve y sabe detectar una anomalía”. El abanico que se abre es muy amplio: desde contribuir a mejorar procedimientos frecuentes como la extracción de sangre, que muchas veces deriva en sufrimiento para el paciente por la dificultad en encontrar una vena, hasta ver el curso de alteraciones circulatorias, problemas respiratorios, valoración de sinusitis, entre muchas otras posibilidades.

Las lecturas de la cámara termográfica de Feten Domum en el ámbito arquitectónico. Foto: Nacho Cubero.

La manejabilidad del dispositivo –una cámara termográfica de quince por veinticinco centímetros y un kilo y medio, cuyo ‘hardware’ original han modificado al 70%– ofrece también muchas oportunidades al sistema sanitario. Transportarla en una ambulancia y poder utilizarla en un accidente de carretera, en el monte u otro lugar alejado de cualquier centro de salud supone que en muy poco tiempo se pueden evaluar las lesiones y adoptar las medidas más adecuadas ‘in situ’ o preparar cualquier otra acción posterior en un hospital; además, puede ser muy útil para los profesionales en las, normalmente, saturadas consultas de atención primaria. Eusebio Pérez describe cómo podría implementarse su uso: “Se le daría al médico una formación de cómo utilizar la máquina, cómo se ven las densidades y cómo cambiar los parámetros. Una vez hechas las fotos, se enviarían a nuestro laboratorio en Laredo y en poco tiempo, entre dos y cuatro minutos, las recibiría el médico ya procesadas para hacer el informe”.

Primeras pruebas en pacientes

Reconocidas las inmensas oportunidades que sobre el papel ofrece esta tecnología en el ámbito sanitario, falta ver su concreción práctica y evaluar los resultados. En este sentido, en pocas semanas se pondrá en marcha un estudio piloto en el que colaboran Feten Domum y el grupo de investigación de Enfermería del Idival, coordinado por Carmen Sarabia Cobo, cuyo objetivo es estudiar el uso del RTM para el diagnóstico y evolución de heridas crónicas, especialmente de tipo venoso y circulatorio, así como úlceras por presión. “En junio o julio vamos a empezar con diez pacientes en Valdecilla y diez en Sierrallana viendo el alcance de las heridas, en qué capa y en qué centímetro están, y cuál es la forma mejor de curarlas”, precisa el responsable de Ingeniería de la firma cántabra. Este tipo de lesiones plantean muchas dificultades a las profesionales, que muchas veces no pueden evaluar su profundidad o desconocen si el tejido adyacente está dañado. Además suelen cronificarse, con el agravante que supone para la salud de las personas y su alto impacto en el gasto.

El RTM aporta ventajas como la rapidez y la sencillez de un procedimiento que no conlleva un daño o sufrimiento alguno. La captura obtenida, una vez procesada, ofrecerá a la enfermera o al médico un diagnóstico seguro que facilitará un tratamiento más eficaz de este tipo de heridas, ahorraría consultas y costes al sistema y, sobre todo, mejoraría la calidad de vida de los pacientes. El proyecto está aún en una fase preliminar, a punto de empezar, por lo que en Feten Domum consideran que es pronto para saber si su tecnología podrá tener recorrido médico en el futuro: “Lo primero, tiene que dar resultados certeros. Si llego a una casa a buscar humedades tengo que encontrar el cien por cien de las que hay; pero aquí con un seis por ciento de datos diferentes a los que dan los demás es suficiente. Y después todo este estudio, lo que va viendo, lo que contraste con los médicos, lo tiene que subir el Idival a una revista científica europea”.

Finalizar con éxito este proyecto probablemente les abriría las puertas a nuevos estudios para otro tipo de aplicaciones médicas. En última instancia, tanto en este sector como en el de la construcción, sus buenos resultados son el mejor aval para llegar a más proyectos o clientes. Así fue como tomaron contacto por primera vez con el Idival: “Tenían humedades, que estaban deteriorando el edificio, y querían saber por dónde entraban. Llegamos allí y dimos con el problema. Después nos preguntaron: ¿y esto en el ser humano?”, desvela Eusebio Pérez. Subraya que en el crecimiento de la empresa, en la difusión de su tecnología y de las soluciones que aporta, han tenido gran importancia las redes sociales, especialmente LinkedIn, donde sumen un buen número de seguidores, si bien no ha sido el único factor: “Hicimos un estudio de redes sociales según el cual, en el sector de la edificación, hace dos años nos conocía el 4% y este año el 26%. Pero también influye tener diecinueve delegaciones en España moviéndose todo el día”.

«La idea es abrirnos internacionalmente con nuestro sistema en el sector de la construcción. Ese es nuestro fuerte, nuestro músculo financiero, lo que nos da la posibilidad de meternos en otros proyectos». Eusebio Pérez, responsable de ingeniería

Respaldados por el éxito de su expansión nacional, quieren replicar la fórmula fuera de España. El responsable de ingeniería y avances tecnológicos de Feten Domum prevé cerrar en breve acuerdos en Portugal, Francia, Italia y Colombia: “La idea es abrirnos internacionalmente con nuestro sistema en el sector de la construcción. Ese es nuestro fuerte, nuestro músculo financiero, lo que nos da la posibilidad de meternos en otros proyectos”. Uno de los aspectos más importantes en este proceso es acertar con la persona adecuada, algo que, por ejemplo, no lograron en su intento de implantarse en México: “No puede ser una persona sin una experiencia de obra. Si no es un técnico de la edificación, que sabe lo que está viendo, no entra en nuestros planes. Y tiene que firmar, porque esto va firmado por mí en el laboratorio de Laredo, por mi socio en el estudio de Noja y por esa tercera persona, que es quien dispara la cámara y hace los planos. Ahora mismo, los diecinueve colaboradores que tenemos son arquitectos, aparejadores o ingenieros de caminos”.

Para el futuro cercano manejan importantes perspectivas de crecimiento. Según Eusebio Pérez, esperan que la facturación en el periodo 2026-2028 ronde el 50% más que la actual y que el próximo año se incremente la plantilla el 40%: “Algunos franquiciados están teniendo tanto trabajo que no les da con una máquina. Ahora llevan una media de 120 informes al año cada uno, pero va a llegar un momento en el que serán 250 o 300, a los que habrá que añadir los internacionales. Por eso tenemos que incrementar nuestra plantilla”. Aunque desde fuera puedan llamar la atención dichas cifras en una empresa tan joven y de una localidad pequeña, en su opinión hay una poderosa ventaja que las justifica: “Nuestra tecnología es única a nivel mundial. Es cierto que naciendo en Cantabria nos puede costar más; cuando voy por España me dicen que si llegamos a nacer en Estados Unidos estaríamos en Silicon Valley, pero hemos nacido aquí, en un pueblo de diez mil habitantes, y crecemos porque tenemos algo exclusivo que todo el mundo quiere”.

por Redacción
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Pedro García Arias, del Clúster Marítimo de Cantabria: “Cantabria cuenta con las condiciones para ofertar las mejores experiencias en deportes náuticos”

Con el Plan para el Fomento del Turismo Deportivo Náutico, el Clúster Marítimo de Cantabria (MarCA) ha propuesto una hoja de ruta para hacer de Cantabria un destino preferente de turismo azul a nivel internacional. Pedro García Rivas, que ha sido el coordinador del documento, defiende en esta entrevista la necesidad de formar, captar y retener el talento en la región, que lo hay, según subraya, y reclama un mayor compromiso a las administraciones y empresas para convertir a los diecisiete municipios costeros en polos de desarrollo económico sostenible.

Manuel Casino | Junio 2025

Pregunta.– El clúster MarCA acaba de presentar el Plan para el Fomento del Turismo Deportivo Náutico con el que aspiran a impulsar la práctica de los deportes que se practican en el mar y el turismo asociado a ellos. ¿Hacía falta un informe así?

Respuesta.– Sí, sin duda. Casi todas las comunidades autónomas disponen ya de su hoja de ruta marcada y Cantabria era de las pocas que aún no habían desarrollado la suya. La industria de la economía azul es un motor económico clave para los diecisiete municipios costeros cántabros y no tan costeros que se benefician de la práctica de estos deportes. Es fundamental contar con este documento que sirva de guía.

P.– Hablan de una hoja de ruta que debe impulsarse desde la colaboración público-privada ¿Hay mimbres para ello o aún nos queda mucho por hacer en este ámbito?

R.– Queda por trabajar. Pero creo que es imprescindible que esa colaboración sea real y que tanto la Administración como las empresas participen de este proyecto que consideramos va a ser básico para el futuro de nuestra región.

P.– Entre las principales necesidades, este documento apunta a la simplificación de trámites administrativos, la mejora de infraestructuras o la creación de nuevos atractivos que generen interés. ¿Podría ser más preciso?

R.– En primer lugar, solicitamos una ventanilla única que elimine y evite trámites a las empresas e iniciativas privadas que quieran desarrollar o promover cualquier propuesta deportiva que traiga riqueza y turismo a Cantabria de un modo sostenible. Lo ideal sería, al igual que ya existe en otras comunidades autónomas, contar con una dirección, departamento o un órgano especializado en turismo azul. En segundo término, entendemos que también es conveniente que estos municipios costeros cuenten con edificios multiusos dotados de oficinas, vestuarios y espacios polivalentes. Si no es posible la construcción de estas instalaciones, proponemos que al menos sí se adecúen y adecenten aquellos espacios municipales que en la actualidad están abandonados para hacer de ellos centros neurálgicos tanto para los deportistas como para los visitantes. Por último, defendemos la necesidad de crear experiencias azules, deportivas y turísticas. Porque es evidente que hoy en día no se viene a Cantabria solo a hacer deporte, sino también a disfrutar de su cultura, gastronomía, geografía… Por tanto, debemos saber conjugar todos estos intereses para ofrecer experiencias. Queremos ofertar productos y servicios que vayan más allá de la práctica deportiva. Dar un paso más y juntar todo estos valores en una única propuesta que se apoye en el creciente tirón de los deportes náuticos, que además ya se puede justificar con números. Por ejemplo, la reciente edición de la Vaca Gigante de surf ha contado con 24 millones de espectadores en los diferentes canales y ha generado un retorno económico de dos millones de euros. Esto es un escaparate de lo que pueden llegar a ser los deportes náuticos en Cantabria. Nuestro intención es, como digo, añadirle a esta oferta deportiva toda la riqueza cultural, de raíces y tradiciones, gastronómica y paisajística de Cantabria para crear experiencias.

P.– La evolución de estos deportes y de la industria ligada a ellos ha sido meteórica en estos últimos años. ¿Se veía venir este ‘boom’?

R.– Bueno, nosotros ya veníamos trabajando en esta línea desde hace muchos años. Pero somos conscientes de que todavía resta mucho por hacer y de que este sector es una realidad que en muchas ocasiones no se está sabiendo aprovechar. O remamos fuerte todos juntos, Administración y empresas privadas, o se perderá una gran oportunidad que no deberíamos dejar pasar, menos aún cuando nuestros vecinos ya se están posicionando en esta economía azul con el turismo deportivo náutico como uno de sus referentes. El ejemplo es esas nuevas consejerías o direcciones generales en las que la industria azul es de vital importancia. Como decía antes, creo que Cantabria tiene también que apostar en esta línea porque contamos con las mejores condiciones para poder ofertar las mejores experiencias en deporte náutico.

Público en las campas de Cueto, durante la celebración de la Vaca Gigante, la prueba de surf que abandera el turismo náutico deportivo de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

P.– Sostiene que Cantabria puede convertirse en un nicho único para el turismo deportivo. ¿Qué necesitamos para conseguirlo?

R.– Que nos lo creamos. Y una apuesta conjunta de las administraciones y empresas con el apoyo, en este caso, del clúster MarCA que aglutina a los principales actores del sector marítimo y náutico de la región.

P.– ¿Qué podemos esgrimir a nuestro favor que otras comunidades del norte de España no pueden?

R.– Nuestras principales fortalezas descansan en la seguridad de nuestros arenales; la orografía única, que nos convierte casi en un pequeño continente con el mar y la montaña a una hora apenas de distancia. Tenemos la suerte de vivir en un entorno único. Además, contamos con otras ventajas que hoy en día se han consolidado gracias a los deportes náuticos, como la vela, el salvamento, el remo o el surf, que han hecho de Cantabria un destino para miles de deportistas nacionales e internacionales equiparable a lugares estratégicos y de referencia como pueden ser Portugal o Francia. Cantabria, en España, tiene esas posibilidades. Por último, también añadiría la climatología. El cambio climático que estamos viviendo es una fortaleza para desestacionalizar estas actividades que antes estaban reservadas para los meses estivales y ahora se pueden practicar durante todo el año.

«Es fundamental que se eduque y se forme para que nuestro ecosistema se preserve con criterios de sostenibilidad medioambiental. Nuestro escenario, que es el mar, tiene que cuidarse para que las futuras generaciones puedan seguir disfrutándolo»

P.– Uno de los ejes fundamentales del proyecto es la vinculación del turismo deportivo con la sostenibilidad, de la que quieren hacer bandera. ¿La sensibilización ambiental es nuestra asignatura pendiente?

R.– Sí. Es fundamental que se eduque y se forme para que nuestro ecosistema se preserve con criterios de sostenibilidad medioambiental. Nuestro escenario, que es el mar, tiene que cuidarse para que las futuras generaciones puedan seguir disfrutándolo. La sostenibilidad es el eje y el principal motor de esta iniciativa.

P.– Además de sostenible, aboga por fomentar un deporte náutico de calidad. ¿No lo es ya?

R.– Si, pero hay que trabajar en muchas direcciones, como es fomentar, captar y cuidar el talento. Hay poco mano de obra para la demanda que empieza a haber y las empresas en temporada alta muchas veces se ven desbordadas e incapaces de dar el servicio que les gustaría. Por ello, abogamos por poner el foco y la máxima la atención en formar, crear y facilitar la permanencia del talento en Cantabria, que lo hay, pero que en ocasiones se ve obligado a irse fuera. Hay que cuidarles para que se queden aquí.

P.– Cantabria es un referente a nivel nacional en surf, una disciplina que cada día practican más aficionados en numerosas playas de la región. ¿Este deporte, que ya es olímpico, es la punta de lanza de esta iniciativa?

R.– Bueno, es verdad que es la bandera y que puede ser considerarse la punta del iceberg de todos estos deportes náuticos por los valores que trasmite de concienciación y sostenibilidad, de inclusión e igualdad. El surf atrae en la actualidad a miles de practicantes. Es un deporte con miles de licencias federativas de varias generaciones. Ya hay abuelos, hijos y nietos en el agua. Es un deporte generacional que muchas veces lo comparamos con el esquí. Aquí vemos cómo la estación de Alto Campoo, cuando funciona, es el motor económico de la zona. Pues bien, aquí tenemos 17 arenales que son 17 estaciones de esquí para esos 17 municipios costeros.

Pedro García Rivas, en las instalaciones de su empresa,. Club ObsessionA2. Foto: Nacho Cubero.

P.– ¿Qué papel desempeña en esta estrategia La Vaca Gigante de la que antes hablaba, un campeonato de surf de olas gigantes del que usted es promotor?

R.– La Vaca Gigante es un ejemplo para los deportes náuticos de cómo llegar a ser una ventana al mundo y abre una vía para que las principales competiciones deportivas de otros deportes náuticos que hay en Cantabria sigan su senda. Para ello, hace falta más compromiso por parte de las administraciones y de las empresas. Que se fijen en todas estas oportunidades que hay en torno a los deportes náuticos y apuesten por estos eventos, que sin duda son el mejor escaparate.

P.– También lo es sin duda en vela. ¿Hay que saber aprovechar mejor el tirón de nuestros grandes regatistas?

R.– Tenemos la fortuna de contar con grandes medallistas. Son nuestros mejores embajadores. Qué duda cabe que es un orgullo contar con deportistas de la talla de Diego Botín, por ejemplo. Es importante que deportistas y eventos se unan para consolidar los deportes náuticos y promocionar nuestras costas. Pedimos más apoyo para todas las disciplinas deportivas porque consideramos que cada una de ellas puede tener su Vaca Gigante particular.

«Hay eventos reconocidos y consolidados, pero hace falta ese apoyo para dar el salto, y si se pone el foco y se fomenta, por ejemplo, en salvamento, se puede organizar aquí la mejor prueba de salvamento del mundo»

P.– ¿Entonces, echa de menos más eventos deportivos de proyección internacional que sirvan de escaparate para promocionar estos deportes?

R.– Así es. Hay eventos reconocidos y consolidados, pero hace falta ese apoyo para dar el salto, y si se pone el foco y se fomenta, por ejemplo, en salvamento, se puede organizar aquí la mejor prueba de salvamento del mundo. Lo mismo ocurre con la vela o el remo. Es un arduo y duro trabajo, pero se puede conseguir porque, como ya he apuntado, contamos con las mejores condiciones para su desarrollo.

P.– También persiguen situar a Cantabria como destino de referencia para la práctica del buceo o de la pesca. ¿En cuál de ellas tenemos mas potencial de crecimiento?

R.– En ambas. Contamos con escenarios magníficos para su práctica. En el primer caso contamos con por ejemplo con los bajos de la Isla de Mouro, de especial protección, que cuentan con una variedad de especies marinas únicas. Y otro tanto ocurre en el caso de la pesca, que pueden desarrollarse también en infinidad de espacios.

P.– En el plan aluden también a la necesidad de reducir la estacionalidad del turismo, un objetivo ampliamente deseado pero con resultados limitados, al menos por el momento. ¿Alguna idea para ello?

R.– Sí. La promoción y fomento de ferias a las que también podamos acudir con un ‘stand’ de economía e industria azul de Cantabria. Tenemos la mejor experiencia garantizada y los cántabros, además, somos excepcionales anfitriones para recibir a cualquier visitante. Si trabajamos en esa dirección y promovemos a la par la organización de eventos, estoy convencido de que la desestacionalización se puede conseguir y que el público elegirá Cantabria para práctica deportes náuticos durante todo el año.

P.– Con ocasión de un plan similar para la promoción de la náutica recreativa que presentaron en 2024, ya reclamaban una aplicación móvil que integrara información meteorológica y marítima en tiempo real, vinculada con la app de Salvamento Marítimo y que ofreciera también opciones de ocio y restauración. Ahora, vuelven a hacerlo. ¿Este paso está costando más de lo que esperaban?

R.– Es un paso vital como parte de nuestra estrategia de sostenibilidad. Esa aplicación, que ofrecerá información en tiempo real, nos permitiría controlar el número de visitantes y regular la afluencia por zonas para que no se congreguen todos en un mismo municipio. Aquí contamos con la colaboración del clúster Tera que, como expertos tecnológicos, son unos aliados fundamentales para que esta aplicación vea finalmente la luz. Pero es verdad que nos está costando. La Administración tiene que dar un golpe en la mesa y demostrar que va a por ello. Necesitamos pasar de las palabras a la acción

 

por Redacción
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Centros de datos: el reto y el vértigo de pasar del cero al infinito

El anuncio del bautizado como Proyecto Altamira, un complejo de ‘data centers’ que daría lugar a una inversión de 3.600 millones de euros, ha puesto el foco en unas infraestructuras imprescindibles para el desarrollo de servicios digitales y de la inteligencia artificial, pero que también plantean dudas en términos de sostenibilidad medioambiental. Con la salvedad del búnker del Santander en Medio Cudeyo, hasta ahora la región no había sido capaz de atraer inversiones para construir grandes instalaciones de este tipo, un precedente que deberá superar el campus tecnológico proyectado en Piélagos y Villaescusa, que de acuerdo a los datos hechos públicos hasta ahora contará con una capacidad mayor a la que suman todos los centros de datos que están operativos hoy en España.

José Ramón Esquiaga | Mayo 2025

Ha sido, como en otras ocasiones, uno de esos anuncios que dan pie tanto a la ilusión como al escepticismo, y a ambos por similares razones. El volumen de las cifras puestas sobre la mesa durante la presentación del bautizado como Proyecto Altamira, un complejo tecnológico formado por varios centros de datos, se mueve en unas cotas que dejan pequeña cualquier referencia que quiera emplearse para compararlas, algo que alienta las expectativas sobre el impacto económico al que puede dar lugar la iniciativa pero que, con la frustración a la que dieron lugar precedentes de similar ambición, alimenta también todas las dudas sobre su viabilidad.

A favor de la credibilidad del proyecto juegan las previsiones que contemplan un aumento de la demanda de los servicios que ofrecen los ‘data center’, lo que a su vez augura un fuerte crecimiento de las inversiones para construir estas infraestructuras, con España bien situada para acogerlas. Ese buen posicionamiento ya ha servido para captar inversiones y convertir a nuestro país en uno de los más competitivos para servir de sede de grandes centros de datos, con núcleos muy activos en Madrid, Cataluña y, más recientemente, Aragón. Como contrapunto, Cantabria no ha sido hasta ahora capaz de captar ninguno de los 54 data centers que contabiliza SpainDC, la asociación que los agrupa, en lo que es otro mal precedente que deberá vencer el Proyecto Altamira.

Las expectativas generadas, e incluso la propia relevancia dada a la presentación del proyecto para levantar un campus tecnológico en terrenos de Piélagos y Villaescusa, contrastan con la inclinación a la invisibilidad con la que suelen trabajar los centros de datos. Estas infraestructuras, a las que es más habitual referirse con el anglicismo ‘data center’, son imprescindibles para el sostenimiento de la economía digital, al albergar los servidores, sistemas de almacenamiento y aplicaciones informáticas con los que procesar, alojar y distribuir los ingentes volúmenes de información a los que da lugar la actividad de empresas y administraciones a través de la red. Todos los análisis coinciden en que la demanda que deberán cubrir estas infraestructuras va a multiplicarse en los próximos años, lo que precisará de un aumento de capacidad equivalente para darle respuesta.

 

El centro de proceso de datos del Banco Santander en Solares es la única instalación de Cantabria que, por sus características y actividad, se acerca a lo que se entiende como un ‘data center’. Foto: Nacho Cubero.

De acuerdo a la mejor de las proyecciones contempladas en el ‘Informe del Sector del Data Center en España 2025-post 2027’, España podría captar hasta 21.800 millones de euros en inversión directa para la puesta en funcionamiento de nuevos centros de datos entre hoy y el año 2030. Con ello se multiplicaría por algo más de seis la capacidad que actualmente suman todos los que están actualmente en funcionamiento en España, llevándola desde los 355 hasta los 2.180 MW.

Que la capacidad de una instalación destinada a albergar y hacer funcionar servidores se mida en vatios, y no en bytes, ya da una pista de la que es una de las principales características de los ‘data centers’: su elevado consumo energético. La referencia utilizada como medida se refiere a la máxima demanda de energía que puede precisar la instalación para su funcionamiento, algo que depende sobre todo de las necesidades de refrigeración, lo que a su vez varía en función de la temperatura exterior y, por tanto, de la ubicación del centro y de la época del año.

Las claves de Altamira

En el caso del complejo de centros de datos proyectado en Cantabria, el conjunto de capacidad de los doce módulos que componen Altamira sumará 480 MW de capacidad, una más de las llamativas cifras –»apabullantes», las denominó la presidenta María José Sáenz de Buruaga en su presentación– que caracterizan a la iniciativa. La contemplada en el Proyecto Altamira supone una capacidad mayor a la que hoy suman todos los ‘data centers’ operativos en España, según los datos que contabiliza el informe elaborado por SpainDC. La comparación es algo menos llamativa, pero no demasiado, si la hacemos en relación a las cifras que prevén ese estudio para el futuro al que hace referencia: de llevarse a término en las dimensiones adelantadas en su presentación, el futuro campus tecnológico cántabro aportaría casi la cuarta parte de la capacidad de todos los centros de datos que funcionarán en España en 2030. Eso en el más optimista de los pronósticos, porque SpainDC contempla también escenarios más adversos. En esos casos, la participación de Altamira en el total de capacidad de la red española de ‘data centers’ sería mucho más elevada.

Esa diversidad de escenarios responde a los distintos entornos en los que podrían desarrollarse las futuras inversiones, más o menos hostiles en términos regulatorios, en una proyección que plantea el informe de SpainDC admitiendo que no dispone de variables que permitan establecer mayores o menores probabilidades de ocurrencia a unos u a otros. Otra incógnita que el informe considera imposible de despejar es el futuro desarrollo de la red de transporte de energía eléctrica, factor crítico para el funcionamiento de los centros de datos.

Ambos criterios, el marco regulatorio y el acceso a energía, son los principales condicionantes para establecer lo favorable o desfavorable de los escenarios futuros y, con ello, la previsión de mayor o menor potencia instalada en España de aquí a cinco años, que se mueve en un amplio abanico que parte de los 1.400 MW en el peor de los pronósticos, lo que reduciría notablemente la inversión prevista por SpainDC. Es en esa imprevisibilidad de circunstancias en la que deberá desarrollarse el Proyecto Altamira, del que no hay razones para pensar que este ni en mejor ni en peor disposición para hacerlo que el resto del sector.

Concentración de ‘data centers’ en pocos lugares

Lo que sin duda no juega a favor del proyecto cántabro es la forma en que hasta ahora se ha desplegado la red de centros de datos operativos en España, concentrados en torno a dos grandes núcleos –Barcelona y, sobre todo, Madrid– al que en los últimos años se ha sumado Aragón. En torno a la capital de España se agrupa hoy el 54,8% del total de la potencia instalada en todo el país, un 18,5% lo hace en Barcelona y un 10,7% tiene su sede en tierras aragonesas, en torno a Zaragoza. El 16% restante se reparte de forma irregular por el arco mediterráneo, Toledo, Andalucía, Baleares y Canarias. La asociación SpainDC no contabiliza ningún ‘data center’ en el norte de España.

La cuestión de dónde se ubican los ‘data center’ existentes, y el hecho de que la asociación que los agrupa no identifique ninguno en Cantabria, lleva a preguntarse qué es o qué no es un centro de datos o, de forma más precisa, qué características debe tener una instalación para ser considerada como tal. “Un ‘data center es un centro de proceso de datos (CPD) como el que muchas empresas tienen para darse servicio, pero con muchísimo más tamaño y con muchísimas más medidas de protección y de uso. Y luego hay que ver cuál es su filosofía de uso”, explica Roberto García, presidente del Clúster Tera, que agrupa a empresas cántabras de nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

Sala de control del CPD del Santander en Solares (Medio Cudeyo).

En relación con la seguridad y disponibilidad de estas instalaciones, precisa el representante de las TIC cántabras, los ‘data centers’ deben tener garantizada la energía, la refrigeración y las comunicaciones, en una medida de la que resultará una categoría determinada en función de la redundancia y disponibilidad que se le dé a la instalación. Respecto a la filosofía de uso a la que hace referencia Roberto García, lo que SpainDC considera un ‘data center’ es siempre una instalación que, con las características de seguridad y disponibilidad apuntadas, presta servicios a terceros. De ahí que no se le dé esa consideración al ‘búnker’ del Banco Santander en Solares, que sí responde por capacidad y seguridad a lo que caracteriza a esas instalaciones, pero es un centro propio de la entidad financiera, y solo para su uso, lo que le aleja de la definición de ‘data center’ a la que se remite el presidente de Tera.

Condiciones particulares de Cantabria

Por sus características, y pese a esa diferente naturaleza, el centro de datos del Santander es la instalación que más puede parecerse a la que plantea el Proyecto Altamira, con el que comparte condicionantes similares en cuanto a consumo energético, seguridad y redundancia. También en relación a su capacidad, aunque asumiendo que en este aspecto es difícil encontrar hoy nada, ni es Cantabria ni fuera de ella, que pueda aproximarse a lo que plantea el futuro complejo de Piélagos-Villaescusa.

Además de presidir Tera, Roberto García es director general del grupo Ambar, que promueve la construcción de un ‘data center’ en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcan). Esa condición le sitúa en una inmejorable posición tanto para incidir en la caracterización de estas instalaciones, como en la consideración de su tamaño. Los ‘data center’, explica García, ofrecen a sus clientes un espacio en el que alojar y gestionar lo que deseen –un “armario vacío”, en la comparación que emplea– o bien unos dispositivos en los que meter las aplicaciones que desee, lo que en la terminología del sector se define respectivamente como ‘housing’ o ‘hosting’. El que construye Ambar en el Pctcan ofrecerá servicios de ‘housing’, con una capacidad de 5 MW cuando esté completo y funcione con los máximos requerimientos de potencia.

El tamaño de Altamira, enorme con independencia de la referencia que se use para compararlo, es también uno de los principales factores que pueden condicionar el desarrollo del proyecto en las dimensiones y plazos contemplados, y ello debido a lo que implica en términos de disponibilidad de energía y de sistemas de refrigeración, en una necesidad que siempre es proporcional a la capacidad del centro. El presidente del Clúster Tera entiende que ahí va a estar una de las claves para sacar adelante el complejo, pero cree que ese es un elemento que forzosamente han tenido que tener en cuenta sus promotores: “Es un megaproyecto, al que hay que alimentar con toda la potencia que requiere, y eso implica contar con las subestaciones eléctricas y los sistemas de provisión energética necesarios. Entiendo que eso está estudiado y que se habrá hecho un análisis completo de cómo va a llegar esa energía”, apunta.

La disponibilidad de energía, un factor que tiene ver con las redes de distribución y con la proximidad de fuentes de generación de origen renovable, es uno de los principales elementos que entran en juego para decidir la ubicación de un gran centro de datos. Roberto García destaca la relevancia que para una instalación de este tipo tiene minimizar su huella de carbono, algo que teniendo en cuenta su gran consumo energético solo se consigue consiguiendo que toda o la mayor parte de la electricidad empleada sea de origen renovable. “Cantabria tiene ahí una limitación, pero es esperable que eso cambie en los próximos años”, apunta el presidente del Clúster Tera al valorar las fortalezas y debilidades que puede tener la región para acoger un proyecto de las dimensiones del que plantea Altamira.

 

Roberto García, presidente del Clúster Tera, que agrupa a empresas cántabras que operan en el sector de las nuevas tecnologías. Foto: Nacho Cubero.

En relación con el consumo energético y la huella de carbono, también jugarían a favor de Cantabria las escasas variaciones de temperatura que se dan a lo largo del año, que sobre todo en la zona más cercana a la costa reducirían las necesidades de refrigeración en verano y de calentamiento en invierno. También entre los puntos fuertes, el presidente del clúster tecnológico cántabro cita la existencia de una red de fibra que garantiza una buena conexión, algo que se verá reforzado con la entrada en funcionamiento del cable de Meta –la empresa propietaria de Facebook o Instagram– que cruza el Atlántico entre Estados Unidos y España, y que llega a la península a través de Santander: “En los usos de un ‘data center’ cada vez va a ser más importante reducir la latencia, el tiempo de respuesta, y esa conexión directa con Estados Unidos garantiza esa conexión de alta velocidad”.

Que a pesar de contar con esos argumentos favorables, Cantabria no haya sido capaz de atraer hasta ahora inversiones para la construcción de grandes ‘data centers’ tiene que ver, en opinión de Roberto García, con la enorme capacidad de atracción que para ello tienen Barcelona y, sobre todo, Madrid. Sin problemas de disponibilidad de energía ni de acceso a una potente red de fibra, ambas ubicaciones tienen además la ventaja de contar en su entorno con un gran número de potenciales clientes. El caso de Aragón, el tercer polo que está demostrándose capaz de atraer ‘data centers’ en España, ofrece el que puede ser un punto de referencia más cercano a la realidad de Cantabria. “Ahí se han dado acuerdos entre el Gobierno regional y grandes corporaciones para ofrecer suelo en unas condiciones muy económicas. Eso ha hecho del entorno de Zaragoza una zona muy atractiva, y Amazon, por ejemplo, está teniendo ahí crecimientos muy importantes. Ese es un punto fuerte que entiendo que Cantabria también tiene potencial para desarrollar”.

Además de todo lo relacionado con la mayor o menor capacidad de Cantabria para sacar adelante una inversión como la planteada por Altamira, las principales incertidumbres de este proyecto tienen que ver con los plazos y el impacto que este puede provocar en términos económicos y de empleo. En relación con esto último, lo anunciado en la presentación cuantificaba en 1.500 el número de empleos que se generarían durante la construcción del complejo, y en 1.450 –350 directos y 1.100 indirectos– los puestos de trabajo a los que daría lugar una vez en funcionamiento. Es esa segunda cifra –la del número de trabajadores vinculados a la actividad del ‘data center’– la que más dudas provoca entre quienes conocen de cerca el funcionamiento de estas instalaciones, criticadas muchas veces por su escaso impacto en términos de empleo.

Altamira crearía 1.500 puestos de trabajo durante su construcción y 350 directos cuando esté en funcionamiento, según sus impulsores.

El presidente del Clúster Tera considera razonables esas dudas, sobre todo en lo que tiene que ver con los puestos de trabajo directos. En relación con los indirectos, considera que un ‘data center’ tiene potencial para atraer actividad en su entorno, aunque en una medida difícil de cuantificar a priori. “Es cierto que las cifras que se han anunciado son muy elevadas. Yo no puedo validarlas ni discutirlas. También puedo tener dudas de que se pueda llegar a los volúmenes de inversión y capacidad que se están planteando, pero no tengo toda la información para ponerlo en cuestión. Ojala se pueda hacer como nos han dicho, porque lo que sí es seguro es que sería algo muy positivo para el sector tecnológico de Cantabria”.

La implicación que puedan aportar las diferentes administraciones para facilitar el proyecto –lo que se correspondería con el entorno menos hostil que contemplan las proyecciones del informe de SpainDC– sería otra de las claves para que este salga adelante y, sobre todo, para que lo haga en los plazos que se pusieron sobre la mesa durante su presentación. De acuerdo a lo que allí se dijo, las obras comenzarían en 2026 en su fase 1 –la que se desarrollará en terrenos de Piélagos– y en 2028 las correspondientes a la fase 2. De cumplirse esos plazos, algo que depende en gran medida de la tramitación administrativa, el complejo podría estar en marcha en 2032.

Son plazos que parecen amplios contemplados desde la perspectiva de 2025, pero que quienes están habituados a enfrentarse a proyectos similares consideran excesivamente optimistas, cuanto menos si se trata de tener listo un ‘data center’ con las dimensiones de las que se está hablando. En cualquier caso, la ley de simplificación administrativa recientemente aprobada por el Parlamento de Cantabria va a tener ahí una buena piedra de toque para probar su eficacia.


Begoña Villacís, directora ejecutiva de Spain DC: “Los centros de datos requieren perfiles profesionales altamente cualificados”

La exvicealcaldesa de Madrid es, desde enero de 2025, directora ejecutiva de SpainDC, la asociación de ‘data centers’ de España.

 ¿A qué se considera un ‘data center’ en el informe de SpainDC, que no contabiliza ninguna instalación de este tipo en Cantabria?

La guía del sector solo refleja las infraestructuras de nuestros asociados, por lo que es posible que haya centros de datos relevantes fuera del listado, como los que mencionas en Cantabria. Un centro de datos se define como la infraestructura que alberga los servidores de las empresas, proporcionando la capacidad necesaria para almacenar y procesar datos de manera segura. Sin ellos, simplemente, no habría internet. Son la columna vertebral de la conectividad global, y sin su existencia no podríamos realizar operaciones digitales cotidianas como enviar un correo, hacer una videollamada o consultar un banco online. Además, son la base física sobre la que se apoya la economía digital. No podemos hablar de transformación digital, ni de inteligencia artificial, ni de automatización de procesos sin una red potente y sostenible de centros de datos que lo haga posible.

Llama la atención que se mencione el precio de la energía (por relativamente barato) como uno de los factores que contribuye a que España atraiga inversiones para instalar CPD, cuando el precio de la energía suele considerarse (por relativamente caro) un factor que resta competitividad a otro tipo de industrias. ¿A qué se debe esta aparente contradicción?

La clave para entender esta cuestión es que los centros de datos “no consumen” energía en el mismo sentido que otras industrias, sino que proporcionan la infraestructura necesaria para almacenar y procesar datos de manera eficiente. Además, operan utilizando energía 100% renovable, lo que les permite aprovechar acuerdos a largo plazo con productores de energías limpias que garantizan un suministro estable y competitivo. España se ha convertido en un destino atractivo para los centros de datos precisamente por su abundancia de energía renovable, con una capacidad de producción que supera con creces el consumo del país. Esta disponibilidad permite que el sector acceda a precios más competitivos en comparación con industrias intensivas en energía que dependen de fuentes más costosas o sujetas a mayor volatilidad en el mercado.

Según recoge el informe de SpainDC, Madrid y Barcelona concentran la mayor parte de la potencia instalada de ‘data centers’ en España, y Aragón se acerca al 11% tras atraer importantes inversiones en los últimos años. ¿Qué tienen estos territorios, aparentemente tan diferentes, que los hace especialmente adecuados para estas infraestructuras?

Madrid lidera el desarrollo del sector de centros de datos en España, concentrando actualmente el 54,8% de la oferta nacional, seguida de Barcelona (14,4%) y Aragón (10,7%). Sin embargo, Aragón se perfila como una de las regiones con mayor crecimiento en los próximos años, con previsiones de superar a Barcelona como el segundo polo de desarrollo del sector. El atractivo de Madrid es por haber ejercido de epicentro del sector en los últimos años, capitalizando buena parte de la inversión que llegaba a España al ser un hub importante de interconexión. En el caso de Aragón la llegada de las grandes empresas tecnológicas radica en tres factores clave: facilidad institucional, disponibilidad de suelo y acceso a energías renovables.

¿Qué cálculo puede hacerse en relación con la generación de empleo de un CPD, en función de su tamaño (entiendo que medido en términos de potencia)?

Los últimos datos disponibles reflejan que el sector de los centros de datos genera más de 480.000 empleos directos e indirectos en España. Este impacto demuestra que el crecimiento del sector no solo fortalece la infraestructura digital del país, sino que también tiene un papel clave en la creación de empleo estable y cualificado. Dado que se espera que la capacidad instalada se multiplique por seis en los próximos años, es previsible que la generación de empleo crezca en la misma proporción, consolidando su impacto positivo en un mercado laboral que, en muchos sectores, sigue siendo altamente estacional.

¿Qué perfiles profesionales demanda un ‘data center’ en funcionamiento y qué capacidad tiene para generar actividad dentro del sector TIC de su entorno?

Los centros de datos requieren perfiles profesionales altamente cualificados en electricidad, refrigeración, sistemas, ciberseguridad, automatización, IA y muchas otras ramas. Realizamos en 2023 un informe, sobre Perfiles Profesionales, que identificó 140 perfiles de alta demanda. Ante esta necesidad, desde Spain DC estamos colaborando con instituciones públicas y privadas para crear programas formativos que acerquen a los jóvenes al sector. Además, el desarrollo de los centros de datos dinamiza todo el ecosistema TIC, impulsando la innovación y la digitalización en empresas. Y aquí queremos insistir en algo crucial: sin centros de datos no hay economía digital. No hay inteligencia artificial. No hay soberanía sobre el dato. Por eso, estso CPD son una infraestructura crítica que un país como España debe proteger, fomentar y anclar como parte de su estrategia geopolítica, tecnológica e industrial.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/04/Cantabria-negocios-revista-empresas-economia-reportaje-proyecto-Altamira-infografia.jpg 720 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-05-29 12:37:552025-05-29 12:37:55Centros de datos: el reto y el vértigo de pasar del cero al infinito
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Alternativas a la vaca para un mejor equilibrio rural

El sector primario cántabro sigue dominado por el ganado bovino, que supone el 98% de la renta agraria de la región, pero iniciativas de cría de razas autóctonas, ganadería extensiva y producción alternativa, como la avicultura, demuestran que la diversificación es posible, aunque difícilmente rentable por sí sola.

Ana Bringas | Mayo 2025

Hubo un tiempo, muchos años atrás, en el que la ganadería en Cantabria se caracterizaba por la crianza en régimen extensivo, aprovechando los pastos naturales de los montes y prados. Ya entonces el vacuno predominaba frente a otros tipos de ganadería, pero también había presencia de ovejas, cabras, cerdos o caballos, estos últimos, sobre todo, eran utilizados en labores agrícolas y de transporte. Con el paso del tiempo, la modernización de infraestructuras, la mecanización del campo y la introducción de razas más productivas fueron transformando la ganadería.

Hoy, la región es un referente en la producción láctea y cárnica, con una actividad ganadera dominada casi en su totalidad por el vacuno. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el 98% de la renta agraria animal procede del ganado bovino, con un 60% generado por la producción de leche y un 38% por la carne. El resto de especies apenas aportan un 2% del total. Así, la ganadería continúa siendo el motor económico del sector primario en Cantabria, representando más del 70% del valor de la producción agraria de la comunidad, un porcentaje que la sitúa entre las regiones con mayor peso ganadero de España. Además, en el ámbito de la producción vegetal, más del 85% del valor se destina a plantas forrajeras, fundamentales para la alimentación del ganado.

Esta clara prevalencia del vacuno se refleja también en la distribución de explotaciones ganaderas en la región. Los números que arrojan los últimos informes del Icane reflejan que Cantabria cuenta con 7.096 explotaciones de vacuno, que albergan un total de 254.605 reses, con una media de 35,88 reses por explotación. En comparación, la ganadería ovina y caprina presenta cifras mucho más modestas. En el caso del ovino, existen 5.769 explotaciones, con 65.109 reses y un promedio de 11,29 animales por explotación, mientras que el caprino registró 3.432 explotaciones, con un censo de 30.257 reses con una media de 8,82 por explotación. Estas cifras ponen de manifiesto la menor dimensión de la ganadería alternativa en Cantabria.

Con todo, y a pesar del dominio absoluto del ganado vacuno en la economía agraria cántabra, ese pequeño 2% restante de la ganadería juega un papel crucial en la sostenibilidad del medio rural y la conservación de algunas razas autóctonas. Estas explotaciones, en su mayoría extensivas, contribuyen a la limpieza y regeneración de los montes al aprovechar los pastos naturales y los recursos forestales sin necesidad de insumos externos intensivos. Además, la conservación de especies como el cerdo celta o la yegua monchina ayudan a evitar que se pierdan razas autóctonas bien adaptadas al ecosistema cántabro así como a reducir el riesgo de incendios al consumir el matorral y las llamadas árgumas. Aunque su peso económico es reducido en comparación con el vacuno y, en algunos casos, se crían por entretenimiento o como complemento a otras actividades, su impacto ambiental positivo las convierten en una alternativa clave para un desarrollo agrario más sostenible a largo plazo.

La alternativa a la carne de la vaca

Consciente de esta cuestión, desde la quesería Quesoba, ubicada en el Valle de Soba, Álvaro Alonso decidió emprender un proyecto de recuperación del cerdo celta, combinando su conservación con una gestión sostenible del medio. Alonso vio en este animal una oportunidad para complementar su actividad, reutilizando el suero sobrante del queso como alimento para los cerdos y aprovechando los recursos naturales del monte que, dice, “es una pena que se pierdan”.

Por ello, desde hace seis años, Quesoba cría cerdos celtas en semilibertad en una extensa parcela en Sangas de Soba, donde los animales se alimentan de bellotas de robles y encinas, hayucos y ortigas procedentes de la limpieza de otras fincas. Estas últimas, ricas en proteína y nitrógeno, representan un excelente complemento nutricional. En este punto, el propietario de la empresa indica que a diferencia de la ganadería intensiva, donde los cerdos alcanzan su peso de sacrificio en apenas cuatro meses, los cerdos celtas siguen un crecimiento “natural y lento”, tardando 14 meses en desarrollarse completamente, lo que repercute en una carne de mayor calidad y sabor.

La empresa cuenta actualmente con 40 cerdos, cuya carne es procesada en el matadero de Barreda y transformada en embutidos y otros productos en Villaescusa, para después distribuirse en tiendas y restaurantes. Esta actividad, admite Álvaro Alonso, no supone una gran fuente de ingresos, pero sí aporta valor añadido a la marca, diferenciándola en el mercado con una propuesta exclusiva basada en la recuperación de una raza casi desaparecida.

Álvaro y José María Alonso, propietarios de la Quesería Quesoba. La cría de cerdos se plantea como una actividad complementaria, que permite una producción alternativa y aprovechar el suelo sobrante de la fabricación. Foto: Nacho Cubero.

El responsable de Quesería Quesoba destaca la importancia de diversificar dentro del sector ganadero y no depender únicamente de una sola producción. “Los ganaderos tienen que darse cuenta de la importancia de diversificar. El ganadero es muy rígido en ese sentido”, afirma. “Antes de la expansión de la industria láctea, en Cantabria era común encontrar piaras de cerdos y ganado menor, pero con el tiempo esta tradición se ha ido perdiendo”. Sin embargo, iniciativas como la de Quesoba demuestran que recuperar estos modelos no solo es posible, sino que además contribuye al aprovechamiento de los recursos naturales.

Si las amenazas a las que se enfrentan las explotaciones bovinas son, en líneas generales, las trabas burocráticas, la amenaza del lobo o el relevo generacional, la ganadería alternativa tampoco está exenta de dificultades. A pesar de su menor presencia en el sector, estas explotaciones también deben lidiar con normativas exigentes que a menudo no se adaptan a su escala productiva, lo que dificulta su viabilidad económica. Además, la presión de la fauna salvaje, especialmente en sistemas extensivos, supone un riesgo constante para el ganado menor, como ovejas y cabras.

Carlos Elizondo, representante de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), advierte de que la falta de protección frente a los ataques del lobo está llevando a la desaparición del ganado caprino y ovino en Cantabria. Además de esta amenaza natural, los ganaderos enfrentan problemas burocráticos que dificultan la rentabilidad de su actividad.

El coste del sacrificio

Uno de los principales obstáculos es la normativa sobre sacrificio. Actualmente, los ganaderos están obligados a llevar su ganado al matadero de Barreda, donde el coste de sacrificio de un cordero oscila entre 20 y 30 euros, mientras que su precio de venta ronda los 90 euros. A esto hay que sumarle los gastos de transporte, lo que reduce considerablemente el margen de beneficio. Elizondo rememora que, en el pasado, los corderos podían venderse directamente a restaurantes o particulares, lo que permitía ahorrar costes y mejorar la rentabilidad. El representante de Asaja propone que se facilite el sacrificio en las propias explotaciones bajo unas condiciones sanitarias mínimas, para evitar que gran parte del dinero se pierda en el proceso.

Además del ovino y caprino, Elizondo cría yeguas monchinas en el Valle de Soba, una raza autóctona de Cantabria que, aunque menos productiva que la hispano-bretona, desempeña un papel crucial en la conservación del paisaje. Sin embargo, su comercialización es limitada, ya que en España no existe una gran tradición de consumo de carne de potro, a diferencia de países como Italia o Francia. Aunque algunos ejemplares se venden en Pamplona, los precios son bajos, lo que dificulta su rentabilidad.

Carlos Elizondo, representante de la Asociación de Jóvenes Agricultores de Cantabria y criador de yeguas monchinas, además de ganadero de cabras y ovejas. Foto: Nacho Cubero.

Otro gran problema es el lobo, cuya presencia ha afectado gravemente la cría de potros. “Llevo años sin vender potros porque son presas fáciles. Además, tienen una carne dulce y tierna, y eso les gusta”, lamenta Elizondo. A pesar de las dificultades, sigue conservando la raza por su valor ecológico y su aprecio personal. “Me gustan mucho”, reconoce.

Desde el punto de vista medioambiental, las yeguas monchinas cumplen una función clave en la prevención de incendios forestales, dado que se alimentan de maleza como las árgumas, uno de los combustibles más comunes en los incendios. “Son desbrozadoras naturales, eso no lo hacen las vacas, que son más delicadas”, explica.

Para fomentar la conservación de estas razas autóctonas, la Dirección General de Ganadería ofrece incentivos económicos anuales a los ganaderos que las crían, calculados en función de la Unidad de Ganado Mayor (UGM), una medida que varía según el tipo de ganado. El importe máximo por explotación es de 5.000 euros, según lo establecido en el Boletín Oficial de Cantabria de 2025.

Más allá de ganado ovino, caprino o equino, existen también otras opciones como la cría de gallinas. Supone otra alternativa viable, aunque el contexto actual presenta algunas dificultades. Como en la Holanda del siglo XVII, –cuando una acuciante fiebre especulativa catapultó el precio de los bulbos de tulipán hasta situarlo 40 veces por encima del ingreso medio anual de una persona de la época– España atraviesa lo que ya se ha popularizado como la fiebre del huevo.

Pilar Ortiz, en las instalaciones de la granja familiar donde producen bajo la denominación Huevos Camperos del Asón. Foto: Nacho Cubero.

Este fenómeno golpea de hecho el mercado global, afectando, claro, a negocios locales como el del matrimonio conformado por Pilar Ortiz y Pablo Fox. Su granja de gallinas Huevos Camperos del Asón, situada en el término municipal de Arredondo, se ha visto obligada a subir el precio de la docena hasta los 5,50 euros. Son 30 céntimos más que hasta hace unas semanas. A esta cuestión, que se ve incrementada igualmente por la subida en el precio del pienso de los animales, se suma la gripe aviar. “Todos los años hay casos de la enfermedad, pero este hay mucho más”, lamenta Pilar, quien destaca también entre las amenazas a su negocio los ataques de aves rapaces, que admite que tienen “difícil solución”. Por otra parte, lo que sí tienen controlado son las incursiones de zorros o jinetas, grandes depredadores terrestres de gallinas, gracias a un cierre perimetral que rodea la hectárea de terreno donde pastan sus 1.800 gallinas.

En junio de este 2025, su negocio familiar cumplirá 11 años. En origen Pilar comenzó con el negocio sola. Después, dado el volumen de trabajo, su marido Pablo dejó su trabajo para dedicarse a la granja. “Ahora, no es la pera pero vivimos de esto toda la familia [ellos y sus hijos]”, indica.

Además de producir, hacen venta directa a hostelería y tiendas locales. Parte de la producción se va a Vizcaya. Pilar dice que en los momentos más productivos del año, obtienen una centena de docenas diarias y que cuando la producción disminuye, generalmente en invierno, se aprovecha para hacer el “cambio de lote”, es decir, renovar las gallinas y hacer una limpieza y desinfección de las instalaciones. Son los dos meses de menor producción.

Entre los planes de la empresa, no se plantean aumentar la producción. Apuestan, “por el momento”, por una producción “pequeña y de calidad”. Para Pilar, su negocio es una prueba de que en Cantabria aún queda mucho por explorar fuera del vacuno, aunque reconoce que las opciones siguen siendo limitadas. La historia de su granja demuestra que la diversificación puede ser una alternativa viable, pero también que requiere de una gran capacidad de adaptación a las fluctuaciones del mercado y a las dificultades propias de la ganadería en extensivo.

A pesar de los múltiples desafíos que enfrentan los ganaderos cántabros, tanto aquellos dedicados al vacuno como quienes apuestan por alternativas extensivas, una reciente medida del Gobierno de Cantabria abre una vía para aliviar una de sus principales preocupaciones: los ataques del lobo. La Consejería de Desarrollo Rural, encabezada por María Jesús Susinos, ha propuesto a la Mesa del Lobo la extracción de hasta 41 ejemplares con el objetivo de reducir el impacto de esta especie sobre la cabaña ganadera cántabra.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/05/Cantabria-negocios-revista-noticias-economia-empresas-reportaje-ganaderia-cerdos-recurso.jpg 854 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-05-23 16:15:102025-05-23 16:15:10Alternativas a la vaca para un mejor equilibrio rural
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