Sacar adelante proyectos de I+D+i depende de una variada combinación de factores que incluye desde la búsqueda de financiación a la tramitación administrativa de cualquier nuevo proyecto, en una carrera de obstáculos que muchas veces se convierte en una barrera infranqueable para las empresas. Diseñada por Sodercan, la Actuación Singular para el Fomento de la I+D en el Tejido Empresarial de Cantabria (Asfitec) proporciona formación y asesoramiento especializado para que las empresas puedan transformar ideas innovadoras en propuestas con capacidad para captar fondos en convocatorias nacionales y europeas de programas vinculados a retos ambientales y tecnológicos.

Pocas ideas generan un mayor consenso que aquella que vincula la productividad y competitividad de una economía con el volumen de inversión en innovación que se acomete tanto desde el ámbito público como desde las empresas. Esa correlación es la que explica la distancia que separa las economías de Estados Unidos y la UE, a la vez que pone nombre a uno de los principales retos que afronta España en su convergencia con los principales países europeos. En términos más locales, el nivel de inversión en innovación de Cantabria históricamente se ha mantenido significativamente por debajo de la media española, una situación que se explica en gran medida por el peso que en el tejido productivo de la región tienen las empresas más pequeñas y que desde Sodercan quiere corregirse mediante el impulso a la capacitación empresarial. Ese es el objetivo con el que ha diseñado, en colaboración con la consultora Zabala Innovación, la Actuación Singular para el Fomento de la I+D en el Tejido Empresarial de Cantabria (Asfitec), un programa que huye de las definiciones abstractas y de los modelos formativos convencionales para centrarse en los proyectos reales de cada empresa participante.

A la hora de dar forma a Asfitec, los técnicos de Sodercan se han propuesto dar respuesta a una realidad con la que se han enfrentado muchas veces en su relación con las empresas: en materia de innovación la diferencia entre avanzar o quedarse atrás no depende tanto de tener una buena idea como de la capacidad de transformar esa idea en un proyecto sólido, bien estructurado y alineado con los criterios de financiación pública. En línea con esto, el programa no nace para financiar directamente los proyectos, sino que se plantea un objetivo más estratégico: enseñar a las empresas a acceder a los recursos que ya existen.

Eduardo Arasti, consejero de Industria e Innovación, en la presentación de Asfitec, en enero de 2025.

El perfil de potenciales beneficiarios de Asfitec se corresponde con una categoría especialmente interesante en términos de oportunidad, pero que es también particularmente vulnerable en el largo camino que separa el diseño de una iniciativa de su concreción: empresas que cuentan con cultura innovadora, pero que no han desarrollado la estructura necesaria para competir por su financiación. En ese propósito de acotar a sus destinatarios, el programa se dirige a empresas que ya hayan identificado una oportunidad de innovación, y cuenten con proyectos presupuestados en más de 200.000 euros, con plazos de ejecución de al menos un año.

En todos los casos, el objetivo es preparar a las empresas y adecuar los proyectos para que puedan acudir a convocatorias públicas de ayudas, en programas nacionales o internacionales, haciéndolo siempre de forma individualizada. Así, las empresas seleccionadas que no cuenten con un histórico de participaciones en el programa al que se presenten, accederán a un itinerario personalizado de formación para la presentación de sus proyectos de I+D+i a financiación pública, con el que cubrirán todas las etapas necesarias para transformar su idea en una solicitud de ayuda. Con ello se persigue no solo aumentar las posibilidades de éxito en esa convocatoria concreta, sino que las empresas adquieran los conocimientos necesarios para aplicarlos en futuros proyectos.

Naturaleza y calendario próximo

En relación con la naturaleza de los proyectos, Asfitec pone el foco sobre aquellos vinculados con los grandes retos ambientales y tecnológicos, algo que tiene que ver tanto con sus efectos transformadores como por estar alineados con los objetivos que persiguen las convocatorias públicas de ayudas. Programas como los desarrollados para financiar Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE), o los impulsados por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), están orientados precisamente al impulso de iniciativas colaborativas de I+D, convirtiéndose en palancas en las que apoyarse para sacar adelante cualquier idea innovadora.

Asfitec se desarrolla en varias fases, desde la identificación y selección de las ideas de proyectos hasta la implementación de los seleccionados, priorizando aquellos en los que se identifique una mayor viabilidad técnica y económica, que demuestren un alto potencial de innovación, que cuenten con capacidad para generar un impacto positivo en la región y que no hayan sido objeto de ayuda en la misma tipología de proyecto en los últimos años. Las empresas que tomen parte en el programa contarán con asesoramiento especializado y sin coste para analizar la viabilidad de los proyectos, definir el alcance técnico y los objetivos de I+D, configurar consorcios, estructurar presupuestos conformes a los requisitos de cada convocatoria y preparar solicitudes sólidas para los programas españoles y europeos. Con un calendario de convocatorias que ofrece cada vez mayor previsibilidad, las empresas tienen la posibilidad de planificar sus iniciativas y comenzar a trabajar sobre ellas con antelación, una labor en la que la aportación de Asfitec puede actuar como catalizador del potencial innovador de las empresas cántabras.

La primera convocatoria, abierta hasta junio, está dotada con hasta 145 millones de euros

Una de esas convocatorias que ya cuenta con fechas, y en la que puede ponerse a prueba la aportación de Asfitec, es la de las Misiones de Ciencia e Innovación del CDTI, con apertura en mayo y cierre en junio. Con una dotación prevista que puede llegar a los 145 millones de euros, el programa quiere impulsar grandes proyectos colaborativos de I+D en materia de sostenibilidad, transición energética, salud, seguridad y defensa.

Los datos de la convocatoria de 2025 ofrecen una referencia del alcance del programa, que financió entonces un total de 35 proyectos con una subvención que sumó 138,99 millones de euros, con 150 empresas participantes y 165 operaciones aprobadas. El componente cooperativo del programa tiene un reflejo en el peso que las pymes tienen en el total de fondos captados, y ello a pesar de que la mayor parte de las iniciativas aprobadas fueron presentadas por grandes empresas: 87 pequeñas y medianas empresas participaron en los proyectos aprobados, y a ellas se dirigió el 55% del total de la subvención. En esa convocatoria, la mayoría de proyectos se articularon con la forma de consorcios de 3 a 6 empresas, con al menos una pyme. La configuración equilibrada de esas agrupaciones de empresas y la planificación presupuestaria alineada con los requisitos de la convocatoria, dos de las cuestiones en las que Asfitec ofrece asesoramiento, son también dos de las claves que pueden marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso cuando se abra el plazo de presentación de proyectos.

Días después de llegar a un acuerdo con el PRC para aprobar los presupuestos de este ejercicio, el titular de la Hacienda regional aborda en esta entrevista la oportunidad de contar con unas cuentas públicas, que confía entren en vigor el primer día de mayo; analiza el estado de la economía cántabra, que sostiene podría avanzar a mayor ritmo si soplaran otros vientos en el Gobierno de España; y critica la falta de unas mejores comunicaciones, especialmente por ferrocarril, al tiempo que destaca el esfuerzo inversor realizado en innovación y en formación de capital humano.

Manuel Casino | Mayo 2026

Pregunta.– ¿Qué tiene este presupuesto que no tenía anterior y que provocó su rechazo en el Parlamento?

Respuesta.– Bueno. El anterior ya era muy bueno de salida. Aunque no me gusta repetir lo de histórico, es cierto que 97 millones de euros para Salud, casi 40 más para Educación y veintitantos millones más para Servicios Sociales me parecía ya muy bueno. Lo que añade este presupuesto son las aportaciones realizadas por el Partido Regionalista en algunos ámbitos para reubicar determinadas cantidades y dar así más lustre a algunas políticas que ellos entienden prioritarias. Pero prácticamente el 99,9% son las mismas cifras. Lo que ahora permite, que ya estaba previsto en el proyecto de octubre, es incluir 220 millones de euros adicionales más otros doce millones que nos había comunicado el Estado de entregas a cuenta. En total, casi 4.000 millones de euros.

P.– Calificó el presupuesto de 2025 como el mejor de la historia de Cantabria. Este, ¿qué calificativo le merece?

R.– Es incluso mejor. Tampoco hay que desdeñar las aportaciones que ha hecho el PRC, que son razonables y plantean algunas deducciones fiscales, como son para el pago de gimnasios y licencias deportivas, y otras en el ámbito industrial para volver a poner el foco un poco en las cuencas del Besaya y de Campoo, o en el ámbito educativo, con otra forma de afrontar el incremento del pago a los docentes, aunque esos 17 millones de euros ya estaban consignados en el presupuesto anterior. En el sector primario, por su parte, no solicitan ninguna aportación adicional, simplemente un calendario anual de pagos. Lo mismo ocurre en el ámbito sanitario, en el que no reclaman ninguna cantidad adicional sino que cinco millones de euros en concreto se destinen a un programa de prevención de cáncer y otro millón a cubrir puestos de difícil cobertura en las zonas rurales, además de una reubicación de determinados puestos de enfermería en el hospital de Laredo. Se trata, en definitiva, de reivindicaciones que son más técnicas de reubicación de los fondos que de peticiones a mayores. Entendemos que esta forma de plantearlo ha sido más propicia para el pacto que antes, cuando se marcaron unas líneas rojas.

P.– ¿Se veía ya con la necesidad de prorrogar los presupuestos o confió siempre en llegar a un entendimiento con el principal partido de la oposición?

R.– A ver. Yo soy optimista por naturaleza y nunca cierro las puertas al acuerdo porque creo que es bueno para Cantabria contar con presupuestos. En su momento me sorprendió el cambio de actitud del PRC porque su líder siempre ha defendido que lo mejor para Cantabria es tener presupuestos, incluso aunque no fueran los deseables. Nosotros hicimos lo que nos manda la ley, que es presentar el proyecto de presupuestos, a diferencia del Estado, que lleva tres años sin presupuestos y no se atreven a presentarlos para evitar esa supuesta derrota parlamentaria. El Gobierno regional, y esta consejería en concreto, lo que ha hecho es cumplir con la ley. Hemos elaborado un buen texto. Ya sabíamos los ingresos y las necesidades de gasto que tenemos, y sabíamos también dónde impulsar y redirigir la mayor parte de los fondos, que es en el gasto sanitario y educativo. Y eso hemos hecho, poner negro sobre blanco. Los motivos de las enmiendas a la totalidad que se presentaron al proyecto no tenían mucho sentido. De hecho, con la boca pequeña la mayoría de los diputados, incluido alguno del Partido Socialista y de Vox, me dijeron que era el presupuesto que a ellos les hubiera gustado tener. Y no digamos ya los alcaldes-diputados del PRC. No es que la decisión de prorrogar fuera voluntad mía o no, porque si a 31 de diciembre no hay unas nuevas cuentas las anteriores se entienden automáticamente prorrogadas, pero hemos seguido trabajando con la hipótesis de retomar ese acuerdo, lo que finalmente ha sucedido. Nos ha pillado un poco con el pie cambiado, pero está toda la consejería trabajando para presentar el proyecto en el Parlamento [El Gobierno registró el pasado 25 de marzo en el Parlamento de Cantabria el proyecto de ley de Presupuestos para 2026, que asciende a 3.925 millones de euros, 12 millones más que el inicialmente presentado en octubre del pasado año].

P.– ¿Se va a cumplir por tanto el calendario anunciado para su entrada en vigor el próximo mes de mayo?

R.– Sí, creemos que sí. El acuerdo presupuestario también recoge su tramitación por la vía de urgencia y, con los plazos previstos en la ley, nos podría dar margen para aprobar las cuentas el 30 de abril y entrar en vigor el 1 de mayo. Pero eso ya depende del Parlamento.

Luis Ángel Agüeros, consejero de Economía, Hacienda, Financiación Autonómica y Fondos Europeos, durante la entrevista. Foto: Nacho Cubero.

P.– El Gobierno siempre ha mantenido que la reforma fiscal es uno de sus objetivos prioritarios. ¿Este presupuesto profundiza en ese propósito? ¿En qué lo van a notar los bolsillos de los cántabros?

R.– Lo primero que tengo que decir es que hemos cumplido las bajadas de impuestos que prometió la presidenta del Gobierno. Pero no se han hecho por hacer, sino que han sido perfectamente diseñadas, calculando el impacto que podían tener en los ingresos de nuestra economía. Y hemos demostrado que efectivamente hemos acertado porque no solo no hemos recaudado menos, sino que hemos recaudado más. En el primer año de bajada del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales hemos recaudado 44 millones de euros más; y en el segundo, es decir, en 2025, catorce millones más sobre esos 44, que ya era una cifra histórica. Por tanto, se ha demostrado que las rebajas que aplicamos han tenido incidencia. La segunda reforma, que ya fue más dirigida a aspectos puntuales para fomentar la inversión de capital extranjero; y esta tercera, para incidir en mejorar las condiciones de acceso a la vivienda y aplicar deducciones fiscales para las personas que sufren enfermedades raras o con hijos a su cargo con alguna discapacidad, ahondan en la línea de ir introduciendo mejoras que favorezcan en este caso a las personas con mayores dificultades. Ahora, las tres aportaciones del PRC para la creación de la ‘cuenta vivienda’ para menores de 36 años, que contará con un 15% de deducción en el IRPF; y las deducciones para el pago de gimnasios y licencias deportivas, hasta 150 euros anuales; y la rebaja de hasta 100 euros para quienes participen en acciones medioambientales, nos parecen también prudentes.

P.– La vivienda es una de las grandes apuestas de estas cuentas. ¿Hasta dónde se va a facilitar el acceso?

R.– Hay muchísimo miedo a alquilar y, por tanto, los propietarios no sacan sus viviendas al mercado por temor a no poder recuperarlas. De ahí, precisamente, que una de las medidas del ejercicio pasado fuera fomentar mediante deducciones que estas personas, que no fueran profesionales, sacaran [al mercado] su segunda vivienda. Lo que necesita Cantabria es un mayor volumen de vivienda pública. Después de años sin construirse una sola, este año ya están en marcha 212 viviendas, y se acaban de presentar otras en Polanco que, sumadas a las de Reinosa, Santoña, Torrelavega o Santillana del Mar, van a hacer posible que muchas personas accedan a una vivienda a precios asequibles. Hay más proyectos, como los del Campón, en Peñacastillo, y cada vez más ayuntamientos se están dirigiendo a la Consejería de Fomento para poner a su disposición suelo para construir.

P.– ¿Dicen que es un presupuesto netamente inversor con 556 millones de euros destinados a inversiones directas. ¿Destacaría algún capítulo en concreto?

R.– Están las grandes obras públicas en fase de ejecución. Lo primero que garantizamos con el presupuesto prorrogado es que continuaran las que ya estaban en marcha. Son inversiones muy cuantiosas que serán las que más recursos consuman. Están también las obras del MUPAC, con una inversión de 54 millones de euros, ejecutado ya al 65%; está el proyecto de La Lechera, que está en su fase final, y sobre todo el polígono de La Pasiega en el que los compañeros de Industria ya están trabajando en la segunda fase, que será la que permita la instalación de la estación intermodal y hacer atractivo el suelo para las empresas, lo que revertirá en ingresos para Cantabria.

Venimos de unos crecimientos muy por debajo del nivel estatal, pero estamos en una fase, y así lo corroboran los estudios, de convergencia con la economía nacional

P.– ¿Cantabria crece al ritmo que debe?

R.– Venimos de unos crecimientos muy por debajo del nivel estatal, pero estamos en una fase, y así lo corroboran los estudios, de convergencia con la economía nacional. Es un proceso lento porque no existe una varita mágica para poder equipararnos en dos años y medio o en tres, pero los últimos estudios de AIReF y de BBVA nos sitúan para 2027 con un crecimiento por encima de la media. Lo que pedimos para que este crecimiento sea satisfactorio es que determinadas medidas que dependen de la Administración central no pongan palos en las ruedas. Simplemente con que nos den la energía que nuestras empresas necesitan y se minoren los impuestos a las electrointensivas, creemos que somos un destino amable para las empresas. Estamos esperando a que de una vez el Estado haga la subasta de la energía y nos diga con cuántos megavatios podemos contar para seguir avanzando. Casi dos años largos después se ha dado finalmente el visto bueno a la ampliación de la central de Aguayo, que es una inversión fundamental. Y entendemos que este tipo de decisiones no pueden tardar tanto. Con unos vientos más favorables del Gobierno de España el crecimiento de Cantabria sería netamente superior. Calculamos crecer este año en torno a 2,5, 2,6%. Pero a mí no me gusta dar cifras.

P.– Sostiene que el Gobierno de España no se está portando demasiado bien con la región. ¿Qué es lo que más le duele o le echa en cara?

R.– Vayamos por partes. No se puede generalizar. Es decir, hay departamentos con los que la relación es fluida, por ejemplo con los técnicos del Ministerio de Hacienda o de Servicios Sociales, pero determinadas decisiones políticas que se toman en algunos ministerios, como son el traslado de los menores extranjeros no acompañados, la financiación autonómica o el calendario de vacunas obligatorias y los gastos sanitarios, se imponen a las comunidades sin consultar y bajo el principio de yo impongo y tú pagas. Si de los 21.000 millones de euros que se ponen encima de la mesa para el nuevo sistema de financiación autonómica a Cantabria y Extremadura le propones cero euros, ¿cómo vamos a estar? Lo mismo ocurre en el caso de la condonación de la deuda, donde Cantabria es la más perjudicada junto a La Rioja. Dejamos de deber como cántabros, pero pasamos a deber como españoles. Y esa deuda hay que pagarla. Lo que tendría que hacer el Estado es no premiar a Cataluña, que es el incumplidor, y premiar a quien sí la estamos pagando poco a poco con nuestros propios fondos y sin contar con ninguna ayuda estatal. Nuestro descontento viene por ahí. Al no tener Presupuestos [Generales del Estado]l, tampoco vienen consignaciones específicas para Cantabria. En 2023, cuando llegué a la Consejería, había 55 millones de euros para Cantabria para obras de interés general; un año antes, hubo once millones para el Mupac y otros once para La Pasiega. Todo eso ha desaparecido y ahora lo tenemos que pagar de nuestro bolsillo. Llevamos tres años que lo único que recibe Cantabria es dinero para obras en curso, pero para que la comunidad pueda distribuir. Po eso la importancia de contar con presupuestos. Y ahí es donde se retrata el Gobierno central.

P.– ¿Qué necesita más Cantabria para mejorar su competitividad industrial, generar suelo, retener el talento innovador o aumentar las inversiones productivas?

R.– Un poco de las tres cosas, pero también mejorar las comunicaciones porque no es de recibo que aún no tengamos ni un metro de AVE. Lo primero, las comunicaciones. Así como por carretera son relativamente buenas, es evidente que por tren no lo son tanto. Si tuviéramos el complemento de sacar por tierra lo que llega por mar al Puerto de Santander, que cada año bate récord, ya sería la guinda. En segundo lugar, citaría la inversión en I+D+i, que desde que hemos llegado al Gobierno regional prácticamente se ha triplicado. Además, también destacaría un mayor apoyo a la Formación Profesional que, en nuestro caso, se ha visto reflejada con un éxito sin precedentes y titulaciones con lista de espera y compromisos de contratación de los alumnos casi sin terminar aún los estudios.

Luis Ángel Agüeros, en su despacho de la Consejería de Economía, en Santander. Foto: Nacho Cubero.

P.– Asegura que el acuerdo de Mercosur va a beneficiar a Cantabria si se cumplen las cláusulas de salvaguarda previstas. ¿Cómo se entienden entonces las últimas tractoradas protagonizadas por los ganaderos de Cantabria?

R.– Lo que he dicho es que todo acuerdo comercial es positivo en abstracto, por eso se celebran. En concreto, este será beneficioso para el 90% de los sectores si se cumplen las cláusulas concretas y no empeoran las condiciones de inicio. En muchos sectores, el permitir a empresas de Cantabria o de la Unión Europea instalarse en un territorio como Sudamérica y exportar tecnología o manufacturas es muy beneficioso. En el caso del sector primario, dada la extensión de Sudamérica, efectivamente es un riesgo que puedan invadirnos con productos en los que la trazabilidad o las exigencias sanitarias no sean las mismas que aquí. Por tanto, si son las mismas, y con ese precio resulta ser competitivos, será bueno para los consumidores, que podrán ver bajar los precios. Pero siempre con los controles correspondientes. Dicho esto, creo que no se ha explicado bien los términos y el alcance concreto de este acuerdo. Es una falta de explicación de en qué va a beneficiar y en qué hipotéticamente puede perjudicar a determinados miembros del sector primario. Creo que desde la UE y desde el Gobierno de España se tendría que haber hecho esta didáctica de explicación.

P.– Se han comprometido con la Junta de Personal Docente a presentar en abril la propuesta para mejorar las condiciones laborales y retributivas del profesorado en la enseñanza pública no universitaria. ¿Esta adecuación salarial se mantendrá si no se aprobaran los próximos presupuestos regionales de 2027?

R.– Está sujeto a la disponibilidad presupuestaria, no a la aprobación de los presupuestos. Es decir, aunque el año que viene no hubiera presupuestos, si tenemos disponibilidad presupuestaria, que ya me encargaré yo de que la haya, se va a pagar sin ningún problema. Aquí, obviamente es una cantidad asumible y que tenemos presupuestada plurianualmente, pero tenemos una regla de gasto y cualquier gasto adicional hay que detraerlo de otro sitio. ¡Ya me hubiera gustado a mí poder endeudarme como se hacía hace años! Ahora, tanto ingresas, tanto gastas.

P.– Los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) tocan a su fin este verano y Cantabria se situaba, a finales de 2025, a la cola de España en su grado de ejecución. Pese a que lo justifica en el hecho de que aquí se han gestionado un mayor volumen de fondos que en otras comunidades, ¿no le queda alguna espina clavada?

R.– No es así. Cuando hablamos de fondos europeos, hablamos de muchos fondos. Desde esta Consejería se gestionan el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo Social Europeo Plus (FSE+) y aquí estamos cumpliendo más que a rajatabla. De hecho, el Estado nos pone de ejemplo. Tenemos una Oficina de Proyectos Europeos que gestiona de manera modélica y que está empezando a captar proyectos para Cantabria. Y luego tenemos una entidad, que es Sogiese, que gestiona el programa Interreg-Sudoe en el que Cantabria es autoridad de gestión. Es decir, Europa se fía de nosotros. Y luego están unos fondos específicos que gestiona cada consejería, que son los fondos MRR, que efectivamente acaban en agosto de este año. De ellos, hay consejerías como es la nuestra que ha ejecutado el 100%. Hay otras, como es Educación, que están en el noventa y tantos por ciento. Los datos que se publicaron en diciembre pasado hablaban de un 55,7%, y en la actualidad, con datos de enero, estamos en un 71%. Seguramente en marzo ya habremos subido algo. Efectivamente, no todos los fondos se tienen que gestionar al 100% porque no se completan en su totalidad. Lo he dicho, el anterior Gobierno de Cantabria fue muy ambicioso a la hora de solicitar fondos, pero cuando entramos algunas consejerías, como es Presidencia, no había movido un euro. Hay otras, como Fomento, que sí han ejecutado todo en materia de vivienda y el Estado ha ido transfiriendo más dinero. Pero también el propio Estado no ha tenido siempre claros los criterios. Con algunos ministerios ha dado gusto, pero otros no sabían si el IVA era subvencionable, si había que devolver o no con intereses… En 22 ministerios te pueden encontrar de todo y ha sido un poco anárquico. Hemos convocado creo que la sexta Comisión Coordinadora de Fondos Europeos, cuando en la anterior legislatura no se convocó ninguna vez. Si se hubiese comenzado a trabajar mucho antes, nos hubiéramos encontrado con parte del trabajo ya hecho. Como digo con excepciones, porque hubo consejerías, como Sanidad, que sí lo hicieron. Quiero ser prudente. Hay proyectos que están ahí, y que pueden llegar a ejecutar el 100%.

P.– El sector público, a diferencia del sector privado, ha jugado un papel central en el descenso de las cifras de desempleo en la región en 2025, con 1.200 puestos de trabajo creados, según los datos de la última Encuesta de Población Activa. ¿Es sostenible que las Administraciones sean el mayor empleador de Cantabria?

R.– Creo que en determinados sectores no es que sean muchos, es que faltan. Ocurre con los médicos y con otros sectores de la Administración, como en ingeniería, donde algunos perfiles profesionales encuentran condiciones mucho más atractivas en el sector privado. El número de empleados públicos que tiene Cantabria es sostenible. Lo que hay que hacer es optimizarlos y reforzar aquellas áreas de la Administración que lo necesitan como, por ejemplo, la gestión económica del Servicio Cántabro de Salud, en el que cada vez gestionan más dinero con los mismos efectivos, en el tema de emergencias (bomberos, incendios forestales…), en el que también se ha registrado un salto exponencial. Lo que sí hemos frenado en seco es el incremento del sector público institucional, es decir, las empresas públicas en las que, salvo casos excepcionales como Mare con el quinto contenedor, no se ha producido incrementos de plantilla y hemos eliminado duplicidades para que se dediquen a lo que realmente tienen que ser, que no es otra cosa que ser complemento de la Administración. Es, en definitiva, redefinir y no duplicar tareas. Creo que las empresas públicas se pueden ordenar de otra manera y aprovechar bastante mejor sin destruir empleo.

La Oficina de Calidad Alimentaria de Cantabria (Odeca) se reivindica como un factor de control, fomento y promoción de los productos cántabros a través de iniciativas para colocar las elaboraciones de ‘la tierruca’ en el panorama nacional e internacional.

Ana Bringas | Mayo 2026

Comer bien en Cantabria no es complicado. De hecho, es ya ampliamente conocido el orgullo por los productos agroalimentarios regionales. Ocupan un lugar destacado en el panorama gastronómico nacional y no son pocos los cántabros que sacan pecho cuando encuentran, dentro y fuera de sus fronteras, alimentos elaborados en su tierra. Un buen queso, una carne de calidad, unas anchoas del Cantábrico, todo maridado con un vino local forman parte de una variada despensa con sello Cantabria.

Detrás de este sistema de reconocimiento y garantía se encuentra la Oficina de Calidad Alimentaria de Cantabria (Odeca), organismo autónomo adscrito a la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación. Bajo la dirección de Juan Luis Centeno, Odeca gestiona, coordina y vigila las denominaciones de origen, las indicaciones geográficas, la producción ecológica y otras marcas de calidad diferenciada. Su labor consiste en asegurar que los productos que portan estos distintivos cumplen con los requisitos establecidos. La oficina enfrenta retos, como la falta de relevo generacional en el campo, y propone nuevas etiquetas como Sabe a Norte que poco a poco cuenta con más productores.

En cifras, la evolución resulta significativa. Cuando comenzó su andadura hace 25 años, Cantabria contaba con solo tres Denominaciones de Calidad que agrupaban a 123 operadores, según los datos del entonces Ministerio de Agricultura. La producción agraria ecológica era aún incipiente: apenas 44 productores y tres elaboradores formaban parte de este ámbito.

Juan Luis Centeno, director de la Oficina de Calidad Alimentaria de Cantabria (Odeca). Foto: Nacho Cubero.

Un cuarto de siglo después, el escenario es bien distinto. Actualmente existen ocho certificaciones de calidad diferenciada en la comunidad y se ha desarrollado la marca regional Calidad Controlada (CC), que cuenta con 15 normas técnicas específicas de producto. La Producción Agraria Ecológica ha experimentado un crecimiento superior al 500% en número de operadores. En conjunto, más de 1.300 empresas están hoy incorporadas a los distintos sistemas de calidad diferenciada y sometidas a los procesos de evaluación y control de la Oficina, todas ellas bajo el paraguas de la marca de garantía Sabe a Norte.

Líneas de actuación

En este punto la Odeca centra sus líneas de actuación en tres ámbitos fundamentales: el control oficial de la calidad diferenciada, el fomento y valorización de la calidad agroalimentaria de Cantabria y la promoción de los productos de calidad diferenciada. “Desempeñamos una importante labor de comunicación asistiendo a diferentes ferias y eventos regionales, nacionales e internacionales y lanzando campañas promocionales ensalzando tanto los alimentos como a sus productores que, más allá de la actividad económica que realizan, son actores principales en la conservación del patrimonio cultural de nuestra comunidad autónoma”, explica Juan Luis Centeno.

La importancia de este organismo, subraya su director, radica en el papel que desempeña dentro de un engranaje en el que intervienen todos los eslabones de la cadena alimentaria. “El mantenimiento de la seguridad y la calidad alimentaria es una responsabilidad compartida entre todos los operadores —productores, elaboradores, vendedores— y las autoridades competentes”, explica. No obstante, la responsabilidad principal recae en los propios operadores económicos, que deben garantizar la seguridad de los productos que ponen en el mercado.

Es ahí donde intervienen las administraciones. Las autoridades competentes, como Odeca, controlan y garantizan el cumplimiento de estas obligaciones a través de sistemas de vigilancia y control. Para Centeno, contar con un sistema de control sólido es “esencial para mantener la credibilidad e imagen de estos productos”, además de garantizar un elevado nivel de protección de los consumidores.

“Los consumidores demandan cada vez más información fiable sobre el origen y los procesos de obtención de lo que compran, así como garantías claras de seguridad y calidad”. Juan Luis Centeno, de Odeca.

Por otra parte, el contexto hace ahora esa necesidad más imperiosa. “Los consumidores demandan cada vez más información fiable sobre el origen y los procesos de obtención de lo que compran, así como garantías claras de seguridad y calidad”. Así, Centeno apunta su deber de favorecer que el consumidor identifique las producciones con calidad en detrimento de la cantidad. Al mismo tiempo, añade, resulta clave asesorar a los productores en el concepto de excelencia alimentaria como elemento diferenciador en un mercado global cada vez más competitivo.

En cuanto a las figuras de Calidad Diferenciada, Centeno explica que su función es certificar que un alimento reúne características específicas vinculadas al origen geográfico de sus materias primas y a unos métodos de producción concretos. Se trata de requisitos de adhesión voluntaria: no todos los operadores que producen en Cantabria están obligados a acogerse a ellos. Sin embargo, quienes lo hacen pasan a integrarse en un registro de la Unión Europea y, en el caso de las IGP y las DOP, sus productos quedan protegidos por derechos de propiedad intelectual. “En el mercado, esto se traduce en un sello que avala que ese alimento cumple con una estricta normativa, lo que acarrea beneficios sociales, económicos y medioambientales para nuestro territorio, además de un sabor incomparable de los productos amparados por nuestros sellos de calidad”.

Para el consumidor, los sellos oficiales en el etiquetado permiten identificar con facilidad el producto auténtico y evitar imitaciones o posibles prácticas de publicidad engañosa. “También facilita la trazabilidad, permitiéndole conocer exactamente de dónde procede y cómo se ha transformado”, destaca Centeno, quien subraya que esa transparencia es clave en un mercado cada vez más exigente.

Participantes en el encuentro ‘Saborea Cantabria’, celebrado en Bruselas el pasado mes de octubre y organizado con apoyo de la Odeca para presentar productos cántabros a posibles importadores.

En la actualidad, Cantabria cuenta con cuatro Denominaciones de Origen Protegidas: Queso Nata de Cantabria, Quesucos de Liébana, Picón Bejes-Tresviso y Miel de Liébana. A ellas se suman cuatro Indicaciones Geográficas Protegidas: Vino de la Tierra de Liébana, Vino de la Tierra de Cantabria, Carne de Cantabria y Sobao Pasiego.

Además, la oficina trabaja en la incorporación de nuevos productos a estas figuras de calidad, como la anchoa, el limón de Novales o la Patata de Valderredible. Esta última se encuentra en la fase final del proceso, pendiente de su registro en Bruselas y, según avanza el director, podría hacerse oficial en las próximas semanas.

Novedades

Desde su creación en el año 2000, la Oficina de Calidad Alimentaria de Cantabria no ha experimentado modificaciones en su estructura organizativa ni una actualización integral del marco normativo europeo que aplica, pese a que en estos años ha asumido nuevas competencias. Ante este escenario, el organismo trabaja en la redacción de una nueva Ley de la Odeca que permita adaptar su funcionamiento a lo establecido en el Plan Nacional y a la normativa comunitaria vigente. El objetivo es dotarse de una estructura orgánica renovada, con recursos humanos y técnicos acordes al crecimiento del sector y a la creciente demanda que despiertan los productos cántabros entre los consumidores.

En paralelo, el equipo que dirige Juan Luis Centeno avanza en un decreto que regulará la gestión de las Indicaciones Geográficas y de las Asociaciones de Productores Reconocidas. La finalidad es reactivar la actividad de los hasta ahora denominados Consejos Reguladores y adecuar su funcionamiento a la legislación actual. Los borradores de ambas normas se encuentran en fase de participación ciudadana, paso previo a su tramitación definitiva.

En otro orden de cosas, la Oficina de Calidad Alimentaria ha creado el nuevo distintivo de calidad, Sabe a Norte, una marca que identifica los productos y favorece su expansión en el comercio regional, nacional e internacional.

La necesidad que viene a cubrir esta nueva marca es sustituir la anterior denominada Alimentos de Cantabria, que no cumplía los requisitos exigidos por la legislación europea en materia de marcas de garantía.

Paulino San Emeterio, director general de Pesca y Alimentación, María Jesús Susinos, consejera Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, y Juan Luis Centeno, director de la Odeca, durante la presentación de la pasada campaña de navidad.

Así, el director aclara que Sabe a Norte ha obtenido la comunicación favorable por parte de la Comisión Europea y el Certificado de Registro para la Marca de la UE. En cuanto a los requisitos para formar parte de esta marca que Centeno califica de “paraguas”, los productores, elaboradores y transformadores de productos agroalimentarios y pesqueros deben figurar inscritos en los registros oficiales que corresponda y tener implantado un sistema de autocontrol de calidad. “Esto a nivel general, aunque para cada producto hay requisitos específicos”, dice Centeno que también apunta que la marca es “de reciente creación”. Ha estado en los últimos meses en promoción y divulgación en ferias y eventos con el objetivo de que vaya calando entre productores y consumidores, e identificando el producto de calidad diferenciada con Cantabria.

“Después de esta fase, en la que la marca ha tenido gran aceptación, nos encontramos en el proceso de inscripción por parte de los productores y hosteleros en el registro de Sabe a Norte”. A través de la página web de Sabe a Norte, se pueden adherir de manera electrónica a la nueva marca, de manera gratuita siendo un proceso abierto con carácter permanente. De esta manera por fin, el consumidor podrá encontrar en los lineales, y en los establecimientos, productos de Cantabria con el sello en el etiquetado, y de manera gradual se irán incorporando más marcas y productos, de los que la morfina hará promoción en eventos y redes sociales.

Los retos y el futuro

Uno de los principales desafíos a los que se enfrenta el sector es la falta de relevo generacional en el campo y en las industrias transformadoras, lo que reduce la capacidad de innovación y continuidad de prácticas artesanales de alta calidad. “Las vacas hay que ordeñarlas todos los días y un enorme porcentaje de ganaderos está ya próximo a la jubilación. Otro tanto ocurre con las sobadoras de anchoas… son trabajos duros, constantes, que requieren sacrificio y que hay incentivar a la gente joven con ayudas, modernización y mecanización de la producción pero buscando ese equilibrio para no perder la esencia y tradición en lo que se refiere a la producción de calidad diferenciada”. Por otro lado, el tejido agroalimentario cántabro es “bastante seccionado”, con predominio de empresas familiares y pymes. “Esto merma su capacidad para invertir en innovación, marketing y acceso a nuevos mercados”, sostiene Centeno.

Asimismo, la brecha tecnológica entre pequeñas explotaciones, como son la mayoría de las amparadas por las figuras de calidad, y empresas más tecnificadas, dificulta la adopción de procesos productivos y sistemas de gestión avanzados, algo clave para mejorar la calidad, trazabilidad y eficiencia.

Juan Luis Centeno anhela que, tras el desarrollo de la nueva ley que regula este organismo, la Odeca pueda cumplir mejor su labor: “Espero que pueda estar dotada por fin de los recursos humanos, técnicos y económicos suficientes para afrontar con garantías el desempeño de las competencias. También la imagino utilizando fondos europeos para el fomento y promoción de los productores de estos sectores en Cantabria y, por supuesto, con el pleno funcionamiento de todas las agrupaciones de productores oficialmente reconocidas al amparo del nuevo Decreto que se está tramitando desde la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación”.

Parte del equipo de Cruz Roja que opera en los centros de Santander, Torrelavega, Sarón, Laredo y Castro Urdiales. Foto: Nacho Cubero.

El programa de empleo de la entidad ha atendido a más de 16.500 personas en sus veinticuatro años de vigencia, todas ellas pertenecientes a colectivos que por edad, género u origen se enfrentan a especiales dificultades para acceder a un puesto de trabajo. Aunque sigue siendo uno de los servicios menos conocido entre los que presta Cruz Roja de Cantabria, el año pasado se cerró con los mejores resultados de su historia en cómputo anual, superando las 2.000 personas atendidas y las 500 colaboraciones empresariales.

Juan Carlos Arrondo | Abril 2026

Tras las grandes cifras del paro se esconden muchas historias de exclusión y desesperanza. Hay un número considerable de desempleados que, generalmente por estereotipos o prejuicios derivados de su edad, género u origen, se enfrenta a mayores dificultades para integrarse en el mercado laboral. Hace un cuarto de siglo, Cruz Roja puso en marcha un programa nacional cuya finalidad es ayudar a este tipo de personas vulnerables a superar barreras, mejorar sus competencias y ofrecerles la oportunidad de encontrar trabajo. En Cantabria, este plan de empleo ya suma 16.548 personas atendidas en sus veinticuatro años de vigencia; más de la mitad ha participado en programas formativos para mejorar su empleabilidad y en torno a la tercera parte ha logrado un contrato. Detrás de estos logros está el esfuerzo de la entidad, de sus técnicos y voluntarios, pero también el de las casi 2.400 empresas que han cooperado en un reto por la inserción sociolaboral que en 2025 ha alcanzado sus mejores datos anuales, superando las dos mil personas atendidas y las quinientas colaboraciones empresariales.

“Nuestro objetivo principal, a través de diferentes programas y proyectos, es facilitar y mejorar la empleabilidad de las personas con las que trabajamos”, indica Esther San Miguel, directora del área de empleo de Cruz Roja Cantabria. Explica que los participantes no solo sufren las dificultades propias de quien está en el paro, sino que además deben enfrentarse a otro tipo de barreras sociales o económicas que complican aún más su integración laboral: “Dentro de estos proyectos atendemos a diferentes perfiles, como pueden ser mujeres en dificultad social, jóvenes en riesgo de exclusión, solicitantes de asilo o desempleados de más de 45 años”. Y apunta como circunstancia agravante en muchos de estos casos el hecho de llevar bastante tiempo alejados del mercado laboral, aunque puede darse el extremo opuesto: “También hay gente que está en activo y que quiere mejorar. Ahora tenemos un nuevo programa sobre pobreza laboral para personas que están trabajando en sectores muy precarios o a jornadas parciales y necesitan salir de esos contextos para mejorar su situación”.

Bien sea por la difusión que Cruz Roja hace en redes sociales, por llegar de otras áreas de la entidad o desde el Servicio Cántabro de Empleo, o simplemente por el boca a boca, quien accede hasta este plan de empleo, más allá de los matices propios de cada proyecto específico, seguirá un esquema general, un itinerario de inserción a través de distintas fases. La primera es la orientación laboral, que se trabaja tanto de manera individual como en grupos reducidos, y que se combina con una segunda de formación. “Son cursos que denominamos capacitaciones profesionales. No es una formación reglada, no son certificados de profesionalidad, pero se incluyen en sectores donde puede haber oportunidades de trabajo: restauración, comercio, alimentación o industria”, describe Esther San Miguel. Gracias a empresas de todos estos sectores que colaboran en los programas, esta capacitación puede nutrirse con el desarrollo de prácticas no laborales; una colaboración empresarial que también tendrá su importancia en la tercera fase del itinerario, la de intermediación laboral.

Esther San Miguel, directora del área de empleo de Cruz Roja Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

Cuando una persona llega al área de empleo de Cruz Roja Cantabria es derivada al programa en que mejor pueda encajar, en un itinerario individual y personalizado. Su responsable hace hincapié en que hay mucho trabajo de asesoramiento por parte de los técnicos, que va complementándose con talleres de habilidades o de motivación para mejorar su empleabilidad: “En las primeras entrevistas se hace un diagnóstico, porque no todo el mundo parte desde el mismo punto. Hay personas que tienen más experiencia laboral que otras; muchos jóvenes no tienen ni formación ni experiencia; o gente que tiene algo más de formación pero carece de experiencia”. En su opinión, el común denominador en circunstancias tan variopintas es que todas ellas acuden voluntariamente, nadie está obligado a participar, y lo hacen con un alto grado de interés: “Para ellos supone ver la luz. Es tener una rutina de horarios, volver a estar en contacto con la realidad y a motivarse, conocer gente o aprender nuevas habilidades. A veces, encontrar un empleo no es el único objetivo”.

El plan de empleo de Cruz Roja Cantabria consta actualmente de diez proyectos, se desarrolla en siete oficinas de cinco asambleas locales –Santander, Torrelavega, Sarón, Laredo y Castro Urdiales– y tiene planificados veinticinco cursos de formación. Dicha planificación, que se hace entre octubre y noviembre del año anterior, tiene un soporte fundamental en el área de Prospección, según señala la directora del equipo de empleo: “Está en contacto con las empresas y hace un trabajo clave para conocer cuál es la demanda que existe en el mercado laboral y los momentos en que puede haber posibilidades de contratación”. A través de diferentes módulos, que van desde las competencias básicas hasta las prácticas no laborales en empresas colaboradoras, el objetivo es formar profesionales que puedan cubrir vacantes en sectores con una oferta de empleo consolidada, como puede ser la hostelería, pero también en otros emergentes. En este sentido, el proyecto ‘Itinerarios en nuevas economías’ trabaja tanto en el empleo blanco –sociosanitario, cuidados– como en el verde –medioambiental– y en el digital.

Una de las piedras angulares del plan es la colaboración empresarial que está encontrando en Cantabria. En 2025 han participado más de quinientas, superando el promedio de entre 450 y 480 de los últimos años, y en general de manera muy fidelizada, con algunos casos que ya superan los veinte años cooperando. Esther San Miguel aclara que estas alianzas se pueden generar en cualquiera de las fases del itinerario de inserción, como pueden ser las charlas y las visitas guiadas en la de orientación o las cesiones de espacios y donaciones en especie en la de formación: “Por ejemplo, nos han donado carne para los cursos de carnicería y charcutería. O ahora, que estamos haciendo un curso de camarera de piso, un hotel nos ha cedido dos habitaciones para la formación teórico-práctica”. Además, muchas de esas empresas colaboradoras acogen a alumnos en breves periodos de prácticas, que, si bien carecen de categoría laboral, son útiles como toma de contacto con el sector profesional en que se están formando.

“En 2025 hemos trabajado con 2.060 personas y el ratio de inserción está, más o menos, en el 50%. Depende de los proyectos, algunos se han quedado en el 38%, otros en el 70%”.  Esther San Miguel, directora del área de empleo de Cruz Roja Cantabria.

La fase del itinerario de inserción en la que más alianzas con empresas tiene Cruz Roja Cantabria es la de intermediación de ofertas de trabajo, destaca la responsable del área de empleo: “Nosotros gestionamos procesos de selección, hacemos toda la criba, y ellas nos facilitan la contratación y el posterior seguimiento”. Considera que el resultado es muy satisfactorio porque conocen a la persona que seleccionan y su compromiso, pero también el puesto a cubrir: “Es clave la formación y la intermediación a la carta, que es lo que trabajamos de la mano del tejido empresarial para saber qué es lo que realmente demanda”. En última instancia, se trata de que los participantes en cualquiera de los diversos programas puedan incorporarse al mundo laboral: “En 2025 hemos trabajado con 2.060 personas y el ratio de inserción está, más o menos, en el 50%. Depende de los proyectos, algunos se han quedado en el 38%, otros en el 70%. Por ejemplo, ‘Desafío +45’, con mucha gente de más de 60 años, ha sido de los que menos”.

La edad, uno de los mayores obstáculos

“El mayor éxito es que una persona haya pasado por todas las fases y ya no necesite nuestro apoyo. Hay quien lo consigue a los tres o a los seis meses; otros continúan de un año a otro, aunque intentamos dar prioridad a la entrada a gente nueva”, afirma Esther San Miguel. El factor de la edad –el ‘edadismo’, de lo que se ocupa el citado proyecto ‘Desafío +45’– es uno de los mayores obstáculos que se encuentran los participantes para encontrar trabajo. Mientras otros consiguen un contrato en menos tiempo, a mayores de 55 o 60 años, generalmente con un bagaje laboral muy amplio, suele costarles más. También se dan casos de personas que alcanzan muy rápido un empleo, generalmente de temporada, y en un periodo corto vuelven al paro: “Entonces continúan con los programas o pueden formarse en otra cosa. Además, hay otros objetivos. Por ejemplo, en jóvenes, el retorno educativo. Quizás no encuentran esa inserción laboral, pero retoman sus estudios o hacen formaciones complementarias a las que nosotros podemos ofrecerles”.

La firma de un contrato de trabajo puede parecer el final del recorrido, pero en Cruz Roja saben que muchas veces solo es un éxito parcial. Algunos de los perfiles a los que atienden son personas en activo que sufren la denominada ‘pobreza laboral’, ya sea porque entran y salen del mercado de trabajo con frecuencia, por tener una jornada parcial insuficiente para cubrir sus necesidades básicas o por estar en un sector muy precario. En Cantabria, el área de empleo de la entidad, junto a los de otras tres autonomías, acaba de arrancar un programa pionero –‘Empleos decentes, comunidades fuertes’– para tratar de abordar estos problemas: “Es un proyecto financiado por el Fondo Social Europeo que se va construyendo según se avanza, no tenemos programa marco ni metodología previa. El objetivo es sacar a las personas de ese contexto y que consigan un empleo decente que les permita mejorar. Es algo muy novedoso en que también va a haber un trabajo potente de manera comunitaria, con entidades y con la Administración”.

Financiación: fondos propios y ayuda pública y privada

Cruz Roja es una organización que también atiende a otros frentes, en el ámbito de los socorros, la inclusión, el medio ambiente, la educación o la salud. Si bien cuenta con el importante respaldo de los 15.217 socios en Cantabria, sus recursos no dejan de ser limitados y para cubrir los gastos de los programas del plan de empleo necesita la ayuda de instituciones públicas y entidades privadas. “En los proyectos del Fondo Social Europeo estamos financiados al 60%. El otro 40% lo recibimos de fondos propios. El Servicio Cántabro de Empleo actualmente nos cofinancia cuatro proyectos con 45.000 euros. Nuestro objetivo con estas y otras cofinanciaciones es liberar fondos para dirigirlos a otras áreas de Cruz Roja”, precisa Esther San Miguel, que subraya la dificultad de ajustar sus presupuestos a los costes, sobre todo de los formadores: “En la zona norte la formación cada vez es más cara y en Cantabria tampoco hay muchas empresas que gestionen este tipo de cursos”.

Alumnos y profesores en una de las aulas de formación con que Cruz Roja cuenta en su sede del Alisal, en Santander. Foto: Nacho Cubero.

La figura del voluntario –2.170 en Cantabria en 2025– es fundamental en todos los ámbitos de acción de Cruz Roja. La responsable del área de empleo detalla que, junto a un equipo técnico de dieciocho personas, unas cincuenta más en toda la región colaboran de forma voluntaria en las distintas fases del itinerario de inserción, la mayor parte impartiendo talleres de orientación grupales, sobre todo en competencias básicas y transversales: “Generalmente tienen formación universitaria y experiencia laboral en formación u orientación, pero ahora, por ejemplo, se ha sumado una persona que nos va a dar apoyo administrativo”. Algunos voluntarios llevan mucho tiempo prestando su ayuda y cada año se añaden otros, pero resalta la necesidad de que lleguen más para poder abarcar todas las iniciativas en marcha y las que puedan venir en el futuro: “Nos gustaría mantener los programas que tenemos y llevarlos a sitios donde está Cruz Roja, pero no hemos llegado con el plan de empleo, como la zona de Reinosa o la de Santoña”.

Tras dos décadas y media, cabe preguntarse si el plan de empleo está funcionando o si necesita mejorar. Esther San Miguel estima que siempre hay margen para hacerlo, pero insiste en que lo importante es dar oportunidades a quienes las necesitan y cree que la línea que se está siguiendo es la correcta: “El año pasado, en el evento conmemorativo del 25 aniversario en toda España, contamos con testimonios de personas y empresas que habían participado estos años y ahí se pudo ver muy bien cómo hemos evolucionado y el impacto positivo que esto ha tenido en la mejora de sus vidas”. Y llama la atención sobre el hecho de que en su área trabajan por ratios y deben cumplir una serie de objetivos: “Si no funcionase, no tendríamos financiación. Si los participantes no encontrasen empleo, los proyectos desaparecerían. Pero realmente el éxito es que no vuelvan y si lo hacen que sea, por ejemplo, para traer a otros o para ayudarnos como voluntarios, porque el vínculo que se genera con ellos es muy potente”.

Los ganaderos cántabros se sienten amenazados por Mercosur, la posible caída de los precios de la leche, la expansión de la dermatosis nodular y la dificultad para garantizar relevo generacional, mientras valoran el respaldo del Gobierno regional frente al lobo.

Ana Bringas | Abril 2026

En calma, pero con “mucha preocupación”, se encuentra el sector ganadero cántabro. Los profesionales del campo afrontan múltiples frentes abiertos y, aunque atraviesan un periodo de relativa estabilidad, se sienten amenazados por el futuro. El acuerdo con Mercosur, la posible caída en los precios de la leche de cara a la primavera, el avance de enfermedades como la dermatosis nodular contagiosa o la tuberculosis, y las dificultades para asegurar un relevo generacional son motivos de inquietud. Sin embargo, también existen razones para la esperanza: la respuesta del Gobierno regional ante la proliferación de lobos ha sido proactiva, con 41 extracciones ejecutadas hasta ahora, y los ganaderos confían en que esta línea de actuación continúe y que los efectos de las medidas sean pronto visibles.

El citado acuerdo aspira a crear la mayor zona comercial del mundo, integrando a más de 780 millones de ciudadanos de la Unión Europea y América del Sur en un espacio común basado en la reducción progresiva –y en muchos casos eliminación– de aranceles y barreras comerciales entre ambos bloques. Tras más de 25 años de negociaciones intermitentes, el tratado fue rubricado oficialmente este enero. Sin embargo, la polémica que ha suscitado llevó al Parlamento Europeo a acordar su remisión al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), con el fin de que determine si el texto se ajusta plenamente a los tratados comunitarios o no. Aunque esto retrasa la aplicación formal del tratado, la Comisión Europea puede implementarlo de manera provisional, y eso es precisamente lo que se ha anunciado, lo que mantiene en vilo al sector ganadero.

La entrada de carne y otros productos animales, producidos bajo normas diferentes, según la apreciación generalizada en el sector ganadero, genera sensación de desigualdad. “No jugamos en la misma liga que el resto de países”, apunta Carlos Elizondo, secretario general de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores, Asaja. Por su parte, Luis Pérez Portilla, secretario general de la Unión de Ganaderos y Agricultores Montañeses (UGAM-COAG) destaca la a su juicio “dudosa calidad y procedencia” de los productos de fuera de la UE que llegarían merced al acuerdo, y que a su juicio servirán para “echar por tierra” el valor de los productos locales y favorecer la desaparición de la ganadería y agricultura familiar de Cantabria.

Alberto Pérez Quintial, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA). Foto: Nacho Cubero.

En la misma línea se expresa Alberto Pérez Quintial, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA): “Aunque nos quieran vender que hay cláusulas para garantizar que todo está bien, son solo parches. Este acuerdo no beneficia al sector local, solo a los intereses de grandes multinacionales”. Añade que Europa necesita un mercado masivo para vender coches y otros productos, y que los ganaderos cántabros se han convertido en un “mero encaje” en esa estrategia, sin ventajas reales para su producción.

Además, los secretarios generales de las tres organizaciones agrarias expresan serias dudas sobre la eficacia de los controles de calidad en frontera. “No hay personal suficiente para revisar todos los productos que entran, y el Gobierno se pone de perfil ante esta realidad. Se perjudica a nuestra población y a la dieta mediterránea de la que tanto se ha presumido. Otros países no van a adaptarse de la noche a la mañana a las exigencias europeas. Esto es una trampa y un engaño que puede poner en riesgo la salud de la sociedad”, sostiene Alberto Pérez Quintial.

Luis Pérez Portilla, también escéptico respecto a la capacidad inspectora, calcula que no se controla ni el 1% de lo que llega, cuestionando así la garantía real de que los productos importados cumplan los mismos estándares que se exigen a los ganaderos europeos. “Es el cóctel perfecto para favorecer la desaparición de nuestras ganaderías”, zanja.

 

Carlos Elizondo, secretario general de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores, Asaja. Foto: Nacho Cubero.

Elizondo advierte de que, si Europa no toma medidas para frenar los efectos del tratado, el sector volverá a movilizarse como ya lo ha hecho en dos ocasiones durante este año en Santander. Sobre las masivas tractoradas, el secretario de Asaja reconoce que el efecto no ha sido el deseado, mientras que Pérez Quintial opina que las protestas han cambiado el paso a los políticos: “Ahora empiezan a entender que no es tan fácil defender este acuerdo”, señala e incluso añade que los resultados electorales recientes, como la subida exponencial de VOX y la victoria del PP en las citas en las urnas de Aragón y Extremadura frente a la bajada del PSOE, reflejan que el campo busca alternativas políticas que “consideren sus intereses”.

El secretario general de UGAM-COAG vincula directamente los tratados internacionales con los recortes planteados en la Política Agraria Común (PAC) por parte de la Comisión Europea. En concreto, se refiere a la propuesta de reducir en un 22% la dotación destinada a la PAC en comparación con el actual periodo presupuestario. “No entendemos qué soberanía alimentaria quiere Europa si, por un lado, firma estos pactos comerciales y, por otro, recorta la PAC”, cuestiona. Además, denuncia que, pese a la disminución de fondos, las exigencias burocráticas y medioambientales aumentan. “Lo que consiguen es generar miedo entre quienes están pensando en incorporarse al sector, y los necesitamos”, advierte.

La preocupación no es menor si se tiene en cuenta que la edad media de los ganaderos supera los 60 años y que, según reconocen las organizaciones agrarias, el relevo generacional no avanza al ritmo que la actividad requiere para garantizar su continuidad.

Tractoradas

Los tractores han vuelto a tomar Santander en dos ocasiones a lo largo de este 2026. A las protestas contra el acuerdo con Mercosur se suman los daños provocados por el lobo, la expansión de la dermatosis nodular bovina y los anunciados recortes en la Política Agraria Común (PAC).

Para Alberto Pérez Quintial, la mayor inquietud en estos momentos no está tanto en los precios como en las enfermedades del ganado. La dermatosis nodular contagiosa (DNC) concentra buena parte de la preocupación del sector. El Gobierno de Cantabria ha prorrogado hasta el 30 de abril —dos meses más— las medidas preventivas ya en vigor, al considerar que la evolución sanitaria a nivel estatal no es mejor que hace tres meses, según explicó la consejera de Ganadería, María Jesús Susinos. A ello se suma la llegada de la primavera, con el aumento de mosquitos, principales transmisores de la enfermedad.

Entre las medidas adoptadas figura, por ejemplo, la suspensión de ferias y concentraciones ganaderas, una decisión que afecta directamente a la actividad comercial y a la visibilidad del sector.

Por su parte, Luis Pérez Portilla asegura no comprender por qué el Ministerio y Bruselas no abordan conjuntamente la posibilidad de permitir la vacunación preventiva en Cantabria, lo que implicaría rebajar la categoría sanitaria de la enfermedad. Advierte de que, si la DNC llegara a territorio cántabro, el impacto sería “una ruina”, dado que las explotaciones se encuentran muy próximas entre sí, y ello facilitaría una rápida propagación del virus.

Los tractores, a su paso por las calles del centro de Santander durante una de las manifestaciones de ganaderos y agricultores. Foto: Nacho Cubero.

En el capítulo de noticias positivas, los precios de la carne y de la leche se mantienen en buenos niveles, lo que permite una estabilidad económica. Sin embargo, esa tranquilidad se vive con cautela. Los profesionales reconocen que su principal temor es que esta situación cambie a corto plazo, especialmente en el caso del sector lácteo. “La industria está amenazando con bajar de manera brusca los precios de cara a la primavera y no lo entendemos, porque cada vez somos menos los ganaderos de leche”, advierten desde el sector, que no comprenden el posible ajuste a la baja en un contexto de reducción constante de explotaciones. Lo cierto es que, según el Instituto Cántabro de Estadística (ICANE), en 2025 permanecían activas 788 explotaciones ganaderas dedicadas a la producción láctea, frente a las 1.514 registradas en 2015.

Otro de los aspectos que el sector valora de forma positiva es el respaldo del Gobierno cántabro en la gestión del lobo, aunque no perciben la misma sintonía por parte del Ministerio. “El Gobierno central nos machaca intentando volver a incluir al lobo en el LESPRE, el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial”, critica Carlos Elizondo, en referencia al debate abierto sobre su estatus jurídico.

Al mismo tiempo, reconoce que los efectos de las 41 extracciones realizadas por el Ejecutivo autonómico no serán inmediatos. “Los resultados se verán en unos años”, señala, aunque insiste en que la línea de actuación debe mantenerse e intensificarse, ya que la presencia del lobo “ha llegado incluso a la costa, algo que no es habitual”.

En la misma línea, Alberto Pérez Quintial apunta que uno de los principales escollos actuales es la actualización de las tablas de indemnización por ataques. “Se han quedado devaluadas”, afirma, recordando que el valor de los animales ha aumentado “entre un 30 y un 40% en los últimos años”.

Luis Pérez Portilla, secretario general de la Unión de Ganaderos y Agricultores Montañeses (UGAM-COAG). Foto: Nacho Cubero.

Frente a las críticas de algunas plataformas ecologistas, el sector defiende que es necesario actuar con determinación. “No podemos andar con miramientos”, sostiene Pérez Quintial, quien aboga por continuar con las extracciones para alcanzar un equilibrio que permita reducir lo que califican como un exceso de lobos. “Solo así podemos seguir viviendo de esto”, concluye.

Así, los secretarios generales de las organizaciones agrarias cántabras coinciden en que la situación general es similar a la del año pasado con relativa estabilidad, pero con inquietud sobre el futuro. Sobrevuela, una vez más, el problema del relevo generacional, un asunto recurrente que sigue sin resolverse de manera estructural.

En este contexto, algunos dirigentes comienzan a plantear la necesidad de explorar modelos “diferentes” de incorporación al sector. Entre ellos, recuperar la figura del ganadero mixto: profesionales con dedicación parcial a la explotación y otra actividad laboral complementaria fuera de la ganadería. Alberto Pérez Quintial recuerda que este esquema era habitual en las décadas de los 70 y 80 y considera que podría adaptarse a la realidad actual para facilitar la entrada de jóvenes.

Carlos Elizondo añade otro factor de peso: la despoblación rural. “Vivir en un pueblo cada vez es más complicado; se están quedando sin gente y sin vida social”, señala.

“No podemos permitirnos perder más ganaderías en Cantabria, que quede claro a los organismos competentes”, concluye Luis Pérez Portilla. “Vertebran el territorio y generan valor económico y social. Están en riesgo, y no podemos perderlas”.

Eduardo Arasti, consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio. Foto: Miguel de la Parra.

Cuando acaba de cumplirse un año desde su presentación, el Plan de Internacionalización de Cantabria ha desplegado un variado conjunto de iniciativas para apoyar las ventas de las empresas regionales fuera de España, en una oferta que contempla acciones diseñadas tanto para aquellos habituados a operar en el sector exterior como para quienes lo hacen esporádicamente o para los que buscan cerrar sus primeras exportaciones.

En mayo, Sodercan y la Cámara de Comercio de Cantabria organizarán una nueva edición del programa de Entrevistas Individuales con Expertos en Mercados Internacionales, dirigido a empresas interesadas en iniciar o consolidar su proceso de internacionalización, y a través del que pueden acceder al asesoramiento de consultoras especializadas en mercados de destino de interés para nuestras empresas, todos ellos caracterizados por tener un alto potencial para realizar negocios. Las jornadas, que se desarrollarán en formato virtual los días 6 y 7 de mayo –para destinos en África, Latinoamérica, Oriente Medio y Asia Central– y 20 y 21 de mayo –orientadas a mercados europeos y africanos–, se enmarcan dentro del I Plan de Internacionalización de Cantabria 2025-2028, con el que el Gobierno de Cantabria quiere aumentar la base exportadora regional y reforzar la competitividad de las empresas mediante el apoyo personalizado en las primeras fases del proceso de internacionalización.

Presentado en febrero del año pasado, el plan contempla un variado catálogo de iniciativas adaptadas a las necesidades de sus destinatarios, entre los que, como sucede en el caso del programa a desarrollar en mayo, hay empresas que pueden no tener ninguna experiencia en los mercados exteriores, pero también otras que quieren consolidar su condición de exportadoras.

Flexibilidad

La flexibilidad del modelo, una de las principales claves que han inspirado el programa, se basa en lo que los redactores del Plan de Internacionalización de Cantabria denominan ‘itinerarios’, que establecen los pasos a dar, así como los recursos que se ponen a disposición de los participantes, a partir de la experiencia y objetivos de cada empresa en materia de comercio exterior. Estas rutas personalizadas contemplan tres posibles casos: empresas no exportadoras con interés en serlo, empresas que exportan, aunque no de forma regular, y empresas que por su trayectoria pueden considerarse ya exportadoras. Para la primera de estas categorías, el camino a la internacionalización arranca con la elaboración de un diagnóstico previo y continúa con la participación en un programa de iniciación a la exportación a cargo del Instituto de Comercio Exterior (Icex). En una tercera etapa, Sodercan proporciona los medios necesarios para favorecer la mejora de la capacitación del personal de las empresas y el desarrollo de las competencias requeridas para la gestión del comercio internacional.

El esquema se hace más especializado, y con actuaciones de mayor concreción, a medida que los destinatarios cuentan con una mayor experiencia previa. Así, para aquellos que ya han exportado en alguna ocasión la labor de capacitación es más específica, habilitándose un servicio de resolución de consultas, fomentando la cooperación entre empresas, buscando importadores y organizando misiones comerciales, además de apoyar la contratación de profesionales y ofrecer financiación, en un proceso que culmina con un reconocimiento como empresa exportadora del año a aquella que lo completa de forma particularmente exitosa. A todo lo anterior se suma, para aquellas empresas que tienen consolidada su condición de exportadoras, el asesoramiento y la mentorización a medida.

Como acciones concretas dentro de ese marco general, Sodercan pone a disposición de aquellas empresas de la región que no han iniciado actividad exportadora, o bien no exportan regularmente, un acompañamiento personalizado de un profesional experto en el ámbito de la internacionalización, que hará un diagnóstico de las circunstancias concretas de cada caso, a partir del que se elaborará un plan de acción encaminado a mejorar la capacidad de las empresas para abordar los riesgos inherentes a la apertura de mercados internacionales. Los participantes en esta categoría también podrán acceder a un servicio digital de autodiagnóstico para ayudarles a identificar cuáles son sus fortalezas y debilidades antes de comenzar a vender fuera de España, valorando su grado de preparación para emprender el proceso de internacionalización.

Dentro de las iniciativas dirigidas a empresas ya con experiencia exportadora, tienen especial relevancia aquellas encaminadas a la identificación de nuevos mercados y a la búsqueda de clientes. Para ello, Sodercan ofrece asesoramiento personalizado a cada empresa para encontrar nuevos destinos a sus productos, además de poner a su disposición un servicio de localización de importadores, con un nivel de detalle en la información que permite conocer los volúmenes y cuantías de las operaciones formalizadas en los últimos tres años, con datos de cada uno de los potenciales destinos para las exportaciones. Este abanico de actuaciones relacionadas con la prospección de mercados se completa con un análisis pormenorizado de la competencia a la que habrá de enfrentarse cada empresa.

El Plan de Internacionalización, que cuenta con un presupuesto de 13,5 millones de euros a invertir hasta el año 2028, incluye además ayudas directas, en convocatorias recurrentes con las que se pretende que ninguna empresa vea impedido su acceso a los mercados internacionales por falta de financiación. Así, se habilitan programas de apoyo a la contratación de personal especializado y a la promoción comercial, además de aportar subvenciones a la organización de ferias y congresos o en programas como ‘Coopera para Crecer’, que apoya la constitución de entidades de cooperación y proyectos de expansión comercial conjunta en mercados fuera de Cantabria, y ‘Clean Energy Transition’, que promueve la transición hacia una energía limpia.

Además de ser el canal para actuaciones como las anteriores, a lo largo de los doce meses pasados desde su presentación el Plan de Internacionalización ha dado cobertura a la celebración de seminarios y jornadas informativas, o amparado la organización de encuentros como el celebrado el pasado mes de octubre en Bruselas, en el que bajo el título de ‘Saborea Cantabria’ se ofreció una muestra de productos agroalimentarios ‘gourmet’ a una selección de potenciales importadores. En todos los casos, como también con los itinerarios o en las entrevistas a celebrar en mayo, el objetivo es abrir una puerta con la que facilitar el acceso a unos mercados exteriores que en Cantabria, y a tenor de los diagnósticos y los pasos dados por el plan en los últimos doce meses, ofrecen oportunidades para poner a prueba la competitividad de las empresas de la región.

La sociedad anónima deportiva facturó el año pasado en torno a tres millones de euros con la comercialización de equipaciones, otras prendas y ‘merchandising’ en el establecimiento que tiene en los Campos de Sport, a través de su tienda ‘online’ y en el punto de venta exterior en los días de partido. El dato, que este año se espera que crezca entre un 15 y un 20%, multiplica por más de seis la cifra de hace apenas cuatro años, cuando el equipo militaba en la tercera categoría del fútbol español. Pero la subida, que sitúa al Racing entre los equipos que más facturan por este concepto, no se explica solo por el ascenso y el buen momento clasificatorio: el gran salto se produjo con la renovada estrategia de márketing del departamento que dirige Pablo Ruiz.

Juan Carlos Arrondo | Abril 2026

A punto de cumplirse catorce años desde que el Racing jugó por última vez en la primera división, el objetivo de regresar a la máxima categoría del futbol español parece cada vez más cercano. Tras un largo periodo de crisis deportiva, pero aún más de convulsión económica y societaria, la entidad ha encontrado el camino de salida del túnel y lo ha hecho sobre la base de una comunión entre quienes forman parte del club y, en definitiva, todos los que se identifican con sus valores; como suele recalcar Sebastián Ceria, su accionista mayoritario, se trata de ir construyendo una comunidad. Una de las áreas que está cobrando especial protagonismo con este enfoque es la tienda oficial, la venta al por menor de equipaciones y ‘merchandising’, cuya facturación ha crecido exponencialmente en las dos últimas temporadas. Un éxito que no solo hay que valorar por su aportación a la buena salud de la cuenta de resultados, sino también por lo que supone en el fortalecimiento del vínculo del racinguismo con sus colores.

La tienda del Racing –que cuenta con un establecimiento permanente en los Campos de Sport, más otro punto de venta los días de partido, así como un portal de comercio electrónico– facturó la pasada temporada unos tres millones de euros. El gran salto se produjo con una renovada estrategia en el departamento de Marketing, que desde hace dos campañas dirige Pablo Ruiz: “La temporada 2023/24 se duplicó la facturación de la anterior y la 2024/25 fue más de tres veces la de la 2022/23. Esta temporada llevamos en el primer semestre, de julio a diciembre, casi el 17% más que en el mismo periodo de la anterior, por lo que esperamos que el crecimiento final oscile entre el 15 y el 20%”. A todos estos datos añade otro que ofrece una clave para comprender parte del origen de esta tendencia: “El 30% de las ventas de la última temporada corresponde a la tienda online; cuando nosotros llegamos al club representaba el 5% del total. Esa unidad de negocio creció mucho”.

Si bien Pablo Ruiz insiste en que debe considerarse un trabajo en equipo, que incluye desde la parte gerencial del departamento hasta el ‘staff’ de la tienda, es un hecho que su incorporación en septiembre de 2023 cambió la dinámica del área comercial. Se encontró un inventario estancado, un ‘stock’ acumulado con muy pocos tipos de productos, artículos obsoletos y repetidos de temporadas anteriores: “Hay que tener en cuenta que el fuerte de la facturación en la tienda oficial de un club, el 80%, es la equipación de la temporada. Y el ‘merchandising’ –moda, bufandas, accesorios, etc–, que habitualmente representa el 20%, era prácticamente inexistente”. La idea fue impulsar una estrategia de crecimiento de la mano de proveedores que asumiesen el reto de asegurarles lo que necesitaban en cantidades mínimas coherentes: “Y de esa manera poder ofrecer gran variedad de productos, un recambio permanente en diseños y en variables a partir de ir viendo cuál era el comportamiento de la gente a medida que le íbamos ofreciendo más”.

Pablo Ruiz, director de Márketing del Racing, en la tienda de El Sardinero rodeado de algunas de las equipaciones que componen el amplio surtido actual. Foto: Nacho Cubero.

Lo primero que hizo el nuevo equipo comercial fue obtener información del aficionado, escuchar sus sugerencias o sus quejas y analizarlo. “Ese trabajo de empaparnos y conocer a la afición ha sido clave a la hora de entender cuáles son sus gustos y actuar en función de ello”, indica Pablo Ruiz, para quien –al proceder de Argentina– la comprensión del comportamiento del seguidor racinguista supuso también un proceso de aprendizaje personal: “Fue un desafío porque vengo de un país en el cual el futbol se ve de una manera más pasional y son, obviamente, otra cultura y otras costumbres”. Pero la tarea tenía un alcance mayor que simplemente alinear la oferta con las preferencias del público, ya que en paralelo se estaba desarrollando la estrategia de marca e imagen institucional del club: “Todos los productos que se venden en la tienda tienen que reflejar esa imagen. La marca es la parte que se ve del iceberg y su construcción tiene que ver con valores, con lo que se quiere reflejar de lo que somos”.

Con la creación de la marca ‘Racing’ llegó la asociación con varios proveedores y los acuerdos de colaboración con otras marcas con el objetivo de mostrar una imagen propia, diferenciada de la de otros clubes. Para el responsable de Marketing de la entidad hay muchos actores que contribuyen a comunicar ese diferencial, empezando por el propio aficionado y quienes integran la comunidad racinguista, que forman parte de la propia marca: “De alguna manera, nuestros colaboradores y nuestros patrocinadores también hablan de la marca”. Destaca que para congeniar con sus ‘partners’ es importante que las aportaciones sean mutuas para lograr un vínculo que perdure en el tiempo: “Es entender que estamos yendo los dos hacia el mismo lugar y que a ambas partes nos convenga. En el futbol, que es tan pasional y está tan atado al resultado, es difícil hablar del largo plazo, pero por esa coherencia que se quiere mostrar en la marca necesitamos socios estratégicos dispuestos a ir junto con nosotros todo el camino”.

“Uno no es del Racing únicamente el día del partido, lo es siete días de la semana, veinticuatro horas al día, por lo cual buscamos que esté también presente en su estilo de vida”. Pablo Ruiz, director de Marketing del Racing.

En ese afán por mostrar unos atributos y valores propios, lo que se pide a los proveedores con los que trabaja la entidad son productos que permitan despegarse del resto. No se trata de una competencia con otros clubes, sino de mostrarse diferenciales, algo que se busca a través de la innovación y de colaboradores que puedan ofrecer cosas distintas. Un ejemplo es la colección de Pompeii, una firma de moda y calzado cuya línea conmemorativa del 112º aniversario ha sido muy satisfactoria para el club. Pablo Ruiz subraya también que gracias a aportaciones como las de Tito Customs y otros diseñadores independientes y emergentes con mucho tirón entre el público joven pueden seguir construyendo nexos para llevar a la marca Racing más allá del campo de futbol e introducirla en la cotidianidad de los aficionados: “Uno no es del Racing únicamente el día del partido, lo es siete días de la semana, veinticuatro horas al día, por lo cual buscamos que esté también presente en su estilo de vida”.

La relación con Austral

Aunque generalmente los clubes buscan posicionarse a través de las equipaciones deportivas de las grandes marcas internacionales, el Racing continúa apostando por la firma cántabra Austral, que ya venía trabajando con el club antes de esta nueva etapa y con la que también tuvo una fructífera relación en las décadas de los ochenta y noventa. Más que como el proveedor técnico o patrocinador del equipo, Pablo Ruiz prefiere referirse a ella como un buen socio comercial o estratégico: “Nos encontramos con una empresa muy predispuesta a nuestras sugerencias. Trabajamos mucho en el desarrollo de cada uno de los productos, hay una ida y vuelta constante de muestras y aprobaciones. Lo que queríamos era mejorarlos con telas especiales, con patrones exclusivamente diseñados para el Racing y con muestras de su identidad reflejada en las equipaciones”. Esta colaboración ha permitido que la tienda pueda vender la camiseta oficial a un precio, si no el más, de los más baratos de la liga y ha propiciado campañas exitosas con el lanzamiento de algunas ediciones de estilo ‘retro’.

Con la nueva estrategia comercial se ha dotado a la tienda de una amplia variedad de artículos, buscando proveedores que suministren cantidades mínimas para probar y testear. “Hacemos prueba y error en pequeñas series como parte de un aprendizaje. Tenemos que medir bien a la hora de controlar el ‘stock’ porque un mal cálculo puede tirar por la borda todo el trabajo de la temporada”, apunta el director de Marketing. Aunque en algún momento muy concreto han sufrido de falta de disponibilidad en el tallaje –rotura de curva de tallas– de las camisetas oficiales, asegura haberse solucionado este año: “Lo que hicimos con Austral fue controlarlo en fechas claves, de acuerdo al histórico que tenemos acumulado de temporadas anteriores, y sabiendo más o menos cuál es el comportamiento de la gente. En los dos años y medio últimos el Racing siempre ha ido a más y no tenemos del todo medido el comportamiento del aficionado si va mal. Tenemos a favor que es muy fiel y pasional, y esto no es menor”.

El director de Márketing del Racing, junto al ‘staff’ de profesionales de la tienda del club. Foto: Nacho Cubero.

Pablo Ruiz considera que en el marketing deportivo, sobre todo en el futbol, siempre hay que tener en cuenta el factor pasional: “Hay que tocarle la fibra, que se anime a comunicar los valores del club porque se está aliando con su historia, con una tradición de 113 años”. Su experiencia en Argentina, primero como hincha y después como director de Marketing del Racing de Avellaneda durante casi tres lustros, le ha permitido apreciar ese alto componente emocional en torno a un club que ha vivido periodos de grandeza, caída y resurgimiento y compararla con lo que se ha encontrado en Santander: “Me sorprendió mucho porque siempre se habla de la pasión del futbol argentino y cuando uno va a otro país espera encontrarse algo distinto. Sin embargo, me pasó todo lo contrario. No hay personas de otros clubes que no remarquen el ambiente que genera el racinguismo en El Sardinero o cómo vive cada partido. Eso es un valor de marca muy importante y lo que nosotros tenemos que hacer valer”.

A falta de cifras homogéneas comparables, el responsable comercial cree que la tienda del Racing está entre las que más factura de los equipos de segunda división y probablemente se esté codeando con varios de primera. Afirma que el club está trabajando en todos los ámbitos, también en este, para estar preparado por si tiene que afrontar un mayor nivel de exigencia con un ascenso de categoría: “Sobre todo en tecnología. De hecho, hay un equipo trabajando en el tema del dato a través de la tienda y de inversión publicitaria en redes sociales en pos de la venta ‘online’, que se vio reflejado ahora en navidades con una tasa de conversión muy alta”. Además, está enfocando buena parte de sus esfuerzos en perfeccionar la experiencia de compra en la tienda del Racing para el aficionado: “Se está trabajando fuerte en la atención al cliente, tanto en la tienda como a nivel general del club, porque creemos que es algo a mejorar. Son aspectos a seguir que no queremos descuidar”.

Mientras los productos licenciados pueden encontrarse en establecimientos ajenos, como decisión estratégica la tienda del club se reserva en exclusiva la venta de las equipaciones del Racing. De esta forma se controla todo el proceso, incluyendo, por ejemplo, los descuentos y promociones que se ofrecen a los abonados. El departamento de Marketing analiza si sería necesario abrir otra tienda o quizás un punto de venta estacionario como refuerzo en ciertas fechas clave. “No quiere decir que lo vayamos a ejecutar en el corto plazo, ni que realmente lo vayamos a ejecutar, pero creemos que, en cuanto alcancemos el techo que ahora estamos buscando, vamos a necesitar alguna otra forma de crecer”, explica su director.

“Si preguntamos al racinguismo cuál es el momento más importante de los 113 años de historia, la respuesta será que la noche del plante”. Pablo Ruiz, director de Marketing del Racing.

Desde esta perspectiva, hay una apuesta decidida por potenciar la plataforma de comercio electrónico, que, a modo de curiosidad, muchos clientes utilizan como escaparate digital antes de comprar en persona: “Perseguimos que la tienda ‘online’ se consolide como unidad de negocio fuerte y desarrollamos productos o lanzamientos exclusivos para que el aficionado viva la experiencia comprando en ella”.

A medida que van pasando las semanas y se acerca el final de la competición, el futuro deportivo del Racing cada vez se acerca más al ansiado ascenso. Sin embargo, el área comercial se sustenta en una base ajena a los avatares futbolísticos. “Se trabaja con mucho tiempo de anticipación. La camiseta de la temporada que viene ya está aprobada y prácticamente en proceso de producción. Se trata de dejar de lado el éxito deportivo, aunque, obviamente, hay que ser previsor y medir los tiempos de entrega y las cantidades mínimas, para que cuando llegue podamos potenciarlo”, precisa Pablo Ruiz. Resalta que esto es así porque su plan de marketing pone el foco sobre el aficionado, no en los resultados logrados en el césped: “Si preguntamos al racinguismo cuál es el momento más importante de los 113 años de historia, la respuesta será que la noche del plante. Para la afición es un motivo de orgullo, ahí está la clave. Los valores que buscamos transmitir como marca están todos representados en la afición: fidelidad, resiliencia, compromiso, cercanía, honor y dignidad”.

Tras la crisis de 2008, que dejó al sector en los huesos, la construcción reconoce que ahora vive años de cierta estabilidad. De la mano de los fondos europeos, los presidentes de tres colectivos profesionales convienen en que esta actividad está recuperando poco a poco su papel protagonista en la escena económica regional, pero advierten del grave riesgo que plantea para su futuro la falta de mano de obra y de relevo generacional.

Manuel Casino | Abril 2026

La construcción vive años de estabilidad y de cierta bonanza. Tras la crisis de 2008, que dejó a esta actividad temblando y en los huesos, el sector se esfuerza por volver a ser protagonista de la economía regional y por recuperar, poco a poco, el brillo de antaño. Así lo estiman algunos de los principales actores de este sector, que destacan el constante aumento de la carga de trabajo experimentando durante estos últimos ejercicios.

“Somos protagonistas, al menos al nivel de datos”, sintetiza el presidente de la Asociación de Constructores y Promotores (ACP) de Cantabria, Javier Palomera, sobre el papel de un sector que, según resalta, aporta el 7% del PIB regional y emplea a unos 17.000 trabajadores. En su balance del último ejercicio, Palomera confirma que 2025 ha sido un buen año. “Ha sido un ejercicio más tranquilo y con menos sorpresas”, rubrica.

Más optimista aún se muestra el presidente de la Asociación de Excavadores de Cantabria (Aexca), Antonio García Rivero, quien no duda en señalar que su subsector atraviesa por un buen momento. “Aunque los precios no son los que deberían”, una guerra que admite que “siempre va a estar ahí”, destaca que el pasado año se han alcanzado unos niveles de actividad que nadie esperaba. “No es que haya sido un punto de inflexión, pero sí de que las cosas se vean con otra perspectiva. Si tuviera que ponerle una nota, le pondría un nueve”, enfatiza.

Javier Palomera, presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

Un discurso del que, en lo sustancial, tampoco se aparta el presidente del Colegio Oficial de Arquitectura Técnica de Cantabria (Coaatcan), José Manuel González Rubio, quien juzga que el sector avanza por la senda adecuada. En su análisis, corrobora que 2025 ha sido un año “positivo”. “Cuando el ejercicio se ha cerrado con cerca de 2.000 viviendas nuevas, casi el doble que en 2024, el balance solo puede ser bueno”, recuerda para advertir a continuación del riesgo de morir de nuevo de éxito. “Lo que sería un problema para el sector es que volviera a haber un boom descontrolado. Que demos un bocado tan grande que no podamos digerirlo, que es lo que pasó en 2008. Lo ideal es incrementar el número de viviendas y llegar poco a poco a ese equilibrio que necesita el mercado entre la demanda y la oferta”, explica.

De cara a este año recién estrenado, los tres presidentes consultados coinciden en que no esperan grandes novedades, más allá de consolidar la actividad. Para González Rubio, sus expectativas pasan por mantener la tendencia positiva y seguir incrementado el número de viviendas de obra nueva para superar las 2.000 construidas. De su lado, García Rivero, también expresa su convencimiento de que este año sea una continuidad del anterior y que la actividad se mantenga, o que incluso se incremente. “Ahora bien, si me pregunta por 2027, no sabría contestarle con certeza”, avanza dejando caer que existen retos pendientes que podrían comprometer la buena marcha de su subsector.

En el caso de los constructores y promotores, Palomera confía en mantener la solidez de los últimos años y no sufrir, como históricamente ha sucedido, los vaivenes ligados a la cercanía de procesos electorales. “La estabilidad le está viniendo muy bien al sector”, anota antes de recordar que, aunque de un tiempo a esta parte se hable mucho de la construcción de viviendas, el subsector con mayor dinamismo y el que más volumen de negocio genera ha sido siempre y es el de la obra pública.

El fin de los fondos europeos

En este sentido, el presidente de la APC de Cantabria admite que los habituales dientes de sierra que vive la construcción cuando se aproximan ciclos electorales ahora no se notan tanto: “Venimos de unos años en que los fondos europeos han copado gran parte de las ayudas públicas. Cuando se terminen, ya veremos si se mantiene la inversión pública, pero eso ya no está en nuestra mano y dependerá de las prioridades de los políticos”, subraya.

El presidente de Aexca, por su parte, conviene igualmente que los fondos europeos han jugado un papel fundamental en el aumento de la actividad registrada durante estos años, lo que, a su juicio, ha podido distorsionar la radiografía de lo que realmente ocurre en el sector, aunque cree que el número de obras volverá a aumentar con la proximidad de nuevos de ciclos electorales. “No debería ser así, pero lo es”, lamenta no sin reclamar para evitarlo planes de inversión a más largo plazo. “La amortización de las máquinas grandes, que pueden llegar a costar 300.000 euros, requiere de varios años. No puedes comprarlas con una planificación a corto”, censura.

José Manuel González Rubio, presidente del Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

En parecidos términos se expresa el presidente de los arquitectos técnicos de Cantabria, quien critica que “ciertas políticas” tengan un carácter muy cortoplacista. “La vivienda es un tema tan serio y relevante que necesita planificaciones a más largo plazo, a varios años vista. Y no puede depender de elecciones. Exige un consenso para decidir entre todos a dónde queremos ir y cuándo queremos llegar, que es algo en boca de todos, pero que pocos hacen. Mientras no exista este acuerdo, vamos a ir de atracón en atracón electoral y creo que así nos va a ir mal. La vivienda es un bien de primera necesidad y no puede estar sujeto a caprichos. Es como la sanidad y la educación. Hay que tener un consenso y un objetivo claro y compartido”, razona.

Sobre el fin de las ayudas europeas, González Rubio admite que pude ser un freno para la actividad, pero en ningún caso una losa. “Pero si cada vez se espera más obra nueva y la rehabilitación siempre va a existir porque tenemos un parque edificatorio muy envejecido, aunque sea con picos ligados a la existencia de ayudas públicas, o cambia la actual situación o muchas obras se van a quedar si hacer o se harán más tarde”, alerta sobre un problema al que todos señalan como el principal reto del sector: la falta de mano de obra.

Escasez de mano de obra

Llegados aquí, el representante de los más de medio millar de arquitectos técnicos colegiados en Cantabria revela que la falta de personal es un problema “acuciante y muy delicado”. “Casi a diario, enviamos ofertas de empleo de empresas tasadoras, promotoras o constructoras y algunas vuelven recurrentemente porque no pueden ser atendidas. No hay suficientes colegiados para atender toda la demanda”. En su opinión, esta escasez de profesionales, que extiende a todo el sector, “no solo está dilatando el inicio de las obras, sino también los plazos, porque no tienes a tu disposición el personal que quieres en el momento que tú quieres. La mano de obra es finita, muy concreta y tienes que esperar”, advierte. Palomera, quien comparte ampliamente esta visión, reconoce que les está costando mucho encontrar trabajadores, una dificultad que concreta en dos ámbitos fundamentales: la mano de obra femenina y los jóvenes.

“Prácticamente el 10% de la mano de obra supera los 60 años y el porcentaje de trabajadores menores de 35 años no llega al 25%”, Javier Palomera, presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria.

A esta cuestión añade, además, el problema “muy grave” del relevo generacional. Según especifica, la media de edad de los trabajadores de la construcción es cada vez más alta. “Prácticamente el 10% de la mano de obra supera los 60 años y el porcentaje de trabajadores menores de 35 años no llega al 25%”, matiza al mismo tiempo que previene de que “se han perdido totalmente” la experiencia y el conocimiento que las figuras del capataz y del aprendiz han venido aportando tradicionalmente a este sector.

En este sentido, el presidente de los constructores y promotores cántabros no comprende la demonización a la que está sometida este sector, pese, como subraya, a las campañas impulsadas por la Fundación Laboral de la Construcción (FLC) y desde la propia Confederación Nacional de la Construcción (CNC) para dar a conocer una actividad que, subraya, no es solo estar con una paleta y tirar de una carretilla. “En la construcción, que cuenta con un convenio colectivo estable firmado hace dos años, hay muchísimos subsectores que funcionan muy bien, con muy poca conflictividad laboral, trabajos cerca del domicilio del trabajador y con fines de semanas libres. Pese a ello, nos cuesta mucho llegar a los jóvenes y a las mujeres, que ya están presentes en las actividades y trabajos técnicos y administrativos, pero no así en los de a pie de obra”, admite.

Del mismo parecer se muestra el presidente de Aexca, quien también lamenta que se siga considerando a la construcción casi exclusivamente como un sector de trabajo duro y a pie de obra con frío y lluvia o calor extremo. “En nuestro sector de maquinaria –argumenta– las máquinas cada vez están mejor acondicionadas, con cabinas climatizadas, asientos ergonómicos…, pero la sociedad nos sigue viendo como el último recurso”, confiesa.

Antonio García Rivero, presidente de la Asociación de Excavadores de Cantabria Foto: Nacho Cubero.

Tras admitir que faltan trabajadores, tanto de maquinaria como conductores de camiones y vehículos pesados, García Rivero también insiste en la elevada edad media de los trabajadores de su subsector, cifrada en 49 años, según un estudio realizado hace año y medio, “lo que hace prever que en unos años deberá de entrar nueva gente al sector solo para cubrir las jubilaciones, no digo ya para satisfacer la mayor demanda de actividad. Si esta dinámica no cambia, muchas obras no se podrán acometer porque no habrá empresas suficientes o con capacidad para poder ejecutarlas”, advierte.

Con todo, entorna su particular ‘mea culpa’ y confiesa que esta falta de mano de obra, especialmente joven, se puede deber en parte a que no han sabido llegar a ellos, con un lenguaje más directo y propio de su edad. “Nos hemos quedado estancados”, reconoce, aunque, en este sentido, valora la puesta en marcha por primera vez este curso de un Grado Medio de FP de Técnico en Excavaciones y Sondeos, de dos años de duración, en el que se han matriculado quince alumnos. “Estamos razonablemente satisfechos de la respuesta”, afirma.

Principales retos

De cara a los próximos años, cada uno de estos tres representantes señala sus particulares retos. Así, el presidente de los arquitectos técnicos cántabros asegura que para su colectivo “va a ser fundamental no perder la referencia de hacer las cosas con calidad. Que lo que se haga, que espero que sea mucho, se haga con criterios de calidad. No digo que tenga que ser lujo, sino bien hechas, tanto desde el punto de vista urbanístico como físico”, recalca.

Palomera, en cambio, juzga “capital” captar talento y atraer personal al sector, así como el mantenimiento de la inversión pública, que tilda de “básico”. “Y ver si la construcción de viviendas de la que tanto se habla finalmente se lleva a cabo. Hemos pasado de unos años de no hablar prácticamente de ella a ser el protagonista principal del discurso público. Y tampoco se está construyendo tanto como se debería”, analiza sobre un futuro en el que confirma que la digitalización cada vez estará más presente, pero de forma más relevante en los procesos constructivos y de materiales que en la propia actividad. “Nuestra actividad nunca va a ser plenamente industrial, en una nave. Siempre habrá una parte de mano de obra y de desplazamiento a obra que no puedes sustituir”, resume.

En el caso de los excavadores, García Rivero apunta, en primer lugar, a algunas cuestiones que llevan arrastrando desde hace muchos años, como son los vertederos de tierra y residuos. “Aunque ahora parezca que este tema está medio solventando, lo cierto es que no lo está, más aún tras el cierre en septiembre pasado de la planta de reciclaje de Valoria, en Camargo, que ha supuesto un paso atrás de veinte años. De la noche a la mañana nos hemos quedado sin nadie que recicle los residuos de construcción y demolición (RCD)”, destaca tras la clausura de esta instalación que, según especifica, reciclaba el 80% de los residuos del subsector.

Tras apuntar a los plazos de pago como otra de sus reivindicaciones históricas, tampoco se olvida de la intención del Gobierno de España de equiparar la fiscalidad del diésel a la de la gasolina, una posibilidad que, sostiene, tendría un impacto directo y muy negativo sobre la competitividad del sector. “Lo vemos [la equiparación] con miedo. Y es justo lo contrario de un gasóleo profesional para nuestro sector, que es lo que venimos reivindicando desde hace tiempo. Actualmente, este gasóleo bonificado solo afecta a un cierto tipo de maquinaria y nosotros reclamamos extenderlo a todo el subsector, ya que el combustible representa alrededor del 40% de nuestros costes. Al final, el pagano de esta equiparación fiscal será el consumidor, que es quien pagará este aumento del precio del diésel”, avisa consciente del impacto que esta subida tendría en una maquinaria que puede llegar, en el caso de las más grandes, a consumir hasta 700 litros al día, detalla. Asimismo, también reclama un Plan Renove, una reivindicación que plantea junto con la CNC y Anmopyc, la asociación española de fabricantes de maquinaria para construcción y minería. “Pero no demandamos un plan de renovación al uso, sino uno vinculado a la eficiencia energética porque tenemos un parque de maquinaria con una media de 18 años de antigüedad y, por tanto, contaminante y con consumos elevados”, define no sin esconder su escasa confianza en que estas reivindicaciones se cumplan. “Si no es por una cosa es por otra, pero siempre nos quedamos fuera de las ayudas públicas”, admite contrariado antes de precisar que, además, “ahora no es precisamente un buen momento para la interlocución con el Gobierno de España por los cambios continuos en los organigramas públicos”. Con todo, García Rivero no duda en insistir que el principal reto del su sector es afrontar el relevo generacional y la falta de mano de obra. “Ese es nuestro mayor problema”, subraya.

Oportunidades

En el caso de las oportunidades, González Rubio observa que esta época de falta de mano de obra y alta demanda es un buen momento para avanzar “bastante rápido y bien” en la construcción industrializada. “La industrialización cada vez va a estar más presente. No sé si ha llegado para quedarse, pero ha llegado. Cada vez hay más promotores privados que sondean estas posibilidades, aunque sea de manera parcial, para ir hacia soluciones más industrializadas. Creo, además, que puede ser muy interesante buscar modelos o tipologías de edificación que permitan hacer una casa de la forma más industrializada posible”, recapitula.

El presidente de las APC de Cantabria, por su parte, centra la mayor oportunidad en seguir siendo un sector importante y con peso y capacidad de influencia en la economía regional.

Finalmente, el máximo representante de Aexca expresa su opinión de forma muy parecida. “Estamos en un momento buenísimo, de mucha actividad. Y creo que ahora es la hora de situar al sector el lugar que le corresponde, trabajando bien y con unos precios adecuados que cubran los costes. De esta forma, podremos plantearnos la renovación de maquinaria y el reto de dignificar y hacer atractivo el sector”, cierra.

En un contexto que en el conjunto del país está marcado por el aumento de la inversión en infraestructuras por parte de las diferentes administraciones del Estado, Cantabria registró en 2025 un descenso del 2,4% en el importe destinado a actuaciones con cargo a los presupuestos del Gobierno central, el autonómico y los municipios. La aportación de estos últimos, que creció un 43%, fue clave para que la caída no fuera mayor.

José Ramón Esquiaga | Marzo 2026

Atenuados por la aportación de los fondos europeos, los dientes de sierra que suelen dibujar las estadísticas de licitación pública son ahora menos acusados en sus picos y valles, pero continúan marcando una tendencia de fondo que condiciona la actividad de las empresas del sector. Ese subir y bajar de las cifras, apenas perceptible en los últimos años en lo que se refiere al dato total de lo invertido en España, sigue siendo una característica que define la evolución de las estadísticas que dan cuenta de las cantidades destinadas a obra pública en Cantabria, que se movieron hace tres años en cotas solo superadas en los años previos a la crisis financiera, y que no han dejado de marcar descensos desde entonces, a diferencia de lo sucedido en el conjunto de las comunidades autónomas.

Según las estadísticas que publica Seopan –patronal de las grandes empresas constructoras de obra pública– el total de lo invertido en Cantabria por las diferentes administraciones del Estado rozó en Cantabria los 350 millones de euros durante el pasado año, una cantidad inferior en un 2,4% a la registrada el año anterior, y más de un 55% por debajo de la que en 2023 marcó el récord por este concepto. Además de cercano al del año anterior, el dato se mueve también en cotas comparables a las licitadas en 2021 y 2022, confirmando la excepcionalidad de la cifra que marcó el récord hace tres años, uno de esos picos de sierra que caracteriza la evolución de esta estadística.

En términos comparativos, lo más llamativo de la evolución de las cifras cántabras de los últimos años –los que van de la pandemia aquí– es el desacompasamiento con la tendencia del conjunto de España, donde la curva es mucho más plana y con una tendencia al crecimiento casi ininterrumpida. Así, y frente al descenso de lo licitado en Cantabria, el total de la inversión en obras públicas creció un 12,5% el año pasado, un incremento que vino a sumarse al 4,6% en que ya creció la inversión en 2023. El resultado de esa evolución es que el total de lo licitado en España se movió en 2025 en niveles solo alcanzados en los primeros años del siglo, antes de que la gran recesión diera un vuelco a la capacidad inversora de las diferentes administraciones públicas.

La administración local, protagonista

Si atendemos a lo licitado en Cantabria por cada una de las administraciones, el principal protagonismo lo tuvieron el pasado año los ayuntamientos, precisamente las entidades que en menor medida contribuyeron a las cifras en los dos ejercicios precedentes, incluyendo el del registro histórico de 2023. Los casi 126 millones de euros licitados por los ayuntamientos cántabros el pasado año sitúan a estas administraciones como aquellas que destinaron un mayor volumen de inversión a obra pública durante el pasado año, una condición con tan pocos precedentes como para poder ser considerada como una excepción. Es, en todo caso, una situación que también se refleja en la estadística del conjunto de España, y que hay que vincular con la capacidad inversora que los fondos europeos están otorgando a los municipios españoles.

Frente a esta singularidad, que ha permitido que ha permitido paliar un descenso que sin esa aportación hubiera sido mucho mayor, contrasta la atonía de las cifras de inversión de las administraciones central y autonómica. En el caso de lo licitado en por los diferentes ministerios para la realización de obras en Cantabria, la cantidad del año pasado se mueve en los mínimos desde la pandemia. No sucede lo mismo con lo licitado por la administración autonómica, que en 2021 tuvo un año peor, pero su aportación cayó un 24% en 2025.

La dársena santanderina se quedó en 2025 al borde de superar su récord histórico de tráfico, en un año que fue especialmente positivo en el movimiento de mercancía general, la categoría que aporta un mayor valor en su gestión y manipulación. La cifra de negocio del puerto, que tiene en marcha actuaciones por valor de 270 millones de euros entre inversión pública y privada, superó el año pasado los 26 millones de euros, con un beneficio de algo más de 7 millones de euros.

José Ramón Esquiaga | Marzo 2026

En esa querencia por las cifras que parece inevitable a la hora de hacer cualquier balance, las que dan cuenta de la actividad del puerto de Santander se movieron el pasado año entre la relativa decepción en lo puramente cuantitativo y las buenas perspectivas a las que puede dar lugar un análisis más detallado de los datos. En términos absolutos, los que pueden dar pie a cierta frustración en su lectura, la dársena santanderina se quedó por debajo de la cifra de tráficos del ejercicio precedente, en un descenso mínimo pero suficiente para impedir que se encadenara un tercer año con récord en el movimiento de mercancías. En lo cualitativo, y más allá de constatar lo mínimo del descenso, el detalle de la actividad en los muelles durante 2025 refuerza el posicionamiento del puerto cántabro como plataforma logística, y lo consolida por encima de la simbólica barrera de los 7 millones de toneladas.

Los 1.577 buques que atracaron en Santander en 2026 cargaron o descargaron un total de 7,151 millones de toneladas, una cifra esta última inferior en 43.000 toneladas –un 0,6%– a la registrada el año anterior, y que constituye el récord histórico de la dársena. Por categorías, el balance final del año recoge sobre todo el efecto de la caída en algo más de un 5% registrada por los graneles sólidos, compensada en parte por la subida de la mercancía general –un 1,8%– y, en menor medida, por la de los graneles líquidos, que pese a crecer un 39% mantienen un peso relativamente menor dentro del mix del puerto.

El buen comportamiento de la mercancía general –donde se encuadran tráficos como el de automóviles o el de contenedores– es el dato cualitativamente más relevante entre los que describen la actividad portuaria del pasado ejercicio. El mayor valor añadido que implica la gestión de estos tráficos, por las tareas asociadas y la intermodalidad que conllevan, hace que su aportación se mida en términos que van más allá de las toneladas en tránsito. Esa circunstancia fue especialmente valorada por César Díaz, presidente de la Autoridad Portuaria de Santander, en la rueda de prensa en la que presentó los datos de tráfico, que consideró clave para alcanzar los objetivos estratégicos de puerto: “Santander ha dejado de ser un puerto granelero para convertirse mayoritariamente en un enclave logístico en el que prima este tipo de tráfico”, señaló refiriéndose a la mercancía general.

Cambio de naturaleza

Ateniéndonos a las cifras, el puerto de Santander perdió la condición de granelero en 2024, el primer ejercicio en el que esa categoría no fue la mayoritaria dentro del conjunto. El dato, reforzado en el detalle de tráficos del pasado ejercicio, es especialmente relevante por el vuelco histórico que supone para un puerto en el que los graneles –primero los líquidos, cuando la antigua Campsa contaba con depósitos en Santander, y luego los sólidos– constituían la base de su actividad. Ese vuelco se ha dado, además, en muy poco tiempo: todavía en 2019, el año anterior a la pandemia, los graneles sólidos aventajaban en más de un millón de toneladas a la mercancía general, que hoy se sitúa 700.000 toneladas por delante.

En ese cambio de naturaleza ha sido decisiva la aportación de los contenedores, que el año pasado continuaron creciendo a un ritmo –un 6,6%, y nuevo récord histórico– que indica que se trata de un tráfico que aún no ha encontrado su techo en Santander.

Los 1,3 millones de euros que Boluda Maritime –el operador de la terminal de contenedores– invertirá en un área de reparación y servicio para estos cajones estandarizados de transporte es una de las actuaciones que están en marcha en el puerto, que suman inversiones por valor de 270 millones de euros sumando las acometidas tanto por iniciativa pública como privada. Es otra de las cifras que sirve para hacer balance de la aportación de la principal macroinfraestructura logística de Cantabria, que facturó algo más de 26 millones de euros en 2025, con un beneficio de 7 millones.