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Raúl Huerta Fernández, decano-presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Cantabria: “Necesitamos un pacto por la industria que pase del diagnóstico a la acción”

Raúl Huerta Fernández, el decano más joven de la historia del Colegio Oficial de ingenieros Técnicos Industriales de Cantabria (Coitic), que cuenta con 1.200 colegiados y que durante el pasado ejercicio visó proyectos de presupuesto de ejecución material superior a los 150 millones de euros, repasa en esta entrevista los principales retos de su profesión, reclama situar a la industria en el centro de las políticas públicas y señala a la capacidad eléctrica como el principal desafío estructural del sector industria en la región.

Manuel Casino | Agosto 2026

Pregunta.– Tras su toma de posesión en el Coitic, hace algo más de dos meses, anunció que asumía el mandato con el compromiso de fortalecer la profesión de la ingeniería en la rama industrial, reforzar la presencia institucional y seguir aportando rigor técnico, seguridad y progreso a la sociedad. ¿Por ese orden?

Respuesta.– No, no importa el orden. Son prioridades de una entidad de derecho público como es un colegio profesional. Al final, somos una herramienta para los profesionales de la rama industrial que buscamos reforzar la presencia institucional del colegio y seguir aportando rigor técnico, seguridad y progreso a la sociedad. Tenemos un papel muy importante en la sociedad cántabra como es garantizar el desarrollo industrial en las condiciones de seguridad y sostenibilidad correctas. Para ello, necesitamos estar conectados con los nuevos titulados, con los jóvenes, estar enlazados con la universidad y la Escuela Superior de Ingeniería Industrial y Telecomunicaciones de Cantabria, porque de ahí salen los nuevos profesionales y tiene que haber reposición y profesionales que empiecen a desarrollar las nuevas áreas que ya están ahí. Ya no hablo de inteligencia artificial, sino de gemelos digitales, automatización, robótica… Necesitamos más que nunca profesionales de la industria. Si queremos que Cantabria sea una comunidad donde el producto interior bruto del sector industrial esté por encima de la media nacional y que no siga perdiendo peso frente a otros sectores.

P.– ¿Cree que el peso de la industria en Cantabria está en retroceso, que está perdiendo fuelle?

R.– Bueno, ahí están los indicadores. Cantabria sigue por encima de la media nacional, pero ¿cuánto? Ahora estaremos en el 20 o 21% del PIB regional, cuando hace diez años estábamos cerca del 25%. Es evidente que ha ido perdiendo protagonismo frente a otros sectores, como puede ser el sector servicios y el turístico. En el Coitic creemos que la industria tiene que estar en el centro de las políticas públicas y sobre todo de las del Gobierno de Cantabria, que es quien tiene capacidad para plasmar en sus presupuestos y en sus acciones estratégicas que la industria es el sector que mayor empleo de calidad genera y que mueve otros sectores auxiliares.

P.– ¿Echa de menos una política industrial más clara en Cantabria?

R.– Creo que en Cantabria tiene que haber un pacto entre todos los entes y agentes que tienen algo que decir en el sector: empresas, administración pública, universidades, escuelas de ingeniería y colegios profesionales. Entre todos tienen que marcar una hoja de ruta clara, que no es otra que priorizar las políticas industriales de Cantabria. Prácticamente todos conocemos el diagnóstico, pero poco se hace en cuanto a implementar medidas estructurales para que Cantabria siga siendo un referente industrial y un polo de atracción de inversión. ¿Por qué? Porque tenemos unas condiciones muy buenas. Somos una comunidad pequeña, con mucho talento, con un buen bagaje industrial y con sectores muy importantes en Cantabria, como es por ejemplo la automoción. Es importante que haya un consenso para promover un pacto por la industria en Cantabria que pase del diagnóstico a la acción.

Raúl Huerta Fernández decano-presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Cantabria (Coitic). Foto: Nacho Cubero.

P.– ¿En qué aspectos considera que el colegio tiene más margen de mejora?

R.– Los colegios tienen que estar muy apegados a la sociedad, a la empresa industrial y a la universidad. Ahí es donde nos tenemos que acercar. Lo que ocurre es que las dinámicas de los colegios se han ido un poco alejando de estos tres ámbitos. Pero no podemos olvidar que al final somos una pieza que une universidad con empresa y que garantiza que los profesionales tengan la seguridad y los servicios necesarios para desarrollar su profesión en las mejores condiciones.

P.– En su profesión, coexisten el colegio y una asociación que usted también preside. ¿Dónde está la utilidad de contar con dos organismos que en teoría defienden los mismos intereses y que, además, comparten sede?

R.– Los colegios son entidades reconocidas en la Constitución que tienen unas funciones y unos objetivos concretos. En nuestro caso, todos los colegios de Ingeniería Técnica Industrial de España estamos reunidos en el Consejo General, que a la postre es el máximo interlocutor de los profesionales con la Administración y con la empresa en la redacción de leyes, la defensa de las atribuciones, la adaptación a nuevos nichos de trabajo… Y después está la asociación que es, digamos, un instrumento más acotado a la vida social y cultural del colegio. Ahí radica un poco la diferencia. El colegio ejerce la representatividad institucional de la profesión y la asociación, que nace del propio colegio, está más vinculada a la vida social.

P.– El modelo de las profesiones de ingeniería en España, con dos niveles –técnico y superior– resulta totalmente insólito en el contexto europeo y mundial. ¿Qué se necesita para superar esta singularidad?

R.– No hay una ingeniería superior. Hay una ingeniería y una ingeniería técnica que convergen en el ámbito europeo a partir de Bolonia cuando se crean los grados universitarios y se eliminan lo que era la licenciatura y la ingeniería y la diplomatura y la ingeniería técnica. La idea era que se mantuviesen los grados generalistas o históricos –mecánica, electricidad, química y electrónica y automatización industrial– y que, a partir de ahí, se desarrollaran los másteres de especialización. ¿Qué ha ocurrido? Que ha habido una barra libre y demasiada permisividad para desarrollar grados de todo tipo sin atribuciones. Por lo tanto, alguien que se titula en una ingeniería sin atribuciones, que llamamos coloquialmente grados blancos, como pueden ser las ingenierías de tecnologías industriales y de organización industrial, no puede firmar proyectos. Y lo que no puede permitirse es que estos estudiantes de ingenierías de grado blanco queden descubiertos. Es evidente que existe un excesivo abanico de grados de ingeniería que requiere hacer un diagnóstico y poner orden. Y, a partir de ahí, establecer qué es lo que necesita el tejido productivo y la sociedad. Desde los colegios profesionales de los grados oficiales y con atribuciones reclamamos que se establezca un criterio para que los profesionales que desarrollen cualquier ingeniería tengan, en primer lugar, competencias. Y después, de alguna forma, intentar converger para dar cabida y cobijo a todos esos titulados mediante atribuciones parciales, que es el debate que ahora mismo estamos teniendo en el seno del Consejo General. En definitiva, necesitamos un diagnóstico, orden y una hoja de ruta para intentar normalizar esa situación y que podamos acoger a esos profesionales y que puedan desarrollar sus funciones en las mejores condiciones.

P.– Al hilo de esto, ¿estima necesaria una Ley de la Ingeniería que ordene de forma integral su ejercicio profesional?

R.– Sí, ahora mismo ya existe un borrador. Lo que se plantea es como la Ley de la Edificación u otras leyes que persiguen establecer un orden tras la barra libre que ha habido en cuanto a la acreditación de grados. Creemos que es importante ordenar, regularizar y dejar claro las reglas y el terreno de juego. Y, a partir de ahí, estamos abiertos a un consenso con las demás ingenierías, que hay muchas ingenierías con atribuciones, como pueden ser obra civil, telecomunicaciones, forestal, montes, agrícolas…, con las que deberíamos consensuar una norma que venga a poner cierto orden en este ámbito.

“Hace años se exigían notas de corte para entrar en estas carreras y ahora algunas ingenierías no cubren el cupo”

P.– Los últimos estudios señalan que el número de estudiantes que optan por carreras de ingeniería de rama industrial no crece al ritmo que exige la demanda del mercado laboral. ¿Falta talento técnico?

R.– Los últimos estudios del Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España (Ingite) viene a indicar que hay comunidades, entre ellas Cantabria, que están perdiendo vocación industrial. Hace años se exigían notas de corte para entrar en estas carreras y ahora algunas ingenierías no cubren el cupo. Creo que la empresa, la Administración y los colegios profesionales tenemos que colaborar para promocionar e inculcar entre los jóvenes estudiantes de Secundaria y de Bachillerato las especialidades y diferentes ingenierías existentes y recuperar así el potencial que Cantabria siempre ha tenido para generar profesionales de muy alto nivel.

P.– Además, las ingenierías, en cualquiera de sus ramas, siguen sin despertar demasiado interés entre las universitarias españolas. ¿A qué achaca esta escasa vocación femenina en un sector que, además, tiene una elevada empleabilidad?

R.– Históricamente, la ingeniería no ha sido muy permeable al talento femenino, aunque hay ramas, como la química, que sí ha sido más receptora de ingenieras. Es una asignatura pendiente en la que sería importante contar con referentes en el ámbito científico y de la ingeniería para que las chicas y jóvenes vean que también existen mujeres con muchísimo talento y altas capacidades en la industria. Y conocemos ejemplos en Cantabria.

P.– ¿Cuál es a su juicio el sector o actividad empresarial en la que mejor se moverá el ingeniero técnico industrial en un futuro?

R.– La ingeniería técnica industrial es una profesión basada en disponer de las capacidades necesarias para resolver los problemas. Somos, en este sentido, profesionales multidisciplinares y muy versátiles, que abarcamos desde el ámbito más ingenieril y de diseño de instalaciones y procesos, hasta el ámbito de la calidad, medio ambiente, prevención de riesgos laborales y ahora, cómo no, también en los sectores emergentes de inteligencia artificial, gemelos digitales, realidad aumentada y virtual… Además, estamos tanto en oficinas de proyectos y de diseño como a pie de fábrica, y tanto en ejecución de obras como en la mejora de procesos industriales, de eficiencia, de descarbonización, de sostenibilidad… Es una profesión muy trasversal que te da una visión muy amplia de las necesidades de la empresa, ya no solo industriales, sino logísticas, agroalimentarias, químicas, portuarias…

P.– ¿En qué ámbitos industriales Cantabria cuenta con mayor potencialidad?

R.– Existen dos tipos de modelos: el monocultivo, en el sentido de que hay estrategias que priorizan uno o un par de sectores, y otro modelo más abierto y diverso donde esa diversidad genera enriquecimiento entre la complejidad de sectores. Al apostar por uno o dos sectores estratégicos puedes correr el riesgo de entrar en ser un sector maduro e ir saliendo del mercado, sobre todo ahora cuando los avances tecnológicos son tan rápidos y los sectores aparecen y desaparecen. Por ello, creo que Cantabria tiene la capacidad de apostar por un modelo diverso en el que aprovechar todas sus potencialidades de capital humano, de ser una comunidad estratégicamente situada en el centro de la cornisa cantábrica y de contar con un puerto natural y con universidades capaces de generar profesionales, así como con una FP muy moderna, actualizada, dual y cada vez más vinculada a las necesidades de las empresas. Evidentemente hay asuntos que tenemos que resolver, como es la alta burocratización de la Administración Pública, un lastre que ralentiza y hace en ocasiones que se alejen las inversiones y las ampliaciones y mejoras de las empresas. No solamente vale con aprobar una Ley de Simplificación Administrativa, sino hay que ejercerla, desarrollarla y convencer de que esa norma permite que la Administración sea ágil. Además, necesitamos disponer de suelo industrial capaz de atraer proyectos industriales de mayor envergadura y seguir fomentando la vocación técnica y profesional en el ámbito industrial. Y eso está en las manos de una comunidad como Cantabria, con 600.000 habitantes, que tiene capacidad de adaptarse, cambiar rápidamente, mejorar y estar siempre en continuo dinamismo, La Administración Pública no puede jugar a un papel de no desgaste, sino que tiene que ser proactiva y a veces tiene que arriesgar. Para eso están. No podemos tener un gobierno autonómico o un ayuntamiento que solamente ofrezca una mera gestión administrativa, sino que tiene que liderar las políticas necesarias para que Cantabria sea una comunidad atractiva. Porque contamos con una alta calidad de vida, estabilidad institucional y una paz social suficientes poder atraer talento y retener el que ya tenemos.

P.– ¿Cuáles son a su juicio los desafíos estructurales que marcarán el futuro de la industria durante los próximos años?

R.– Ahora mismo tenemos uno que es clave, que es el suministro eléctrico. Las empresas tienen que tener suelo, energía, agua y personas. Eso es básico y lo tenemos que garantizar. No podemos estar en Cantabria intentando atraer proyectos con gran impacto o desarrollos de suelo industrial si no podemos enchufar las empresas y no podemos garantizarles la energía.

Raúl Huerta Fernández es el decano-presidente más joven de la historia del Coitic, que cuenta actualmente con 1.200 colegiados. Foto: Nacho Cubero.

P.– El Gobierno de Cantabria ha reclamado al Estado un incremento en la capacidad eléctrica de la región para poder hacer frente a los nuevos proyectos industriales y no perder inversiones o proyectos de mayor envergadura. ¿Falta energía en Cantabria o solo se infrautiliza? R.– Aquí se juntan diferentes factores. Creemos que el mayor problema actualmente es la propia infraestructura de distribución. Hemos ido evolucionando a un mix energético donde las energías renovables cada vez tienen mayor peso frente a las fósiles y eso ha cambiado también la forma de gestionar la energía. Además, Cantabria siempre ha dispuesto de una industria electrointensiva que hay que mantener. La siderurgia y la metalurgia necesita mucha capacidad energética a la que se unen ahora nuevos sectores emergentes, como pueden ser los centros de datos que, además de energía, requieren agua. Es decir, las infraestructuras tienen que correr parejas a las oportunidades y a la evolución de los sectores. Y no siempre vamos acoplados

P.– ¿Cómo califica la gestión de los fondos Next Generation que ahora tocan a su fin?

R.– Los fondos europeos venían para intentar mejorar las condiciones económicas de España sobre sectores estratégicos o que había que relanzar. ¿Qué ocurre siempre con este tipo de fondos? Pues que son altamente burocratizados y eso hace que, al final, lleguen ingentes cantidades de fondos pero no tengamos los mecanismos adecuados para que las empresas sean permeables a esos fondos y todas tengan por igual las capacidades de poder disponer de ellos para invertir y mejorar y ser así más eficientes y productivos. A tenor de los datos macro de empleo y de actividad económica dentro del contexto europeo, parece ser que a España le han venido muy bien estos fondos. Veremos el impacto que tienen a medio y largo plazo y si han sido realmente fondos que han transformado la estructura económica española o han sido solo fuegos artificiales para tapar ciertas carencias.

P.– Según el informe de la empresa tecnológica IFS, especialista en inteligencia artificial industrial, el 89% de las compañías que han adoptado inteligencia artificial han incrementado su rentabilidad, y nueve de cada diez empresas de construcción e ingeniería elevarán su inversión en IA en 2026. ¿La IA es la nueva palanca de la productividad industrial?

R.– No soy especialista en inteligencia artificial, pero en mi empresa ya se está aplicando y es una revolución. Es una revolución que va a transformar la forma de actuar y de gestionar. Evidentemente la empresa o el profesional que no se adapte y trabaje con las herramientas de IA lo va a tener mucho más complicado. Porque estamos hablando de automatización, de eficiencia, de dar valor añadido al talento de las personas y suprimir la reiteración de acciones… Digamos que estamos eliminando mucho ruido del trabajo del día a día para centrarnos en lo realmente importante y terminar con la burocratización no ya solo que tiene la Administración, sino también muchas empresas de grandes corporaciones. Y porque tenemos un marco jurídico que muchas veces nos asfixia en requisitos legales y burocráticos.

“Una misma ley no puede ser aplicada de forma diferente en distintos territorios o Administraciones, según qué servicio o técnico público lo tramite”

P.– ¿Hay una excesiva regulación?

R.– Más que una excesiva regulación, que nos permite a todos jugar con unas ciertas mismas reglas de juego y normalizar, estandarizar y ser competitivos en cualquier mercado, lo que no puede ser es que sea un gravamen más en el desarrollo industrial. Es decir, no podemos caer en que la normativa sea una herramienta arrojadiza hacia las empresas y los profesionales. Además, tampoco puede ser cambiante, arbitraria e interpretable de forma continua en diferentes espacios administrativos y en diferentes espacios territoriales. Es decir, una misma ley no puede ser aplicada de forma diferente en distintos territorios o Administraciones, según qué servicio o técnico público lo tramite. No podemos permitir una Administración en la que haya diferentes voces y criterios porque, bajo un mismo paraguas normativo, las reglas de juego no pueden ser cambiantes. Y porque eso crea incertidumbre entre las empresas y los profesionales.

P.– ¿Cómo ve el futuro de la industria en Cantabria?

R.– A la industria hay que permitirle disponer de los recursos con que antes comentaba: suelo, energía, agua, una Administración ágil y talento humano. Con esos ingredientes, los empresarios y los profesionales pueden desarrollarse. Y con una Administración no enfrentada a las empresas, sino compartiendo hombro con hombro para poder enfrentarse a los retos que continuamente van apareciendo. No tenemos intereses diferentes. Y hace falta una reflexión colectiva para ver hacia dónde va Cantabria. Creo que las políticas en el ámbito productivo, económico y de desarrollo tienen que estar centradas en una industria potente a la que se le garantice esos recursos y a la que se apoye para ser cada vez más eficiente, productiva e internacional.

P.– ¿Es razonablemente optimista?

R.– Los datos del PIB apuntan a una pérdida muy lenta pero paulatina de la importancia del sector industrial al igual que también se refleja en todos los países europeos. Pero con la pandemia del covid-19 nos dimos cuenta de que Europa tenía que producir. Y eso solo lo podemos hacer a través de una industria fuerte. En Cantabria tenemos empresas históricas y muy arraigadas que tienen capacidad de adaptarse. Además, en Cantabria la empresa familiar, que tiene una gran importancia, está abocada, y así lo han entendido muchas de ellas, a profesionalizarse, internacionalizarse y a invertir en innovación y colaborar. Hay que fomentar la colaboración empresarial porque de ese modo la industria será mucho más fuerte. Estoy convencido de que hay muchos puntos en común que nos van a permitir, entre el sector tecnológico y de innovación que cada vez es más potente en Cantabria, y el sector industrial, hacer una buena palanca para que la industria no ceda ni un miligramo de porcentaje frente a otros sectores que generan empleo menos estable, con peores prestaciones y con mayor impacto de huella ambiental. En este sentido, es claro que la industria avanza hacia la sostenibilidad y la descarbonización, que son sinónimos de eficiencia y competitividad. La empresa que no invierte en mejorar procesos para evitar la producción de residuos está tirando materias primas. Y la que no invierte en eficiencia energética o gestiona eficazmente el agua está gastando energía o despilfarrando recursos. No cabe duda de que este cambio, que ya se ha operado en las empresas de grandes corporaciones, irá cada vez siendo más permeable en las pequeñas y medianas empresas.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/08/revista-cantabria-negocios-noticias-empresas-entrevista-raul-huerta-colegio-ingenieros-tecnicos-posado-otra.jpg 853 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-08-03 10:34:482026-08-03 11:28:35Raúl Huerta Fernández, decano-presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Cantabria: “Necesitamos un pacto por la industria que pase del diagnóstico a la acción”
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Óscar Pascual Rodríguez, secretario general del Sindicato Médico de Cantabria: “Un médico no cobra mucho; trabaja mucho, que es diferente”

Óscar Pascual, médico de Familia y representante sindical censura la postura “retadora” de la ministra de Sanidad en el conflicto que los facultativos mantienen abierto con la Administración central desde hace meses en defensa de mejores condiciones laborales y profesionales. En esta entrevista, asegura que la única línea roja que plantean en sus reivindicaciones es disponer de capacidad de negociación y muestra su anhelo de llegar a un acuerdo que impida vivir del 27 al 30 abril un nuevo periodo de huelga semanal.

Manuel Casino | Junio 2026

Pregunta.– Tras la segunda semana de huelga médica, ¿cómo de cerca o de lejos ve la resolución del conflicto que mantienen con Sanidad?

Respuesta.– En cuanto al Ministerio de Sanidad, igual de lejos que antes. La ministra no solo no ha dado ningún paso al frente para facilitar el diálogo, sino que durante las últimas semanas ha mostrado en todo momento una actitud retadora. Además, acaba de publicar el inicio de periodo de consulta pública de otra norma que pretende modificar, como es la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. Todos pensamos y estamos seguros de que la intención de la ministra es otorgar alguna de las funciones médicas al colectivo de enfermería con el objetivo de que otro colectivo, digamos más económico, asuma funciones propias de los médicos. Esto, que no ocurre en ninguna otra parte del mundo, por supuesto que lejos de generar un acercamiento incendia aún más al colectivo.

P.– Culpan al ministerio de falta de diálogo y de acordar con el Foro de la Profesión Médica, pero no con ustedes, que son quienes pueden desconvocar estas movilizaciones. ¿Cree que hay voluntad real de acuerdo?

R.– Se evidencia que por supuesto no hay voluntad de diálogo por parte del ministerio. De hecho, ni siquiera está asumiendo la responsabilidad y la obligación legal de citarnos. Cualquier Administración, sobre todo en un servicio esencial, está obligada, al igual que el comité de huelga, a reunirse en caso de conflicto. Es más, ambos estamos obligados a tener buena fe negociadora. Y en este caso el ministerio ni siquiera no está citando para tener estos diálogos. Y una aclaración: el Foro de la Profesión Médica no es un organismo negociador ni sindical, es tan solo órgano representativo. La ministra lo está utilizándolo solo a efectos de confundir, de contaminar. Sin más.

P.– ¿La línea roja es contar con un Estatuto Marco propio de la profesión médica y facultativa o no hay ninguna postura inamovible?

R.– La única línea roja es poder disponer de capacidad de negociación. En la actualidad, en la mesa del ámbito, que es donde se deciden nuestras condiciones laborales, nada más que hay un médico y, por decirlo de alguna manera, está en el grupo mixto, con voz, pero sin voto, de modo que nuestras condiciones las están decidiendo otras categorías profesionales. ¿Por qué un Estatuto Marco propio? Porque, al fin de cuentas, es una herramienta para poder disponer de esa capacidad de negociación de nuestras propias condiciones y que no sean otras categorías las que opinen por nosotros. Por poner un ejemplo, ¿sería admisible que las horas de vuelo de los pilotos las marcaran las azafatas? Parece lógico que no sea así. Pues bien, eso es lo que nos está ocurriendo a nosotros. En nuestro ámbito, el colectivo de enfermería es el que fundamentalmente está decidiendo nuestras condiciones que son diferentes a las suyas. Tenemos un estatuto común, pero luego se nos discrimina a la hora de las condiciones que se expresan en el mismo.

P.– Entre sus reivindicaciones figura la jornada a 35 horas semanales, que las guardias se paguen a precio de hora ordinaria, que cuenten en el cómputo para determinar el momento de la jubilación y reducir las horas de jornadas extraordinarias. Ante estas peticiones, el ministerio alega que de facto ya se ha pasado de 24 a 17 horas de guardia y que la mayoría del resto de demandas no son competencia del Estatuto Marco firmado por los principales sindicatos generalistas del sector. ¿Dónde está entonces el problema?

R.– En que no se cumple nada de lo que acaba de decir. Nosotros no tenemos las 35 horas semanales que sí tienen el resto de colectivos. Tenemos 45 y en cómputo cuatrimestral, lo que hace posible que alguna semana podamos llegar a las noventa o cien horas de trabajo con tal de que en los cuatro meses la media semanal sea de 45 horas. En segundo lugar, todos los trabajadores de este país tienen una jornada ordinaria y todo lo que exceda de ahí se consideran horas extraordinarias retribuidas de un modo diferente. Además, suelen ser de carácter voluntario. Nosotros, en cambio, tenemos obligatoriamente sobre la jornada ordinaria otra complementaria que puede llegar perfectamente a las 1.500 horas anuales. Un médico no cobra mucho; trabaja mucho, que es diferente. Respecto a lo de las 17 horas de guardia debo decirle que con la actual plantilla de facultativos es inviable. Y lo sabe la ministra. ¿Por qué ha dicho entonces 17 horas? Porque las guardias de diario son de 17 horas. Y no dice que vayan a serlo las de los fines de semana. Dice que excepto los fines de semana, en que se podrán incrementar. Por tanto, ¿en qué queda todo esto? En el punto de partida. ¿O es que va a haber siete horas del fin de semana que no van a ser cubiertas? Es pura demagogia, pero no existen cambios reales al respecto. En cuanto a la jubilación, nosotros por supuesto cobramos esas horas y cotizamos por ellas. Pero un médico que se vea obligado a realizar esas guardias trabaja de cinco a siete años más que cualquier otro trabajador a lo largo de su vida laboral y, sin embargo, no tiene ningún tipo de coeficiente reductor.

El problema fundamental del servicio sanitario público es la escasez de médicos. Ese es el problema.

P.– Pese a estas movilizaciones nacionales, su sindicato ha llegado a acuerdos con el Gobierno regional que incluyen, entre otras cuestiones, mejoras retributivas para MIR, programas de Atención Primaria y guardias para este y el próximo año. ¿La sanidad goza de mejor salud en Cantabria?

R.– En los últimos tiempos, sí. Es verdad que estamos teniendo un diálogo bastante productivo con el Gobierno regional hasta el punto de que no solo hemos llevado a buen puerto el acuerdo firmado hace dos años, sino también la adenda del mes pasado que incluye mejoras retributivas y de las condiciones laborales. El problema fundamental del servicio sanitario público es la escasez de médicos. Ese es el problema. Y solo lo solucionaremos en la medida que consigamos fidelizar a los profesionales en el sistema público, algo que solo es posible mejorando sus condiciones.

P.– ¿Existe equidad territorial en la prestación sanitaria?

R.– Diría que no, pero no desde luego intencionadamente. Sencillamente la escasez de profesionales plantea problemas serios y situaciones difíciles de resolver a corto plazo, fundamentalmente en zonas muy rurales y en el Hospital de Laredo, que es donde estamos teniendo los mayores problemas. Se trata de paliar con conciertos con otros hospitales, pero no se consigue al 100%. De hecho, son parches, pero en ningún caso la solución.

P.– La comunidad autónoma lleva más de un año reduciendo la lista de espera quirúrgica y de consultas, aunque no ocurre lo mismo con la de pruebas diagnósticas. ¿Cómo valora esta situación?

R.– También las de pruebas diagnósticas. La situación de las listas de espera es una consecuencia directa de la falta de profesionales médicos. Ni más ni menos. ¿Cómo se está consiguiendo reducirlas? Con horas extras, las llamadas ‘peonadas’, que no dejan de ser horas extras ante la falta de una plantilla idónea. Pero sí, las estábamos reduciendo. Lentamente, pero se estaba logrando hasta que la huelga ha venido a destrozar las cifras. En cualquier caso, creo que es difícil darle una solución más rápida con la plantilla actual.

Óscar Pascual, durante la entrevista. Foto: Nacho Cubero.

P.– ¿Considera que los médicos están mal pagados?

R.– A las pruebas me remito. Se van por algo al sistema privado o al extranjero. Un médico es un profesional que ha tenido que demostrar su excelencia en el Bachillerato para poder entrar en la Facultad de Medicina, donde ha cursado seis años de carrera. Y luego ha tenido que aprobar una oposición y hacer un periodo de residencia de cuatro años. En total, más de once años que no se exige a ningún otro profesional, para después tener una diferencia salarial respecto a otras categorías muy por debajo de la que debería de ser y de la que existe en otros países, y con una carga laboral que no deberíamos admitir jamás, por nuestro bien y el de nuestros pacientes.

P.– La profesión médica, al igual que ocurre en otras muchas, se enfrenta a un grave problema de relevo generacional, con el grueso de profesionales con más de 55 años. ¿Ve solución?

R.– La única solución es que las nuevas generaciones observen que las líneas del Sistema Nacional de Salud se dirigen hacia unas condiciones adecuadas de asistencia. Este Estatuto Marco contra el que estamos va a provocar la fuga masiva de profesionales. Hay que tener en cuenta que los jóvenes médicos no solamente tienen unas expectativas de vida diferentes a las que nosotros teníamos antes, de modo que se plantean la vocación y las obligaciones laborales de forma diferente, sino que además están más formados en idiomas y les cuesta bastante menos realmente optar por salir a otros países. Es un hecho que año tras año aumenta la salida de profesionales del sistema público.

P.– ¿Echa de menos más incentivos y mejores condiciones que eviten la fuga de talento?

R.– Sí, pero no se trata tanto de incentivos, sino de las condiciones laborales. Tener agendas adecuadas que nos permitan atender a nuestros pacientes sin ir atropellados todo el día. El paciente sufre esta situación cuando va a consulta, pero nosotros la vivimos todos los días. Se puede trabajar a destajo un día y puede que una semana, pero no de forma sostenida porque acaba quemando al más voluntarioso. De otro lado, las guardias, cuando se instauraron, eran periodos en que digamos el médico estaba en espera y actuaba ante emergencias. Ahora, sin embargo, es de trabajo efectivo tan intenso debido a la alta demanda asistencial que la mayoría de los médicos acaban agotados. Ya no se resiste trabajar 24 horas seguidas.

Han aumentado los que nos usan y no podemos tratar adecuadamente a los que nos necesitan, que son diferentes.

P.– ¿Diría que se abusa del sistema sanitario?

R.– Sí, por supuesto. Mejor dicho, se utiliza en demasía y en ocasiones innecesariamente. Y no sería un problema si este incremento masivo de usuarios no impidiera realmente que tratáramos a los que de verdad nos necesitan. Han aumentado los que nos usan y no podemos tratar adecuadamente a los que nos necesitan, que son diferentes.

P.– Las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial (IA) se presentan como herramientas clave para afrontar el déficit de profesionales. ¿Lo comparte?

R.– Pueden ayudar en parte. Poco en algunas especialidades y en otras, como radiología, ser seguramente de gran ayuda. Pero habría otras medidas mucho más eficaces que se podrían utilizar, como es la disminución de la burocracia en las consultas de Atención Primaria (AP), que son necesarias y que se podrían solucionar de otro modo aprovechando los huecos creados para atender mejor a pacientes que sí lo precisan. Con burocracia me refiero a partes de baja y de alta, peticiones de ambulancias, revisiones de pacientes de hospital, valoración de pruebas de otros profesionales… Hay infinidad de cuestiones que contribuirían a eliminar la sobrecarga que actualmente existe en AP. De esto se habla continuamente, pero no se termina de arreglar. Para nosotros, sería mucho más eficaz y conveniente estas medidas que la inteligencia artificial, que al final no me va ayudar a valorar a un paciente en su domicilio.

P.– Cantabria registró 238 agresiones a profesionales sanitarios en 2025, la mayoría de ellos verbales, lo que representa 36 menos que el año anterior. Pese a este descenso, ¿cree que la situación de violencia en los centros sanitarios se ha cronificado?

R.– Sí, sin duda. Es tan grave que en noviembre de 2022 los médicos de Cantabria promovieron una huelga y uno de los puntos fundamentales era exigir seguridad. Fíjese hasta qué punto la situación se vive como grave. Esta lacra está generando la pérdida del ambiente de confianza que se debería tener en un centro sanitario. Tenemos que terminar con esto sí o sí.

Profesionales médicos, en una de las manifestaciones del colectivo en demanda de una mejora en sus condiciones laborales. Foto: Nacho Cubero.

P.– La Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria (UC) es una de las más codiciadas para cursar estos estudios en España. ¿Valdecilla tiene la culpa?

R.– Sí, claro. Valdecilla ha sido sin duda un hospital de primerísimo nivel, pero en los últimos años la escasez de profesionales está planteando serios retos a la hora de mantener esos estándares de calidad. Es evidente que hemos perdido calidad asistencial por la falta de médicos, fundamentalmente. Los que nos atienden son los profesionales, no la máquina de protones, que está muy bien. Pero si tienes un maravilloso barco y no tienes marineros difícilmente lo llevarás a buen puerto.

P.– En los últimos años, especialmente desde la pandemia, se ha producido un fuerte incremento en el volumen de primas del seguro sanitario, además de una guerra de precios entre las aseguradoras, lo que ha llevado a que haya muchos más usuarios y a una creciente presión sobre el precio que estas compañías pagan a los profesionales. ¿Le preocupa está situación?

R.– A mí lo que me preocupa es que vivimos en un país en el que hay grifos abiertos por todos los sitios y no nos preocupamos de cimentar adecuadamente los servicios públicos básicos, como son sanidad, educación, fuerzas y cuerpos de seguridad y la justicia. Los ciudadanos ven lo que hay. Sin más.

P.– Un reciente informe del Ministerio de Sanidad advertía de que los centros privados, que viven una clara etapa de expansión en España, dependen cada vez más del Sistema Nacional de Salud (SNS). ¿Lo encuentra lógico?

R.– Lo encuentro necesario. ¿Y por qué digo necesario? Yo siempre he conocido que el sistema público se ha apoyado en convenios y conciertos con el sector privado porque no existe la capacidad suficiente en lo público para resolver toda la demanda. O le damos más peso al sistema público, o seguiremos llegando a conciertos con la sanidad privada lo que, insisto, no nos debería pillar por sorpresa porque es la tónica que yo he conocido siempre. No es malo en sí mismo tener conciertos con la privada, siempre y cuando estén fiscalizados adecuadamente.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/06/Revista-economia-cantabria-negocios-reportajes-noticias-empresas-sindicato-medico-oscar-pascual-posado-1.jpeg 784 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-06-01 12:22:032026-06-01 12:24:53Óscar Pascual Rodríguez, secretario general del Sindicato Médico de Cantabria: “Un médico no cobra mucho; trabaja mucho, que es diferente”
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Ángel Pelayo, rector de la UIMP: «La relación con el tejido productivo es algo que la universidad no puede desatender»

Ángel Pelayo, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Foto: Nacho Cubero.

Recién aterrizado en el cargo, Ángel Pelayo González-Torre apura los tiempos para cerrar una programación académica que tendrá en la geoestrategia internacional, los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial y la sostenibilidad y el cambio climático sus tres grandes ejes. En esta nueva etapa al frente de una universidad atípica como es la UIMP pero que conoce bien, defiende la necesidad de internacionalizar más, de atraer a más jóvenes estudiantes y de potenciar el ambiente universitario para crear vínculos más intensos y duraderos.

Manuel Casino | Abril 2026

Pregunta.– Tomó posesión de su cargo el pasado 28 de enero. ¿Le ha dado ya tiempo a tener claro qué es lo que quiere hacer al frente de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP)?

Respuesta.– Pues sí. Tampoco los objetivos que me planteo son muy distintos de los fundacionales. Es decir, la UIMP tiene que servir de vínculo entre los universitarios españoles y las mejores referencias del pensamiento, la ciencia y de la cultura internacional. Eso es lo que fue la Menéndez Pelayo en los años 30 del siglo XX y lo que creo que tiene que seguir siendo ahora. Aunque el objetivo general es el mismo, las cosas se deben hacer de otra forma porque evidentemente el mundo no es el mismo. Y dentro de este contexto global de internacionalización del pensamiento y de formación de los jóvenes españoles hay cuestiones que nos interesan especialmente. Una de ellas es cómo llegamos a los jóvenes, porque ya no se llega del mismo modo que hace décadas. En este sentido, una de las ideas fuertes es conseguir que los universitarios españoles conozcan más qué es y qué hace la UIMP. Además, el concepto mismo de internacionalización tiene que desarrollarse en un contexto diferente y con otros instrumentos. Tenemos que internacionalizar más. Asimismo, también le puedo anunciar que está previsto una reforma de los estatutos de la UIMP, que espero que no tarde en aprobarse, donde se establecen herramientas para vincular más con la universidad a profesores, tanto nacionales como extranjeros, de manera estable durante un tiempo. Se crea una figura, que son las ‘Cátedras UIMP’, que pueden tener como titulares a profesores extranjeros, para vincular personas eminentes de la ciencia o del pensamiento con la Menéndez Pelayo durante el tiempo que dure la beca para que actúen como un fermento de internacionalización.

P.– Única, Interdisciplinar, Multicultural y Puntera. ¿Estos adjetivos encajan bien con el acrónimo de la UIMP o tiene usted otros?

R.– Están muy bien. Pero lo que significa la UIMP también está muy bien. Es universidad que es una figura muy grande que hay que mantener como referente de la ciencia, de la cultura y del ascenso social para todos. Es internacional, lo cual está también muy bien, y creo que lo de Menéndez Pelayo no podemos quitarlo de las siglas.

P.– Su predecesor en el cargo sostenía que el principal caballo de batalla de la UIMP era contar con la naturaleza jurídica de cualquier otra universidad para, a partir de ahí, conseguir una gestión más eficiente, eficaz y dinámica. ¿Comparte esta visión?

R.– Bueno. Creo que todas las universidades públicas comparten una serie de problemas comunes: la financiación y dotación presupuestaria, el personal y la simplificación burocrática y administrativa. Esto nos pasa a todas las universidades y hay que esforzarse por mejorar estos aspectos que, efectivamente, en ocasiones se convierten en un obstáculo. En este sentido, la UIMP no es una universidad al uso, es un organismo autónomo y, por lo tanto, sí que puede ser necesario esforzarse más para salvar estas limitaciones.

P.– Una de sus primeras medidas ha sido crear un nuevo vicerrectorado de Cultura. ¿Qué podemos esperar con esta decisión?

R.– Bueno, sí ha existido en algunos rectorados, aunque no en el último. Espero conseguir un incremento de las actividades culturales porque entiendo que la cultura es un elemento muy importante no solo para el desarrollo de la persona, lo cual es obvio, sino también para establecer mejor las relaciones con nuestro entorno social. Los eventos culturales llaman mucho a la gente y las personas que asisten a ellos conocen la UIMP. La cultura, además de un factor de progreso social y de formación de la ciudadanía, es un vínculo extra con el entorno.

P.– ¿Qué tiene esta universidad que no tengan otras, además de un marco incomparable?

R.– Tiene encanto. Un encanto que puede percibir cualquier persona que pase por el Palacio de la Magdalena en verano. Esa atmósfera de gente joven y no tan joven que convive y disfruta en un entorno veraniego y que lo hace, además, sobre cuestiones intelectuales relativas al pensamiento, a la cultura, a la historia, a la ciencia… Tiene esa forma de aprender en un entorno especialmente agradable. Porque a la UIMP, como se sabe, va a los cursos académicos, pero también después sale, se va a la playa, conoce gente y se relaciona. Creo que ese encanto es muy difícil de encontrar en otros lugares.

El nuevo rector de la UIMP, junto a la ministra de Universidades, el consejero de Educación y otras autoridades, durante la toma de posesión del cargo, en enero. Foto: Nacho Cubero.

P.– Es la única universidad en España que no tiene plantilla de profesorado. ¿Ventaja o inconveniente?

R.– No creo que sea un inconveniente. Más bien es una ventaja en el sentido de que podemos aprovechar a los profesores de todas las universidades españolas y extranjeras. Por tanto, diría que es un elemento favorable.

P.– Aboga por recuperar el ambiente universitario. ¿Alguna idea para conseguirlo?

R.– En este tema también es importante lo que apuntaba antes sobre las actividades culturales. Hay que atraer a la gente a la universidad. Es claro que el hecho de organizar muchas actividades tiene un efecto llamada. Hay que tener en cuenta que la crisis de la presencialidad de los estudiantes afecta a todas las universidades. Pero creo que, en la UIMP, la programación de estas actividades culturales junto al ambiente veraniego del que hablaba hace unos minutos y muy especialmente la interrelación entre los estudiantes es un elemento que tenemos que saber explotar.

P.– ¿Debería entender, por tanto, que va a haber un aumento significativo de las actividades culturales en la programación de este año?

R.– Espero que sí. Espero que haya un gran despliegue cultural en la UIMP este año. Y sinceramente creo que lo va a haber.

P.– ¿Cuál va a ser el hilo conductor de la programación de este año?

R.– Tenemos una serie de temas a los que nos gustaría que se les dedicara una especial atención en los cursos. Uno es la geoestrategia internacional por todo lo que está pasando en el mundo y que está cambiando un poco el paradigma clásico de las relaciones internacionales. La crisis de Naciones Unidas, la situación en que se encuentra la OTAN o la proliferación de conflictos locales, por citar algunas realidades, creo que está cambiando el orden internacional y que éste debe ser un uno de los asuntos que habrá que abordar. Otros dos temas a los que me gustaría que también se les prestara especial atención son el desarrollo de la inteligencia artificial, singularmente en relación con sus riesgos; y la sostenibilidad y el cambio climático.

 P.– Apuesta por estrechar la colaboración con asociaciones sectoriales y empresariales. ¿Es una forma de avanzar hacia la especialización temática que propugna?

R.– La relación con el tejido productivo en general y las organizaciones empresariales o profesionales es algo que la universidad no puede desatender. En este sentido, sí me gustaría incidir más en los que llamamos cursos corporativos, es decir, aquellos que reúnen a los profesionales de un determinado sector para hablar de sus temas. Pero, además de hablar de sus temas, nos interesaría hacer en estos cursos una aportación desde el punto de vista del conocimiento para que también se interrelacionaran con personalidades que en sus distintos sectores tiene algo que aportar desde el punto de vista académico o científico. Me gustaría potenciar estos cursos para que haya más sectores profesionales que vayan a la UIMP a debatir sobre sus problemas pero que, además, escuchan a especialistas. Este tipo de cursos son muy interesantes.

P.– Usted es catedrático de Filosofía del Derecho. En el imperio de los datos y de los algoritmos, de la inteligencia artificial y de la robótica, ¿no echa de menos un relato más humanista?

R.– Está claro. Está un poco lo que decía sobre el estudio la IA, especialmente desde la perspectiva de sus riesgos. Es evidente que hay que darle un formato más humano al desarrollo de la inteligencia artificial. Lo contrario sería una distopía del gobierno de las máquinas, o de quienes gobiernan las máquinas.

Lo que tienen que hacer [las universidades públicas] es estar mejor financiadas y mejor dotadas para cumplir su misión, especialmente la de ascensor social, y permitir a las personas que no pueden pagarse una universidad privada labrarse un futuro según sus esfuerzo y capacidades.

P.– ¿Sobran universidades o faltan estudiantes?

R.– Estudiantes hay los que hay. A mí gustaría que más jóvenes accedieran a la universidad. Creo que cuanta más gente acceda a estudios universitarios, mejor. Lo cierto es que el número de universidades públicas no ha aumentado en los últimos años. Lo que tienen que hacer es estar mejor financiadas y mejor dotadas para cumplir su misión, especialmente la de ascensor social y permitir a las personas que no pueden pagarse una universidad privada labrarse un futuro según sus esfuerzo y capacidades. Las universidades lo que tienen que ser es de calidad. Y creo que las públicas lo son y están muy bien valoradas en los rankings internacionales.

P.– Dice ser Universidad de Cantabria y Santander. ¿Cree que la relación con ambas es todo lo estrecha y fluida que cabría esperar?

R.– Hombre, creo que las relaciones han sido buenas en los últimos años. Es algo en lo que también pienso trabajar. Basta que yo sea UC y sea también de Santander para que este sea un campo en el que tenga que esforzarme porque lógicamente se me pedir más a lo mejor que a mis antecesores. Pero ya digo, creo que las relaciones son buenas, pero hay que intentar mejorarlas.

P.– Asentándose sobre lo ya construido, ¿cómo se imagina el futuro de la UIMP?

R.– Me gustaría que fuera más internacional, con más alumnos jóvenes, con mucha actividad cultural y que se crearan relaciones intensas y duraderas entre las personas que han pasado por sus aulas.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/04/Revista-cantabria-negocios-noticas-economia-empresas-entrevista-uimp-angel-Pelayo.jpeg 442 640 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-04-27 13:15:422026-04-27 13:15:42Ángel Pelayo, rector de la UIMP: «La relación con el tejido productivo es algo que la universidad no puede desatender»
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Jorge Tomillo, presidente de la Junta Arbitral de Consumo: “Todavía no existe suficiente cultura de autoprotección de los consumidores”

A punto de publicar un nuevo libro en el que concretará su propuesta de construcción de un Sistema Arbitral de nueva planta, no de reforma del actual, su despacho universitario es una amalgama de papeles y documentos, en un aparente caos y desorden para los ojos ajenos en el que él, sin embargo, se desenvuelve con enorme soltura y facilidad. Acreditado por la UE desde hace veinte años como experto internacional en materia de consumo, aboga en esta entrevista por una mayor participación de las empresas en las soluciones extrajudiciales y sostiene que España está un peldaño por encima del resto de Europa en este ámbito.

Manuel Casino | Marzo 2026

Pregunta.– Dice ser un profesor muy raro, porque aprende más de lo que enseña. ¿Qué es lo último que ha aprendido?

Respuesta—Es verdad. Con mis alumnos en el aula y en los congresos y seminarios aprendo más que lo que enseño. Lo último que he aprendido es a mirar la realidad con ojos más jóvenes. A darme cuenta de que estamos ante la generación más y mejor preparada de la historia de España. No se sabrán los ríos de Europa, pero con un dispositivo que llevan en el bolsillo sacan en décimas de segundo esa lista de los ríos de Europa, los ordenan por volumen hídrico y reservan un hotel a las orillas del Volga.

P.– ¿Por qué a los consumidores, si somos tantos, se nos hace tan poco caso?

R.– El propio Kennedy lo decía y popularizó esa frase en un discurso que más tarde daría lugar a que el 15 de marzo se declarara Día Mundial de los Derechos del Consumidor. Los consumidores somos el grupo de interés más numeroso y el menos influyente. ¿Cómo es posible? Él mismo respondía que era porque no estamos organizados. La falta de organización disminuye sustancialmente la capacidad de reivindicación y de influencia para que las grandes corporaciones y los Estados nos hagan caso. Y por eso los poderes políticos son más permeables a las reivindicaciones de las grandes corporaciones, que sí están organizadas.

P.– Más de sesenta años después de ese discurso, ¿no hemos mejorado?

R.– Sí, sí hemos mejorado porque el asociacionismo de consumo ha progresado muchísimo. Las asociaciones de consumidores, las oficinas municipales de información al consumidor y las juntas arbitrales de consumo están haciendo una labor extraordinaria, pero todavía tenemos que avanzar más en la penetración en el sustrato social de los consumidores. Todavía no existe una suficiente cultura de autoprotección de los consumidores. Los consumidores cada vez conocen mejor sus derechos, pero todavía no hay una difusión suficiente de las herramientas que tienen para hacerlos valer, especialmente el arbitraje de consumo. Falta la promoción de los poderes públicos.

P.– ¿Este el mayor reto al que nos enfrentamos?

R.– Bueno, yo diría que es nuestro segundo mayor desafío. Es decir, que el colectivo de consumidores disponga de una información de mayor calidad. Pero creo que el principal reto es la participación de las empresas en las soluciones extrajudiciales. Por poner un ejemplo: en el control de la publicidad existe un organismo de autoprotección en el que participan más de 70% de la facturación de este sector en España. Es un porcentaje muy apreciable. Sin embargo, en el arbitraje de consumo, de los tres millones de empresas que existen en España, solo están adheridas al Sistema Arbitral unas 100.000, es decir, su participación no llega al 3,5%. Esto es bajísimo. Y el reto es fomentar esa participación, que los empresarios conozcan y confíen en el sistema y vean las enormes ventajas que tiene las soluciones extrajudiciales.

La mayor parte de los empresarios que incumplen sus obligaciones legales lo hacen por desconocimiento, no por malicia. Cuando se les informa de sus obligaciones, las cumplen a rajatabla.

P.– ¿A qué achaca este bajo interés?

R.– Si vamos a la justicia tradicional, al litigio, el empresario pierde al cliente. Cuando vamos a un pleito perdemos la relación con la otra parte, aunque sea por un deslinde o por accidente de tráfico. Sin embargo, en el Sistema Arbitral de Consumo se conserva la relación. Se fideliza al cliente. Yo lo achaco a la falta de información y a una desconfianza de los empresarios, que piensan que el arbitraje de consumo es un árbitro casero, que va a dar la razón al consumidor. Y no es así. Es un sistema imparcial. Mi experiencia como presidente de la Junta Arbitral de Consumo de Cantabria es que la mayor parte de los empresarios que incumplen sus obligaciones legales lo hacen por desconocimiento, no por malicia. Cuando se les informa de sus obligaciones, las cumplen a rajatabla. Y esta es una tarea de pedagogía y de información que tenemos pendiente. Porque, insisto, no hay una voluntad de incumplir, hay un desconocimiento de las obligaciones legales.

P.– Aboga por un sistema de arbitraje obligatorio para que los consumidores obtengan una respuesta motivada y gratuita porque el actual, basado en el principio de voluntariedad, está estancado por la baja adhesión del tejido empresarial.

R.– En nuestro caso, el Gobierno de Cantabria está haciendo esfuerzos y una labor importante para incrementar la participación de los empresarios, y por eso aquí estamos mejor que en el resto de España, pero hace falta algo más. Hace falta incentivar mediante la introducción de un sistema de arbitraje obligatorio para el empresario, pero no en términos absolutos, sino muy medidos. Es decir, un sistema que haga que sea obligatorio para el empresario participar en el sistema arbitral en asuntos que sean, por razón del objeto, de servicios económicos de interés general y de una cuantía que no supere los 2.000 euros, que son la mayoría de las reclamaciones, y que coinciden, de acuerdo con la Ley de Enjuiciamiento Civil, para la celebración de juicio verbal sin abogado ni procurador. El consumidor está ante un dilema: no puede acudir a la justicia ordinaria porque el beneficio máximo esperable no supera el coste del litigio. Y el sistema arbitral voluntario, por su parte, tiene el problema de que el consumidor que quiera acudir necesita el consentimiento del empresario, que es a quien va a reclamar, y te va a decir que no. El consumidor está, por tanto, ante una encrucijada sin salida: no puede acudir a la Justicia porque el coste del litigio no compensa, y no puede ir al Sistema Arbitral de Consumo porque el empresario no se lo permite. Pues hagamos uno obligatorio para estos casos de servicios económicos de interés general y de cuantía inferior a 2.000 euros.

P.– Aunque su implantación viene recogida en una directiva europea, ¿lo ve factible a corto plazo?

R.– Ojalá. Su creación depende del Ministerio de Consumo. Lo llevo proponiendo años y nunca me han hecho caso. Pero ahora parece que en algunas comunidades, como Cataluña, Andalucía, País Vasco y Cantabria, son favorables a esta propuesta que hago.

P.– ¿Diría que los españoles en general y los cántabros en particular reclamamos poco?

R.– El cántabro reclama mucho. Es guerrillero y proactivo. En Cantabria hay una cultura de derechos y de no allanamiento y resignación. El problema es que esta cultura no va acompaña de un conocimiento de las vías de reclamación extrajudiciales. Y si no podemos ir al juzgado porque es muy caro y no podemos ir al sistema arbitral porque el empresario dice que no, ¿a dónde vamos? A ningún sitio. A la denegación de la jurisdicción, que es gravísimo, lo peor que puede pasar. La indefensión absoluta. En Cantabria tenemos casi 4.000 empresas adheridas al sistema arbitral y cuando los consumidores acuden, batallan, pero también lo hacen los empresarios. Ambos defienden sus posiciones y. normalmente, en la mitad de los casos, no hace falta dictar un laudo dirimente porque las partes llegan a un acuerdo voluntario, que es la solución ideal.

Jorge Tomillo, durante la entrevista en su despacho. Foto: Nacho Cubero.

P.– En estos últimos años, ¿hemos avanzado lo suficiente en el conocimiento de nuestros derechos como consumidores?

R.– Hace falta más divulgación de los derechos de los consumidores y de los empresarios, que también los tienen, pero sobre todo el déficit principal es de las herramientas para hacer efectivos esos derechos. Esta es la gran asignatura pendiente. La vía fundamental para conseguirlo es la promoción pública. Hay que hacer más esfuerzos. Hace falta un gran pacto del Estado, las comunidades autónomas y los municipios para promocionar el sistema a través, fundamentalmente, de tres vías: una financiación suficiente, de la que actualmente carece el Sistema Arbitral, para ejercer con dignidad el trabajo de arbitraje, que es complejo y de mucha responsabilidad. Hace falta también un compromiso de estructura administrativa adecuada de las juntas de arbitrajes. Y, en tercer lugar, invertir en la formación de los árbitros. Se ha hecho mucho en este sentido, pero hay que profundizar más, sobre todo en favor de los árbitros de nueva incorporación al sistema.

P.– Como ciudadano, asegura que siempre le han generado un profundo rechazo las desigualdades sociales. En este sentido, ¿diría que vivimos una etapa más que preocupante?

R.– Muy preocupante. Porque se está produciendo una concentración de la riqueza en muy pocas manos, al mismo tiempo que se genera una difusión de enormes bolsas de pobreza que, incluso, llegan en ocasiones al aislamiento social. Esta es una tendencia internacional, no solo de España. Además, en el panorama internacional hay tendencias poderosas e ideologías políticas con opciones de gobierno que promocionan y defienden estas dinámicas de concentración de mucha riqueza en muy pocas personas, y de asumir que se haga a costa de enormes bolsas de pobreza. Un estudio de Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía de 2001, demuestra que, tras superar la crisis de 2008, el 99% de los beneficios obtenidos en Estados Unidos con la recuperación económica los han recibido el 1% de la población. Esto, además de empobrecimiento de las clases medias, contribuye al sobredimensionamiento del poder de las grandes corporaciones, que ahora tiene más fácil presionar a los Estados a que acepten sus condiciones.

P.– Hace algunos años aseguraba estar muy decepcionado con los bancos. ¿Lo sigue estando?

R.– Mucho más, cada día. Se han convertido en los grandes infractores del sistema mercantil español. Las entidades de crédito, no solo de España, sino también de Europa, han introducido en los últimos treinta años una multitud de productos tóxicos que han causado mucho dolor y sufrimiento a muchas personas, así como auténticos viveros de cláusulas abusivas en los préstamos hipotecarios que las familias suscribían para acceder a su vivienda habitual. Una vez que se han puesto de manifiesto que estos productos son tóxicos, e ilegales, y que las cláusulas son abusivas, e ilegales, los bancos, lejos de rectificar su posición y de resarcir el daño causado, mantuvieron erre que erre sus posiciones iniciales, y obligaron a las familias a litigar hasta la extenuación. E incluso con las sentencias condenatorias, ni siquiera las asumían, obligando a tener que ir a la ejecución. En alguna anualidad, según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el índice de derrota de los bancos en los tribunales superó el 97%. Esto no es más que la voluntad obstinada de incumplir y resarcir el daño causado, a sabiendas de que no tenían razón en sus posiciones.

P.– ¿Cuál es el ámbito más proclive a cometer arbitrariedades y abusos, el financiero, transportes, de servicios digitales, comercio minorista, energético…?

R.– En el Sistema Arbitral de Consumo la mayor parte de las reclamaciones corresponden a grandes suministros, especialmente de telefonía. Hay también muchas de viajes, sobre todo en el transporte aéreo, pero también de transporte terrestre de viajeros y de agencias de paquetería. También hay bastantes en materia de luz y gas, de seguros y de comercio minorista. Sin embargo, hay muy pocas reclamaciones en el sector bancario porque los consumidores saben que los bancos no se adhieren al sistema arbitral.

No puede ser que un piso normal en un sitio normal cueste medio millón de euros, y que el alquiler sea de 900 euros teniendo en cuenta cuáles son los ingresos medios de las familias españolas.

P.– La vivienda en España se ha convertido en un artículo de auténtico lujo al alcance tan solo de unos pocos. ¿El Derecho no dispone o no encuentra herramientas para revertir esta situación?

R.– El derecho dispone de herramientas, pero lo que no puede ser es que un piso normal en un sitio normal cueste medio millón de euros, y que el alquiler sea de 900 euros teniendo en cuenta cuáles son los ingresos medios de las familias españolas. Hay herramientas legales, pero lo que hace falta es voluntad política para ponerlas en marcha. Y el panorama español actual no es el contexto más propicio para llegar a acuerdos entre diferentes. Y la aritmética parlamentaria requiere de acuerdos. Y los responsables políticos no están a favor de los pactos, lo cual es una lástima. Porque el que se resiente es el consumidor y las familias.

P.– En el ámbito de la salud, tras la pandemia, ¿los derechos de los usuarios están más y mejor protegidos que nunca?

R.– Se ha avanzado muchísimo. En España se produce un cambio radical con la Ley General de Sanidad de los años 80, la conocida como Ley Lluch, que cambió el modelo sanitario centrado en el facultativo a otro centrado en el paciente y, más tarde, en 2002, con la Ley de Autonomía del Paciente que moderniza el sistema sanitario español. Ya el centro de gravedad no es el médico, sino el paciente. Y a éste, previamente informado, le corresponde decidir acerca de lo que se va a hacer con su cuerpo. Es un paso que debe consolidarse porque aún en los hospitales y centros de salud, cuando un médico informa al paciente sobre las diferentes opciones de tratamiento o quirúrgicas, al paciente le cuesta decidir. Y lo que hace es preguntar al médico. No tenemos costumbre y tenemos que ir acostumbrándonos a que tenemos muchos más derechos y a ejercerlos sin complejos.

P.– ¿Las cláusulas abusivas siguen estando a la orden del día?

R.– Sí, sí. Las condiciones no negociadas que el empresario impone rompiendo la buena fe contractual y generando un perjuicio económico al consumidor que supongan un desequilibrio importante de los obligaciones y derechos del contrato, tal y como las define la ley, siguen presentes en los contratos de consumo españoles de forma muy significativa. En la lucha por el equilibrio de las relaciones contractuales, donde hay una parte muy poderosa y otra muy débil, hace falta que intervenga el Derecho. Esa lucha sigue todavía planteada y no se ha resuelto en favor de los consumidores, aunque se han hecho grandes avances, sobre todo gracias a la labor del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Presentación, en marzo del pasado año, de la monografía ‘Instituciones de Derecho arbitral de consumo’, dirigida por Jorge Tomillo.

P.– España estableció el año pasado un nuevo concepto de Justicia al introducir los Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC) como mecanismo para resolver conflictos extrajudicialmente. ¿Qué opinión le merece?

R.– Muy favorable. Soy un partidario decidido de los MASC. Es verdad que, en un principio, hubo una cierta reacción escéptica, cuando no de rechazo, en ciertos sectores profesionales, pero la experiencia práctica de este primer año ha puesto de manifiesto que está funcionando razonablemente. Y se ha implementado al tiempo que se hace una transformación de la planta judicial con los tribunales de Instancia. Es la reforma procesal más importante del último siglo en España. Y se está haciendo, como digo, razonablemente bien y con enorme profesionalidad por todos los sectores implicados. Los MASC son muy importantes porque cualquier solución consensuada, dialogada y no dirimida con una resolución que imponga un juez o un árbitro, es una solución buena. De hecho, ha permitido que la resolución de litigios aumente en los tribunales de Instancia, según los datos que maneja el CGPJ en su última memoria, porque entra menor volumen de litigios y, en consecuencia, más terminación de expedientes. Se agiliza la Justicia. La idea general es que, si los MASC se implantaban bien, podían ser muy favorables. Y la impresión es que así se está haciendo, aunque con dificultades porque es una reforma de mucho calado.

P.– Las estafas, fraudes y engaños en Internet son el pan nuestro de cada día. ¿La transparencia en la red brilla por su ausencia?

R.– La red es un territorio comanche. Es muy difícil poner puertas al campo y muy fácil que las personas puedan caer en manos de estafadores y falsificadores. También hay un problema importante de publicidad ilícita y engañosa. En España y en Europa, esto se combate con la introducción de un principio nuevo que es el de conformidad de los bienes con el contrato, de tal forma de que, si lo que se entrega al consumidor no se ajusta a lo pactado en el contrato y a las condiciones ofrecidas en la publicidad, el consumidor puede reclamar. Esta es una herramienta poderosísima y muy moderna merecedora de todo elogio. Pero claro, volvemos al principio: ¿cómo reclamo? O voy al juzgado, que no voy porque no me compensa; o voy al sistema arbitral, que tampoco voy porque la empresa no me autoriza. Es decir, denegación de la jurisdicción. Por eso, a mi juicio, es fundamental construir bien un sistema arbitral obligatorio de consumo en los términos que yo propongo [servicios económicos de interés general y reclamaciones que no superen los 2.000 euros]. U otros, pero un sistema obligatorio.

P.– En Internet, cada vez hay más intercambio de bienes y servicios entre particulares. Pero si el vendedor virtual no es un profesional, no existe Derecho del Consumo, ni prestación de garantía ni nada de nada. Salvo que se exija responsabilidad a la plataforma de intermediación, ¿estamos ante un caso de flagrante desprotección?

R.– Claro, salvo que la empresa se involucre en el producto y no se limite a suministrar la plataforma de comunicación. Aquí aparece una figura nueva, que es el ‘prosumer’ –suministrador-consumidor–, un término que viene de la jurisprudencia anglosajona que viene a decir que el que proporciona el producto sigue siendo consumidor. Lo que ocurre es que los derechos de los consumidores se activan cuando estamos ante un contrato vertical, es decir, aquel que une a un empresario profesional con un consumidor. En cambio, si el contrato es horizontal y une a un consumidor con otro, es decir, una relación entre iguales, entonces no juega el Derecho de Consumo. Con lo cual, si compramos a través de una plataforma de intermediación, por ejemplo Amazon, y no sabemos que el que vende es también un consumidor y no un profesional, mis derechos como consumidor desaparecen. ¿La solución? En una directiva reciente, la UE ha resuelto que la plataforma tiene que informar al comprador de que el vendedor es también un consumidor y no un empresario. El problema está en que esta directiva europea obliga a la plataforma a informar al comprador, pero no le obliga a verificar la información. Para superar este obstáculo, habría que modificar la directiva y, cuando la información que se transmita por parte de la plataforma de intermediación digital ‘online’ sea falsa y no verificada, responda la plataforma. Entonces veríamos cómo estas grandes plataformas se esmeraban en verificar los datos, porque tienen las herramientas suficientes para hacerlo.

El algoritmo puede utilizarse para seleccionar la clientela, pero no para introducir prácticas discriminatorias injustas y, sobre todo, nunca puede utilizarse de espaldas al consumidor.

P.– Hoy es muy habitual que ninguno de los pasajeros de un avión haya pagado el mismo precio por su asiento. ¿Los algoritmos no son una poderosa herramienta de discriminación?

R.– Enorme. Tienen un margen de política comercial, que es asumible y aceptable, pero tiene otro margen que lo es menos. El algoritmo puede utilizarse para seleccionar la clientela, pero no para introducir prácticas discriminatorias injustas y, sobre todo, nunca puede utilizarse de espaldas al consumidor. El cliente tiene que saber que esa información está gobernada por algoritmos, que tienen un sesgo, pero con el límite de la discriminación del sistema jurídico en general. Ahora mismo, hay un caso en Estados Unidos con una plataforma digital dedicada a la comercialización de viviendas. Esta empresa usa lógicamente un algoritmo que selecciona a la clientela por indicadores de solvencia, lo que es admisible. El problema radica en que el algoritmo es inteligencia artificial generativa y saca sus propias conclusiones. Y observaron que el algoritmo empezaba a excluir por sistema a los clientes que eran afroamericanos, porque tienen menor capacidad adquisitiva. Luego empezaron a excluir a los latinoamericanos. Y ahora el litigio está planteado porque la tercera exclusión del algoritmo fue a las mujeres, porque ganan menos. Y ahí está el litigio abierto. Estamos todos esperando a ver qué dicen los tribunales norteamericanos. Pero el uso del algoritmo debe ser advertido y las reglas de selección de clientela no pueden incurrir en la discriminación de la legislación general.

P.– Ha sido consultor del Gobierno de España para la elaboración de una Ley de Mediación y Arbitraje de Consumo que juzgaba imprescindible para afrontar una renovación radical del actual Sistema Arbitral. ¿En qué punto está?

R.– Está parado. Se avanza más en la Unión Europea que en España, donde los tiempos son mucho más lentos. En la UE reman en el agua y nosotros remamos en dulce de leche, que exige mucho más esfuerzo. Y eso nos resta competitividad en el panorama internacional.

P.– Participa en el Libro Verde sobre la revisión del acervo comunitario en materia de consumo. ¿Qué supone?

R.– El acervo comunitario es ese fondo de armario normativo de la Unión Europea para que todos los países miembros tengan una protección mínima. Lo que tenemos en el guardarropa por si hay una fiesta y nos invitan. Es el patrimonio jurídico de defensa de los consumidores que la UE, por vía de armonización, aspira a que sea mínimo en todos los países. A partir, de ahí, se establece la posibilidad de que los Estados que lo consideren oportuno mejoren el nivel, pero nunca por debajo de ese suelo. Es decir, el techo lo fijan los Estados. Y España está en un poco por encima del suelo de la UE, que no está mal porque el consumidor español puede ser persona jurídica si actúa sin ánimo de lucro, mientras que en el resto de Europa no pueden serlo. Estamos, por tanto, un peldaño por encima de ese suelo, que no es un mal suelo porque garantiza una protección muy seria. Pero aspiro a seguir subiendo peldaños.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/03/Revista-Cantabria-negocios-noticias-economia-empresas-entrevista-Jorge-tomillo-posado.jpeg 727 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-03-25 12:06:342026-03-25 12:30:49Jorge Tomillo, presidente de la Junta Arbitral de Consumo: “Todavía no existe suficiente cultura de autoprotección de los consumidores”
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Isabel Fernández Sánchez, directora comercial de Froxá: “Lo que más preocupa ahora mismo es encontrar producto de calidad”

Representante de la tercera generación de una empresa familiar, Isabel Fernández acaba de ser distinguida con el Premio Empresaria 2025 por la Asociación de Mujeres Empresarias de Cantabria (ADMEC) por su liderazgo en la gestión de equipos, una faceta de la que se siente especialmente orgullosa. En esta entrevista, la directora comercial de Froxá aborda el estado y los retos de su empresa y del sector de productos congelados, que reconoce vive un buen momento, aunque pendiente de la escasez de materia prima.

Manuel Casino | Marzo 2026

Pregunta.– Bisnieta, nieta e hija de empresarios. ¿El gen empresarial lo lleva en la sangre o alguna vez soñó con ser otra cosa?

Respuesta.– De pequeña quería ser enfermera. Pero se quedó en eso, en un sueño. Al final, la empresa familiar tira mucho. Es lo que he mamado desde que nací. Llevo aquí doce años, desde 2013. Empecé en Abel Fernández [otra empresa familiar, ya desaparecida en 2020 tras fusionarse con Froxá], donde pasé por prácticamente todos los departamentos: almacén, compras, administración, gerencia… Éramos pocos trabajadores y todos tratábamos de ayudarnos y de echarnos una mano.

P.– La Asociación de Mujeres Empresarias de Cantabria (ADMEC) destaca de usted su liderazgo en la gestión de equipos, la proactividad, la comunicación, adaptabilidad y habilidades, generando empleo para Cantabria en un momento complicado para todos los sectores. ¿Aciertan?

R.– A ver. Creo que sí. Al haber pasado por todos los departamentos y trabajar con todos los empleados, sé lo que conlleva y lo duro que es cada trabajo. Ese bagaje, y ese trato humano, me permite ahora saber lo que les tengo que exigir y poder liderar a las 16 personas que tengo a mi cargo directo.

P.– Si tuviera que elegir, ¿cuál diría que es su verdadera pasión?

R.– [Se lo piensa un rato] Creo que lo que hago bien es la gestión de equipos. He conseguido crear un buen ambiente de trabajo. En ese sentido, somos como una familia: discutimos, peleamos, lloramos y reímos juntos. Y entre todos nos ayudamos.

Isabel Fernández Sánchez, en el centro junto a la presidenta de Cantabria, acompañada por
autoridades administrativas, educativas y representantes de la Asociación de Empresarias de Cantabria (Admec).

P.– Premios como el suyo contribuyen a visibilizar el trabajo de las mujeres, a poner el foco en las empresarias de Cantabria. ¿Queda aún mucho camino para que la mujer ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad en general y en el mundo empresarial en particular?

R.– Creo que las mujeres cada vez estamos más valoradas y reconocidas y que no tardaremos mucho en conseguirlo. En este objetivo de promover el liderazgo femenino es destacable el trabajo y el apoyo de asociaciones como ADMEC. En cualquier caso, yo me siento igual de valorada y reconocida en la sociedad. E insisto, no creo que tardemos mucho en hacerlo en el ámbito empresarial. O eso espero.

P.– Sobre los productos congelados siempre han pesado algunos mitos, como los de que son menos sanos o que pierden las propiedades, que poco a poco se han ido derribando. ¿Queda aún mucha pedagogía que hacer en este sentido?

R.– Sí, mucha. Es lo que estamos intentado con FroxáZero, un nuevo servicio express de reparto urbano sostenible de congelados para hostelería con cero aditivos. Es verdad que durante años las empresas de congelados hemos maltratado el producto por tratar de abaratar el precio, pero hay productos muy buenos. El secreto está sobre todo en la cantidad de agua. Y con Froxá Zero lo que buscamos es que lo que compre el cliente sea producto y materia prima de primera calidad, no agua.

P.– Los productos congelados cada vez ganan más peso en la cesta de la compra impulsados por su menor coste, comodidad y reducción del desperdicio alimentario. ¿Soplan buenos vientos para su negocio?

R.– Creo que sí, aunque nos tenemos que saber adaptar a los gustos de las nuevas generaciones, que cada vez cocinamos menos en casa, y me incluyo. Al final lo que buscamos son platos sencillos y listos para consumir, pero de calidad. Ya no nos conformamos con cualquier cosa. Queremos alimentos que sean sanos, saludables, de buena calidad y económicos, aunque esto no siempre sea fácil de lograr. A nosotros nos está costando mucho encontrar materia prima. La merluza está carísima, porque no hay; el bacalao también…

P.– Su oferta se centra en productos del mar. ¿Veremos algún día verduras, carnes, postres u otros productos congelados con el sello Froxá?

R.– Creo que no. Froxá nacional tiene dos productos de pollo y poco más. En la regional sí que comercializamos verduras y carnes, pero de otras marcas, porque así nos lo demandan también nuestros clientes, que son principalmente bares y restaurantes.

Ya hemos abierto el año pasado varios mercados, de los que estamos muy contentos, en Canadá y un poquito en Australia, pero tenemos que seguir creciendo.

P.– ¿La apertura de nuevos mercados y la internacionalización son dos de sus principales retos o hay otros que le preocupan más?

R.– La internacionalización, sin duda. Estamos intentando crecer. Ya hemos abierto el año pasado varios mercados, de los que estamos muy contentos, en Canadá y un poquito en Australia, pero tenemos que seguir creciendo. Me gustaría vender en Europa más de lo que ya lo estamos haciendo en algunos países, como Italia o Francia.

P.– Acaban de anunciar una inversión de 32 millones de euros hasta 2028 para construir una nueva fábrica en Vargas y duplicar su actual producción, que ronda las 8.000 toneladas anuales, y aumentar la plantilla en al menos 26 trabajadores de aquí a cinco años ¿Suena a éxito empresarial?

R.– Sí, a ver. Lo tomamos con algo de miedo, yo especialmente porque soy muy miedosa, pero con muchas ganas. Ojalá sea un éxito porque vamos a por todas. Nos trasladamos a Vargas porque estas instalaciones de Santiago de Cartes ya se nos quedan pequeñas. Y eso es bueno. Además, nos vamos a modernizar bastante, con nueva maquinaria y una apuesta clara por la sostenibilidad y el ahorro de un 25% de energía.

P.– Usted es la tercera generación de una familia emprendedora. ¿El relevo generacional es el mayor problema al que se enfrentan las empresas familiares?

R.– A veces puede resultar difícil porque hay que saber confiar y delegar, pero no es nuestro caso. La segunda y tercera generación seguimos trabajando y tomando juntos las decisiones. Pero es verdad que se sufre mucho en una empresa familiar.

P.– ¿El coste de las materias primas, de la energía, la creciente competencia… ¿Cuál es el asunto que más le inquieta?

R.– Ahora mismo, lo que más me preocupa es encontrar productos de calidad. Nos está costando mucho. Existe mucho mercado y poco producto. A la hora de realizar los stocks, antes comprábamos dos o tres veces al año, y ahora tienes que comprar todo de una vez. Se están estacionalizando las capturas de materia prima y al final tienes stock acumulado de un año. Si no, no encuentras.

Todas las empresas tienen que intentar ser lo más sostenibles posible. Y no por imperativo legal, sino por dejar un futuro mejor.

P.– Su empresa ha sido pionera en apostar por la movilidad sostenible y reducir la huella de carbono. ¿Cree que la sostenibilidad avanza a la velocidad necesaria en el tejido empresarial?

R.– Hay mucho por hacer. Pero todas las empresas tienen que intentar ser lo más sostenibles posible. Y no por imperativo legal, sino por dejar un futuro mejor.

P.– ¿Por qué cuesta tanto retener el talento?

R.– Cuesta más encontrar. Pero una vez que encuentras, en la mayoría de los casos se quedan con nosotros.

P.– Las rabas son una de las principales banderas gastronómicas de Cantabria. ¿También en Froxá?

R.– Sí. Es nuestro producto estrella. Tenemos la raba gourmet. Creo que hemos hecho una buena raba del Cantábrico y con una receta de aquí que estamos dando a conocer al resto de España y del mundo. Luego, cada hostelero le puede dar su toque personal. Realmente, están muy buenas.

P.– Dicen que nadie es profeta en su tierra o, cuando menos, que cuesta más serlo ¿También les pasa a ustedes?

R.– ¡Uy! Una pregunta muy difícil. La verdad, no sabría qué responderle. En Cantabria todos nos conocen, pero creo que aún no somos profetas en nuestra tierra. Ojalá lo seamos pronto.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2026/03/Revista-economica-Cantabria-Negocios-noticias-empresas-entrevista-Isabel-Fernandez-froxa-posado.jpg 957 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2026-03-02 12:41:052026-03-02 12:41:05Isabel Fernández Sánchez, directora comercial de Froxá: “Lo que más preocupa ahora mismo es encontrar producto de calidad”
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Jorge Muyo, responsable de Innovación, Digitalización y Emprendimiento de CEOE-Cepyme Cantabria: “El mayor reto de Cantabria está muy ligado a la productividad”

El responsable de innovación de la patronal cántabra aborda en esta entrevista la situación de la digitalización y el emprendimiento en la región, destaca la evolución favorable seguida en los últimos años y augura un presente y un futuro muy prometedor para las empresas del sector TIC en Cantabria.

Manuel Casino | Diciembre 2025

Pregunta.– La innovación y la digitalización son dos vectores estratégicos para todas las empresas, no solo las TIC, independientemente de cuál sea su tamaño y sector. ¿Lo percibe así el tejido empresarial cántabro en su conjunto?

Respuesta.– Sí, sí. Creo que sí. A partir de la pandemia, ha habido una evolución en la que las empresas han percibido que la digitalización y la innovación han pasado de un ámbito digamos más espontáneo hacia otro más estratégico. Ya existían antes, pero se abordaban de forma recurrente y solo ante ciertas demandas de clientes o mercados. Desde hace unos cuatro años, se ha experimentado una conversión hacia una digitalización e innovación más estructurada y más planificada por parte de todas las empresas. Por decirlo de otro modo, en vez de ser una respuesta a, ha pasado a ser una estrategia hacia.

P.– Admite que las pymes son las más reacias a asumir estos procesos, pero representan el 96% de las empresas de la región. ¿Eso es tanto como decir que la innovación y la digitalización no acaban de arrancar, o no al menos con la intensidad que sería deseable?

R.– Quizá los discursos que se lanzan siempre son de que queda camino por. Evidentemente que quedan cosas por hacer, pero también ya hay camino hecho. Ahí están, por ejemplo, la oficina Acelera Pyme y las diferentes acciones y herramientas que se han desarrollado para que esas pymes y micropymes se suban al tren de la digitalización y puedan avanzar también en otros ámbitos. Que quede camino no quiere decir que no se haya avanzado.

P.– ¿Tan necesario es avanzar en la digitalización del sector privado como de las administraciones públicas? ¿Diría que van a la misma velocidad?

R.– Bueno, intentamos ir a la par. Es verdad que desde las administraciones públicas se están utilizando herramientas para la formación de sus trabajadores y la digitalización de sus infraestructuras, lo que no siempre es sencillo porque son estructuras muy grandes y en ocasiones complejas. En Cantabria hemos sido testigos de un importante avance de la mano de la Agenda Digital, que ha supuesto un paso adelante para la digitalización de los sectores, tanto el público como el privado.

P.– Ya que lo cita, casi un año después de su aprobación, ¿qué valoración hace de este plan estratégico aprobado por el Gobierno regional para el periodo 2024-28?

R.– Como todos los planes, tiene un ámbito temporal al que habrá que esperar para ver sus resultados. Pero eso no impide que en estos primeros meses ya se hayan visto avances. Por ejemplo, en los proyectos en los que CEOE-Cepyme está implicada, como el Green Valley Cantabria Tech para poner en valor el ecosistema tecnológico cántabro y que va a estar presente en C-Meet 2026, así como de otras acciones desarrolladas por el Ejecutivo regional junto con otras entidades, como puede ser la Universidad de Cantabria, para lograr la capacitación y formación de personas en habilidades relacionadas con el ámbito de la digitalización. Además, se trata de una agenda que fue muy participativa en su diseño, lo cual es de agradecer.

“Creo que contamos con un sector tecnológico sólido y fuerte, en el que incluso algunas de sus empresas son líderes a nivel nacional e internacional en sus respectivas áreas”

P.– Desde el sector TIC se alertaba hace un par de años que Cantabria estaba en el furgón de cola en materia digital. ¿Seguimos igual?

R.– No. El pasado año hicimos en CEOE un estudio sobre el sector TIC que puso de relieve su importancia a nivel económico y laboral, así como que avanza a mayor ritmo que otros sectores. Creo que contamos con un sector tecnológico sólido y fuerte, en el que incluso algunas de sus empresas son líderes a nivel nacional e internacional en sus respectivas áreas. Con todo, y al igual que ocurre en otros muchos sectores, nos enfrentamos al problema de la captación y retención del talento. Por resumir, diría que el panorama digital en la región ha cambiado mucho y para mejor. Las empresas del sector TIC tienen un presente y un futuro muy prometedor en Cantabria.

P.– Las empresas TIC suelen achacar a las administraciones públicas, especialmente a la regional, que tal y como están planteadas las licitaciones, a las pymes les resulta prácticamente imposible competir con las grandes empresas en los contratos públicos. ¿Estima que el Gobierno cántabro podría hacer algo más a la hora de favorecer el crecimiento de las TIC de la región?

R.– Sí, sí creo que se puede hacer más. Evidentemente, los contratos públicos de gran tamaño, no solo en el sector TIC, están acotados a ciertas empresas que cuentan con la dimensión, la experiencia y el nivel necesario para ofrecer un valor añadido. En cambio, en el ámbito de la digitalización, existen herramientas para que empresas de menor tamaño pueden tener su espacio. El ejemplo más claro es la Compra Pública Innovadora (CPI), una fórmula de licitación y contratación que ya está implementada a nivel europeo y nacional para lograr atraer la atención de empresas que, por su carácter innovador, puedan ofrecer soluciones más innovadoras.

P.– Los expertos también coinciden en la necesidad de que las empresas crezcan en tamaño para ganar en capacidad de financiación y resistir mejor las posibles tensiones de tesorería. Sin embargo, muchas de ellas, cuando quieren hacerlo, se enfrentan a trabas regulatorias o financieras que se lo impiden. ¿Echa de menos un marco más favorable que haga posible tanto este crecimiento como la creación de nuevas empresas?

R.– Sí. Quizá es uno de los discursos más recurrentes en el ámbito del emprendimiento y de la creación de empresas. Pero creo que se están dando pasos a favor de lograr esa mayor agilización y, sobre todo, de ese reconocimiento de lo que es y supone la digitalización y la innovación en las nuevas empresas. Y me explico. Sí que hay herramientas que permiten que las empresas se distingan por ofrecer procesos y servicios más innovadores. Por ejemplo, el sello de empresa innovadora implementado a nivel nacional. Es decir, el reconocimiento a través de herramientas, de sellos o de captación de fondos específicos puede ser una de las soluciones para que haya un mayor dinamismo empresarial en los sectores de la innovación y la digitalización. Y aquí pongo otro ejemplo. Hay rondas de inversiones que solo están centradas en empresas que cumplen ciertos criterios innovadores. O también podríamos ser más creativos en cuanto a las deducciones fiscales por implementar acciones de I+D, como ya ocurre en otros países como Alemania, Finlandia o Suecia, donde cuentan con una política de deducción fiscal hacia la inversión en innovación mucho más generosa. Creo que este debería ser el recorrido que deberías seguir a nivel nacional y regional: ofrecer una estructura un poco más acogedora a las empresas de innovación y digitalización y, a su vez, favorecerlas fiscalmente porque, muchas veces, las ayudas y subvenciones son demasiado restrictivas, mientras que las deducciones siempre son más generalistas.

P.– El calendario oficial marca que la facturación electrónica será obligatoria desde el 1 de enero de 2026 para las grandes empresas y a partir de del 1 de julio para el resto, incluido los autónomos. ¿Prevé problemas en su aplicación?

R.– Preveo que tendremos que hacer un esfuerzo como ocurre con casi todos los requerimientos que pasan de ser una opción a una condición. Pero sé que el sector empresarial cántabro va a ser lo suficientemente ágil para amoldarse a las nuevas condiciones de la factura electrónica. No tengo ninguna duda y estoy convencido de que todas las empresas van a cumplir todos los trámites y requerimientos legales. Pero es verdad que vamos a vivir un periodo, porque estos cambios muchas veces comportan dudas, en que vamos a tener que ser muy ejemplares en cuanto a su resolución y en cuanto a la aportación de soluciones concretas para ciertos sectores o colectivos que no están digitalmente tan avanzados. Desde CEOE-Cepyme ya hemos estado apoyando y formando a las empresas para que se adapten sin problemas.

P.– La colaboración pública-privada se presenta como una herramienta imprescindible para impulsar la innovación y la digitalización. ¿Cómo calificaría el estado de esta necesaria cooperación?

R.– Aquí también soy optimista. He visto una evolución muy positiva tanto a nivel regional como nacional e, incluso, europeo. Antes, las administraciones públicas desarrollaban sus actividades y planes sin tener en cuenta de una manera tan directa a las empresas y a los agentes sociales y económicos. Pero esto es algo superado gracias, en gran parte, al trabajo desarrollado por instituciones como CEOE-Cepyme. Si podemos decir que la colaboración público-privada ahora mismo es un éxito, porque creo que así lo es, es por la participación de instituciones como la nuestra para que la interlocución sea indispensable. Hoy en día, cualquier entidad pública no contempla el desarrollo de determinadas acciones si previamente no las ha consultado con el entorno socioeconómico. Y la patronal y los sindicatos somos dos pilares en los que el ámbito público se apoya cada vez más.

 

Jorge Muyo, en un encuentro celebrado en el Centro Internacional Santander Emprendimiento en 2020, cuando era director de Innovación del Gobierno de Cantabria.

P.– ¿Andamos escasos de talento tecnológico, ya sea universitario o de FP?

R.– El talento, como la energía, no se crea ni se destruye, solo se transforma. El talento está ahí, y está en su justa medida. A ver, Cantabria es una región pequeña con un peso específico en casi todas las variables macroeconómicas que ronda el 1%. Y tenemos una estructura formativa acorde a ese tamaño. Es decir, tampoco podemos crecer en egresados y titulados universitarios, en másteres o en alumnos que terminan la FP de grado superior o medio como querríamos, o con la intención de demandar todo el talento que requieren nuestras empresas. Pero sí que creo que estamos cada vez mejorando ese talento. Porque los planes de estudios universitarios y de FP cada vez contemplan más el ámbito digital, y también porque los trabajadores en activo cada vez hacen un mayor esfuerzo por formarse y ser más digitales. ¿Necesitaríamos más talento en algunos micro sectores o nichos? Evidentemente, sí. Pero los tiempos de la educación y de la empresa son distintos. Con todo, soy optimista. Estamos en el buen camino. Nuestros jóvenes y futuros empleados cada vez conocen más y usan más y mejor las herramientas digitales. En CEOE tenemos planes de formación en digitalización realmente innovadores de los que pueden beneficiarse las empresas..

P.– ¿El mayor reto de Cantabria pasa por captar y retener el talento innovador?

R.– El mayor reto de Cantabria, y diría que también a nivel nacional y europeo, está muy ligado a la productividad. A ser cada vez más productivos. Y uno de los vectores de esa productividad y que influye de manera directa es la captación y retención del talento. ¿Qué significa ser una región más productiva? Significa aprovechar mejor los recursos humanos y tecnológicos para lograr un mayor impacto en nuestra economía. Es un concepto ligado a la manera en cómo hacemos las cosas y trabajamos. En cómo interactuamos con nuestros clientes y proveedores. Y aquí tiene mucho que decir la digitalización. Cuanto más innovadores y digitales podamos llegar a ser, veremos que nuestras cuotas de productividad pueden aumentar. Porque estamos haciendo de las maneras de hacer tradicionales, maneras de hacer más innovadoras y eficientes. Es repensar lo que hacemos para hacerlo más productivo.

P.– Se dice que no puede haber economía digital sin seguridad. ¿Cómo estamos de cerca o de lejos de consolidar una cultura de ciberseguridad entre el sector empresarial?

R.– Cada vez más cerca porque cada vez, desgraciadamente, somos testigos de más ataques, más fraudes y, en general, más problemas de ciberseguridad. Con la ciberseguridad ocurre como con los seguros, hasta que no te pasa algo no sabes de su importancia. Pero cada vez existe mayor concienciación y formación sobre los peligros que se dan en el mundo digital, pero aún queda camino por recorrer. Tenemos que ser más cautos y profesionales en la gestión del dato y a la forma que interactuamos en el mundo virtual, al igual que en la interacción entre nosotros en el ámbito personal. Tenemos que tener una cultura, no ya como profesionales sino también como ciudadanos, de que la ciberseguridad importa.

P.– La Unión Europea ha fijado el objetivo de que el 75% de las empresas europeas tengan implantadas soluciones de IA antes de 2030. ¿Estamos en condiciones de cumplir con ese objetivo?

R.– Bueno. Una cosa es cumplir con el objetivo europeo y otra aprovechar la inteligencia artificial (IA) como herramienta. Cuando la Comisión Europea fija esa meta, es más consciente de lo que es la implementación de lo que es el aprovechamiento. Y yo me fijaría más en la importancia de saber aprovechar, conocer y utilizar de forma específica las herramientas de IA, que en implementarlas únicamente. Me explico un poco mejor. La IA no solo hay que implementarla, hay que utilizarla. Y para ello hay que formarse. Muchas de las herramientas de IA que están ya en nuestro día a día nos vienen impuestas y autoexigidas. Nuestro móvil, por ejemplo, tiene una aplicación de IA porque un fabricante la implementado, pero nosotros no hemos sido conscientes de que tenemos que utilizarla, solamente la tenemos ahí y acudimos a ella para facilitarnos los procesos diarios. Lo mismo ocurre en las empresas. Tienen que implantarlas, pero también que saber cómo utilizarlas y formarse para hacerlo de la forma más eficiente.

“La sostenibilidad va a demostrar su importancia a medida que avanzamos en la digitalización”

P.– El uso de tecnología digital se enfrenta también a importantes desafíos derivados del aumento de consumo energético, la generación de residuos o la protección ética de los datos. ¿Las nuevas tecnologías y la digitalización son un riesgo para la creación de un futuro sostenible? O, dicho de otro modo, ¿digitalización y sostenibilidad deberían ser dos conceptos inseparables?

R.– Sí. Sin lugar a dudas digitalización y sostenibilidad tienen que tener un camino común, aunque todavía se percibe una cierta separación entre ambos mundos. La sostenibilidad va a demostrar su importancia a medida que avanzamos en la digitalización. Evidentemente las materias primas y la utilización de recursos van a ser importantes a la hora de desarrollar herramientas de digitalización. Pero también la ciencia va a permitir que ese camino entre sostenibilidad y digitalización sea más sinérgico y pueda explotar todas sus potencialidades. Por ejemplo, La reutilización de ciertos materiales o la optimización de tecnologías en el ámbito de la computación cuántica, por citar dos cuestiones, dejan patente que la investigación y la ciencia son dos pilares para lograr que desarrollo sostenible y digitalización vayan aún más de la mano.

P.– ¿Qué opinión le merece el proyecto Altamira, el macrocentro de datos anunciado como la mayor inversión económica en la historia de Cantabria, con un total de 3.600 millones de euros? ¿Cree que puede servir como estímulo de la actividad relacionada con las tecnologías de la información, pese a que a este tipo de instalaciones apenas generan empleo una vez entran en funcionamiento?

R.– Es un proyecto al que aún le queda recorrido. Seremos testigos en los próximos meses de cómo evoluciona y de cuál es su impacto real en nuestra economía. Sobre el papel, y con la información facilitada por el Gobierno de Cantabria, un proyecto de este tamaño siempre es bienvenido para la atracción de inversión. Queda por ver cuál es el futuro de estas infraestructuras y cuál es su evolución científica y tecnológica. Ya hay empresas que están optimizando mucho más sus centros de datos y seguramente con este proyecto veamos cómo estos avances se puedan materializar en este tipo de infraestructuras. En cualquier caso, creo que aún es pronto para saberlo.

P.– C-Meet celebra este año su cuarta edición. ¿Qué espera que pase en este encuentro empresarial?

R.– Espero que seamos más cooperativos. Es decir, siempre ha sido un evento en el que se han potenciado los espacios de colaboración. Y creo que este año va a ser un C-Meet más centrado en la cooperación, en las personas y en la colaboración. Son tres conceptos que a lo mejor a priori no suenan demasiado en el ámbito de la digitalización e innovación, pero creo que son tres pilares sobre los que sustentar futuros proyectos futura acciones a nivel regional, que es, en definitiva, lo que persigue C-Meet: que se hable de digitalización e innovación con el objetivo de generar más proyectos, mayor riqueza y mejores empresas en nuestra región.

por Redacción
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Manuel Lobeira, CEO de Acorde Technologies: “El éxito de la empresa radica en la fiabilidad de sus desarrollos y productos”

Con una plantilla de 62 trabajadores y una facturación que este año rondará los diez millones de euros, Acorde Technologies es una empresa cántabra con vocación internacional que lleva la innovación en su ADN y que destaca hoy como un referente mundial en radiofrecuencia de altas prestaciones para comunicaciones por satélite en el sector aeroespacial y de defensa. Manuel Lobeira, su CEO, aborda en esta entrevista los principales retos de la compañía, entre los que resalta la captación de talento, y resuelve que su apertura a la sociedad y el creciente gasto militar representan el cóctel perfecto para que de aquí a diez años tengan el viento de cola.

Manuel Casino | Septiembre 2025

Pregunta.– De la Universidad de Cantabria al cielo. ¿Le ha sorprendido este éxito?

Respuesta.– La empresa en origen es un desarrollo para Indra que buscaba a alguien que nacionalizase los productos y que contactó con la Universidad de Cantabria, responsable del diseño. Cuando Indra preguntó qué empresa podía fabricarlos, José Luis García [catedrático de la UC fallecido en 2011 y uno de sus impulsores] estuvo muy hábil y les contestó: la empresa que voy a crear ahora mismo. En ese momento ya nos dimos cuenta de que lo que estábamos haciendo era sustituir tecnología americana. Lo mismo que la tecnología de Estados Unidos se compraba en España, Italia, Francia o Alemania, entendimos que también deberíamos de ser capaces de visitar a los países colindantes y ofrecerles nuestros productos. Así que desde el principio fue una vocación internacional clara. El éxito último que estamos teniendo la verdad es que nos resulta sorprendente, sobre todo porque históricamente hemos mantenido un perfil muy bajo. Hasta hace muy poco el sector de defensa estaba muy denostado y ni te planteabas hacer publicidad de que trabajabas en este ámbito y mucho menos aún presentarte a un premio porque a ningún organizador le apetecía hacerse una fotografía con un ganador de defensa. Sin embargo, ahora las cosas afortunadamente están cambiando. Nosotros siempre hemos sido tecnológicos, pero muy asépticos. El hecho de que, al igual que ocurre con el tema del espacio, también en defensa se valore la tecnología como puntera es un reconocimiento, especialmente para el equipo, que puede sentirse públicamente orgulloso de los logros conseguidos por la empresa.

P.– Sé local, piensa en global. ¿Hablo de su empresa?

R.– Sí, sí. Tenemos una visión de desarrollar tecnologías globales. De hecho, tenemos equipos en los seis continentes y fuera de la Tierra. Y seguimos diseñando y fabricando íntegramente todo en Cantabria, en la medida de lo posible con operadores locales y con titulados de la UC y con empresas, si son nacionales, que tengan sede en la región. Sí, intentamos dinamizar el PIB regional porque al final son oportunidades para las familias de los trabajadores y de todos los cántabros.

P.– Acorde pasa por ser un referente internacional en radiofrecuencia de altas prestaciones para comunicaciones por satélite en el sector aeroespacial y de defensa. ¿En qué más son punteros?

R.– Somos punteros también en equipos de guerra electrónica y en radioenlaces, por ejemplo, para la comunicación del avión de combate cuando no es a tierra vía satélite.

P.– Acumulan premios y reconocimientos nacionales y han logrado captar más de 2,4 millones de euros en ayudas de los fondos europeos para el desarrollo de diferentes líneas de investigación. ¿Están en su mejor momento?

R.– La verdad es que sí. A raíz del cambio de imagen con motivo del 25 aniversario y el cambio en la estrategia de marketing para ganar en visibilidad, empezamos a presentarnos a concursos y notamos que se estaba reconociendo el nivel tecnológico de la empresa. Eso hace, además, que más talento quiera colaborar con nosotros, lo que era, por otra parte, uno de los objetivos que perseguíamos con la comunicación. Si a esto le añades la coyuntura actual con un aumento del gasto en defensa, tienes el cóctel perfecto para que de aquí a cinco o diez años tengamos el viento de cola en la compañía.

P.– Qué valoración hace del funcionamiento de las ayudas europeas? ¿Están sirviendo para esa transformación y digitalización que se busca?

R.– Bueno. Para mí hay dos niveles. Uno, con la línea histórica de financiación de investigación en nuevas tecnologías, en la que sí hemos notado recientemente que se ha aumentado la intensidad de las ayudas, lo que te permite reducir tu riesgo y ser más ambicioso en tus investigaciones. Es decir, pruebas más tecnologías y tensas más la última capacidad, lo que, a la larga, te permite contar con productos más evolucionados y mucho más competitivos. En cuanto a la digitalización, la situación es diferente. Hay un nivel de empresas que sí están aprovechando el dinero para automatizar sus plantas productivas, mejorar sus procesos y obtener datos para mantenimientos predictivos y correctivos… Y luego hay otra serie de ayudas más dirigidas al pequeño empresario, como son las del ‘kit digital’, en las que por desgracia creo que no se ha hecho una labor pedagógica correcta y no se está aprovechando todo su potencial. Creo que hay muchos pequeños negocios que con pequeños asesoramientos por parte de empresas relacionadas con la inteligencia artificial o la automatización de procesos podrían ganar muchísima competitividad. Pero, de momento, no están llegando a entender esas oportunidades.

Manuel Lobeira, durante la entrevista en las instalaciones de Acorde, en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcan). Foto: Nacho Cubero.

P.– Defienden su innata y permanente apuesta por la innovación en un sector en el que los avances tecnológicos se producen a una velocidad endiablada. ¿No siente vértigo al tener que enfrentarse continuamente a este reto?

R.– No. En el fondo nos va la marcha. Tenemos la innovación en el ADN. Y para nosotros ha sido realmente una ventaja competitiva. Lo vemos como una barrera de entrada o de supervivencia en el sector para otras empresas menos ágiles, menos arriesgadas o con una menor apuesta por la innovación. Somos plenamente conscientes de que para seguir vivos en este sector tenemos que estar continuamente innovando. Y tenemos un equipo muy potente de gente muy creativa que nos permite estar en la punta de lanza. Nosotros hemos tenido años en los que hemos destinado hasta el 30% del presupuesto a generación de nuevos conocimientos y tecnologías.

P.– Su empresa tiene una clara vocación internacional. ¿Se mueven mejor fuera que dentro de casa?

R.– [Ríe]. Lo que ocurre es que, por desgracia, las partidas presupuestarias de defensa son mayores en el extranjero que en España. Y, por tanto, es más fácil hacer negocio con alguien que tiene un programa de cien fragatas que con uno que lo tiene de cinco. Además, hasta hace poco España tampoco ha tenido agencia espacial y otros países sí, con lo que dinamizaban sus propios proyectos. También hay más grandes operadores civiles de satélite que monten redes fuera que dentro. Es decir, en el ecosistema espacial hay más actividad más allá de nuestras fronteras. En cualquier caso, España es un jugador importante. De hecho, a nivel de la Unión Europea somos el cuarto país. Pero nos ha faltado coordinación. Teníamos los elementos decisores del tema espacial muy distribuidos y no muy bien coordinados. Ahora se supone que vamos a tener una estrategia única y alineada, lo que tendría que redundar en un avance estratégico más coordinado y más rápido.

P.– Sus clientes son fundamentalmente grandes empresas públicas y privadas y conglomerados y consorcios internacionales que han encontrado en su empresa a un socio en el que confiar. ¿La fiabilidad cotiza al alza?

R.– Sí, sin duda. Uno de los elementos claves del éxito de la empresa es la fiabilidad de los desarrollos y los productos. Hay que tener en cuenta que, si instalas un equipo de comunicaciones por satélite en un barco que se va seis meses de misión, no puede fallar. Si un caza de combate tiene que estar en tierra porque fallan los equipos sería una desgracia. Por eso, nuestros equipos se someten a condiciones ambientales extremas para garantizar que en las peores condiciones siguen operativos.

P.– Asegura que el tamaño mediano de su empresa les permite ser muy dinámicos y flexibles y adaptarse mejor a las necesidades de cada cliente. ¿Teme dejar de serlo si siguen creciendo?

R.– Espero que no. Conocemos empresas grandes que son mucho más ágiles que el estándar del sector. Aspiramos a eso: a ser más grandes en tamaño sin perder la agilidad y flexibilidad que nos ha hecho llegar a este punto.

P.– Los sectores de defensa, aeroespacial, científico y telecomunicaciones en los que trabajan son altamente demandantes de tecnología, pero también de talento. ¿En cuál de los dos ámbitos andamos más escasos en Cantabria?

R.– En talento. Por desgracia el número de estudiantes ha bajado. En la orientación por nuestra especialización en telecomunicaciones también ha disminuido y ahora mismo es muy complicado cubrir las vacantes. De hecho, tenemos varias sin cubrir porque no encontramos el perfil con experiencia. Pero no es un problema de Cantabria, es a nivel nacional e internacional. Nosotros contactamos con clientes, proveedores y competidores y estamos todos igual. También en Estados Unidos, donde los jóvenes se orientan mucho más a temas de programación.

P.– ¿Y cómo se puede superar este déficit?

R.– A mi juicio hay dos vías. Una, más a largo plazo, que es hacer divulgación de las bondades de las salidas profesionales de estos perfiles para que los estudiantes de Primaria y Secundaria escojan estas carreras universitarias. Y a corto y medio plazo no queda otra que coger perfiles asimilables y formarlos internamente, lo que supone una inversión en tiempo por parte de los expertos dentro la casa y de espera para que puedan retornar y ser productivos.

P.– Seguridad y defensa. ¿Hablamos de lo mismo?

R.– No. Es cierto que pueden compartir tecnologías, pero la seguridad está más orientada a control de fronteras, detección temprana y gestión de amenazas, mientras que la defensa lo hace no tanto a temas relacionados con la integridad jurídica como sí de las personas. Una fragata la puedes dedicar a seguridad y defensa, pero un tanque no. A nuestro nivel, seguridad y defensa pueden compartir tecnologías, si bien en el segundo caso nos van a exigir más fiabilidad y más prestaciones porque está en juego la vida de las personas.

P.– En la reciente cumbre de la OTAN celebrada en La Haya, España ha mostrado su rechazo a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB. ¿Le preocupa las repercusiones que puedan tener esta actitud?

R.– A nosotros, como empresa internacionalizada, el hecho de que todo el resto de países OTAN vayan a subir al 5% lógicamente nos beneficia. Todos son clientes, y si todos van a experimentar incrementos de entre el 50 y el 250% en sus presupuestos, nos beneficia claramente. A nivel español, creo tiene más de una parte de propaganda, porque se ha firmado el documento, si bien es cierto que aquí la convergencia hasta ese porcentaje va a ser más lenta que en otros países. Pero España viene de inversiones del 1,5%, por lo que incluso el 2,1% anunciado por el Gobierno para 2025 supone una subida del 50%. Y aún está por ver que lo haga, porque todavía tienen que movilizar más de 10.000 millones de euros y ya estamos a mitad de año.

Manuel Lobeira posa, junto a las autoridades, con el reconocimiento a Acorde como pyme del año en Cantabria.

P.– El Clúster de la Industria de Defensa (CID), del que su empresa es miembro, reclama una ley de financiación de la Defensa consensuada por las principales fuerzas políticas del arco parlamentario y con vocación de largo plazo. ¿Lo juzga también imprescindible?

R.– Sí. Para que las empresas españolas puedan apostar por desarrollos tecnológicos competitivos internacionalmente necesitan tener visibilidad de cuáles van a ser las necesidades del Ministerio de Defensa en programas a largo plazo. Estamos hablando de inversiones muy fuertes y necesitas saber si van a comprar cinco fragatas durante cinca años o si van a comprar una este año y luego ya veremos. Para empresas con únicamente vocación nacional contar con un presupuesto plurianual es fundamental. Porque va a ser tu cliente. Si no sabes lo que va a comprar tu cliente en los próximos años, ¿a qué te arriesgas a desarrollar? No es nuestro caso porque nosotros trabajamos con integradores de sistemas y agencias aeroespaciales. Los ministerios de Defensa son nuestros usuarios, pero no nuestros clientes. En cualquier caso, siempre hemos tenido mucha envidia de la sociedad francesa o americana, donde el reconocimiento al servicio que presta de defensa siempre ha sido abrumador comparado con lo denostado que ha estado en España. Afortunadamente, ahora muchísimos trabajadores que desarrollan tecnología para el ámbito de la defensa pueden mostrar públicamente el orgullo de dedicarse a esas labores.

P.– Recientemente han creado Ocentic, una nueva marca en la que aglutinan los trabajos destinados a asesorar y acompañar a las empresas en sus procesos de digitalización y la implantación de sistemas de monitorización industrial y en el ámbito de las energías renovables. ¿La sostenibilidad medioambiental es un reto, pero también una buena oportunidad de negocio?

R.– Sí. Todo el tema de inversiones en energías renovables está ocurriendo en la mayoría de los casos en ubicaciones remotas sin infraestructuras, lo que hace que tenga requerimientos de comunicaciones a distancia y que quieran monitorizar qué ocurre en un entorno hostil como puede ser un embalse o zonas de fuerte viento. Nuestra experiencia en electrónica robusta de comunicaciones nos permite ofrecer sistemas de monitorización precisos para estos casos y de comunicación de forma segura. Además, se da la circunstancia de que en Europa las plantas de generación de energía son infraestructuras críticas, lo que plantea unos requerimientos de seguridad que están muy en línea con nuestra experiencia.

P.– ¿Cuál diría que es el principal riesgo al que se enfrenta su compañía?

R.– Por un lado, tenemos el reto de seguir captando talento para abordar el número creciente de proyectos que vamos consiguiendo. Y luego, alrededor, existe el riesgo comercial en caso de tensión entre Estados Unidos, China y Taiwan para el suministro de semiconductores. Estos son los dos principales riesgos. Nosotros tenemos clientes en Europa y en EE UU pero, lógicamente, como nuestros competidores son estadounidenses y trabajamos en el ámbito de la defensa, a nosotros nos resulta más complicado competir en América que en Europa, donde mantenemos una posición relativamente cómoda, mientras que en Estados Unidos, para según qué programas de defensa, ser proveedor de la UE es un hándicap.

P.– El futuro es impredecible, y más en su sector. Pero, tras 25 años de experiencia, ¿por dónde cree que van a ir los tiros en los próximos años?

R.– Nosotros, por suerte, estamos entrando en programas aeronáuticos de muy largo plazo, por lo que en parte tenemos muy claras las cosas que vamos a estar haciendo de aquí a diez años. En nuestro caso, vemos el futuro en nuevas bandas de frecuencia y más potencia; la versatilidad en las plataformas en las que se van a integrar (submarinos, vehículos y aeronaves no tripuladas, cazas de combate de sexta generación…). Y luego está el salto al espacio con todas las nuevas constelaciones y servicios de comunicaciones y posicionamiento. Igualmente, también estamos muy activos abriendo las colaboraciones científicas como, por ejemplo, con el programa SKAO con los radiotelescopios más grandes del mundo para descubrir el origen del universo. De momento, nosotros nos sentimos muy cómodos en todos los sistemas que requieran de una alta fiabilidad, sean en la tierra o en el espacio. Hemos encontrado un nicho de mercado muy específico en el que hay poca competencia, apenas tres o cuatro empresas estadounidenses. Y esperamos que siga así.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/09/unnamed-9.jpg 773 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-09-30 11:00:582025-09-30 11:03:56Manuel Lobeira, CEO de Acorde Technologies: “El éxito de la empresa radica en la fiabilidad de sus desarrollos y productos”
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Isabel Urrutia, consejera de Presidencia, Justicia, Seguridad y Simplificación Administrativa: «Cantabria empieza a ser atractiva para las inversiones exteriores»

Titular de un departamento con amplias responsabilidades, Isabel Urrutia pondera en esta entrevista la Ley de Simplificación Administrativa, que dice nacer de la sociedad y de la participación de todos los agentes implicados; critica el escaso plazo que el Ministerio de Justicia les ha dado a las comunidades para implantar los cambios derivados de la norma sobre eficiencia del sistema público del sector, y anticipa su intención de introducir la carrera profesional para facilitar la especialización de los trabajadores.

Manuel Casino | Agosto 2025

Pregunta.– El Parlamento de Cantabria aprobó la Ley de Simplificación Administrativa con el voto favorable de su partido, Vox y el diputado no adscrito Cristóbal Palacio. Tratándose de una norma esencial, como usted misma la ha calificado, ¿no hubiera sido deseable contar con un mayor respaldo parlamentario?

Respuesta.– Esa era nuestra intención. No era la ley solamente del Gobierno de Cantabria. Nosotros hemos sido los impulsores de esta norma, pero realmente es un texto que nacía del clamor de la sociedad y de la propia Administración y, sobre todo, es una norma elaborada con la participación de las empresas, los ciudadanos, la universidad, los colegios profesionales… De hecho, ha sido una de las leyes que mayor participación pública ha tenido y durante más tiempo. En una ley como ésta, que reitero nace de la sociedad, parece que lo más lógico es que en la institución en la que reside la soberanía popular, que es el Parlamento, la hubiera hecho suya y la hubiera aprobado. Esto no ha sido así por razones políticas de estrategia y también de momentos políticos de los partidos. Tengo clarísimo que el Partido Socialista nunca la ha querido, de hecho ha sido el partido que en octubre presentó una enmienda a la totalidad de devolución del texto al Gobierno sin presentar alternativas. Pero, claro, para eso lo primero es trabajar y creer en ello, en el concepto de que las administraciones están para hacer fácil la vida a los ciudadanos, a los empresarios, a los autónomos… Y ya sabemos que el PSOE siempre se pone del otro lado y prefiere enfrentarse a los que crean riqueza y empleo. No fueron capaces de hacerlo, pero a nosotros lo que más nos ha sorprendido es la posición que ha llevado el PRC. Los socialistas ya dijeron que no era su ley y que querían que se devolviera para darle una vuelta completa al calcetín. Sin embargo, las enmiendas que presentaron más que calcetín eran todo lo contrario, porque salvo alguna de ellas, que admitimos, no cambiaban para nada la ley y lo único que demostraron es que no tenían un modelo de simplificación administrativa ni sabían cómo se hacía. Como decía, nos sorprendió muchísimo la actitud de los regionalistas porque, justo tres meses después de que esta ley llegara al Parlamento, el portavoz de este grupo sale el 23 de enero con el cuento de que la norma tenía una modificación de la Ley del Suelo vinculada a una especulación que ahora, que lleva más de un mes en vigor, todo el mundo se ha dado cuenta de que no era cierta. Creo que lo que el PRC hizo fue buscar una mentira para tener algo a lo que agarrarse e ir contra la ley y luego hacer modificaciones para poder decir que no era la ley del Ejecutivo, sino la del PRC. Pero no supieron dejar a un lado esa mentira, que llevaron durante todo el debate parlamentario, y lo que aún menos se esperaban es que hubiera otro grupo parlamentario [Vox] que estaba dispuesto a aprobar la ley, que es lo que finalmente ocurrió.

P.– Hace poco más de un mes, el Ejecutivo cántabro sacó a consulta pública los proyectos de decreto reguladores del silencio administrativo, el régimen de las nuevas entidades colaboradoras de certificación y el reglamento que hará efectivo la reducción de los plazos de resolución de los procedimientos administrativos. ¿Cuándo espera que puedan estar listos?

R.– El decreto de entidades colaboradoras de certificación ya ha pasado a trámite de información pública, que ha finalizado el 23 de mayo, y, a partir de ahí, pasará a las secretarías para que pueda estar aprobado en verano. Y los otros dos también vamos a intentar que lo estén en un plazo de tres meses, que son los plazos que nos daba la ley desde su entrada en vigor el pasado 5 de abril.

Hasta ahora la Administración se convertía en una comprobadora de requisitos y de papeles para autorizar el inicio de una actividad. Ahora, esa responsabilidad se la trasladamos al ciudadano que tiene que cumplir los mismos requisitos, pero que con una declaración responsable puede decir que ya los cumple y, a partir de ahí, iniciar su actividad.

P.– Ha afirmado que lo más difícil está por venir. ¿Por qué?

R.– Porque es un cambio total en la forma de gobernar y de entender la Administración. Hasta ahora la Administración se convertía en una comprobadora de requisitos y de papeles para autorizar el inicio de una actividad. Ahora, esa responsabilidad se la trasladamos al ciudadano que tiene que cumplir los mismos requisitos, pero que con una declaración responsable puede decir que ya los cumple y, a partir de ahí, iniciar su actividad. Siempre lo digo, el empleado público ha dejado de ser un mero comprobador de documentación para ser ahora un facilitador de proyectos. Es una forma completamente distinta porque la Administración pasa a comprobar después, no antes.

P.– ¿Está la sociedad preparada asumir ese cambio de mentalidad?

R.– Sí, absolutamente. Estoy convencida de que los que quieren engañar son los menos. Además la ley tiene un régimen sancionador que al que diga tener lo que no tiene le pueden sancionar con multas de hasta 900.000 euros, en caso de una infracción muy grave. Creo, además, que va a ser una ley mucho más garantista porque hasta ahora se daba la autorización pero después no se comprobaba. Ahora, se inicia una actividad y se comprueba que se corresponde con lo que se ha dicho. El ciudadano ya no podrá echar la culpa a la Administración y decir que tarda en tramitar, que hasta ahora es verdad. Hay muchos inversores que tienen que esperar a que haya un funcionario que tenga tiempo para comprobar su expediente. Con esta ley, las entidades colaboradoras son las que certifican que ese ciudadano cumple con todos los requisitos y que, por tanto, tiene la capacidad de iniciar esa actividad. Y eso es una garantía.

P.– Ha emplazado al resto de consejería y a los ayuntamientos a moverse para que los efectos de esta ley empiecen a notarse. ¿Sin el concurso e implicación de los municipios la ley se podría quedar en papel mojado?

R.– Sí, clarísimamente sí. Porque, al final, quienes tienen la última palabra en muchos procedimientos son los ayuntamientos. Por ejemplo, una licencia de actividad la conceden los consistorios. Por eso tiene que ser algo de todos.

P.– En el Portal Institucional del Gobierno cántabro, está en funcionamiento desde el pasado 8 de mayo una línea abierta para atender las dudas y sugerencias de ayuntamientos, entidades y ciudadanos a la hora de implementar esta normativa. ¿Cuál es la duda o sugerencia más recurrente?

R.– Ha habido dudas en la interpretación de la ley, pero también las hay en la propia casa. Ahora mismo estamos estableciendo criterios comunes de aplicación para que no vayamos cada uno por su lado. Pero esta línea de la que me habla está hecha sobre todo para tener un contacto directo con el ciudadano y que nos diga cuál es el procedimiento que se le ha hecho eterno o en el que ha encontrado mayores trabas y dificultades. Y que nos cuenten qué documento le siguen solicitando cuando ya lo tiene la Administración que lo otorga.

P.– La administración electrónica avanza en el sector público, pero con paso desigual, especialmente en los entes locales de menor entidad. ¿No cabe la posibilidad de impulsar la digitalización con una única plataforma o procedimientos unificados en todas las consejerías e incluso ayuntamientos?

R.– Ya lo hay. Es verdad que cada uno tenemos nuestro sistema de procedimientos. Ha habido plataformas que se han puesto a disposición de los ayuntamientos. El problema es que luego hay que mantenerlas y llenarlas de contenido. Estamos ayudando mucho a los ayuntamientos a este proceso de digitalización con planes digitales en todos los municipios de menos de 25.000 habitantes y con puestos de trabajo inteligentes que les permiten teletrabajar, lo que también es muy importante. Asimismo, el pasado año arrancó la digitalización del Registro Civil y este año nuestra bandera va a ser la digitalización del padrón, que en pleno siglo XXI aún no lo está.

Isabel Urrutia, durante la entrevista. Foto: Nacho Cubero.

P.– Ya que lo menciona, ¿el teletrabajo ha llegado para generalizarse en la Administración autonómica de Cantabria?

R.– Bueno. Hemos aprobado en febrero de 2024 nuestro decreto de teletrabajo, que estaba pendiente, y tenemos que ponerlo en marcha. Para ello necesitamos soportes informáticos y este año vamos a hacer una inversión de más de cuatro millones de euros en nuevos ordenadores. Aunque evidentemente tiene que existir un trabajo mixto, creo que sí es una forma válida de trabajar. Si lo hacen las grandes empresas, por qué no va a poder hacerlo la Administración. Estoy convencida de que el que trabaja lo hace igual aquí que en su domicilio. Lo que sí se tiene que garantizar con el teletrabajo es la desconexión digital.

P.– Dice que su próximo reto es el anteproyecto de la Ley de Función Pública, que lamenta que aquí no se aplica. Si no estuviera listo para este año, como es su intención, ¿teme tener a los funcionarios de uñas?

R.– No, porque tenemos otro tipo de proyectos. La Ley de Función Pública les va a dar cosas que no se habían hecho en esta comunidad autónoma, como es la carrera profesional. En Cantabria, para que alguien pueda hacer carrera profesional tiene que cambiarse de puesto, con lo cual no hay una especialización de la función pública. Lo que queremos es introducir la carrera profesional, tanto la vertical como la horizontal, en el mismo puesto, lo que sin duda nos llevará a la especialización de los trabajadores. Al final, lo que ocurre ahora es que nadie está en su sitio, lo que no te garantiza tener trabajadores especializados, un inconveniente que, por ejemplo, se da mucho en contratación.

P.– Acaban de poner en marcha el organismo de supervisión de empresas públicas –Consejo de Seguimiento de la Actividad de los Entes del Sector Público Institucional Autonómico– con el fin de evitar duplicidades y promover, llegado el caso, fusiones. ¿Debo entender que la actual estructura de empresas públicas es manifiestamente mejorable, es decir, que más de una sobra?

R.– Esta pregunta la tenía que haber formulado hace siete años, que es cuando la ley crea este consejo de supervisión con un gobierno de minoría del PRC-PSOE, pero que ha habido que esperar a que llegara un gobierno del PP para ponerla en marcha. Creo que este organismo nos va a servir para dar transparencia al trabajo que se hace en la veintena larga de empresas públicas que existen, y que la propia sociedad y quienes allí están representados puedan dar su opinión. En estos dos años de gobierno que llevamos se ha hecho funcionar a las empresas públicas, reducir gastos y hacerlas muchísimo más eficientes en cada una de sus materias. Dicho esto, puede haber alguna vía de fusión, no por duplicidades sino por eficiencia en sus funciones. Pero esa decisión compete al consejo. Creo, en cualquier caso, que todas son necesarias.

P.– ¿Es posible en Cantabria una Dana como la de Valencia?

R.– ¿Alguien pensó que podía ocurrir lo de Valencia? Creo que no, por nuestra orografía, pero ningún territorio está libre de sufrir cualquier tipo de emergencia. Por eso contamos con un mapa de riesgos y sabemos dónde los tenemos. Tenemos riesgos de incendios forestales y de inundaciones, pero lo que no tenemos son barrancos como en la Comunidad Valenciana. Por tanto, creo que será difícil sufrir emergencias de esa magnitud, pero no estamos libres de sufrir alguna. Nadie pensó que se iba a registrar nunca un apagón y mire lo que ocurrió.

P.– Asegura que el actual Gobierno regional del PP es el más municipalista de la historia de la comunidad y el que más lucha contra la despoblación con la puesta en marcha de diferentes medidas a lo largo de la presente legislatura. ¿Qué valoración hace de las medidas fiscales impulsadas hasta la fecha?

R.– Las medidas vinculadas a la renta las veremos en la declaración del IRPF de este año. Por suerte, en plena campaña los cántabros estamos viendo clarísimamente el efecto fiscal de Buruaga. Las rebajas fiscales están ahí y siempre hemos defendido que el dinero tiene que estar en el bolsillo de los ciudadanos. Hay quien dice que la reducción de impuestos lleva aparejada la caída de ingresos. Lo que no deja de ser curioso porque el pasado año, en nuestro caso, la reducción de impuestos nos ha permitido en solamente cuatro meses ingresar 17 millones de euros más que respecto al ejercicio anterior. Además, esta rebaja fiscal está permitiendo que Cantabria empiece a ser atractiva para las inversiones exteriores. Nos da confianza que grandes empresas y proyectos empiecen a mirar a Cantabria como una posibilidad para venir e instalarse. Ojalá lo hicieran en los 41 municipios en riesgo de despoblamiento. Pero somos un gobierno municipalista porque somos el que más invierte en los municipios de Cantabria. Hemos aumentado en un 8,1% los fondos de cooperación municipal y, sobre todo, estamos afrontando los grandes proyectos tractores y de vertebración regional que permitirán a estos municipios en riesgo de despoblamiento tener oportunidades, que es de lo que se trata.

La consejera se reúne con Huber Gambs, director general adjunto y coordinador de Pymes en la Dirección General de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes de la Comisión Europea.

P.– El primer Pacto para la Justicia en la región cumplirá en julio su primer aniversario. ¿Satisfecha de los resultados?

R.– Sí, bastante. Porque tenemos varios puntos que ya hemos puesto en marcha, como son el nuevo turno de oficio, la asistencia jurídica gratuita y el pago a profesionales. También han entrado en funcionamiento las dos salas Gesell, que eran muy demandadas. Sin embargo, tengo que decir que el Estado nos ha dado un gran golpe porque, por el camino, ha aprobado en enero la Ley de Eficiencia del Sistema Público de Justicia, en vigor desde el pasado 3 de abril, que nos obliga a transformar la forma de trabajar en la Administración de Justicia en siete de los ocho partidos judiciales de la región antes del 31 de julio, y antes del 31 de diciembre en el caso del de Santander. Esta ley supone un cambio radical para el que solo nos han dado seis meses de plazo. Para colmo, encima estamos totalmente abandonados por parte del Ministerio de Justicia, que lo ha dejado todo al libre albedrío. Acabamos de pedir al ministro la convocatoria de una conferencia sectorial de Justicia para tratar la financiación de este cambio, que nos va a costar mucho dinero y para el que no ha puesto un duro, porque el Ministerio legisla y las comunidades autónomas pagamos; y para ver también cómo vamos a poner en marcha las medidas de resolución de conflictos a las que nos obliga la norma. El ministro Bolaños nos quiere poco o nada y se comporta como si fuera otra comunidad autónoma. En lugar de ser el Ministerio que coordine, parece que ha entrado en una competición con nosotros. ¿De qué nos ha servido el pacto? Pues de mucho, porque ya teníamos nuestro camino andado con los profesionales del sector, lo que nos ayuda a poner en marcha esta ley y no tener que empezar desde cero. Pese a ello, va ser muy complicado porque tenemos muy poco tiempo.

P.– Algunos agentes judiciales reclaman la necesidad de reforzar todos los juzgados de la región. ¿Es de justicia?

R.– Cuando veamos cómo es este cambio de modelo, ya no crearemos juzgados sino plazas de jueces. Y ahí, desde el Pacto para la Justicia, todos hemos pedido por unanimidad la creación de dos plazas de juez en San Vicente de la Barquera y Santoña y otra en el Juzgado de lo Social de Santander.

P.– Cantabria cerró el pasado ejercicio con un incremento del 2,4 por ciento en el número de delitos, lo que nos sitúa como la tercera comunidad en la que más aumentó la criminalidad, según los datos del Ministerio de Interior. ¿A qué achaca estos malos datos?

R.– Bueno, no es una competencia de mi consejería, porque esta cuestión depende más de Delegación del Gobierno. Creo que desde hace tiempo todos los partidos políticos, y no solo el mío, lleva pidiendo más seguridad en Cantabria. La falta de agentes, el cierre de determinados cuarteles de la Guardia Civil, junto a la falta de presencia permanente de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hacen que sea más fácil delinquir. Hemos revindicado a Interior que se cubran todas las plazas.

P.– En este sentido, su partido ha anunciado hace escasos días que pedirá explicaciones en el Congreso por lo que entienden el desmantelamiento de la seguridad en Cantabria. ¿Los cántabros vivimos menos seguros que en otros lugares?

R.– No. Creo que Cantabria es una comunidad segura, pero lo que no podemos es hacer desmantelar los servicios públicos porque somos seguros. Lo que tampoco podemos hacer es dar una sensación de inseguridad. No puede ser, por ejemplo, que en la comarca de Liébana, con la situación que tiene ahora, y hablo del desfiladero, no haya una patrulla permanente de la Guardia Civil y que, cuando se produce un accidente, tarde una hora y media en acudir, como ha ocurrido en enero, no porque no vaya, sino porque para ir tiene que salvar esa distancia. Nadie puede concebir que no haya una patrulla permanente de la Benemérita y que el cuartel de Potes esté abierto dos horas al día. En Cantabria tenemos muy localizadas nuestras diferentes comarcas como para que no estén cubiertas por la Guardia Civil.

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/08/Revista-Cantabria-negocios-noticias-economia-empresas-reportaje-entrevista-Isabel-Urrutia-posado.jpg 807 1280 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-08-19 12:54:442025-08-19 12:54:44Isabel Urrutia, consejera de Presidencia, Justicia, Seguridad y Simplificación Administrativa: «Cantabria empieza a ser atractiva para las inversiones exteriores»
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Antonio Colino, director general de Plenitude Iberia: “Debemos trabajar más en consumir menos”

El director de Plenitude Iberia vaticina que será muy difícil que vuelva a repetirse un apagón como el sufrido el pasado 28 de abril. Con alrededor de 450.000 clientes en España y Portugal, 25.000 de ellos en Cantabria, reclama la importancia de que la factura de la luz refleje su coste real, llama a los consumidores a asumir su rol para avanzar hacia un consumo más responsable, eficiente y verde; y anuncia que su empresa seguirá con el Racing allá donde el equipo juegue.

Manuel Casino | Julio 2025

Pregunta.– “Si te lo explican y lo entiendes, es que te lo han explicado mal”, reza la clásica sentencia sobre el sector energético, un negocio en el que convergen los intereses de la banca, los grandes fondos de inversión privados y estatales y la gran industria. ¿Me explica por favor cuál es el papel de Plenitude en este avispero?

Respuesta.– Digamos que Plenitude tiene varios gorros en el sector eléctrico y de gas. Tenemos principalmente tres líneas de negocio en la Península Ibérica: suministros a clientes, somos una comercializadora de electricidad que provee de luz, gas y servicios energéticos al cliente final; generación a través de una sociedad con sede en Madrid; y desarrollo de infraestructura de recarga de vehículo eléctrico, con alrededor de 21.000 puntos en Europa.

P.– El reciente apagón que sufrieron España y Portugal a finales de abril ha reabierto el debate sobre el protagonismo de las distintas fuentes de energía en el mix energético nacional. ¿En este choque entre partidarios de las renovables y los defensores de la nuclear, ustedes, ¿con qué se quedan?

R.– Nosotros tenemos una visión más completa del problema como tal. Es verdad que ha habido muchas opiniones que, en principio, parecen contrarias, pero en realidad no son excluyentes. Han pasado muchas cosas que han llevado a esa situación, y no son ni unos ni otros, ni los del medio. Detrás de ese apagón hay un conjunto de situaciones y la combinación de muchos factores. Es cierto que fue algo muy disruptivo y que el sistema está intentando investigar qué ha pasado y cómo evitar que pueda pasar en el futuro. No creo que haya un solo culpable.

P.– ¿Se puede volver a producir un episodio de este tipo?

R.– Es muy complicado que ocurra en el corto o medio plazo. Era una situación totalmente imprevista que no podías prever pero, una vez que ha ocurrido, es mucho más difícil que vuelva a suceder porque esta incidencia ya está dentro del modelo de previsión. Fue una situación muy excepcional que ahora ha dejado de serlo y, por tanto, está considerada dentro de la operación del sistema. No, no creo que vuelva ocurrir un suceso de este estilo. Cambiarán cosas en el futuro desde el punto de vista regulatorio, pero, como he dicho, en el corto plazo no tenemos problemas porque el sistema está operando teniendo en cuenta que eso puede suceder.

P.– ¿Es imprescindible reforzar la interconexión eléctrica con Francia?

R.– A ver. Los planes europeos establecen que la interconexión entre los países debería ser del entorno del 15%, que es el porcentaje al que apunta el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para finales de esta década. La interconexión con Francia debe estar ahora entre el 3 y el 5%, es decir, hay mucha interconexión que aumentar. Pero hay que tener en cuenta que son proyectos muy complejos porque tenemos una barrera geográfica muy importante. Dicho esto, no cabe duda de que este reforzamiento contribuiría a dar más estabilidad y más mallado y diversificación al sistema.

Antonio Colino, director general de Plenitude Iberia. Foto: Nacho Cubero.

P.– El pasado marzo abrieron en Santander su primer ‘flaship store’ para estar más cerca de sus clientes. ¿Cómo valora estos dos primeros meses desde su apertura?

R.– La verdad es que estamos muy, muy contentos. Estas primeras semanas hemos tenido mucho movimiento y su apertura nos ha colocado en un punto de conocimiento de marca que no teníamos antes, a pesar de que en Cantabria tenemos mucha penetración con aproximadamente el 5% de cuota del marcado, el patrocinio del Racing o de los conciertos de la Magdalena. La tienda ha sido sin duda un punto de inflexión de cómo se nos conoce y se nos ve y la verdad es que tenemos muchas ganas de ver hacia dónde va, sobre todo de cara al verano.

P.– De Cantabria al resto de España. ¿Por ahí pasa su estrategia de crecimiento?

R.– Bueno. Nosotros estamos presentes en toda la Península Ibérica. Es cierto que desde aquí nos proyectamos hacia el resto del territorio peninsular y que, como aquí está nuestra nave nodriza, nuestra penetración en Cantabria es mayor. En España y Portugal tendremos una cuota del 1% en lo que es el mercado de electricidad y de gas, y aquí rondamos el 5%. También aquí hemos estado creciendo en los últimos años en fuerza laboral. Somos una empresa de Cantabria que participa en la vida económica, social y cultural de la región.

P.– Sostiene la apuesta de su compañía se centra en tarifas justas, buen servicio y energía de origen verde. ¿Por ese orden?

R.– Sí, no es casualidad. Es importante el concepto de tarifas justas porque es un sector con muchísima competencia y un tarifario muy complejo que es muy difícil de comparar. Podemos retar a los lectores a que cojan su factura de luz y la comparen con la de un vecino de su mismo edificio. Probablemente no encontrarán a ninguno con los mismos precios, aunque estén en la misma compañía. Hay tal diversidad que decir la tarifa más barata en términos absolutos es muy complicado. Por eso, nosotros tratamos de transmitir que son tarifas justas y que, lo mismo que si el mercado sube, subirán un poco, cuando el mercado baja, bajarán un poco. La idea es tener un precio en el que te puedas sentir cómodo y te puedas despreocupar de la parte económica de la factura para ocuparte de la que es realmente más importante, que es el consumo. A veces se nos olvida que lo que pagamos de energía es precio por cantidad. Estamos muy preocupados por el precio y nos olvidamos de que si consumes menos, la factura baja. De otro lado, es claro que el servicio es también clave para nosotros. Ahí está el ejemplo de la tienda que nos permite humanizar un poco la relación y el trato con nuestros clientes. Aunque tienen toda la capacidad digital de relacionarse con nosotros, queremos que también dispongan de puntos de contactos con personas de su compañía con las que interactuar. Finalmente, está el tema de la energía verde que para nosotros es esencial y parte además de la motivación de la tienda para tratar de involucrar a los clientes en nuestros objetivos de descarbonización energética. Eso no se va a conseguir solo desde las grandes compañías, necesitamos que también los consumidores entiendan su rol y les empoderemos hacia ese consumo menor, más eficiente y más verde. No, no es casual este orden.

“Antes parecía que la luz era un coste obligado en tu casa sobre el que no teníamos capacidad de gestión. Ahora, sin embargo, el cliente compara más y es más activo y consciente del rol que tiene que jugar”

P.– La luz, ¿es cara en España?

R.– Depende de con qué perspectiva se mire y de qué tipo de cliente seas, porque evidentemente no es lo mismo una industria que un consumidor doméstico. Digamos que si lo que queremos es, por ejemplo, fomentar la eficiencia energética, un precio alto de la luz favorece ese objetivo porque la gente es más consciente de lo que cuestan las cosas. Ha habido periodos en los que la luz ha sido más económica en España en los que hemos olvidado un poco que había que trabajar en consumir, pero desde hace unos años, especialmente desde 2022, el consumidor es mucho más consciente de lo que cuesta la electricidad. Por eso es importante que el precio de la luz refleje realmente su coste. Si lo camuflamos bajo artificios hacemos que las personas no sean conscientes de su coste real y que no lo valore. Antes parecía que la luz era un coste obligado en tu casa sobre el que no teníamos capacidad de gestión. Ahora, sin embargo, el cliente compara más y es más activo y consciente del rol que tiene que jugar. Los productos tienen que reflejar su coste, sea alto o bajo, para que los consumidores trabajen sobre el consumo.

P.– ¿Qué influencia tienen en el mercado las tarifas reguladas, a veces más baratas que las del mercado libre?

R.– Digamos que las tarifas reguladas en sí no lo son tal, desde el punto de vista europeo, porque las tarifas reguladas solo se podían mantener para clientes vulnerables o para clientes en una situación de tránsito entre compañías. Por eso aquí se le cambió el nombre y se llaman de precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC). Pero desde el regulador se quiso mantener un precio. Eso obviamente siempre distorsiona el mercado porque no deja de ser un competidor más que, incluso, tiene más llegada comercial y que, además, no siempre refleja el coste real del suministro, sobre todo en cuanto al coste de captación se refiere. La realidad es que desde hace poco más de un año el precio en España es un precio mixto, entre fijo e indexado, que sí da un cierto espacio a las compañías independientes. Lo de que el precio de estas tarifas es más barato ya no está tan claro. Cuando baja el precio del mercado, la tarifa regulada baja más despacio y ahí tu puedes bajar más rápido; y cuando sube, la regulada también lo hace más despacio, pero tú también puedes quedarte por debajo. Creo que ahora ofrecen menos distorsión, si bien siguen sin reflejar el coste real del suministro de energía.

P.– No hace mucho sostenía que el mercado está a un tuit de explotar o bajar. ¿Seguimos en las mismas?

R.– Lo dije en respuesta a una pregunta sobre hacia dónde creía yo que podía evolucionar el mercado. Lo que hoy vemos es que la capacidad de permear la información es masiva. Cualquier alto representante de un sector con una rueda de prensa cambia los paradigmas en cuestión de minutos. ¿Dónde está ahora la expectativa media del sistema? Lo normal es que, viniendo de donde venimos, los precios se vayan poco a poco relejando. Netamente no hemos tenido ningún día un precio de coste cero. Por eso, cuando me preguntan si los precios van a bajar o subir, la duda está más en qué estructura de mercado vamos a tener, sobre todo después del apagón del pasado 28 de abril. La clave es tener una estructura diversificada dentro de treinta años, que es la que estamos empezando a crear ahora. Esa es la complejidad de este mercado: cómo convivir con un mercado diario volátil para hacer inversiones a treinta años.

“Tenemos mucha penetración en el sector de las pymes. Si bien tenemos una cuota del 1% en el mercado nacional, ese porcentaje se eleva al entorno del 5% en la parte de empresa”

P.– Cerraron 2024 con más de 400.000 clientes, una cifra que aspiran a duplicar ampliamente de aquí a tres años. Suena ambicioso. ¿Cuál es el perfil del cliente que buscan: particulares, pymes, grandes empresas…?

R.– Tendemos a tener un mix diversificado de cliente. Obviamente para crecer a esos ritmos de 100.000 clientes al año estamos pensando más en el cliente doméstico porque es el único que puede generar esos números. Pero desde el punto de vista de la energía que consumen ese mix es más equilibrado entre lo que es empresa y particulares. Crecemos en los dos. De hecho, una característica nuestra es que tenemos mucha penetración en el sector de las pymes. Si bien tenemos una cuota del 1% en el mercado nacional, ese porcentaje se eleva al entorno del 5% en la parte de empresa.

P.– Casi dos millones de españoles cambiaron de comercializadora de energía en el último trimestre de 2024, lo que representa el 6,5% del total de consumidores y todo un récord histórico. ¿A qué lo achaca?

R.– Como le comentaba antes, los consumidores han madurado. Yo siempre miro mucho al sector de las telecomunicaciones porque se liberalizó dieciséis años antes y, por tanto, va dieciséis años por delante del sector energético. Es bueno que los costes reales del sector afloren para que la gente pueda tomar decisiones. Hemos tenido que sufrir momentos dramáticos en 2022 y 2023 con precio altísimos y facturas de 1.000 euros que empujaron a muchos clientes a reaccionar y a no dejar ni una luz encendida. Además, somos probablemente de los países con mejor salud en el mercado y mayor número de intervinientes. Con relación al resto de países europeos tenemos una estructura sectorial más diversificada y un poco distinta porque, a diferencia de en ellos, donde existe un gran incumbente eléctrico, aquí tenemos al menos cinco grandes compañías que abren más el sector.

P.– España figura como el país de Europa con mayor número de compañías de luz, con más de medio millar de empresas registradas entre comercializadoras, generadoras y distribuidoras. ¿Demasiada competencia o, pese a este elevado número, el pastel sigue en manos de unos pocos?

R.– Creo que la competencia es buena, siempre que las compañías sean serias. Lo que ocurre es que de esa lista que comenta, que creo llega a las novecientas registradas, no todas están activas. De hecho, puede que solo lo estén un 20%. Hasta 2022 se crearon muchas pequeñas compañías con proyectos no tan serios o no con tanto respaldo financiero que sufrieron mucho durante la crisis de precios, y que a raíz de entonces desaparecieron o se concentraron. Ahora estamos en una fase en la que siguen surgiendo proyectos de comercializadoras en España, pero más serios y con mayor respaldo. Y eso genera buena competencia.

Antonio Colino, en la sede de la empresa en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcan) junto a parte del equipo de la empresa. Foto: Nacho Cubero.

P.– Innovación y digitalización para atraer talento. ¿Lo están consiguiendo como esperaban o están encontrando más dificultades de las previstas?

R.– Nosotros repatriamos bastante talento a Cantabria. Tenemos una ventaja porque hay mucho cántabro por el mundo que tuvo que salir y que ahora quiere volver. Quizá si quisiéramos instalar un gran centro tecnológico con 400 personas lo tendríamos más difícil, pero encontrar diez o quince personas con talento que quieran retornar sí es más fácil. Además, Cantabria es una comunidad que atrae y que resulta atractiva para todo el mundo. Es decir, repatriamos y atraemos talento.

P.– Según ha comentado al principio, cuentan con más de 21.000 puntos de recarga para vehículos eléctricos repartidos por Europa, especialmente en Italia. ¿Por qué la movilidad eléctrica avanza aquí más lenta que en otros países de nuestro entorno?

R.– No le podría dar una respuesta. Es verdad que aquí va un poco más despacio. No sé si será un tema cultural o de la eficacia de las ayudas, pero lo cierto es que, de momento, en España triunfa mucho más el híbrido enchufable. La gente quiere ser eléctrica pero no quiere quedarse sin. Pese a todo, cada vez vemos más puntos de recarga. Nuestro objetivo global es llegar a 33.000 puntos de recarga en 2028, pero no está segregado por países.

P.– Son patrocinadores del Racing, un apoyo heredado de la comercializadora Aldro que adquirieron en 2021. ¿Lo serán también la temporada que viene?

R.– Estaremos con el Racing donde esté el Racing. Hemos estado con ellos en diferentes categorías. Habrá que seguir. No veo la camiseta del Racing sin Plenitude. Además, los colores nos van perfectos.

 

por Redacción
https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2025/07/Portada-Antonio-Colino-Plenitude.png 540 842 Redacción https://www.cantabrianegocios.es/wp-content/uploads/2021/03/logo-CN.png Redacción2025-07-22 09:26:302025-07-22 09:26:30Antonio Colino, director general de Plenitude Iberia: “Debemos trabajar más en consumir menos”
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Pedro García Arias, del Clúster Marítimo de Cantabria: “Cantabria cuenta con las condiciones para ofertar las mejores experiencias en deportes náuticos”

Con el Plan para el Fomento del Turismo Deportivo Náutico, el Clúster Marítimo de Cantabria (MarCA) ha propuesto una hoja de ruta para hacer de Cantabria un destino preferente de turismo azul a nivel internacional. Pedro García Rivas, que ha sido el coordinador del documento, defiende en esta entrevista la necesidad de formar, captar y retener el talento en la región, que lo hay, según subraya, y reclama un mayor compromiso a las administraciones y empresas para convertir a los diecisiete municipios costeros en polos de desarrollo económico sostenible.

Manuel Casino | Junio 2025

Pregunta.– El clúster MarCA acaba de presentar el Plan para el Fomento del Turismo Deportivo Náutico con el que aspiran a impulsar la práctica de los deportes que se practican en el mar y el turismo asociado a ellos. ¿Hacía falta un informe así?

Respuesta.– Sí, sin duda. Casi todas las comunidades autónomas disponen ya de su hoja de ruta marcada y Cantabria era de las pocas que aún no habían desarrollado la suya. La industria de la economía azul es un motor económico clave para los diecisiete municipios costeros cántabros y no tan costeros que se benefician de la práctica de estos deportes. Es fundamental contar con este documento que sirva de guía.

P.– Hablan de una hoja de ruta que debe impulsarse desde la colaboración público-privada ¿Hay mimbres para ello o aún nos queda mucho por hacer en este ámbito?

R.– Queda por trabajar. Pero creo que es imprescindible que esa colaboración sea real y que tanto la Administración como las empresas participen de este proyecto que consideramos va a ser básico para el futuro de nuestra región.

P.– Entre las principales necesidades, este documento apunta a la simplificación de trámites administrativos, la mejora de infraestructuras o la creación de nuevos atractivos que generen interés. ¿Podría ser más preciso?

R.– En primer lugar, solicitamos una ventanilla única que elimine y evite trámites a las empresas e iniciativas privadas que quieran desarrollar o promover cualquier propuesta deportiva que traiga riqueza y turismo a Cantabria de un modo sostenible. Lo ideal sería, al igual que ya existe en otras comunidades autónomas, contar con una dirección, departamento o un órgano especializado en turismo azul. En segundo término, entendemos que también es conveniente que estos municipios costeros cuenten con edificios multiusos dotados de oficinas, vestuarios y espacios polivalentes. Si no es posible la construcción de estas instalaciones, proponemos que al menos sí se adecúen y adecenten aquellos espacios municipales que en la actualidad están abandonados para hacer de ellos centros neurálgicos tanto para los deportistas como para los visitantes. Por último, defendemos la necesidad de crear experiencias azules, deportivas y turísticas. Porque es evidente que hoy en día no se viene a Cantabria solo a hacer deporte, sino también a disfrutar de su cultura, gastronomía, geografía… Por tanto, debemos saber conjugar todos estos intereses para ofrecer experiencias. Queremos ofertar productos y servicios que vayan más allá de la práctica deportiva. Dar un paso más y juntar todo estos valores en una única propuesta que se apoye en el creciente tirón de los deportes náuticos, que además ya se puede justificar con números. Por ejemplo, la reciente edición de la Vaca Gigante de surf ha contado con 24 millones de espectadores en los diferentes canales y ha generado un retorno económico de dos millones de euros. Esto es un escaparate de lo que pueden llegar a ser los deportes náuticos en Cantabria. Nuestro intención es, como digo, añadirle a esta oferta deportiva toda la riqueza cultural, de raíces y tradiciones, gastronómica y paisajística de Cantabria para crear experiencias.

P.– La evolución de estos deportes y de la industria ligada a ellos ha sido meteórica en estos últimos años. ¿Se veía venir este ‘boom’?

R.– Bueno, nosotros ya veníamos trabajando en esta línea desde hace muchos años. Pero somos conscientes de que todavía resta mucho por hacer y de que este sector es una realidad que en muchas ocasiones no se está sabiendo aprovechar. O remamos fuerte todos juntos, Administración y empresas privadas, o se perderá una gran oportunidad que no deberíamos dejar pasar, menos aún cuando nuestros vecinos ya se están posicionando en esta economía azul con el turismo deportivo náutico como uno de sus referentes. El ejemplo es esas nuevas consejerías o direcciones generales en las que la industria azul es de vital importancia. Como decía antes, creo que Cantabria tiene también que apostar en esta línea porque contamos con las mejores condiciones para poder ofertar las mejores experiencias en deporte náutico.

Público en las campas de Cueto, durante la celebración de la Vaca Gigante, la prueba de surf que abandera el turismo náutico deportivo de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.

P.– Sostiene que Cantabria puede convertirse en un nicho único para el turismo deportivo. ¿Qué necesitamos para conseguirlo?

R.– Que nos lo creamos. Y una apuesta conjunta de las administraciones y empresas con el apoyo, en este caso, del clúster MarCA que aglutina a los principales actores del sector marítimo y náutico de la región.

P.– ¿Qué podemos esgrimir a nuestro favor que otras comunidades del norte de España no pueden?

R.– Nuestras principales fortalezas descansan en la seguridad de nuestros arenales; la orografía única, que nos convierte casi en un pequeño continente con el mar y la montaña a una hora apenas de distancia. Tenemos la suerte de vivir en un entorno único. Además, contamos con otras ventajas que hoy en día se han consolidado gracias a los deportes náuticos, como la vela, el salvamento, el remo o el surf, que han hecho de Cantabria un destino para miles de deportistas nacionales e internacionales equiparable a lugares estratégicos y de referencia como pueden ser Portugal o Francia. Cantabria, en España, tiene esas posibilidades. Por último, también añadiría la climatología. El cambio climático que estamos viviendo es una fortaleza para desestacionalizar estas actividades que antes estaban reservadas para los meses estivales y ahora se pueden practicar durante todo el año.

«Es fundamental que se eduque y se forme para que nuestro ecosistema se preserve con criterios de sostenibilidad medioambiental. Nuestro escenario, que es el mar, tiene que cuidarse para que las futuras generaciones puedan seguir disfrutándolo»

P.– Uno de los ejes fundamentales del proyecto es la vinculación del turismo deportivo con la sostenibilidad, de la que quieren hacer bandera. ¿La sensibilización ambiental es nuestra asignatura pendiente?

R.– Sí. Es fundamental que se eduque y se forme para que nuestro ecosistema se preserve con criterios de sostenibilidad medioambiental. Nuestro escenario, que es el mar, tiene que cuidarse para que las futuras generaciones puedan seguir disfrutándolo. La sostenibilidad es el eje y el principal motor de esta iniciativa.

P.– Además de sostenible, aboga por fomentar un deporte náutico de calidad. ¿No lo es ya?

R.– Si, pero hay que trabajar en muchas direcciones, como es fomentar, captar y cuidar el talento. Hay poco mano de obra para la demanda que empieza a haber y las empresas en temporada alta muchas veces se ven desbordadas e incapaces de dar el servicio que les gustaría. Por ello, abogamos por poner el foco y la máxima la atención en formar, crear y facilitar la permanencia del talento en Cantabria, que lo hay, pero que en ocasiones se ve obligado a irse fuera. Hay que cuidarles para que se queden aquí.

P.– Cantabria es un referente a nivel nacional en surf, una disciplina que cada día practican más aficionados en numerosas playas de la región. ¿Este deporte, que ya es olímpico, es la punta de lanza de esta iniciativa?

R.– Bueno, es verdad que es la bandera y que puede ser considerarse la punta del iceberg de todos estos deportes náuticos por los valores que trasmite de concienciación y sostenibilidad, de inclusión e igualdad. El surf atrae en la actualidad a miles de practicantes. Es un deporte con miles de licencias federativas de varias generaciones. Ya hay abuelos, hijos y nietos en el agua. Es un deporte generacional que muchas veces lo comparamos con el esquí. Aquí vemos cómo la estación de Alto Campoo, cuando funciona, es el motor económico de la zona. Pues bien, aquí tenemos 17 arenales que son 17 estaciones de esquí para esos 17 municipios costeros.

Pedro García Rivas, en las instalaciones de su empresa,. Club ObsessionA2. Foto: Nacho Cubero.

P.– ¿Qué papel desempeña en esta estrategia La Vaca Gigante de la que antes hablaba, un campeonato de surf de olas gigantes del que usted es promotor?

R.– La Vaca Gigante es un ejemplo para los deportes náuticos de cómo llegar a ser una ventana al mundo y abre una vía para que las principales competiciones deportivas de otros deportes náuticos que hay en Cantabria sigan su senda. Para ello, hace falta más compromiso por parte de las administraciones y de las empresas. Que se fijen en todas estas oportunidades que hay en torno a los deportes náuticos y apuesten por estos eventos, que sin duda son el mejor escaparate.

P.– También lo es sin duda en vela. ¿Hay que saber aprovechar mejor el tirón de nuestros grandes regatistas?

R.– Tenemos la fortuna de contar con grandes medallistas. Son nuestros mejores embajadores. Qué duda cabe que es un orgullo contar con deportistas de la talla de Diego Botín, por ejemplo. Es importante que deportistas y eventos se unan para consolidar los deportes náuticos y promocionar nuestras costas. Pedimos más apoyo para todas las disciplinas deportivas porque consideramos que cada una de ellas puede tener su Vaca Gigante particular.

«Hay eventos reconocidos y consolidados, pero hace falta ese apoyo para dar el salto, y si se pone el foco y se fomenta, por ejemplo, en salvamento, se puede organizar aquí la mejor prueba de salvamento del mundo»

P.– ¿Entonces, echa de menos más eventos deportivos de proyección internacional que sirvan de escaparate para promocionar estos deportes?

R.– Así es. Hay eventos reconocidos y consolidados, pero hace falta ese apoyo para dar el salto, y si se pone el foco y se fomenta, por ejemplo, en salvamento, se puede organizar aquí la mejor prueba de salvamento del mundo. Lo mismo ocurre con la vela o el remo. Es un arduo y duro trabajo, pero se puede conseguir porque, como ya he apuntado, contamos con las mejores condiciones para su desarrollo.

P.– También persiguen situar a Cantabria como destino de referencia para la práctica del buceo o de la pesca. ¿En cuál de ellas tenemos mas potencial de crecimiento?

R.– En ambas. Contamos con escenarios magníficos para su práctica. En el primer caso contamos con por ejemplo con los bajos de la Isla de Mouro, de especial protección, que cuentan con una variedad de especies marinas únicas. Y otro tanto ocurre en el caso de la pesca, que pueden desarrollarse también en infinidad de espacios.

P.– En el plan aluden también a la necesidad de reducir la estacionalidad del turismo, un objetivo ampliamente deseado pero con resultados limitados, al menos por el momento. ¿Alguna idea para ello?

R.– Sí. La promoción y fomento de ferias a las que también podamos acudir con un ‘stand’ de economía e industria azul de Cantabria. Tenemos la mejor experiencia garantizada y los cántabros, además, somos excepcionales anfitriones para recibir a cualquier visitante. Si trabajamos en esa dirección y promovemos a la par la organización de eventos, estoy convencido de que la desestacionalización se puede conseguir y que el público elegirá Cantabria para práctica deportes náuticos durante todo el año.

P.– Con ocasión de un plan similar para la promoción de la náutica recreativa que presentaron en 2024, ya reclamaban una aplicación móvil que integrara información meteorológica y marítima en tiempo real, vinculada con la app de Salvamento Marítimo y que ofreciera también opciones de ocio y restauración. Ahora, vuelven a hacerlo. ¿Este paso está costando más de lo que esperaban?

R.– Es un paso vital como parte de nuestra estrategia de sostenibilidad. Esa aplicación, que ofrecerá información en tiempo real, nos permitiría controlar el número de visitantes y regular la afluencia por zonas para que no se congreguen todos en un mismo municipio. Aquí contamos con la colaboración del clúster Tera que, como expertos tecnológicos, son unos aliados fundamentales para que esta aplicación vea finalmente la luz. Pero es verdad que nos está costando. La Administración tiene que dar un golpe en la mesa y demostrar que va a por ello. Necesitamos pasar de las palabras a la acción

 

por Redacción
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