El Centro Tecnológico CTC bate su récord de facturación y apunta a las pymes para seguir creciendo
La entidad volvió a batir su récord de facturación en 2025 y prevé volver a hacerlo durante el ejercicio que acaba de comenzar, algo para lo que considera fundamental captar proyectos de investigación de las pequeñas y medianas empresas de Cantabria. El que es el único centro tecnológico de la región, que ha trabajado con prácticamente todas las grandes industrias de Cantabria, funciona como departamento de I+D+i externo, una condición que considera especialmente atractiva para las empresas que carecen del tamaño y la estructura necesaria para mantener uno propio.
José Ramón Esquiaga | Febrero 2026
Encadenar un nuevo récord de actividad a los ya alcanzados en los tres ejercicios anteriores, y hacerlo incrementando en más de un 27% los ingresos, son hitos que se considerarían más que notables en cualquier empresa, pero que para el Centro Tecnológico CTC han supuesto ajustar a la baja unas previsiones que eran incluso más ambiciosas cuando arrancó el ejercicio. Se confiaba entonces en sumar más de un 40% a la cifra de ingresos de 2024 para superar los tres millones de euros, un objetivo que se ha visto frustrado tanto por el cada vez más complejo escenario en el que se produce la competencia por los proyectos financiados con fondos europeos, como por las dificultades para captar trabajadores, un problema cada vez más común en todos los sectores y al que no es ajeno un centro que tiene una mayoría de titulados de posgrado en su plantel de investigadores.
El que es el único centro tecnológico de Cantabria ingresó 2,5 millones de euros por sus actividades de I+D+i en 2025, una cifra notable que supone sumar más de medio millón de euros a la de 2024, que constituía el récord de facturación hasta ese momento. Al dato de este pasado año se llega de una forma prácticamente idéntica a la que ha propiciado el gran salto adelante dado por CTC en los últimos ejercicios, con un 60% de la actividad vinculada a los proyectos ganados en financiación competitiva a –la categoría en la que se encuadran las investigaciones apoyadas con fondos europeos– y el resto procedente de encargos bajo contrato con empresas. Esos capitulos definen las que pueden considerarse como las dos grandes líneas de negocio del centro, que ofrece a sus clientes investigación avanzada en tres grandes áreas de especialización: industria y energía, materiales, e industria y energía.
En el balance de las cifras del último año, la mejora en los ingresos por su labor de investigación llega tras acometer un número de proyectos muy similar a los de 2023, lo que refleja una de las tendencias del mercado al que atiende el Centro Tecnológico CTC: los trabajos son cada vez de mayor cuantía. los mismos proyectos, pero de más cuantía. La entidad ha desarrollado 40 proyectos en 2024, la mayor parte de ellos con presupuestos relevantes que dan cuenta de esa cada vez mayor dimensión que están alcanzando los trabajos del CTC. Iniciativas como la bautizada Co2Mchrete’, liderada por Técnicas Reunidas y presupuestada en 1,3 millones de euros, con la que se trabaja para mineralizar Co2 en cementos y hormigones a partir de residuos activados y escorias.

Beatriz Sancristóbal, directora general del Centro Tecnológico CTC. Foto: Nacho Cubero.
Además de por su notable cuantía, el proyecto es significativo de la labor que desarrolla el CTC por sus características, objetivos e intervinientes. En su condición de centro tecnológico, CTC opera como proveedor externo de investigación, desarrollo e innovación, una tarea que asume bien por encargo de empresas que asumen el pago por estos servicios, o bien acudiendo junto a estas, y en compañía o no de otros centros tecnológicos, a los programas de financiación. El impulso de esta última línea ha sido una de las claves que explica los sucesivos máximos históricos que desde 2021 está marcando la cantidad captada por CTC en investigación. Otras tienen que ver con la propia naturaleza del centro, y con lo que Beatriz Sancristóbal, su directora general, identifica como sus principales fortalezas: “La especialización y el conocimiento de nuestro equipo es nuestro principal vector competitivo”, resume.
El Centro Tecnológico CTC, que conmemora en 2026 su vigesimoquinto aniversario, prevé sumar este año su quinto ejercicio consecutivo con un crecimiento de doble dígito, con el consecuente nuevo récord en ingresos. Según lo que contemplan sus presupuestos, lo facturado en proyectos de investigación crecerá este año un 21%, lo que supondría superar la cifra de los 3 millones de euros y situarse en la cota que se contemplaba en las relativamente frustradas previsiones de 2025.
Beatriz Sancristóbal vincula el crecimiento experimentado en los últimos años, y también el esperado para este, con lo contemplado en la hoja de ruta diseñada por el centro para el periodo 2023-2025 y en su especialización en procesos de transferencia tecnológica orientados al tejido productivo. “Esta planificación estratégica, que tendrá su continuidad con el Plan Estratégico 26-27, nos ha permitido alinear nuestras capacidades con las prioridades europeas en descarbonización, digitalización y mejora de la competitividad empresarial”, explica.
Además de superar las dificultades para captar talento y la creciente competitividad que exigen la concurrencia a la financiación europea –los factores que situaron el crecimiento del año pasado por debajo de lo esperado– el principal reto que contemplan los planes de CTC tiene que ver con su cartera de clientes, que confían ampliar con pequeñas y medianas empresas, sobre todo de Cantabria. “Nos gustaría que nuestra experiencia y nuestras capacidades ayudasen al tejido productivo de la región a ser más competitivo”, dice Beatriz Sancristóbal, que subraya que el Centro Tecnológico CTC trabaja o ha trabajado ya con la práctica totalidad de las mayores industrial de la región, por lo que el objetivo es captar proyectos de las pymes: “Animamos a cualquier entidad con ADN innovador a contactar con nosotros para explorar posibles vías de colaboración“.

Trabajos en los laboratorios del Centro Tecnológico CTC. Foto: Nacho Cubero.
La directora general de CTC considera que son precisamente las empresas con una menor estructura las que en mayor medida pueden beneficiarse externalizando sus proyectos de I+D+i con el centro tecnológico cántabro. “Son empresas dimensionadas para producir o para dar servicios, y no tanto para buscar oportunidades que a medio plazo podrían darles resultados en sostenibilidad, en productividad… Nosotros somos muy activos y se nos puede aprovechar. Queremos que las pymes vean que trabajamos en proyectos de innovación que responden a lo que realmente las empresas van a necesitar, o van a poder vender en el mercado”.
Como referencias en lo que son las tres áreas de trabajo del centro, CTC ha venido desarrollando una importante labor en nanomateriales, ya sean para un posible aprovechamiento comercial o para su uso en la industria. En el área de robótica ha trabajado en proyectos para el sector agrícola y para aplicaciones industriales, en tanto que en el área de industria y energía ha participado en el desarrollo de plataformas vinculadas a la gestión eficiente de edificios, además de en la aplicación de gemelos digitales para la gestión de plataformas eólicas flotantes.
Además de asentar su competitividad en la especialización y en las capacidades de su equipo investigador, el centro ha realizado inversiones para adquirir equipamientos que permitan abordar proyectos complejos. Entre las últimas incorporaciones destaca una plataforma robótica para experimentar soluciones de navegación y un horno pirolítico para transformar recursos orgánicos de bajo valor añadido en materiales como el biochar, un carbón vegetal que se usa aplicándolo al suelo como un mejorador agrícola.
En términos de empleo, el Centro Tecnológico CTC prevé acercarse a los 50 trabajadores al cierre del año que acaba de comenzar, una cifra que supondría sumar en torno a una decena a los 38 que hoy componen su plantilla. Es este un objetivo estrechamente vinculado con el de actividad, y en ambos sentidos: no es solo que la captación de nuevos proyectos sea un elemento decisivo para la contratación de nuevos investigadores, sino que poder o no contar con esos investigadores es uno de los principales condicionantes para poder acceder a nuevos proyectos. “Estamos generando empleo de calidad y contribuyendo a que el talento que se forma en nuestro sistema universitario encuentre una salida profesional sin tener que abandonar Cantabria”, destaca Beatriz Sancristóbal.










