Un consorcio formado por el Centro Tecnológico CTC, Sidenor Forgings & Castings y ASK Chemical desarrolla un proyecto para construir un eje de grandes dimensiones y altas prestaciones para su uso en aerogeneradores ‘off shore’. El nuevo producto, que se construiría en la planta de Reinosa, busca dar respuesta a uno de los principales desafíos a los que se enfrenta la generación de energía a través de parques eólicos marinos: aumentar el tamaño de los aerogeneradores sin disparar los costes.

José Ramón Esquiaga |  @josesquiaga | Mayo 2019

El tópico dice que los cántabros son poco dados a emprender proyectos en común, y las cifras lo confirman, al menos si esos proyectos toman la forma de una empresa participada por sus propios trabajadores: en Cantabria operan muchas menos cooperativas y sociedades laborales de las que correspondería al tamaño de la región. Según las cifras que maneja el Gobierno regional, a quien compete la regulación de las sociedades mercantiles que toman esta forma jurídica, en Cantabria el número de cooperativas, calificadas y en funcionamiento, es de 178, en tanto que las sociedades laborales las sociedades laborales en la misma situación son 165. Una cifra ciertamente modesta si la comparamos con las más de 42.000 que operan en España, de acuerdo a los cálculos que realiza la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES).

La modesta aportación cuantitativa de Cantabria contrasta con el tamaño que alguna de las sociedades laborales de la región, que resiste ventajosamente la comparación con casi cualquier otra de las que opera en España. La propia CEPES acaba de publicar el ranking ‘Empresas relevantes de la Economía Social’, que analiza –con datos remitidos por los socios de CEPES– 908 empresas que funcionan bajo la forma jurídica de cooperativa, sociedad laboral, centro especial de empleo, mutualidad, empresa de inserción o cofradía de pescadores. En ese listado, conformado en más de sus tres cuartas partes por cooperativas y sociedades laborales, aparecen diez empresas cántabras, con una de ellas –Vitrificados del Norte-Vitrinor– en una posición de privilegio: la tercera por volumen de facturación entre todas las que tienen como accionistas mayoritarios a sus propios trabajadores.

Eje desarrollado por el consorcio cántabro, en las Instalaciones de Sidenor Forgings y Castings, en Reinosa.

Esta condición, la de tener al menos el 51% de sus participaciones o acciones en manos de los trabajadores, es lo que distingue a una sociedad laboral –ya sea en forma de sociedad limitada (SLL) o anónima (SAL)– de cualquier otra mercantil. De acuerdo al ranking que elabora CEPES, el fabricante cántabro de menaje se sitúa solo por detrás de la vizcaína Betsaide SAL y la madrileña Valrisco SLL, y muy cerca de ambas en cuanto a cifras. De hecho, el listado que elabora la confederación que agrupa a las empresas de economía social se ha elaborado con los datos de facturación del año 2016 –37 millones de euros de ventas, en el caso de Vitrinor– pero ya el salto adelante dado por la empresa de Gurieza en los ejercicios siguientes, en los que se ha movido en el entorno de los 50 millones de euros, permite pensar que haya escalado cuanto menos un puesto en el ranking. En empleo se situaría también en el tercer puesto, con algo más de 400 trabajadores, si bien atendiendo a este criterio las empresas que le superan son otras, Transportes Urbanos y Servicios Generales SAL, de Barcelona, y la guipuzcoana Kate Legaia. A diferencia de ambas, que operan en el sector servicios, Vitrinor es una empresa que se cuenta entre las mayores industras de Cantabria.

Como muchas de las empresas que aparecen en la relación recogida por CEPES –la mayor, Betsaide, sería otro ejemplo–, Vitrinor nació de la crisis que llevó al cierre de una empresa anterior, en su caso Gursa, del antiguo grupo Magefesa. Abocados al desempleo, los trabajadores crearon una sociedad para retomar la actividad de la desaparecida. Un cuarto de siglo después de aquello, y con buena parte de los socios fundadores ya jubilados, la trayectoria de Vitrinor ha avalado el éxito de aquella iniciativa.

Según las cifras que maneja la confederación que agrupa a las empresas de economía social, estas aportan en torno al 10% del PIB español, operando en todos los sectores de la economía. Y lo hacen, según asegura Juan Antonio Pedreño, presidente de la entidad, en condiciones especialmente beneficiosas para el lugar en el que están asentadas: “Una característica importante de las empresas de Economía Social es que son empresas que no se deslocalizan, al tener un fuerte compromiso con el territorio donde se desarrolla su actividad y que, además, generan un empleo estable, de calidad e inclusivo”.

Además de Vitrinor, el ranking publicado en ‘Empresas relevantes de la Economía Social’ incluye a otras nueve cántabras, aunque entre ellas solo hay otra sociedad laboral –Ferrallas Buelna SLL, en el puesto 129– y tres cooperativas, aunque dos de estas últimas son promotoras ligadas a un proyecto constructivo único. La tercera es Afrocantabria, la mayor cooperativa agraria y ganadera de la región, que con 52 millones de euros de facturación y 73 trabajadores en plantilla se sitúa en el puesto 94 entre las empresas de economía social de su categoría. El resto de empresas cántabras que aparecen en la relación son centros especiales de empleo –Soemca, Saema y Amica–, mutualidades y la federación de cofradías de pescadores.

La planta de Sidenor Forgings & Castings de Reinosa, actualmente en proceso de venta, podría abrir una nueva línea de fabricación si el mercado responde como espera ante el nuevo producto desarrollado en colaboración con el Centro Tecnológico CTC y ASK Chemicals, y que busca hacerse un hueco en un sector en expansión: el de la generación eólica ‘off shore’, esto es, mediante generadores instalados mar adentro. El consorcio que ha desarrollado la iniciativa se apoya en dos patas cántabras –la fábrica reinosana y el único centro tecnológico de la región– y una tercera que lo fue hasta no hace tanto –ASK Chemicals, antigua Iberia Ashland, que contó con planta en Castro Urdiales hasta su traslado a terrenos del puerto de Bilbao–, pero son sobre todo sus potenciales resultados lo que vincula el proyecto con Cantabria: de su éxito se derivaría carga de trabajo, en un producto de alto valor añadido, para Sidenor-Reinosa, una fábrica que por sus características no tiene nada fácil encontrar nuevos mercados para su producción.

El proyecto a tres bandas –bautizado como Windshaft– ha logrado definir y desarrollar una nueva gama de ejes eólicos de altas prestaciones para el mercado de las energías renovables marinas, estableciendo las pautas para fabricar piezas de grandes dimensiones –para generadores de 6 a 8 MW de potencia– a un coste más competitivo. Con ello se busca dar respuesta a un reto que también fue clave en su día en los parques eólicos terrestres: contar con generadores de mayores dimensiones y potencia, pero sin que ello suponga aumentar los costes de producción.

El reparto de tareas entre los tres miembros del consorcio que ha desarrollado el proyecto –que ha contado con subvención de Sodercan dentro de la convocatoria de ‘Apoyo a proyectos de I+D en cooperación en Energías Renovables Marinas’– es una muestra de los  resultados que, en materia de I+D+i, pueden conseguirse a través de la colaboración empresarial y la aportación de la investigación del Centro Tecnológico CTC. El conocimiento del Centro Tecnológico CTC en el campo de la integridad estructural ha resultado determinante para que el proyecto cumpla con los requisitos –lograr piezas mayores, a menor coste– sobre los que se asienta la competitividad del nuevo producto. Por su parte, Sidenor Forgings & Castings ha optimizado los parámetros requeridos en los procesos de fundición nodular para paliar las carencias mecánicas que habitualmente se producen en este tipo de operaciones. En este caso, alcanzar los espesores requeridos para este tipo de piezas ya supone un reto en sí mismo.

Además, los investigadores del único centro tecnológico de la región han realizado un análisis del ciclo de vida desde el punto de vista de la integridad estructural para garantizar que el nuevo diseño soportará con garantías las cargas inherentes a una turbina eólica. La experiencia de CTC en el campo de las energías renovables marinas, especialmente en iniciativas relacionadas con las estructuras ‘offshore’ inteligentes, ha convertido al centro cántabro en un aliado tecnológico fundamental para el desarrollo de Windshaft.

La labor del único vértice no cántabro del proyecto –ASK Chemicals– ha consistido en el desarrollo de una gama específica de arenas y pinturas para la correcta fundición de la pieza.

El trabajo cooperativo realizado durante 27 meses proporciona a Sidenor Forgings & Castings una ventaja competitiva clara para adentrarse en un mercado en el que la calidad es un factor demandante. A día de hoy, se ha fabricado una prueba de concepto para validar que el proyecto es operativo. La planta campurriana dispone así de un conocimiento que le permitiría adentrarse en un sector altamente especializado y con un gran retorno económico. Asimismo, toda la experiencia adquirida en el proyecto, se subraya desde el Centro Tecnológico CTC– podrá ser aplicada a otro tipo de piezas con menores exigencias mecánicas.