La construcción en Cantabria: una actividad estable y en auge, pero que no ha salvado todos los obstáculos
Tras la crisis de 2008, que dejó al sector en los huesos, la construcción reconoce que ahora vive años de cierta estabilidad. De la mano de los fondos europeos, los presidentes de tres colectivos profesionales convienen en que esta actividad está recuperando poco a poco su papel protagonista en la escena económica regional, pero advierten del grave riesgo que plantea para su futuro la falta de mano de obra y de relevo generacional.
Manuel Casino | Abril 2026
La construcción vive años de estabilidad y de cierta bonanza. Tras la crisis de 2008, que dejó a esta actividad temblando y en los huesos, el sector se esfuerza por volver a ser protagonista de la economía regional y por recuperar, poco a poco, el brillo de antaño. Así lo estiman algunos de los principales actores de este sector, que destacan el constante aumento de la carga de trabajo experimentando durante estos últimos ejercicios.
“Somos protagonistas, al menos al nivel de datos”, sintetiza el presidente de la Asociación de Constructores y Promotores (ACP) de Cantabria, Javier Palomera, sobre el papel de un sector que, según resalta, aporta el 7% del PIB regional y emplea a unos 17.000 trabajadores. En su balance del último ejercicio, Palomera confirma que 2025 ha sido un buen año. “Ha sido un ejercicio más tranquilo y con menos sorpresas”, rubrica.
Más optimista aún se muestra el presidente de la Asociación de Excavadores de Cantabria (Aexca), Antonio García Rivero, quien no duda en señalar que su subsector atraviesa por un buen momento. “Aunque los precios no son los que deberían”, una guerra que admite que “siempre va a estar ahí”, destaca que el pasado año se han alcanzado unos niveles de actividad que nadie esperaba. “No es que haya sido un punto de inflexión, pero sí de que las cosas se vean con otra perspectiva. Si tuviera que ponerle una nota, le pondría un nueve”, enfatiza.

Javier Palomera, presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.
Un discurso del que, en lo sustancial, tampoco se aparta el presidente del Colegio Oficial de Arquitectura Técnica de Cantabria (Coaatcan), José Manuel González Rubio, quien juzga que el sector avanza por la senda adecuada. En su análisis, corrobora que 2025 ha sido un año “positivo”. “Cuando el ejercicio se ha cerrado con cerca de 2.000 viviendas nuevas, casi el doble que en 2024, el balance solo puede ser bueno”, recuerda para advertir a continuación del riesgo de morir de nuevo de éxito. “Lo que sería un problema para el sector es que volviera a haber un boom descontrolado. Que demos un bocado tan grande que no podamos digerirlo, que es lo que pasó en 2008. Lo ideal es incrementar el número de viviendas y llegar poco a poco a ese equilibrio que necesita el mercado entre la demanda y la oferta”, explica.
De cara a este año recién estrenado, los tres presidentes consultados coinciden en que no esperan grandes novedades, más allá de consolidar la actividad. Para González Rubio, sus expectativas pasan por mantener la tendencia positiva y seguir incrementado el número de viviendas de obra nueva para superar las 2.000 construidas. De su lado, García Rivero, también expresa su convencimiento de que este año sea una continuidad del anterior y que la actividad se mantenga, o que incluso se incremente. “Ahora bien, si me pregunta por 2027, no sabría contestarle con certeza”, avanza dejando caer que existen retos pendientes que podrían comprometer la buena marcha de su subsector.
En el caso de los constructores y promotores, Palomera confía en mantener la solidez de los últimos años y no sufrir, como históricamente ha sucedido, los vaivenes ligados a la cercanía de procesos electorales. “La estabilidad le está viniendo muy bien al sector”, anota antes de recordar que, aunque de un tiempo a esta parte se hable mucho de la construcción de viviendas, el subsector con mayor dinamismo y el que más volumen de negocio genera ha sido siempre y es el de la obra pública.
El fin de los fondos europeos
En este sentido, el presidente de la APC de Cantabria admite que los habituales dientes de sierra que vive la construcción cuando se aproximan ciclos electorales ahora no se notan tanto: “Venimos de unos años en que los fondos europeos han copado gran parte de las ayudas públicas. Cuando se terminen, ya veremos si se mantiene la inversión pública, pero eso ya no está en nuestra mano y dependerá de las prioridades de los políticos”, subraya.
El presidente de Aexca, por su parte, conviene igualmente que los fondos europeos han jugado un papel fundamental en el aumento de la actividad registrada durante estos años, lo que, a su juicio, ha podido distorsionar la radiografía de lo que realmente ocurre en el sector, aunque cree que el número de obras volverá a aumentar con la proximidad de nuevos de ciclos electorales. “No debería ser así, pero lo es”, lamenta no sin reclamar para evitarlo planes de inversión a más largo plazo. “La amortización de las máquinas grandes, que pueden llegar a costar 300.000 euros, requiere de varios años. No puedes comprarlas con una planificación a corto”, censura.

José Manuel González Rubio, presidente del Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Cantabria. Foto: Nacho Cubero.
En parecidos términos se expresa el presidente de los arquitectos técnicos de Cantabria, quien critica que “ciertas políticas” tengan un carácter muy cortoplacista. “La vivienda es un tema tan serio y relevante que necesita planificaciones a más largo plazo, a varios años vista. Y no puede depender de elecciones. Exige un consenso para decidir entre todos a dónde queremos ir y cuándo queremos llegar, que es algo en boca de todos, pero que pocos hacen. Mientras no exista este acuerdo, vamos a ir de atracón en atracón electoral y creo que así nos va a ir mal. La vivienda es un bien de primera necesidad y no puede estar sujeto a caprichos. Es como la sanidad y la educación. Hay que tener un consenso y un objetivo claro y compartido”, razona.
Sobre el fin de las ayudas europeas, González Rubio admite que pude ser un freno para la actividad, pero en ningún caso una losa. “Pero si cada vez se espera más obra nueva y la rehabilitación siempre va a existir porque tenemos un parque edificatorio muy envejecido, aunque sea con picos ligados a la existencia de ayudas públicas, o cambia la actual situación o muchas obras se van a quedar si hacer o se harán más tarde”, alerta sobre un problema al que todos señalan como el principal reto del sector: la falta de mano de obra.
Escasez de mano de obra
Llegados aquí, el representante de los más de medio millar de arquitectos técnicos colegiados en Cantabria revela que la falta de personal es un problema “acuciante y muy delicado”. “Casi a diario, enviamos ofertas de empleo de empresas tasadoras, promotoras o constructoras y algunas vuelven recurrentemente porque no pueden ser atendidas. No hay suficientes colegiados para atender toda la demanda”. En su opinión, esta escasez de profesionales, que extiende a todo el sector, “no solo está dilatando el inicio de las obras, sino también los plazos, porque no tienes a tu disposición el personal que quieres en el momento que tú quieres. La mano de obra es finita, muy concreta y tienes que esperar”, advierte. Palomera, quien comparte ampliamente esta visión, reconoce que les está costando mucho encontrar trabajadores, una dificultad que concreta en dos ámbitos fundamentales: la mano de obra femenina y los jóvenes.
“Prácticamente el 10% de la mano de obra supera los 60 años y el porcentaje de trabajadores menores de 35 años no llega al 25%”, Javier Palomera, presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria.
A esta cuestión añade, además, el problema “muy grave” del relevo generacional. Según especifica, la media de edad de los trabajadores de la construcción es cada vez más alta. “Prácticamente el 10% de la mano de obra supera los 60 años y el porcentaje de trabajadores menores de 35 años no llega al 25%”, matiza al mismo tiempo que previene de que “se han perdido totalmente” la experiencia y el conocimiento que las figuras del capataz y del aprendiz han venido aportando tradicionalmente a este sector.
En este sentido, el presidente de los constructores y promotores cántabros no comprende la demonización a la que está sometida este sector, pese, como subraya, a las campañas impulsadas por la Fundación Laboral de la Construcción (FLC) y desde la propia Confederación Nacional de la Construcción (CNC) para dar a conocer una actividad que, subraya, no es solo estar con una paleta y tirar de una carretilla. “En la construcción, que cuenta con un convenio colectivo estable firmado hace dos años, hay muchísimos subsectores que funcionan muy bien, con muy poca conflictividad laboral, trabajos cerca del domicilio del trabajador y con fines de semanas libres. Pese a ello, nos cuesta mucho llegar a los jóvenes y a las mujeres, que ya están presentes en las actividades y trabajos técnicos y administrativos, pero no así en los de a pie de obra”, admite.
Del mismo parecer se muestra el presidente de Aexca, quien también lamenta que se siga considerando a la construcción casi exclusivamente como un sector de trabajo duro y a pie de obra con frío y lluvia o calor extremo. “En nuestro sector de maquinaria –argumenta– las máquinas cada vez están mejor acondicionadas, con cabinas climatizadas, asientos ergonómicos…, pero la sociedad nos sigue viendo como el último recurso”, confiesa.

Antonio García Rivero, presidente de la Asociación de Excavadores de Cantabria Foto: Nacho Cubero.
Tras admitir que faltan trabajadores, tanto de maquinaria como conductores de camiones y vehículos pesados, García Rivero también insiste en la elevada edad media de los trabajadores de su subsector, cifrada en 49 años, según un estudio realizado hace año y medio, “lo que hace prever que en unos años deberá de entrar nueva gente al sector solo para cubrir las jubilaciones, no digo ya para satisfacer la mayor demanda de actividad. Si esta dinámica no cambia, muchas obras no se podrán acometer porque no habrá empresas suficientes o con capacidad para poder ejecutarlas”, advierte.
Con todo, entorna su particular ‘mea culpa’ y confiesa que esta falta de mano de obra, especialmente joven, se puede deber en parte a que no han sabido llegar a ellos, con un lenguaje más directo y propio de su edad. “Nos hemos quedado estancados”, reconoce, aunque, en este sentido, valora la puesta en marcha por primera vez este curso de un Grado Medio de FP de Técnico en Excavaciones y Sondeos, de dos años de duración, en el que se han matriculado quince alumnos. “Estamos razonablemente satisfechos de la respuesta”, afirma.
Principales retos
De cara a los próximos años, cada uno de estos tres representantes señala sus particulares retos. Así, el presidente de los arquitectos técnicos cántabros asegura que para su colectivo “va a ser fundamental no perder la referencia de hacer las cosas con calidad. Que lo que se haga, que espero que sea mucho, se haga con criterios de calidad. No digo que tenga que ser lujo, sino bien hechas, tanto desde el punto de vista urbanístico como físico”, recalca.
Palomera, en cambio, juzga “capital” captar talento y atraer personal al sector, así como el mantenimiento de la inversión pública, que tilda de “básico”. “Y ver si la construcción de viviendas de la que tanto se habla finalmente se lleva a cabo. Hemos pasado de unos años de no hablar prácticamente de ella a ser el protagonista principal del discurso público. Y tampoco se está construyendo tanto como se debería”, analiza sobre un futuro en el que confirma que la digitalización cada vez estará más presente, pero de forma más relevante en los procesos constructivos y de materiales que en la propia actividad. “Nuestra actividad nunca va a ser plenamente industrial, en una nave. Siempre habrá una parte de mano de obra y de desplazamiento a obra que no puedes sustituir”, resume.
En el caso de los excavadores, García Rivero apunta, en primer lugar, a algunas cuestiones que llevan arrastrando desde hace muchos años, como son los vertederos de tierra y residuos. “Aunque ahora parezca que este tema está medio solventando, lo cierto es que no lo está, más aún tras el cierre en septiembre pasado de la planta de reciclaje de Valoria, en Camargo, que ha supuesto un paso atrás de veinte años. De la noche a la mañana nos hemos quedado sin nadie que recicle los residuos de construcción y demolición (RCD)”, destaca tras la clausura de esta instalación que, según especifica, reciclaba el 80% de los residuos del subsector.
Tras apuntar a los plazos de pago como otra de sus reivindicaciones históricas, tampoco se olvida de la intención del Gobierno de España de equiparar la fiscalidad del diésel a la de la gasolina, una posibilidad que, sostiene, tendría un impacto directo y muy negativo sobre la competitividad del sector. “Lo vemos [la equiparación] con miedo. Y es justo lo contrario de un gasóleo profesional para nuestro sector, que es lo que venimos reivindicando desde hace tiempo. Actualmente, este gasóleo bonificado solo afecta a un cierto tipo de maquinaria y nosotros reclamamos extenderlo a todo el subsector, ya que el combustible representa alrededor del 40% de nuestros costes. Al final, el pagano de esta equiparación fiscal será el consumidor, que es quien pagará este aumento del precio del diésel”, avisa consciente del impacto que esta subida tendría en una maquinaria que puede llegar, en el caso de las más grandes, a consumir hasta 700 litros al día, detalla. Asimismo, también reclama un Plan Renove, una reivindicación que plantea junto con la CNC y Anmopyc, la asociación española de fabricantes de maquinaria para construcción y minería. “Pero no demandamos un plan de renovación al uso, sino uno vinculado a la eficiencia energética porque tenemos un parque de maquinaria con una media de 18 años de antigüedad y, por tanto, contaminante y con consumos elevados”, define no sin esconder su escasa confianza en que estas reivindicaciones se cumplan. “Si no es por una cosa es por otra, pero siempre nos quedamos fuera de las ayudas públicas”, admite contrariado antes de precisar que, además, “ahora no es precisamente un buen momento para la interlocución con el Gobierno de España por los cambios continuos en los organigramas públicos”. Con todo, García Rivero no duda en insistir que el principal reto del su sector es afrontar el relevo generacional y la falta de mano de obra. “Ese es nuestro mayor problema”, subraya.
Oportunidades
En el caso de las oportunidades, González Rubio observa que esta época de falta de mano de obra y alta demanda es un buen momento para avanzar “bastante rápido y bien” en la construcción industrializada. “La industrialización cada vez va a estar más presente. No sé si ha llegado para quedarse, pero ha llegado. Cada vez hay más promotores privados que sondean estas posibilidades, aunque sea de manera parcial, para ir hacia soluciones más industrializadas. Creo, además, que puede ser muy interesante buscar modelos o tipologías de edificación que permitan hacer una casa de la forma más industrializada posible”, recapitula.
El presidente de las APC de Cantabria, por su parte, centra la mayor oportunidad en seguir siendo un sector importante y con peso y capacidad de influencia en la economía regional.
Finalmente, el máximo representante de Aexca expresa su opinión de forma muy parecida. “Estamos en un momento buenísimo, de mucha actividad. Y creo que ahora es la hora de situar al sector el lugar que le corresponde, trabajando bien y con unos precios adecuados que cubran los costes. De esta forma, podremos plantearnos la renovación de maquinaria y el reto de dignificar y hacer atractivo el sector”, cierra.










