El estudio de danza Bendita Locura celebra seis años de actividad
Después de varios años de experiencia como profesora, Ángela Bollada decidió en 2019 crear su propia academia de danza, una idea para la que contó con el apoyo del Programa de Apoyo Empresarial a las Mujeres de Cámara Cantabria. Bendita Locura es hoy una realidad que da trabajo a un equipo de nueve personas e imparte formación a más de 400 alumnos de todas las edades.
José Ramón Esquiaga | Octubre 2025
Por muchos conocimientos que se tengan sobre la actividad a desarrollar o el mercado al que se quiere atender –y Ángela Bollada los tenía en ambas cuestiones– dar el paso de crear una empresa implica avanzar por caminos nunca antes recorridos y enfrentarse a imprevistos que nadie espera. Muy a su pesar, afrontar el confinamiento al que dio lugar la pandemia del Covid-19 fue una inmejorable escuela para aprender lo que supone verse asaltado por lo inesperado, y ello apenas unos meses después de haber completado los trámites burocráticos y legales necesarios para dar cobertura administrativa al proyecto, un laberinto que Ángela superó con la ayuda de la Cámara de Comerio de Cantabria.
El estudio de danza Bendita Locura abrió sus puertas en 2019, recogiendo la experiencia de su fundadora como profesora de baile en otras academias. La idea de iniciar un proyecto propio siempre estuvo en el ánimo de Ángela Bollada, que lo consideraba un paso natural dentro de su carrera profesional. En la búsqueda de información para poder hacerlo, alguien le habló de la Cámara de Comercio y de un programa especialmente dirigido a facilitar la creación de empresas por parte de mujeres.
Creado por Cámara España, el Programa de Apoyo Empresarial a las Mujeres (PAEM) nació en los primeros años del siglo como un instrumento con el que contribuir a cerrar la brecha de género en el emprendimiento. Con financiación de la Comisión Europea, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la Unidad Administradora del Fondo Social Europeo y el Ministerio de Igualdad, el programa funciona por medio de una red de gabinetes en las delegaciones camerales, que en Cámara Cantabria opera con apoyo de Sodercan, ofreciendo asesoramiento, formación y acompañamiento en cada uno de las fases por las que ha de pasar el proyecto de creación de una empresa. “La verdad es que empiezas con mil miedos, pero a partir de dar con la Cámara de Comercio fue todo más sencillo. La verdad es que me lo pusieron todo muy fácil”, recuerda Ángela Bollada, que con el apoyo de los técnicos camerales elaboró un plan de negocio que luego fue clave para lograr financiación a través de un crédito de La Caixa.
Por las características de su negocio, la fundadora de Bendita Locura recuerda como especialmente complicada la obtención de licencias y el cumplimiento de todos los requisitos necesarios para poner en funcionamiento unas instalaciones por las que iban a pasar cientos de personas, muchas de ellas menores. “Un estudio de danza conlleva muchísimas cosas, debes garantizar que el local reúna unas condiciones, que sea accesible para personas con movilidad reducida, por ejemplo. Y luego tienes que acondicionarlo y equiparlo”. A partir de lo que era un espacio grande, pero vacío, se habilitaron aulas y vestuarios. “De una nave diáfana construimos una academia de danza”, resume la fundadora y directora de Bendita Locura.
Un arranque complicado
Aquel proyecto nacido hace seis años da hoy clases de baile a unos 400 alumnos de todas las edades, a cargo de un equipo formado por nueve personas. El estudio de danza mantiene además acuerdos con varios colegios para ofrecer sus clases dentro de las actividades extraescolares. Lejos queda ya la incertidumbre a la que dio lugar el confinamiento de la primavera de 2020, coincidiendo con los primeros meses de actividad de la academia. “Hubo miedo al principio, claro, pero rápidamente pasamos a dar clases ‘online’ y a hacer todo aquello que en aquellos momentos se podía. Cuando ya nos dejaron retomar la actividad, la gente respondió muy bien, siempre he contado con un alumnado muy fiel”.
Superados ya los plazos críticos que marcan la supervivencia o no de una empresa, Ángela considera consolidado el proyecto de Bendita Locura, que además de las clases organiza galas y participa con sus equipos en competiciones en toda España.
De cara al futuro, la directora del estudio de danza prioriza mantener lo conseguido hasta ahora –«que es mucho”, puntualiza”– antes que el crecimiento. “Mi intención es invertir para que los pequeños que llegan, y obviamente todo el alumnado, estén lo más a gusto posible y podamos evolucionar juntos. Somos una escuela de danza moderna y urbana que desde el principio ha funcionado muy bien. Tenemos que mantener eso”.




