Apenas un año después de su salida al mercado, Destilería Siderit se ha convertido en una referencia a nivel nacional gracias a una ginebra alabada tanto por consumidores como por expertos. Ahora, con la intención de dar el salto a otros países, la firma cántabra acaba de iniciar la comercialización de un vodka muy particular que se destila a partir de la fermentación de la lactosa de la leche.

Texto de Jesús García-Bermejo Hidalgo @chusgbh. Fotos de Nacho Cubero
Publicado en abril 2014

Según un estudio realizado por Rives, compañía especializada en la producción y distribución de destilados y espirituosos, la venta de ginebra en España aumentó un 7,6% en 2013, lo que sitúa a nuestro país como el tercer consumidor mundial de este producto. Estos datos contrastan con el descenso del 8% registrado en la comercialización de bebidas alcohólicas a lo largo del último año, una caída en la que la propia crisis económica y la subida de impuestos han tenido buena parte de culpa, factores a los que hay que sumar el cambio de gustos del consumidor español en lo que a combinados se refiere, con el gin tonic pisando fuerte desde hace varios ejercicios. Así, a día de hoy, las bebidas de alta graduación más consumidas en España son whisky –31%–, ron –20%–, ginebra –17%–, licores –15%–, brandy –8%–, vodka –4%– y tequila –1%–, siendo la ginebra la que mayor crecimiento viene experimentando en los últimos años.

Esta tendencia fue uno de los factores que animaron a David Martínez y Rubén Leivas a producir y comercializar su propia ginebra, Siderit’s Dry Gin, la cual en apenas un año ha logrado posicionarse como una referencia entre los destilados premium del país, pudiéndose encontrar hasta en 25 provincias españolas. Ahora, ambos emprendedores se preparan para dar el salto al mercado extranjero, paso que afrontarán de la mano de un nuevo producto: un vodka elaborado con alcohol destilado a partir de los azucares de la leche.

El toque cántabro

Anteriormente, estos empresarios dedicaban su jornada laboral a la dirección de una ingeniería especializada en la puesta en marcha de industrias agroalimentarias de distinto tipo, un sector que con la llegada de la crisis vio caer su volumen de actividad sustancialmente. Fue entonces cuando, aprovechando la experiencia adquirida en proyectos relacionados con cerveceras y productores de vino, se plantearon montar su propia factoría y combinarla con su otra empresa, que suma ya 10 años de trayectoria. “Buscábamos un producto que no fuera perecedero y que nos permitiese acceder al sector del lujo –cuenta David Martínez–. Ya habíamos hecho pruebas con licores y, viendo el crecimiento que venían experimentando las ginebras, optamos por producir una que destacase por su calidad, lo que no fue nada fácil. De hecho, fueron necesarias 131 recetas y tuvimos que organizar hasta 750 catas antes de salir al mercado”.

En total, dos años de pruebas hasta dar con la fórmula idónea, la cual incluye ingredientes como el agua de mineralización más débil de la península, procedente del manantial de Ortigosa de los Montes –Segovia–, alcohol de centeno y 12 botánicos, entre los que se encuentra el té del puerto, planta típica de la cordillera cantábrica que otorga a la ginebra su acento regional. Es más, su nombre científico, syderitis hissopifolia, fue el elegido para la denominación comercial de la firma, que abrió las puertas como Destilería Siderit en febrero de 2013.

En apenas un año de actividad, la compañía ubicada en Torrelavega ha logrado hacerse con una importante cuota de mercado en Cantabria, al tiempo que ha ido llegando a distintos puntos de la geografía española, un crecimiento que, en palabras de ambos empresarios, ha sido posible gracias a la calidad del producto llevado a cabo. No en vano, Siderit’s Dry Gin es una de las ginebras mejor valoradas del país por los expertos en la materia, y prueba de ello es que su precio de venta al público, cercano a los 28 euros por botella, no ha sido óbice para su rápida expansión.

Actualmente, la firma dirige su producto a empresas de hostelería, mayoristas y compañías alimentarias, mercados que logra abarcar en Cantabria y País Vasco, mientras que en el resto del país su estrategia pasa por complementar canales de venta. Así, Destilería Siderit tiene en el sector hostelero a su principal cliente, de hecho le permite estar presente hasta en 25 provincias de la geografía española, como Burgos, Palencia, Valladolid, Madrid, Barcelona, Gerona o Castellón, por citar algunas. Y a esto hay que sumar los clientes con los que la compañía cántabra cuenta en territorio burgalés en alimentación y los numerosos mayoristas con los que trabaja a lo largo y ancho de Castilla y León. “Con el incremento de nuestra presencia en España estamos logrando compensar la caída de ventas que tiene lugar tras el verano, ya que la ginebra es un producto muy estacional y prácticamente el 90% de nuestra producción se comercializa cuando llega el buen tiempo, especialmente en la región, donde ya se sabe que todo lo relacionado con la hostelería se paraliza en otoño e invierno”, afirma Martínez. De esta forma, a día de hoy, la ginebra cántabra puede encontrarse en varios centros comerciales del país, como Carrefour o el Club del Gourmet de El Corte Inglés, en establecimientos cash & carry y en más de 2.500 bares de la geografía nacional, puntos de venta que se combinan estratégicamente con restaurantes y hoteles de lujo, vinotecas gourmet y cadenas de licorerías.

Gracias a esta red, durante el primer año de actividad, Siderit ha logrado, en palabras de sus propietarios, dar salida a la totalidad de su producción, la cual ha ascendido a unas 12.000 botellas de ginebra. Y en este 2014, tras la reciente ampliación de instalaciones y la adquisición de nuevos equipos, el objetivo no es otro que duplicar esa cifra.

¿Vodka a partir de la leche?

La actual gama de productos que oferta Siderit

En su momento, estos empresarios asumieron una inversión de 250.000 euros para que su proyecto pudiese ver la luz, cuantía a la que hay que sumar la afrontada recientemente para incrementar su volumen de producción. Y es que, en la breve historia de la destilería, la fase que la firma pretende iniciar ahora es tanto o más ambiciosa que su salida al mercado hace algo más de un año.

La principal novedad, que no la única, es que Siderit acaba de iniciar la comercialización de su propio vodka, Vodka Siderit Lactée, cuyo precio de venta al público será de 22 euros la botella. Al igual que ocurre con la ginebra, el vodka llevado a cabo por la empresa cántabra es muy particular, ya que se destila a partir de la fermentación de la lactosa de la leche mediante un proceso único que la compañía se ha apresurado a patentar. Así, para este 2014 el objetivo de estos emprendedores es producir unas 6.000 botellas de la novedosa bebida, las cuales podrán encontrarse en prácticamente todos los puntos en los que está presente la ginebra de la firma, aunque a medio plazo también estará disponible en otros mercados más allá del español. “El vodka es el destilado que más se bebe en todo el mundo, muy por encima de la ginebra, en la que España es uno de los mayores consumidores –asegura Martínez–. Por eso creemos que este vodka, de elaboración artesanal y muy distinto a las alternativas existentes, es un producto llave perfecto para salir al extranjero. Posteriormente, una vez asentados, la idea es poder hacer llegar a los distribuidores el resto de nuestra oferta. De hecho, en verano empezaremos a vender ginebras añejadas, que, aunque en nuestro país no tienen demanda, en otros puntos funcionan bien, y ya estamos trabajando en una edición especial de año de cara a las próximas navidades. Si queremos seguir creciendo, este es el momento de introducir nuevos productos”.

David Martínez en pleno proceso de fabricación

En 12 meses de actividad Destilería Siderit ha logrado duplicar sus facturaciones, y para los 12 siguientes ambos empresarios se marcan la meta de dar salida a una producción que se verá incrementada en al menos 18.000 botellas. Por lo pronto, en el primer año de vida han logrado una posición tan destacada como fugaz en el mercado nacional, lo que les permite, al menos, cubrir gastos, incluyendo sus salarios y el del único empleado con el que cuentan en plantilla, una nómina de trabajadores que esperan tener que incrementar por la buena marcha de las nuevas líneas de negocio. “El sector de las bebidas alcohólicas es uno de los más grandes del planeta, y el 96% de las operaciones están protagonizadas por tres grandes multinacionales. Por eso, a pequeñas destilerías como la nuestra no le sirven de nada las acciones publicitarias tradicionales, y la única forma de alcanzar el éxito es contar con un producto diferenciador y visitar a todos y cada uno de los clientes a los que quieres llegar. Eso nos permitió salir al mercado con una red de casi 400 bares, y las catas organizadas nos dieron cierto nombre antes siquiera de estar en los estantes. En cualquier caso, es complicado y costoso que lleguen los resultados, porque, independientemente de que tu importe sea mayor o menor, entre los impuestos y el pellizco para los distribuidores, el margen que le queda al productor es mínimo. Es más, aunque el precio final de nuestra oferta pueda parecer elevado, las botellas salen de fábrica bastante baratas”.