Jorge Fernández Vega, presidente del Foro Sanitario de Cantabria: “Hay que potenciar la atención primaria y de barrio”
El presidente del Foro Sanitario de Cantabria, una agrupación que defiende los intereses generales de once colegios profesionales del ámbito de la salud, reflexiona en esta entrevista sobre el estado del sector sanitario en la región, cuáles son sus principales retos y cómo afrontarlos
Manuel Casino | Mayo 2025
Pregunta.– Dígame, ¿cuál a su juicio es el estado de salud del sector sanitario en Cantabria?
Respuesta.– Bueno, creo que el estado de la salud hay que dividirlo entre sanidad pública y privada porque tienen realidades un poco distintas. La sanidad pública tiene muchas carencias. Es verdad que se hace lo que se puede, pero faltan profesionales. Quizá salen más a la palestra la escasez de médicos, pero también faltan profesionales en enfermería, psicólogos en atención primaria, logopedas y también fisioterapeutas. Llegamos hasta donde podemos, pero seguramente es insuficiente. Y en el sector privado, quizá sí que se vive un buen momento en cuanto a oferta, pero las condiciones de trabajo a veces no son tampoco las más adecuadas. En ocasiones hay una lucha por precio y no por calidad que no entiendo. Pese a ello, creo que en el sector privado hay probablemente más posibilidades de desarrollo profesional.
P.– ¿Y el principal reto al que se enfrenta la sanidad?
R.– Podíamos seguir con esta dualidad, pero creo que, en general, el reto de la sanidad, que es toda una, es dar cobertura a las necesidades reales del ciudadano. Y ese es un problema común en ambos campos. Y las soluciones a veces son complicadas porque muchas veces nosotros como sanitarios creemos que está en un punto y quizá preguntamos poco a los pacientes sobre dónde creen ellos que están estas soluciones. Y creo que ese reto se debería encarar con un trabajo sobre cambios de hábitos y repensar más cómo vivimos y cómo usamos los servicios que, igual por la tecnificación tan alta a la que se tiende, no prestamos tanta atención.
P.– ¿Debo entender por tanto que hay una cierta deshumanización y una falta de diálogo entre los profesionales sanitarios y los pacientes?
R.– Bueno, sí. Me refiero, y está más que escrito, por lo que no es una cosa mía, que el abordaje sigue siendo muy biomédico, que solo se fija en la patología que se trata, en lugar de ser un abordaje más biopsicosocial que tenga en cuenta un enfoque más global.
P.– ¿Y qué camino propone para lograrlo?
R.– También está todo escrito y para nada es una idea original. Pero ese abordaje es potenciar la atención primaria y la atención de barrio. La mayoría de la privada es atención primaria: esas clínicas de barrio, el médico, el podólogo o el óptico que están ahí, en el barrio y que, aunque no sean del servicio público, para mí es atención primaria. Creo que, si no pasa por ahí, por el barrio, no vamos a poder dar cobertura a las necesidades reales de la ciudadanía sobre salud. Por muchas técnicas increíbles que tengamos en Valdecilla, tenemos que tener en cuenta de dónde viene esa persona y qué necesita, al margen de que tenga colesterol u otra patología.
P.– En este diálogo que propone, ¿cree que el ciudadano es hoy más consciente de la importancia la prevención como herramienta básica para su salud?
R.– Sí noto un cambio, pero no es suficiente. Veo que de veinte años para acá las personas sí entienden que no todo se soluciona con una pastilla y que seguramente tengan que hacer más ejercicio o determinados cambios en sus hábitos alimenticios. Pero, pese a ello, todavía hay muchas personas que descargan todo el problema de salud en el sanitario. Voy al médico para que me solucione el problema y que yo pueda seguir con mi vida como hasta ahora. Esto es lo que tiene que cambiar. Tanto desde el punto de vista de los sanitarios, que muchas veces nos hemos sentido como los salvadores, como de los pacientes, que también se encontraban muy gusto con este modelo. Pero no es sostenible ni el más adecuado. Y este cambio es para mí el complicado. Intelectualmente sí que se está ya en este cambio y estamos logrando avances, pero no tan rápido como nos gustaría.

Jorge Fernández Vega, durante la entrevista. Foto: Nacho Cubero.
P.– ¿La atención primaria es el patito feo de la sanidad?
R.– Sí, y no debería. No tengo aquí los datos, pero creo que la atención primaria se lleva menos del 20% de la tarta del Servicio Cántabro de Salud (SCS) y siempre ha tenido digamos menos glamour que la atención hospitalaria. Estamos, y tenemos motivos para hacerlo, orgullosos de Valdecilla, pero la atención primaria no brilla tanto. Sin embargo, creo que debería de ser el eje, y hablo en condicional porque creo que no lo es.
P.– Cantabria ha conseguido, a lo largo de 2024, revertir la tendencia de crecimiento de las listas de espera en la sanidad pública de los últimos ocho años. ¿Por el aumento de la actividad en los centros o por las derivaciones a la sanidad privada?
R.– Probablemente los dos factores son importantes. Hablamos de las listas de espera médicas, porque aquí el resto de listas no son visibles. No se sabe cuánto se espera para el psicólogo de atención primaria, ni tampoco sabes cuánto ha esperado el paciente que se ha operado de rodilla para hacer rehabilitación, porque no son listas públicas. Pero de las que sí son públicas es verdad que se han reducido porque seguramente una parte se ha derivado a la sanidad privada y otra se ha hecho a mayores con jornadas extras. Ambas porque se tenían que hacer y se ha visto la necesidad de invertir más dinero, de una u otra manera, en solucionarlo.
P.– ¿Falta dinero en la Sanidad?
R.– Falta dinero y también se puede gestionar mejor. Pero creo que nunca va ser suficiente. Siempre se podrá llegar a más cosas y aparecerán nuevos medicamentos que solucionan enfermedades que antes ni se soñaban pero que son muy caros. Y para eso hace falta dinero. Pero también se puede intentar hacer las cosas de mejor manera. No se trata solo de aumentar el presupuesto.
“Los dos principales motivos por los que existe este Foro Sanitario son por el intrusismo y las agresiones a los sanitarios. Son los dos aspectos en que los once colegios profesionales estamos de acuerdo que es necesario combatirlos”
P.– El Foro Sanitario de Cantabria, del que su colegio forma parte, manifestaba hace tiempo su preocupación por el intrusismo profesional. ¿Le sigue preocupando?
R.– Los dos principales motivos por los que existe este Foro Sanitario son por el intrusismo y las agresiones a los sanitarios. Son los dos aspectos en que los once colegios profesionales estamos de acuerdo que es necesario combatirlos. El intrusismo es preocupante. Pero para remediarlo hay que poner medios y financiación. Hay que promover que la parte de la Consejería de Sanidad que tiene que ver con la ordenación sanitaria, con la inspección de los centros sanitarios, tenga más músculo, porque no lo tiene. No hay inspectores. Me consta que en estos últimos años se ha contratado a alguno, pero si no tienes inspectores no puedes hacer inspecciones y podrás estar muy de acuerdo en que hay que luchar contra el intrusismo, pero no estás haciendo nada efectivo. Si crees que este asunto es un problema, tienes que dar músculo a la Consejería para que lo pueda hacer. Y actualmente no tiene demasiado.
P.– También alertaban de la proliferación de publicidad engañosa, tanto en tratamientos como en medicamentos, especialmente a través de Internet y de las redes sociales. ¿De qué modo se puede atajar este problema?
R.– Es un poco lo mismo. La ley en Cantabria obliga a que, si eres un profesional sanitario y tienes una clínica con un registro sanitario y quieres anunciar en algún sitio los servicios y técnicas que ofreces, tienes que pedir permiso a la Consejería y el colegio de turno tiene que emitir un informe, favorable o no. Pero si no eres profesional registrado, tú puedes poner el anuncio sin ningún control. Y aquí hace falta también músculo para poder controlarlo. La gente quiere ganar dinero y a veces no tiene la ética que nosotros consideramos que hay que tener.
P.– ¿Vivir en un entorno rural es hoy sinónimo de una peor atención sanitaria?
R.– Yo creo que no demasiado. Es verdad que no puede haber un Valdecilla en cada pueblo. Solo hay uno y puede haber algún inconveniente de transporte asociado pero, al margen de ello, creo que el acceso es muy equitativo y que la cobertura sanitaria es buena y llega a todos los puntos con muy buenas dotaciones. No, no pienso que haya santanderinos y luego otros cántabros, si es esa la pregunta.

Representantes de los colegios profesionales que forman el Foro Sanitario, en la concentración contra las agresiones a sanitarios convocada el pasado 12 de marzo.
P.– Pese a las medidas preventivas adoptadas y las campañas de concienciación, las agresiones a los profesionales de la salud no dejan de aumentar. ¿A qué lo achaca?
R.– Bueno este último año han bajado algo, aunque siguen siendo muchas y todas inaceptables. Nada justifica una agresión. Pero es verdad que desde el Covid ha habido demoras en la atención y esas frustraciones algunas personas no las han sabido canalizar. De otro lado, creo que vivimos cada vez más en una cultura de la inmediatez. Lo quiero ya y ahora. La sociedad está en eso y muchos creen que tienen todos los derechos y no tienen por qué esperar. Y esta realidad seguramente también influye. En cualquier caso, tengo que decir que la mayoría de las agresiones son verbales.
P.– Sanidad sostiene que la futura Ley de Salud Digital es la palanca para transformar el sistema sanitario. ¿Qué opina usted?
R.– Es un poco complicado. Creo que es una herramienta positiva aunque no creo que vaya a ser la solución a los problemas de la sanidad. Creo que esta ley va en la buena dirección y me llama la atención que haya sido un proceso abierto en el que los colegios profesionales, los pacientes y los ciudadanos han podido sumar y hacer sus aportaciones. En este sentido, me gusta la Ley de Salud Digital, pero tanto como ser la palanca para transformar el sistema sanitario, pues no lo sé. Pero, como digo, creo que es una ley que en su elaboración me ha parecido estupenda y que lo que dice está bien y sin dudará ayudará a mejorar las cosas.
P.– Lo ha comentado al inicio: faltan sanitarios en Cantabria. ¿En todas las profesiones?
R.– En unas más que en otras. Parece indiscutible que, sin entrar en el análisis de por qué, faltan médicos especialistas y que las listas de enfermería se agotan alguna vez en verano. Pero las listas del resto de profesionales del servicio público no se agotan. Aprovecho para reivindicar que sí se podría tirar de esas otras nueve categorías profesionales para atender algunos servicios. Se hizo durante el Covid. Pero es verdad que faltan sobre todo médicos y alguna vez enfermeras y que el problema tiene difícil solución.
P.– ¿Se sienten mal pagados?
R.– Bueno. Depende de con qué lo comparemos. Si miras a Europa, pues sí. Se cobra menos que en otros países europeos. Entiendo que, tal y como están las cosas dentro del Servicio Cántabro de Salud, el tema retributivo es importante y sí, la profesión se siente mal pagada y muchas veces utilizada.
“Creo que [el Foro] es necesario, y que, pese a las dificultades que tiene poner de acuerdo a once profesiones que a veces chocan entre ellas, cumple bien su función. Es un punto de encuentro, aunque en ocasiones haya desencuentros”
P.– ¿Qué valoración hace del Pacto Por la Sanidad con los médicos suscrito con la Consejería de Sanidad?
R.– Es el único firmado hasta la fecha. Es cierto que hay diferencias entre unas profesiones y otras. Las hay porque tiene que haberlas y porque también es diferente el grado de responsabilidad y de formación. Pero como representante de once colegios, y no de uno o de dos, desde el Foro Sanitario ya se hizo saber al consejero de Sanidad que si había un pacto por la sanidad tenía que ser con todos los colegios o con el Foro Sanitario. Entiendo que si a mí, como decano del Colegio de Fisioterapeutas, me ofrecen unas condiciones que mejoran la profesión, lo voy a firmar. Luego es verdad que es complicado porque, más allá del intrusismo y de las agresiones, dos asuntos sobre los que es muy fácil ponerse de acuerdo, nada tiene que ver, por ejemplo, lo que reivindican los farmacéuticos con lo que reclamarían los nutricionistas. Desde que el año pasado se firmó el de los médicos, lo que está sobre la mesa es conseguir pactos para cada una de las profesiones.
P.– Para finalizar, ¿está satisfecho del funcionamiento del Foro Sanitario?
R.– Debo decir que mi relación con el consejero de Sanidad es muy buena. La verdad es que, como Foro Sanitario, normalmente nos reunimos solo en un par de ocasiones para conocer el estado y la evolución de las agresiones a profesionales y para ver, en alguna ocasión más, la posibilidad de llegar a más pactos como el alcanzado con los médicos. Más allá de eso, es verdad que el foro centra su dinámica en unir a los colegios para abordar el intrusismo y estas agresiones. Pero estoy satisfecho de su funcionamiento y contento de poder encabezarlo durante dos años. Creo que es necesario, y que, pese a las dificultades que tiene poner de acuerdo a once profesiones que a veces chocan entre ellas, cumple bien su función. Es un punto de encuentro, aunque en ocasiones haya desencuentros.









