Jorge Muyo, responsable de Innovación, Digitalización y Emprendimiento de CEOE-Cepyme Cantabria: “El mayor reto de Cantabria está muy ligado a la productividad”

El responsable de innovación de la patronal cántabra aborda en esta entrevista la situación de la digitalización y el emprendimiento en la región, destaca la evolución favorable seguida en los últimos años y augura un presente y un futuro muy prometedor para las empresas del sector TIC en Cantabria.
Manuel Casino | Diciembre 2025
Pregunta.– La innovación y la digitalización son dos vectores estratégicos para todas las empresas, no solo las TIC, independientemente de cuál sea su tamaño y sector. ¿Lo percibe así el tejido empresarial cántabro en su conjunto?
Respuesta.– Sí, sí. Creo que sí. A partir de la pandemia, ha habido una evolución en la que las empresas han percibido que la digitalización y la innovación han pasado de un ámbito digamos más espontáneo hacia otro más estratégico. Ya existían antes, pero se abordaban de forma recurrente y solo ante ciertas demandas de clientes o mercados. Desde hace unos cuatro años, se ha experimentado una conversión hacia una digitalización e innovación más estructurada y más planificada por parte de todas las empresas. Por decirlo de otro modo, en vez de ser una respuesta a, ha pasado a ser una estrategia hacia.
P.– Admite que las pymes son las más reacias a asumir estos procesos, pero representan el 96% de las empresas de la región. ¿Eso es tanto como decir que la innovación y la digitalización no acaban de arrancar, o no al menos con la intensidad que sería deseable?
R.– Quizá los discursos que se lanzan siempre son de que queda camino por. Evidentemente que quedan cosas por hacer, pero también ya hay camino hecho. Ahí están, por ejemplo, la oficina Acelera Pyme y las diferentes acciones y herramientas que se han desarrollado para que esas pymes y micropymes se suban al tren de la digitalización y puedan avanzar también en otros ámbitos. Que quede camino no quiere decir que no se haya avanzado.
P.– ¿Tan necesario es avanzar en la digitalización del sector privado como de las administraciones públicas? ¿Diría que van a la misma velocidad?
R.– Bueno, intentamos ir a la par. Es verdad que desde las administraciones públicas se están utilizando herramientas para la formación de sus trabajadores y la digitalización de sus infraestructuras, lo que no siempre es sencillo porque son estructuras muy grandes y en ocasiones complejas. En Cantabria hemos sido testigos de un importante avance de la mano de la Agenda Digital, que ha supuesto un paso adelante para la digitalización de los sectores, tanto el público como el privado.
P.– Ya que lo cita, casi un año después de su aprobación, ¿qué valoración hace de este plan estratégico aprobado por el Gobierno regional para el periodo 2024-28?
R.– Como todos los planes, tiene un ámbito temporal al que habrá que esperar para ver sus resultados. Pero eso no impide que en estos primeros meses ya se hayan visto avances. Por ejemplo, en los proyectos en los que CEOE-Cepyme está implicada, como el Green Valley Cantabria Tech para poner en valor el ecosistema tecnológico cántabro y que va a estar presente en C-Meet 2026, así como de otras acciones desarrolladas por el Ejecutivo regional junto con otras entidades, como puede ser la Universidad de Cantabria, para lograr la capacitación y formación de personas en habilidades relacionadas con el ámbito de la digitalización. Además, se trata de una agenda que fue muy participativa en su diseño, lo cual es de agradecer.
“Creo que contamos con un sector tecnológico sólido y fuerte, en el que incluso algunas de sus empresas son líderes a nivel nacional e internacional en sus respectivas áreas”
P.– Desde el sector TIC se alertaba hace un par de años que Cantabria estaba en el furgón de cola en materia digital. ¿Seguimos igual?
R.– No. El pasado año hicimos en CEOE un estudio sobre el sector TIC que puso de relieve su importancia a nivel económico y laboral, así como que avanza a mayor ritmo que otros sectores. Creo que contamos con un sector tecnológico sólido y fuerte, en el que incluso algunas de sus empresas son líderes a nivel nacional e internacional en sus respectivas áreas. Con todo, y al igual que ocurre en otros muchos sectores, nos enfrentamos al problema de la captación y retención del talento. Por resumir, diría que el panorama digital en la región ha cambiado mucho y para mejor. Las empresas del sector TIC tienen un presente y un futuro muy prometedor en Cantabria.
P.– Las empresas TIC suelen achacar a las administraciones públicas, especialmente a la regional, que tal y como están planteadas las licitaciones, a las pymes les resulta prácticamente imposible competir con las grandes empresas en los contratos públicos. ¿Estima que el Gobierno cántabro podría hacer algo más a la hora de favorecer el crecimiento de las TIC de la región?
R.– Sí, sí creo que se puede hacer más. Evidentemente, los contratos públicos de gran tamaño, no solo en el sector TIC, están acotados a ciertas empresas que cuentan con la dimensión, la experiencia y el nivel necesario para ofrecer un valor añadido. En cambio, en el ámbito de la digitalización, existen herramientas para que empresas de menor tamaño pueden tener su espacio. El ejemplo más claro es la Compra Pública Innovadora (CPI), una fórmula de licitación y contratación que ya está implementada a nivel europeo y nacional para lograr atraer la atención de empresas que, por su carácter innovador, puedan ofrecer soluciones más innovadoras.
P.– Los expertos también coinciden en la necesidad de que las empresas crezcan en tamaño para ganar en capacidad de financiación y resistir mejor las posibles tensiones de tesorería. Sin embargo, muchas de ellas, cuando quieren hacerlo, se enfrentan a trabas regulatorias o financieras que se lo impiden. ¿Echa de menos un marco más favorable que haga posible tanto este crecimiento como la creación de nuevas empresas?
R.– Sí. Quizá es uno de los discursos más recurrentes en el ámbito del emprendimiento y de la creación de empresas. Pero creo que se están dando pasos a favor de lograr esa mayor agilización y, sobre todo, de ese reconocimiento de lo que es y supone la digitalización y la innovación en las nuevas empresas. Y me explico. Sí que hay herramientas que permiten que las empresas se distingan por ofrecer procesos y servicios más innovadores. Por ejemplo, el sello de empresa innovadora implementado a nivel nacional. Es decir, el reconocimiento a través de herramientas, de sellos o de captación de fondos específicos puede ser una de las soluciones para que haya un mayor dinamismo empresarial en los sectores de la innovación y la digitalización. Y aquí pongo otro ejemplo. Hay rondas de inversiones que solo están centradas en empresas que cumplen ciertos criterios innovadores. O también podríamos ser más creativos en cuanto a las deducciones fiscales por implementar acciones de I+D, como ya ocurre en otros países como Alemania, Finlandia o Suecia, donde cuentan con una política de deducción fiscal hacia la inversión en innovación mucho más generosa. Creo que este debería ser el recorrido que deberías seguir a nivel nacional y regional: ofrecer una estructura un poco más acogedora a las empresas de innovación y digitalización y, a su vez, favorecerlas fiscalmente porque, muchas veces, las ayudas y subvenciones son demasiado restrictivas, mientras que las deducciones siempre son más generalistas.
P.– El calendario oficial marca que la facturación electrónica será obligatoria desde el 1 de enero de 2026 para las grandes empresas y a partir de del 1 de julio para el resto, incluido los autónomos. ¿Prevé problemas en su aplicación?
R.– Preveo que tendremos que hacer un esfuerzo como ocurre con casi todos los requerimientos que pasan de ser una opción a una condición. Pero sé que el sector empresarial cántabro va a ser lo suficientemente ágil para amoldarse a las nuevas condiciones de la factura electrónica. No tengo ninguna duda y estoy convencido de que todas las empresas van a cumplir todos los trámites y requerimientos legales. Pero es verdad que vamos a vivir un periodo, porque estos cambios muchas veces comportan dudas, en que vamos a tener que ser muy ejemplares en cuanto a su resolución y en cuanto a la aportación de soluciones concretas para ciertos sectores o colectivos que no están digitalmente tan avanzados. Desde CEOE-Cepyme ya hemos estado apoyando y formando a las empresas para que se adapten sin problemas.
P.– La colaboración pública-privada se presenta como una herramienta imprescindible para impulsar la innovación y la digitalización. ¿Cómo calificaría el estado de esta necesaria cooperación?
R.– Aquí también soy optimista. He visto una evolución muy positiva tanto a nivel regional como nacional e, incluso, europeo. Antes, las administraciones públicas desarrollaban sus actividades y planes sin tener en cuenta de una manera tan directa a las empresas y a los agentes sociales y económicos. Pero esto es algo superado gracias, en gran parte, al trabajo desarrollado por instituciones como CEOE-Cepyme. Si podemos decir que la colaboración público-privada ahora mismo es un éxito, porque creo que así lo es, es por la participación de instituciones como la nuestra para que la interlocución sea indispensable. Hoy en día, cualquier entidad pública no contempla el desarrollo de determinadas acciones si previamente no las ha consultado con el entorno socioeconómico. Y la patronal y los sindicatos somos dos pilares en los que el ámbito público se apoya cada vez más.

Jorge Muyo, en un encuentro celebrado en el Centro Internacional Santander Emprendimiento en 2020, cuando era director de Innovación del Gobierno de Cantabria.
P.– ¿Andamos escasos de talento tecnológico, ya sea universitario o de FP?
R.– El talento, como la energía, no se crea ni se destruye, solo se transforma. El talento está ahí, y está en su justa medida. A ver, Cantabria es una región pequeña con un peso específico en casi todas las variables macroeconómicas que ronda el 1%. Y tenemos una estructura formativa acorde a ese tamaño. Es decir, tampoco podemos crecer en egresados y titulados universitarios, en másteres o en alumnos que terminan la FP de grado superior o medio como querríamos, o con la intención de demandar todo el talento que requieren nuestras empresas. Pero sí que creo que estamos cada vez mejorando ese talento. Porque los planes de estudios universitarios y de FP cada vez contemplan más el ámbito digital, y también porque los trabajadores en activo cada vez hacen un mayor esfuerzo por formarse y ser más digitales. ¿Necesitaríamos más talento en algunos micro sectores o nichos? Evidentemente, sí. Pero los tiempos de la educación y de la empresa son distintos. Con todo, soy optimista. Estamos en el buen camino. Nuestros jóvenes y futuros empleados cada vez conocen más y usan más y mejor las herramientas digitales. En CEOE tenemos planes de formación en digitalización realmente innovadores de los que pueden beneficiarse las empresas..
P.– ¿El mayor reto de Cantabria pasa por captar y retener el talento innovador?
R.– El mayor reto de Cantabria, y diría que también a nivel nacional y europeo, está muy ligado a la productividad. A ser cada vez más productivos. Y uno de los vectores de esa productividad y que influye de manera directa es la captación y retención del talento. ¿Qué significa ser una región más productiva? Significa aprovechar mejor los recursos humanos y tecnológicos para lograr un mayor impacto en nuestra economía. Es un concepto ligado a la manera en cómo hacemos las cosas y trabajamos. En cómo interactuamos con nuestros clientes y proveedores. Y aquí tiene mucho que decir la digitalización. Cuanto más innovadores y digitales podamos llegar a ser, veremos que nuestras cuotas de productividad pueden aumentar. Porque estamos haciendo de las maneras de hacer tradicionales, maneras de hacer más innovadoras y eficientes. Es repensar lo que hacemos para hacerlo más productivo.
P.– Se dice que no puede haber economía digital sin seguridad. ¿Cómo estamos de cerca o de lejos de consolidar una cultura de ciberseguridad entre el sector empresarial?
R.– Cada vez más cerca porque cada vez, desgraciadamente, somos testigos de más ataques, más fraudes y, en general, más problemas de ciberseguridad. Con la ciberseguridad ocurre como con los seguros, hasta que no te pasa algo no sabes de su importancia. Pero cada vez existe mayor concienciación y formación sobre los peligros que se dan en el mundo digital, pero aún queda camino por recorrer. Tenemos que ser más cautos y profesionales en la gestión del dato y a la forma que interactuamos en el mundo virtual, al igual que en la interacción entre nosotros en el ámbito personal. Tenemos que tener una cultura, no ya como profesionales sino también como ciudadanos, de que la ciberseguridad importa.
P.– La Unión Europea ha fijado el objetivo de que el 75% de las empresas europeas tengan implantadas soluciones de IA antes de 2030. ¿Estamos en condiciones de cumplir con ese objetivo?
R.– Bueno. Una cosa es cumplir con el objetivo europeo y otra aprovechar la inteligencia artificial (IA) como herramienta. Cuando la Comisión Europea fija esa meta, es más consciente de lo que es la implementación de lo que es el aprovechamiento. Y yo me fijaría más en la importancia de saber aprovechar, conocer y utilizar de forma específica las herramientas de IA, que en implementarlas únicamente. Me explico un poco mejor. La IA no solo hay que implementarla, hay que utilizarla. Y para ello hay que formarse. Muchas de las herramientas de IA que están ya en nuestro día a día nos vienen impuestas y autoexigidas. Nuestro móvil, por ejemplo, tiene una aplicación de IA porque un fabricante la implementado, pero nosotros no hemos sido conscientes de que tenemos que utilizarla, solamente la tenemos ahí y acudimos a ella para facilitarnos los procesos diarios. Lo mismo ocurre en las empresas. Tienen que implantarlas, pero también que saber cómo utilizarlas y formarse para hacerlo de la forma más eficiente.
“La sostenibilidad va a demostrar su importancia a medida que avanzamos en la digitalización”
P.– El uso de tecnología digital se enfrenta también a importantes desafíos derivados del aumento de consumo energético, la generación de residuos o la protección ética de los datos. ¿Las nuevas tecnologías y la digitalización son un riesgo para la creación de un futuro sostenible? O, dicho de otro modo, ¿digitalización y sostenibilidad deberían ser dos conceptos inseparables?
R.– Sí. Sin lugar a dudas digitalización y sostenibilidad tienen que tener un camino común, aunque todavía se percibe una cierta separación entre ambos mundos. La sostenibilidad va a demostrar su importancia a medida que avanzamos en la digitalización. Evidentemente las materias primas y la utilización de recursos van a ser importantes a la hora de desarrollar herramientas de digitalización. Pero también la ciencia va a permitir que ese camino entre sostenibilidad y digitalización sea más sinérgico y pueda explotar todas sus potencialidades. Por ejemplo, La reutilización de ciertos materiales o la optimización de tecnologías en el ámbito de la computación cuántica, por citar dos cuestiones, dejan patente que la investigación y la ciencia son dos pilares para lograr que desarrollo sostenible y digitalización vayan aún más de la mano.
P.– ¿Qué opinión le merece el proyecto Altamira, el macrocentro de datos anunciado como la mayor inversión económica en la historia de Cantabria, con un total de 3.600 millones de euros? ¿Cree que puede servir como estímulo de la actividad relacionada con las tecnologías de la información, pese a que a este tipo de instalaciones apenas generan empleo una vez entran en funcionamiento?
R.– Es un proyecto al que aún le queda recorrido. Seremos testigos en los próximos meses de cómo evoluciona y de cuál es su impacto real en nuestra economía. Sobre el papel, y con la información facilitada por el Gobierno de Cantabria, un proyecto de este tamaño siempre es bienvenido para la atracción de inversión. Queda por ver cuál es el futuro de estas infraestructuras y cuál es su evolución científica y tecnológica. Ya hay empresas que están optimizando mucho más sus centros de datos y seguramente con este proyecto veamos cómo estos avances se puedan materializar en este tipo de infraestructuras. En cualquier caso, creo que aún es pronto para saberlo.
P.– C-Meet celebra este año su cuarta edición. ¿Qué espera que pase en este encuentro empresarial?
R.– Espero que seamos más cooperativos. Es decir, siempre ha sido un evento en el que se han potenciado los espacios de colaboración. Y creo que este año va a ser un C-Meet más centrado en la cooperación, en las personas y en la colaboración. Son tres conceptos que a lo mejor a priori no suenan demasiado en el ámbito de la digitalización e innovación, pero creo que son tres pilares sobre los que sustentar futuros proyectos futura acciones a nivel regional, que es, en definitiva, lo que persigue C-Meet: que se hable de digitalización e innovación con el objetivo de generar más proyectos, mayor riqueza y mejores empresas en nuestra región.









