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La empresa cántabra, que vestirá al Racing durante los tres próximos años, apuesta abrirse a nuevos mercados de la mano de la innovación, el diseño, la calidad y la especialización. Con una plantilla que ronda los ochenta trabajadores y una facturación de 4,5 millones de euros en el último ejercicio, la marca textil con sede en Maliaño, donde fabrica el 70% de sus prendas, se ha marcado el objetivo de que todos los productos en los que técnicamente sea posible sean reciclados y reciclables en 2030. La firma de ropa deportiva, que tiene en la flexibilidad su principal ventaja competitiva para luchar contra las multinacionales y el producto asiático, ha conseguido una sólida posición en el mercado nacional tras dar servicio a la práctica totalidad de las federaciones deportivas españolas, lo que le permite eludir la estacionalidad y tener estabilidad en la carga de trabajo durante todo el año.

Manuel Casino |  @mcasino8 | Junio 2022

Pasión por el deporte. Este es el valor que mejor define a Austral, la firma cántabra de ropa deportiva afincada en Maliaño que vuelve a estar en boca de todos tras su reciente acuerdo con el Real Racing Club para vestir a sus equipos a partir de la próxima temporada. “Volvemos al fútbol”, concede Raúl de Pablo, consejero delegado de esta empresa fundada por su padre hace ya cerca de medio siglo que hoy factura 4,5 millones de euros anuales y da empleo a unos 80 trabajadores. En su cuarta etapa como proveedor del club cántabro –la última hace 21 años–, la marca del canguro confía en cumplir con las buenas expectativas que el acuerdo ha despertado entre los aficionados. “La verdad es que nos ha sorprendido la respuesta de la gente. Estamos muy satisfechos, aunque es evidente que esto nos añade más responsabilidad de hacer bien las cosas”, explica De Pablo antes de entrar en los entresijos de su regreso al deporte rey. “Creo que podemos aportar muchas cosas al Racing y ofrecer un plus sobre otras marcas que fabrican en Asia”, avanza no sin antes agradecer la predisposición mostrada por el club a sellar este acuerdo que se extiende por tres años.

Raúl de Pablo, consejero delegado de Austral, en los talleres de la empresa en Maliaño con una camiseta del Club Baloncesto Canarias-Lenovo Tenerife, club de baloncesto de la ACB al que equipa la marca cántabra.

“Ofrecemos un poco más cariño y de personalidad a la ropa, un servicio más cercano y, al fabricar aquí, en Cantabria, poder hacer frente a eventuales roturas de stock o situaciones de urgencia”, razona sin desvelar más detalles de cómo serán las distintas equipaciones. “Ya llegará el momento, pero habrá sorpresas y toques personales porque los diseñadores que están trabajando en ello son, además, racinguistas de cuna”, resalta.

En su relato, De Pablo insiste en destacar su apuesta por centralizar la producción en España. “Salvo las mochilas, que las traemos de China, el resto lo producimos en nuestra sede de Maliaño, donde fabricamos alrededor del 70% de las prendas, y en pequeños talleres homologados repartidos por diferentes ciudades españolas con los que venimos trabajando desde hace muchos años y que, sobre todo, nos ayudan a hacer frente a picos de producción, aunque al final todo lo acabamos cortando aquí”, aclara.

Sobre su inminente desembarco en el fútbol, el máximo responsable de esta firma cántabra deja clara su intención de ir poco a poco. “Queremos ir dando pasitos en el fútbol. Primero, con el Racing, y luego ya veremos”, admite sobre su presencia en un deporte en el que asegura que el factor precio es muy importante, mientras que la calidad pasa más a un segundo plano. “Hay deportes, como la natación, el ciclismo o el triatlón, que exigen prendas de un alto nivel técnico porque la ropa incide decisivamente en el rendimiento de los deportistas. Y aquí es donde nos hemos intentado especializar ofreciendo diseño, personalización y calidad”, explica.

Producción artesanal

“En cualquier caso –continua– nosotros no podemos crecer exponencialmente porque nuestro servicio es muy artesano y, por tanto, damos un valor muy alto a la mano de obra cualificada. Somos una producción muy artesanal en la que una prenda puede pasar por treinta personas diferentes antes de salir al mercado”, repite no sin quejarse de la falta de profesionales cualificados en un sector en el que sostiene que el factor humano es fundamental. “Se está perdiendo el oficio”, lamenta.

Pese a ello De Pablo reconoce que una de sus ventajas competitivas radica en la flexibilidad de la producción. “Trabajamos con cantidades muy pequeñas, aunque en ocasiones también tenemos encargos de miles de prendas. Pero no es lo habitual porque los clientes que apuestan por hacerlo así de forma continuada acaban comprando en China, donde el coste del producto final es más barato que el nuestro de materias primas”, asegura. “Tenemos la flexibilidad de adaptarnos a los entornos y los mercados”, subraya el consejero delegado de Austral, que no duda en resaltar que, en la definición de su estrategia comercial, de quienes más aprenden es de los propios deportistas.

“No somos Nike ni Adidas y, por eso, no podemos ser selectivos. Me encantaría poder elegir, pero entramos en las disciplinas deportivas en las que vemos un nicho de mercado, una oportunidad de negocio”. En este sentido, recuerda que su firma está presente en una docena de deportes, que el grueso de sus proveedores de tejidos son nacionales –salvo dos italianos para prendas de ciclismo y uno francés que les aprovisiona de tejidos técnicos para el segmento de alta gama del triatlón– y que su principal mercado es el interior, al que destina más del 90% de la producción.

“En el caso del triatlón, donde tenemos un posicionamiento alto y nuestra marca está entre las tres o cuatro de referencia a nivel mundial, también trabajamos con federaciones internacionales, pero nuestros principales clientes son en su inmensa mayoría clubes deportivos y federaciones españolas”, relata Raúl de Pablo, que recuerda que, con la salvedad de la federación de fútbol y la de balonmano, el resto de las españolas ha trabajado en algún momento con Austral: “Incluida la de piragüismo, la más laureada en los Juegos Olímpicos, y con la que acabamos de cerrar un acuerdo”, reconoce orgulloso el director general. Así, explica que siempre han intentado contar con un amplio abanico de deportes que les permitiera tener una producción copada durante todo el año porque, como es lógico, las diferentes disciplinas tienen picos en función de cuándo comienzan y terminan sus respectivas temporadas. “Tenemos una estructura de deportes que nos permite trabajar todo el año de forma muy estable”, admite satisfecho.

Con todo, De Pablo avanza que cada vez lo que se vende más es el proyecto, el ‘llave en mano’. “Es verdad que vivimos un momento coyuntural muy complicado por los problemas en la cadena de suministros y el aumento de los precios de las materias primas, pero lo que intentamos es que las equipaciones, que en muchas ocasiones son un auténtico dolor de cabeza, dejen de serlo. En condiciones normales, nosotros garantizamos una fecha de entrega, un compromiso que en nuestro sector no hace nadie”.

A la espera de que todo se normalice, Raúl de Pablo sostiene que trabajar en las actuales condiciones “está siendo una locura”. Al margen del incremento del coste energético, que es importante, pero que en parte cubren gracias al autoabastecimiento mediante paneles solares instalados en la cubierta del edificio, considera que el principal problema es que los proveedores no les dan precio. “Les tengo que llamar y me dan el precio del día. Y al día siguiente, me dan otro; y otro distinto a los cinco días. Así es complicado trabajar porque si yo tengo que dar un presupuesto a un club de baloncesto para septiembre, que por su lado tendrá que elegir entre varias ofertas, me la tengo que jugar dándole un precio por unas materias primas que voy a comprar en julio”, admite consciente de que es una realidad a la que todas las empresas tienen que hacer frente, si bien agradece que, en su caso, la mayoría de los clientes estén siendo “muy razonables y comprensivos”.

Apuesta por la I+D

Almacenes de Austral Sport, en Camargo, fundamentales para dar servicio a los clientes de la empresa.

Por otro lado, De Pablo resalta el papel destacado que la I+D juega en su empresa. “Lo que hace años hacíamos de forma desorganizada, ahora lo hemos sistematizado y, con el apoyo de diferentes centros tecnológicos y también del Gobierno de Cantabria, desarrollamos proyectos que nos permitan ser competitivos”. En este sentido, avanza dos iniciativas que espera sacar “en breve” al mercado y que está convencido tendrán buenos resultados. Sin desvelar cuáles son en concreto, sí explica los conceptos sobre los que se basan. “El primero –anuncia– ya se ha presentado en Barcelona y se centra en un manguito y una pernera que, a través de electro estimulación, ayuda a los deportistas a recuperar musculación”. Probablemente quienes más lo usen sean los corredores, anticipa sobre este producto “muy sencillo de usar” y que ya ha sido testado con bastantes deportistas de diferentes disciplinas con un ‘feedback’  que el consejero delegado de Austral califica como “muy bueno”.

El segundo proyecto, por su parte, se centra en la utilización de nanopartículas que van impregnadas en la propia prenda con el objetivo de que el cuerpo las absorba a través de la piel para favorecer de esta forma la activación y recuperación muscular durante la práctica deportiva. “Será un spray que tardaremos un poquito más en sacar a la luz, pero que ya está muy desarrollado”, concluye. En esta apuesta por la innovación, De Pablo señala que su principal socio tecnológico es Aitex, un centro de investigación y desarrollo con sede en Paterna (Valencia) del que dice es toda una referencia a nivel europeo dentro del sector textil.

El diseño, clave de la sostenibilidad

En paralelo, el consejero delegado de Austral apunta a la creciente importancia que la sostenibilidad va a desempeñar en la industrial textil. “Llegará un momento en que será obligatoria, pero por desgracia lo que ahora mismo hay es mucha fachada y muy poco contenido”, puntualiza para tratar de explicarlo a renglón seguido: “Está muy bien decir que una prenda es reciclada, pero lo realmente interesante es que, además, también sea reciclable. Cualquier producto que tenga mezcla de fibras ya no puede ser reciclado, o cuando menos resulta mucho más complicado hacerlo”. Por eso, señala, la parte fundamental de la sostenibilidad en el sector textil está en el diseño: “Hay que diseñar con sentido para que luego pueda ser reciclado fácilmente porque, además, el reciclaje de una prenda textil es muy costoso por la cantidad de elementos –cremalleras, botones…– que generalmente tiene”. Para apuntalar su discurso, De Pablo alude al proyecto ‘Reune’ de economía circular que recientemente ha puesto en marcha con la colaboración de Sodercan para revalorizar uniformes escolares. Se trata, según pormenoriza, de un proyecto integral en el que los colegios actuarán como generadores de los residuos textiles y consumidores de las nuevas prendas generadas a través de dichos residuos.

En síntesis, lo que Austral persigue con esta iniciativa es promover, de un lado, la correcta gestión de la cadena de valor de los residuos y la implementación del ecodiseño para asegurar, de este modo, la calidad del residuo textil y obtener un conjunto de fibra corta que pueda volver a ser aprovechada. De otro, concienciar a los alumnos y sus familias de la importancia del reciclaje a través de talleres de sensibilización ambiental y de los procesos de reciclado en la industria textil. “Nuestro objetivo es que en 2030 todos los productos de Austral que técnicamente sean posibles, sean reciclados y reciclables”, sentencia.

Pasados dos años desde la ampliación de capital que cambió la propiedad de la sociedad anónima deportiva, el Racing vuelve a contar con un accionista de referencia tras hacerse Pitma con la participación que mantenía la empresa guipuzcoana Inmoarrabi. El grupo Pitma, que en conjunto ha invertido unos dos millones de euros para hacerse con el 51% de las acciones, ha habilitado una línea de crédito para dotar de liquidez al club en los pagos del día a día, y de ahí tendrán que salir también los algo más de dos millones de euros a abonar este año en el segundo plazo del convenio de acreedores. La reducción del pasivo hasta los 23 millones y el pago de parte de la deuda tributaria aportan las mejores noticias en el ámbito económico, pero militar en una categoría deportiva que apenas garantiza ingresos por valor de 2,5 millones de euros anuales sigue amenazando el futuro de la centenaria institución.

Por Jose Ramón Esquiaga @josesquiaga

Por una de esas paradojas habituales en el fútbol, todos los problemas económicos que han puesto al borde de la desaparición a la sociedad Real Racing Club tienen su origen en los años en que mejor le fue al equipo. En una actividad empresarial tan inclasificable como la futbolística, que los resultados deportivos fuesen históricamente buenos y que se facturase más que nunca no sirvió más que para generar una ingente deuda que abocó al concurso de acreedores y casi a la liquidación. Es verdad que se tocó fondo algo más tarde de todo aquello, cuando los administradores concursales devolvieron la gestión a los antiguos accionistas y volvieron los incumplimientos en los pagos, el más grave de ellos con la Agencia Tributaria. Todo en medio de un enredo corporativo mareante, que solo empezó a despejarse tras la junta de accionistas que en enero de 2014 retiró la confianza al Consejo de Administración que respaldaban las fantasmales acciones de Alí Sayed.

Lo sucedido desde entonces no es sino un tortuoso e inacabado camino hacia la normalidad, que comenzó salvando varias situaciones límite y vivió un episodio decisivo el pasado mes de junio, cuando la sociedad anónima deportiva volvió a tener un accionista de referencia tras hacerse el grupo Pitma con el control del 51% del capital. Un paso decisivo para hacer frente a una situación que sigue lejos de ser sencilla, y marcada por una deuda de 23 millones de euros a la que hay que hacer frente con unos ingresos ordinarios que, hoy por hoy, se mueven solo en el entorno de los 2,6 millones de euros.

Esta última es la cantidad que el Consejo de Administración presidido por Manuel Higuera prevé incluir en el presupuesto de la temporada que acaba de comenzar, y que un año más el club jugará en la tercera categoría del fútbol español. La cifra es ligeramente superior a la ingresada en el curso 2016/2017, porque contempla un ligero incremento en lo recaudado por abonos y taquillas y porque recoge por vez primera el cobro del importe que corresponde a los clubes de la Segunda División B por la venta centralizada de derechos televisivos. Esta última partida, 180.000 euros, es la que marca las principales distancias con la actividad de un sociedad anónima deportiva que milite en la Liga de Fútbol Profesional –LFP, entidad que gestiona las dos primeras categorías del fútbol español– que percibe cantidades millonarias procedentes de los contratos televisivos.

Pedro Ortiz, a la izquierda, y Alfredo Pérez, propietarios del Grupo Pitma, flanqueando a Víctor Diego, vicepre- sidente del Racing, durante la última junta de accionistas, cuando se formalizó su incorporación al Consejo de Administración.

Los actuales gestores del club están convencidos de que el Racing sería perfectamente viable en Segunda División, y muy rentable en Primera, pero asumen que los ingresos que genera en la categoría en la que milita actualmente alcanzan para sacar adelante el día a día, pero no para asumir el pago de la deuda. Y ello pese a que en los dos últimos ejercicios –ambos disputados en Segunda B– el pasivo de la sociedad se ha reducido desde los 34 millones de euros de 2015 a los 23 millones actuales. Una aparente incongruencia, esta de reducir deuda cuando se dice que no se genera lo suficiente para hacerlo, que se explica por otra de esas particularidades del negocio futbolístico: la aportación de cantidades procedentes de traspasos y derechos de formación de futbolistas, ingresos que tienen condición extraordinaria en términos contables, pero que son recurrentes –aunque ciertamente imprevisibles– en la actividad de los clubes de fútbol.

A esa aportación de los ingresos extraordinarios se debe también la bajada en el importe de la deuda que el club mantiene con la Agencia Tributaria, que tiene embargadas sus cuentas. En el último listado de morosos con la Hacienda pública –correspondiente a  31 de diciembre de 2016–, el Racing aparece con 9,17 millones de euros pendientes de pago. Esa cantidad está hoy en el entorno de los 5,5 millones de euros tras cobrar Hacienda cantidades que el club tenía pendientes de facturar en la LFP y por traspasos de la temporada pasada. El pago de esos cerca de 4 millones de euros coincidió con el anuncio de que Pitma se hacía con el 51% de las acciones del club tras adquirir la participación de Inmoarrabi, el último gran accionista no vinculado a Cantabria que tenía presencia en el capital social de la sociedad anónima deportiva.

Accionista de referencia y pago a Hacienda

Aunque no ha trascendido la cantidad pagada por la participación de Inmoarrabi, no hay razón para pensar que sería menor que los aproximadamente 800.000 desembolsados en su día por la empresa guipuzcoana para suscribir acciones en la ampliación de capital realizada en 2015. Antes de comprarles esta participación –que se correspondía aproximadamente con el 20% del capital social– Pitma ya se había hecho con el 30% de las acciones tras compensar con nuevos títulos un crédito de 1,2 millones de euros concedido al club y ya vencido. Además de darle la condición de accionista de referencia, los aproximadamente dos millones de euros desembolsados en estas dos operaciones son el principal aval del compromiso de Pitma –un grupo empresarial propiedad de los cántabros Alfredo Pérez y Pedro Ortiz, con presencia en los sectores tecnológicos, energético, de telefonía y de recursos humanos– con el futuro de una sociedad anónima deportiva que parecía no tener ninguno cuando acabó la pasada temporada.

Frustrado entonces el ascenso de categoría, y con el Gobierno de Cantabria retirando su compromiso de utilizar los soportes publicitarios del club para sus campañas, Hacienda amenazó con dejar sin efecto el acuerdo que hasta ese momento había permitido al club salvar el día a día pese a tener embargados sus ingresos por una deuda de más de 9 millones de euros. De haberse producido el ascenso era obligado saldar la totalidad de la deuda –la LFP no permite participar en su competición a ningún club que aparezca en la lista de morosos de la Agencia Tributaria– y el camino para hacerlo pasaba por el acuerdo con el Gobierno. Ese frustrado convenio contemplaba que el Gobierno se comprometiese a contratar publicidad por valor de un millón de euros al año, durante cuatro ejercicios, en los diferentes soportes del club, que pasarían a estar gestionados por el Grupo Pitma. Previamente, Pitma habría pagado al Racing 8 millones de euros para adquirir los derechos publicitarios del club durante ocho años.

Aquella compleja operación no se llevó a cabo porque el Gobierno regional se declaró incapaz de cumplir su parte, abriéndose entonces la puerta a una posibilidad de menor complejidad operativa, habitual en cualquier empresa pero de muy difícil puesta en práctica en el caso del centenario club deportivo: que los accionistas asuman la responsabilidad de devolver el equilibrio patrimonial a la sociedad. En ese contexto es donde hay que enmarcar el paso dado por Pitma, que sirvió para volver a llevar las relaciones con Hacienda al cauce del entendimiento, a través de un acuerdo que no está plasmado en ningún convenio –es legalmente imposible hacerlo, dado que el club ya incumplió uno en tiempos de Ali Syed– pero que en la práctica está permitiendo la supervivencia del club: la Agencia Tributaria permite al club atender sus pagos, embargando solo una parte de los ingresos extraordinarios, según un mecanismo muy similar al que incluía el convenio incumplido en 2013 por el Consejo de Administración que entonces presidía Ángel Iglesias.

Tras los pagos realizados este año, la deuda con Hacienda supone poco más del 20% del total del pasivo del club, pero continúa siendo el principal condicionante económico para la sociedad. El hecho de que exista un accionista de referencia, que ha comprometido 2 millones de euros en el club, ha reforzado la posición del Racing a la hora de buscar nuevos aplazamientos en el pago, asumiendo que la única posibilidad que tiene Pitma para rentabilizar su inversión pasa por el ascenso a las ligas profesionales, y que en estas no se puede competir sin saldar antes la deuda tributaria. Sin esa garantía, la Agencia Tributaria hubiera ejecutado la deuda y abocado al Racing a la liquidación.

Además de asumir el compromiso de gestionar la deuda tributaria, Pitma ha pasado a convertirse en la principal fuente de financiación para el Racing, a través de una línea de crédito que a día de hoy está sirviendo para salvar tensiones puntuales de tesorería –adelantando cantidades para el pago de gastos ordinarios– pero que antes de que acabe el año tendrá que asumir compromisos de más calado. Tocará entonces hacer frente al pago del segundo plazo de la deuda concursal, algo más de dos millones de euros a los que el club no tiene ninguna posibilidad de hacer frente con los recursos que genera en Segunda B.

La deuda concursal y la creciente deuda con Pitma

La mayor parte de la deuda del Racing se generó en la última etapa en la que el club militó en la máxima categoría, pese a que hubo años en que llegó a facturar más de 40 millones de euros. Los desorbitados gastos en que llegó a incurrirse –hubo futbolistas con fichas cercanas a lo que hoy cuesta toda la plantilla– provocaron la declaración del concurso de acreedores. Tras la firma del correspondiente convenio, la deuda concursal quedó fijada en 19.343.000 euros, de los que la mayor parte –11.565.000– correspondía a acreedores ordinarios que aceptaron cobrar las cantidades pendientes en varios plazos. Tras la última modificación del acuerdo, los pagos se efectuarán en cinco años, pero no con cantidades idénticas en cada uno de ellos: el primero ya realizado en 2016 y los otros cuatro sucesivamente hasta 2020. Los pagos comprometidos se minoran en un 50% si el Racing milita en 2ªB –como ha sido el caso tanto el año pasado como este– repartiéndose el 50% restante en los años siguientes.

En esas condiciones, el pago del año pasado –que era el de menor importe entre los pactados, y que se quedó en 289.057,94 euros tras reducirse a la mitad– no supuso un problema insalvable para las cuentas del club, pero no puede decirse lo mismo del que tocará asumir ahora. Aun con la reducción del 50%, en octubre tocará pagar 2.059.537,80 euros, una cantidad que solo puede salir de la línea de crédito que Pitma ha puesto a disposición del Racing. En la práctica, eso no supone reducir deuda –se transforma deuda concursal en deuda con el grupo Pitma– pero al igual que sucede con Hacienda permite salvar la liquidación inmediata y ganar tiempo en espera de tiempos mejores, que llegarán en caso de conseguirse en obligado ascenso de categoría.

Hasta darse esa circunstancia, que nada garantiza que vaya a producirse en un plazo determinado, quedaría por ver la forma en que se hace frente al crédito con Pitma. Sobre la mesa está la posibilidad de firmar un acuerdo como el que se frustró tras la espantada del Gobierno, de manera que el Racing vendería sus soportes publicitarios a Pitma, a cuenta de las cantidades prestadas por esta. Lo que descarta el actual Consejo de Administración es la capitalización de esa deuda, siguiendo la fórmula que en 2016 sirvió para dar entrada al grupo cántabro en el accionariado. Manuel Higuera, presidente del Consejo de Administración, descarta esa posibilidad, así como la de recurrir a nuevas ampliaciones de capital. Con un inversor comprometido en el proyecto, y con un horizonte en el que no se contempla otra opción que el ascenso de categoría, Higuera está convencido de que dejar a cero la deuda es solo cuestión de tiempo. Un tiempo, eso sí, que dependerá de algo tan caprichoso e impredecible como el marcador final de un partido de fútbol.


 

De Segunda B a Segunda: un escalón deportivo y un abismo económico

Cuando el Racing cayó derrotado en la eliminatoria decisiva para el ascenso a Segunda División, el pasado 25 de junio, perdió la posibilidad de disputar una competición más atractiva pero, sobre todo, se dejó por el camino unos cuantos millones de euros. La distancia entre los ingresos que se generan en la tercera categoría del fútbol y en las dos primeras ha sido siempre enorme, pero tras el último reparto de derechos televisivos esa distancia se ha incrementado de forma notable, y ello pese a que este año una pequeña porción de esa tarta –180.000 euros en el caso del Racing– llegará a los clubes de 2ªB. De militar en Segunda División, el club cántabro recibiría este año en torno a 6 millones de euros, una cantidad que prácticamente triplica el total de ingresos que hoy es capaz de generar la entidad. Pero el horizonte es incluso más optimista a medio plazo, cuando toque renovar el contrato televisivo. Según las cifras que se están manejando, el Racing calcula que le corresponderían unos 10 millones de euros. De jugar en Primera, la categoría en la que el Racing ha competido 19 de los 25 últimos años, esa cifra se multiplicaría por cuatro o por cinco: “En Segunda División el club estaría saneado en cuatro o cinco años. Y no hablo de lo que en cualquier empresa se entiende por unas cuentas saneadas, que es tener un pasivo manejable, hablo de dejar la deuda a cero”, asegura Manuel Higuera. El optimismo del presidente del Racing casa mal con la historia de los clubes de fútbol, en los que cualquier crecimiento de los ingresos conllevaba uno aún mayor en los gastos. “Eso no va a sucedernos a nosotros, siempre seremos prudentes en el presupuesto, como lo estamos siendo ahora. En Primera División nuestra cuenta de explotación sería positiva en 10 o 15 millones de euros al año, no tengo ninguna duda”. Las propias características del negocio deportivo hacen imposible saber cuándo podrán ponerse a prueba esas previsiones, aunque la prudencia en las cuentas sí cuenta con la referencia de lo sucedido estos dos últimos años. El último, con las cuentas aún por cerrar, se habría saldado con un equilibrio engañoso, por cuanto incluiría un peso inusual de los ingresos y gastos extraordinarios, los primeros procedentes de traspasos y derechos de formación y los segundos por la dotación de provisiones. Sin contemplar ni unos, ni otros, el presupuesto de la temporada recién comenzada buscará idéntico equilibrio a partir de unos ingresos de 2,6 millones de euros, de los que aproximadamente el 70% llegarán vía abonados y taquillas. Una proporción muy similar a la que, dentro del capítulo de gastos, tiene la plantilla profesional y el personal del club.


 

Deuda concursal y plan de pagos

TOTAL DEUDA CONCURSAL (*): 19.343.000  De la que corresponden a acreedores ordinarios: 11.565.000

CALENDARIO DE PAGO A LOS ACREEDORES ORDINARIOS (**):

  • AÑO 2016: 289.057,94
  • AÑO 2017: 2.059.537,80
  • AÑO 2018: 3.071.240,58
  • AÑO 2019: 3.071.240,58
  • AÑO 2020: 3.071.240,58

(*) Cantidad pactada en el convenio de acreedores de 2014. Además de la correspondiente a los acreedores ordinarios incluye a los privilegiados y la deuda subordinada. Esta última, por valor de 4,5 millones, correspondía a Ali Syed y quedo anulada tras declararse la culpabilidad del concurso. Del resto, la mayor parte (2,5 millones de euros) correspondía a Inmoarrabi, con la que se acordó un plan de pagos.

(**) Los pagos correspondientes a 2016, ya realizado, y 2017 incluyen una rebaja del 50% por militar el club en 2ªB, repartiéndose las cantidades que quedan pendientes en los ejercicios siguientes. Las aquí recogidas tienen en cuenta ya esa circunstancia, de manera que el abono de 2017 incluye la rebaja, pero los siguientes contemplan el pago completo, asumiendo el supuesto de que el Racing milite en Segunda División.

El ‘streaming’ ofrece a todo usuario que disponga de conexión a Internet la posibilidad de visualizar en tiempo real cualquier tipo de contenido. Holastream, firma cántabra que se ha dado a conocer entre el gran público de la región gracias a la retransmisión de los encuentros del Racing de Santander mediante esta tecnología, suma cinco ejercicios dedicada a este creciente sector.

Texto de Jesús García-Bermejo @chusgbh

Hace algunos meses, el Racing de Santander anunció que, para dar cobertura a aquellos aficionados que no pudiesen desplazarse al estadio, los partidos que el equipo disputase como local en su nueva andadura en Segunda División B podrían seguirse en directo por Internet mediante el extendido sistema del pago por visión (PPV). Esta novedosa iniciativa dio a conocer al gran público de la región a Holastream, firma encargada de la labor técnica, aunque la compañía suma ya cinco años de trayectoria con las retransmisiones en streaming como principal actividad.

El acuerdo suscrito entre la entidad verdiblanca y la empresa dirigida y fundada por Ignacio Martínez García establece que es esta última la responsable de la grabación en directo del encuentro, la realización, la narración y de subir en tiempo real estos contenidos a la red. Con tres cámaras captando las imágenes –plano general o máster, plano corto y primer plano–  y un periodista y un comentarista a los micrófonos, es el propio empresario quien se encarga de seleccionar uno u otro plano, variar el marcador, dar paso a las repeticiones, encajar el audio y controlar el correcto funcionamiento del streaming. “Es una labor compleja que implica a 5 personas, equipos de última tecnología y profesionales titulados y con recursos en la materia. Cualquier productora cobraría 2.500 ó 3.000 euros por un trabajo como este, pero nosotros, conscientes de la realidad económica del Racing, lo hacemos a cambio de una tarifa ‘low cost’ de solo 1.000 euros, los cuales proceden de lo ingresado en cada partido”, expone Ignacio Martínez García.

Por encima de esa cifra, que según el propio emprendedor apenas alcanza para cubrir los costes de la retransmisión, el Racing de Santander percibiría el 70% de lo recaudado, yendo a parar el 30% restante a la empresa audiovisual cántabra. Teniendo en cuenta que el precio de venta al público es de 3,95 euros por encuentro, y que, de media, de acuerdo los cálculos que maneja el gerente de la firma, son unos 350 los usuarios que adquieren los partidos, el margen que deja el novedoso modelo de negocio es mínimo –por debajo de los 400 euros–. Sin embargo, ambas partes están más que satisfechas con el acuerdo: por un lado, el Racing de Santander, sin que le suponga coste alguno, ofrece a sus seguidores la posibilidad de ver al equipo desde cualquier punto del planeta , algo que el año pasado, en Segunda División, era posible gracias a la web de la Liga de Fútbol Profesional, la cual transmitía, también en streaming, todos los encuentros del equipo cántabro que no se televisaban en abierto; por otro, Holastream cuenta con un escaparate inmejorable para darse a conocer dentro y fuera de Cantabria, no en vano su principal actividad hasta la fecha ha sido la retransmisión de eventos deportivos.

Partidos del Bathco, equipo cántabro de rugby que compite en la máxima categoría a nivel nacional; torneos de rugby y balonmano en la modalidad de playa; el Campeonato Europeo de Hockey sub 18 disputado este verano en La Albericia; varias ediciones de Los 20.000 del Soplao; campeonatos de tenis de distinto alcance… Y en otros ámbitos, plenos del Ayuntamiento de Santander y de Torrelavega; mítines y reuniones de partidos políticos; eventos publicitarios o empresariales, como la fiesta anual del Banco Santander; congresos de lo más variados, como el de los administradores de fincas o el de la Federación de Municipios; diversas Juntas de Accionistas del Racing de Santander; o las cuatro últimas ediciones de la Batalla de Flores de Laredo son algunos de los trabajos realizados por Holastream hasta la fecha. “Tenemos clientes de todo tipo: administraciones, asociaciones, federaciones, compañías, clubes…”, apunta el gerente.

Requisitos técnicos

El término streaming hace referencia a la distribución digital de contenido multimedia –generalmente audio y video– a través de una red de ordenadores, de forma que el usuario puede consumir el producto al tiempo que se descarga. Se trata de un concepto asentado en Estados Unidos y que se va extendiendo en nuestro país, en donde han surgido gran número de empresas que ofrecen este servicio en los últimos tiempos.

Con un esquema de costes mucho menor que el de una televisión tradicional, las retransmisiones en streaming se han convertido en habituales en competiciones deportivas modestas, un interesante nicho de mercado que poco a poco se ha ido ampliando a ámbitos de todo tipo, y más en regiones como Cantabria, en la que la presencia de la televisión regional y local es mínima.

Cuando, hace más de un lustro, Ignacio Martínez García tuvo que cerrar las puertas de su empresa de mobiliario de cocina este potencial fue uno de los factores que le animaron a dar el salto a un sector con el que nada tenía que ver y en el que su experiencia se limitaba a la afición por la fotografía. “Mi primer trabajo fue la retransmisión en directo de la Junta de Accionistas del Racing de Santander de 2010, en plena polémica con la directiva entonces encabezada por Francisco Pernía, y, a pesar de que lo hice  sin grandes conocimientos ni recursos, tuvo mucha repercusión –recuerda el empresario–. Fue en ese momento cuando me planteé la posibilidad real de convertir esto en un negocio, y, tras meditarlo y formarme, adquirí equipos más sofisticados y empecé a rodearme de profesionales del sector. Más adelante vinieron otras dos Juntas, aunque mi primer trabajo serio, con varias cámaras y una mayor calidad de imagen, llegó con la Batalla de Flores de 2011. Desde entonces, rara es la semana en la que no tengo alguna grabación”.

A día de hoy, Holastream cuenta con un equipo habitual de colaboradores compuesto por dos cámaras y un periodista titulados, además del propio Ignacio Martínez García, que hace las veces de comercial, coordinador y realizador, aunque el número de profesionales puede aumentar si el streaming lo requiere.

En cuanto al apartado técnico, este emprendedor cuenta con una sofisticada cámara de video –cuyo coste supera los 5.000 euros–, un ordenador última tecnología, una capturadora de video, tres pinchos con conexión 4G a Internet y una antena vía satélite para zonas rurales de escasa cobertura. En total, más de 20.000 euros de inversión solo en dispositivos, algunos de los cuales ya han sido renovados en dos ocasiones en su corta trayectoria. Y todo ello sin incluir la furgoneta que tuvo que adquirir para los desplazamientos dos años después de iniciar la actividad.

El proceso es más complejo de lo que en un primer momento pudiese parecer. Una vez se captan las imágenes, estas son comprimidas y subidas a un servidor en el que quedan alojadas y que permite su visualización en tiempo real. En el caso de Holastream, esto implica la utilización de un sofisticado software que, a través de un ordenador, es capaz de controlar la realización y grabación con hasta 32 cámaras y colgarlo automáticamente en formatos adecuados para el dispositivo y conexión con los que cuente el usuario, pudiendo visualizarse en HD –alta definición– o SD –definición estándar– y a través de teléfono móvil, tablet o PC.

Para todo ello es fundamental una conexión estable a Internet, algo que, en palabras del gerente de la firma, en lugares como el Palacio de Festivales o de Exposiciones no es problema, pero que en zonas al aire libre se complica. “El 4G me ha cambiado la vida. Si no hay fibra óptica o si esta falla, como ocurrió en el primer partido del Racing, conecto mis pinchos y alcanzo 5 megas de velocidad de subida, que es más que suficiente. Es verdad que eso me supone un coste fijo cada mes, pero, de esta forma, dispongo de los recursos necesarios para poder sacar adelante cualquier retransmisión. Es más, si no hay cobertura 4G, me conecto por 3G y, en último caso, si todo lo anterior falla, cuento con la antena vía satélite”, explica.

Varios modelos

El esquema habitual es que Holastream facture por la retransmisión del evento un importe variable en función de la complejidad del trabajo a realizar, el personal necesario, el número de jornadas contratadas –la tarifa base asciende a 500 euros la media jornada– y de si el servidor y la conexión a Internet lo aportan el cliente o la compañía cántabra. Además, como ocurre en el caso de los encuentros del Racing, la firma ofrece la posibilidad de incluir una pasarela de pago para que el usuario abone un importe a cambio de la visualización on line del contenido. Posteriormente, la empresa  paga una cantidad a sus colaboradores, todos ellos autónomos, la cual varía en función de la labor realizada por cada uno de ellos.

Ignacio Martínez García, fundador y gerente de Holastream

Así mismo, Holastream está especializada en edición de video, montajes de spots publicitarios, asesoramiento en comunicación y oferta la posibilidad de emitir en pantalla gigante los contenidos que se estén subiendo a la red, servicios paralelos que tendrían un coste adicional. Pero, además, este sector cuenta con un aliciente clave que ha sido fundamental para su rápida expansión por todo el mundo, el cual la firma cántabra quiere empezar a explotar: la publicidad. Y es que, Internet ofrece al organizador de un evento la posibilidad de que este sea seguido en tiempo real en cualquier punto del planeta, un potencial fuera de toda competencia. “Si el cliente lo desea, es posible visualizar el ‘streaming’ en su propia página web, lo que facilitaría la venta de banners en su portal. Y también existe la opción de insertar ‘spots’ o faldones publicitarios durante la retransmisión, algo que siempre ofrezco y que podría servir para financiar los costes de la propia grabación o incluso sacar beneficios, aunque apenas se ha dado hasta la fecha –afirma–. La siguiente fase de nuestro proyecto pasa por tratar de sacar rédito publicitario de eventos de cierto alcance, siendo nosotros mismos los que localicemos a los anunciantes para, posteriormente, dirigirnos al organizador y ofrecerle una suma a cambio de la retransmisión, un modelo que puede funcionar muy bien. La grabación aérea mediante drones y la cada vez más habitual contratación de ‘streaming’ para bodas, sobre todo de extranjeros, son otros campos en los que también me quiero iniciar a corto plazo”.