La empresa cántabra Textil Santanderina y el Centro Tecnológico de Componentes se integran en un consorcio que buscará nuevas formas de producir grafeno y de aplicar este componente a la fabricación de tejidos ignífugos. El proyecto, en que además de las dos entidades cántabras participan dos empresas riojanas y un centro tecnológico de esa comunidad autónoma, cuenta con un presupuesto cercano al millón de euros y con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad.

Texto de Jose Ramón Esquiaga @josesquiaga

Aunque todo admite matices, el coste de la inversión y lo incierto de los retornos son dos de los principales obstáculos que condicionan la investigación, el desarrollo y la innovación en las empresas, sobre todo cuando estas no cuentan con el tamaño suficiente como para minimizar estos riesgos. Encontrar una vía alternativa para solventar esas trabas es una de las funciones de los centros tecnológicos, y también uno de los objetivos que persiguen iniciativas como la puesta en marcha por un grupo de empresas riojanas y cántabras, con presencia entre estas últimas de Textil Santanderina. Juntas en un consorcio del que forman parte igualmente dos centros tecnológicos –el riojano Interquímica y el Centro Tecnológico de Componentes (CTC), cántabro– han puesto en marcha un proyecto de investigación para buscar nuevas formas de fabricar el grafeno y de utilizar este material para la producción de tejidos resistentes al fuego.

El proyecto, bautizado como Grafentex, cuenta con un presupuesto de 924.712 euros y un plazo de ejecución de treinta meses. Además del objetivo planteado en materia de industrialización, la iniciativa es en sí misma un desafío a las inercias que restan impulso a la investigación, el desarrollo y la innovación españolas. De hecho, Grafentex ha conseguido cofinanciación por parte del Ministerio de Economía y Competitividad a través de la convocatoria del programa Retos-Colaboración. Bajo esta denominación, que resume los términos en que se plantea el propósito del plan, el programa quiere estimular la creación de una masa crítica en materia de I+D+i a través de la unión de empresas con actividades diversas para conseguir objetivos concretos en cada uno de sus campos de actuación.

En el caso del proyecto en el que participan Textil Santanderina y el CTC, la coordinación corresponde a la empresa Avanzare, que ostenta una posición de liderazgo en Europa como productora de grafeno y otros nanomateriales. El equipo multidisciplinar lo completa la propia Textil Santanderina, una referencia internacional como fabricante de tejidos técnicos, y Talleres Ruiz, empresa especializada en el desarrollo y producción de reactores químicos. La aportación de los centros tecnológicos, al igual que sucede con las empresas, es también complementaria: el Instituto de Tecnologías Químicas Emergentes (Interquímica) de La Rioja, muy posicionado en el sector que le da nombre y en su comunidad autónoma, y el CTC, con una larga trayectoria investigadora en relación con los nuevos materiales.

La composición del consorcio es acorde con el doble objetivo que se persigue: la optimización del proceso para la obtención del grafeno y su aplicación a la producción de textiles técnicos resistentes a las llamas. La aportación cántabra se centra sobre todo en este segundo aspecto. El CTC trabaja específicamente en la tecnología innovadora para la confección de telas ignífugas. Para ello, se preparan dispersiones de grafeno que posteriormente se integran en los tejidos técnicos. El aditivo de grafeno mejora la resistencia al fuego de uniformes de bomberos, buzos para empresas de fundición, ropa de trabajo industrial, etc. Del mismo modo, se minimiza el impacto ambiental generado por las sustancias químicas que se utilizan para alcanzar esta propiedad en la actualidad. Ello permitirá a Textil Santanderina fabricar textiles ignífugos de bajo impacto ambiental y altas prestaciones, reforzando el liderato europeo de la empresa cántabra en el sector de los tejidos técnicos.

Según apunta el CTC en su valoración del acuerdo, el proyecto Grafentex y la colaboración con Textil Santanderina es un perfecto ejemplo de lo que puede dar de sí la colaboración entre una empresa innovadora y el único centro tecnológico que existe en la región. El uno aporta la investigación y la innovación, en tanto que la labor de la fábrica como desarrollador y usuario final permite completar todo el proceso de I+D+i. Como resultado final, apuntan desde el CTC, llegarán al mercado productos de alto valor añadido y bajo impacto ambiental.