El futuro aterrizaje del Centro Botín y del Museo Nacional Reina Sofía en Santander está sirviendo de estímulo para la puesta en marcha de numerosos negocios relacionados con el comercio y la hostelería. Sin ir más lejos, en apenas unos días abrirá sus puertas en la ciudad Hotel Art, un establecimiento que, con 18 habitaciones, 635 metros cuadrados construidos y una inversión superior a los dos millones de euros, se ha posicionado como uno de los primeros alojamientos ‘boutique’ de la región.

Texto de Jesús García-Bermejo @chusgbh Publicado en marzo de 2015

A pesar de que la hostelería de Santander continúa registrando cifras positivas en las épocas tradicionalmente fuertes para el turismo, son muchos los pequeños comercios, negocios hoteleros, pubs, bares y cafeterías que están sufriendo las consecuencias de una crisis que ha traído consigo una evidente caída en los fondos que los particulares destinan al ocio. Diversos estudios constatan que la mayoría de los españoles ha reducido sustancialmente el número de cenas, compras, pernoctaciones lejos de su hogar o copas, convirtiéndose lo que hasta hace no tanto era costumbre en una rara excepción. Entre los profesionales del sector se ha extendido la percepción de que apenas hay trasiego de clientes en las calles, y la capital de Cantabria no es una excepción al respecto. De hecho, frases como “está todo muerto” se han convertido en habituales entre los profesionales de la zona centro de la ciudad, y solo las novedades previstas en el casco urbano a medio plazo arrojan algo de luz sobre tan sombrío panorama.

Y es que, la apuesta realizada desde el Ayuntamiento de Santander para convertir a la urbe en una de las referencias europeas de la cultura puede suponer un importante impulso para el sector hostelero, no ya de la capital, sino de toda la región; es más, muchos se han apresurado a afirmar que la futura apertura del Museo Nacional Reina Sofía y del Centro Botín podría tener un impacto similar al que produjo el aterrizaje del Guggenheim en Bilbao. Sea como fuere, no cabe duda de que la nueva oferta atraerá a un buen volumen de turistas, y son muchos los negocios que están surgiendo y posicionándose en torno a este prometedor horizonte.

Hotel ‘boutique’

Juan José García Montiel, empresario santanderino con décadas de trayectoria y experiencia en el mundo de la hostelería, es actualmente propietario de una discoteca y un conocido pub de la capital de Cantabria, negocios que, hasta hace bien poco, compaginaba con la gestión de su propio aparthotel. De hecho, el traspaso del alojamiento ubicado en Menéndez Pelayo responde a la necesidad de financiación para poder emprender su último proyecto: un lujoso y vanguardista hotel situado en la santanderina calle Santa Teresa de Jesús, el cual abrirá sus puertas antes de Semana Santa.

Juan José García Montiel, propietario del Hotel Art Santander, en la terraza del establecimiento.

Hotel Art Santander, nombre elegido para el nuevo establecimiento, contará con 18 amplias habitaciones distribuidas en cuatro plantas, de las cuales 8 serán habitaciones dobles –cada una dispondrá de 18 metros cuadrados de superficie, sin contar el baño–, 8 individuales –13 metros cuadrados– y dos tendrán la categoría de suite. Todas las dependencias estarán equipadas con televisores última tecnología de 51 pulgadas, ordenador portátil y wifi gratuito, y algunas de ellas dispondrán de amplias terrazas de entre 8 y 22 metros cuadrados con espectaculares vistas a la bahía. “Será un tres estrellas, aunque en calidades, servicio, atención y prestaciones equivaldrá a un cuatro estrellas alto –considera Juan José García Montiel–. Hemos cuidado absolutamente todos los detalles: las cerámicas son de Porcelanosa y los sanitarios de Bathco; los baños cuentan con una gran ducha de lluvia de 30 centímetros cuadrados; todo huésped tendrá su propio albornoz; las camas, de 1,50 metros de ancho las individuales y 1,80 las dobles, se componen de un lujoso edredón de plumas y colchones King Koil, marca que solo se encuentra en las cadenas hoteleras más prestigiosas del mundo… La idea es poner al alcance del público un establecimiento exclusivo a un precio asequible, única forma de competir y diferenciarse en una ciudad en la que ya existen hoteles fabulosos”.

Hablamos, por tanto, de lo que se conoce como hotel boutique, un tipo de hospedaje que se extendió a partir de los años 90 y que, sin sobrepasar las 200 habitaciones, suele ubicarse en barrios céntricos de especial dinamismo, ofrece un servicio personalizado al cliente y cuenta con un diseño y distribución propios. En este sentido, basta con echar un vistazo al edificio para comprobar la apuesta vanguardista realizada por el cántabro José Bermúdez Carrión, arquitecto del inmueble, quien goza de amplio prestigio en el sur de España, donde vive y suele desempeñar su labor.

Con una disposición en varias alturas, su aspecto exterior viene marcado por amplias planchas de hormigón y un cinturón de zinc en cada una de las plantas, material que también se ha utilizado para la confección del tejado. En el interior, de nuevo el hormigón visto se lleva el protagonismo, aunque en este caso se combina estratégicamente con cemento pulido y madera. De esta forma, tanto por dentro como por fuera se logra transmitir una imagen moderna y minimalista en la que la diferenciación la aportan la iluminación, los colores y los elementos decorativos, seleccionados todos ellos por el propio Juan José García Montiel y su colaboradora Yolima Sierra Rico. Así mismo, Hotel Art dispone de modernas esculturas en su terraza principal, y el resto de espacios se ataviarán con trabajos de reconocidos artistas, tanto de Cantabria como de otros puntos, ya sean escultores, fotógrafos, pintores… “Tratamos de crear un entorno único, como hemos hecho con nuestro parking cubierto, el cual se está engalanando con colores y detalles que nada tienen que ver con lo habitual”, apunta el propietario y fundador del establecimiento.

En cualquier caso, como Juan José García Montiel reconoce, no solo el aspecto y el equipamiento aseguran la afluencia de público; también, según sus palabras, es necesario prestar atención a lo que en el sector se conoce como las tres des: “un buen descanso, una gran ducha y un fantástico desayuno”. De hecho, la nueva firma ofrecerá al cliente desayuno bufet o a la carta basado en productos típicos de la región, el cual se degustará en un comedor con vistas únicas a la bahía.

Solo adultos

En total, casi dos años de obras y una inversión cercana a los dos millones de euros han sido necesarios para que este hotel de 650 metros cuadrados de superficie construida haya podido ver la luz. No en vano, el proceso, que se inició en junio de 2013, ha incluido el derribo del viejo inmueble que se encontraba en la parcela ubicada en la zona de San Simón-Entrehuertas –ladera sur de General Dávila–, la cimentación, y la posterior edificación y equipamiento. Además, según asegura el empresario santanderino, la pronunciada pendiente y la compleja orografía del terreno ralentizaron los plazos hasta el punto de generarse dudas sobre las posibilidades reales de llevar a cabo el proyecto. “De no ser por la profesionalidad y experiencia de Construcciones Fernández Rosillo, el hotel hubiese tardado mucho más tiempo en ser una realidad. Sin ir más lejos, los pilotes, pilares que se introducen bajo la tierra para dar estabilidad al edificio, son de 35 metros de altura, lo que ya da una idea de la complejidad de los trabajos. De cualquier forma, dado que el terreno era de mi propiedad y que la ubicación no podía ser mejor, en un área que carece de oferta hotelera y que está próxima al casco viejo, la zona de compras y las playas, el sobrecoste, tanto en tiempo como en dinero, merecía la pena”.

En lo que respecta a los precios, Hotel Art iniciará su andadura ofertando la habitación doble a importes que oscilarán entre 80 y 120 euros la noche, cifras que incluyen desayuno, una plaza en el parking cubierto y que se ajustarán en función de la propia demanda. Para llegar al público el nuevo hospedaje contará con varios canales de venta: central de reservas de su propia web, atención telefónica, correo electrónico y, por supuesto, la fórmula de los touroperadores, ampliamente asentada y contrastada en el sector. Trivago, Booking, Tripadvisor… son varias las firmas que, según cuenta el artífice del negocio, ya han visitado el establecimiento y han solicitado el total de las habitaciones disponibles, asegurando a cambio una ocupación continua próxima al 100%, aunque Hotel Art ha preferido reservarse algunas de las dependencias para los usuarios que lleguen por la vía más tradicional. Y todo a pesar de que la instalación se dirige a un perfil de cliente muy concreto, al no permitir el alojamiento de niños. “Somos conscientes de que enfocarnos hacia un tipo de público tan específico puede ser arriesgado, pero sé de primera mano que hay muchas parejas y ejecutivos que viajan buscando este tipo de hoteles –afirma Juan José García Montiel–. Además, mantenemos una relación muy fluida con los comparadores más potentes de Internet, fruto de la época del aparthotel, y son ellos mismos los que nos han hecho ver el gran producto que hemos creado”.

En su opinión, cuidar el trato y la atención, contar con una plantilla profesional y con experiencia y satisfacer cualquier necesidad del cliente son las piedras angulares para que la firma logre una ocupación media del 80% tras el verano, porcentaje que se iría hasta el 100% en temporada alta. Estas cifras permitirían cubrir los costes del proyecto y amortizar la inversión realizada, y para alcanzarlas el empresario cántabro contará con 9 personas fijas en nómina, equipo que podría incrementarse en 3 ó 4 profesionales más en los periodos de mayor demanda. “No podemos permitirnos obtener una valoración por debajo del 9 en los blogs de viajes, y ya hemos mantenido reuniones con los responsables de cada área en este sentido. Confiamos en que la trayectoria y currículum de nuestros trabajadores, unida a las muchas iniciativas puestas en marcha por el Ayuntamiento de Santander para revitalizar la ciudad, nos ayuden a alcanzar los objetivos marcados para el primer año, aunque este vaya a desarrollarse en medio de una crisis que ya dura demasiado”.