El fabricante de cuerdas para tiro con arco agota las posibilidades de crecimiento en su ubicación actual. La empresa cántabra, que ha adquirido una cámara de vídeo de alta velocidad para testar el producto y se prepara para comercializar una de sus máquinas para elaborar cuerdas, calcula que podría doblar su plantilla si soluciona sus problemas de espacio.

Texto de José R. Esquiaga @josesquiaga Publicado en abril de 2008

Por minoritario que pueda parecer un mercado, aquellos que se ganan la condición de líderes ven abierto ante sí un horizonte al que es complicado poner límites. De ello puede dar cuenta MMBC, fabricante de cuerdas para arcos de competición bajo su marca Stringflex, que desde el pequeño taller de Escobedo que acoge a la empresa ha visto cómo en pocos años se multiplicaba la facturación y se daban las oportunidades para crecer en una medida difícilmente predecible, hasta el punto que el propio espacio físico –y aquí sí que aparecen los límites– se ha convertido en el único condicionante para que sus productos lleguen hasta los últimos rincones del mundo.

María del Mar Bolado fundó la empresa a comienzos de los noventa para convertirla, apenas en unos años, en uno de los principales distribuidores de productos relacionados con el tiro con arco. En 2002, y como una actividad complementaria a la que desarrollaba hasta entonces, pasó a fabricar las cuerdas, abriendo un mercado que ha tirado de la actividad de la empresa hasta agotar las posibilidades de la planta, donde la falta de espacio se hace patente hasta en los más pequeños detalles. La empresaria no tiene duda a la hora de calcular las oportunidades que se están perdiendo por esa falta de espacio: de contar con una infraestructura adecuada, y sin necesidad de acometer ningún esfuerzo comercial, la empresa podría doblar la plantilla y multiplicar por más de dos la facturación.

Lo complejo que está resultando resolver un problema que algunos calificarían de menor –no estamos hablando de una gran instalación industrial– da cuenta de lo difícil que puede ser resolver las necesidades de espacio de las empresas. La prioridad para los responsables de la empresa es que esta crezca en su ubicación actual o, en cualquier caso, sin salir de Camargo. La composición de la plantilla, con trabajadores con el domicilio en el entorno, desaconsejan un traslado que iría en contra de la filosofía de la empresa. Así las cosas, la posibilidad más factible es una modificación urbanística que haga posible ocupar los terrenos contiguos, algo para lo que en principio existe una predisposición favorable por parte del municipio.

La fabricación de las cuerdas, principal responsable de la saturación de las instalaciones, se realiza trenzando las diferentes fibras, utilizando para ello unos bastidores diseñados por la propia empresa. No hay, por tanto, ni emisiones ni ruidos, lo que en principio debería favorecer la solución del problema. Con todo, el principal argumento es el potencial de crecimiento del negocio, respaldado tanto por la evolución de la actividad en los últimos años como en los proyectos que manejan los responsables de una empresa que, señalan, no ha dejado de mirar hacia delante desde que nació: “La prioridad es avanzar, los problemas los resolveremos después”.

Filosofía

Es una filosofía que la empresa mantiene incluso ahora, cuando hay que apurar al máximo para encontrar sitio a las cosas. Por ejemplo, para la última adquisición, una cámara de vídeo de alta velocidad que se utilizará para poner a prueba el producto, y que es la primera de este tipo que llega a Cantabria. Las 4.000 imágenes por segundo que llega a captar, en conjunción con el software correspondiente, permitirá medir al detalle el comportamiento de las cuerdas, de manera que el usuario tendrá garantizadas las características de la cuerda que compra, algo decisivo en los niveles de exigencia que se mueve el segmento de mercado al que atiende Stringflex. “El fabricante de la materia prima, de las bovinas con las diferentes fibras, garantiza el comportamiento de estas, pero hasta ahora no podíamos saber qué pasaba cuando mezclábamos los hilos y trenzábamos el producto final, o al menos no con el nivel de detalle y la garantía que ahora podemos hacerlo”. Ningún otro fabricante en el mundo trabaja con el nivel de exigencia de Stringflex, que ha sido capaz de crear su propio mercado. “Hasta que empezamos a producir, sólo existían los fabricantes asiáticos, con una calidad apta sólo para niveles de iniciación. A otros niveles, era el propio arquero el que tenía que fabricar sus cuerdas. Nosotros hemos conseguido que dejen de hacerlo y confíen en nuestro producto”.

Las cuerdas de Stringflex se abrieron camino rápidamente en el relativamente restringido ámbito de la competición, primero en Europa y luego en Japón, en lo que fue ya un importante salto por el gran número de practicantes de tiro con arco que existen en el país asiático. La meca de este deporte, Estados Unidos, tendrá que esperar a que la empresa esté en condiciones de abastecer un mercado tan grande, que suma más practicantes que el conjuntode países en los que Stringflex tiene presencia. “Ahora mismo ni siquiera estamos atendiendo pedidos de clientes nuevos, así que es imposible pensar en Estados Unidos, aunque estamos convencidos de que nuestro producto tendría éxito. En ese caso, el potencial de crecimiento entraría ya en cotas difícilmente calculables”.

Las posibilidades que ofrece la cámara de alta velocidad son fundamentales para atender un mercado en el que no existe la estandarización, y en el que cada arquero busca el producto que mejor se adapta a sus características. Pero sus prestaciones van más allá, y de hecho la empresa se plantea ponerla a disposición de terceros que puedan aprovecharla para efectuar sus propias pruebas, dentro de lo que sería una pequeña línea de negocio complementaria.

Algo similar sucede en el caso de las máquinas con las que se elaboran las cuerdas, unos curiosos telares diseñados y desarrollados por la propia empresa. Además de los utilizados en el proceso de producción, Stringflex ha desarrollado otro específico para la venta y con el que espera llegar a los muchos usuarios que siguen fabricándose sus propias cuerdas: “El objetivo es que el que no usa nuestras cuerdas, haga las suyas con nuestra máquina”. El proceso por el que se ha llegado a pensar en abrir un nuevo campo en el que buscar oportunidades es similar al seguido en su día con las cuerdas, también convencidos de que la calidad debe ser la principal ventaja competitiva: “Hemos probado aquí otras máquinas que ya se comercializan, y se rompen. La nuestra podemos garantizar que no”.