Ángel Pelayo, rector de la UIMP: «La relación con el tejido productivo es algo que la universidad no puede desatender»

Ángel Pelayo, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Foto: Nacho Cubero.
Recién aterrizado en el cargo, Ángel Pelayo González-Torre apura los tiempos para cerrar una programación académica que tendrá en la geoestrategia internacional, los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial y la sostenibilidad y el cambio climático sus tres grandes ejes. En esta nueva etapa al frente de una universidad atípica como es la UIMP pero que conoce bien, defiende la necesidad de internacionalizar más, de atraer a más jóvenes estudiantes y de potenciar el ambiente universitario para crear vínculos más intensos y duraderos.
Manuel Casino | Abril 2026
Pregunta.– Tomó posesión de su cargo el pasado 28 de enero. ¿Le ha dado ya tiempo a tener claro qué es lo que quiere hacer al frente de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP)?
Respuesta.– Pues sí. Tampoco los objetivos que me planteo son muy distintos de los fundacionales. Es decir, la UIMP tiene que servir de vínculo entre los universitarios españoles y las mejores referencias del pensamiento, la ciencia y de la cultura internacional. Eso es lo que fue la Menéndez Pelayo en los años 30 del siglo XX y lo que creo que tiene que seguir siendo ahora. Aunque el objetivo general es el mismo, las cosas se deben hacer de otra forma porque evidentemente el mundo no es el mismo. Y dentro de este contexto global de internacionalización del pensamiento y de formación de los jóvenes españoles hay cuestiones que nos interesan especialmente. Una de ellas es cómo llegamos a los jóvenes, porque ya no se llega del mismo modo que hace décadas. En este sentido, una de las ideas fuertes es conseguir que los universitarios españoles conozcan más qué es y qué hace la UIMP. Además, el concepto mismo de internacionalización tiene que desarrollarse en un contexto diferente y con otros instrumentos. Tenemos que internacionalizar más. Asimismo, también le puedo anunciar que está previsto una reforma de los estatutos de la UIMP, que espero que no tarde en aprobarse, donde se establecen herramientas para vincular más con la universidad a profesores, tanto nacionales como extranjeros, de manera estable durante un tiempo. Se crea una figura, que son las ‘Cátedras UIMP’, que pueden tener como titulares a profesores extranjeros, para vincular personas eminentes de la ciencia o del pensamiento con la Menéndez Pelayo durante el tiempo que dure la beca para que actúen como un fermento de internacionalización.
P.– Única, Interdisciplinar, Multicultural y Puntera. ¿Estos adjetivos encajan bien con el acrónimo de la UIMP o tiene usted otros?
R.– Están muy bien. Pero lo que significa la UIMP también está muy bien. Es universidad que es una figura muy grande que hay que mantener como referente de la ciencia, de la cultura y del ascenso social para todos. Es internacional, lo cual está también muy bien, y creo que lo de Menéndez Pelayo no podemos quitarlo de las siglas.
P.– Su predecesor en el cargo sostenía que el principal caballo de batalla de la UIMP era contar con la naturaleza jurídica de cualquier otra universidad para, a partir de ahí, conseguir una gestión más eficiente, eficaz y dinámica. ¿Comparte esta visión?
R.– Bueno. Creo que todas las universidades públicas comparten una serie de problemas comunes: la financiación y dotación presupuestaria, el personal y la simplificación burocrática y administrativa. Esto nos pasa a todas las universidades y hay que esforzarse por mejorar estos aspectos que, efectivamente, en ocasiones se convierten en un obstáculo. En este sentido, la UIMP no es una universidad al uso, es un organismo autónomo y, por lo tanto, sí que puede ser necesario esforzarse más para salvar estas limitaciones.
P.– Una de sus primeras medidas ha sido crear un nuevo vicerrectorado de Cultura. ¿Qué podemos esperar con esta decisión?
R.– Bueno, sí ha existido en algunos rectorados, aunque no en el último. Espero conseguir un incremento de las actividades culturales porque entiendo que la cultura es un elemento muy importante no solo para el desarrollo de la persona, lo cual es obvio, sino también para establecer mejor las relaciones con nuestro entorno social. Los eventos culturales llaman mucho a la gente y las personas que asisten a ellos conocen la UIMP. La cultura, además de un factor de progreso social y de formación de la ciudadanía, es un vínculo extra con el entorno.
P.– ¿Qué tiene esta universidad que no tengan otras, además de un marco incomparable?
R.– Tiene encanto. Un encanto que puede percibir cualquier persona que pase por el Palacio de la Magdalena en verano. Esa atmósfera de gente joven y no tan joven que convive y disfruta en un entorno veraniego y que lo hace, además, sobre cuestiones intelectuales relativas al pensamiento, a la cultura, a la historia, a la ciencia… Tiene esa forma de aprender en un entorno especialmente agradable. Porque a la UIMP, como se sabe, va a los cursos académicos, pero también después sale, se va a la playa, conoce gente y se relaciona. Creo que ese encanto es muy difícil de encontrar en otros lugares.

El nuevo rector de la UIMP, junto a la ministra de Universidades, el consejero de Educación y otras autoridades, durante la toma de posesión del cargo, en enero. Foto: Nacho Cubero.
P.– Es la única universidad en España que no tiene plantilla de profesorado. ¿Ventaja o inconveniente?
R.– No creo que sea un inconveniente. Más bien es una ventaja en el sentido de que podemos aprovechar a los profesores de todas las universidades españolas y extranjeras. Por tanto, diría que es un elemento favorable.
P.– Aboga por recuperar el ambiente universitario. ¿Alguna idea para conseguirlo?
R.– En este tema también es importante lo que apuntaba antes sobre las actividades culturales. Hay que atraer a la gente a la universidad. Es claro que el hecho de organizar muchas actividades tiene un efecto llamada. Hay que tener en cuenta que la crisis de la presencialidad de los estudiantes afecta a todas las universidades. Pero creo que, en la UIMP, la programación de estas actividades culturales junto al ambiente veraniego del que hablaba hace unos minutos y muy especialmente la interrelación entre los estudiantes es un elemento que tenemos que saber explotar.
P.– ¿Debería entender, por tanto, que va a haber un aumento significativo de las actividades culturales en la programación de este año?
R.– Espero que sí. Espero que haya un gran despliegue cultural en la UIMP este año. Y sinceramente creo que lo va a haber.
P.– ¿Cuál va a ser el hilo conductor de la programación de este año?
R.– Tenemos una serie de temas a los que nos gustaría que se les dedicara una especial atención en los cursos. Uno es la geoestrategia internacional por todo lo que está pasando en el mundo y que está cambiando un poco el paradigma clásico de las relaciones internacionales. La crisis de Naciones Unidas, la situación en que se encuentra la OTAN o la proliferación de conflictos locales, por citar algunas realidades, creo que está cambiando el orden internacional y que éste debe ser un uno de los asuntos que habrá que abordar. Otros dos temas a los que me gustaría que también se les prestara especial atención son el desarrollo de la inteligencia artificial, singularmente en relación con sus riesgos; y la sostenibilidad y el cambio climático.
P.– Apuesta por estrechar la colaboración con asociaciones sectoriales y empresariales. ¿Es una forma de avanzar hacia la especialización temática que propugna?
R.– La relación con el tejido productivo en general y las organizaciones empresariales o profesionales es algo que la universidad no puede desatender. En este sentido, sí me gustaría incidir más en los que llamamos cursos corporativos, es decir, aquellos que reúnen a los profesionales de un determinado sector para hablar de sus temas. Pero, además de hablar de sus temas, nos interesaría hacer en estos cursos una aportación desde el punto de vista del conocimiento para que también se interrelacionaran con personalidades que en sus distintos sectores tiene algo que aportar desde el punto de vista académico o científico. Me gustaría potenciar estos cursos para que haya más sectores profesionales que vayan a la UIMP a debatir sobre sus problemas pero que, además, escuchan a especialistas. Este tipo de cursos son muy interesantes.
P.– Usted es catedrático de Filosofía del Derecho. En el imperio de los datos y de los algoritmos, de la inteligencia artificial y de la robótica, ¿no echa de menos un relato más humanista?
R.– Está claro. Está un poco lo que decía sobre el estudio la IA, especialmente desde la perspectiva de sus riesgos. Es evidente que hay que darle un formato más humano al desarrollo de la inteligencia artificial. Lo contrario sería una distopía del gobierno de las máquinas, o de quienes gobiernan las máquinas.
Lo que tienen que hacer [las universidades públicas] es estar mejor financiadas y mejor dotadas para cumplir su misión, especialmente la de ascensor social, y permitir a las personas que no pueden pagarse una universidad privada labrarse un futuro según sus esfuerzo y capacidades.
P.– ¿Sobran universidades o faltan estudiantes?
R.– Estudiantes hay los que hay. A mí gustaría que más jóvenes accedieran a la universidad. Creo que cuanta más gente acceda a estudios universitarios, mejor. Lo cierto es que el número de universidades públicas no ha aumentado en los últimos años. Lo que tienen que hacer es estar mejor financiadas y mejor dotadas para cumplir su misión, especialmente la de ascensor social y permitir a las personas que no pueden pagarse una universidad privada labrarse un futuro según sus esfuerzo y capacidades. Las universidades lo que tienen que ser es de calidad. Y creo que las públicas lo son y están muy bien valoradas en los rankings internacionales.
P.– Dice ser Universidad de Cantabria y Santander. ¿Cree que la relación con ambas es todo lo estrecha y fluida que cabría esperar?
R.– Hombre, creo que las relaciones han sido buenas en los últimos años. Es algo en lo que también pienso trabajar. Basta que yo sea UC y sea también de Santander para que este sea un campo en el que tenga que esforzarme porque lógicamente se me pedir más a lo mejor que a mis antecesores. Pero ya digo, creo que las relaciones son buenas, pero hay que intentar mejorarlas.
P.– Asentándose sobre lo ya construido, ¿cómo se imagina el futuro de la UIMP?
R.– Me gustaría que fuera más internacional, con más alumnos jóvenes, con mucha actividad cultural y que se crearan relaciones intensas y duraderas entre las personas que han pasado por sus aulas.









