Iberaval, más músculo para financiar las pymes

Oficina de Iberaval en la calle Ataúlfo Argenta, en Santander. Foto: Nacho Cubero.
Tras la formalización de la absorción de la antigua Sogarca, el inicio de la actividad de la oficina de Iberaval en Santander pone a prueba los objetivos de la sociedad de garantía recíproca castellanoleonesa, que quiere quintuplicar las cifras de avales que concedía la entidad cántabra y convertirse en una alternativa real para que las pequeñas y medianas empresas de la región logren mejores condiciones financieras para sus inversiones.
Juan Carlos Arrondo | Mayo 2026
Uno de los grandes obstáculos con los que suelen encontrarse las pequeñas y medianas empresas para el desarrollo de sus planes de inversión es el acceso a las fuentes de financiación. Dado su tamaño, suelen adolecer de escasez o falta de garantías que sustenten las operaciones de crédito, de modo que estas llevan aparejadas condiciones más gravosas o incluso sea imposible realizarlas. Desde 1978, en España hay una figura, la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), cuya función es facilitar a esas pymes los recursos financieros imprescindibles para sus proyectos mediante la prestación de los avales a su favor necesarios. En Cantabria, el sector de las garantías recíprocas ha cobrado un nuevo impulso en los últimos meses. Tras 44 años de actividad de Sogarca, el pasado diciembre se formalizó su absorción por la castellanoleonesa Iberaval, entidad líder a nivel nacional. Una fusión que para el tejido empresarial de la región supondrá la oportunidad de disponer de un respaldo significativamente mayor para crecer y avanzar en sus iniciativas.
A mediados de 2025 los consejos de administración de ambas sociedades daban luz verde a una operación que integraría los más de 110 millones de euros de capital de la entidad castellanoleonesa con los aproximadamente 16 millones de la cántabra. Para César Pontvianne, presidente de Iberaval, el proceso ha estado enfocado desde el principio a obtener un resultado que favoreciera a todas las partes: “A los empresarios de Cantabria, a los accionistas de Sogarca y también a nosotros. Queríamos entrar con buen pie y no ser un elefante en una cacharrería, por lo cual lo primero fue llegar a un acuerdo con el mayor accionista, el Gobierno de Cantabria”. Además, subraya que desde el primer momento plantearon una propuesta de valor y un acercamiento al accionariado: “Abriendo libros, siendo muy transparentes. Ha sido un proceso que podría haber llevado menos tiempo, pero aceptamos que nosotros no marcábamos los tiempos, que nos han marcado el ritmo las circunstancias y cómo ha querido ir manejándolo el accionista”.
Con la formalización de la fusión a finales de 2025 se cerraba un proceso que se había alargado dos años y que había comenzado a partir del convencimiento que tenían, y aún tienen, en Iberaval del importante potencial de nuestra comunidad autónoma y, a su juicio, de la necesidad de que la región pudiese contar con una Sociedad de Garantía Recíproca potente. “Nosotros ya teníamos presencia en Cantabria antes y nos pareció interesante. No estábamos físicamente, pero hacíamos operaciones por la cercanía con ciertas áreas de la economía cántabra, donde tenían actividades empresarios castellanoleoneses, y sobre todo con las zonas limítrofes, como Campoo”, señala César Pontvianne. También llama la atención sobre el análisis de la composición en ese momento del sector y cómo requería una reordenación; en España había dieciocho SGR con distintas características, diferentes objetivos y muy desiguales magnitudes: “Cuatro o cinco estaban en la parte alta y el resto –con Sogarca en un puesto destacado– no generaban, tenían muy difícil mantenerse por sí mismas y estaban costando dinero”.

César Pontvianne, presidente de Iberaval. Foto: Nacho Cubero.
Reguladas por la Ley 1/1994 y supervisadas por el Banco de España, las Sociedades de Garantía Recíproca son entidades financieras sin ánimo de lucro cuyo objetivo es facilitar el acceso al crédito a las pymes, prestando los avales que las permitan obtener la financiación necesaria. Visto de otro modo: “Aumentamos las garantías de un proyecto viable para dar la confianza que a veces necesitan ciertas iniciativas”, apunta el presidente de Iberaval. Esto requiere que la empresa se convierta en socio partícipe mediante una aportación al capital de la SGR. Además de mejorar su capacidad de riesgo y de recibir asesoramiento especializado, va a tener la oportunidad de lograr unas condiciones crediticias –menor tipo de interés, mayor plazo– que por sí misma sería difícil que obtuviera de bancos, proveedores, clientes o administraciones públicas. La exigencia legal de que al menos el 80% de los socios sean pequeñas y medianas empresas –es decir, que cuenten con menos de 250 trabajadores– refleja que la SGR es un instrumento específicamente diseñado para este tipo de negocios.
El régimen jurídico de las SGR contempla también la existencia de socios protectores, generalmente administraciones públicas, grandes empresas u otros organismos públicos o privados, con una participación inferior al 50% del capital, pero cuyas aportaciones al fondo de garantía suelen ser decisivas para el equilibrio financiero de la sociedad. Tras la fusión, Iberaval cuenta con 40.569 socios partícipes, titulares del 61% de las acciones, y en torno a 140 protectores, entre los que destacan los gobiernos de Cantabria, Castilla y León y La Rioja o el ayuntamiento de Madrid, así como entidades financieras o asociaciones empresariales. Para su presidente, esto se traduce en una estrecha colaboración público-privada: “Lo que les aportamos es un vehículo para canalizar sus fondos hacia las empresas, siempre con carácter finalista. Nosotros no nos quedamos con nada. Hacemos bonificaciones de tipos de interés o de plazo, por ejemplo a sectores dañados por alguna circunstancia, como puede ser la sequía, los incendios en Castilla y León, o los problemas de los transportistas por la crisis de Ucrania”.
Concluido el proceso de integración, todo apunta a que Iberaval refuerza su posición de primacía en los principales parámetros del Sistema Nacional de Garantías. “En 2025, antes de incluir los datos de Sogarca, ya éramos líderes en todas las magnitudes que marca el Banco de España. Y seguimos siéndolo: en riesgo vivo, en formalización, en socios y en actividad”, afirma su máximo responsable. Si a junio de 2025, el riesgo vivo –volumen total de avales vigentes– de la entidad castellanoleonesa era de 1.715 millones de euros, a la espera de la inminente presentación de resultados del ejercicio, podría aproximarse a los 1.795 millones de euros a finales de dicho año; un periodo durante el que se formalizaron en torno a 6.000 nuevas operaciones. Otro dato relevante es que su alto ratio de fidelización, que alcanza el 35%; es decir, de sus más de 40.000 socios activos, unas 14.000 de esas pequeñas y medianas empresas y autónomos son recurrentes y han repetido operación, formalizando un promedio de seis por socio.
En opinión de César Pontvianne, los cifras agregadas de Iberaval como resultado de la fusión van a tener un efecto muy positivo en la generación de oportunidades para las pymes y emprendedores, tanto de Cantabria como del resto de territorios: “Las economías de escala nos permiten ir a operaciones de un volumen mucho mayor y estructurar las mejores condiciones”. Explica que si falla alguna de los varios miles que formalizan en un año, no tiene por qué producir un impacto importante para seguir adelante con su actividad: “Sin embargo, si eres muy pequeña y tienes 30 o 40 al año en vez de 6.000, en cuanto se cae una, el balance se resiente mucho”. Además, al aumentar su capacidad, Iberaval ha podido elevar el techo de la garantía que ofrece a las empresas: “Hemos subido a 2,5 millones de euros, tanto en Cantabria como en el resto de nuestras operaciones, y también aumentamos el plazo de devolución a 15 años. A mayor economía de escala, mayor financiación y mejores condiciones”.
“Nosotros no somos sustitutivos de la banca, sino un complemento, y construimos nuestra relación, que no puede ser mejor en todos los territorios, en base a la confianza, en ser un socio leal”. César Pontvianne, presidente de Iberaval.
El volumen de Iberaval también se manifiesta en la amplia red bancaria que pone a disposición de sus asociados para canalizar sus necesidades crediticias. “Hemos trabajado, trabajamos y trabajaremos con prácticamente todas las entidades financieras de este país, tanto regionales como nacionales. Nosotros no somos sustitutivos de la banca, sino un complemento, y construimos nuestra relación, que no puede ser mejor en todos los territorios, en base a la confianza, en ser un socio leal”, precisa su presidente. Considera que el surgimiento de nuevas fórmulas de financiación, como pueden ser las ‘fintech’, auspiciadas por el auge de la digitalización, no influye significativamente en el curso de su actividad: “Comparado con la banca tradicional todavía es algo residual, pero no tenemos ningún problema en trabajar con ellas; tenemos abierto un canal digital y otro físico en las oficinas en los que nos comunicamos. Hemos colaborado con MyTripleA y algunas ‘fintech’ más y seguimos haciéndolo porque, al fin y al cabo, somos un complemento a cualquier entidad financiera que dé crédito a las empresas”.
Iberaval, que nació en 1997 de la fusión de dos Sociedades de Garantía Recíproca –Soteca y Sogacal– domiciliadas en Castilla y León, nunca ha dejado de aumentar su volumen y ampliar su radio de acción. Primero dio el salto a La Rioja, después a Galicia y posteriormente a Madrid, para posicionarse ahora también en Cantabria con la absorción de Sogarca. “Seguramente somos la SGR, junto con Elkargi, que ha tenido más expansión territorial que el resto”, indica su presidente, que recalca la vocación de crecimiento de la entidad: “Acabamos de aprobar el plan estratégico y en el periodo 2026-2027 vamos a seguir creciendo. Nuestros objetivos son ambiciosos porque el que no crece, muere”. En un contexto más amplio, cree que el camino hacia una mayor integración es precisamente al que se dirige el sector: “Si hay una SGR que le cuesta dinero a los ciudadanos y que no está dando servicio, es el momento de la consolidación. El sector financiero siempre tiende a ella, simplemente por economía de escala”.
Según la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (Cesgar), las dieciocho SGR existentes, a las que coordina y representa, formalizaron 25.074 avales –a la espera del cierre de resultados– en 2025, para una inyección total de 3.083 millones de euros, el 14% más del importe financiado un año antes. Para César Pontvianne, aunque la tendencia al crecimiento del sector es continuada en los últimos años, es razonable preguntarse si es un instrumento lo suficientemente conocido. En este sentido, más allá de alguna campaña en ciertos territorios o el impulso que institucionalmente recibió durante la pandemia, apela a la necesidad de un esfuerzo para darse a conocer mucho más: “Tenemos que hacer una labor de puerta a puerta, de boca a boca, para que los empresarios sepan que existimos y para qué servimos. Tenemos que estar cerca de las asociaciones empresariales, hacer eventos con ellas y comunicarles lo que hacemos. Y en el momento que tengan un proyecto viable, o una dificultad, que acudan a nosotros para asesorarlos y ayudarlos”.

La presidenta de Cantabria, María Jesús Sáenz de Buruaga, inauguró la sede de Iberaval en Cantabria el pasado enero. Foto: Nacho Cubero.
Con la inauguración de la oficina de Iberaval en Santander, el pasado 26 de enero, no solo finalizaba el proceso de integración, sino que además se materializaba a pie de calle la declaración de intenciones que su presidente transmite al tejido empresarial cántabro: “Lo primero que puede esperar de nosotros es cercanía y asesoramiento. Tenemos vocación de servicio a las pymes y a los emprendedores”. Recuerda que han llegado a nuestra comunidad con compromisos muy claros con el gobierno autonómico –que tendrá un representante en el Consejo de Administración de la sociedad, al igual que CEOE-Cepyme Cantabria– y, si bien está pendiente la presentación de resultados en la que se mostrará dónde están y dónde quieren estar, destaca su propósito de multiplicar por cinco la actividad que la sociedad absorbida tuvo el último año: “El objetivo que tenemos es pasar de los menos de cuatro millones de Sogarca a casi veinte millones de euros. En virtud de los primeros días que ya llevamos de operativa podemos decir nuestro compromiso sigue siendo ineludible”.
Estas primeras semanas les están ofreciendo una panorámica de la economía cántabra que, como reconoce César Pontavianne, está sorprendiéndoles gratamente: “Es una comunidad que está de moda, en la que el turismo tiene una pujanza espectacular y ahora tenemos que ayudarle a dar un salto de calidad”, resaltando también el dinamismo que observan en la construcción y, en general, en el sector servicios. Sobre la industria, pone el foco en grandes iniciativas, como la de La Pasiega, entre otras, que pueden dar un impulso definitivo a la región: “Nuestro objetivo es hacer de correa de transmisión entre esos grandes proyectos tractores y las empresas secundarias, las que van a dar servicios de mantenimiento, de transporte, etc. Ese es nuestro sector”. Aclara que, dado su tamaño, el ‘target’ de Iberaval no pueden ser las inversiones de 1.000 o 2.000 millones de euros, sino quienes contratan con ellas y pueden tener más dificultades financieras: “Si hay que construir unas naves, por ejemplo, la que hace la ferralla o la del hormigón. Nosotros vamos a estar ahí para apoyarlas”.






