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Luis Ángel Agüeros, consejero de Economía: “Pedimos al Gobierno de España que no nos ponga palos en las ruedas”

Días después de llegar a un acuerdo con el PRC para aprobar los presupuestos de este ejercicio, el titular de la Hacienda regional aborda en esta entrevista la oportunidad de contar con unas cuentas públicas, que confía entren en vigor el primer día de mayo; analiza el estado de la economía cántabra, que sostiene podría avanzar a mayor ritmo si soplaran otros vientos en el Gobierno de España; y critica la falta de unas mejores comunicaciones, especialmente por ferrocarril, al tiempo que destaca el esfuerzo inversor realizado en innovación y en formación de capital humano.

Manuel Casino | Mayo 2026

Pregunta.– ¿Qué tiene este presupuesto que no tenía anterior y que provocó su rechazo en el Parlamento?

Respuesta.– Bueno. El anterior ya era muy bueno de salida. Aunque no me gusta repetir lo de histórico, es cierto que 97 millones de euros para Salud, casi 40 más para Educación y veintitantos millones más para Servicios Sociales me parecía ya muy bueno. Lo que añade este presupuesto son las aportaciones realizadas por el Partido Regionalista en algunos ámbitos para reubicar determinadas cantidades y dar así más lustre a algunas políticas que ellos entienden prioritarias. Pero prácticamente el 99,9% son las mismas cifras. Lo que ahora permite, que ya estaba previsto en el proyecto de octubre, es incluir 220 millones de euros adicionales más otros doce millones que nos había comunicado el Estado de entregas a cuenta. En total, casi 4.000 millones de euros.

P.– Calificó el presupuesto de 2025 como el mejor de la historia de Cantabria. Este, ¿qué calificativo le merece?

R.– Es incluso mejor. Tampoco hay que desdeñar las aportaciones que ha hecho el PRC, que son razonables y plantean algunas deducciones fiscales, como son para el pago de gimnasios y licencias deportivas, y otras en el ámbito industrial para volver a poner el foco un poco en las cuencas del Besaya y de Campoo, o en el ámbito educativo, con otra forma de afrontar el incremento del pago a los docentes, aunque esos 17 millones de euros ya estaban consignados en el presupuesto anterior. En el sector primario, por su parte, no solicitan ninguna aportación adicional, simplemente un calendario anual de pagos. Lo mismo ocurre en el ámbito sanitario, en el que no reclaman ninguna cantidad adicional sino que cinco millones de euros en concreto se destinen a un programa de prevención de cáncer y otro millón a cubrir puestos de difícil cobertura en las zonas rurales, además de una reubicación de determinados puestos de enfermería en el hospital de Laredo. Se trata, en definitiva, de reivindicaciones que son más técnicas de reubicación de los fondos que de peticiones a mayores. Entendemos que esta forma de plantearlo ha sido más propicia para el pacto que antes, cuando se marcaron unas líneas rojas.

P.– ¿Se veía ya con la necesidad de prorrogar los presupuestos o confió siempre en llegar a un entendimiento con el principal partido de la oposición?

R.– A ver. Yo soy optimista por naturaleza y nunca cierro las puertas al acuerdo porque creo que es bueno para Cantabria contar con presupuestos. En su momento me sorprendió el cambio de actitud del PRC porque su líder siempre ha defendido que lo mejor para Cantabria es tener presupuestos, incluso aunque no fueran los deseables. Nosotros hicimos lo que nos manda la ley, que es presentar el proyecto de presupuestos, a diferencia del Estado, que lleva tres años sin presupuestos y no se atreven a presentarlos para evitar esa supuesta derrota parlamentaria. El Gobierno regional, y esta consejería en concreto, lo que ha hecho es cumplir con la ley. Hemos elaborado un buen texto. Ya sabíamos los ingresos y las necesidades de gasto que tenemos, y sabíamos también dónde impulsar y redirigir la mayor parte de los fondos, que es en el gasto sanitario y educativo. Y eso hemos hecho, poner negro sobre blanco. Los motivos de las enmiendas a la totalidad que se presentaron al proyecto no tenían mucho sentido. De hecho, con la boca pequeña la mayoría de los diputados, incluido alguno del Partido Socialista y de Vox, me dijeron que era el presupuesto que a ellos les hubiera gustado tener. Y no digamos ya los alcaldes-diputados del PRC. No es que la decisión de prorrogar fuera voluntad mía o no, porque si a 31 de diciembre no hay unas nuevas cuentas las anteriores se entienden automáticamente prorrogadas, pero hemos seguido trabajando con la hipótesis de retomar ese acuerdo, lo que finalmente ha sucedido. Nos ha pillado un poco con el pie cambiado, pero está toda la consejería trabajando para presentar el proyecto en el Parlamento [El Gobierno registró el pasado 25 de marzo en el Parlamento de Cantabria el proyecto de ley de Presupuestos para 2026, que asciende a 3.925 millones de euros, 12 millones más que el inicialmente presentado en octubre del pasado año].

P.– ¿Se va a cumplir por tanto el calendario anunciado para su entrada en vigor el próximo mes de mayo?

R.– Sí, creemos que sí. El acuerdo presupuestario también recoge su tramitación por la vía de urgencia y, con los plazos previstos en la ley, nos podría dar margen para aprobar las cuentas el 30 de abril y entrar en vigor el 1 de mayo. Pero eso ya depende del Parlamento.

Luis Ángel Agüeros, consejero de Economía, Hacienda, Financiación Autonómica y Fondos Europeos, durante la entrevista. Foto: Nacho Cubero.

P.– El Gobierno siempre ha mantenido que la reforma fiscal es uno de sus objetivos prioritarios. ¿Este presupuesto profundiza en ese propósito? ¿En qué lo van a notar los bolsillos de los cántabros?

R.– Lo primero que tengo que decir es que hemos cumplido las bajadas de impuestos que prometió la presidenta del Gobierno. Pero no se han hecho por hacer, sino que han sido perfectamente diseñadas, calculando el impacto que podían tener en los ingresos de nuestra economía. Y hemos demostrado que efectivamente hemos acertado porque no solo no hemos recaudado menos, sino que hemos recaudado más. En el primer año de bajada del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales hemos recaudado 44 millones de euros más; y en el segundo, es decir, en 2025, catorce millones más sobre esos 44, que ya era una cifra histórica. Por tanto, se ha demostrado que las rebajas que aplicamos han tenido incidencia. La segunda reforma, que ya fue más dirigida a aspectos puntuales para fomentar la inversión de capital extranjero; y esta tercera, para incidir en mejorar las condiciones de acceso a la vivienda y aplicar deducciones fiscales para las personas que sufren enfermedades raras o con hijos a su cargo con alguna discapacidad, ahondan en la línea de ir introduciendo mejoras que favorezcan en este caso a las personas con mayores dificultades. Ahora, las tres aportaciones del PRC para la creación de la ‘cuenta vivienda’ para menores de 36 años, que contará con un 15% de deducción en el IRPF; y las deducciones para el pago de gimnasios y licencias deportivas, hasta 150 euros anuales; y la rebaja de hasta 100 euros para quienes participen en acciones medioambientales, nos parecen también prudentes.

P.– La vivienda es una de las grandes apuestas de estas cuentas. ¿Hasta dónde se va a facilitar el acceso?

R.– Hay muchísimo miedo a alquilar y, por tanto, los propietarios no sacan sus viviendas al mercado por temor a no poder recuperarlas. De ahí, precisamente, que una de las medidas del ejercicio pasado fuera fomentar mediante deducciones que estas personas, que no fueran profesionales, sacaran [al mercado] su segunda vivienda. Lo que necesita Cantabria es un mayor volumen de vivienda pública. Después de años sin construirse una sola, este año ya están en marcha 212 viviendas, y se acaban de presentar otras en Polanco que, sumadas a las de Reinosa, Santoña, Torrelavega o Santillana del Mar, van a hacer posible que muchas personas accedan a una vivienda a precios asequibles. Hay más proyectos, como los del Campón, en Peñacastillo, y cada vez más ayuntamientos se están dirigiendo a la Consejería de Fomento para poner a su disposición suelo para construir.

P.– ¿Dicen que es un presupuesto netamente inversor con 556 millones de euros destinados a inversiones directas. ¿Destacaría algún capítulo en concreto?

R.– Están las grandes obras públicas en fase de ejecución. Lo primero que garantizamos con el presupuesto prorrogado es que continuaran las que ya estaban en marcha. Son inversiones muy cuantiosas que serán las que más recursos consuman. Están también las obras del MUPAC, con una inversión de 54 millones de euros, ejecutado ya al 65%; está el proyecto de La Lechera, que está en su fase final, y sobre todo el polígono de La Pasiega en el que los compañeros de Industria ya están trabajando en la segunda fase, que será la que permita la instalación de la estación intermodal y hacer atractivo el suelo para las empresas, lo que revertirá en ingresos para Cantabria.

Venimos de unos crecimientos muy por debajo del nivel estatal, pero estamos en una fase, y así lo corroboran los estudios, de convergencia con la economía nacional

P.– ¿Cantabria crece al ritmo que debe?

R.– Venimos de unos crecimientos muy por debajo del nivel estatal, pero estamos en una fase, y así lo corroboran los estudios, de convergencia con la economía nacional. Es un proceso lento porque no existe una varita mágica para poder equipararnos en dos años y medio o en tres, pero los últimos estudios de AIReF y de BBVA nos sitúan para 2027 con un crecimiento por encima de la media. Lo que pedimos para que este crecimiento sea satisfactorio es que determinadas medidas que dependen de la Administración central no pongan palos en las ruedas. Simplemente con que nos den la energía que nuestras empresas necesitan y se minoren los impuestos a las electrointensivas, creemos que somos un destino amable para las empresas. Estamos esperando a que de una vez el Estado haga la subasta de la energía y nos diga con cuántos megavatios podemos contar para seguir avanzando. Casi dos años largos después se ha dado finalmente el visto bueno a la ampliación de la central de Aguayo, que es una inversión fundamental. Y entendemos que este tipo de decisiones no pueden tardar tanto. Con unos vientos más favorables del Gobierno de España el crecimiento de Cantabria sería netamente superior. Calculamos crecer este año en torno a 2,5, 2,6%. Pero a mí no me gusta dar cifras.

P.– Sostiene que el Gobierno de España no se está portando demasiado bien con la región. ¿Qué es lo que más le duele o le echa en cara?

R.– Vayamos por partes. No se puede generalizar. Es decir, hay departamentos con los que la relación es fluida, por ejemplo con los técnicos del Ministerio de Hacienda o de Servicios Sociales, pero determinadas decisiones políticas que se toman en algunos ministerios, como son el traslado de los menores extranjeros no acompañados, la financiación autonómica o el calendario de vacunas obligatorias y los gastos sanitarios, se imponen a las comunidades sin consultar y bajo el principio de yo impongo y tú pagas. Si de los 21.000 millones de euros que se ponen encima de la mesa para el nuevo sistema de financiación autonómica a Cantabria y Extremadura le propones cero euros, ¿cómo vamos a estar? Lo mismo ocurre en el caso de la condonación de la deuda, donde Cantabria es la más perjudicada junto a La Rioja. Dejamos de deber como cántabros, pero pasamos a deber como españoles. Y esa deuda hay que pagarla. Lo que tendría que hacer el Estado es no premiar a Cataluña, que es el incumplidor, y premiar a quien sí la estamos pagando poco a poco con nuestros propios fondos y sin contar con ninguna ayuda estatal. Nuestro descontento viene por ahí. Al no tener Presupuestos [Generales del Estado]l, tampoco vienen consignaciones específicas para Cantabria. En 2023, cuando llegué a la Consejería, había 55 millones de euros para Cantabria para obras de interés general; un año antes, hubo once millones para el Mupac y otros once para La Pasiega. Todo eso ha desaparecido y ahora lo tenemos que pagar de nuestro bolsillo. Llevamos tres años que lo único que recibe Cantabria es dinero para obras en curso, pero para que la comunidad pueda distribuir. Po eso la importancia de contar con presupuestos. Y ahí es donde se retrata el Gobierno central.

P.– ¿Qué necesita más Cantabria para mejorar su competitividad industrial, generar suelo, retener el talento innovador o aumentar las inversiones productivas?

R.– Un poco de las tres cosas, pero también mejorar las comunicaciones porque no es de recibo que aún no tengamos ni un metro de AVE. Lo primero, las comunicaciones. Así como por carretera son relativamente buenas, es evidente que por tren no lo son tanto. Si tuviéramos el complemento de sacar por tierra lo que llega por mar al Puerto de Santander, que cada año bate récord, ya sería la guinda. En segundo lugar, citaría la inversión en I+D+i, que desde que hemos llegado al Gobierno regional prácticamente se ha triplicado. Además, también destacaría un mayor apoyo a la Formación Profesional que, en nuestro caso, se ha visto reflejada con un éxito sin precedentes y titulaciones con lista de espera y compromisos de contratación de los alumnos casi sin terminar aún los estudios.

Luis Ángel Agüeros, en su despacho de la Consejería de Economía, en Santander. Foto: Nacho Cubero.

P.– Asegura que el acuerdo de Mercosur va a beneficiar a Cantabria si se cumplen las cláusulas de salvaguarda previstas. ¿Cómo se entienden entonces las últimas tractoradas protagonizadas por los ganaderos de Cantabria?

R.– Lo que he dicho es que todo acuerdo comercial es positivo en abstracto, por eso se celebran. En concreto, este será beneficioso para el 90% de los sectores si se cumplen las cláusulas concretas y no empeoran las condiciones de inicio. En muchos sectores, el permitir a empresas de Cantabria o de la Unión Europea instalarse en un territorio como Sudamérica y exportar tecnología o manufacturas es muy beneficioso. En el caso del sector primario, dada la extensión de Sudamérica, efectivamente es un riesgo que puedan invadirnos con productos en los que la trazabilidad o las exigencias sanitarias no sean las mismas que aquí. Por tanto, si son las mismas, y con ese precio resulta ser competitivos, será bueno para los consumidores, que podrán ver bajar los precios. Pero siempre con los controles correspondientes. Dicho esto, creo que no se ha explicado bien los términos y el alcance concreto de este acuerdo. Es una falta de explicación de en qué va a beneficiar y en qué hipotéticamente puede perjudicar a determinados miembros del sector primario. Creo que desde la UE y desde el Gobierno de España se tendría que haber hecho esta didáctica de explicación.

P.– Se han comprometido con la Junta de Personal Docente a presentar en abril la propuesta para mejorar las condiciones laborales y retributivas del profesorado en la enseñanza pública no universitaria. ¿Esta adecuación salarial se mantendrá si no se aprobaran los próximos presupuestos regionales de 2027?

R.– Está sujeto a la disponibilidad presupuestaria, no a la aprobación de los presupuestos. Es decir, aunque el año que viene no hubiera presupuestos, si tenemos disponibilidad presupuestaria, que ya me encargaré yo de que la haya, se va a pagar sin ningún problema. Aquí, obviamente es una cantidad asumible y que tenemos presupuestada plurianualmente, pero tenemos una regla de gasto y cualquier gasto adicional hay que detraerlo de otro sitio. ¡Ya me hubiera gustado a mí poder endeudarme como se hacía hace años! Ahora, tanto ingresas, tanto gastas.

P.– Los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) tocan a su fin este verano y Cantabria se situaba, a finales de 2025, a la cola de España en su grado de ejecución. Pese a que lo justifica en el hecho de que aquí se han gestionado un mayor volumen de fondos que en otras comunidades, ¿no le queda alguna espina clavada?

R.– No es así. Cuando hablamos de fondos europeos, hablamos de muchos fondos. Desde esta Consejería se gestionan el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo Social Europeo Plus (FSE+) y aquí estamos cumpliendo más que a rajatabla. De hecho, el Estado nos pone de ejemplo. Tenemos una Oficina de Proyectos Europeos que gestiona de manera modélica y que está empezando a captar proyectos para Cantabria. Y luego tenemos una entidad, que es Sogiese, que gestiona el programa Interreg-Sudoe en el que Cantabria es autoridad de gestión. Es decir, Europa se fía de nosotros. Y luego están unos fondos específicos que gestiona cada consejería, que son los fondos MRR, que efectivamente acaban en agosto de este año. De ellos, hay consejerías como es la nuestra que ha ejecutado el 100%. Hay otras, como es Educación, que están en el noventa y tantos por ciento. Los datos que se publicaron en diciembre pasado hablaban de un 55,7%, y en la actualidad, con datos de enero, estamos en un 71%. Seguramente en marzo ya habremos subido algo. Efectivamente, no todos los fondos se tienen que gestionar al 100% porque no se completan en su totalidad. Lo he dicho, el anterior Gobierno de Cantabria fue muy ambicioso a la hora de solicitar fondos, pero cuando entramos algunas consejerías, como es Presidencia, no había movido un euro. Hay otras, como Fomento, que sí han ejecutado todo en materia de vivienda y el Estado ha ido transfiriendo más dinero. Pero también el propio Estado no ha tenido siempre claros los criterios. Con algunos ministerios ha dado gusto, pero otros no sabían si el IVA era subvencionable, si había que devolver o no con intereses… En 22 ministerios te pueden encontrar de todo y ha sido un poco anárquico. Hemos convocado creo que la sexta Comisión Coordinadora de Fondos Europeos, cuando en la anterior legislatura no se convocó ninguna vez. Si se hubiese comenzado a trabajar mucho antes, nos hubiéramos encontrado con parte del trabajo ya hecho. Como digo con excepciones, porque hubo consejerías, como Sanidad, que sí lo hicieron. Quiero ser prudente. Hay proyectos que están ahí, y que pueden llegar a ejecutar el 100%.

P.– El sector público, a diferencia del sector privado, ha jugado un papel central en el descenso de las cifras de desempleo en la región en 2025, con 1.200 puestos de trabajo creados, según los datos de la última Encuesta de Población Activa. ¿Es sostenible que las Administraciones sean el mayor empleador de Cantabria?

R.– Creo que en determinados sectores no es que sean muchos, es que faltan. Ocurre con los médicos y con otros sectores de la Administración, como en ingeniería, donde algunos perfiles profesionales encuentran condiciones mucho más atractivas en el sector privado. El número de empleados públicos que tiene Cantabria es sostenible. Lo que hay que hacer es optimizarlos y reforzar aquellas áreas de la Administración que lo necesitan como, por ejemplo, la gestión económica del Servicio Cántabro de Salud, en el que cada vez gestionan más dinero con los mismos efectivos, en el tema de emergencias (bomberos, incendios forestales…), en el que también se ha registrado un salto exponencial. Lo que sí hemos frenado en seco es el incremento del sector público institucional, es decir, las empresas públicas en las que, salvo casos excepcionales como Mare con el quinto contenedor, no se ha producido incrementos de plantilla y hemos eliminado duplicidades para que se dediquen a lo que realmente tienen que ser, que no es otra cosa que ser complemento de la Administración. Es, en definitiva, redefinir y no duplicar tareas. Creo que las empresas públicas se pueden ordenar de otra manera y aprovechar bastante mejor sin destruir empleo.